CAPÍTULO 26: Hogar
¡Les dejo otro cap!¡ Espero que les guste! ¡Gracias por todos los comentarios, son geniales! ;)
Booth y Brennan llegaron a casa muy cansados. Había sido un día muy largo. Los dos lo habían pasado mal por Mariah. Brennan viendo cómo Ángela perdía los papeles, ella que siempre era quien tenia palabras para calmar a su amiga lógica y racional. Pero sobretodo el que lo había pasado mal había sido Booth, viendo como su hermano Jared enloquecía. Sabía que si Jared hubiese perdido a Mariah, Booth hubiese perdido a Jared. Porqué nunca habría vuelto a ser el mismo.
Booth miró a Brennan. Era incapaz de imaginar una vida sin ella, y ahora tampoco sin su bebé.
-Booth sé que esta tarde debíamos ir a ver el nuevo piso para empezar a amueblar, pero estoy muy cansada. - dijo Brennan
-Tranquila, ya iré yo. Tengo ganas de amueblar el piso, me irá bien para desconectar. Tu descansa. Llevar a Ruth debe ser una carga – dijo Booth poniendo la mano en el vientre de su amada
-Booth, ahora apenas pesa unos gramos, no es una carga llevarla... sólo estoy cansada por el día de hoy
-Claro amor. Quédate en casa. A mi me apetece ir
-¿Seguro Booth? - pregunto Brennan – Tenemos tiempo de amueblar la casa. Ademas debe ser entre los dos.
-Huesos, ¿enserio? ¿Te apetece amueblar? Si contrataste a un interiorista para decorar tu apartamento.
-Fue para ahorrar tiempo. Yo tengo un gran don de la composición, es como el esqueleto humano
-Está bien – dijo Booth con voz desafiante - ¿Que necesita un salón?
-Pues un sofá, una mesa, unas sillas y un pequeño mueble para libros, televisión...
-¿Ya está? - dijo Booth riendo
-¿Qué más quieres? - preguntó Brennan
-Anda... mejor descansa mañana, ya me ocupo yo – dijo el federal besando la frente a Brennan
-Pero... - dijo Brennan
- Anda descansa – dijo Booth mientras se sacaba la camisa para ponerse el pijama
A la mañana siguiente Booth dejó durmiendo a Brennan en el apartamento y se dirigió a su nueva casa. Compró algunas cosas que le hacían falta y aprovechó para tomar un café y un sándwich.
Al llegar al nuevo piso, sonrió. Aunque ahora estaba vacío, sólo con las cajas de los nuevos muebles cómo decoración, aquella iba a ser su casa. El lugar dónde viviría con la mujer de su vida, el sitio dónde crecería su hija y dónde Parker vendría siempre que quisiera. Miró a su alrededor, respiró y empezó por la pintura que había comprado. Iba a cambiar aquel espacio para convertirlo en un hogar.
Booth trabajó durante toda la mañana, pintó toda la casa y a la hora de comer se relajó comiendo algo y bebiendo una cerveza. Dejó que la pintura secara y empezó por la primera estancia.
Estaba trabajando duramente cuándo el timbre de la puerta sonó. El agente se extrañó, no sabía que visita podía recibir en una casa en la que aún no vivían. Pensó que sería Brennan y fue a abrir la puerta.
-¡Sorpresa! - dijeron Jared y Mariah al otro lado de la puerta
-¡Pero que diablos hacéis aquí! - exclamó Booth – Mariah, ¿ayer estabas secuestrada recuerdas? Debes descansar
-Booth necesitaba salir de casa de mi hermana, no ha parado de agobiarme todo el día. Casi parece que soy inválida. Sé que lo hace por mí, pero estoy bien, de verdad. - dijo la chica, que aún llevaba magulladuras y apósitos cubriendo sus heridas por todo el cuerpo
-Estáis locos, venga iros – dijo Booth – Jared, ¿Y tu cómo la dejas venir? Aún está convaleciente, mira su cuerpo, está lleno de apósitos
-No sabes lo testaruda que es. He intentado convencerla de que se quedara, y no te digo Ángela y Hodgins. Pero ha sido imposible. Así que si no puedo hacer que se quede en casa, tendré que venir con ella. No la pienso dejar sola
-Pero ¿Qué hacéis aquí? ¿Quien os ha dicho que estaba aquí? - dijo Booth
-Brennan ha llamado a casa para saber cómo estaba y ha dicho que tu estabas aquí. Así que he encontrado la tarea exacta para distraerme. - dijo la joven Montenegro - Mirad, ayer fue un día muy duro, pero que me traten cómo a una enferma no me ayuda a olvidar, necesito hacer cosas. Mi vida sigue – dijo la chica mientras se ponía un pañuelo en la cabeza – Bueno, ¿en qué te podemos ayudar?
