Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.

¡Hola! No tengo perdón actualizar tan tarde así es que no os digo mas y a leer

Nos leemos abajo


Capitulo 24

Bella se quedó estática al ver entrar a Alice seguida de un hombre y una mujer y sus temores se hicieron realidad cuando Edward los llamó sus padres y les preguntó qué hacían allí, igual de confuso. Se acercó a la cama de su hijo y lo sentó en su regazo mientras miraba la escena, vio como Edward caminaba hacía ellos y los saludaba afectuosamente, Noah miraba todo extrañado.

- ¿Quienes son, mami? – preguntó su hijo en bajo. Bella no puedo responderle, no sabía qué decirle, besó su cabeza mientras escuchaba como tras una mirada envenenada de Edward hacía su hermana esta le decía: "no les he dicho nada". Entonces su mirada se fue hacía la mujer de pelo color caramelo que los observaba con ternura, mientras el hombre que la acompañaba estaba detrás de la mujer sonriendo y mirándola analíticamente.

- Mamá, verás… -empezó a decir Edward.

- No hace falta que digas nada, Edward, puedo ver en él tus ojos. –Miró a su hijo y lo abrazó cariñosamente-. Es igualito a ti cuando eras pequeño –dejó los brazos de su hijo y dio un paso cerca de Bella y Noah. El niño se escondió entre el pelo de su madre avergonzado, entonces Edward volvió hacía ellos, miró fijamente a Bella para tranquilizarla y después acarició suavemente la espalda de Noah.

- Noah, ella es mi mamá y él es mi papá. –El niño salió de entre los pelos de su madre y lo miró atentamente-. Se llaman Esme y Carlisle y son tus abuelos. –Pudo ver como los ojitos de su hijo se iluminaban ante las palabras de Edward.

- ¿De verdad? –Miró extrañado a su madre-. Mami, tú me dijiste que mis abuelitos estaban en el cielo. –Bella miro avergonzada a Edward mientras mordía su labio.

Entonces Esme habló-. Los papás de tu mamá están en el cielo, pero nosotros estamos aquí y te queremos. –Los ojos de Esme se llenaban de lágrimas, Carlisle pasó un brazo por su hombro, Noah ante las palabras de su abuela miró primero a su madre para saber si aquello era cierto, ella asintió intentando contener las lágrimas, su hijo por fin iba a tener una familia, una en la que tanto pensó que podrían rechazarlo por su procedencia, aunque todavía no sabía si ellos se habían enterado de toda la historia con Edward. Apretó a su hijo contra ella antes la perspectiva de que todo fuera una ilusión y se desmoronara en segundos-. ¿Puedo? –Miró hacía la mujer de ojos verdes como los de Edward y su hijo que extendía las manos para coger a Noah, asintió y dejó que cogiera a Noah mientras iba al lado de Edward y ambos abuelos besaron a Noah mientras ella se abrazaba a sí misma y veía a su hijo reír con sus abuelos.

Entonces sintió la mano de Edward sobre la suya-. No tienes que preocuparte de nada, ellos saben. –Se quedó pensativa con esa frase. ¿Edward le había contado todo?

Treinta minutos después, Noah jugaba en el sillón con su abuelo, Edward y su tía. Alice irradiaba felicidad por los cuatro costados, por fin le había dicho a Noah que era su tía y aunque su hijo se había encogido de hombros porque él siempre la había llamado tía Alice, no puedo evitar que la felicidad de Alice fuera absoluta, sintió como Esme se sentaba a su lado en la cama de Noah y se tensó.

- Te llamas Bella, ¿verdad?

"¡Mierda!", pensó, aquí venía el momento que estaba temiendo desde que los había visto entrar por la puerta-. Sí –respondió en voz baja.

Esme le sonrió tranquilizadoramente-. Edward nos contó hace unos años todo lo que os paso. –La miró con pánico-. No te preocupes por nada –le intentó tranquilizar-, ni mi marido ni yo pensamos juzgarte, tú tenías tus motivos para hacer lo que hiciste, solo que no sabíamos que habías resultado embarazada de tú… relación con mi hijo… -Miró hacía donde estaba Noah con el resto de su familia-. No puedo explicarte lo feliz que me has hecho al permitirnos estar con esa preciosidad que Edward y tú creasteis. –Bajo la mirada antes de volver a mirarla-. No te voy a decir cuánto sufrió mi Edward cuando te fuiste por que creo que tú también lo hiciste después de todo por lo que pasaste, además, no creo que sea bueno recordar el pasado, es cierto que eso nos hizo las personas que somos, pero es mejor dejarlo todo atrás, pensar más bien en el futuro y en la felicidad que podría traernos. En este momento en lo único que quiero que nos concentremos en mi nieto… -Bella la miró con una sonrisa esperanzada y sus ojos humedecidos-. Gracias por dejarnos entrar y presentarnos como su familia…

-Es que lo son… Son su familia… -le respondió en un susurro, como estaban hablando, totalmente apartadas de los demás integrantes en esa habitación.

-Espero que algún día nos consideres también parte de la tuya, y que sepas que lo que sea que necesites, puedes recurrir a nosotros.

- Gracias, señora Cullen –le dijo al borde de las lágrimas, aquella mujer era tan sumamente comprensible y con esas palabras no solo le estaba diciendo que aceptaba a su hijo, barriendo todo el temor que hubiese sentido sobre ello, sino que le estaba dando la bienvenida a ella. Eso la dejó totalmente aturdida por un instante, jamás se habría esperado eso, cuando lo tuvo con Emmett pensó que había sido un milagro, con Jacob, a pesar de que por un momento dudó seriamente que lo tendría, sintió alivio, y ahora… Ahora ni siquiera sabía lo que sentía en su pecho, solamente podía repetirse que jamás podría alejar a su hijo de ellos.

- Por favor, llámame Esme – le sonrió sinceramente y se sorprendió cuando ella se acercó y la abrazo tiernamente, sacándola de sus cavilaciones-. Gracias por devolverme a mi Edward de siempre.

