Después de mil años, un capítulo corto, una breve introducción a la segunda etapa de este fanfic.
.
.
Capítulo 26: Y, Cuando Todo Parecía Perfecto…
Sábado.
Un día para descansar, para dejar sus preocupaciones atrás. No estaba en algún club, así que podía tener ese día libre y hacer nada más que jugar con Akamaru y recuperarse de sus heridas…
…O esos habían sido sus planes hasta que Namikaze, luego de irlo a dejar a su casa en auto, le dijo que le esperaba al día siguiente para ir ese dichoso día de campo, que más parecía tarde de barbacoa, con sus familiares y amigos. Así pues, su "relajante" sábado se había tornado en un día lleno de gritos, charlas sin sentido, risas y miradas aún cautelosas.
Inuzuka suspiró otra vez. Estaba atrapado en el grupo formado por los hermanos Namikaze, los hermanos Uchiha, la prima de Naruto y su esposo e hija, la amiga de Naruto, Hinata, Sakura, Ino, Sai, la chica peliazul llamada Konan, Tenten, Rock Lee y Chouji. Estaba atrapado con ese grupo extraño en una reserva rodeada por árboles que servía como parque para las familias o amigos que querían pasar algo de tiempo cerca de la naturaleza.
-¿No te gusta estar con nosotros? – Kiba observó a la menor del grupo. La maldición que Sasuke soltó cuando Ino le mojó con una pistola de agua, que sacó sabrá el cielo de donde, retumbó en el ambiente, al igual que las risas.
-Eh, no, digo, sí – corrigió. Naruto le mostraba a Hinata dónde poner la comida.
-¿Seguro? No pareces estar muy cómo aquí y no has hablado más que cuando Naruto-nii te ha forzado.
-Seguro, sólo es muy ruidoso y mi cuerpo duele. Estoy cansado. Se supone que iba a usar este día para reponerme.
-Ah, ya. Los golpes de Naruto-nii en serio son de temer, ¿verdad? – Kiba le miró antes de relajar su cuerpo todo lo que podía, considerando que estaba sentado en una incómoda banca del parque, dejó salir una sonrisa curiosa mientras descansaba su brazo en la mesa.
-¿Cómo sabes eso? ¿Acaso has peleado contra él?
-Yo no, pero los otros sí, además Naruto-nii una vez rompió la puerta del armario de una patada, fue un accidente, pero eso me da una idea de que tan duro debe pegar – se sentó a su lado mientras observaban la convivencia de los otros. Naruto entrelazó su mano con Hinata, ella se avergonzó y Karin comenzó a hacer comentarios imprudentes. Kishasa suspiró.
-Se ven bien juntos – dejó salir Kiba en un susurro. La menor volvió su vista a él. Conocía ese aire melancólico en su mirada. Sonrió con amabilidad.
-Sí, pero no debes forzarte a mirarlos si duele – Inuzuka le dio una mirada entre aterrada y confundida – Karin-chan y yo sabemos todo sobre Naruto-nii y los que le rodean. Karin-chan y yo sabemos por qué peleaste con Naruto-nii durante tanto tiempo y no, él no nos dijo algo al respecto – aclaró.
-Entonces, ¿cómo…?
-Mmm, intuición femenina, supongo, Karin-chan fue la primera en darse cuenta – sonrió, recordando el momento, – así que, si duele estar demasiado cerca de Naruto-nii, dime y yo le digo, que él es tan despistado que seguro piensa que sus acciones no tiene efecto en otros. Es tan torpe a veces, Karin-chan piensa lo mismo – Kiba cerró la boca un momento antes de soltar una carcajada. Esa chica había dicho lo que pensaba.
-Tú, eres realmente divertida – dijo, girando su cuerpo en su dirección, pellizcando una de las mejillas de la chica, – ¿cómo es que no habíamos hablado así antes? – Kishasa hizo algo similar a un puchero, no le agradaba que jugaran con su cara.
-Supongo que porque estabas muy ocupado "odiando" a Naruto-nii y todos aquellos que eran demasiado cercanos a él.
-Sí, tienes razón – concedió Inuzuka, mirando al rubio de reojo. Se veía feliz dedicándole miradas no tan discretas a Hinata.
