¡He vuelto!... ¿A que ya no lo esperabais?..Pues sí, estoy aquí otra vez. Yo nunca dejo una historia sin terminar y esta no va a ser la primera. Aun así quiero disculparme por la tardanza. La verdad es que no tengo excusa. Simplemente es que otro fic, que no es de Naruto, me tenía enredada y me he dedicado por completo a el en estas últimas semanas. Ya sabéis que cuando la inspiración llega hay que darle salida, y en este caso eran las aventuras y desventuras de los chicos de Nerima lo que me rondaba por la mente. De todas maneras aquí tenéis la siguiente entrega. Este capítulo era mas largo, pero decidí cortarlo, por lo que ya tengo un trozo del siguiente escrito.

Os aclararé que en este capítulo hay lemon…Y creo que me he pasado un poquitín, pero en fin, si no os gusta siempre podéis saltároslo.

Ahora os dejo para que podáis leerlo y de paso si podéis, me dejéis un comentario para decirme que os parece.

Besos, Fern25

Los personajes de Naruto no me pertenecen.

Capitulo 23. – Un momento en el tiempo.

Sus hombros se tensaron y exhaló furiosamente todo el aire que retenían sus pulmones por la nariz. Su malestar aumentaba por momentos hasta que con exasperación, bufó y girándose enfrentó ferozmente a su pesadilla.

- ¿Podrías hacer el favor de dejar de tocarme el trasero?..

Los verdes ojos relampagueaban con rabia mirando al que, por desagradables circunstancias ajenas a su decisión, era su actual compañero de cama. Este sonrió perversamente enseñando toda una hilera de blancos y deslumbrantes dientes.

- Lo siento, pero no puedo. Es que lo tienes tan redondito y firme que se me van las manos solas…

- Pues a ver si voy acabar cortándotelas…- replicó furiosa arrugando el ceño. Estaba muy cabreada. A su pesar finalmente habia acabado acostada en la cama junto a Naruto, el cual parecía estar pasándolo en grande fastidiándola continuamente. El lecho era bastante amplio por lo que no había necesidad de que estuvieran tan juntos, pero por mucho que ella se alejara de él, el rubio parecía no tomar en cuenta la indirecta y se pegaba a ella como una ventosa, poniéndola mas nerviosa de lo que ya estaba.

- Y por cierto...- continuó diciendo enrojeciendo levemente y apartando su vista del bronceado y trabajado abdomen que la sábana dejaba para su desgracia, al descubierto... - al menos podrías haber tenido la decencia de ponerte algo encima para dormir…

- Hace mucho calor, Sakura chan y además, yo siempre duermo desnudo…

- Si- respondió ella entre dientes. - pero da la causalidad que no estás durmiendo solo…

- ¿Te pone nerviosa verme en bolas…?- preguntó con una risita. – No deberías, ya me has visto más de una vez…

Lentamente y de manera premeditada se acercó a ella enganchando un dedo en el filo de la sabana justo por la parte que la cubría a la altura del pecho, pero Sakura con un brusco movimiento, se la quitó y se apartó nuevamente de su cercanía.

- No vuelvas a acertarte, o te juro que de verdad de parto los dedos uno a uno y no podrías volver a tocar "nada" en toda tu vida… - En su mirada la amenaza era latente, pero su rival no pareció sentirse intimidado, por el contrario se inclinó hasta ella susurrando frente a su cara: - Sería una pena, pero todavía me quedaría la lengua….

- También podría arrancártela de cuajo…

- Cierto, podrías…- admitió sonriendo de forma seductora.- Pero mientras tuviera…- se calló súbitamente lanzado una significativa mirada hasta la parte inferior de su cuerpo y ampliando aun mas su maliciosa sonrisa.

- ¡Oh!..¡Cállate! …- La cara de la chica se crispó y de un golpe lo mandó callar. - ¡Mejor duérmete de una vez!

