Canadá vacila y en un esfuerzo mira a Lili a los ojos y sonríe tímidamente. Ella le está mirando con cierta intensidad y en cuanto la mira a los ojos, se sonroja, riendo de nervios.

—Ehh... Quien... quien em... pieza —susurra. Suiza fulmina a Canadá.

—Ehm... que... qui... ¿quieres jugar? —pregunta nervioso en un susurro, subiéndose las gafas y sonrojándose un poco.

Liechtenstein se sonroja más ante la posibilidad y suelta el palito, mirándole con los ojos muy abiertos, avergonzada.

—No si tú no quieres —susurra.

—Ah... no, no, no —suelta nervioso por el malentendido—. No he dicho que no quiera, te... te estaba... invitando.

—Ah... —sonríe un poquito, sonrojada aún—... si... si tú... quieres.

Dios mío con estos dos. Canadá traga saliva y sonríe un poquito.

— Que... ¿qué fruta es tu favorita? —yeah, yeah.

—Ehh... las... —se sonroja veinte veces más y mira a Austria, y luego a Suiza de reojo— Las... fresas...

Y Canadá baja la vista y también se sonroja, porque sabe la historia... pero con mucha determinación pincha una fresita con su palo.

Austria, que está a cincuenta y siete mil cosas, entre ellas controlarles, les mira de soslayo y sonríe un poco. Suiza se sonroja y fulmina a Canadá aún, porque creo que está más en eso que en lo suyo.

El canadiense tiembla un poquito ante la fulminante mirada de Suiza, rebanando la fresita y deseando mentalmente no hacer nada que Austria haga en la intimidad de su alcoba con él y las fresas antes de que piense peor... suda un poco. Lili le sonríe, sonrojada, observándolo atentamente.

Suspira, saca la fresa de la fondue dejando gotear el exceso de chocolate para que no se desperdicie ni una gota, pone la mano debajo y mira a Lili apartando la vista enseguida, pero acercando la fresa. Ella se acerca a la fresita, abriendo los labios un poco.

Suiza abre los ojos como platos mirando la escena absolutamente horrorizado y Canadá se sonroja más y se la acerca hasta que roza su labio con la mano de abajo por error, retirándola muy nervioso. Mira el suelo.

El helvético se indigna más aun, dejando de mirar a Liechtenstein y mirando a Canadá, cual si estuviera haciéndole algo que seguro le haría Austria a él.

—Yo... me... me... pardon —susurra Canadá muy, muy avergonzado.

Lili abre los ojos un poco desconsolada. (Dios mío, Austria, podrías por favor... controlar a Suiza que va a matarle).

—En... en mi casa, Godiva — marca belga, pero el pobre americanito no piensa ello—. Vende fresas así con chocolate y con chocolate blanco y con leche, y están buenas y creo que te gustarían, y no sé si las has probado alguna vez y... —empieza y cada vez se le oye menos, muy nervioso por cambiar de tema y coger fuerzas para volver a dársela.

Suiza va a matarle, en serio, y es que Austria está viendo a Francia e Inglaterra. Pega en la mesa con FUERZA. Canadá suspira y vuelve a mirar a Lili.

Pardon —le acerca la fresa otra vez y da un salto con el golpe.

—Cómo es que... Como... ¡Ella come chocolates suizos!

Lili se queda de nuevo con la boca abierta, muy asustada. A Canadá se le caen las gafas mirando a suiza con terror y Austria les mira advertido por el golpe y el grito.

Liebe —llama al suizo, olvidando un momento a Francia e Inglaterra, y éste le mira.

WAS?

Con su habitual parsimonia, Austria pincha un trozo de naranja, lo rebaña, lo sujeta entre los dientes y los labios, medio fuera, y se abalanza un poco sobre la mesa, mirándole. Suiza flipa sin detenerle, olvidando el asunto en un 98% e ignorando el otro 2%

Austria sigue mirándole esperando a que le quite la naranja de entre los labios. El helvético, que tiene a Austria enfrente y está un poco SONROJADOTE, traga saliva y se le acerca tentativamente, pensando que no debería hacerlo y que Inglaterra está junto, y que todos lo ven y aun así... ¡joder! se le acerca y muerde la naranja con los labios a un milímetro de los de él, pero sin tocarle, mientras se muere lentamente sin creer que esté haciendo esto frente a todo el mundo.

El austriaco sonríe y recorre el último milímetro, tocándole suavemente y separándose luego. Suiza se queda pegado a la silla con cara de susto, sonrojadísimo, parpadeando y mirando a su plato, tragando saliva y mascando su naranja, no mirando a NADIE, incluidos Canadá y Lili.

Por mi parte, sólo Italia y Canadá les han mirado, y ninguno de ellos va a decir nada (no sé si Inglaterra se ha enterado) Austria nota la falta del flash y sabe que Hungría no está y luego la falta de gritos de Prusia.

Francia no está tan interesado en esto, siendo honestos. Alemania ha sonreído un poco, relajándose al ver que Suiza no le disparó a nadie y América está demasiado ocupado con Rusia.

Lili se tranquiliza y toma la mano de Canadá con el palito, llevándoselo a la boca. El canadiense le sonríe y se sonroja un poco soltándole la mano y mascando la fresita.

— No hables nunca más de Godiva —susurra. Canadá asiente habiendo aprendido la lección.