-Em, ¿puedes soltar mi mejilla? Comienza a ser doloroso.
-¿Eh? Oh~, pero si es divertido, déjame jugar un poco más con ella – Kiba se acomodó mejor y comenzó a jalar ambas mejillas.
-¡Hey! ¡No, eso no es divertido! – Kishasa inició una guerra de suaves manotazos, riendo un poco, mientras Kiba jugueteaba con su cara. Oh, sí, el chico le agradaba.
-Creo que te bajan a la loli, Itachi-san – dijo Suigetsu, al notar el jugueteo de la "niña" con el nuevo amigo de Naruto.
-¿Mh? – Itachi alzó una ceja en su dirección, él y Nagato se les habían unido a última hora, al igual que Konan.
-Allí, mira – Houzuki señaló a la pareja, que reía divertida, ahora Kishasa jalaba también de la mejilla sana de Kiba, ambos hacían muecas graciosas. Itachi frunció el ceño.
-Bueno, en realidad, Kish ya no es una loli, tiene 16 – intervino Nagato, divertido por la expresión confusa de su mejor amigo.
-¿Qué no siempre será "la niñita" de Itachi-san?
-Mmm, cierto, pero, estás usando mal el término loli.
-El término es lo de menos, yo sólo quería informar a Itachi-san que le bajan a su chica, aunque…creo que Kishasa hace mucho que dejó de amar a Itachi-san de esa forma, ¿no?
-Ah, sí, hace como tres o cuatro años, más o menos – un tic nervioso se hizo presente en la ceja de Itachi, aquellos dos se estaban divirtiendo mucho a costa suya. Ya los haría pagar. Regresó su vista a Kishasa e Inuzuka, parecían divertirse.
-Hey, parece que hallaste con quien hablar, ¿eh? – Naruto llegó con ellos, pasando sus brazos por encima de los hombros de Kiba y recargando un poco de su peso en la espalda del chico. Ignorando por completo lo que esa cercanía podría significar para el castaño.
-¡Naruto-nii, dile que deje de jugar con mi cara! – dijo Kishasa, permitiéndole a Inuzuka tener una distracción de la sensación ansiosa que aún le provocaba la cercanía de su amor platónico.
-No si tú no sueltas mi mejilla – Kiba pareció entender su plan, se enfocó en ella.
-¡Tú empezaste!
-Y tú seguiste.
-¡Naruto-nii! – Kishasa le miró, ofuscada, haciendo pucheros, Kiba y Naruto rieron. El rubio llevó sus manos a las muñecas de Inuzuka, sosteniéndolas con amabilidad.
-Ya, ya, mejor suéltala, Kiba, Itachi está por aquí y les mira – Inuzuka alzó una ceja en su dirección, interrogante, – Itachi la protege mucho, si piensa que le estás haciendo una maldad te va a dejar peor de lo que ya estás, no quiero ver morir a mi nuevo amigo – la sonrisa que le dedicó Naruto casi le provocó un sonrojo, pudo controlarlo a tiempo. Kishasa se guardó otro suspiro.
A veces Naruto podía ser muy idiota para leer el ambiente.
-De acuerdo – Kiba soltó las mejillas de Kishasa y ella soltó la suya, el aura nada amigable que rodeaba al Uchiha mayor podía sentirse desde esa distancia. Naruto volvió a dejar caer sus brazos de manera despreocupada por el pecho del joven, observando como frotaban sus mejillas.
-Moo~, ahora me va a doler un rato.
-Cuánto lo siento.
-¡No lo sientes en absoluto, Kiba-kun! – los dos chicos la vieron – ¿qué?
-¿Acabas de llamarlo "Kiba-kun"?
-Sí, ¿por? ¿No puedo? – miró al castaño.
-Eh, no tengo problema alguno con ello.
-Oh, oh, Itachi va a llorar cuando sepa esto – sonrió de manera malvada Naruto, mirando de reojo al pelinegro, quien mantenía una discusión con Sasuke.
-¿Ah?
-Esto será interesante.
-Naruto-nii, la sonrisa que estás dando no me agrada.
-¿Ha enloquecido?