Jared abrazó a su novia
-¿A qué es la mejor chica del mundo? - dijo mientras la besaba - ¿Bueno hermanito, en que podemos ayudarte?
-Bueno, ahora estaba acabando esto – dijo Booth señalando la estancia en la que estaba trabajando
-¡Vaya! - dijo Mariah – ¡Es precioso! Tienes mucho gusto. Realmente se nota que quieres que esta sea vuestra casa.
-La verdad es que te ha quedado muy bien hermanito, los detalles están realmente bien cuidados.
-Seguro que a Brennan le encantará , Booth – dijo la chica saliendo del lugar
-¡Aún no entiendo porque le llamas Booth! ¡Yo también soy Booth! - dijo Jared a su novia
-No, tu eres Jared. Él es Booth.
-Exacto chaval, soy el mayor. - dijo Booth pegándole un puñetazo amistoso a su hermano.
-Bueno – dijo Mariah - ¿Con que nos ponemos?
-No sé chicos, ahora acabaré con esto y empezaré con la habitación de Parker. La cocina y el baño son lo único que nos montan profesionales. El resto de la casa quería amueblarla yo. Así que no se.. aún quedan cosas... La verdad es que no hace falta que me ayudéis, yo creo que deberías estar descansando Mariah. Pero si realmente queréis echar una mano, podéis ir al despacho.- dijo Booth señalando otra habitación un par de puertas más hacia la izquierda.
-¿El despacho de Brennan? - dijo Jared
-Oh, no, no. Eso es lo único que le dejo a ella. Es otro despacho. Nada, es solo una sala para poner una mesa con el ordenador. Unas estanterías dónde poner libros, un equipo de música, fotografiás de hockey... algo así.
-Una especie de biblioteca – dijo Jared
-Sí, exacto – contesto su hermano
-¿Pero cuántas habitaciones tiene esta casa? - dijo Mariah
-Pues seis y dos baños, más la terraza, la cocina, el lavadero y un pequeño trastero .
-¡Esto os ha tenido que costar una fortuna! - dijo la chica
-Mariah, ¿recuerdas que Brennan es rica? - dijo Jared – Además no se de que te asombras, la casa de Ángela y Hodgins también parece una mansión
-Hodgins es el heredero del grupo Cantilever – contestó Mariah
-Y Brennan una escritora famosa de best-sellers – dijo Jared – Mi hermano solo está con ella por dinero – bromeó el joven
-Vale, sabes que esa es la mayor estupidez que has dicho en tu vida – dijo Mariah
-Sólo porqué sé que sabes que es la mayor mentira que has dicho y porqué te vas a comer montar todas estas estanterías tu solito, no te pego una paliza ahora mismo. - dijo Booth pasando un brazo por la espalda de su hermano mientras con la otra le daba una palmada en el pecho.
-Bueno, está bien. Vamos a ponernos manos a la obra – dijo la chica mientras empezaba a abrir una de las cajas mas grandes.
La hora de cenar llegó enseguida, habían trabajado mucho, así que decidieron dejarlo para otro día. Jared y Mariah habían hecho un gran trabajo con el despacho. Habían montado las estanterías y los armarios y colocado los dos sillones.
-Brennan estará muy contenta – dijo Mariah
-La verdad es que ella es alguien que prefiere hacer las cosas por ella misma. No se cómo se lo tomará. Pero espero que el guste – dijo Booth
-¡Va Seeley! Todas las mujeres tienen eso del síndrome del nido cuándo están embarazadas. Le encantará. ¡Sully no tiene nada que hacer!
-¿Sully? ¿Perdona?
