¡Hola a todos! Esta vez, sacaré un capítulo doble. Me alargué en la redacción, quizás, porque en estos dos capítulos quise cambiar el narrador en primera persona (ya verán quien nos narra los hechos) o porque mis ideas se disparataron, jaja. Puede ser una combinación de ambas.
Antes de empezar, además, sólo enunciar que al final de este capi hay un recuerdo de las palabras que menciona Sakura a Sasuke, cuando él se marcha con Orochimaru, (sólo lo aclaro por si las moscas, capítulo 109 del anime, del manga no lo sé).
¡Vamos a la lectura!
Ninguno de los personajes indicados en la historia me pertenece. Son derecho exclusivo de Masashi Kishimoto.
Capítulo XXVI: Su nombre es…
Fue entonces que apareció ante mí. Lograba escuchar su respiración agitada, con las mejillas acaloradas y el sudor perlando sobre su frente. ¿Se había recortado el cabello? Ahora, el flequillo lo colocaba hacia un lado.
- Ah… Yo…
Tartamudeó sin despegar su mirada de mi rostro. Sakura… ¿Por qué estás aquí?
- Le pedí a Ino que me cubriera… Tuve un presentimiento de volver a la aldea, no sabía por qué…
En serio…
- …Tadaima.
Era obvio que estaba en casa, pero las palabras brotaron de mi boca con vida propia. Ella no articuló frase alguna, sus orbes jades me miraban con un asombro descomunal. ¿Qué pasaría por su cabeza? Después de tanto tiempo, no deseaba que el silencio nos abrumara a los dos.
- ¿Me puedes explicar qué le has hecho a mi departamento?
- ¿Eh…?
Dirigí mis pasos a la sala de estar, con Sakura detrás. Cuando llegamos, entendió a lo que me refería al descubrir las decoraciones en las paredes.
- Era para celebrar –la escuché decir tras mi espalda– Celebrar tú…
- Te entregué las llaves exactamente para que cuidaras de mi hogar, –la interrumpí sin moverme– no para que hicieras fiestas. ¿Qué sucede contigo, Sakura? –y giré el cuerpo para enfrentarla.
- Tú… –susurró, casi inaudible, con la cara ensombrecida por sus mechones de cabello– T-Tú… –luego, su voz se cargó de enfado– ¡TE ESTUVE ESPERANDO EN TU MALDITO CUMPLEAÑOS! ¡IDIOTA! –explotó– ¡¿Te fuiste de viaje y ni siquiera pudiste cambiar esa irritante personalidad tuya?! –cerró los párpados, frustrada– ¿Cómo es que yo…?
Lo sabía, lo leí en el mensaje que nos mandó de regreso con el águila. Caminé hacia ella y con sutileza cogí su cabeza, atrayendo su rostro a mi hombro. Entonces, enmudeció.
- Era una broma, tonta.
Había inventado una excusa poco agradable sólo para abrazarla, pero esperaba que, una vez más, me perdonara. La estreché entre mis brazos y rocé su cabellera rosa con mi pómulo, inundándome con su aroma. Te extrañaba. De verdad te extrañaba, Sakura.
- ¿C-cómo pudiste…? ¡Shannaro…! –masculló, aferrándose a mí y colocando sus manos en la espalda, correspondiendo el gesto. Sentí que mi ropa se empapaba con sus lágrimas– Maldito, estúpido…
Aunque dijera esas cosas, su cuerpo reaccionaba de manera distinta. No sé si pudo sentir los latidos de mi corazón, que comenzó a agitarse desde el momento en que la vi. No sé si esto era lo correcto, pero percibía como la ansiedad se disipaba estando a su lado. Yo…
- Okaeri, Sasuke.
La escuché decir entre sus sollozos. Desconocía el motivo por el cual mi cuerpo quería estar prolongadamente con ella en esa posición. Su cabello suave, su cabeza entre mis manos, no hay manera de describirlo con palabras.
- Así que todo esto fue por Sakura, ¿eh?