-No, es peor, está pensando en una travesura. Una travesura que hará que alguien salga lastimado.
-Oh.
-Y creo que ese alguien puedes ser tú, Kiba-kun.
-Ah… ¡Espera! ¡¿YO?! – el castaño giró su rostro en dirección a Namikaze, dispuesto a reclamar, se detuvo al ver que tan cerca se encontraban, siendo consciente de la postura que mantenían. Unos milímetros más y podría volver a besarlo. Descartó la idea de inmediato. La chica intervino de nuevo:
-Así es. Mejor acompáñame a comprar algún helado – Kishasa tomó de la mano a Inuzuka, apartándole de su incomodidad, al pasar al lado de Naruto le dio una palmada en la cara, en parte por ser tan bobo y desconsiderado, en parte por pensar planes malvados, – lo que sea que estés pensando, déjalo, o le diré a Hinata-chan tres de tus diez más grandes secretos, ¿ok?
-¡¿Eh?! – Namikaze la miró, sorprendido. Su amiga no solía amenazarle. Y esos diez secretos no los sabía nadie más que ella y Karin.
-Lo que escuchaste. Tal como has dicho, no quiero que tu nuevo amigo sufra por tus travesuras, y tampoco me hace gracia que te diviertas a costa de Itachi-san – dicho esto arrastró a Kiba por un sendero diferente al que tomaran para llegar, sabía que al final, detrás de una fila de árboles, normalmente se encontraba una heladería abierta.
-Gracias – susurró el chico.
-No hay problema.
.
.
.
-Sí te quitan a la loli, Itachi-san.
-Que usas mal el término loli – reprendió Nagato.
-¿Quieren callarse?
-¿Por qué? ¿Duele que te quiten a la loli, lolicon?
-¡Kish no es una loli y yo no soy tal cosa!
-Dudo de lo segundo – Karin llegó, cargando a Etsuko, – siempre has tenido un extraño "apego" hacia ella, pedófilo. Siempre la antepones a todo, hasta a tus pocas novias.
-Ciertamente eso es extraño, aniki – apoyó Sasuke, quien pasó por un momento antes de ir a detener el intento de Chouji por robar algo de comida.
-¿Verdad? – Itachi apretó los puños. No, no iba a dejar que sus comentarios le afectaran.
-Vaya, vaya, veo que por aquí las cosas están muy animadas – el padrino de los Namikaze llegó por el sendero que daba al estacionamiento.
-Jiraiya-san.
-Hola, ¿llego tarde para el bullying hacia Itachi?
-¡Jiraiya-san!
-Vale, vale, lo siento – el hombre alzó las manos en señal de paz – es que es inusual verte alterado, es divertido.
-No soy una especie de atracción.
-Sí, bueno, ¿y Naruto? Me encontré con unos de sus invitados camino acá.
-¿Invitados?
-¡Hola~! – una sonriente Temari apreció detrás de Jiraiya, traía a Shikamaru sujeto de la muñeca, parecía que lo había arrastrado por el sendero, – ¿cómo están todos? ¡Trajimos pay! – mostró una cesta cubierta por un pañuelo rojo.
-Oh, eso es perfecto – Konan intervino – olvidamos comprar un postre adecuado.
-Bueno, ahora lo tienen – le pasó la cesta.
-Gracias – la mujer regresó con el grupo que acomodaba mesas e intentaba encender una parrilla que había en el lugar.
-Por nada, ¿y Naruto?
-Justo aquí – el chico estaba a su lado, Temari dio un respingo, pegándose un poco a Shikamaru.
-¡Naruto! No me des esos sustos.
-Perdón – sonrió el chico, Temari devolvió la sonrisa, sólo porque le era grato ver que ese jovencito, a quien ya consideraba una especie de hermano, volviera a ser él mismo, aunque fuese poco a poco.
-Disculpa aceptada.
-Me alegra que pudieran venir – dijo, viendo a Shikamaru y manteniendo un ojo sobre su padrino, quien ya estaba al lado de Hinata, por fortuna Konan y Sakura también estaban con ella.
-Fue demasiado problemático.
-Shika, los modales – Temari le soltó la muñeca, dándole un ligero puñetazo en el hombro.
