¡¡¡SANTO CIELO!!

Una disculpa para todas, de verdad lo siento, tarde como mil año… pero por fin lo traigo, el capitulo final.

Les agradezco muchisisisisimo, de verdad que les agradezco mucho que me hayan acompañado con esta maravillosa Historia.

Aquí se los dejo… cuidense mucho y espero es les guste.

O – o – o – o – O o – O – o O – o – o – o - O

Capitulo 26. –Familia Takeuchi.

Su misma melancolía la había hecho dormir el resto del día, ya pasaban de las seis cuando algo la hizo despertar, miro a todos lados y en la habitación solo estaba ella… a excepción de que la puerta se estaba cerrando lentamente.

Pensó un momento las cosas… sintió un poco de miedo, pero tenia que hacerlo, no podía continuar viviendo en esta mentira, haciéndose daño y haciéndolo también a Yaten.

Los toques quedos en una puerta muy conocida por ella eran muestra del miedo que sentía. La voz de su mellizo le permitió el paso, poco a poco abrió la puerta, Yaten iba saliendo del baño, traía solo un pantalón, sus sandalias y una toalla alrededor del cuello.

La frescura de su piel hizo sonrojar a Serena, esos ojos verdes se posaron sobre ella… él sonrió ante esto, se acerco y beso su mejilla tiernamente.

-¿Ocurre algo princesa?

-Bueno pues si… -Aparentemente él ya no estaba molesto.

-Me dijeron que ayer vinieron tus amigas. –Yaten secaba su cabello. –A juzgar por las descripciones puedo adivinar que eran Minako y Rei.

-Si, eran ellas. –Serena desvió la mirada. –Vinieron a verme antes de comenzar la escuela.

-¿Y como están?

-Muy bien… -El celular de Yaten comenzó a sonar. –Ellas…

-Permíteme un momento Princesa… -Yaten contesto su teléfono. -¿Diga?… Hola, ¿Cómo estas?... Si un poco, ya sabes por la escuela… Claro que no Netzu… Jaja… si dime… Mmm, el jueves… creo que si… déjame revisar.

Serena se sintió incomoda, el haber escuchado ese nombre la hizo enojarse, se sintió celosa e incomoda de estar en ese lugar esperando que él terminara de hablar con ella. Esa fue la gota que derramo el vaso mas bien el momento que la hizo decidirse a cambiar de vida, a volver a ser ella misma.

-Prometo tratar OK… Cuídate Netzu, salúdame a tu familia... OK… si… yo también, bye. Discúlpame princesa, me decías.

-Nada, tú preguntaste por ellas.

-¿De verdad? –Yaten parecía confundido, continuo secando su cabello. –Bueno…

-¿Vas a salir?

-Quieren que los acompañe a una disco, es nueva y abrirán con un gran Dj.

-¿Quieren?

-Si, son unos amigos de Netzu y míos, nos conocimos en Estados Unidos.

-Ella tiene tu numero de celular… ¿se lo diste en una fiesta?

-¿De que hablas?

-Tonterías… -Serena se dio vuelta y salio de aquel cuarto. –Ella…sin duda ella debe ser…

De nueva cuenta en su cuarto, noto un paquete, no recordaba haberlo visto ahí antes… quizás alguien había venido a dejarlo y eso la había despertado, estaba a punto de abrirlo cuando la puerta de su cuarto se abrió.

-¿Que ocurre Serena? –Yaten parecía muy molesto. -¿Por qué estas molesta?

-¿No sabes tocar la puerta?

-Contéstame…

-¿Acaso no tienes modales? –Serena estaba comenzando a levantar la voz.

-Te hice UNA pregunta.

-Si tuvieras tacto para hacerla ya te habría contestado.

-Yo no soy como Seiya, a mi no me vas a manipular ni a controlar ni…

-CLARO QUE NO ERES COMO ÉL. –Sin quererlo ella le grito. –Si fueras como él yo no estaría… -Serena comenzó a llorar. –Lo siento.

-Te dije que este lugar no era para ti.