Recordé a Kakashi hace un par de horas atrás, cuando nos invitó a Naruto y a mí a conversar en su oficina. Charlamos de varias cosas, entre ellas el usuratonkachi le comentó a nuestro maestro el motivo por el cual salió en mi búsqueda. Por otro lado, nos mencionó que estuvo haciendo Sakura en nuestra ausencia y con qué razón fue enviada a Suna. Había creado una especie de nueva unidad en el hospital de Konoha, para atender a la población infantil que sufrió estragos sicológicos, luego de la guerra shinobi. La idea fue tan bien aceptada, que Kakashi la difundió a los otros países, por lo que el país de la Arena solicitó la información y avances de ese proyecto, pues podría replicarse en aquella nación.
- S-Sasuke-kun, debo irme pronto –mencionó Sakura, interrumpiendo mis pensamientos. Aún la mantenía abrazada.
- Sí…, claro –no podía obligarla a estar así por más tiempo, nos apartamos lentamente. Observé su cara enrojecida, ahora le era imposible ver mi rostro– ¿La Clínica de Salud Mental?
- Ah –murmuró con impresión, no esperaba que lo supiera– Sí.
- Kakashi nos comentó un poco a Naruto y a mí –mientras hablaba, me aproximé a los adornos de cumpleaños y comencé a sacarlos con cuidado. Ella me imitó, repitiendo lo mismo en otra pared.
- Es un proyecto con niños. Estuve pensando en los pacientes que ingresaban al hospital, posterior a la guerra, entonces…
Mientras limpiábamos el departamento, Sakura se explayó en lo que planificó y ha realizado estos días con respecto a ese proyecto. Por como hablaba, sentía la emoción en cada palabra y la satisfacción que le han dado los resultados en el corto plazo. Entendí que estaba realmente ansiosa por contármelo y para que siguiera su discurso, interferí con pequeños monosílabos. La verdad, encontraba paz oyendo su voz.
- Gomen, sólo he hablado de mí –dijo cuando yo ataba la última bolsa de basura, en la que juntamos todo.
- Si me molestara te lo hubiese dicho –tomó una pausa. Me perdí su expresión facial por finalizar el nudo. Levanté la bolsa.
- ¡Ah, Sasuke-kun! Yo botaré la basura cuando salga del departamento, déjala ahí –se precipitó– Además, ya es hora de que me vaya.
- No hay por qué. Te acompañaré a los portales.
- ¡Pero acabas de llegar! –exclamó la chica– Fue un gran viaje. No te preocupes, descansa.
Fijo mi vista en ella. ¿Cómo puede ser tan distraída? ¡Le estoy ofreciendo mi compañía! Esto me molesta. En serio, es irritante que te preocupes tanto por mí. A veces, piensas tanto con el cerebro Sakura, aunque… no soy quién para decir algo así. Suspiro.
- Quiero acompañarte, vamos.
- ¡Sasuke…!
Antes de que reclame cualquier cosa, salgo del departamento y me sigue. Por mucho que no se dé cuenta de mis razones, iba a despedirme de ella.
. . .
- Hasta aquí –mencionó Sakura, cuando logramos estar frente a los portales de la aldea– Qué curioso, ahora soy yo la que se despide –contemplé su rostro, se notaba pensativa, como si algo le preocupara– Bueno… sólo serán unos días.
Sentía que había algo más que pretendía decirme, sus ojos se perdieron en alguna parte del paisaje. Esperé con paciencia, en silencio.
- Sasuke-kun… ¿Cuánto tiempo te quedarás?
Debí haber previsto esa pregunta.
- No lo sé, quizás un mes –tenía una vaga idea, nada concreto– Kakashi quiere enviarme algunos encargos.
- Ah, ya veo… –dejó esa frase en el aire– me pregunto si podré ser capaz de verte de nuevo, cuando regrese a la aldea.
Aunque sonrió, cualquiera que la conociera detectaba su semblante de tristeza. Me disgusta que ocultes tus penas tras una sonrisa. Es como si tu sonrisa verdadera se ensuciara de oscuridad, cuando su esencia brillaba como un verdadero sol. El sol que aumenta la voluntad de vivir.
No coloques esa cara.
- Entonces, –pronuncié, llamando su atención– vente a mi departamento cuando regreses.
El asombro se plasmó en sus gestos, ruborizándose y boquiabierta. ¿Qué acabo de decir? Me provoca un poco de incomodidad sus orbes sobre mí, aparto los míos a un lado.