-Auch, no hagas eso, mujer problemática. Yo quería pasar el día durmiendo.
-Oh, vamos, esto es más emocionante y conoceremos personas nuevas, ¿no?
-Oh, claro – Naruto se hizo a un lado – Temari, Shikamaru, ella es mi prima Karin – señaló a la pelirroja – la nena es su hija, Etsuko, y el tipo de por allá es su esposo – hizo un gesto vago hacia Suigetsu – a Konan ya la saludaste.
-Hey, más respeto por el padre de mi hija – Karin le dio un golpecito en la cabeza, antes de hacer una leve reverencia, – mucho gusto, es un placer conocerles al fin, en especial a ti, Temari, Naruto habla mucho de ti.
-¡Karin! – las mejillas del chico se tiñeron de un leve tono rosa. Nagato e Itachi rieron ante la acción.
-Espero que cosas buenas.
-Sí, no te preocupes.
-Menos mal – la chica se acercó – hey, se parece mucho a ustedes – rió al notar que la nena sin duda tenía facciones que reconocía en Naruto y su prima, en especial esa sonrisa.
-Por eso es preciosa – Suigetsu palmeó la cabeza de la bebé.
-Sin duda alguna. Ah, dijiste que habría otra persona a conocer, ¿era Jiraiya-san? Él nos ha traído hasta acá.
-Nah, ni pensaba que el viejo pervertido estaría por aquí. Espero que no te molestara demasiado.
-¡Te escuché, Naruto!
-¿Entonces? – Shikamaru rascó su hombro, omitiendo el hecho de que pisó "accidentalmente" al hombre cuando miró de más la marcada figura de Temari.
-Es una vieja amiga, más o menos de mi edad. Karin y Suigetsu son un año mayores.
-Waah, ¡que jóvenes para ser padres!
-Mi amiga volverá pronto, se fue con Kiba a comprar un helado, creo.
-¿Con Kiba? ¿Incluso Inuzuka vino?
-Naruto técnicamente le arrastró, ¿no es lindo? – Ino apareció de la nada – ah, ah, la OTP junta.
-¿OTP?
-¡Cerda, no! – Sakura le tapó la boca – ¿por qué no vienen a sentarse? Ya logramos encender el fuego, podemos comenzar a asar la carne.
-¡Vamos, únanse! – Rock Lee gritó, agitando los brazos.
-Yo quiero la primera porción – a Chouji parecía que la boca se le derretía.
-¡Chouji, no seas desconsiderado! – reprimió Tenten.
-Pero ya tengo hambre.
-Ah, ah, la juventud es tan entusiasta – Jiraiya estaba poniendo los trozos de carne y las verduras en la parrilla.
-Y eso hace que sea divertido – sonrió Sai.
-Hasta que dices algo sensato, Sai – el albino giró su sonrisa a Sasuke, concentrándose en su pintura.
-Temari-san, Nara-san, bienvenidos – saludó Hinata – ¿gustan algo de beber?
Shikamaru miró a todos, suspirando. Temari era distraída con las bromas de Naruto y compañía, sin embargo, eso no podía durar para siempre, ¿verdad? Tomando lugar en un sitio desde el cual no era tan incluido en la conversación, se dedicó a mirar las nubes pasar.
Esperaba que el mal presentimiento que embargaba su pecho sólo lo sintiera él, y no Hinata. Eso sería malo. No entendía porque, pero sería malo. Quizá debería de ir después al Paraíso a comprobar un par de cosas. Miró una vez más a su igual, ella también se encontraba demasiado distraída por Naruto. Shikamaru sonrió.
Namikaze lo había logrado, y Hinata lucía más radiante de lo usual. Ojalá el pronto encontrara también el valor necesario para expresar su sentir.
.
.
.
-¡Imposible! – Minato se puso en pie violentamente luego de leer aquel extraño papel que le hiciesen llegar de manera anónima – esto no puede estar pasando, ¿por qué él haría algo así? Debo decírselo inmediatamente – sin más se apareció delante de la puerta de ELLA, las noticias no debían esperar, – ¡mi señora, tiene que ver esto que…! – Se detuvo abruptamente, notando una silueta tirada en el suelo – ¡Pequeña! – el terror lo inundó y corrió arrodillándose a su lado. ¿Qué estaba pasando?