-Jared, quizá deberías haber dejado ese comentario – dijo Mariah bajito
-No, no, no. Quiero saber eso. ¿Que tiene qué ver Sully con todo esto? - dijo Booth empezando a ponerse nervioso
-Nada Booth, es una tontería, pero mejor que te lo cuente Brennan – dijo Mariah intentando sacar importancia al asunto
-Quiero saber que pasa, Mariah. Quiero saber que tiene que ver Sully con mi mujer y lo que más me intriga es saber porque vosotros estáis al tanto y yo no.
-No es nada Booth. Brennan le contó a mi hermana que se encontró a Sully el día que se enteró que estaba embarazada. Seguro que no te dijo nada porqué con todas las dudas que tubo al principio del embarazo no pensó en ello. - dijo Mariah intentando calamar a Booth que se había sentado en una silla para asimilar la información.
-Mariah. Si se lo cuentas, se lo cuentas todo. - dijo Jared – Mira Seeley, ese tío te ha declarado la guerra. Le dijo a Brennan que lucharía contigo por ella. Mira, yo no quiero meterme pero...¡ eres un Booth! Nadie puede declararnos la guerra y seguir tan tranquilo.
-Venga Jared. No eches mas leña al fuego. Mejor que lo hable con Brennan. - dijo Mariah
Booth estaba sentado en la silla. La camiseta sin mangas que llevaba dejaba ver cómo todos sus músculos se ponían en tensión. Iba a explotar en cualquier momento.
-Chicos – dijo cogiendo aire – Gracias por haberme ayudado hoy. Me encanta que esteis juntos. Sois un gran equipo.
Mariah y Jared se miraron. No esperaban esa reacción.
-De nada Booth – dijo la chica algo confundida
-Seeley, ¿estás bien? - dijo Jared
-Sí, de verdad. Podéis iros. Recogeré un poco esto y me iré para casa.
Los dos jóvenes se despidieron del federal y salieron por la puerta
-Creo que se avecina la tormenta -dijo Jared una vez fuera del edificio
-¿Quieres decir? Si parecía muy tranquilo... – dijo Mariah
-Por eso mismo.
Booth llegó a casa entrada ya la noche. Brennan estaba en la cama, con el portátil trabajando en su nuevo libro.
-Booth ¿Eres tú? - dijo Brennan desde la habitación cuando escuchó el ruido de la puerta
-¿Quien sino? – dijo Booth cortante apareciendo en la habitación.
-¿Estás bien? - dijo Brennan que no entendía aquella actitud - ¿Te ha pasado algo?
-No se, dímelo tu – dijo Booth
-Booth. No te entiendo. Yo no puedo saber si te ha pasado algo
-Pues yo creo que sí. Por lo que me he enterado alguien tiene un problema conmigo. Y tu lo sabes, pero hasta hoy yo no.
-Booth no entiendo nada. Sabes que no se me dan muy bien la ironía y las cosas que se sobreentienden. ¿Puedes hablar claro? - dijo la antropóloga que estaba empezando a pensar que su compañero había tenido un golpe en la cabeza.
-¿Quieres que hable claro? - dijo el federal poniéndose las manos en la cintura
-Por favor
-¿Sully me declara la guerra y no me dices nada?
-¿Sully? ¿De que hablas? - dijo Brennan
-¿No te encontraste a Sully hace algunas semanas?
- ¡Oh Booth! Ni siquiera me acordaba!
-¿No? Pues es algo bastante importante cómo para olvidarlo
-Tengo cosas bastantes mas importantes en las que pensar – dijo Brennan molesta
-¿Más importante que saber que alguien me ha declarado la guerra para luchar por tí?
-¡Booth! ¡Por favor! Sí, tengo cosas más importantes. Cómo llevar a nuestra hija dentro. ¡Además no te declaro la guerra! Sólo dijo que me cuidaras bien que sino él se encargaría de hacértelo saber. ¡Pero vamos Booth! Estaba molesto por haberse enterado por terceros de lo nuestro. La última vez que lo había visto me había acostado con él y la siguiente noticia que tiene es que estoy contigo. ¿Cómo crees que le tubo que sentar? Fue muy seguido -dijo Brennan
Booth estaba furioso. ¿Que Sully se encargaría de hacerle saber qué? ¿Quien se creía que era? ¿Y porqué Brennan no le había dicho nada?