Pardon —repite. Ella sonríe un poco mirando a su bruder de reojo y viendo que está aún medio pasmado en su silla.

— ¿Cuál es tu fruta favorita?

Y Canadá, que tiene un arrebato francés, piensa "tú" y se sonroja él solo un poquito.

— La piña.

—Oh —Sonríe picando un trocito de piña y metiéndolo en el chocolate hasta llenarlo por completo. Lo saca y escurre todo lo bien que puede, y luego se sonroja, levantando aun así el palito con mano un poco temblorosa hasta la boca del americano. Canadá abre la boca y cierra los ojos comiéndose el trocito de piña.

Merci

Lili sonríe relajándose considerablemente.

— Lo logramos... —admite en un susurro.

El canadiense se ríe un poquito y ella le mira aun avergonzadilla.

— ¿Está buena la piña?

Pincha un trozo.

— Pruébala —le sonríe rebanándola dispuesto a dársela

Sonríe abriendo la boca de nuevo y Canadá se la acerca con más seguridad esta vez. Lili pesca la piña sin problemas, batiéndose un poco los labios con ella y riendo un poquito, limpiándose con la lengua. El canadiense se sonroja un poco y se ríe también.

— ¿Quieres otra? —pregunta ella mirando las frutas. Asiente.

— Mango, si'l vou plait.

Pincha un trocito y lo baña en el chocolate, extendiéndoselo y esperando a que esté a punto de tomarlo para batirle un poco el labio de abajo. El chico parpadea y se relame limpiándose.

— Mmm está muy dulce —asegura satisfecho.

Y Lili se fascina un poquito con la lengua y demás, pensando que quizás Canadá si le gusta en realidad. Y así es, señoras y señores, como se juega a esto sin tantos problemas mentales.

Suiza refunfuña un poco después de la naranja, aun masticándola y detestando a Austria por hacerle esto y a la vez considerando que no ha estado tan mal. Pica un trozo de manzana con su palito muy serio y sin mirarlo lo sumerge en el chocolate.

Austria sigue a su rollo sin mirar mucho a Suiza. Éste se mete la manzana en la boca, refunfuñando.

El austriaco le mira de reojo, notando el refunfuño un momento y aparta la vista dispuesto a fingir que no existe de una manera aún más activa, sonriendo.

Suiza frunce más el ceño aun, refunfuñando al doble sobre que quizás prefiera que Francia le dé una fruta en vez de él, y que para qué le ha invitado a venir si va a ignorarle... Austria como quien oye llover y el helvético frunce más el ceño aun, enfurruñado.

—Quizás podrías ver las cosas que quieres ver de manera menos obvia —susurra.

Austria levanta la mano hacia él, sin mirarle aun, sonriéndose más a sí mismo y pidiéndole silencio. Suiza abre la boca y doblemente enfurruñado, se recarga en su asiento dejando el palito en paz.

—Este es un juego estúpido, siempre lo ha sido —sentencia mirando a Lili y a Canadá, y luego a Inglaterra y a Francia.

Austria lo nota, toma un trozo de plátano, se lo rebaña y se lo come sin mirarle. Y Suiza abre la boca sin creer lo que ha hecho, bueno, sí creyéndolo, pero aun así, y se queda un poco desconsoladito.

—Ah... además no es que no tengas ganas de comer, es que no quieres que... —triplemente enfurruñado—. Ni creas que quiero darte —en susurros.

—Que pasa Schweiz, pareces tenso... ¿es que quieres más? —pregunta ahora mirándole, fingiendo no haberse enterado. El rubio se sonroja y frunce el ceño.

—Yo... yo sólo... quería... —traga saliva—. Por aparentar, claro.

—También podrías darme tú a mi alguna —replica sin aparentemente doble interpretación, pinchando una fresa y haciendo el proceso de comérsela.

Suiza abre la boca de esa manera que siempre la abre cuando está ofendido/incrédulo.

—Eso intentaba, pero tú... ¡ni siquiera me miras! —protesta... sonrojándose más cuando se oye— ¡No que quiera que me mires!

El moreno le sostiene la mirada serio pero medio descojonado por dentro.

—Aclárate, ¿quieres que te mire o no? —se burla. Parpadea un poco confundido, sin entender.

Was? Ahora qué te pa... argh... —bufa y hace los ojos en blanco—. ¡Quiero que te comportes como deberías! —protesta. Austria se ríe un poco y él se cruza de brazos—. ¿Ahora de qué te ríes?

Le mira y le sonríe.

—Me haces gracia —explica, toma una fresa de entre todas las frutas y la rebaña con parsimonia.

—Te hago gracia… — enfurruñado.

La sujeta con los dedos y le hace un gesto a Suiza para que se acerque, éste se sonroja sin moverse mucho de su lugar. Le mira esperando para que se acerque y la sujete con los labios como seguro han hecho muchas veces en la intimidad, porque hoy Austria pasa de los palitos.

Suiza se acerca un poco más, recordando lo que ha hecho hace unas horas nada más, justamente con unas fresas como esas, sonrojándose al triple.

Mein gooooott... te odio —se acerca y abre la boca.

Y por como están, Francia seguro se muere de ganas de hacer eso y no puede por el bloody niño. Es decir, es que ese tipo de cosas no pasan desapercibidas para Francia y seguro le dará tooooda la envidia del mundo.

