A las cuatro menos veinte de la madrugada el Grounder's Roadhouse aún albergaba gente. Algunos cazadores locales estaban allí, otros habían llegado de fuera tras recibir la llamada y otros estaban de paso y se habían enterado por último de la fatídica noticia.
Todos querían presentar sus respetos a los Harmon, los tres cazadores muertos.
Los Harmon eran bastante conocidos entre los suyos y siempre habían contado con una buena reputación, nadie entendía que un demonio de bajo rango les hubiese tomado con la guardia lo suficientemente baja como para atacarles.
Derrick se inclinó sobre una de las mesas recogió cuatro botellines vacíos dirigiéndose después a la barra para dejarlos.
Concurridos allí habían estado bebiendo y lamentando sus muertes, contando algunas anécdotas y recordando los viejos tiempos donde todo era algo más fácil y el mal pasaba mayormente desapercibido en cada ciudad.
Algunos habían partido ya tras la breve visita pertinente, otros aún seguían allí y otros se despedían para poder continuar su largo camino. Ya apenas quedaban seis o siete personas en el Roadhouse y Derrick estaba recogiendo las últimas mesas.
Luna había insistido en echarle una mano pero ante la negativa de este, se había quedado sentada en una alta mesa al fondo del local compartiendo algunas anécdotas y tragos con Keenan, una cazadora algo mayor que ella de Idaho que llevaba algunos días en la ciudad y con Chase, su novio.
Ambos se habían visto metidos en aquel mundo cuando apenas eran unos críos como ella, y con los años habían ido coincidiendo alguna que otra vez con las Woods en su labor.
Chase era bastante bueno en lo suyo y Keenan aunque había tenido algún que otro encontronazo con la mayor de las Woods, siempre se había mostrado colaborativa con ellas sin importar los riesgos que ello supusiese para su vida.
Todos eran cazadores, todos habían adoptado la misma misión, combatir el mal aunque les fuese la vida en ello. Y en mayor o menor medida, todos cuidaban de todos ya fuese salvaguardando sus espaldas, brindándoles ayuda o compartiendo información.
—No, no acuérdate bien eso fue en Arizona —corrigió Kennan al curtido cazador con el que compartía su vida sentado frente a ella, Luna que parecía interesada en la historia sonreía mientras llevaba su botellín a los labios tomando un ligero sorbo—. Bill llego y se cargo a esa cosa con un picahielos en aquel matadero, te salvo el culo no al revés.
—Eh, que yo casi le tenía —protestó Chase viendo a Kennan arquear una ceja y a Luna contener una risita por lo bajo.
—Si claro—se burlo su novia dándole una miradita antes de dirigirse a Luna—. Que no te engañe, hubiese acabado despedazado de no ser por la ayuda de Bill.
—Si, él viejo Bill —dijo Chase sonriéndose con cierta amargura bajando la mirada a su botellín con resignación—. Que gran tipo.
—Se le echara de menos —estuvo de acuerdo Kennan con una sonrisa igual de resignada y pensativa jugando con su botellín entre sus dedos.
Luna que se quedo en silencio disfrutando de aquella sensación de nostalgia y confort, estuvo de acuerdo con ellos. Los Harmon habían trabajado alguna que otra vez con ellas y eran grandes tipos. Le hubiese gustado conocerlos mejor de lo que lo hacía aunque dado lo ocurrido agradecía el no haberlo hecho o ahora sentiría su muerte aún más.
Un breve silencio se instauro en la mesa y tras unos segundos la vista de Chase fue a parar a su reloj.
—Creo que deberíamos ir yéndonos ya, empieza a ser tarde y tenemos que estar en Kansas por la mañana.
—Si, tienes razón —dijo Kennan apurando el final de su cerveza antes de dejar el botellín sobre la mesa poniéndose en pie—. Nos vemos pronto —le dijo a Luna inclinándose para darle un abrazo que ella correspondió antes de separarse y abrazar también a Chase a modo de despedida.
—Cuidaos mucho, ¿vale? —dijo la menor de las Woods ahora de pie viéndoles coger sus chaquetas y poniéndoselas frente a ella para salir de allí—. Y no olvidéis que esa cosa anda suelta por ahí. Tened mucho cuidado.
—Tranquila, lo tendremos —respondió Chase posando la mano sobre la espalda de Kennan para dirigirse a la salida—. Vosotras igual, saluda a Lexa de nuestra parte.
—Lo haré, descuida —se despidió la menor de las Woods con un gesto de mano viéndoles dirigirse hacia la salida despidiéndose de algunos cazadores en el camino.