-Venga Booth. No te lo dije porqué fue justo cuándo me enteré que estaba embarazada y con todas las dudas que pasé al principio me olvidé de Sully por completo. Fue todo muy seguido. Él, tu, el embarazo...Venga, es un buen amigo. Olvídalo – dijo la doctora al ver que Booth no decía nada.
¿Que era un amigo? ¿Que lo olvidara? ¿Que fue muy seguido? Esas palabras hicieron que Booth perdiese la razón por un segundo, y lo que dijo en ese segundo lo iba a lamentar
-¿Pues si todo fue tan seguido quizá esa niña que llevas en tu vientre no sea mía?
Booth supo al instante que no debería haber dicho eso. Sabía que era imposible, y que aunque así fuese esa niña era su hija porqué él la iba a cuidar y a querer. Sabía que después de las dudas que había tenido Brennan eso era lo último que tenía que haber dicho. Sabía que en el fondo Brennan tenía razón y que toda esa rabia era contra Sully por hacer que este mágico tiempo que estaba viviendo y que había soñado durante años se viera nublado. Y aunque sabía todo eso, ya no podía borrar lo que había dicho.
Para Brennan esas palabras fueron cómo un puñal. ¿Qué esa niña no era de Booth? Claro que era de Booth. Era imposible que fuese de Sully porque había tenido el período después de acostarse con él. ¿Pero que estaba haciendo? ¿Porque se auto justificaba? ¿Después de todo lo que había pasado para decidir tener a Ruth tenía que oír ahora eso?
¿Quería decir que Booth no estaría con ella si no fuese por el bebé? Quería rebatir a Booth, pero aquellas palabras le habían dolido mucho. Los ojos se le llenaron de lágrimas
-Huesos yo... - empezó Booth acercándose a su amada y acariciándole el brazo
-No – dijo Brennan mientras apartaba el brazo – No digas nada, ya has dicho suficiente. Creo que me voy a mi apartamento – dijo ella haciendo esfuerzos para que no se le quebrara la voz.
-Huesos, por favor, sabes que no iba enserio – dijo el agente acercándose otra vez a su compañera
-Yo ya no se nada – dijo Brennan mientras cogía una bolsa y metía su ordenador y algunas de sus pertenencias
-Por favor, no te vayas – dijo Booth poniéndose en la puerta para cerrarle el paso
-Haberlo pensado antes. ¡Ah! Y no sufras, no llamaré a Sully. Porqué yo sé que sólo esta molesto y que no lo decía enserio, y porqué aunque así fuese yo te quiero y no creo que él tenga nada que ver en nuestra relación
-Yo también te quiero. Perdóname, por favor.
-Hoy no – dijo Brennan mientras salía por la puerta del apartamento de Booth.
Ángela llegó por la mañana al apartamento de Brennan cargada de bollos calientes y fruta fresca que había comprado por el camino
-Hola – dijo Brennan al abrirle la puerta con los ojos hinchados de haber pasado toda la noche llorando
-A ver, vengo a que me cuentes todo con absoluto detalle y a que comas. Ahora con mi sobrina dentro no te voy a permitir que te dejes.
-Estoy bien Ángela. Sólo quiero alejarme por un tiempo de Booth.
-Cielo, alejarte de Booth es lo que menos te conviene. Cuéntame ¿Que sucedió exactamente? - preguntó la artista
Después de que Brennan le contase todo con pelos y señales Ángela también estaba disgustada con Booth
-Realmente no debió decir eso. Pero te pidió disculpas. Ya sabes como es Booth, Brennan...
-Ángela ¿pero que quiso decir? Que si yo no hubiese tenido al bebé.. que si la niña no fuese suya... ¿no me querría? ¿Soy una simple incubadora para él? Si esta niña no hubiese sido suya nos hubiese dejado a las dos? - dijo Brennan mientras las lágrimas volvían a sus ojos. - Es que no me puedo quitar esas ideas de la cabeza. Llevo toda la noche pensando lo mismo
-Mira tesoro – dijo Ángela poniendo sus manos sobre las de su amiga – Booth puede ser muy protector, a veces incluso puede parecer que roza el machismo. Y bien es cierto que no tubo que decir eso y que no se porqué lo hizo, seguro que por un arrebato de celos de Sully o por orgullo...¡que se yo! pero si de una cosa estoy segura es de que te quiere con locura, y a esa niña también. Aunque ahí llevaras a ...alien! o a la hija del diablo. Estoy seguro de que la amaría locamente, porque es un proyecto de futuro de los dos.