Bella aceptó el abrazó confundida. ¿Cómo le había devuelto algo? Él parecía el mismo hombre que había sido desde que lo conoció.

Noah estuvo jugando con sus abuelos durante toda la tarde, si bien Esme se había acercado a ella para hablar, el padre de Edward no lo había hecho quizás por que estaba demasiado entretenido con su nieto, o tal vez no sabía que decirle pero puedo observar en varias veces que sus miradas se cruzaron, como él le sonreía alegremente para luego mirar con orgullo hacía Noah, por lo que imaginaba que al igual que Esme, no le guardaba resentimiento por esconder a su nieto por tantos años ni le repudiaba por sus antecedentes. Edward se había acercado varias veces hasta donde estaba sentada para preguntarle si estaba bien, a lo cual simplemente asentía, pero al pasar de las horas sintió la necesidad de escapar, a pesar que ellos le había abierto los brazos sin pedir explicaciones ansiaba por un momento para sí misma y salir a tomar aire, sabía que su bebé estaría bien por lo que se levantó y fue hacía la puerta.

- Voy a por algo a la cafetería. –Todos miraron hacia ella y sintió sus mejillas enrojecer, se sentía demasiado observada y eso simplemente incremento sus deseos de huida, lanzó un beso a su hijo y salió antes de que su cara se pusiera de un rojo más intenso; pero pocos pasos después las manos de Edward la agarraron para girarla hacia él, deteniéndola.

- ¿Estás bien?

Suspiró cansada y agobiada por la misma pregunta-. Sí, Edward, estoy bien, igual a como estaba hace cinco minutos cuando me lo preguntaste, únicamente quiero tomar un poco de aire, Noah está bien con sus abuelos…

Él asintió resignado-. No tardes mucho, mis padres se irán pronto y querrán despedirse de ti.

- No tardare –convino. Él la soltó y por fin pudo andar por el pasillo e ir a los ascensores para bajar hacia la calle y tomar un poco de aire, necesitaba pensar en todo lo que estaba pasando.

Lo que tanto había temido estaba ocurriendo pero no con el final que ella había anticipado. Su hijo había sido aceptado pero era su nieto y aunque creía en las sinceras palabras de Esme aún se sentía insegura, ¿como podrían aceptarla así, tan fácilmente, después de saber lo que había sido y que se había ido alejándolos de su nieto? ¿Cómo podían estar allí tan tranquilamente en vez de insultarla y agredirla? ¿Podría de verdad tener la suerte de no batallar alguna vez por algo?

Se sentó en uno de los bancos que había fuera del hospital. Después de estar casi un día entero allí metida ese aire fresco le sentaba de maravilla y hacía que pudiera relajarse después de toda la preocupación por la que había pasado al no saber qué le pasaba a Noah, ahora podía tranquilizarse. Entonces alguien vino a su mente, Jacob; sabía que no se había portado muy bien la noche anterior al decirle aquello, solo que había estado demasiado nerviosa y había querido ver a Noah desesperadamente y una pelea entre él y Edward no era la mejor manera de solucionar las cosas por lo que tuvo que intervenir. Tendría que llamarle para hablar de todo, pero lo haría después, ahora no era el mejor momento, esperaría que Noah estuviera en casa y todo estuviera en calma, en ese preciso momento no se sentía capaz de lidiar con Jacob, no cuando había tenido un completo día de locos.

Alguien se sentó a su lado y cuando miró para descubrir quién era le sorprendió ver al padre de Edward a su lado, jugó con sus manos nerviosamente. ¿Por qué le había seguido?

-Hola, Bella, ¿te molesta si me siento a tu lado un rato? –le preguntó con una mirada cándida pero a su vez inquisitiva. Ella negó con la cabeza y ambos quedaron sentados, quietos uno al lado del otro, por unos instantes, hasta que él habló por fin-: ¿Has estado en Londres todo este tiempo? Sé que Edward pasó mucho tiempo buscándote, imagino que sería difícil ubicar a alguien que no quiere ser encontrado en otro continente… -Se tensó al escuchar esa confesión. ¿Edward la había buscado? ¿Para qué? ¿Para reclamarle lo del supuesto dinero que le había quitado?-. Y durante todo el tiempo tenías su hijo… Él nunca lo supo, ¿verdad?

Bella negó con la cabeza completamente tensa, medito sobre esas palabras y la necesidad de justificarse resultó apremiante, la mamá de Edward la había aceptado sin más y no sabía por qué necesitaba lo mismo de su padre, solo sabía que tenía que hacerlo.

-Yo… -comenzó enredando su mano en su regazo- no podía estar con él siendo lo que era, él pensaba que me amaba, aunque solo estaba enamorado de una fantasía, cuando la realidad llegara y la sociedad nos atacara… o nos encontráramos con un antiguo cliente… Eventualmente me odiaría, y yo no tendría nada porque me habría dado entera a él, hubiese pasado de una dependencia a otra, con la diferencia que Aro jamás hubiese acabado con mi alma… Edward sí… -Sus ojos estaban enfocados hacia el frente, no quería ver su expresión dura al contar esas palabras-. Tampoco podía arriesgar a mi bebé a un futuro incierto, Aro podría haberle hecho lo que sea… -Sintió que una mano cubría la de ella y se tensó guardando silencio.

-No te estoy juzgando, Bella –le susurró y ella asintió aún sin mirarlo-. No muchas mujeres consiguen salir de ese tipo de círculo vicioso, tú lo hiciste, y no solamente eso por lo que sé de ti, Alice nos había contado de una de sus mejores amigas cuando hablábamos por teléfono; por supuesto, no sabíamos que eras parte de nuestra vida de esa manera, pero mi hija te adora, siempre hablaba de tu generosidad, cariño, que trabajabas fuertemente y que adorabas a tu hijo, que era tu mundo… Eso a mis ojos te vuelve una mujer excepcional… sin importar tu pasado.