Furiosamente se volteó dándole la espalda, apartándose del cuerpo masculino y aproximándose peligrosamente al filo de la cama. Si se movía unos centímetros mas acabaría sin remedio con sus huesos sobre la alfombra. Durante un buen rato ambos permanecieron en silencio. Ella de lado mirando a la pared y él bocarriba con el brazo bajo la cabeza y la mirada perdida en el techo. El sonido de los grillos era lo único que rompía el profundo silencio, hasta que…

- Sakura Chan…

La chica no se movió ni contestó a pesar de que él era consciente de que estaba despierta. Sin apartar la mirada del techo volvió a insistir.

- Sakurita…

Esta vez la sintió gruñir por lo bajo furiosa pero se mantuvo en su mutismo. Divertido ante la actitud femenina, dejó escapar una risita entonando su nombre y llamándola nuevamente.

- Sakuriii…

La joven harta dando un bufido se sentó y lo miró sin disimular las enormes ganas de asesinarlo.

- ¡¿Qué coño quieres?!

El chico le devolvió la mirada con una beatífica sonrisa en su cara.

- Nada…solo quería saber si estabas dormida…

- ¿Cómo quieres que esté dormida si no dejas de darme el coñazo?... ¿Por qué no te duermes de una puta vez?...

- Porque no puedo dormir…Tengo insomnio…

- Pues tómate un vaso de leche caliente. - replicó apretando los dientes con frustración. – Eso siempre funciona…

- No es buena idea. Si bebo me dan ganas de hacer pis…

- No me lo puedo creer…- ¡Este idiota puede acabar con la paciencia de un santo! ¡No me extraña que Tsunade se dé a la bebida! Se puso las manos en la cara frotándolas con frustración sin poder decidirse por reírse o bien darle un buen golpe que lo dejara inconsciente durante al menos unas cuantas horas.

- Tienes ganas de dar por saco… ¿verdad?... –preguntó entonces mirándolo a la cara y percibiendo el brillo característico y travieso, que a pesar de la profunda oscuridad reinante en la habitación, era claramente visible en sus azulados ojos.

- ¿Yo?...- Incorporándose se sentó frente a ella y tomando entre sus dedos un mechón de sus rosados cabellos, lo llevó hasta colocarlo bajo su nariz y lo olió con deleite. - De verdad que no, Sakura chan… Lo que pasa es que estoy algo tenso. Han sido muchas emociones seguidas y eso me ha alterado un poco…Casi como si me hubiera bebido un litro de coca cola…

Ella lo miraba de hito en hito y con una vena amenazando con saltarse justo sobre su ceja izquierda, pero él ajeno al tic que ya empezaba a aletear en uno de los femeninos párpados, seguía con su fervorosa retahíla.

- …pero si me dieras un besito y un mimo cariñoso, te aseguro que me relajaba y me dormía como un bebe…Te lo prometo, Sakura chan…

Después de contar mentalmente hasta diez para calmarse y evitar así la tentación de estrangularlo, levantó la diestra y de un manotazo liberó su pelo que Naruto aun mantenía cogido. Sin decir ni media, se giró y se volvió a acostar dándole nuevamente la espalda resoplando por bajines. Sin embargo, no había pasado ni tres segundos cuando un dedo osado se empeñó en pasearse temerariamente por uno de sus desnudos hombros, pero un rugido semejante al de un tiranosaurio con dolor de muelas, lo detuvo de inmediato.

- ¡Grrrrr! ¡Naruto!… ¡Déjame dormir o te aseguro que te arrepentirás!..

La advertencia era clara e intimidatoria y solo un tonto o un inconsciente no la tomarían en cuenta, pero claro se trataba de Naruto por lo que la sensatez brillaba por su ausencia. El joven suspiró y se tendió sobre la cama, aunque ahora en la misma posición que la chica. Ella ingenuamente presupuso que ya se había dado por vencido y cerró los ojos dispuesta a conciliar el sueño, pero lejos de eso, el rubio esperó unos minutos, los suficientes para que ella se confiase y lentamente se fue aproximando hasta quedar literalmente pegado a su espalda. La sintió rebullirse, pero esta vez no podía apartarse ya que no tenía más colchón que cubrir. Sonriendo perversamente se acopló al cuerpo femenino y tal y como suponía al minuto la escuchó lanzar una airada exclamación.

