Titulo: Una inadapatada social o un Angel de luz ¿Qué soy

Hola!! Perdonen por la demora, en serio que no tengo ninguna excusa por la tardanza fue olvido, me envolví en el trabajo y pensé que había actualizado y no lo había hecho así que espero me disculpen! En este capitulo se da a conocer quien fue y es uno de los grandes amores de Draco y no es la rubia jaja quieren saber pues lean jaja. Espero lo disfruten!

Capitulo 26- Volviendo a ver a mi niño

Caminaba por un camino que había recorrido muchísimas veces en su vida, se conocía aquel lugar como la palma de su mano, mas que nadie se atrevía a decir. Pero nunca lo había tenido que hacer bajo aquellas circunstancias. Se adentraba en la espesura de aquel hermoso y a la misma vez inmenso bosque. La obscuridad era total pero el no necesitaba la luz para guiarse. Se detuvo en un punto especifico de donde podía observar como se alzaba entre la espesura una inmensa mansión. Sabía muy bien que la seguridad para entrar allí era muy grande y mas aun cuando estaba rodeada por mortifagos y aun algo peor que pudo comprobar al verlos sobrevolar alrededor, Dementores. El chico decidió que era hora de colocarse el atuendo que haría que pasara un poco desapercibido. No se puso la capa de invisibilidad por que sabía que los dementores no tenían ojos, ellos se guiaban a través de sus sentidos y sería sumamente sospechoso ver a un montón de dementores atacando algo que no podían ver así que terminaría descubriéndolo, eso no era parte de sus planes.

Se puso el sobretodo negro y cubrió su rostro con una blanca máscara. El chico no esperó procesar lo que tenía puesto ya que de solo pensarlo su estomago se revolvía con molestia. Giró, y camino unos diez pasos a su izquierda. Allí se encontró con un árbol de gran tamaño y de aspecto muy antiguo. Con ambas manos las cuales tenía cubiertas por unos guantes negros, fue tanteando el árbol hasta encontrar un pequeño orificio. El chico se quitó el guante de su mano derecha, dejando al descubierto su blanca mano en la cual portaba un anillo, anillo el cual su madre le había obsequiado y cual había pertenecido por muchos años a la familia Black. Hacía un tiempo atrás ya no portaba el que tenía el emblema de los Malfoy.

Draco volteó su mano poniendo la piedra principal de el anillo en el agujero de el árbol y luego de hacer esto recitó unas palabras en latín. Al terminar, justo en la parte baja de el tronco de el árbol la corteza se abrió dejando ver unas oscuras escaleras que iban en descenso con aspecto de un desuso prolongado. Al ver el estado tan deplorable de el pasadizo el chico pensó un momento antes de adentrarse en él, pero no tenía otra opción, así que luego de respirar hondo entró en el interior de el árbol el cual se cerró en cuanto el chico estuvo en adentro.

Luna caminaba por un oscuro pasillo, siendo escoltada muy de cerca por dos enmascarados. Sentía un gran miedo en su interior, su temor era tan grande que ni siquiera tenía ganas de llorar, era como si todo fuera en cámara lenta. Veía cuadros, espejos entre otras múltiples cosas mientras pasaba con gran velocidad a su lado. Al pasar había visto muchos enmascarados, esto incrementaba su terror. Incluso al mirar por una ventana podía jurar haber visto una sombra negra sobrevolar en las afueras de aquel lugar, pero decidió no pensar en eso. Luego de caminar un poco mas llegaron ante una gran puerta de madera en donde había una serpiente tallada. La imagen de la serpiente hizo que la chica se estremeciera. El Motífago que estaba a la izquierda de la rubia tocó tres veces en la puerta, segundos después esta se abrió. En ese momento Luna sintió que sus pies no le respondían, si no hubiera sido por que uno de los Mortios que que estaba detrás de ella la empujó se habría quedado allí plantada de por vida.

Sintió como su respiración se agitaba, su corazón se aceleraba y el color abandonaba su cuerpo, solo era una masa de carne totalmente incolora. La chica dio unos cinco pasos por inercia. Pudo ver una gran cantidad de mortifagos dentro de aquel lugar que tenía la apariencia de ser un estudio. Todos estaban en un completo mutismo. Mirándola , escrutinandola con la vista. La rubia sentía que en cualquier momento se desmayaría sin necesidad de un hechizo desmayius. Ella al sentir que ya nadie la presionaba a caminar dejó de hacerlo se limitó a mirar a todos los presentes, pero no podía distinguir un solo rostro no con aquellas terroríficas mascaras. De pronto una voz la cual la chica no pudo precisar de donde venía le habló.