-¿Por qué? ¿Tenías miedo de que la conociera, de que se burlara de mí? ¿POR QUE NO ES UN LUGAR PARA MI?

-Por que, este lugar es diferente a tu casa, aquí siempre estas sola y

-No hiciste nada por impedirlo, me dejaste sola…. ¿Quién es ella?

-Serena…

-¿Acaso fue la primera que obtuvo tu numero?

-Ella… ella es mi prometida, es mi novia.

Un mundo se destruyo, ella estaba ahí por él y finalmente todo lo que ella creía estaba mal, en ese segundo dio un vistazo a su vida… Era un desastre, creía amar a Seiya cuando era su mellizo, un error. Así mismo pensaba que ella y Yaten se amaban, un error aun más grande. Pero… ¿él cuando pensaba decírselo?

-¿Tu y ella…?

-Princesa por favor...

-No me llames así… -Recordó cuando Seiya la llamaba Bombón.

-Se que estas molesta pero…

-¿Por que no me lo dijiste en las cartas? ¿Cuándo pensabas decírmelo? Estoy aquí por ti… por que no quería dejarte solo, por que yo pensé que…

-Princesa…

-No… no es justo… estoy perdiendo todo por… POR TI.

-¿Leíste las cartas?

-¿Importa ahora? –Serena no dejaba de llorar mientras sacaba las cosas que había traído de su casa. –No tiene caso que siga aquí.

-¿LAS LEISTE? –Yaten llamo su atención con un grito. –Contéstame.

-Si, las leí. –Ella dejo lo que estaba haciendo para verlo a los ojos. –Leí las 14 cartas que enviaste, todas y cada una, y las guardo como un tesoro.

-¿Por qué no me lo dijiste?

-Por que no tenia caso… Eran cosa del pasado.

-Siéntate por favor.

Yaten comenzó a explicar a Serena el porque de todas las cartas, no eran 14, eran casi treinta cartas y la otra mitad las tenía él, su papá las había detenido antes de salir, nunca habían llegado a su destino, pero él no lo sabía, había escrito todas esas cartas esperando respuesta de solo una. Al descubrir que algunas estaban en su casa decidió volver, así mismo sabía que algunas si habían llegado, y fue eso lo que lo hizo molestarse tanto. En su cama durmieron muchas chicas, chicas que no valían la pena… Claro que siempre había excepciones… Netzu Chuuko.

-Fue como un sueño, la primera vez que la vi estaba llorando. –Dijo Yaten mientras miraba por la ventana, Serena lo escuchaba sentada en su cama. –Era una fiesta de cumpleaños en casa de la familia Natsume, la gente se reía y bailaba, y de entre toda la multitud ella salio corriendo al jardín, sentí curiosidad, parecía esconder algo. Ella, ella estaba llorando…

Mientras hablaba con ella recordó aquella noche en que la había conocido, una chica recargada en un árbol, llorando en silencio y sujetando algo contra si. Era hermosa, Su cabello blanco y esos dos chonguitos en la cabeza le hacían recordar a Serena, un vestido blanco largo y entallado la hacían sobresaltar de todas lo demás, la espalda descubierta y esos guantes que llegaban solo hasta las muñecas eran un perfecto contraste de inocencia y sensualidad.

-¿Disculpa, estas bien? –La chica volteo a verlo con sorpresa. –Espero no molestarte…

-¿Qué hace aquí?

-Yo… pues te he venido siguiendo, es una fiesta y te ves triste.

-Usted no esta muy alegre. –Ella intento limpiarse las lágrimas. -¿Por qué me siguió?

-Me recuerdas a alguien que quiero mucho, no me gustaría verla llorar como tú lo haces.

-Preocúpese por ella. No por mí.

-Disculpa si te moleste. –Yaten se sentó a unos metros de ella y miro la luna.

-¿No piensa irse? –Netzu parecía molesta. –Según usted la fiesta esta muy divertida.

-Ja… es cierto, eso dije, pero yo siempre he preferido la soledad. –Yaten volteo a verla, la luz de la luna la hacia verse mas hermosa. –Lo siento, mi nombre es Yaten Takeuchi.