-La verda es que el tema de Sully me está cansando Ángela. No se porque le pasa eso con él
-Le pasa eso porque és la persona con la que tu más involucrada sentimentalmente has estado – dijo Ángela
-Pero ya no siento nada! Y lo que sentí no es ni la mitad de la mitad de fuerte que lo que siento por Booth – contestó Brennan
-Yo lo sé cielo. Y estoy segura de que Booth también, pero los hombres no tienen intuición femenina. Y a veces necesitan que se les repita las cosas muchas veces para que les entren en la cabeza
-Creo que tengo una idea – dijo la antropóloga
Booth estaba en casa. Se había sentado en el sofá y se había puesto DVD de los grandes partidos de hockey. Se sabía las jugadas a la perfección. Dio un trago a la cerveza que estaba tomando cuando sonó la puerta. Rezó para que fuese Brennan
-Hola Booth – dijo Brennan al otro lado de la puerta.
-Oh Dios, Huesos. Gracias – dijo el agente mientras la abrazaba con todas sus fuerzas.
-Hola Seeley – dijo Sully desafiante mientras el agente aún abrazaba a su novia
-¿Sully? ¿Que diablos haces aquí? - dijo Booth incrédulo - ¿No crees que ya has hecho suficiente?
-Booth, cálmate. Lo he llamado yo – diijo Brennan
-¿Tú? Me dijiste que no le llamarías y es lo primero que haces? ¿Me viene a regañar?
-Booth, cállate y no empeores las cosas. - dijo Brennan – Os he traído porque quiero hablar con los dos
-Temperance, la verdad es que no quiero muchas explicaciones. -dijo Sully - Ya te dije que si te hacía daño se las vería conmigo. Y si me has llamado es porque él te ha hecho bajar de esa nube de amor en la que estabais
-Pero tío ¿de que vas? ¿Quien te crees que eres para meterte dónde no te llaman? - dijo Booth subiéndose las mangas de la camiseta
-Me ha llamado ella. Si no sabes apreciar lo que tienes, más vale que lo dejes ir – contestó Sully
-¡Chicos basta! Si os he traído aquí es porque quiero que hablemos. Solíais ser amigos. ¿Qué diablos ha pasado? - dijo Brennan mientras los dos hombres se calmaban al admitir que eso era verdad
-Dejó de ser mi amigo cuándo se metió entre nosotros
-Yo nunca me he metido. Me retiré de la competición cómo un caballero. Tu has ganado, pero sabes, como buen jugador que eres, que siempre hay otra partida.
-¡Basta Sully! Yo no soy un trofeo que se pueda ganar. Realmente creo que eres un buen hombre. Y te aprecio. Pasé buenos ratos contigo, y tengo buenos recuerdos sobre ellos. Pero no me fuí contigo ¿recuerdas? En ese preciso instante lo nuestro se acabó. Y si no me fui fue porque ya estaba enamorada de Booth. Porqué aunque no lo viera, algo me ata para estar junto a él. Algo muy fuerte
-Algo muy fuerte llamado hijo – dijo Sully
-No Sully. Y quiero que tu también entiendas esto – dijo Brennan mirando a Booth – Estoy enamorada de Booth. No porque lleve a nuestra hija dentro, sino porque le quiero. Porqué es a la única persona que he querido desde siempre. Porque hay algo más que ciencia en lo nuestro, hay algo que no puedo explicar, algo que hace que cuándo estoy a su lado me sienta completa.
Sully sonrió.
-Si sientes eso, entonces yo no tengo nada que hacer – dijo el agente
-Pero repito, esto no es una competición – dijo la antropóloga – Te aprecio. Y se que Booth también ¿verdad Booth?
-Mira, lo siento Sully. Ella tiene razón. A veces olvido lo que siente por mí. Le ha costado tanto... - dijo mientras acariciaba el pelo de Brennan – Pero tiene razón. Eramos buenos compañeros. Lo pasábamos bien. Puede seguir siendo igual
-No quiero la misericordia del ganador.