- ¡Naruto!..¡Te he dicho que apartes tus manos de mi culo!...

- Esta vez no son mis manos... – contestó con una maliciosa risita y moviendo sus manos frente a su cara, mientras ella volvió a sentir una firme y dura presión sobre sus nalgas.

- ¡OH!...¡¡NARUTOOO!!...

…//…

Los ojos le pesaban y el cansancio estaba haciendo estragos en ella. A pesar de una indudable fortaleza, estaba al límite de su resistencia. Shizune la había estado observando preocupada y en silencio, pero harta de verla cabecear en su sillon se acercó en un par de zancadas.

- Deberías ir a descansar. Hasta los Hokages necesitan dormir, Tsunade.

Los adormilados ojos de la rubia se alzaron para ver la turbia imagen de su asistente. Durante unos minutos se observaron en silencio, hasta que la mayor se enderezó en su asiento y bostezó pesadamente.

- Tienes razón. – admitió refregándose los ojos. - Llevo muchas horas sin descansar. Todo este asunto de la espada, el secuestro de Aya y el regreso de Sakura ha sido demasiado.

- Cierto, hace casi dos días que no descansas. Deberías irte a tu cuarto. Si hay alguna novedad, yo misma me encargaré de avisarte.

- De acuerdo…- Se levantó pesadamente y se encaminó hacia la puerta. Antes de llegar, se detuvo y sin volverse se dirigió a la morena.

- Es bueno que haya vuelto… ¿verdad?

Shizune sonrió ampliamente. Sabía a lo que se refería su mentora.

- Si, es estupendo. Nada era lo mismo sin ella.

La vio asentir en silencio y salir de la habitación. La sonrisa de Shizune se amplió aun más. Tsunade habia extrañado mucho a la joven de rosada cabellera. A pesar de la gran amistad que la unía con ella misma, nadie pudo reemplazar en su corazón el vacío que la marcha de la chica habia provocado. Cuando decidió entrenarla, Sakura habia adoptado el rol de la hija que nunca tuvo, y la dura mujer encontró en la mas joven de sus alumnas el calor de una familia. Durante los largos años de ausencia, había evitado nombrarla, pero estaba segura de que jamás había dejado pasar un solo día sin recordarla.

…///…

Naruto usó un trozo de sábana para limpiarse la sangre que brotaba como una incesante cascada de su nariz mirando por encima de la tela el rostro airado de su pareja.

- Sakura chan…tampoco es para que te pongas así…

La chica lo miró durante unos segundos y luego tras suspirar con resignación, le quitó la sábana de las manos de un brusco tirón y empezó ella misma a limpiar la sangre que manchaba su cara.

- No sé como tengo la santa paciencia de aguantarte… - dijo apretando con demasiada fuerza el ensangrentado paño bajo la nariz del rubio.

- Será porque me quieres y no puedes vivir sin mi... – replicó el rubio sonriendo confiado y con voz nasal antes de que ella apartara la tela para poder inspeccionar mejor la herida.

- Seguramente- replicó entre dientes. – Y eso es otra cosa que no comprendo.

Sakura se levantó de la cama y se encaminó hacia el baño para buscar lo necesario para curarle dejando al rubio intrigado ante su última frase, pero sobre todo ante su tono de voz. Estaba seria y tranquila y eso era mucho mas preocupante que verla hecha una furia.

- ¿Qué es lo que no entiendes? - preguntó cuando la vio volver con algodón y un tarro de desinfectante en sus manos. La joven se sentó en la cama y tomándolo con fuerza de la barbilla lo obligó a enfrentar su cara.

- Pues... ¿qué va a ser?..La razón de porque te quiero...A veces me lo planteo seriamente y me pregunto qué coño hago contigo.