-Mucho gusto, Netzu Chuuko.

Yaten no pudo evitar sonreír al recordar la sonrisa que Netzu le había regalado, aun había lagrimas en sus ojos pero el hecho de que hablara con él ya era un buen inicio.

-Ella me recordaba mucho a ti, era tan espontánea y alegre, bueno es… sus chonguitos en la cabeza… -Yaten se mostraba distinto al hablar de ella. -Esa ternura en su mirada… tenía problemas con su familia y con su novio, esa noche que la encontré pensaba suicidarse, dice que su vida es mía por que yo evite que se durmiera. –Él sonrió al pensar en eso. –Ella practica ballet, yo odio el ballet, y aun así fui a verla en tres ocasiones. Le gusta el piano y yo solo quería tocar la batería… No se como paso, nos volvimos novios, me alejo de todo lo que estaba haciendo y un día tuve miedo… quería saber de ti, quería saber que estabas bien y volví, cuando la conocí me disculpe por todas las cartas anteriores, te pedí perdón de todas las formas posibles, y cuando estaba por enviarla encontré varias cartas que te había mandado, estaban en el bote de basura del despacho, eran de fechas recientes, eso fue lo que me invito a volver.

-Yaten… -Serena ya estaba tranquila aunque aun sentía dolor. -¿Tu la amas?

-No lo se… creo que si.

-¿Entonces si me voy no te dejare solo? –Yaten dudo ante las palabras de Serena. –Yaten…

-No.

-¿Puedes ir a dejarme a casa?

-Claro princesa.

Los mellizos iban bajando las escaleras de la enorme casa cuando sus papás iban entrando, Diana se temía lo peor, mientras Diego disimulaba su preocupación.

-¿A dónde vas Serena? –Pregunto Diana esperando poder detenerla.

-De regreso a mi casa.

-Esta es tu casa. –Dijo Diego al mirar como sus hijos bajaban. –Aquella no es tu familia.

-No la puedes detener. –Dijo Yaten. –Si ella quiere irse déjala irse.

-¡MARIO! –Grito Diego esperando que llegara su mayordomo.

-A sus ordenes…

-Lleva esas maletas al cuarto de la señorita.

-Deja que se valla… -Protesto Yaten. –No permitiré que le arruines la vida como a mí.

-He dicho que no…

-¡¡BASTA!! -Dijeron Diana y Serena al unísono…

-Serena… -Continuo diciendo Yaten. –Esto es común aquí… por eso no debes quedarte.

-Esto no es común… -Protesto Diana. –No peleamos todo el tiempo.

-Por que casi no están… siempre que están terminamos discutiendo por algo.

-Él tiene razón Diana. –Por primera vez Diego parecía triste ante los ojos de Yaten. –Quédate a cenar, tenemos que hablar antes de que te vayas.

Para la cena los Takeuchi tuvieron un invitado, Tsukino Taiki, venía vestido con traje negro, se veía muy elegante, un grato encuentro para ambos, ya tenían varios días sin verse.

-¿Taiki?

-Hola… ¿Cómo estas?

-Bien, gracias. –Los ojos de Serena se iluminaban al volver a ver a su hermano. -¿Y tu?

-Muy bien, ocupado por la escuela, pero ya casi terminamos.

-Ja… Siempre a tiempo.

-Siempre.

La cena fue algo rara, esta era la verdadera forma de la familia Takeuchi, o mejor dicho la familia Kou. Un hijo mayor sobresaliente, dos mellizos con gran talento, una hermosa madre y un exitoso padre. Diego miro por un momento la mesa, quiso grabar para si esa imagen, quizás la única que tendría de su familia.

Un poco mas tarde Diego había mandado a toda la servidumbre a dormir, no quería a nadie mas con su familia, era el momento de hablar, de mostrar que tenia un corazón y que este no era del todo frió e indiferente.

Taiki estaba de pie, Yaten estaba sentado junto a Serena, su padre ocupaba siempre el mismo sillón y Diana estaba parada a su lado. Una vez que se despidió Mario, Diana comenzó a hablar.