En realidad… En realidad, no me importaría que este tiempo…
- ¿Qué significa eso…? –pregunta la pelirosa.
- Sería como un punto de referencia –preciso para que dejase de sonar tan comprometedor– Si tú llegas o yo, en algún momento podremos coincidir.
Me rehusé a observarla, por lo que no advertí el instante en que se largó a reír. Aunque sus carcajadas se manifestaran como una melodía, la miré contrariado. Sentí vergüenza, pero jamás lo demostraría y como pude, construí una coraza de rudeza.
- ¿Por qué te ríes? No lo hagas –le reprocho y se detiene.
- Tú corazón sí que ha sanado con ese viaje –cuando habla con esa honestidad, me confunde, aún es extraño. A pesar de ello, la dulzura se dibuja en sus facciones– Entonces, nos vemos, Sasuke-kun –se acerca y planta un beso en una de mis mejillas, sobrecogiendo mi corazón.
A cada paso, su silueta se hace pequeña. Otra vez se marcha a Suna, sin dudas.
Ahora que regresamos junto a Naruto, el Hokage nos dejó bien claro que comenzaríamos a realizar misiones. Ambos le debíamos una.
Despachó a Naruto y quedamos sólo él y yo en la habitación, aunque Kakashi gesticuló una expresión burlesca y divertida cuando preguntó si todo había sido por Sakura. No pude contestarle nada, así que sólo esquivé sus ojos de manera incómoda.
- Yo mismo te di el permiso para salir de la aldea –mencionó– Sé que necesitabas ese viaje y por tu mirada, sé que volverás a marcharte.
Qué bien me conocía, al punto que me parecía molesto. Me iré, es cierto, pero también me quedaré un tiempo. Hay cosas que debo ordenar en mi cabeza.
- ¡TE VI, MALDITA SEA! –el grito que escuché interrumpió de golpe mis pensamientos. Conocía de sobra esa voz chillona, más aún cuando se ríe– ¡¿POR QUÉ ERES TAN NEGADO Y NO LE DIJISTE QUE VIVIERA CONTIGO, BAKA?! –viré mi vista hacia Naruto quien salía detrás de un arbusto, a unos metros de distancia– Tan sólo vente a mi departamento, nena –profirió, tratando de imitarme– ¿Te pasas de engreído o de imbécil?
Siento calor en mi cara y me acerco al rubio con paso amenazante. Hago unos sellos con las manos y disparo una bola de fuego hacía él.
- ¡Waa…! –logra evadirlo a duras penas.
- Que te den por el culo, dobe.
- A lo que voy, Sasuke –retomó la conversación el Hokage– Arregla bien tus asuntos en la aldea. Por si no te has dado cuenta, esa chica te ama tanto –aludiendo a Sakura– que se le rompe el corazón. No habrá una próxima vez en la que Naruto vaya a buscarte, ¿comprendes?
- ¡Que soy tu amigo, teme!
- Entonces, voy a practicar unas cuantas técnicas contigo.
Sí, lo entendía, no tenía por qué repetirlo.
. . .
1 de Agosto.
El cielo despejado y una brisa fresca sobre el rostro comprobaban que estábamos en primavera. A la mañana siguiente de arribar en Konoha, partí a una misión para ser escolta de unos mercaderes. Kakashi deseaba ampliar el comercio y los suministros de la aldea, tanto de exportación como importación.
Recorrimos todo el día de ayer y hoy, finalmente, llegamos a nuestro destino. Era un lugar bastante humilde y hogareño, muchos campos y ganado. Seguramente una zona que, por su magnitud, fue abandonada por el país del Fuego. De esta manera comprendí que, aparte de la ampliación del comercio, entre las ambiciones del Hokage debía estar el proteger a estas pequeñas poblaciones, unificándolas con Konoha y evitando la centralización.
- Hey, señor, ¿usted es ninja?
Mientras hacía guardia por fuera de la casa del alcalde (pues allí se realizaba la reunión de los negociantes), un chiquillo de unos nueve años de edad se detiene junto a mí y comienza a charlar.
- No es de tu incumbencia, niño –respondí.