Inmediatamente los azules ojos se enturbiaron y perdieron su deslumbrante brillo. Un gesto de tristeza y de angustia se adueñó de su cara mientras clavaba su dolida mirada en ella.

- Nunca pensé que necesitases buscar una razón que justificara el quererme o tu deseo de estar conmigo. Creí que ya habíamos superado esa fase…

Sakura levantó el rostro y observó el gesto apesadumbrado del joven, conmoviéndola profundamente y haciéndola sentir un pequeño resquemor de culpabilidad.

- Yo… lo siento. No quise decir eso… - Le dijo suavemente. El rubio la miró. Su disculpa sonaba sincera pero en sus ojos estaban carentes de esa luz tan peculiar que tenían sus verdes orbes y que él tanto amaba. Viendo como el joven aun conservaba el gesto adusto, la chica le acarició con carió el recio mentón.

- No… no me hagas mucho caso, Naruto. También estoy tensa y cansada y a veces no sé bien lo que digo. …- Añadió en un intento de justificarse. Suspirando nuevamente, tiró a la papelera las gasas usadas y tomó una nueva del paquete, con la que terminó de limpiar la herida.

Después de unos minutos de silencio, el rubio aun algo tenso esbozó una mueca parecida a una sonrisa. - No te preocupes, te entiendo. Sé que todo esto ha sido demasiado, especialmente para ti…

Los masculinos ojos seguirán todos sus movimientos ávidamente, observando como recogía los enseres que había estado utilizando y como finalmente se ponía de pie para llevarlos al armarito del baño de donde los sacó en un principio.

- Pero, no creo que sea justo que lo pagues conmigo.- continuó atrayendo inmediatamente su mirada. - Estás tan fría y distante, Sakura chan… Apenas me dejas acercarme a ti…No haces más que rechazarme. - El un ágil movimiento se incorporó de la cama y se acercó en dos zancadas hasta ella y antes de que pudiese contestar intentó abrazarla, pero Sakura en un esquivo movimiento se apartó de su contacto... - ¿Lo ves? Cuando intento aproximarme a ti, te apartas rápidamente. ¿Por qué no dejas que te toque?

Intentó acercarse nuevamente en un renovado intento de rodear con sus brazos la esbelta cintura femenina, pero la joven puso firmemente sus manos sobre su torso a modo de barrera e impidiéndole el avance.

- Por favor Naruto…

Naruto esbozó una mueca con fastidio ante el obvio rechazo aun sin comprender exactamente el porqué. Después en uno de sus escasos y poco habituales estados de lucidez, creyó comprender la cosa y esbozó comprensiva sonrisa.

- ¿Todavía estás mosqueada por lo de…Nao…?- Apenas terminó de decir nada mas cuando ya se había percatado de su error. Sakura se erguía frente a él rodeada y envuelta en un negro y pesado aura que amenazaba con sofocarlo. Con los ojos como platos tendió una mano hacia la pequeña figura de la chica de rosados cabellos que con los puños fuertemente apretados se encontraba justo en frente.

- Pe...Pe...Pero...Sakura Chan…- empezó a decir con un hilo de voz. - Ya te di...dije que no significó nada…No tienes porqué estar celo…

- ¡¡Yo no estoy celosa!!...!! – gritó ella que para temor del rubio avanzaba decidida y despidiendo rayos por los ojos. - ¡¡y menos aun de una golfa como esa!!

¡Joder! ¡Joder! ¿Por qué habré tenido que nombrarla? ¡Mira que soy torpe! ¡Dios es que cada día estoy mas agilipollao!...pensaba Naruto reculando hacia atrás viendo a su novia acercándose con claras intenciones de hacerlo puré cuanto menos… ¡De esta me mata, seguro o como mínimo me corta los huevos y me los pone de corbata! ¿Dónde está la caballería cuando se la necesita? ¡Qué venga alguien, por Dios! Pero ¡Mírala...si hasta le rechinan los dientes! ¿Estará poseída como la niña aquella con voz de Tsunade borracha y que le daba vueltas a la cabeza mientras vomitaba esa asquerosa pringue verde?...