-Queremos pedirles una disculpa por todo el daño que les hicimos. –Había melancolía en sus palabras. –Quizás no haya forma de pedir perdón pero…

-No necesitas buscar más palabras. –Dijo Taiki mientras miraba una foto de la pareja Takeuchi. –Los tres entendemos que hubiera sido difícil para alguien con su potencial el tener que tratar con personas con nuestras debilidades.

-¿Debilidades? –Pregunto Yaten. -¿Cuáles debilidades?

-¿No conoces nuestras debilidades? –Dijo Taiki mirando a Yaten. –Serena es débil por ser mujer, y yo tengo un problema para hablar.

-¿Problema? –Yaten parecía escéptico a lo que Taiki decía. -Pero si hablas perfectamente.

-¿De verdad? –Taiki hablo con ironía. –Pues hace 18 años un medico les dijo que yo no sería capaz de hablar.

-Taiki… -Diana agacho la cabeza. –A ti más que a nadie le hemos hecho mas daño.

-¿SOLO A ÉL? –Yaten se levanto en forma de protesta. –A nosotros también nos han lastimado, ¿Cómo crees que me siento de saber que tengo hermanos? Pude no haber estado solo todo este tiempo pero su egoísmo…

-¡BASTA LOS DOS! –El temperamento de su padre se vio reflejado en las palabras que decía Serena, la cual no se había movido de su sitio. –Déjenlos hablar y después reclaman lo que quieren, ustedes no son los únicos que han sufrido.

-Gracias Serena… -Dijo Diego, el cual estaba tan asombrado como los demás. –Gracias…

Taiki permaneció parado, Yaten volvió a sentarse mientras escuchaban lo que sus padres tenían que decir. La historia no era larga, ellos eran socios y sus empresas estaban por crecer, poco a poco Diego y Diana se estaban convirtiendo en dueños de una de las mejores empresas de Tokio, ella quedo embarazada y eso provoco que tuviera que quedarse en su casa. La depresión provoco que se volviera más irritante, y aun más que las peleas entre ellos fueran cada vez más grandes.

-Taiki nació en un ambiente agradable, pero poco a poco se volvió frió, contratamos una nana para reparar esto pero… Tuve problemas en el parto y quede muy débil, no pude volver a la empresa.

-Tuvimos muchos problemas después de eso, ya tenias medio año y no articulabas sonido alguno, el medico nos dijo que… -Diego guardo silencio. –Ella y yo teníamos muchos problemas, fuimos a un retiro, te quedaste un mes con la señora Karen, no tuviste problemas, te veías igual que cuando te dejamos, Diana quedo embarazada de nuevo y la tensión volvió.

-No fue nuestra intención separarlos. –Dijo Diana mirando a Yaten y a Serena. –Sabíamos que eran dos pero al entregarnos uno solo las cosas parecían más fáciles.

-La enfermera puso los datos del otro bebe, estábamos en habitaciones juntas y quizás se confundió, decidimos cambiar de nombre y personalidad, no sabíamos que la señora Karen estaba enferma, supuestamente ella te cuidaría y…

-No supimos que murió hasta un mes después de que no contestaba nuestras llamadas. Una señora nos aviso que había fallecido. –Diana bajo la cabeza al continuar. –Te buscamos pero habías sido adoptado y nadie nos podía dar esa información.

-Encontramos a la ahora, doctora Mizuno. –Continuo Diego. –Ella nos hablo de ti.

-Taiki llego a nosotros, lo encontramos mirando una de mis exposiciones. Es inexplicable el como supe que era él, pero lo supe. La doctor Mizuno confirmo lo que pensaba cuando me dijo los Tsukino habían tenido mucha suerte al adoptar dos niños... Ikuko no podría tener más familia además eran una familia muy unida y cariñosa.

-Quizás lo tomen como una locura. –Diego se levanto al hablar. –Pero nos gustaría ver a nuestra familia junta. Seguir cenando como hoy… estar juntos.

