Capítulo 25: Ten cuidado
No podía quitarme la idea de la cabeza. Ahora que estaba a solo unos metros de conocer esos cinco años de mi vida que fueron borrados de mis recuerdos, trataba de unir hilos para conocer los motivos que habrían tenido los padres de Krystal para matar a mis padres biológicos. Lo primero que se me ocurría era que fue una cuestión de poder, una vil estratagema con la que alcanzar el trono. Sin embargo, me negaba a pensar que solo fuera fruto de la codicia de dos envidiosas personas. Tendría que haber algo más que se me estaba escapando de las manos.
Me imaginaba, a su vez, que Krystal estaría siguiendo su legado porque, como ya ha demostrado, lo único que la interesa es su beneficio personal, pese a quien pese. Aunque si había iniciado una guerra solo para acabar con todos los hombres lobos, ¿no significaba entonces que desconocía la identidad de mi hermano? Bueno, al menos antes de que la Guerra de Linphea empezase.
Un súbito estruendo que surgió a mis espaldas me despertó de mis pensamientos. El agujero del techo se había extendido y ahora nuevas grietas recorrían los alrededores del mismo. No cabía duda de que esta salita en cuestión de minutos iba a quedar enterrada bajo los escombros. Así que, me transformé y recogí tanto el árbol genealógico como el gran cuadro. Con esas dos pruebas bastaban para que la princesa de Linphea se dignara a abrir la boca.
Tras regresar a la entrada de la biblioteca abandonada, en donde Helia me había dejado las provisiones, decidí acostarme en el saco de dormir para aclarar las ideas. El plan de La Resistencia no incluía mostrar al mundo el oscuro pasado familiar de Krystal y estaba segura de que, si intentaba contactar con algún miembro, iban a dejarlo para el futuro juicio ya que debían de tener el proyecto inmaculado. No obstante, sabía que ni sería capaz de esperar y aún menos de contenerme si volvía a tener la cara de mi prima delante mía. Puede que La Resistencia no lo vea con buenos ojos, pero no estaría nada más que reviviendo lo que ellos me hicieron. ¿O acaso no me habían utilizado como cebo?
El calor que me brindaba el saco de dormir empezó a hacer un efecto tranquilizador en mí, provocando que mis ojos se cerraran poco a poco y que, finalmente, desconectara del mundo. No fue hasta que los rayos de sol se posaron en mis ojos que recuperé la conciencia. El sol estaba justo encima, por lo que supuse que ya serían más de las doce. Tenía aproximadamente cuatro horas para meditar sobre qué hacer cuando el plan estuviera en marcha y, sobre todo, cómo hacerlo.
Claro que, el tiempo se me echó encima de tal forma que ya no ponía divisar el sol desde las altas cristaleras y mi poca paciencia se terminó. La coronación debería de haber empezado hace rato, lo que significaba que Helia estaría a unos minutos al llegar. Sin embargo, necesitaba salir de la biblioteca y adelantarme, por lo que bebí lo que me quedaba de agua y me forcé a comer unas barritas de cereales que me había dejado el Especialista. Y, con las pruebas en mano, abrí la delgada puerta de madera.
El camino de regreso duró incluso menos al reconocer los pasillos con facilidad. Así, en no mucho más de cinco minutos volví a la trifurcación que daba al invernadero real, al comedor principal y a las celdas subterráneas. Me alegraba tanto de no tener que volver a esta última y poder desviarme al invernadero.
—¿Qué demonios estás haciendo aquí? ¿No te dije que te quedaras en la biblioteca? —me preguntó exaltado una voz a mis espaldas que hizo que me sobresaltara.
Me di la vuelta para encontrar a un Helia con el ceño fruncido y a un cansado Nathan a su lado. Fui incapaz de contenerme y, nada más ver a la cara de mi hermano, fui corriendo a darle un abrazo dejando el cuadro y el árbol genealógico en el suelo con sumo cuidado.
—Me alegro tanto de que estés bien —susurré mientras disfrutaba de su calidez.
Nate comenzó a acariciarme la cabeza con delicadeza y me respondió:
—Y yo.
—No tenemos tiempo para esto —soltó Helia molesto, acabando con el ambiente de paz que había surgido.
Rompí el abrazo cruzándome de brazos y, dirigiéndome hacia el joven de ojos azules, le encaré:
—¿A qué viene esa cara?