Bella se quedó estática por esas palabras y giró su cara para mirarlo, sin poder controlarse, había creído cuando empezó esa conversación que en sus ojos encontraría desdén y asco, en cambio la aceptación, entendimiento y cariño se reflejaban a toda expresión. Sintió que su pecho se constreñía y sus ojos se humedecieron.

-Gracias… -susurró moviendo un dedo y apretando el agarre de su mano.

-Espero poder conocer mejor a mi nieto… -le pidió el hombre sonriendo ligeramente, algo parecido a lo que había pedido su esposa.

-Oh, sí… -respondió cerrando los ojos y sintiendo como una lágrima escapaba de su mejilla-. Yo estaría más que contenta de que mi hijo tuviese la familia que se merece… honrada, de hecho…

-Ya la tiene… -le respondió él apretando más fuerte el agarre de su mano-, nosotros solamente lo consentiremos y malcriaremos de por vida… -Ambos rieron y ella se asombro de poder hacerlo entre las lágrimas. Carlisle se apartó de su agarre y un segundo después le ofreció un pañuelo. Lo miró aturdida en su mano por un instante antes de tomarlo, nunca había visto a un hombre que de verdad llevara un pañuelo de tela con sus iniciales bordados en dorado. Él reiteró su ofrenda y ella la tomó agradeciéndole con una sonrisa antes de limpiar su cara-. ¿Puedo hacerte una pregunta un poco personal?

Bella se tensó pero después asintió, tenía derecho de hacerlo, simplemente esperaba que no fuera sobre su vida anterior, no quería recordar nada de ello.

-¿Mi hijo y tú están juntos?

Ella negó con la cabeza rápidamente-. Yo estoy con alguien más y él… -Pensó de nuevo en la rubia y apretó los labios, pero no quiso mencionarla, a pesar que su padre podría darle una respuesta, no se creía con derecho a ello-. Somos solamente los padres de Noah, lo cual está bien, él… como le dije antes, yo simplemente fui una ilusión, no creo que hubiese funcionado nada al final…

-Quiero contarte algunas cosas sobre Edward –le pidió removiéndose en el asiento-. A él no le ha ido fácil los años pasados en ningún aspecto –Se quedó callada porque necesitaba saber como había pasado Edward en ese tiempo y si de verdad sentía algo por ella o solamente fue algo pasajero, como siempre había pensado-. Después de lo que pasó con Victoria, Edward se sumió en una profunda depresión al no saber cómo sobrellevar lo que estaba pasando en su vida y creo que en un principio tú fuiste una válvula de escape –él respiro hondo-. No estoy justificando su actuación, ni la forma en como usó tus… servicios, ni estoy diciendo que fue correcto, simplemente estoy declarando a las conclusiones que llegué cuando por fin decidió contarnos que le pasaba, cuando nos enteramos de tu existencia, un día no pudo más y decidió contarnos que se había enamorado de otra chica después de lo que pasó con su esposa pero que ella simplemente había desaparecido. En ese entonces bebía sin descanso y lo encontramos casi muerto en vida en su apartamento.

Bella lo miró aturdida, ¿bebiendo? ¿Casi muerto?

-Pude ver como se consumía porque no podía hacer frente a lo de Victoria, era superior a él –continuó-, después llegó el divorcio y se juntó con tu marcha, sé que no lo crees pero yo estoy seguro que te amaba, nunca lo había visto de esa manera, Edward jamás me lo dijo, pero sé que ese sentimiento fue el que justificó el deseo de venganza, y por eso estuvo detrás de un hombre, ¿Aro? –Ella se tensó y lo miró aturdida. Carlisle sonrió con entendimiento-. No nos lo dijo, por supuesto, pero mencionaste el nombre y recuerdo que una vez estaba emocionado porque un tal Aro había sido metido en prisión, además que le pidió a Esme ayuda para que creara una fundación y ayudara a todas las mujeres que ese hombre había tenido bajo su control…

-¿Edward hizo eso? –preguntó jadeando, ¿él había salvado a todas las mujeres que estuvieron allí?

-Hasta que nos fuimos mi esposa participaba activamente en ello, Bella, y dejó todo bien organizado para ayudar no solo a esas chicas sino a similares a esas circunstancias. Es algo que nos pidió Edward específicamente, una forma de auxiliar a que jóvenes sin dinero no cayeran en trampas por un plato de comida…

A Bella se le volvieron a humedecer los ojos y se limpió con el pañuelo cuando otras lágrimas cayeron por su cara. Él había recordado su pasado y había cuidado para intentar que otra niña como ella no cayera en las redes de los Aro del mundo. Su pecho se extendió y se abrazó a sí misma, no había creído, a pesar de todo lo que Edward le había dicho, que su partida había significado algo en su vida. Ahora lo hacía.

-Él te amó, Isabella –le dijo como si leyera sus pensamientos-, sin importar el tiempo o la forma en cómo empezó todo, no lo dudes, y aunque no tengo derecho de ello, te pido que no lo separes nunca de su hijo, no se lo merece y ya ha vivido muchos años sin ello…

-Señor Cullen…-intentó explicarle.

-Llámame Carlisle…

- Carlisle, nunca lo separare… -Era increíble como aquel hombre que estaba a su lado le trasmitía aquella tranquilidad y confianza para expresar sus sentimientos-. Sé que me equivoque, que debí buscarle, pero estaba asustada, ni siquiera sabía si me creería cuando le confesara que Noah era su hijo, no nos conocíamos...

-Pero ahora es distinto, ambos son dos personas totalmente distintas a años atrás, y Esme y yo solo queremos lo mejor para mi hijo y mi nieto y en el poco rato en que te conozco luce como si tú fueras lo mejor para ellos. –Lo miro agradecida, era increíble la gran familia que tenía su hijo-. Espero no haberte molestado con mis palabras de viejo…

Ella sonrió-. Usted no esta viejo….

- Te acepto eso si no vuelves a tratarme de usted –ahora ambos rieron-. Te dejo aquí para que tomes un poco de aire, necesito jugar más con mi nieto –se levantó sonriendo-. No me puedo creer que sea abuelo –declaró orgulloso y sin más se fue dejándola allí sentada. No tuvo tiempo para poder pensar en la conversación que había llevado a cabo con el padre de Edward porque oyó que la llamaban a lo lejos.