-¡¡IMPOSIBLE!! –Taiki estaba muy molesto. –Después de años de no verlos quieres que venga me siente y te platique mi vida… ¿que esperas? Papá que bueno que estas aquí… -Dijo con ironía. –En estos años que no has estado me porte muy bien, hice mis tareas y comí mis vegetales… ¡SOY UN HOMBRE DE PROVECHO Y NO ES GRACIAS A TI!

-Taiki… -Serena se levanto y lo tomo de la mano antes de que saliera de la sala. –Espera por favor… -Ambos regresaron a la sala. –Es cruel lo que nos piden, yo no pensaba quedarme mucho tiempo,.. Quería conocerlos, solo eso. Pero todos están muy ocupados con sus vidas como para ser una familia. En esta casa no hay nadie… No nos puedes pedir eso.

-¿Por qué no se portan como padres por un vez en su vida? –Yaten miraba la alfombra, tenía ganas de llorar pero no se atrevía a permitir que sus padres lo vieran. –Ellos son más felices donde viven, no hay necesidad de obligarlos a nada.

-Yaten… -Susurro Serena.

-Déjalos que se vayan… Ya no son parte de nuestra familia, hace mucho que dejaron de serlo, ahora somos personas distintas.

-¡NO QUIERO! –Diana estaba molesta, y no lo disimulaba. -No es justo, por fin los encontré quiero tenerlos conmigo.

-¡Mamá basta! –Yaten se levanto del sillón y dejo ver su mirada triste. –No eres la única que sufre, ellos también están sufriendo, y les harás mas daño obligándolos a quedarse. Yo también estuve sufriendo por tu ausencia y ninguno de los dos se dio cuenta… Además estas lastimando a otras personas, los señores Tsukino los quieren como a su vida y también sufren por ellos, Seiya… Seiya los conoce mejor que yo y los extraña más que yo.

-Pero…

-No mamá ellos no pertenecen aquí. –Yaten volteo a verlos, la tristeza de su mirada le rompía el corazón a todos. –Pronto… -Su voz se corto un poco. –Pronto será mi graduación, deseo que ambos asistan... –Yaten extendiendo la mano a Taiki. - Como amigos.

-Tengo un evento que planear y no se si…

-Nos encantara asistir. –Dijo Serena interrumpiendo a Taiki. -¿Verdad?

-Claro… no vamos a faltar.

Diego sostenía a Diana que lloraba desconsolada, algo le dijo al oído y ambos se acercaron a sus hijos. Diana no sabia que decir, Diego tampoco… Pero las palabras sobraron cuando Taiki se acerco a ella y la abrazo.

-Aun no te he perdonado… pero prometo intentar.

Serena se acerco a Diego y ambos se abrazaron, ninguno de los dos dijo nada, Yaten se recargo en el sillón, pensó por un momento que la decisión era difícil pero sin duda era lo mejor. Tantos años pidiendo por un hermano que lo ayudara a pasar su soledad. Ahora tenia dos y los dejaba ir, quizás eso era el amor fraternal, pensar en tu familia antes que en ti.

Taiki y Serena caminaban rumbo al auto, estaba por irse a casa, sin embargo la seguridad del lugar no permitía que ningún vehículo saliera, como había mandado a todos a descansar no había nadie para abrir la puerta.

-¿Qué se supone que hagamos, regresar caminando?

-Mmm… podríamos volver a casa.

-¿De que hablas? –Dijo Taiki mirando a serena. –No pensaras…

-Se amable por favor. –Los dos regresaron caminando a la casa. –Todo esto fue muy raro, ¿no crees?

-No te preocupes Serena, de los errores se aprende, la próxima vez lo harán mejor.

-¿La próxima vez?

Por primera vez en muchísimos años la casa estaba ocupada completamente, la familia Kou estaba reunida y dormían bajo el mismo techo, aunque no eran del todo la familia que esperaban por única vez estarían juntos.

-Bueno… -Contesto una chica del otro lado de la línea. -¿Quién habla?

-Me siento mal… -La voz de Yaten se estaba quebrando cada vez más. –Necesito hablar con alguien.