La Srta. Lovegood ¿no?.- preguntó la voz que sonaba totalmente horrible y macabra. Luna no respondió nada. De pronto vio como un sillón de gran tamaño que se encontraba frente a la chimenea se daba vuelta. La imagen que vio la chica la dejó helada.

Draco se movía con paso no muy seguro, no recordaba que aquel lugar fuera tan pequeño. Sus pies casi no cabían en los pequeños escalones y las miles de telarañas no ayudaban a mejorar la situación. Continuó su paso haciendo a un lado las telarañas con su mano mientras con la otra mantenía en alto su varita iluminando el camino. De pronto se encontró de frente con una puerta en donde tubo que volver a repetir el proceso de el anillo la puerta se abrió y el rubio de un momento a otro se encontró dentro de un armario lleno de ropa femenina. El chico observó entre las rendijas de el armario que no hubiese nadie en el exterior y con cuidado salió de él. Al salir se encontró en una pequeña habitación, compuesta solo por una pequeña cama con sabanas muy sencillas, una mesita de noche en la cual reposaba una vela apagada y un libro, y el armario de el cual acababa de salir. En aquel espacio no había mas espacio para colocar nada mas, y a pesar de todo ese era el lugar preferido de Draco dentro de aquella casa. El chico con sigilo se acercó a la puerta y con cuidado la abrió un poco al no ver nada decidió sacar la cabeza, el pasillo estaba desierto lo único que se veía eran cientos de puertas a lo largo de él. El rubio decidió salir y comenzó a ascender por unas escaleras que habían justo frente a ese cuarto. Al llegar a la parte superior se encontró con muchas personas de aspecto humilde trabajando allí. Todos al ver la presencia de el enmascarado se asustaron aunque decidieron no darlo a demostrar, el rubio comenzó a mirarlos a todos muchas caras muy conocidas pero otras no tanto. Pero sobre todas pudo reconocer una que hizo que sonriera bajo su mascara.

¿Amo Lucius puedo servirle en algo?- preguntó la mujer por la cual Draco había sonreído.

Necesito hablar con usted Grace – le dijo Draco sorprendido de que lo confundieran con su padre, aunque eso no era de extrañarse ya que eran de el mismo tamaño, el porte Malfoy era inconfundible y el color de ojos que reflejaba a través de la mascara era idéntico, por no mencionar la forma en que ambos Malfoy arrastraban las palabras. – Pero a SOLAS.- dijo recalcando las ultimas palabras mientras miraba a su alrededor, no tubo que decirlo ni una vez mas ya que al escucharlo todos los presentes abandonaron la cocina en la cual se encontraban.

Dígame en que le puedo servir.- dijo en tono nervioso la mujer.

No puedo creer que aun le sigas sirviendo a este infeliz Grace.- le dijo Draco a la mujer.

Disculpe...¿Qué...Qué ha dicho?- preguntó la mujer en total confusión.

Nana soy Yo- le dijo el rubio mientras se quitaba la mascara ante la cara atónita de la mujer.

Mi niño...Mi Draco- dijo ella mientras con lágrimas en sus ojos se lanzaba a abrazar a Draco, quien la recibió con una gran apretón.- ¿Draco por que estas vestido así? Por Merlín no me digas que...- preguntó la mujer observándolo de arriba abajo pero no pudo terminar la oración pues su voz se quebró en llanto.

No Nana, claro que No.- le dijo él levantando su barbilla, aquella mujer y su madre era quien único Draco había dado muestras de afecto real, el afecto que viene de el corazón, esto hasta que apareciera cierta rubia en su vida que en cierta manera lo desconcertaba. – Les prometí a ti y a mi madre que jamás entraría a los mortifagos y no pienso romper esa promesa. Esta vestimenta es por otra cosa Nana.- le respondió él

¿Por qué Draco?- preguntó en un total desconcierto. Ahora si que no entendía nada.

Nana no tengo mucho tiempo, ¿necesito saber si aquí tienen a una chica rubia?.- le preguntó él mientras colocaba sus grandes manos sobres los hombros de aquella delicada mujer.

Si Draco, tienen a una chica rubia, muy bonita. Se llama Luna.- le informó ella, la expresión de el rubio cambió totalmente, no sabía por que aun guarda la esperanza de que todo aquello fuera una falsa alarma y que a fin de cuentas Luna lo estuviera esperando en Hogwarts para decirle que no la habían secuestrado y que solo había entrado a el bosque prohibido siguiendo el rastro de un Snorklack de cuerno arrugado, así él la vería y le diría que en realidad estaba loca pero estaría seguro de que estaba bien.

¿Nana dónde la tienen?- le preguntó algo asustado esperando que ella le contestara lo peor.