Austria sonríe y se sonroja un poquito también, se la pone entre los labios y se acerca lamiendo un poco el chocolate y rozando los labios de Suiza con la lengua lentamente, finalmente muerde la mitad y se la come, separándose nervioso sin mirarle a los ojos.

El helvético se mantiene con los ojos cerrados en cuanto Austria se separa, quedándose ahí unos instantes, cerebro-derretido. Francia mira la escena de reojo, por cierto, sintiendo un escalofrió. De hecho, Suiza tiene mucha suerte de que Austria rivalice con Francia, suele hacerle más cosas de estas cuando eso pasa.

Al final Suiza se vuelve a sentar bien, recargando su espalda en el asiento, abriendo los ojos y mirando a Austria, que le mira y le sonríe un poquitín. Se relame masticando su fresa y pensando "¿WTF acaba de pasar?".

Francia mira a Austria con desprecio, de reojo. Éste sigue comiéndose la fresa y si Francia les está haciendo caso, Inglaterra debe hacerlo también... O a ellos o a Estados Unidos. Aunque no, no creo que Francia les esté haciendo TANTO caso, sólo los ha mirado un segundo en plan... pues que les den, el mío es más interesante, jump!

Suiza se plantea si quiere él darle una fruta o no, tragando saliva y decidiendo que no es como que esté saliendo precisamente mal. Así que suspira y toma una fresita pequeña de la palangana (mientras Aceite piensa que les va a dar diarrea con tanta fresa) y la suelta en el chocolate sin mirar a Austria, desde luego, metiendo un poquitín los dedos al mismo, pensando que está haciendo una estupidez soberana y que el que se va a arrepentir de esto va a ser él mismo, desde luego...

El austriaco se acomoda el pelo y las gafas fingiéndose más o menos desinteresado del asunto. Suiza saca la fresa de la fondue con dos dedos y la deja sobre la palanganita esperando a que escurra todo el chocolate. Traga saliva, volviendo a pensar que esto es algo estúpido.

Austria le mira y él carraspea y levanta la mirada a él, pensando que si han hecho algo parecido hace algunas horas, ahora mismo no debería ser tan incómodo. En cuanto le ve, se le sube el color hasta las orejas. El moreno se mantiene a la espera intentando adivinar.

Parpadea, muriéndose de ganas de darle la fresa, pero está absolutamente petrificado. Austria levanta una ceja y sonríe ligeramente burlón. Suiza lo fulmina frunciendo el ceño, levantando la mano hacia él con todo y fresa en plan "ah no, ahora verás como sí" y éste abre la boca y entrecierra los ojos esperando.

Suiza le odia, ¿lo hemos comentado? Suspira mirando un poco alrededor y notando que no hay nadie que le haga demasiado caso. Traga saliva y se acerca a Austria poniéndole la fresa entre los labios, embarrándolo bastante (a propósito...)

El austriaco se deja bastante y finalmente se mete la fresa entera dentro de la boca, acariciándole los dedos con los labios... y se relame, limpiándose al separarse.

Suiza se abraza la mano en cuanto Austria se separa, MUUUUUUY sonrojado, SONROJADO, y en un acto reflejo se lame los dedos. Suiza el guarro...

Austria se ríe un poco, no del todo cómodo y no del todo calmado. El suizo aprieta los ojos, pensando que basta, que hasta aquí llegó el juego y que quiere irse a casa o a... lejos... de... No sé

Francia mira a Inglaterra lánguidamente. Él sigue mirando a su plato pensando que no debe ser tan difícil pegarle fuego a la casa, su casa se quema muy a menudo y llueve mucho más, por no hablar de la niebla... Y entonces se acuerda del "City on fire" y sacude la cabeza violentamente aun sin mirar a Francia, bastante tiene consigo mismo, gracias.

Francia corta un poco de... plátano, por qué no, en su plato.

Angleterre... —le llama casualmente en un tono de desinterés.

Piensa en si no habría alguna forma de huir de aquí, aunque seguramente Estados Unidos le haría un súper placaje y le mandaría al hospital... ¿Debe ser buena la comida del hospital? Seguro, porque esto es Alemania y aquí hay mucho dinero... No que en su casa la comida del hospital sea mala o algo de eso, pero bueno, es su comida. Ejem. El caso es que quizás podría decirle a Estados Unidos a ver si le cambia el sitio y el hacer con... No! No! No! Porque Estados Unidos quedaría con Francia y... oye su nombre dando un respingo y saliendo de sus pensamientos.

—Pareces distraído, cher —sumerge un trocito del plátano en la fonduera y le sonríe un poco, sacando el trozo y metiéndolo a su propia boca—. Mmmm… el chocolate suisse siempre es fantastique. Ven acá —le pide que se acerque con la otra mano.

Él le mira con atención todo el tiempo y cuando nota que lo saca abre los ojos como platos sin creer que planee hacer esto y cuando ve que se lo come frunce un poco el ceño sin poder creer que no vayan a jugar a esto... Finalmente piensa que podría comerse toda la fruta sola de un solo golpe y se acabó el problema, aunque seguramente parecerá un hámster durante un buen rato.

Francia sonríe, viendo tooooodas sus expresiones. Mete otro trozo de plátano.

— Sí te gusta el plátano, ¿verdad? —confirma sonriendo encantadoramente y pasándose una mano por el pelo.

Seguramente teniendo mucho que ver el asunto de que es Francia quien lo dice, Inglaterra lo toma como un doble sentido y se sonroja.

