Lalalla


Trauma

It's ok. You are safe now

Capitulo 26: Peleas

La tensión se podía cortar con un cuchillo allí en el portico de Alfed Jones. Bajo el marco, el dueño de la casa tenia una mano firmemente agarrada a la puerta y la otra hacia lo propio con el marco, su mirada seria como pocas veces se le ve. Frente a él, Prusia se erguía en toda su altura con determinación chispenado en sus ojos rojos, no se iba a ir sin encontrar lo que buscaba.

Ambos hombres se miraban a los ojos, alertas ante cualquier movimiento, gesto o comentario sospechoso.

-Que quieres-espetó Alfred queriendo terminar con la situación lo más rápido posible.

-Hablar con Matthew.

-No está.

-Sí está.

-No está.

-Sí está.

-No está.

-Sí está.

-No está.

-SÍ está.

-NO está.

-SÍ ESTÁ.

-NO ESTÁ.

-¡SÍ ESTÁ!

-¡NO ESTÁ!

-ALFRED.

El grito de una tercer voz los hizo callar, y pronto Matthew apareció detrás de él. El nombrado lo miró por sobre su hombro pero no se movió de su lugar.

-Creo que si estoy-murmuró Matthew, no sonaba muy contento.

-Oh, mira, si estás-dijo Alfred con sarcasmo forzado.

-Hola, Gil. ¿Podrías dejarlo pasar, Al? O podemos ir a otro lado. Como quieras.

-Hola, Gil-se burló Alfred mientras se hacía a un lado seguido de un refunfuño.

La sonrisa triunfal del prusiano era como un golpe al estómago. Un golpe que desaría devolver. Gilbert avazó con su sonrisa enomre y Alfred lo siguió con la mirada, deseando poder tirar rayos equis con ella, o dagas, o maldiciones, o al menos un escalofrío. Para su pesar, nada de eso pasó.

-Hey, birdie-lo saludó alegre mientras se quitaba los zapatos formales y los ponía al lado de las zapatillas de Alfred en el hall de entrada.

Alfred y Matthew se habían quitado los sacos y las corbatas, y se habían dabrochado un par de botones de la camisa y la llevaban fuera del pantalón para estar más comodos. Gilbert en cambio, seguía con su atuendo formal impecable.

La cara de Alfred mientras el Albino entraba a su casa era un poema. Gilbert quería reir a los cuatro vientos. ¿No le importaba ni un poco disimular sus celos?

Su cara se volvió aún peor cuando Matthew le ofreció subir a la habitación de huespedes que estaba ocupando para estar más comodos. Oh, Estados Unidos estaba que le hervia la sangre. Gilbert decidió ser cauto y ahorrarse los comentarios, la más mínima provocación terminaría a los golpes y no podía desperdiciar su única oportunidad en meses de hablar con Matthew. Bueno, en un mes en realidad. Y medio. Ese no era el punto.

Siguió a su amigo por las escaleras hasta una bonita habitación decorada de rojo y blanco. Pero por supuesto que la habitación de huespedes de Alfred sería de tales colores. Maldito bastardo. Matthew se sentó en la cama y subió las piernas al colchón, Gilbert podía darse cuenta que estaba un poco nervioso.

Y eso era extraño. Porque sí, Matthew siempre fue tímido, pero Gilbert era su amigo y se suponía que ya habían pasado esa etapa de inseguridad. Le había costado mucho (pero mucho!) trabajo trasvasar sus barreras, no sería oportuno volver al comienzo.

-Querías hablar conmigo, ¿verdad?-comenzó Matthew mirando al suelo.

-Sí. Desde hace rato por si no lo notaste.

Matthew se quedó pensativo por un momento.

-Uhm, ¿quieres tomar algo? No se que hay, estoy recien llegado, pero seguro que hay café, y té, y agua fresca-...-

-No, Matt, está bien. Estoy bien.

-Okay, si quieres algo me dices.

-¿Y tú?

-¿Y yo? N-no, acabamos de almorzar con Al y-..-

-Me refiero a si estás bien.

-Ah.