Hace solo unos minutos atrás la llevaron a el estudio, allí se encontraría con..con el que no debe ser nombrado.- le contestó ella en un tono muy nervioso.

¿Pero no le han hecho daño verdad?- preguntó sin poder quitar el tono de preocupación.

No Draco al contrario la han tratado muy bien para ser una prisionera. ¿Pero quien es la chica?¿Por qué te preocupa tanto? ¿Y para que la quiere el señor oscuro?- preguntó con un gran desconcierto la mujer pues nunca había visto a Draco así de preocupado por nadie a excepción de por su madre.

Nana es una chica de mi colegio, te diré la verdad el señor oscuro la quiere por que la chica tiene magia negra en su cuerpo, lo que en realidad no sé es cual sea su fin, que quiere hacer con ella. Eso es lo que realmente me preocupa.- le dijo él.- Iré por ella.- dijo y volvió su paso, pero la mano de la mujer lo detuvo.

DRACO TE HAS VUELTO LOCO, ¿QUÉ QUIERES QUE TE MATEN?.- le preguntó en tono enojado mientras lo miraba con los ojos muy abiertos.

Nana ¿pero que quieres que deje que la maten a ella?.- le dijo en un tono que sonaba desesperado.

Piensa un momento mi niño. Si la quisieran muerta ya la abrían matado, su fin es otro. Tienes que buscar la manera de entrar allí, pero me tienes que prometer que no intentaras nada que ponga en riesgo tu vida. Mira que si a ti te pasa algo todos los años de tortura que he vivido aquí no valdrían la pena, por que tu sabes que si me he quedado es por ti, mi pequeño.- le dijo la mujer mientras levantaba su mano y la posaba sobre el rostro de el rubio, quien la miró con mucha ternura.

No te preocupes nana, no me pasará nada. Ahora llévame al despacho.- le dijo él mientras volvía a colocarse la mascara.

Luna estaba totalmente aterrada, mientras veía como una figura totalmente escalofriante se acercaba hacia ella. Era algo parecido a un hombre, pero no se veía humano, sus rasgos eran mas parecidos a los de una serpiente. Vestido con una larga túnica negra entre la cual se podía ver sus largas y esqueléticas extremidades. Sus ojos centelleaban en un color rojo totalmente aterrador. No tenía nariz, el lugar donde se supone se encontrara esta lo ocupaba dos pequeños orificios, el color de su piel era muy blanco tornado casi grisáceo. Pero lo más que impactó y aterró a la rubia fue la sonrisa que aquel ser traía en su boca carente de labios. La chica estaba helada, frisada totalmente, sentía que su corazón no latía, que sus sentidos estaban totalmente dormidos, el miedo llegó a tal punto que ya no lo sentía, solo se limitaba a mirar como aquel espectro se acerba a ella. Cuando se encontraba a solo unos tres pasos de la rubia se detuvo. Enfocando sus aterradores ojos rojos en los azules de la chica.

Bienvenida Srta. Lovegood.- dijo en un tono tan escalofriante que hizo estremecer a la chica, ella no podía hacer mas que mirarle con estupefacción.- Disculpe que la hayamos tenido que traer de forma tan precaria y poco cordial. Pero como usted sabe mis relaciones con el director de su colegio no son las mejores y creo que de habérselo pedido no hubiese aceptado la invitación.- dijo en un tono algo burlón que hizo reír a los enmascarados presentes. Volvió a enfocar su mirada de fuego sobre la chica- Lovegood tengo una pregunta ¿sabes por que estas aquí?- le cuestionó mientras volvía a tomar asiento en el sofá en el cual estaba cuando la chica llegó, sobre la parte superior de este reposaba una enorme serpiente de ojos amarillos la cual tenía su vista fija en la rubia mientras dejaba entrar y salir de su boca su lengua viperina de forma amenazante.

No- respondió la chica con voz que increíblemente sonó segura a pesar de estar en un estado de pánico casi catatónico. Ella podía imaginarse el por que de que la llevaran allí pero no se lo diría jamas.

Sabes no te creo lo suficientemente tonta para no saber, sabes que creo que mientes.- dijo Voldemort mientras acariciaba a Nagini que acababa de descender hasta su cuello. La chica se limitó a mirarle con los ojos bien abiertos pero no emitió sonido, no dijo nada y tampoco desmintió la acusación que era muy real.- Lovegood sé muy bien que posees magia negra, también sé que si decidieras unirte a mí serias totalmente poderosa e invencible. Tendrías la gloria que nunca has tenido y la cual mereces siendo tu una sangre pura, una chica superior a muchos. – le dijo Voldemort enfocando esta vez su gélida mirada en la rubia.