— ¡Eso no es de tu incumbencia, bastard!

Levanta las cejas, sorprendido de la agresividad, aunque sonríe evidentemente por el doble sentido perfectamente intencionado.

— Es de mi incumbencia cuando planeo darte un poquito, mon amour —le susurra—. Venga, es parte del juego... todos lo están haciendo —se humedece los labios mirándole a Inglaterra los suyos

—Que... ¿Qué te hace pensar... que yo quiero? —vacila con la cabeza baja y el ceño un poco fruncido, con la boca pequeña. Ojos azules en blanco.

—Abre la boca, s'il vous plait —le sonríe.

Inglaterra le mira a los ojos de forma un poco salvaje fijamente sin hacerlo y se sonroja más. Francia levanta las cejas y sonríe un poco burlón.

— ¿O no te atreves a abrir la boca para mí?

Entrecierra los ojos, se quita un zapato y le pone el pie entre las piernas en un solo movimiento.

— Propasate una sola pizca, frog... —le amenaza sin dejar de mirarle, sonriendo un poquito.

Francia siente el pie en sus regiones vitales y levanta aún más las cejas, sonriendo.

— Que amenazas, Angleterre... —se le acerca más, apretando sus propias regiones en la planta del pie de Inglaterra.

Éste aprieta los ojos sonrojándose más y mueve el pie recogiendo un poco la pierna, haciendo un círculo con el pulgar, del pie, claro. Francia sonríe por completo.

— Oh vaya, cher... que tentador.

Le da un golpecito con el talón.

— Imbécil — un golpecito no muy fuerte. Francia se pone un poco más serio de repente, sin bajar las manos a sus regiones vitales.

— Agradecería que tuvieras cuidado, cher —le sonríe, cáustico, acercándole el plátano a la boca.

—Eso mismo es lo que he dicho yo —sonríe el británico.

— ¿Insinúas que no lo tengo? —inclina la cabeza y se vuelve a humedecer los labios, acercándole el plátano a que roce la comisura de los labios donde siempre le besa.

—Quizás podrías no tenerlo, sólo es una advertencia —sonríe sacando un poco la lengua por la comisura para tocar el chocolate y se detiene enseguida, mordiendo el plátano entero.

Francia le sonríe al obtener la reacción esperada quitando el palito y extendiendo un dedo hasta él para tomar un poquito de chocolate que se le ha quedado en la comisura de los labios.

Inglaterra se tensa un poco, incluido el pie, ejerciendo una pequeña presión, abriendo un poco los labios como reflejo involuntario y Francia sonríe, cerrándole un ojo rápidamente y llevándose el dedo a sus propios labios, bajando una mano para darle unas palmaditas sobre el pie mientras la Tour Eiffel ejerce presión sobre la planta.

El inglés se sonroja de nuevo y mueve un poco el pie esperando ponerle un poco nervioso o algo, mirándole a los ojos. Francia parpadea lentamente, sonriendo un poco mientras se chupa el dedo de manera casi obscena, y yo creo que Austria debe poder sacar muchas conclusiones con esto… aunque Francia es Francia...

Inglaterra se sonroja aún más al notarlo sin saber muy bien que hacer, cada vez más tenso, paralizado como un animalillo frente a los focos de un coche, un poco sonrojado, odiando que no haya manera de ganarle ni un poquito en esto. Francia le sonríe un poco haciendo como si NADA pasara. Baja la vista parpadeando y traga saliva... carraspea. El galo parpadea con lentitud.

— Tu turno... —indica en tono neutro.

Con la cabeza baja toma el palo, pincha una fruta sin mirar ni cual es y la remueve en el chocolate, aun nervioso. Mientras el francés sonríe mirando a su alrededor, presionando un poco más la Tour Eiffel.e Inglaterra tiene un escalofrió y tiembla un poco mientras remueve la fruta demasiado, aun sin mirarle. El galo se gira a él.

— Creo que ya tiene suficiente chocolate, cher.

Da un saltito soltando el palito dentro de la fondue y le mira.

What?

—El chocolate que recubre la frambuesa...Ya está lo suficientemente recubierto... —bromea. El inglés carraspea.

— No necesito que me digas como recubrir un pedazo de fruta con chocolate, frog, ni siquiera es como si estuviera cocinando realmente —replica con la boca pequeña, apartando la cara otra vez. Y Francia se ríe un poco parpadeando lentamente.

— Bien...

Mueve los dedos del pie un poco y vuelve a tomar el palito, sacándolo. El francés traga saliva y se pasa una mano por el pelo lentamente, echando la cabeza atrás. Los ojos verdes le miran esperando que gotee el chocolate y recuerda lo que está tocando, paralizándose otra vez.

Francia se humedece los labios acercándose a él con la boca abierta... y presionando más. Y el británico se sonroja hasta las orejas, mirándole a los ojos y le acerca la frambuesa a los labios mientras genera cierta fricción con el pie.

Cierra los ojos azules abriendo más la boca, y si Inglaterra le quiere extirpar las amígdalas este es el momento, pero en lugar de eso aparta la vista más que sonrojado, dejándole la frambuesa en la boca y fingiendo estar muy interesado en mirar cualquier cosa a lo lejos, sin detenerse con el pie. Y Francia hace como "mmmmmmmmmmm" apretando los ojos y sonriendo. (Y se van a llevar el premio a lo porno).