De nuevo se puso pensativo con la misma expresión de antes. Pasaron al menos 10 segundos antes que respondiera.

-...Sí. Estoy bien. No te preocupes.

-¿Que sucedió?

-¿Con qué?

-No se con qué, tú me dirás. No respondes mis llamadas, ni mis mails-...-

-Respondo tus mensajes.

-En la última semana. Me estás evadiendo y no entiendo porqué. Y me pone mal, sabes...

-Sí, lo se. Lo siento.

-No quiero que lo sientas. Quiero saber que sucedió.

-Nada, nada.

Gilbert se mordió el labio.

-¿Sucedió algo con tu hermano? ¿O con tu familia?

-No, está todo perfecto. De verdad.

-Eres pésimo mintiendo.

-¿...Podrías fingir que no lo soy y creerme? ¿Por favor?

Matthew por fín se giró a mirarlo y Gilbert dio un suspiro. Imposible negarse a esa mirada.

-Estoy evadiendo a todo el mundo, Gil. No lo tomes personal.

-¿Por eso no fuiste a la reunión está mañana?

-...Claro. Sí. Por eso.

Gilber giró a mirar al piso y los dos se quedaron pensativos un momento.

Gott, esto era horrible. La situación entera.

-Duele, un poco-murmuró el albino. El otro se giró a mirarlo confundido- que digas eso, que no lo tome personal, que estas con todos igual. Me hace sentir que...no se, soy uno más. Que no me...necesitas.

Si Gilbert hubiera visto la forma en que los ojos de Matthew se suavizaban mientras hablaba, se hubiera derretido ahí mismo. Puff. Chau Prusia. Hubiera quedado un charco viscoso de puro amor albino.

-No seas tonto. No eres uno más. Solo que...solo que es díficil, Al.

Y si antes se hubiera derretido efectivamente, ahora seria un charco de hielo denso con un agujero en el corazón.

Pero como no pasó, solo tiene lo del agujero en el corazón.

-Di-di-digo Gil! Es que, ashh, sus nombres son tan parecidos, y he estado pasado tantos días con Alfred ultimamente ¡Lo siento, lo siento !

Cada aclaración hacia el agujero más grande.

Sentía ganas de llorar, gritar y lanzarse por la ventana. No necesariamente en ese orden.


-Oh, callate, ¡tú pusiste a Matthew en un maldito vestido! ¡Cuando era un niño! Eres la raiz de todos sus traumas-vociferó Arthur mientras caminaba a paso rápido

-No puedes negarme que se veia terriblemente adorable-espetó Francis, su acento sonando pesado solo para molestar al otro- Porque ya lo has admitido varias veces, asi que no te atrevas a decir que no. Yo no lo, ah, traume, le abrí las puertas a que explore todas sus posibilidades y todas sus facetas. Tú, en cambio, con tu conservadurismo, y tus tontas reglas de convivencia y todo eso lo hundiste más y más en su faceta introvertida. Mathiew era un niño perfecto hasta el día que te lo entregué. Lo arruinaste.

-Un niño perfecto en un vestido. Al cual lo forzaste a usar. Para tu entretenimiento. Quiero creer.

-Oh, mon dieu, ¡eso solo pasó una vez!

Arthur iba a responder que fue más de una vez, pero se distrajo al ver que luego de dar vuelta a la esquina, a mitad de cuadra pudieron ver el jeep de Matthew frente al garage de la casa de Alfred, y el auto del dueño de casa estacionado en la acera.

Eso era extraño.

Apurando más el paso, ignoró a su acompañante mientras rebuscaba las llaves en su bolsillo.

Porque por supuesto que Arthur tenía una copia de las llaves de la casa de Alfred.

Más extraño fue al entrar, ver 3 pares de calzado en la entrada.

Se miraron el uno al otro con confusión antes de seguir. Siguiendo el sonido del televisor, en la sala encontraron al dueño de casa, sentado en el sillón, con los pies en la mesa ratona frente a él, cerveza en mano. Su cara no concordaba con el alegre dibujo para niños que se transmitía en la pantalla gigante frente a él.

-Hola-murmuró entre dientes sin si quiera girarse a verlos.