- ¡Bella! –vio a Ángela y Ben correr hasta ella. Mierda, con todo el estrés se había olvidado de llamar a su amiga. Cuando llegó a ella la abrazó medio llorando-. Cómo se te ocurre no avisarme, tuve que enterarme por Rosalie. –Abrazó fuertemente a su amiga y se permitió llorar en su hombro, con ella allí podía liberarse del estrés que la carcomía-. Tranquila, peque, ¿está bien, Noah? –Se separaron y ella asintió mientras Ben se acercaba a ella y la abrazaba también.

- Lo siento, pero estaba tan preocupada que no pude pensar en nada, justo ahora pude salir a tomar un poco el aire. –Ángela la sonrió y la abrazó de nuevo.

- ¿Y dónde esta mi sobrino?

- Con Edward, Alice y sus…. -miró a su amiga, mordió su labio mientras Ángela alzaba una ceja-…. Abuelos –Vio cómo abría la boca.

- ¿Los padres de Edward están arriba? –Asintió-. ¡Oh Dios, Bella! ¿Se han portado bien contigo? O estás aquí fuera por algo…

- Tranquila, Áng, increíblemente son adorables y nos han aceptado.

Ángela sonrió de oreja a oreja-. Cómo no aceptarte a ti y a mi pequeño bichito, estarían locos si no hicieran. ¿Podemos subir a verlo?

- Sí, creo que ellos no tardaran en irse.

Acompañada de Ángela y Ben subieron de nuevo hacia la habitación de Noah. Cuando entraron pudo ver a su pequeño de nuevo en la cama y cómo sus abuelos lo besaban, parecía que se estaban despidiendo para irse. Esme levantó la vista al escuchar la puerta.

- Pensé que no te veríamos antes de irnos. –Bella le sonrió nerviosamente, mientras Ángela entraba en la habitación.

- ¡Tita Ángela! –gritó Noah al verla entrar, su amiga corrió hacia su cama y lo cogió en sus brazos, mientras los presentes los miraban con ternura.

- Mi bichito, ¡qué susto nos diste! –Pudo ver como Ben también se acercaba a su bebé y besaba su frente.

Unos segundos después de la escena, Esme Carlisle y Alice se acercaron a la puerta junto con Edward, quien fue a despedirlos. Con sorpresa recibió un beso en su mejilla por parte de Carlisle para después mirar a sus ojos "Gracias", le susurró para que solo ella pudiera oírle, Esme volvió a abrazarla y Alice, bueno, Alice era Alice, actuando entusiasmadamente le dio un gran abrazo al igual que a Edward, después los vio irse por el pasillo, esa era la familia de su hijo y se juró a sí misma que tras ese día no permitiría que los perdiera. Miró a Edward que la observaba ansiosamente, únicamente pudo sonreírle tranquilizadoramente para que volviera a entrar a la habitación.

Ya hacia una hora que Ángela y Ben se habían marchado después de pasar lo que quedaba de tarde con Noah, estaba sentada en el sofá al lado de la ventana viendo como su hijo dormía, había cenado minutos atrás y tras un día tan intenso de visitas había caído rendido. Miró hacia Edward que estaba leyendo un libro cerca de la cama de Noah sentado en el sillón, y entonces aquella mujer rubia volvió a su mente. ¿Quién sería? Cuando él había estado apunto de decírselo sus padres hicieron acto de presencia, tenía que dejar de pensar en eso, se repetía, no era asunto suyo, pero recordarla junto a él hacía que todo su cuerpo temblara de furia, claramente ella no podía ser una simple amiga, no cuando vio como se trataban entre sí. Suspiro bastante sonoramente y entonces Edward la miró pillándola mirándolo fijamente.

- ¿Me vas a decir qué te pasa? –le dijo exasperado mientras dejaba el libro en una mesa y se acercaba a ella, supuso que para no despertar a Noah hablando en tono alto.

No podía morderse más la lengua, era algo visceral y que no conseguía controlar, así que lo miró altivamente y habló-: ¿Quién era esa mujer? –Él se quedó callado-. ¿Es tu pareja?

De nuevo no contestó nada. Allí lo entendió todo, por supuesto que era su novia, claro que él no sería célibe y en realidad tendría una relación estable en América, ¿qué demonios había estado pensado? Sintió que su corazón se rompía y se acusó por haber actuado tan idiotamente, mientras consideraba esa situación miles de pregunta golpeaban en su cabeza; ¿por qué la perseguía si tenía a alguien? ¿Por qué había puesto su mundo patas arriba cuando no tenía ninguna intención de quedarse a su lado? Porque desde que había vuelto a su vida, después que todo se calmara entre ellos, la había convencido que muy en el fondo aún la quería, ¿sería acaso que todo había sido un invento de su cabeza? ¿Qué él solamente había querido a su hijo y la insistencia de sus manos y su mirada era para tener un simple revolcón con ella? ¿Había únicamente querido otro paseo con la "nena" y después iba a dejarla tirada y sola? Con cada pregunta sintió que su pecho se retorcía y que la rabia la invadía, quiso concentrarse en ese sentimiento, huyendo despavorida de la voz en su cabeza que le susurraba que en el fondo lo que estaba era celosa. Se levantó para alejarse ya que si se quedaba un segundo más iba a hacer algo que después se arrepentiría, y no sabía bien qué, su mente era un revoltijo que se dividía entre patearlo en la ingle o tomarlo del cabello y arrastrarlo como si fuera una cavernícola gritando algo que sonaba muy parecido a: "él es solamente mío". No había dado dos pasos cuando sintió que él, por segunda vez ese día, la tomaba del brazo para evitar que huyera.

-Suéltame –le exigió entre dientes.

-¿Qué te pasa? –le preguntó mirándola fijamente, con una expresión que negaba de alguna forma la pregunta, como si supiera exactamente lo que estaba sintiendo y pensando en ese momento.