Trata de mirar alrededor, a algo... ve a Rusia con cara de psicho-killer, ve a Austria con la naranja en la boca y a Canadá riéndose con Liechtenstein y decide bajar aún más la cara haciendo un círculo con el pie, sacando humo de las orejas, de brazos cruzados.

—La frambuesa esta .ta —inventa Francia mirándolo con ESA cara.

El británico se queda paralizado un momento... y entonces empieza a reírse, llevándose una mano a los ojos y el francés levanta las cejas y le mira con media sonrisa.

Quoi?

Niega con la cabeza mientras sigue partiéndose de risa. El galo baja una mano y se la pone encima del pie, contagiándose un poco de la risa.

Quooooi?

Entreabre los dedos y le mira a través de ellos y luego mira hacia los lados en plan "está aquí todo el mundo y..." se sigue riendo levantando una mano y encogiéndose de hombros en plan "¿qué coño hacemos?" o "¿qué coño pasa?"

Francia se ríe con él, acariciándole el pie y negando un poco con la cabeza igual.

—Eres un idiota —suelta, afectuoso—. Pero…

Se pasa la mano por el pelo, calmándose un poco, aun un poco con risa tonta.

—Tengo que decirte algo desagradable —sigue un poco con la misma risa. Inglaterra suspira para calmarse.

—¡Planeas seguir con esto! —exclama como si eso fuera lo desagradable, bromeando. Ojos franceses en blanco.

Non. Desgraciadamente tú no vas a seguir con esto, dejándome a medias como siempre —susurra.

—Draaaaaama —se burla.

—Pues lo dices porque yo no te dejo así nunca —le sonríe y el inglés se sonroja un poco.

—Eso dices tú —replica sin mirarle. Francia levanta las cejas y le mira genuinamente interesado.

—¿Lo dices en serio?

Carraspea.

Dieu! —sorprendido—. ¿Cuándo? —le sigue mirando.

Well... —gesto desinteresado, ceño fruncido—. Ejem... no es el punto.

—Y no me pongas un ejemplo de hace quinientos años —le señala con el dedo—. ¡Sí lo es! —le señala—. ¡No puedes decirme algo así de importante y luego decir que no es el punto!

—Hace una hora —replica sin mirarle y luego se sonroja un montón—. Bloody hell! —protesta muy nervioso. El galo abre la boca dispuesto a replicar algo y luego la cierra sonriendo como el gato de Cheshire.

— Eh... Bueno... Ahí estaba intentando dejar claro un punto —sonríe un poco mirando a América y a Rusia, flipando un poco sin que se le note. Ojos verdes en blanco.

Shut up!

—Prometo compensarte por ello —le acaricia el pie—. Pero será en otro momento... Ahora tengo algo que decirte...

Inglaterra le sostiene la mirada, baja el pie y la vista, frustrado y derrotado. Francia le mira desconsolado.

Angleteeeerre... —susurra.

Sigue con la vista baja montando un palito sin sonreír, desganado. El francés extiende una mano por arriba del mantel hasta él, buscándole la mano y luego recuerda que están aquí, toma un salero. Estira el pie hasta tocarle la rodilla con cuidado.

Inglaterra mira a Estados Unidos de reojo y rebaña el palito sin mirar a Francia, pero dándoselo.

—Toma.

Él le mira, aun desconsolado, sin moverse. Traga saliva.

—Así no tiene... gracia —vuelve a tocarle la rodilla y a acariciarle la pantorrilla.

Se encoge de hombros sin mirarle.

—Quizás es que no tiene que tenerla.

América no tengo IDEA de que está haciendo ahora mismo... puede estarle extirpando a Rusia una amígdala o pegado a la silla en pánico.

Francia aprieta el salero en frustración, porque no puede tocarle más allá de la rodilla.

— Quizás tiene mucha más gracia de la que crees que tiene —sugiere—, es sólo que habría que tener cuidado —agrega en un susurro.

—Por eso —le mira serio y luego desvía de nuevo la vista a Estados Unidos y a Austria. Francia parpadea entendiendo y dejando de tocarle la pierna.

— Bien —responde sombrío tomando otro plátano y metiéndolo en la fondue.

Inglaterra mira alrededor a Austria y Suiza que están haciendo lo de la fresa y aprieta los dientes imperceptiblemente. El francés le extiende el palito para que lo tome, mirando a Austria y a Suiza de reojo también y detestándoles, en concreto a Austria, porque siempre tiene la idea de que lo hace por joderle.

Inglaterra se lo come tal cual sin mirarle, pensando en todo lo de Bélgica.

— ¿Podrías al menos mirarme? —pide un poco irritado en tono bajo, con el ceño fruncido. Inglaterra suspira y le mira—. Estabas haciéndolo bien al principio —susurra—. Venga... dame uno a mí. Quiero melocotón.

—Detesto el bloody melocotón —responde tomando el palito igual. Francia sonríe.

— Pero yo no.

Lo pincha sin tocarlo con las manos, porque a mí me da mucho asco, así que a Inglaterra también.

— Ya te he dado uno antes, no lo digas como si no lo hubiera hecho, aunque no fuera de melocotón.

—No lo has hecho adecuadamente —sonríe un poco más acercándose a él, humedeciéndose los labios y abriendo la boca. Misma posición, cabe aclarar, en la que Francia ha estado en un montón de ocasiones para hacer un montón de guarradas... exactamente con la misma sonrisilla que ahora. Los ojos verdes le miran.