-No hay ganador ni perdedor Sully – dijo Booth -De verdad. Olvidemos esto. ¿Tu has sentido alguna vez lo que Brennan ha descrito por alguien?
-Lo cierto es que no – dijo Sully.
-Pues en la vida todos lo sentimos alguna vez. Ella y yo hemos tenido la suerte de encontrarnos. Tu encontrarás a tu mujer en cualquier momento. - dijo Booth
-Chicos. La verdad es que sólo puedo decir que tenéis suerte de sentir eso. Y tu chaval que tienes suerte de haberlo sentido por este pedazo de mujer. Pero aunque aprecio vuestro gesto, creo que necesito distanciarme un tiempo y aclarar mis ideas. No es una situación cómoda estar cerca de Temperance sabiendo que es tu chica. ¿Lo entendéis?
-Pero Sully, no tienes porque sentir eso. Ya he dicho que tambien eres importante en mi vida
-Huesos, déjalo. Te entiendo compañero. Pero las puertas de nuestra casa siempre estarán abiertas para tí.
-Gracias – dijo Sully estrechando la mano de Booth – Temperance... siento si mi comportamiento te ha molestado. Espero que tengas un buen embarazo y una niña preciosa. - dijo el agente mientras se despedía y salía por la puerta.
-¡Vaya! Menudo cambio has hecho en unos minutos – dijo Brennan aún en tono de enfado
-Verte decir que lo nuestro es algo más que ciencia es lo mas bonito que podrías haber dicho. Lo siento. Se que no he estado a la altura, pero quiero que sepas que yo siento lo mismo. Y que te quiero.
Brennan miró a Booth. Le quería con locura. No podía seguir enfadada con él. Sabía que realmente su novio lo sentía.
-Está bien – dijo Brennan mientras besaba a Booth
-Ven, quiero enseñarte algo. - dijo Booth mientras cogía la cazadora
-¿Algo fuera?
-Sí, vamos
El trayecto en coche no duró mucho. Booth se bajó del coche y abrió la puerta a Brennan.
-¿Que hacemos aquí? - dijo Brennan que no entendía que hacían en su nuevo piso.
-Quiero que eches un vistazo al trabajo del otro día
-¿Avanzaste mucho? - preguntó Brennan que no entendía a qué tanta prisa
-Avancé una cosa que quiero que veas.
Cuándo Brennan entró no pudo ocultar su cara de felicidad, aquello iba tomando cuerpo. Todavía estaba todo a medias pero ya empezaba a tener forma de hogar.
-¡Vaya! Trabajaste mucho
-Jared y Mariah ayudaron – dijo Booth acordándose de la pareja, eran muy tiernos.
Booth le enseñó todo lo que había hecho y Brennan disfrutaba viendo el trabajo.
-Esta es la habitación de Parker. - Dijo Booth mientras abría la puerta de un cuarto pintado de color verde, con una bonita cama, un pequeño escritorio, una estantería enorme y muchos pósters de hockey en las paredes
-Es muy bonita – dijo Brennan – Seguro que a Parker le encantará.
-Y por último esta – dijo Booth mientras abría la puerta de la estancia en la que había trabajado el último día
-¡Booth! - dijo Brennan emocionada al ver aquello
Una habitación pintada de color amarillo se abría ante ellos. Una pequeña camita estaba en el centro. Había una alfombra en el suelo, un armario que tenía forma de castillo, un caballito de madera, una mesita muy pequeña con sillas diminutas alrededor, incluso había dos grandes cuadros de hockey en una pared y en la pared central se podía leer escrito en letras de colores: "Ruth". Pero lo que más emocionó a Brennan de aquella pequeña estancia fue ver un esqueleto dibujado en una de las paredes. Un esqueleto muy gracioso, que para nada daba miedo, y que tenía todos los nombres de los huesos escritos.
-Booth... - dijo Brennan pasando la mano por encima del esqueleto
-Es la hija de Huesos, tiene que saberse los nombres a la perfección – dijo Booth
-¡Es precioso! ¡Ha debido mucho trabajo!
-Te quiero, quiero a nuestra hija y quiero que este sea nuestro hogar.