-Nada –escupió sintiendo que la rabia la invadía aún más-. Necesito salir de aquí…

-¿No quieres que responda tu pregunta? –preguntó apretando más el agarre de su brazo.

-¿Para qué? –Espetó tirando su brazo hacia atrás con fuerza, consiguiendo con ello liberarse-. No me interesa, tú y yo no somos y nunca lo hemos sido, nunca seremos nada más que los padres de Noah… -Se giró para alejarse pero sintió que la tomaba por lo hombros, jalándola hacia atrás y pegando todo su cuerpo en su espalda. Ella jadeó cuando sintió contra su cuerpo la calidez de su piel que la traspasaba, su aroma mezcla de restos perfumes, almizcle y Edward, cerró los ojos con fuerza mientras evocaba otros momentos cuando lo había sentido tan de cerca y puso sus manos en puños, pero no consiguió moverse.

-¿Quieres que te demuestre en cuántas formas eso es mentira? –le preguntó contra su oído y lamió ese punto, causando que casi jadeara, la química entre ellos estaba derrapándose alrededor y comenzó a temblar furiosamente, sintiendo que su pecho y su cuerpo se volvía más pesado, perdiendo todo su control lentamente-. ¿Hasta cuando vas a seguir engañándote y matándonos en el proceso? –le preguntó en otro susurro, haciéndola casi desfallecer por el golpe de su aliento en su cuello.

-No… -susurró Bella tratando de forzar su libertad, de pensamiento y de acción-. Déjame… No puedo… No puedo… -rogó desesperada y él la liberó, quizás su tono aterrorizado lo había aturdido, no le importaba, salió prácticamente corriendo de allí hasta llegar al baño, donde se encerró en uno de los puestos para calmar su respiración, su cuerpo y después se maldijo cuando pensó en Jacob y en lo que casi ocurría sin importarles que su hijo estaba a unos pasos de distancia. ¿Por qué no podía pensar cuando estaba a su lado?

Cuando pudo volver a calmarse, casi media hora después, regresó a la habitación y evitó mirarlo, y se ubicaba a cinco pasos de distancia o más, aunque, para su consternación, se encontraba buscándolo cada cinco segundos, mirarlo furtivamente, hasta que él la descubría y allí apartaba la mirada.

Ahora estaban recogiendo las cosas de Noah pues el médico pronto vendría a darle el alta. Su hijo ya estaba vestido y encaramado en brazos de su padre cuando el médico entró en la habitación.

El medico miró su carpeta con el informe medico-. Veamos, Noah Swan…

Oyó cómo Edward suspiraba frustrado y ahora ¿que diablos le pasaba? Dejo de prestarle atención cuando el medico les indico el tratamiento que debía seguir durante una semana y que sería recomendable que se quedara en casa para recuperarse antes de volver a al colegio.

…..

Había aceptado a regañadientes que Edward se quedara esa noche allí con ellos pero sabía que su hijo lo necesitaba así es que tuvo que tragarse su orgullo y su rabia, sobre todo la zozobra de saber que estaba allí después de lo sucedido en el hospital, no había querido nada más que se fuera y la dejara sola, libre para pensar y para volver a subir sus defensas contra él, las cuales estaban peligrosamente bajas desde que se había puesto ese condenado vestido. Debió haber sabido que eso fue un error, que nada del pasado la ayudaría, más bien lo empeoraría todo.

Había intentado todo para que él no se quedara con ellos, le había dicho que cualquier cosa le llamaba, que estuviera tranquilo, que tenía que descansar porque ambos habían pasado una mala noche, que no lo necesitaba. A cada una de sus objeciones había refutado, diciendo que no podría descansar temiendo que de nuevo ella lo llamada en una recaída; hubiese ganado, pensaba en ese instante mientras limpiaba la cocina, hubiese hecho que él se fuera sin duda, si Noah no se hubiera puesto a llorar rogando que no se fuera, que quería que se quedara esa noche porque estaba asustado. Los ojos de ruego de su hijo fueron suficientes para tragarse cualquier queja.

Lo peor es que estaban solos, le había dado el día libre a Sue después de que vio al pequeño y estuvo con él durante unas horas, por supuesto eso sucedió ya que no sabía en ese momento que él se quedaría con ellos, si lo hubiera sabido no solo le habría rogado a Sue que quedara a pasar la noche sino que se habría pegado a ella como una garrapata. Edward estaba en ese momento acostando a Noah y contándole un cuento y en ese momento temía el momento en el que ambos se encontraran solos después de que su hijo se durmiera, repasaba su táctica para no estar mucho tiempo junto a él, cuando saliera de dormir a Noah seguro que habría terminado con la cocina y podría escabullirse a su dormitorio, él dormiría en el de invitados así no tendría que cruzárselo. Esperaba. Rezaba.

El timbre detuvo sus pensamientos y tras secarse las manos fue hasta allí cuando abrió la puerta lo que menos se esperaba era encontrar a Jacob. Lo miró con pesar y sintiendo que la culpa la golpeaba, sobre todo por su falta de control con Edward, por lo menos no había permitido que llegara más allá, solo que de alguna manera ese hecho no le hacía sentir tan bien como debería.

- ¿Puedo pasar? –le pidió mirándola fijamente. Se apartó y le dejó entrar, respiró resignada, aquello no sería fácil y más con Edward en el apartamento. Jacob se sentó en uno de los sofás del salón y ella se dirigió allí mientras miraba hacía el pasillo temiendo que Edward saliera de la habitación del niño-. ¿Cómo esta Noah? –volvió su vista a él.

- Bien, nos dio un buen susto. –Él asintió. Frunció el ceño al notarla tan nerviosa.

-¿Qué sucede? ¿Por qué estás asustada? ¿Pasa algo con Noah? –preguntó asustado. Bella negó con la cabeza, sintiéndose peor, era como si algo se hubiese roto con Jacob, y eso le dolía, antes que Edward volviera todo iba bien en su vida, ella quería a ese hombre, ahora solamente le hacía daño y eso le dolía terriblemente.