-¿Y Matthew? ¿Está bien? ¿Dónde está?

Arthur hacia muchas preguntas y hablaba demasiado rápido para el poco humor de Alfred.

-Está arriba. Con Prussia.

-Oh.

-¿Cerveza, Alfred? ¿En serio?-lo reprimió Francis sacándosela de la mano antes que pudiera reaccionar-Pareces un amante despechado. Tienes reunión en 15 minutos, deja de dar lastima y comportate como el hombre que deberias ser

Alfred fue rápido en lanzarle una mirada de odio pero no se movió, simplemente pasó a concentrarse en la televisión.

-No me molestes, France.

-Alfred no seas irrerspetuoso.-lo retó Arthur está vez

-Shut up, no voy a ir a ningun lado mientras Prussia esté encerrado en una habitación con Matthew.

-For the love of god, ¡no va hacerle nada¡ Gilbert y Matthew son muy amigos, y es algo muy sano para él. Matthew tiene permitido faltar, pero tu no. Ahora levantate.

-Oh, y porque Gilbert puede faltar

-Tienes reunión de Las Americas, que yo sepa Alemania no tiene nada que ver con eso.

-Si, yo me ocupé y me sigo ocupando de que así sea.

-Además, si falta es su problema.

-Si yo falto es mi problema, no tuyo

-Alfred deja de comportarte como un niño

-Y tu deja de comportarte como mi padre

That's it. La guerra estaba declarada y Arthur no iba a dar ni un paso atrás. A su lado, Francis rodó los ojos. Claramente no iban a llegar a esa reunión. Ni a niguna otra seguramente. Quizás debería llamar a su superior y avisarle. Y a los de los demás. Miró la cerveza en su mano y resignado por la discusión que crecia y crecia, le dio un trago.

La fria bebida bajó por su garganta, refrescando su cuerpo asfixiado por la calefacción y su traje de tres piezas. Estaba en proceso de dar otro trago cuando le pareció escuchar algo. Un golpe en el techo, seguido de un débil sonido a lo lejos que se oía familiar. Su instinto le hizo acercarse a las escaleras, y ahí escuchó más claro. Yendo contra más de un principio autoimpuesto, soltó la cerveza allí mismo y corrió escaleras arribas.

-¡Eres un idiota! ¿¡Que no entiendes nada!?

El grito era más que claro ahora, a pesar de estar aplacado por la puerta cerrada de la habitación de huespedes. Sin dudarlo, corrió hacia ella y abrió la puerta de un tirón, sin saber que esperar encontrar dentro.

Al menos no habia sangre a la vista, y habia al menos 3 metros de distancia entre Gilbert y Matthew. Sentía que podía volver a respirar.

Gilbert tenía las manos en alto frente a èl, un par de almohadones y una botella de agua tirados a su lado parecían haber sido usado como proyectiles previamente. Del otro lado y contra la pared contraria a la puerta, Matthew se cubría con sus manos la cara roja, un torrente de lágrimas corría por sus mejillas mientras parecía querer hablar pero sus palabras se volvían un nudo en su boca y se mezclaban con incesantes gimoteos que las hacían innentendibles. Al sentir su presencia el albino se giró al francés con un claro pedido de auxilio en sus ojos, parecía entender menos que él lo que sucedía.

Pero nadie tuvo tiempo de hacer preguntas, que Alfred estaba entrando en la habitación, lanzándose sobre Gilbert, su puño cerrado yendo directo a su cara.

No, definitivamente no iban a llegar a la reunión.

Continuará...


Se que me odian por ese final. Mmmm un revieeew? Por fiiii?

Lo del vestido de Matthew, es una referencia a una historia magistral: Snip and Snails de Azumizai

Hay un doujinshi hecho por Hetalia-Canada-DJ en deviantart, llamado Sugar and Spice. También magistral

Ambos en INGLES. Ambos no aptos para diabéticos (?

No puedo pasar links por aca, pero simplemente busquen en google el nombre del autor y la obra y les deberia aparecer!

Si no pueden pedirmelo. Con un review. Jeje.