— Si haces cualquier cosa rara vas a acabar con el pincho saliéndote por la nuca, te lo advierto, frog.

—Dime algo que no sepa, Angleterre —le sonríe parpadeando lentamente sin dejar de mirarle a los ojos.

Inglaterra le mira con un poquito de desprecio pero sonríe un poco, inmune a lo sexual, porque no está pensando en ello, ni viéndole de ese modo.

—Sería un favor a la humanidad, así que please, haz alguna cosa rara.

Entrecierra un poquito los ojos azules.

—Ya quisieras —vuelve a abrirle la boca. Le sostiene la mirada con los ojos entrecerrados, sonriendo un poco más y acerca el palito, dibujando circulitos.

— Venga, una sola. Una sola, sola excusa.

—No serías capaz... no lo has hecho en situaciones peores —sonríe.

—No sin una excusa, because I'm a gentleman, esa suerte tienes —sostiene el trocito frente a sus labios. Él los abre un poquito.

— ¿Qué excusa le darías a todos? —le da un beso al melocotón.

—La que tú me des a mí —ignora el melocotón.

— ¿Qué te dije algo inapropiado? —frunce un poquito el ceño, frustrado, dándole otro beso a la fruta.

—Lo que tú quieras. Tú eliges, yo sólo respondo —sigue centrado en sus ojos y en sus palabras.

Francia parpadea de nuevo, algo descolocado, lamiéndose los labios para quitarse el chocolate y mirándole a los ojos aun. Inglaterra ignora todo cuanto no son sus ojos, con todos los problemas que eso acarrea, claro.

Toma el melocotón entre los dientes, apretando el palito sin dejar de mirarlo a los ojos. Porque esta es una de las pesadillas de Francia, he de admitirlo. Y es que… bueno… no es como que no responda pero Inglaterra SIEMPRE suele estar demasiado tenso como para protegerse bien y ahora sí lo está haciendo y lo que sucede es que si a Inglaterra le frustra no poder protegerse..., a Francia le frustra mucho cuando lo hace, deja de divertirle.

Inglaterra sigue concentrado en los ojos y ha olvidado prácticamente el resto de cosas, incluido donde están. Francia jala el palito con los dientes, sonriendo, y al sentir el tirón en la mano desvía la mirada para verla sin entender que es, rompiendo el contacto visual y entonces Francia le toma de la muñeca y él suelta el palito de golpe, asustándose un poco.

Francia sonríe más, acariciándole un poco la mano antes de soltársela y tomar el palito. Él la aparta un poco más tenso.

— Uno de esos es mío —reclama su palito el inglés.

—Ahora te lo doy —le sonríe preparándole una fruta—. A menos que quieras pelear por él... —mira a Austria dándole un beso achocolatado a Suiza y les mira con desprecio.

—Pelear... —valora levantando una ceja.

—¨Pelear", oui. No sé si sepas el significado de ello —le mira, cerrándole un ojo.

—No lo he preguntado como si no lo supiera, estaba valorándolo por si no distingues los tonos de voz —replica y Francia levanta una ceja.

Mon dieu... mira quien se ha levantado agresivo. ¿Será que te faltó algo en la mañana?

Y se sonroja un poquito, volviendo a pensar en eso.

Germany no hace el té del todo bien —le da la razón. Francia sonríe.

—No me refería a eso —corta un trozo de piña y lo pone en un palito. Él se encoge de hombros.

— Quizás yo estaba cambiando de tema —vuelve a centrarse en sus ojos.

—Oh... quieres hablar de la preparación del té según Allemagne... —mete la piña en el chocolate y le da vueltas—. Apasionante tema, realmente creo que te interesa —se burla.

—Es un tema como cualquier otro —sigue concentrado en las réplicas y en sus ojos—. ¿Tengo que pegarte para recuperar lo que es mío? —le pregunta refiriéndose al palito.

— ¿Pegarme? —frunce el ceño—. Sacrebleu, es un "bloody palito" —le imita.

—Lo importante no es qué es, si no que es mío —replica. Ojos azules en blanco.

—Si te portas bien y te comes esta piña, tendrás mi palito de premio —sonríe por la estupidez del comentario. Inglaterra levanta una ceja.

— No quiero tu palito, quiero el mío —ligeramente infantil, siguiéndole el juego.

— ¿De qué hablas? —le mira con el ceño fruncido.

—Del palo que me has quitado —responde.

—Quizás podrías calmarte, Angleterre. Este es un juego de convivencia —le sonríe—. Y de tolerancia. ¿No escuchaste lo que dije al principio sobre los enemigos?

Se echa para atrás en la silla, recostándose en el respaldo.

— Sinceramente, no —sentencia con media sonrisa. Ojos franceses en blanco otra vez.

— Siempre ignorando las mentiras y los rollos —se ríe—. La verdad, hay algo realmente raro en la disposición de estos papeles... en realidad es un juego para parejas y desconozco por completo a quien en esta tierra se le ocurrió ponernos a ti y a mí frente a frente—admite sonriendo pero haciendo cierta cara de... Ejem...—. Él —señala a Austria con la mirada—. Dice que fue una revoltura de los papelitos, yo creo que querían ver cómo me intentabas asesinar...—levanta las cejas—... O algo más...