-Tranquilo, Kami-sama, no está muerta – la persona a quien menos deseaba ver en ese momento estaba frente a él, cerrando el acceso a la habitación, asegurándose de que él no podría escapar. Minato maldijo en su mente, no esperaba que eso pasase tan rápido, esperaba poder detenerlo.
-¡¿Tú?! ¡¿Qué haces aquí?! – el rubio pensaba a toda velocidad en qué debía hacer.
-Nada en especial – el hombre miró sus manos sobre su bastón, casi divirtiéndose ante la mueca consternada que era el rostro del nuevo "Dios", – sólo, tomando lo que me pertenece.
-¿Lo que te pertenece?
-Sí, lo que me pertenece: este mundo – extendió sus manos.
-¡¿Pero te escuchas?! ¡Haz enloquecido por completo, Danzo! – Minato se puso en pie, cargando el cuerpo con cuidado. Tenía que salir de ahí y avisar a los demás. Tenía que ponerla a salvo. Encontró su ruta de escape en la única ventana de la inmaculada habitación.
-¿Enloquecer? ¡Ja! Los únicos que han enloquecido son tú, ella y todos esos ángeles idiotas que creen que pueden romper las reglas. Ahora todo será como siempre debió ser, dentro de poco yo estaré a cargo – sentenció con aire severo el concejal.
-¿Quién? – Minato temblaba, conteniendo la creciente ira que nacía en su pecho. Él era "Dios", él no debía odiar.
-¿Disculpa?
-¡¿Quién te ayuda?! Nunca harías esto sólo, eres un cobarde que se oculta tras otros – dijo, sin medir sus palabras. Danzo permaneció inmutable.
-Oh, eso, bueno, hice un pequeño trato con ÉL – señaló el suelo. Minato no supo que sentir al ver sus sospechas confirmadas. ¡Era imposible que un concejal hiciera algo así!
-¡Realmente has perdido la cabeza!
-No, de todos aquí, soy el único que tiene las ideas claras. Soy el único que aun conoce su lugar.
-Danzo, detén esto, estás a tiempo. No tiene por qué ser así – intentó persuadir Minato, concentrado en su plan y en la débil respiración de la chica en sus brazos.
-Te equivocas, Minato, esto tiene que ser así.
-Entonces, debo detenerte – el rubio se arrojó por la ventana con el cuerpo inmóvil en brazos. Si Danzo había tomado su decisión, él también.
-¡Detenlo! – Minato miró a sus espaldas, no era posible que su suerte fuera tan mala, ¿precisamente esa persona persiguiéndole? Qué ironía. Los problemas y sorpresas no dejaban de aparecer.
Voló cuán rápido podía y dejó atrás a su perseguidor, no en vano seguía conservando el título del ser más rápido del universo. Llegó hasta su objetivo en la torre de vigilancia: la alarma sonó al instante paralizando cualquier actividad, sin pérdida de tiempo, controlando su respiración agitada, se dedicó a dar el aviso:
-¡ATENCIÓN A TODOS LOS ÁNGELES, LES HABLA KAMI-SAMA, ESTA ES UNA SITUACIÓN DE EMERGENCIA, CÓDIGO "ALAS NEGRAS" CIERREN TODOS LOS PORTALES AL INFRAMUNDO Y AL MUNDO HUMANO, AVISEN A AQUELLOS QUE ESTÉN EN TIERRA QUE TIENEN PROHIBIDO VOLVER, REPITO, ESTA ES UNA SITUACIÓN DE EMERGENCIA, CIERREN CUALQUIER PORTAL, AHORA! ¡ES UNA ORDEN! ¡CÓDIGO "ALAS NEGRAS"! – la confusión se hizo presente, pero los ángeles se dedicaron a cumplir las órdenes.
El código dado era uno de los más extraños y temidos en la historia de la sociedad de ángeles.
-¡Minato! ¡¿Qué ocurre?! – Hiashi llegó con Nara Shikaku a su lado.