- Ah, yo sé que usted es ninja, he visto personas similares a usted por aquí –aunque lo quise apartar con la voz más pesada, él se mantuvo a mi lado– ¿Trae una katana en su espalda? –mencionó con curiosidad– ¿Por qué se tapa uno de sus ojos? ¿Es un poder especial?
- Hn… –me sigue observando, ¿qué diablos este chico? Los niños sí que son peligrosos.
- ¿Y esa pulsera?
Lo miro y luego, al accesorio que apuntó atado a mi muñeca. El día que se marchó, Sakura me la obsequió antes de llegar a los portales. Lo recuerdo nítidamente.
- ¡Cierto, casi lo olvido! –dijo rompiendo el silencio de nuestra caminata, deteniéndose–Sasuke, préstame tu mano.
- ¿Hm? ¿Por qué? –se ríe.
- Sólo préstamela, desconfiado.
Le aproximo mi mano derecha, ella desliza la ropa que la cubría y amarra una pulsera echa con hilos grises.
- ¿Y esto…? –le pregunto, girando la muñeca, contemplando aquello.
- Mi regalo de cumpleaños –sigo viendo los detalles de aquel accesorio, pues lograba un patrón con distintos nudos– La hice yo, ¿está muy fea?
- No, sólo… Es inusual darle un accesorio así a un hombre –comento y tras una pausa, continuo– ¿Por qué una pulsera?
Me observa y noto como sus mejillas se pintan de un leve sonrojo, después, saca su lengua.
- Si estás antes que yo en Konoha, te lo diré.
A pesar de que siento interés, consigo imaginarme la razón de este presente. Pero por ti, no pensaré más en ello.
- De acuerdo.
- ¿Su novia se la regaló, señor?
La voz del chiquillo me hace volver a la tierra. ¿Qué si mi novia me regaló…? ¡¿Qué?!
- Vete a jugar a otro lado –le contesto, cabreado.
- ¡No tiene por qué avergonzarse! Yo he recibido muchas de esas.
Clavo mi vista en él con impresión y aprecio como se aleja al ser llamado por un grupo de pequeñas damas de su misma edad. Abraza a varias de ellas con ambas manos, coquetea y se van caminando como si nada.
- Estos mocosos…
Diviso la pulsera nuevamente. Ojalá esta misión termine pronto.
. . .
4 de Agosto.
Es temprano por la mañana y he vuelto a Konoha, estoy frente a mi departamento. Abro la puerta en completo silencio y la cierro. Pasé afuera más de lo previsto, los mercaderes consiguieron información de otras villas cercanas a la primera, por lo que trazaron un viaje agregando unos dos destinos. Fue todo un éxito.
Tantos días… Quizás, Sakura ya llegó y se aburrió de esperarme.
- ¿…Sasuke, eres tú?
Mis pensamientos fueron opacados por su voz, adentro de la casa. Apareció por el vestíbulo con un delantal y una espátula en su mano.
- Estaba en la cocina y… ¡Qué susto me dio el sonido de la puerta!
Sakura ya estaba aquí, eso me asombró. Sentí como el alivio y la alegría se colmó en mi pecho. ¿Por qué tan sólo verla…?
- ¿Cuándo volviste?
- En la madrugada como a las siete –ahora debían ser las nueve– Me bañé y vine hacía acá. ¡M-me bañé en mi casa, por cierto! –se ruborizó– Pensé que podrías estar en casa o esperarte con el desayuno…
Sonreí. Tus gestos son en verdad lindos, Sakura, ¿reparas en ello? Además, vistiendo aquello te hace ver muy maternal.
- Y, ¿qué hacías? –fija su vista en mí, como rememorando los sucesos.
- ¡Cielos, los panqueques! –gritó aterrada y corrió a la cocina. La sigo con calma por la habitación y luego, la escucho alegar– ¡¿Por qué no dijiste "estoy en casa", por último?! –suspira– Aaah, menos mal que no se quemaron.
La observo divertido desde el umbral de la cocina. Calidez. Estar a tu lado me hace sentir calidez. Logras acoger hasta al corazón más sombrío y enfermo. Un corazón como el mío.
- Lo haré la próxima vez.
. . .
5 de Agosto.