- ¿Sa…Sakura chan…? – preguntó en voz baja y temerosa cuando retrocediendo hasta chocar contra la pared y sin poder seguir, presintió que su fin estaba próximo. Pero para su sorpresa, Sakura se detuvo a unos pasos y pudo ver entonces su postura abatida.

- Sakura… ¿qué...? – preguntó nuevamente acercándose a ella, esta vez mas preocupado que otra cosa.

Al oír su llamado, ella elevó la cabeza y lo miró con una sombra de tristeza empañando sus bellos ojos.

- No estoy celosa… ¿Entiendes? Simplemente estoy… decepcionada. – aclaró finalmente desviando la mirada y sentándose en la cama. Naruto tragó la saliva que se le había acumulado en la garganta y en silencio se sentó junto a ella.

- Decepci… - empezó a murmurar intentando comprender la razón. - ¿decepcionada por qué?..

- Cuando tu yo volvimos a estar juntos me aseguraste que nunca habías sentido nada por nadie mas que por mí.- empezó a decir jugando con el filo de la enorme camiseta de Naruto que llevaba puesta y que le servía de improvisado pijama. – Que yo era y había sido la única para ti.

El joven la miró con fijeza, asintiendo con un gesto y sonrisa.

- Y así ha sido. Nunca ha habido en mi corazón nadie más que tú. Ya te lo dije cuando nos separamos aquella vez…"Te querré siempre"- afirmó poniendo su mano grande sobre su corazón como una promesa. -..Esas fueron mis palabras.

- Si, pero eso no te ha impedido revolcarte con esta guarra y quien sabe con cuantas mas.

El shinobi abrió los ojos como platos digiriendo el último comentario.

- Eso no tiene nada que ver…Aquello fue simplemente sexo. Nunca hubo amor por mi parte. Solo desahogaba una necesidad física mientras mi corazón te añoraba. – replicó pasando valientemente un brazo por los delicados hombros femeninos.

- ¿No?...entonces dime... – El rostro de la chica se volvió hacia él taladrándole con su intensa y verde mirada. - ¿Cómo te hubieras sentido si hubiera sido al revés? ¿Si hubiera sido yo la que me pasara por la piedra a todo aquel que tuviese algo que valiese la pena dentro de los pantalones?

El joven se envaró y sus azules ojos brillaron con un leve pero intenso tono rojizo cuando las palabras salieron atropelladamente por su boca.

- Te recuerdo que no era yo precisamente quien me iba a casar con un psicópata…

- Si, pero no me acostaba con él, aparte de que yo no te juré amor eterno. Fuiste tú el que rompiste esa promesa de quererme siempre, cepillándose a toda arrastrada que paseaba su contoneante trasero frente a tus narices mientras según tú "me añorabas".

Con un movimiento, Sakura apartó el protector brazo de sus hombros y se alejó unos centímetros de su pareja. Ambos permanecieron en silencio durante un rato, el pensativo y ella con un airado mohín. Observando el azulado cielo por la ventana, Naruto finalmente se decidió a hablar. Tenían que poner punto y final a esa situación. El futuro no era nada halagüeño y él no quería dejar las cosas como estaban. Necesitaba aclarar las cosas con ella de una vez y que todo volviera a la normalidad. Con un apenas imperceptible suspiro, se movió hasta quedar nuevamente pegado a ella.

- Sakura… ¿Por qué me reclamas todo esto ahora?... – La chica se giró apenas mirándole por el rabillo del ojo pero le dejó continuar. - No puedo borrar el pasado y tampoco quiero darle más importancia de la que tiene. Sabes que te quiero más que a nada en el mundo y que para mí no existe, existió ni existirá nadie más que tú. Entonces… ¿Por qué te empeñas en hacerlo mas difícil? ¿No ves que estamos perdiendo un tiempo precioso para estar juntos? Tenemos la amenaza a nuestras puertas y no quiero desperdiciar un segundo más sin ti.