-Yaten… -La dulce voz de Netzu parecía sentir su dolor. –Habla… te escuchare, y tratare de ayudarte.

-Netzu… me siento tan mal…

-Tranquilo amor… solo es una noche, mañana a primera hora estaré contigo.

-Te necesito Netzu…

-Yaten, es la primera vez que te oigo decir eso… -Las lagrimas cayeron de sus ojos. –No sabes que feliz me haces.

Así mismo Taiki llamaba a casa para avisar que se quedarían, además de aprovechar para llamar a Amy… Serena por su parte estaba tratando de poner sus ideas en orden.

Por la mañana desayunaron juntos, Taiki estaba de mejor humor y Serena lo había convencido de preparar el desayuno, Diana se sentía muy contenta, pero para Diego era un poco raro ver a sus hijos juntos.

Taiki y Serena salieron rumbo a su casa un poco mas tarde. Yaten y sus papás los despidieron en la puerta, al entrar cada uno se disponía a entretenerse en su cuarto.

-Hoy vendrá a comer Netzu, espero se den un tiempo para comer con nosotros.

-Claro que si Yaten. –Dijo Diana. -¿A que hora?

-A las 4.

Había nacido un cambio, quizás era para bien, pero Yaten temía acostumbrarse por miedo a que le doliera más el volver a la rutina. Como fuesen las cosas, sabia que esta vez había obtenido algo bueno, ya no estaba solo, tanto Serena como Netzu estarían con él

Seiya se sentía muy contento de volver a tener a sus dos hermanos en casa, le estaba costando mucho trabajo pero se hacia a la idea de que Serena no era para él. Las cosas volverían a la normalidad, con la diferencia de que ahora no había más secretos entre ellos.

-Mmm... –Serena sentía cosquillas en su nariz. –No… Mmm…

-Despierta o me voy sin ti…

-Mmm… ¿Qué hora es?

-Las 7:30.

-¿Qué?

Como de costumbre Serena salía corriendo de la cama, mientras Seiya divertido la miraba correr, era su primer día de clases, en la preparatoria.

-Jajaja… Bombón siempre es lo mismo… al menos tomate la molestia de ver tu reloj.

-Mmm… -Serena miro el reloj, 6:50… aun tenia tiempo de desayunar y vestirse tranquilamente. –Gracias por despertarme. –Ahora tranquilamente se dispuso a arreglarse.

Taiki había salido muy temprano por que quería supervisar el comité de bienvenida, tenia un discurso que dar y además quería ser el primero en recibir a su hermano.

Para sorpresa de algunos Yaten no había asistido, a pesar de haberse inscrito. Probablemente no pensaba asistir, y hasta cierto punto se entendía, ya estaba graduado y no tenía nada que hacer en una preparatoria.

En el descanso los alumnos hablaban de la excelente presentación para la bienvenida, el trabajo del presidente había sido uno de los mejores, sin duda Taiki destacaba mucho por su trabajo, claro que el crédito no era solo para él, Darien como vicepresidente del consejo también tenia algo de crédito.

Los clásicos momentos de la comida en que aquellos viejos amigos se juntaban se volvieron a repetir, solo que esta vez Nere no estaba con ellos y ahora los acompañaban Rei y Setsuna… Y una chica más.

Algunos inconvenientes la hicieron llegar tarde, pero estaba ahí parada frente a ellos que no paraban de reír. No se decidía a acercarse, un chico alto la invito y la jalo de la mano para presentarla al grupo.

-Chicos… -Dijo Taiki acercándose. –Quiero presentarles a alguien.

-Hola.

Seiya no cabía en su asombro Kakiuh estaba parada frente a ellos, se suponía que no regresaría hasta dentro de medio año. ¿Por qué estaba ahí? ¿Qué no estaba en España?

-Hola Seiya… -Kakiuh soltó la mano de Taiki para acercarse a él. –Mmm… ¿sorpresa?

-¿Qué paso? Dijiste que…

-No era lo que yo pensaba, me haces falta