Hoy Sakura tenía una de sus capacitaciones de la Clínica de Salud Mental, con los profesionales del hospital. Yo había terminado una misión de tipo administrativa con Kakashi (ese hombre sí que tiene trabajo acumulado) y tras finalizar, me dirigí al establecimiento. La esperaba en el pasillo, afuera del auditorio donde se presidía la conferencia.
Transcurrieron varios minutos y al fin, los ninjas médicos y los asistentes comienzan a salir. Los oigo conversar de distintos temas sobre la clase, Sakura sí que los motiva. Sin embargo, también escucho cuchicheos fuera de lugar.
- ¡Ah! Sakura-sensei, tan hermosa como siempre.
¿Y este quién es…?
- Takehiko-san, baja la voz –murmura el que está a su lado.
- Da igual, Riuchi, no soy el único. Todos lo comentan.
¿Todos?
- Lo sé, lo sé –el acompañante también coloca cara de idiota– Su cabello, sus ojos, la forma en que habla… –se apasiona– Además, jamás he oído que tenga novio.
- ¡Debería aprovechar de declararme entonces!
Grita fuerte y emocionado, percatándose muy tarde que pasaba justo enfrente de mí y que conseguí oírlo claramente. A pesar de ello, en vez de gesticular vergüenza cuando cruzamos miradas, veo en su rostro el horror. Sí, tal vez lo estaba fulminando a través de mis ojos, pues sentí como mi entrecejo se fruncía.
- ¡Sasuke-kun…! –aparece Sakura por la puerta del salón y se aproxima rápidamente. Se sonroja al verme– ¿Qué haces aquí?
Los idiotas se ponen a un costado del pasillo, dándose media vuelta para admirar la escena. Por lo que demuestran, se sorprenden de que la Haruno me conozca.
- Terminé temprano. Vine a buscarte.
- ¿En serio? –pregunta nerviosa y algo tímida, siempre ubica un mechón de pelo detrás de su oreja cuando se siente así– Debo dejar unos papeles en mi oficina y podemos irnos.
- Bien.
La sigo lo bastante cerca y sin que se diera cuenta, volteo el rostro para divisar a esos médicos de antes. Tienen una cara de no poder creérselo. Me provoca gracia, por lo que se dibuja una sonrisa de superioridad en mis labios. Pegan un espasmo enojados y luego, la decepción los sucumbe.
- Ya me parecía raro que Sakura-sensei no tuviese novio…
. . .
8 de Agosto.
Salgo del mercado ubicado en la avenida central de la aldea. Necesitábamos algunos útiles de aseo para el departamento y Sakura permaneció en él cocinando el almuerzo. En mi mano sostengo una golosina especial que promocionaban en la caja registradora. Pensé que a la pelirosa le gustaría y se la compré. La guardé en mi bolsillo.
- ¿Sasuke…? –escucho decir desde el suelo.
- ¡Hey, Sasuke!
Dirijo mi vista hacía el foco de esas voces tan diferentes, eran Aburame Shino y a su lado, su compañero del clan Inuzuka con su perro.
- Shino… –murmuro con leve impresión, estaban afuera del local, comiendo una especie de bocadillo.
- ¿Qué demonios haces aquí Uchiha? –menciona su camarada– ¿Compras hogareñas?
Lo observo con detención, hace mucho que no comparto, ni he visto a estos tipos. Aburame es un gran ninja, puedo recordar perfectamente su nombre, pero el otro…
- ¿…Kiba? –pregunto, poco convencido.
- ¡¿No recuerdas mi nombre?! –clava sus ojos enfurecidos en Shino– ¡¿Por qué se acuerdan más de ti que de mí?! ¡Mierda!
Shino contiene la risa y Kiba sigue vociferando, así que aprovecho de alejarme. Ese chico es igual de ruidoso que Naruto, luego de caminar un buen tramo cesan sus gritos.
Respiro con profundidad el aire que me rodea, observando las montañas a lo lejos. He sentido bastante tranquilidad estos días en Konoha y eso que sólo ha transcurrido una semana. Pasan niños y familias frente a mí, jugando con los pétalos de cerezo que caen de los árboles.
- Es Sakura, mamá, ¡Sakura!
Sakura… Probablemente, el clima también juegue a favor para conseguir este estado de ánimo.