-Danzo, Danzo nos ha traicionado – dijo poniendo en brazos de Hiashi a ELLA – le ha dado algo para dejarla inconsciente, no tengo idea de que. Tenemos que despertarla antes de que… – un estruendo llamó su atención, vieron afuera, donde todo se tornaba oscuro – ¡rayos!
-Eso es… – Shikaku tragó grueso.
No podía estar pasando aquello.
.
.
.
-¿Seguro que está bien? Podemos tardar otro poco – Kishasa iba al lado de Kiba, se habían quedado comiendo sus helados en la tienda, hablando de todo un poco.
-Si no volvemos pronto Naruto se va a preocupar, o el hermano de Sasuke vendrá a buscarnos – comentó Inuzuka.
-Tienes un punto – rió la chica – pero, en serio, si en algún momento te sientes incómodo sólo dilo – le dedicó una sonrisa amable. Kiba suspiró, no le agradaba que sintieran lástima por él.
-¡Bien, basta de esto! – el chico, ignorando el dolor que aún quedaba de la pelea, tomó a la joven por la cintura y la cargó sobre su hombro, agradeciendo que ella llevase short.
-¡Kyaaa! ¡¿Qué haces, Kiba-kun?! ¡Te vas a lastimar!
-No soy un debilucho, tanto física como emocionalmente – se aseguró de sujetarla con fuerza – y tú no pesas mucho que digamos – Kishasa pudo ver de reojo la sonrisa que le ofreció. Suspiró, era igual de impulsivo que Naruto en sus mejores tiempos.
-Moo, eso no explica que me tengas que cargar.
-Si no lo hago, irás tan lento que jamás llegaremos. Es probable que Chouji termine con todo antes de que lo probemos – Kiba iba a un paso más veloz.
-Tsk, y yo pensando en tu bienestar, – al poco tiempo ya escuchaban las voces de sus acompañantes – oye, ya puedes bajarme, prometo caminar a un ritmo rápido.
-Nah, ya casi estamos con ellos.
-¡Por eso te digo que me bajes! – Kishasa le dio golpecitos en la espalda – ¡bájame! No sabes lo que dirán todos ellos si llegamos así.
-¿Importa?
-¡Me importa! ¡Bájame! – dio un par de pataletas, removiéndose. Kiba no conocía lo molestas que podían llegar a ser las bromas de sus amigos.
-¡Oye, espera! ¡Te vas a caer! – Kiba tambaleó un poco, le había pegado en el costado donde tenía el mayor golpe, – ¡auch!
-¿Qué es ese alboroto? – Jiraiya miró a la pareja, estaban llamando mucho la atención.
-¡Bájame~!
-¡Que te quedes quieta! – Suigetsu soltó un silbido ante la escena:
-Vaya que tu amigo es rápido, Naruto.
-¿Qué cree que hace?
-Si alguien no los detiene se van a caer – Ino observó el esfuerzo de Kiba por mantener el equilibrio.
-¿Ese es Inuzuka? – Temari alzó una ceja.
-Sí – Sasuke casi gruñía. No le terminaba de convencer la reciente amistad que Naruto había hecho con el castaño.
-La chica que viene cargando es la amiga de estos – Sakura señaló a los Namikaze y Uchiha.
-Oh, vaya, parece que se llevan muy bien – rio la chica.
-Itachi, creo que él está manoseando a tu niña.
-¡Nagato! – Konan reprendió a su novio.
-Y yo que pensaba que a Kiba le gustaba Naruto – Sai apartó su plato de Chouji.
-A Kiba le gustan las niñas bonitas – el gordito intentó asaltar el plato de Karin.
-¡Ese es el espíritu de la juventud!
-¡No tiene que ver!
-¿Qué harás, Itachi? – la pelirroja salvó su comida.
-¡Bájame!
-¡Te bajaré, pero detente o nos vamos a…! – Kiba pisó en falso – ¡demonios! – como pudo, maniobró para jalar a la chica y que él cayera primero, ella encima de él.
-Oh, cielos – Hinata llevó una mano a su pecho, preocupada.
-¡Ai! – Itachi, quien hasta ese momento se había abstenido de ir para no generar más burlas, corrió a su encuentro.