No me creo superior a nadie, los magos y brujas somos todos iguales, el estatus de la sangre es algo relativo.- contestó la chica inmediatamente y casi sin pensarlo pero al ver como la expresión de el rostro de Voldemort se volvía dura se reprendió mentalmente por no quedarse callada.

Draco caminó al lado de Grace sin decir una palabra solo se limitaban a andar con paso bastante ágil. Al llegar ante la puerta de el estudio, Draco miró a la mujer. Quien con ojos preocupados le habló en un susurro.

Draco, Lucius salió a la ciudad a hablar con algunas personas. Se que no hay nada que yo diga para evitar que entres allí. Solo te pido que cuando lo hagas no mires al señor tenebroso a los ojos te reconocería al momento si lo haces. Y si te descubren los esfuerzos que estas haciendo para salvarla serán totalmente en vano.- le indicó.

Esta bien nana .- le dijo el rubio.- ahora necesito que estés muy atenta por que lo mas seguro tendré que utilizar mi salida.- le indicó.

Esta bien Draco.- le dijo la mujer que de la angustia se le comenzaron a llenar los ojos de lágrimas.

No llores todo saldrá bien, nos vemos luego.- le dijo el chico y sin decir mas tomó el picaporte de la puerta girándolo.

Voldemort se puso de pié sin quitar lo ojos de la rubia chica que acababa de decir una aberración según él. Los mortifagos presentes comentaban entre si, la impresión era tal que nadie había notado que un nuevo enmascarado se había unido al grupo de mortifagos.

¿Lovegood lo que estas queriendo decir es que rechazas mi propuesta de poder y gloria. Por tus estúpidos y ridículos pensamientos de igualdad de sangre?- le preguntó acercándose amenazadoramente hacia Luna quien no bajó su mirada, a pesar de estar aterrada no estaba dispuesta a demostrarlo.

SI.- le contestó la chica sabiéndose muerta por esto.

Nuestros primeros magos y brujas siempre tuvieron sangre completamente pura y mágica.- comenzó a decir Voldemort con un evidente tono de molestia sin quitar sus venenosos ojos de Luna que lo miraba sin bajar su vista- El poder era de ellos en exclusiva y se sabían poderosos. Habían niveles, los asquerosos muggles eran la escoria, los magos la realeza, nadie discutía eso. Hasta que un día un desertor, un atorrante decidió que era hora de experimentar cosas nuevas dejándose llevar por un estúpido pensamiento humano que se empeñan en llamar amor, se casó con una estúpida e insignificante muggle naciendo así la primera aberración. Pero eso no se queda ahí generaciones luego de ellos nacieron sin magia pero ese maldito gen suelto seguía corriendo buscando donde manifestarse.Y un día lo logró, sin previo aviso de dos padres muggles nació lo que vendría a dañar nuestra raza perfecta, el primer sangre sucia que daría origen a la plaga nauseabunda que ahora nos arropa y que estoy dispuesto a eliminar. – finalizó mirando a la rubia chica que tenía sus ojos al borde de las lágrimas por al indignación.

Draco miraba todo como mero espectador, sintiéndose totalmente impotente y furioso. Al menos veía que fisiscamente Luna estaba bien, aunque por lo qué veía en los ojos de ella sabía que emocionalmente estaba destrozada.

No puedo creer que magia tan poderosa se le sea entregada a personas tan insignificantes y tan poco merecedoras de esta. Eres una estúpida Lovegood, estas destinada a la grandeza y te conformas con ser una mediocre. Pero lo que me interesa saber es realmente ¿en realidad eres portadora de esta magia? Por que solo lo sé por fuentes exteriores no totalmente confiables- le dijo mientras tomaba a Luna por la barbilla y le levantaba el rostro levemente como si con esto pudiera sacarle la verdad. La rubia sintió horriblemente aquel tacto frío,sentía como la quemaba, pero no dijo nada.- Bueno como veo que no obtengo tu cooperación, creo que tendré que averiguarlo por mis propios medios.- dijo Voldemort mientras soltaba la barbilla de la chica con tal violencia que la hizo perder el balance y caer al suelo.

Luna que cayó de medio lado en el suelo, volteó a mirar a aquel horrible ser. Al hacerlo vio como de entre su túnica sacaba algo, que rápidamente pudo reconocer como su varita. Le apuntó con ella y con voz cruel pronunció las palabras "Crucio". La chica en ese momento sintió el dolor físico mas grande que había sentido en su vida como si miles de espadas se clavaran una y otra vez en su cuerpo. De su boca salió un alarido de dolor tan desgarrador que resonó por todos los pasillos de aquella inmensa mansión.

Les gustó? Eso espero de todo corazón!! Les prometo subir el proximo capi muy pronto! Cuidensen muchos besos! Bye!