Al retomar la visión de mi sendero, observo la florería de los Yamanaka a unos cuantos pasos. Por ella, aparece un sujeto de cabello castaño oscuro, ojos afilados y una sonrisa extraña pegada al rostro, quien franquea mi camino, yendo en dirección opuesta.
- ¿Hum? –pronuncia el tipo, suavizando su andar. Yo también me detengo. Recuerdo que él estuvo en la guerra shinobi, reclamándose como parte del equipo siete. Además, estaba con Sakura y Naruto cuando asaltaron la guarida de Orochimaru, aquellos días en que ambos me buscaban. ¿Sai? Creo que era su nombre.
¿Sai…? Resuena en la mente.
- ¿Sasuke?
Él fue quien le robó un beso a Sakura.
- ¿Volviste?
No hay que ser un genio para concluir eso. Me siento irritado sin razón. Prefiero pasar de largo y seguir mi rumbo. No deseo verle la cara, ni escuchar lo que tenga que decir. Sin embargo, este chico desconoce lo que es cerrar el hocico.
- Te enteraste, ¿no es así? –comenta como si nada. Me doy cuenta que su voz también me fastidia– Pensé que cuando nos encontráramos partirías mi cara como Naruto –se larga a reír, me lo imagino con esa sonrisa desagradable. ¿Qué mierda este tipo?
Sigo caminando. Aléjate de mi, raro. Aún así, me persigue.
- Y yo pensaba que Naruto la tenía chica, –¿y a mí qué me importa? – ¡jamás había leído que se contagiara! –vuelve a reír. Piso con fuerza el suelo que camino– Pero no te preocupes, que a mí ya no me gustan las mujeres poco femeninas –cállate– Qué gustos más raros, ¿no crees? –le voy a reventar la cabeza–¡Fueron tonterías, tonterías!
Me da unas palmadas en la espalda, sin embargo al segundo roce sostengo su brazo con un sonoro ruido, haciendo contacto visual por medio del Sharingan.
- No me toques.
Tengo unas ganas tremendas de quebrarle la muñeca, pero me contengo. El chico se quedó en su posición, en medio de la calle y parloteando solo.
- Durante mi genjutsu podrás seguir hablando todo lo que quieras –comento en voz alta– Porque sino lo haces, te cortaré la lengua hasta que mueras desangrado y eso, se repetirá unas treinta veces. ¿O mejor cincuenta? –abandono el lugar. La gente alrededor se le acerca y lo escudriña como si estuviera loco– Si quieres que pronto termine, sólo déjame cortarte. Será muy placentero –susurro– Un gusto Sai.
Llego finalmente al departamento.
- Tadaima –entro a la sala de estar y diviso a Sakura colocando todos los elementos para almorzar.
- Okaeri, Sasuke-kun –me saluda con una sonrisa–¿Cómo te fue con las compras?
- Bien –ubico lo que compré sobre la mesa– Maté a varios pájaros de un tiro.
- ¿Ah, sí? –ladea su cabeza, confundida– Entonces, fue bueno.
Sí, muy bueno.
. . .
12 de Agosto.
El cielo había anochecido y regreso a mi hogar luego de finalizar otro encargo de Kakashi.
- Tadaima…
Ah, cierto, Sakura no está. Nuevamente fue enviada a dar una presentación de su proyecto, esta vez al país del Rayo.
Dejo las cosas que ocupé en mi habitación. Huelo el olor a tierra y sudor que emanan mis prendas, es mejor darme un baño. Atravieso el pasillo. Una ducha será más rápido que la tina. Me desvisto y sumerjo mi rostro en el agua caliente. La suciedad se escurre por el desagüe.
- Estás más alto Sasuke-kun –dijo la pelirosa, cuando fui a dejarla a su departamento. Para mí y para ella, aún era demasiado precoz que pernoctara en mi casa– Tu pelo también ha crecido, ¿no te molesta?
Recuerdo a Sakura, me pregunto si mi mente la evocaba al sentir la vivienda tan vacía. Hasta hoy, desconocía la forma en que la kunoichi llenaba el ambiente de este lugar.
Voy hacía mi habitación, con nueva ropa y secando mi cabello con una toalla. Todo está oscuro, no he prendido las luces, tampoco veo la necesidad.