-Todo está bien, es solo que… -se mordió el labio y ambos escucharon un golpe proveniente de la habitación de su hijo.

-¿Noah está despierto? Quiero saludarlo… -Se levantó para ir hacia el sitio y ella tomó su antebrazo cuando pasó por su lado.

-No, él está dormido… No creo que… -Jacob se tensó y se apartó de su agarre.

- ¿Está aquí verdad? –Preguntó mirándola aturdido.

- Jacob….

Sonrió tristemente-. ¿Dónde quedamos nosotros Bella? – Se sentó en el mismo sofá pero un poco alejada de el mientras jugaba con su pelo nerviosamente tras esa pregunta ¿como podría contestar? No tenía respuesta para eso, su mente era un revoltijo.

- No lo sé…lo que pasó en el hospital… lo siento, fue el estrés del momento, yo solo quería saber de mi hijo, no me importaba nada… Yo lo siento tanto, Jacob… -susurró con la voz rota.

- No es solo lo que paso en el hospital, es que desde que ese imbécil está aquí me has desplazado completamente, ni siquiera hacemos el amor, todo es una discusión, siento como si quisieras que fuera alguien más, lo cual es una mierda de sentimiento cuando yo no he sido más que bueno contigo; en cambio él, que pagó por tenerte y te trató como una puta, ese es el hombre que quieres a tu lado cuando necesitas de alguien… ¡¿Eso es lo que me estás diciendo?! –se levantó enfurecido, mientras agarraba su pelo con fuerzas.

- Noah esta durmiendo –se levantó enfadada y aturdida-. Si sigues por este camino te pediré que te vayas, ahora mi hijo necesita tranquilidad, y él es su padre, no tiene nada que ver con nosotros dos, entiéndelo…

Jacob rió con sorna-. Ya veo, me echas y así te quedas con él quizás cuando Noah se duerma vosotros dos…-No pudo terminar la frase ya que Bella no pudo aguantar más sus palabras y le cruzó la cara mientras lloraba.

- No te reconozco, Jacob, tú nunca has sido así. –Mordido su labio intentando ahogar el llanto mientras le hablaba.

No se había inmutado con el golpe-. Yo tampoco te reconozco. -La miró fijamente mientras se acercaba a ella y entonces pudo comprobar por el olor a whiskey que había estado bebiendo-. Quizás todo lo que he conocido de ti era una mascara y la verdadera Isabella se ha mostrado con la llegada de él, la Isabella que me ocultaste, la que se vendía a los hombres por dinero… ¿Te ha ofrecido algo más que yo…? ¿Cómo es que dicen? ¿Una vez puta, siempre puta?

-Jacob no sigas, me haces daño… -le rogó con voz rota.

-¿Y qué hay de mí? –le preguntó furioso-. Yo también puedo pagar, Bella, si es lo que deseas… Si lo que quieres es que te trate como una puta estaré más que feliz de hacerlo, porque al parecer tratarte como una dama no me ha servido de nada…

Ella lo miró con lágrimas en los ojos y negó con la cabeza, esas palabras le habían hecho tanto daño que ni siquiera podía moverse, jamás creyó que él podría tratarla así, y no pudo controlar los sollozos que salían de su garganta. Entonces todo pasó muy rápido, vio venir a Edward de la nada con su puño alzado para golpearlo pero pudo reaccionar antes de tiempo y colorase entre ambos.

-No, por favor, Noah duerme se despertara –le suplicó a Edward. Este bajó la mano pero sin mirarla solo fijando sus ojos en Jacob que seguía riéndose.

-Miren los amantes, qué bien se ven…están hechos el uno para el otro. ¿Cómo es? ¿El damo y la vagabunda? ¿Mujer bonita?

Bella se giró para encararlo mientras limpiaba sus lágrimas furiosamente-. Jacob, has bebido, será mejor que te vayas –dejo de reírse para mirarla fijamente-. Cuando estés bien hablaremos.

-Por supuesto, Bella –dijo con voz rota, ya toda la burla se había ido-. Échame de nuevo… pero antes mírame a la cara y respóndeme, él está en tu casa, con todo lo que es mío… ¿Dónde quedamos nosotros? –le repitió.

Ella no pudo contestar nada, solo lo miró horrorizada, terriblemente culpable y triste por la forma en como se le quebró la voz al final. Mucho tiempo después, o fue lo que le pareció, él simplemente sonrió con tristeza, se dio la vuelta y se marcho cerrando la puerta y dejándolos solos.

Sintió las manos de Edward rodeando su cintura, sabía que intentaba tranquilizarla y darle consuelo pero no se sentía con ánimos de enfrentar todos los sentimientos que circulaban por su cabeza así es que se desligo del agarre.

-Será mejor que vayamos a dormir –le dijo distante.

- Espero que no la pagues conmigo, no soy yo el que te ha insultado. –Ambos se miraron.

- No ahora, pero tengo que recordarte cuando llegaste a Londres –le informó. Él la miró exasperado mientras ponía las manos en puños.

- Creía que eso lo habíamos dejado atrás por el bien de Noah y ahora me lo vuelves a sacar -le dijo furioso-. No te entiendo, Bella, ¿qué coño te pasa? Él viene aquí, te insulta y lo quieres pagar conmigo.

-Él no hubiese venido aquí para insultarme si tú no hubieras regresado a mi vida –le escupió y aunque sabía que esa declaración era injusta no podía detenerse. Edward la miró horrorizado.

-¿Es decir que es mi culpa que te ofenda y te llame puta? –Le preguntó furioso.

-¡No fui yo quién le dijo que yo fui una puta! –Le reviró apretando las manos sobre sus costados-. ¡No fui yo quién únicamente por desear humillar y vengarse de alguien inocente destruyo su vida!

-¡Oh, por Dios, para ya, deja de hacerte la condenada victima! –Se quejó Edward-. Te hice un favor, ¡toda tu vida con él era una falsa, no te conocía! ¡No sabía quién eras!