Derrick que apareció tras ella tomó varios de los botellines vacíos de la mesa y se les quedo mirando por encima del hombro de ella.
—Los Murray también se marchan —le dijo a Luna viendo como la puerta se colapsaba un poco y algunos otros cazadores hacían gestos con la mano de despedida.
Luna que les devolvió el gesto viéndoles momentos después salir por la puerta, se volvió hacia él.
—Deja, que te ayudo con esto —le dijo Luna acercándose a la mesa para coger el resto de los botellines vacíos de ella y colocar los taburetes a un lado.
Un matrimonio de cazadores afroamericanos de Illinois llamados Indra y Pike, se pusieron en pie también a lo lejos para despedir a otro solitario cazador llamado Sinclair, eran los últimos del local. Intercambiando un par de frases más, llamaron a Derrick que levantó la mirada mientras recogía la mesa de al lado de la de Luna, y se despidieron con la promesa de regresar y la peticion de que sus recuerdos fueran dados a Gustus de su parte.
Cuando la puerta de la entrada se cerro, el lugar quedo en completo silencio aunque aún podían escucharse algunas voces provenientes del aparcamiento y el sonido de algunos motores en marcha alejándose de allí, dando por finalizada la despedida a los cazadores caídos en homenaje a sus años de importante misión.
Luna se dirigió a la barra dejando en silencio los botellines vacíos allí y después se volvió a mirar a Derrick que hacía lo mismo y bordeaba la barra para coger un cubo de basura y dejarlos caer con la mano sonoramente en el interior.
Se había estado fijando en él toda la noche, y el Grounder por su parte salvo para atender las mesas había hablado más bien poco o nada. Ver a aquellos hombres mutilados y desangrados en el suelo de su propio local era evidente que le había afectado de alguna manera.
—¿Tu padre ha llamado? —se atrevió a preguntarle Luna con las manos apoyadas en el bordillo de la barra mirándole con atención.
—Si, ha dicho que sentía lo ocurrido pero que no pensaba regresar aún —respondió Derrick dejando caer en el cubo hasta el ultimo botellín antes de levantar hacia ella fugazmente su vista—. Ya sabes como es, cuando algo acapara su atención lo hace de verdad.
—Cierto —asintió Luna conociendo bastante bien al viejo cazador.
Sentía que debía hacer algo por él, aquel incomodo silencio la estaba martirizando y era evidente que algo rondaba la mente del chico.
—Derrick, mírame —le pidió ella tras unos segundos viendo al chico detenerse y mirarla—. Tú no eres responsable de lo que ha ocurrido, nadie podía saber que un demonio así les atacaría.
Derrick que apartó un instante la mirada, trago despacio.
—Yo estaba aquí. Prometí cuidar de ti y me quede dormido a tu lado. Esa cosa se paseo por todo el lugar sin que me diese cuenta, podría haberte matado y yo... yo no me lo hubiese perdonado jamás.
—Espera, ¿qué? —preguntó Luna un tanto desconcertada y confusa, entendiendo ahora que era lo que tanto le afligía—. ¿Todo esto es por mi? ¿estás así por mi?
Derrick que bajo la mirada arrepentido por tal revelación, cerro sus ojos atormentado. La sola idea de que aquel demonio pudiese hacer con Luna lo mismo que había hecho con aquellos hombres y encontrarla de aquella manera hacía que se le formase un nudo en el estomago y quisiese vomitar.
—Derrick hey —intentó Luna que la mirara buscando sus ojos con expresión insistente—. Estoy bien. No me ha pasado nada, a mi no.
—Pero podría haberte perdido —confeso él levantando la vista para mirarla señalándose saliendo afectado de la barra para mantenerse alejado de ella—. Podríamos haberte perdido y todo hubiese sido culpa mía.
—No puedes hacer eso, ¿me oyes? No puedes pensar así —insistió Luna apartándose de la barra para enfrentarle—. No si quieres seguir dedicándote a esto. Cosas malas suceden todo el tiempo y a veces está en nuestras manos cambiarlas, y otras veces no, debes aceptar ese hecho o no duraras demasiado así.
Derrick que solo sacudió la cabeza se dirigió a los cubos para sacarlos de allí.
—Tengo que sacar esto de aquí antes de que empiece a oler.
Luna se volvió a decir algo pero Derrick solamente siguió su camino dirigiéndose a la parte trasera para sacarlos de allí.
La menor de las Woods respiro hondo y dejo escapar un suspiro no sabiendo que más decir para hacerle cambiar de opinión.
Derrick era casi tan terco como Gustus y contaba con su misma determinación. Si una idea arraigaba en su cabeza, la mantenía aunque esta no tuviese razón.
Continuara...