El inglés se tensa y se pone serio de repente pensando en ello... en que realmente lo lógico habría sido que le pusieran con América, no con Francia si esto estaba planeado igual que todos los demás... y se plantea... habría sido no sólo más lógico, sino además menos peligroso potencialmente por el asunto Rusia y América... sigue dándole vueltas al asunto. Francia sigue sonriendo.

— Así que yo creo que deberíamos dejarle claro de una buena vez por todas a todo el mundo lo mucho que nos detestamos —agrega mirándole—. O lo mucho que nos queremos, o lo que consideres apropiado.

Le mira sin entender que pretende, tensándose más y poniéndose más serio. Francia le sostiene la mirada.

—Venga —sonríe malévolo.

What? —pregunta frunciendo el ceño.

—Es tu oportunidad —susurra con la misma cara.

— ¿Para qué? —sigue sin poder creer que le esté pidiendo que le pegue.

—Esta organización me parece incomprensible... Sólo quiero asegurarme de que no lo supongan ni por asomo.

Le sostienen la mirada unos instantes haciendo algo que Francia no puede notar, que sigue mirándole y escrutándole la cara.

Y lo siguiente que el francés nota es como su silla se desestabiliza y cae hacia atrás demasiado deprisa para que pueda sujetarse a la mesa, cayendo al suelo con un estrepito. Pega un grito de niña un instante y se calla con el golpe en la cabeza (que no es tan fuerte) y más bien con la sacada de aire con el golpe seco.

BLOODY BASTARD! ¡ESTOY DE TI HASTA LOS COJONES! BLOODY HELL! —grita Inglaterra con el ceño fruncido, lanzándole la servilleta a la cara y apoyando la mano sobre el hombro de Estados Unidos para que le detenga en su determinación de cruzar la mesa por encima.

América salta de su estado de enajenación con el grito y luego la mano, deteniendo a Inglaterra de la cintura, que forcejea tanto como puede para soltarse, asegurándose de que no le suelte, a sabiendas que como más se mueva más fuerte va a agarrarle.

BLOODY ARSEHOLE! ¡Suéltame America! —empieza a tirarle cosas a Francia sin apuntar.

Francia empieza a reírse con risa MUY malévola. Austria levanta las cejas sin entender demasiado, mirando a Alemania. Italia les mira a los dos y Canadá se acerca a Francia a ver si está bien, que sigue riéndose como muajajajajajajaja.

— ¡No puedes conmigo! —le señala. El alemán mira a Austria también sin entender y se levanta para ver a Francia.

— ¿Que paso? — pregunta al aire.

— ¡Paso que es un bloody imbécil! —grita Inglaterra— ¡Que me sueltes!

Suiza frunce el ceño sintiendo un escalofrió con la risa de Francia, estirándose para mirarle y luego mirando a Inglaterra mientras América hace un esfuerzo por detenerle.

— ¡No! ¡No! ¡Tú eres razonable!

— ¡Y una mierda! —patalea tirando su silla y haciendo un drama.

— ¿Pero qué es lo que te dijo? —América preocupado. Francia mira a Canadá con fuego en los ojos, pidiéndole que le ayude a incorporarse.

— ¡¿Qué me dijo?! ¡Se cree el bloody rey del mundo y es sólo un bufón! ¡Una rana! —sigue insultándole. El galo se levanta mirándole con asquito y se pasa una mano por el pelo.

— Ya podrías superarlo, Angleterre, ya te he dicho mil veces que tampoco es de mi gusto seguir conviviendo en estas reuniones —se ríe de nuevo, arrogante.

— ¡Como si me importara lo que tú pienses al respecto! —grita mientras sigue forcejeando—. Pero aquí el único capullo que sobra y que no sabe comportarse eres tú, ¡¿me oyes!?

América se levanta.

Iggy... Come on! —le medio carga—. Come on! —lo arrastra al pasillo—. ¡Cálmate!

Inglaterra sigue forcejeando.

— ¡Que te jodan, gilipollas! —grita mientras Estados Unidos se lo lleva.

—Capullo que sobra, Ja! Ya quisieras... Y todos tus gritos no servirán de nada —hace los ojos en blanco como si no le importara mucho que le dijera eso—. ¡El único imbecile aquí eres tú!—se limpia la ropa tocándose la cabeza y mirando a Canadá—. Connard...

Canadá, que ha ayudado a Francia a levantarse, le mira.

— ¿Pero qué ha pasado?

—Es un histérico, hipersensible —estira el cuello—. Al que le he insinuado la idea de dormir conmigo y mira... —se soba la cabeza.

El chico levanta las cejas y Austria le mira escuchándole, luego mira a Suiza y le hace un gesto para que se acerque. Suiza frunce el ceño y se le acerca.

Bitte, ve a calmar a England —pide— e intenta que te cuente que ha pasado antes de que vuelva y hable con Frankreich—añade en un susurro.

Francia sigue arrogantemente diciendo de las estupideces de Inglaterra. Mientras éste sigue forcejeando en el pasillo si acaso Estados Unidos no le ha soltado.

América no le ha soltado, en efecto, y sigue intentando que se calme en el pasillo. Suiza asiente y se levanta, saliendo también.

England?

Éste sigue bufando por la nariz con el ceño fruncido, pero se calma un poco. Francia mira a Canadá y saca un cigarrillo.

— Buff... Le detesto... —murmura entre dientes como si fuera para sí.

Iggy! Iggy come on!