-¿Y quién soy, Edward? ¿Una puta? Eso es todo… Claro, ya lo entiendo, eso es todo lo que siempre seré para ti, una jodida puta que cometió el pecado de quitarte dinero que estabas más que deseoso de dar para follarme…

Él la miró con los ojos muy abiertos y negó con la cabeza.

-¡No pongas palabras en mis labios que no he dicho! ¿Qué diablos está sucediendo aquí? Yo no fui quien te ofendió esta noche, estás fuera de control, será mejor que me vaya a dormir no tengo ninguna ganas de discutir, vete con tu noviecito y hazlo con él.

Bella estaba tan furiosa que casi no podía respirar ni pensar mientras lo observaba girarse para ir a su habitación-. ¡No, eres tú quién se tiene que largar de aquí! –le espetó furiosa-. Vete de mi vida para siempre, vete con esa rubia, ten tu vida plástica, con una idiota de pacotilla que seguramente no sabe sumar dos más dos; ve y follátela, quién seguramente esconderá muy bien el hecho de que es una mejor puta de lo que yo alguna vez fui, porque en vez de darte una tarifa regular te desangrara al módico precio de una mamada por semana. Vete y ten hijos de pacotillas, perfectos y rubios ¡pero sobre todo lárgate y olvídate de nosotros!

Lo vio darse la vuelta para encararla, mirándola lleno de incredulidad-. Ella ante todo es mi amiga y me ha ayudado más de lo que tú has podido hacer en el tiempo que estuvimos juntos. ¡Por lo menos no huyo como una cobarde en vez de quedarse a luchar por mí! –Ese puñal se clavo en su pecho tan fuerte que su corazones e estrujo, había sido un golpe bajo.

- Claro, maravilloso premio, un egoísta hombre que se sintió satisfecho al destrozar mi vida…

-¿Cuál vida? –Le preguntó él acercándose y tomándola por los hombros con fuerza-. ¿No te cansas de vivir una falsa? Antes representabas el papel de estar feliz porque te tocaran imbéciles y ahora con un hombre que no te conocía y a quien no amas. ¿Cuándo vas a dejar de ser una cobarde? ¿Cuándo vas a aceptar lo que podría ser entre nosotros? ¡Además de aceptar que estás asombrosamente celosa de Tanya! Yo lo sé, yo aceptó que estoy malditamente celoso de Jacob, pero claro, no soy tan gallina como tú…

- Márchate de mi casa –le dijo señalándole la puerta, pero él se apretó más su agarre.

- Cobarde… -escupió furioso y después soltó el agarre de su mano-. No pienso irme, mi hijo quiere que esté aquí y no me voy a mover. –Sus cuerpos estaban demasiado juntos y ella sintió como sus pechos se unían, se estremeció y lo miró con furia por ello, como si fuera su culpa la reacción de su cuerpo.

- No te necesitamos -le dijo entrecortadamente mientras ambos se fundían en sus miradas.

- Tú no, pero él sí, y voy a ponerle mi apellido quieras o no quieras, Swan, no me gusto nada que el médico lo llamara de esa forma y antes muerto que dejar que ese maldito de Black tenga algo mío.

-¡Deja a Jacob fuera de esto! –le ordenó empujándolo-. Y es mi hijo, yo lo llevé en mi vientre por nueve meses y lo críe sola durante casi tres años.

-¿Y de quién es la culpa de eso?

-¡Tuya!

-Tú fuiste la que huiste… -le refutó Edward.

-Tú no me hubieses querido…

-Yo habría dado mi vida por ti, Bella –dijo y la movió hasta pegarla contra una pared-, ¿por qué no lo entiendes? ¡Lo daría todo por ti!

Esa declaración la paralizó y ella negó con la cabeza, horrorizada por la posición en la que estaban, de alguna forma invadiendo su espacio personal.

-Suéltame… ya todo acabo… todo acabo… -repitió y él la apretó.

-No acabo… nunca acabara… ¡Nunca se irá! -le gritó con rabia y agarrando su barbilla se acercó a sus labios y la besó con fiereza, ella se intentó soltar del agarre, mientras él mordía sus labios con rabia, tras varios segundos así lo que le parecieron horas se soltó de él, echó su mano para atrás y le golpeó la cara como había hecho con Jacob minutos atrás, cuando él se llevó su mano hacia al mejilla le miró sonriendo apartándose un paso.

- Vaya, nena –puso énfasis en esa ultima palabra sabía la rabia que a ella le daba que el dijera así-. Hoy estas guerrera primero Black y ahora yo.

- No soy tu nena… ¡no soy tu pu…!

Él la detuvo con otro beso, empotrándola contra la pared atacando sus labios salvajemente, se quedó estática por un segundo sintiendo que se apartaba por un instante, aunque sus labios aún se tocaban.

-No, nunca pensé que eras una puta, Bella, ni siquiera en ese tiempo, solamente pensaba en lo hermosa que eras, y en cuanto te deseaba… Cuanto te deseo…

Ella lo miró por un segundo, aturdida por esa declaración y dejó de pensar, lo necesitaba, ya no podía negarlo, así como tampoco podía negarse cuánto lo deseaba también.

- ¡Cállate! –le grito y él la miró aturdido, pero antes de que dijera algo más atacó sus labios como él lo había hecho minutos atrás. No eran besos sino más bien ambos se mordían mutuamente mientras intentaban fundirse en el cuerpo del otro, sentía como Edward agarraba su pelo con fuerza y tiraba de él para poder tener más acceso a su boca pero también a su cuello. Diablos, mañana tendría marcas si seguían así, pero en ese instante nada le importaba.

Ella llevó sus manos hacia la camiseta de Edward y con brusquedad la subió por su pecho mientras él alzaba sus manos, tuvieron que separarse unos segundos para que se la pudiera quitar. Acto seguido la arrojó al suelo, las manos de Edward recorrían sus muslos pues llevaba puesto un pantalón corto, por sorpresa él cogió la pierna y se la puso en al cadera, entonces ambos gimieron antes el contacto de sus sexos.