El Especialista dio unos pasos hacia nosotros.
—Los hombres lobo ya han entrado en la capital y muchos de las guardias se han marchado a defender, incluso algunos miembros de El Consejo se han unido a la causa.
—¿Y? ¿Eso no era exactamente lo que habíamos planeado con La Resistencia? —se cuestionó un confundido Nathan.
Al recordar la incontable cantidad de información y los planes que me habían ocultado, le lancé a mi hermano una mirada de desaprobación de la que no se percató.
—Sí, bueno… La coronación está menos vigilada y es un alivio, pero las Winx y los Especialistas no han ido a ayudar. Faragonda y Saladino ordenaron que se quedaran a proteger a la Corona y a todos los reyes y reinas que han asistido a la ceremonia. —Helia lanzó un suspiro. —No sabéis lo que me ha costado escabullirme hasta Riven tuvo que echarme una mano a cambio de que le contara una buena parte de lo que va a suceder.
—Entonces no hay tiempo que perder, ¿no? —sugerí.
—Es que hay más —afirmó pálido.
—¿Otra mala noticia?
Helia asintió ofreciéndome una sonrisa falsa.
—Rick no va a poder dar el discurso, ha tenido que ir a ayudar a su manada ya que más personas de las esperadas se han sumado a combatirlos. Tu hermano y yo tenemos que ir a poner el video en emisión, así que Flora, tendrás que tomar su lugar.
—¡¿Qué?! —exclamé echándome para atrás. —¿Y qué voy a decir si no tengo ni la mitad de la labia que posee Rick?
—Tranquila, el discurso ya está preparado; solo tendrán que recitarlo. Ni siquiera tendrás que salir de cara al público, solo serás la voz de los hombres lobo —aclaró Nate. —Toma.
Me entregó un par de hojas mal dobladas escritas por delante y por detrás.
—Desde que comiences a hablar, nosotros pondremos el video. Riven te está esperando detrás del escenario para avisarte de cuando estemos listos —me informó Helia mirándome a los ojos.
Mi tensión aumentó. ¿De verdad iba a tener que encargarme de convencer al Universo Mágico de que Krystal no es más que una corrupta y que los hombres lobos solo han hecho todo lo posible por sobrevivir durante los últimos años? Pero, por otra parte, ¿qué mejor persona que yo para transmitir todos los sentimientos que había estado conteniendo por culpa de la princesa de Linphea?
—De acuerdo —accedí con determinación, echándole un vistazo a las pruebas que había tomado prestadas de la biblioteca.
—Por cierto —comenzó a decir el hombre lobo. —, ¿qué es eso que llevabas en la mano?
—Es algo que nos ayudará en el futuro juicio —le mentí, sabiendo que iba a ser empleado en cuestión de minutos. —Más tarde te lo explicaré con detalle, ahora no hay tiempo.
Nathan asintió serio y me dio un fuerte abrazo de despedida para después iniciar su camino por el pasillo que llevaba al comedor principal. El Especialista se quedó unos segundos más, observándome mientras apretaba los puños. Era evidente que se estaba conteniendo y se lo agradecía porque, a pesar de que no podía negar que un abrazo suyo me reconfortaría, también me alteraría en exceso, desconcentrándome.
—Ten cuidado Flora —me advirtió, por fin, un Helia preocupado.
—Lo tendré, te lo prometo.
¿Qué "pequeños" cambios hará Flora en el plan? ¿Y en el discurso? Y Krystal, ¿cuál será su reacción cuando quede expuesta ante todo el Universo Mágico?
Hola a todos, perdón por siempre atrasarme unas horas (al menos según la hora española). No sé si también os pasa a vosotras, pero por la noche mi imaginación fluye sin apenas frenos (y además el silencio que de repente hay en mi casa ayuda muchísimo). El siguiente capítulo sin duda va a ser de los más largos porque, al menos para mí, va a ser uno de los capítulos más intensos (y por ende, uno de los más difíciles de escribir) de toda la historia. Además, que os lo merecéis. Así que, siguiente el ritmo que estoy intento tomar, el martes debería haber nuevo capítulo.
Muchísimas gracias por todos el apoyo y los comentarios recibidos.
Nos vemos pronto,
Blake Reese