—Pero... si últimamente estabais bien, hacia días que no os peleabais —Canadá un poco frustrado— bueno, excepto en la cena pero... eso fue una discusión.

—Créeme, garçon, hacemos muchos esfuerzos para ser civilizados... —se pasa una mano por el pelo—. Tenemos nuestras épocas, pero... —bufa—. Estoy harto de él, me mete en muchos problemas —le susurra como en secreto.

—En... ¿problemas? —preocupado.

A todo esto, por supuesto, Austria tiene la antena puesta lo más disimulado posible.

—Pues siempre está metido en líos con el garçón y queriendo darle celos conmigo o algo así...—ojos en blanco—. No lo sé.

Canadá parpadea sorprendido porque esa es nueva.

— ¿Dar... celos... contigo?

Oui... Ya sabes cómo es además que es incapaz de decirle que le quiere con palabras —se queja con la voz bajita.

—Ah... —Canadá sonríe— si se lo ha dicho, mon freré me lo ha contado... pero es verdad que le cuesta.

Ojos franceses en blanco.

— Es hartante, cher. ¡Y después de todo eso me tira si bromeo con el sexo!

El canadiense suspira en plan "no se puede hacer nada". Francia sigue fumando y se sienta otra vez a la mesa.

Inglaterra sigue bufando enfurruñado, de brazos cruzados y ceño fruncido.

— ¡Suéltame ya, America!

América mira a Suiza y luego a Inglaterra.

Ok... ¡Relajate!

—No me digas que... —bufa fingiendo que intenta calmarse, con la mano sobre los ojos. Suiza se le acerca con cuidado.

— ¿Que paso?

— ¿Qué pasó? que es un imbécil y deberían mantenerlo atado y encerrado —se enciende un poco otra vez.

— ¡Calmaaaa, calma! —le pide América.

—Pero ¿qué te dijo? —pregunta Suiza algo incómodo.

—No, si es la misma mierda de siempre —le mira muy enojado— no sé qué dijo exactamente, no me importa, el caso es que siempre está igual y ya no le soporto, llevo dos días aguantándole y poniendo buena cara y me ha colmado la paciencia con la fondue.

— ¿La misma mierda de siempre? —Suiza le mira, sonrojándose un poco porque no está acostumbrado a hacer esos cuestionarios.

—Oh, come on... Ya le conoces —protesta un poquito América, empezando a desconectar el cerebro porque ha escuchado este mismo discurso TANTAS veces.

Yes! lo de siempre, que soy un bestia, que si soy un bárbaro, que si no me se comportar, ¡como si él se comportara mucho mejor! —replica. Suiza asiente.

— Eso se lo ha dicho a todo el mundo...

—Y que si la gente que sobra e insinuando yo que sé que mierdas sexuales... —sigue protestando— yes, I know, ya sé que siempre se lo dice a todo el mundo, pero es que yo no le aguanto.

—Pero es que siempre pelean por lo mismo —se queja América— llevan tooooda la vida igual, y al rato están otra vez hablando y riéndose —ojos en blanco.

—No, pero es que esta vez es diferente —suelta Inglaterra haciendo una parodia de sí mismo.

—Y cada vez dice lo mismo —América mira a Suiza.

—Porque se cree que... es que se cree que puede decirme lo que quiera, ¿sabes? tiene tan creído eso de que él es tan elegante y tan delicado y tan bueno en la cama y no se da cuenta de que es un imbécil que nadie le quiere —suelta (y eso le duele un poco hasta a él). América hace los ojos en blanco igual.

— No exageres Iggy.

Inglaterra piensa en lo que creen que pasa, así que insiste.

— ¡No es exageración! —protesta— ¿tirarse? a todo el bloody mundo, ¿pero alguien que quiera quedarse con él a la mañana siguiente? —se ríe— ja-ja eso sí me gustaría verlo.

—Eso es verdad —Suiza frunce el ceño—. Creo que en la vida le he visto con alguien... —dice para sí más que para ellos.

—Ahhhh... Bueno, quizás sea él el que así lo quiere —piensa el niño.

—A...Ahí lo tienes —asiente Inglaterra con un poco menos de seguridad— le dices un par de verdades y entonces ya no puede soportarlas y entonces tú eres el malo JA!

—Además eso es algo un poco triste... —agrega América. —Es un poco cruel de tu parte decirle.

— ¡Yo no he empezado! —se defiende Inglaterra. Suiza frunce el ceño.

Austria siempre me dice una frase... —empieza. Inglaterra le mira. — ¿Molesta el que puede molestar? — niega con la cabeza. No la recordamos bien, —La idea es que te molestan porque tú los dejas.

—Pues claro que puede molestar es muy... —se detiene— ¡yo no le dejo! él no deja de... ¡es que no entiendo que hacía sentado enfrente mío!

—Nadie lo sabe, ese no era el plan —miente sonrojándose un poco.

—Pues me sorprende una tan mala organización por parte de Austria and Germany —bufa.

—No ha sido mala organización —tenso. El inglés le mira. —Lamento mucho que las cosas hayan salido así, fue un error —insiste.

—Bien, podría ser peor, al menos ya estamos en los postres... quizás deberíamos irnos —mira a Estados Unidos de soslayo.

Austria ha planeado un baile...


Estan muy, pero muy jodidos... ¡Fuerza muchachos! ¡No olvides agradecer a Holly su beteo y edición!