Sin pensárselo dos veces pegó un salto y se encaramó en la cintura de Edward que la recibió gustoso, iban andando a trompicones cuando él tuvo que pararse y apoyarla en la pared bruscamente para no caerse pues no habían podido dejar de besarse durante el corto trayecto. Él subió una mano para retener las de Bella contra la pared y solamente agarrada la cintura de él con sus piernas, con una mano le quitó la camiseta de mangas cortas que llevaba y le volvió a soltar las manos para llevarlas a sus pechos, gimió al sentir sus manos frías sobre ellos y comenzó a acariciarlos por encima del sujetador. Ella apretó con los pies su culo para que su creciente erección hiciera contacto con ella entonces él dejó sus pechos y volvió a agarrarla de su culo para seguir por el pasillo y antes de llegar a la puerta de su habitación volvió a empotrarla rudamente, pero esta vez contra el marco de la puerta, entonces su gemido fue de dolor pero no le importo pues llevó sus manos hacia los pantalones de Edward y por encima acarició su polla, gruñó al sentirla y golpeó la puerta con su pierna para poder entrar, por poco ambos caen al suelo tras perder el equilibrio.

Edward la llevó hasta su tocador y la sentó allí, era increíble que durante ese recorrido solo hubieran dejado de besarse para quitar sus camisetas, sus labios estaban hinchados ante la ferocidad de ambos. Bella no espero más y llevó sus manos hacia sus pantalones para desabrocharlos mientras Edward suspiraba de placer. De una vez bajó los pantalones junto con los boxers y entonces allí después de tantos años tuvo la erección de Edward en sus manos ambos se miraron apasionadamente mientras él volvió a sus labios y ella no se lo pensó dos veces y comenzó a masturbarle, debido al placer y a sus intensos gemidos tuvo que dejar de besarla y apoyar la cabeza en su hombro mientras lo mordía cuando ella agitaba su manos en su miembro, durante varios minutos tuvo el poder sobre él mientras lo oía respirar irregularmente, se estaba hinchando en sus manos pero él la detuvo.

- Todavía no, leona.

Mordió su labio dejando su manos caer muerta cuando él se la apartó, entonces fue quién actúo, bajó la copa de sus sujetador y atacó sus pechos, cogió la cabeza de Edward y tiró fuertemente de su pelo mientras ahora era ella la que gemía, sentía como él jugaba con sus manos en su ombligo y bajaba más y más abajo hasta que su mano estuvo en su botón hinchado y comenzó a moverla allí. "Dios mío", pensó, había pasado tanto tiempo que no se sentía así iba a explotar.

- Así me gusta, nena, como cuando lo hacíamos con rabia, con furia, me encantaba verte…

- Cállate… –Era lo único que podía decir mientras en su vientre comenzaba a formarse un tremendo orgasmo pero él paró y bajó rápidamente sus pantalones y sus bragas para sin previo aviso introducirse en ella de una sola estocada, ambos gritaron como locos, agradeció que Noah tenía el sueño pesado, después de tanto tiempo allí estaban unidos de nuevo.

Pataleó con sus pantalones y bragas para tirarlos al suelo para después volver a llevar sus piernas alrededor de su cintura y así sentirlo más profundamente tras tres embestidas fuertes él volvió a cogerla en brazos y la llevó hasta la cama donde sin pararse comenzó a moverse salvajemente sobre ella, tuvo que agarrar las sabanas con fuerza mientras él embestía una y otra vez dentro de ella y ahora sí sentía que iba a llegar al cielo, ese que había anhelado durante tanto tiempo sin saberlo. Ese que ni siquiera había estado cercano en los brazos de ningún hombre. Dos embestidas más y se corrió como una loca mientras él seguía arremetiendo contra su cuerpo, no fue consciente cuando terminó hasta que lo sintió derrumbarse sobre ella, rodó para tumbarse a su lado y su cuerpo echo de menos el tenerlo dentro de ella inmediatamente.

Después de que su respiración comenzara a ser acompasada sus pensamientos comenzaron a volverse locos al ser consciente de lo que había hecho, se había acostado con Edward y traicionado a Jacob… Iba a levantarse la voz de él la detuvo.

- No tengo nada con Tanya, terminamos, es solo mi amiga y durante todo el tiempo que estuvimos juntos nunca la ame. Jamás pude hacerlo, porque siempre te he amado únicamente a ti.

Esas palabras cayeron como agua fría sobre ella, lo miró mientras él sonreía sinceramente, como si todo estuviera solucionado cuando no era así. Sabía, porque no podía negarlo más, que solamente él podría hacerla sentir viva, pero también sabía que solamente él podría desequilibrada, como si pudiera controlar su vida en un instante. Bella había luchado tanto tiempo para ser libre de todo, para no permitir que nadie más dictara por ella, que le aterrorizaba como Edward podía llevarla allí fácilmente y que si eso no funcionaba en verdad pudiera llevarse su alma.

Además estaba Jacob, y en el fondo se encontraba tan confundida, de sus sentimientos y sus acciones. Sintió que él se acercaba para abrazarla y quedó tensa entre sus brazos, preguntándose qué había sucedido y cómo lo había permitido, pero más importante, sabía que había llegado al punto donde no podría volver a huir, tenía que decidir si aceptaba el descontrol o la calma. Años atrás la decisión había estado tan clara, incluso se había reafirmado cuando él le había dicho por primera vez que la amaba, ahora volvía a suceder y no sabía qué hacer.


¿Os gusto?

Muchísimas gracias mi beta Beth por lo de anoche menudas risas y menudo sueño pero todo porque estuviera listo, gracias por hacer que este capítulo sea más, gracias también a Vicky que aunque no ha podido estar en este capitulo siempre me apoya ^^

Gracias a las chicas que no tienen cuenta por sus comentarios:shuly cullen

Nos leemos en el siguiente capítulo

Besitos y gracias

Se os quiere

xao