Me acomodo al borde de la cama.
- Y tú te lo cortaste –afirmé.
- Le pedí a Ino ese favor antes de ir a Suna. Quería representar madurez.
- Pero siempre eres muy seria con todo –ofendida, infló sus mejillas. Y así anhelaba verse adulta. Me tragué la risa.
- ¡¿Me estás diciendo aburrida?! –hacerla enojar, últimamente, me provocaba satisfacción por esas expresiones que ponía– ¡Tu eres peor que yo, además, baka!
Cubriéndome con un abrigo, salí del departamento para dar vueltas por las calles. Tal vez, de esa forma, mi mente se despejaría.
Ignoraba qué tan tarde era, pero podía hacerme una idea al encontrarme con tiendas cerradas, agregado a que los parques y las plazas estaban deshabitados. A pesar de ello, se veía gente, parejas y amigos paseando y divirtiéndose en los locales nocturnos: karaokes, restaurantes y bares; mientras yo sólo caminaba, sin percatarme de ningún rostro.
Me siento en una banca, cerca de los límites de Konoha. En este lugar dejé inconsciente a Sakura años atrás. Había tanto silencio y aunque la luna llena me acompañaba, sentía la soledad, ¿por qué…? Desde la muerte de mis padres he estado solo, esto no es algo nuevo.
- Haré que cada día sea maravilloso –dijo entre lágrimas– Seremos realmente felices. Por favor, quédate conmigo.
Sakura… ¿Me acostumbré a que estés a mi lado? Cada sinapsis de mi cerebro sólo me trae recuerdos de ti. ¿Esto es debilidad? El amor… Naruto eligió ese camino, así como Itachi. Tan diferentes a mí... Se volvieron realmente fuertes. Estaban siempre a un paso por delante.
Las cosas del pasado, han quedado en el pasado. Ya no hay ataduras, toda la verdad que me sucumbía a la oscuridad ha sido revelada.
Dime, hermano… ¿puedo escoger también ese sentimiento para mi vida? ¿Lo merezco?
- La noche se me hará eterna –fijé mi vista en la luna.
Sakura…
.
.
Fin del capítulo 26. Pensamientos de Sasuke y su visión, primera parte, completa. ¿Qué te ha parecido? Deseaba de verdad meterme en la cabeza del Uchiha y expresar lo que siente de una vez por todas. Espero haber sido sustancial y concreta, sin rayar a la fantasía (más de lo que ya abuso por escribir un fic jaja).
Mañana sacaré el otro capítulo, ¿sí?
*Respuesta a personas no inscritas:
Anónimo: me alegro mucho que te haya gustado el capítulo anterior, la amistad de Ino y la de Karin jeje. Ahora de lleno al sasusaku, espero también te encante y se haya entendido bien el narrador en primera persona.
SakuraHaruno13: ¡gracias por esperar! Ojalá te haya gustado este capi y la versión de los hechos narrada por Sasuke. Mañana subiré el siguiente, ¡espéralo con ansias!
Yukipab: jajaja, espero no haber estropeado tus nervios de tanta ansiedad jajaja, pero aquí está el siguiente capi y su continuación la subiré mañana. Sasusaku para ti y para todas, ojalá te haya gustado. Cariños.
Eve: jajaja, esas cosas pasan. Que tu justo quieres algo y paff sale lo contrario, es tan frustrante, las cosas de la vida. Jajaja yo creo que si tiene algo de tsundere porque niega decir sus verdaderos sentimientos y sale con otra cosa que es tan obvia, aunque por supuesto que concuerdo contigo en que es una loca acosadora jajaja, pero en Gaiden entendí que maduraba y haaarto. "Ojala que Sasuke despabile y se la asegure luego" jajaja ¿Qué se la eche al bolsillo dices tú? Jajaja no estaría mal jojo. Loca, Sasuke sufre por amor en toda la puta serie jajaja ¿y quieres más? Bueno, quizás yo también jajaja. Linda, te quiero. Sacaré capítulo doble, así que mañana, en la misma hora, mismo canal, la siguiente actualización.
Que tengas una excelente semana mi estimado lector(a), y si quieres opinar algo no olvides dejarme un review, por favor ;) ¡Nos leemos!
Haru no Ame