-¡Kishasa! – Naruto y Sasuke también se aproximaron.
-Eso debió doler – Tenten hizo una mueca – ¿no crees, Temari? Am, ¿Temari? – la castaña pasó una mano delante de Sabaku No.
-¿Kishasa? – Shikamaru se levantó rápidamente de su asiento, maldiciendo. Por algo tenía ese mal presentimiento. Antes de que pudiera evitarlo, Temari ya iba tras los chicos. Hinata le siguió al notar el temor que se instaló por un segundo en ojos del guardián, ¿pasaba algo malo?
-Te lo dije – Kiba se incorporó un poco, comprobando que su carga estuviera a salvo – ¿estás bien?
-L-lo siento – Kishasa se incorporó, quedando sentada sobre las piernas del chico y permitiéndole sentarse también – estoy bien, ¿y tú? – le había sorprendido la destreza de Kiba para salvarle del golpe.
-Bastante bien, supongo.
-¡Kishasa-nee, Kiba!
-Ah, hey, Naruto-nii.
-¡Ai! ¿Estás herida? – Itachi se arrodilló a su lado, para Inuzuka no pasó desapercibida la mirada envenenada que le dio.
-Estoy bien, estoy bien, Itachi-san, haces demasiado escándalo. Creo que sería mejor si vieras que Kiba-kun no miente sobre estar bien.
-¿Kiba-kun?
-Tsk, este es más duro que una roca, déjalo – Kiba miró mal a Sasuke.
-Bueno, mejor pónganse en pie – Naruto le tendió la mano a Inuzuka, a sabiendas de que los Uchiha ayudarían a su amiga – ¿te lastimaste?
-Nah – el castaño aceptó su oferta una vez Kishasa se hubo quitado.
-Me alegro – ah, ahí estaba otra vez esa sonrisa gentil que podría derretir el hielo. No, no, Kiba no debía pensar eso.
-¿Kishasa?
-¿Sí? – ante la mención de su nombre, la chica giró su rostro con una sonrisa, aliviada de tener un escape de la revisión de los Uchiha. Hubiese sido mejor no haber hecho caso.
-Realmente eres tú – Temari estaba un par de pasos lejos del grupo. Shikamaru llegó tarde, – eres tú, Ai-chan.
-T-Temari-san – Kishasa contuvo la respiración.
Un encuentro inesperado se estaba llevando a cabo en la Tierra.
.
.
.
-Las piezas están en su lugar. Ya podemos comenzar.
Una tormenta se desataría en los tres mundos.
.
.
Y, sí, después de mil años, les traigo sólo esto, que es el preludio para la recta final.
Si las cosas van como espero, y no resulta que tengo que hacer otras actividades en estas dos semanas, es probable que tenga listo el siguiente episodio para mediados de marzo...eso espero.
Muchas gracias por su infinita paciencia y por continuar con la historia.
Nos leemos pronto.
~o~o~o
Agualuna: gracias, me alegra que te agradara la declaración, sin embargo, ahora vamos a tomar un rumbo diferente. Gracias por leer y por la espera.
NaruHina The Last: el "villano" pronto será revelado, gracias por leer y por esperar.
Akime Maxwell: hasta que se animaron a confesar y aceptar sus sentimientos. Gracias por leer y por la espera.
sabbath9997: para el hijo habrá que esperar (?), Muchas gracias a ti por leer y por la espera.
netokastillo: si, se viene lo difícil. Gracias por leer y por la espera.
Call me Tris: menos mal que apareció, bueno, me tardé un poco "mucho" en actualizar, lo siento mucho. Gracias por leer y por la espera (?)
SAMUROCK Y PENTAGRAMA 2.0: tenía que haber fujoshis (?), lamento no poder leer tu historia por ahora, el poco tiempo libre del que dispongo lo utilizo para escribir las actualizaciones, en cuanto pueda la leeré, aunque no puedo prometer mucho. Gracias por leer, por la espera, y la invitación.
Honeysweet1813: me disculpo por tardar tanto en actualizar, es un hábito que no me he podido quitar, menos con el nuevo ritmo que llevo. No te preocupes, creo que no te haré esperar tanto. Gracias por leer y esperar. Bienvenida.