Con delicadeza pasó un dedo por el suave ovalo del rostro de la chica provocando que ella se encogiera por el cariñoso gesto.

- Vamos, Sakura chan…- le dijo envalentonado ante la reacción femenina y cercando el delgado talle con un brazo de acero para aproximarla mas a él. - No me rechaces mas…- añadió suspirando sobre sus sedosos cabellos.

La respuesta le llegó con un suave roce de labios por parte de la chica sobre los suyos. Ella tampoco quería mantener más tiempo aquella situación. Comprendía que se estaba portando como una niña, pero por alguna razón el hecho de saber que el rubio había compartido alguna clase de intimidad con alguien mas, la hizo sentirse más que celosa, insegura, instándole a adoptar esa postura caprichosa que había mantenido a pesar de reconocer que el joven no tenía toda la culpa. Lentamente se retiró apenas lo suficiente como para poder mirarlo a la cara.

- Tienes razón, lo siento Naruto. Me he portado como una estúpida. Mejor dicho, como una niña estúpida…

Los verdes ojos lo miraban insistentes, buscado su mirada. El joven sonrió y llevando una de sus manos a la nuca de ella, la afianzó dejando a sus dedos enredarse en las rosadas hebras.

- Si, te has portado muy mal, Sakura chan. Has sido una niña muy mala…

Esta sonriendo se puso de puntillas y posó sus labios sobre el fuerte cuello del rubio, para poder susurrar sobre su piel.

- ¿Ah si?... ¿Y qué piensas hacer? – preguntó juguetona.

Naruto reprimiendo el repentino temblor que le produjo la sensual caricia, sonrió con malicia.

- Me parece que tendré que castigarte…- remarcó con voz ronca y profunda que erizó todos los vellos del cuerpo de la chica. Dejando escapar una risita nerviosa la chica le ofreció sus labios dócilmente, ajena al brillo perverso que inundaba los azulados ojos de Naruto mientras que bajando la cabeza volvía a apoderarse de la tentadora boca.

…///….

Un tembloroso quejido escapó de los labios de Sakura mientras su cuerpo convulsionaba levemente. La venganza estaba siendo devastadora. Su amante se la estaba haciendo pagar y de qué manera. Naruto le había prometido cobrarse el mal rato y la joven estaba descubriendo cuan vengativo podía ser.

Con un lastimoso gimoteo intentó llamar su atención y conseguir que se apiadase de ella, pero al parecer él no estaba por la labor.

- Naruto… - lloriqueó apoyando su cabeza sobre el hombro masculino cuando las afiladas garras bordearon su centro por enésima vez rozando apenas y dejándola con las ganas.

- Dime….

- Por favor…necesito…

- ¿Qué necesitas Sakura chan?…- preguntó maliciosamente susurrando junto a su oreja mientras su mano derecha no dejaba de jugar con la sensible y húmeda piel cercana a su intimidad consiguió un nuevo temblor por parte de ella.

- Y...ya...ya lo sabes…idiota…

Naruto soltó una risotada y lamió desde atrás el blanco cuello hasta llegar justo al lóbulo de la oreja, donde mordisqueo levemente la tierna carne.

- No lo sé, Sakura Chan…– replicó perezosamente mientras su mano izquierda subía hasta uno de sus pechos donde acarició con rudeza, pellizcando con suavidad el erecto pezón. - dímelo tú.

Con la sinfonía de suspiros y gemidos de fondo, su mirada se desvió nuevamente hacia la pared de enfrente donde un espejo reflejaba la erótica visión de ellos dos sobre su revuelta cama. Sus enrojecidos ojos recorrieron lentamente la sugestiva imagen grabándola a fuego en su memoria para siempre.

En el brillante cristal podía ver con claridad diáfana a Sakura que reclinada desmayadamente de espaldas y apoyada sobre su torso, se dejaba explorar y recorrer entera por sus afiladas y expertas garras, con una sensual sumisión tan cargada de erotismo que le volvía loco y le hacia hervir su sangre mezclada poniendo al limite sus mas bajos instintos. Sin embargo recurriendo a todo su autocontrol, se dedicaba a reconocer y acariciar toda la extensión de su sedosa piel centímetro a centímetro, para ir haciéndola sucumbir cada vez más en un profundo y entregado deseo.

Le estaba costando la misma vida contenerse al verla tan entregada. Apretando los dientes y respirando con fuerza trataba de dominar a duras penas las enormes ganas de tumbarla de una vez y entrar en ella con fuerza cuando sentía como el trasero femenino se frotaba insistentemente contra su dureza. Pero antes, deseaba sentirla temblar y agitarse a la espera de ese anhelado orgasmo que él se había propuesto no otorgarle tan pronto. Quería escucharla rogar y pedir. Oírla llamarle pidiéndole que le hiciera el amor. Por eso estaba aguantando estoicamente su propio deseo. Por eso era necesario ese sacrificio.

La joven siseó y se rebulló nuevamente clavando sus uñas el en recio antebrazo que la sujetaba por la cintura y que la mantenía erguida, cuando la mano derecha abandonó su cintura y bajó deslizándose suavemente sobre su pubis hasta introducir repentinamente un par de dedos en su interior. Con torturante lentitud los movió suavemente, rozando apenas su clítoris con una de sus garras. El clímax era casi inminente y la joven se tensó expectante pero Naruto abandonó la intima caricia bajando la mano nuevamente a su muslo.

Inmediatamente y gimoteando una frase surgió de los labios de la chica. – Naruto, por Dios. Te necesito…a ti...ahora…

Ante sus palabras, Naruto decidió dar por terminado su atormentador juego y le giró la cabeza lo suficiente como para poder alcanzar su boca, saborearla y degustarla a placer. Con deleite fue deslizando su húmedo apéndice por sus labios recreándose en el inferior, al que luego mordisqueó y succionó repetidas veces hasta acabar introduciendo su lengua en el interior de la femenina boca, donde se enredó con la de una deseosa Sakura.

Aun enredados en su beso, Naruto se puso totalmente en pie atrayendo a la chica consigo. Las manos de ella buscaron entonces desesperadas el poder abarcar el cuerpo de su compañero, pero en un rápido movimiento él las atrapó con una mano mientras la tumbaba sobre la cama posicionándose a continuación sobre ella. Ella quería tocarle. Desfrutar de la dureza de sus músculos bajo sus manos, pero Naruto no se lo permitió. Sabía que si sentía las pequeñas y ágiles manos femeninas sobre su piel, no tardaría ni un segundo en perder el exiguo control de sus instintos. Girándola en un solo movimiento la puso arrodillada boca abajo y sujetándola de las caderas volvió a retomar su labor de masturbar a la joven solo que estaba vez usando su boca. Sakura que sudorosa y acalorada se arqueaba bajo su atormentador toque ya no podía evitar los reveladores jadeos que escapaban de su garganta.

Nuevamente ella estaba llegando a su límite, pero esta vez él se limitó a cambian su lengua por su miembro entrando en su mojada cavidad de una violenta estocada y haciéndola gritar de placer. En apenas un par de movimientos, la joven se deshacía en el deseado orgasmo que gracias al desesperante jueguecito al que su pareja la había estado sometiendo, le llegó con una intensidad jamás imaginada.

Una cuantas embestidas mas fueron las únicas que necesito el joven para unirse a ella, que apenas había salido de la nebulosa del primer orgasmo, se encontraba sumida ya en el segundo.

Fin del capitulo.

Bien… ¿qué tal?...¿os gusto o me dedico a hacer sudokus? Venga…Espero vuestras opiniones y también quiero recordaros que para adelantos, aclaraciones y otras cosas podéis pasaros por mi blog. La dirección está en mi profile.