Pasaba de las tres de la madrugada y el constante sonido de las máquinas médicas que eran habituales ya habían logrado sacarla de sus cabales. Hinata estaba sumamente preocupada, el paso del tiempo solo había servido para empequeñecerla en el caos de la incertidumbre. A lado de la cuna de Hikari solo podía pensar en el Uchiha y en la posibilidad de no volver a verlo. Mirar a su pequeña dormida solo hacía que el corazón se le estrujara más, ella merecía seguir disfrutando de ese padre que la amaba incondicionalmente a pesar de sus actos imprudentes.
-Vaya forma de amar—Susurró con una sonrisa amarga.
Sasuke amaba de una manera posesiva, egoísta e incluso enfermiza; ya no podía adjudicar eso a una debilidad mental, estaba segura que casi estaba recuperado por completo, él volvía a tener una cordura aceptable y era testigo de la destreza mental que poseía, no, Sasuke ya no estaba comprometido, así era él, amaba tan intensamente que podía causar daño con ese amor. Él estaba acostumbrado a llevar las riendas de su vida y resolver todo a su manera, seguramente la individualidad de la que era partidario era la causa de todo ¿tan difícil sería para él considerar los sentimientos de su hija, los de ella?
-Sasuke—Lo llamó anhelando que apareciera, lo llamó dejando que una gruesa lágrima corriera por su mejilla.
Si perdía definitivamente a Sasuke no tenía idea de lo que haría, ahora mismo todo su cuerpo estaba alterado y le costaba tanto respirar, sabía que tenía que seguir, Hikari iba a necesitarla, no tenía opción... pero el corazón lo tenía tan oprimido ante la incertidumbre que no podía razonar, si llegaba a perderlo, si no solo era un miedo latente, ¿entonces cómo soportaría el dolor?
Sasuke se encontraba en el grisáceo ascensor del hospital, los números comenzaron a cambiar llevándolo al piso de pediatría. Estaba seguro que la ojiluna no se habría separado de Hikari, puesto que solo lo hacía a regañadientes y debido a que tenía la certeza que él la cuidaría en su ausencia, pero al no estar él no la dejaría sola, la conocía demasiado bien para saberlo, así que estaba preocupado.
Llevaba largas horas alejado de esa clínica pero después de su agitada y caótica tarde tuvo que dar declaraciones formales de todo lo ocurrido, aportando la prueba que lo liberaba como el principal homicida de su hermano y asegurándose de que Madara no podría salir de la cárcel. No era lo que planeaba desde un inicio, pero tenía que aceptar que mantenerlo en ese lugar le daba la seguridad de que podría hacerlo sufrir y de eso se iba a encargar apenas se hubiera calmado un poco la situación, iba a darle una vida a Madara en la cual deseara mejor la muerte antes que seguir vivo, con dinero todo se puede y él pagaría lo suficiente para mantenerlo vigilado y que no lograra comprar su libertad (cosa casi imposible después de las evidentes pruebas), o en su defecto escapar.
Casi esbozó una sonrisa al recordar cómo después de todo Suigetsu no se había separado de él hasta hace unos momentos, e incluso se suponía que Juugo cuidaba de Hinata y su hija. Después de todo Madara se equivocaba, ellos realmente eran sus amigos y si los ayudó en su momento era porque nada le costaba, para él no era nada, aunque para su par de amigos si lo fue, por eso su amistad era sincera.
Conforme se acercó al lugar, se encontró en un pasillo al pelinaranja, ambos se miraron hostilmente, pero aún así pudo notar que se alegraba de verlo con vida. Ninguno supo qué decir y Juugo decidió romper ese momento incomodo marchándose, ambos no estaban listos para enfrentarse, Sasuke aún sentía molestia porque él se hubiera fijado en su chica y que en cierta manera hubiera sido el principal detonante para que el parto se adelantara aunque también reconocía que él influyó pero jamás lo haría verbalmente, y Juugo sentía culpa de todo aquello a excepción de enamorarse de la ojiluna, ella era algo especial y Sasuke un descuidado... ambos hombres necesitaban tiempo para perdonarse, eran amigos estarían ahí si se necesitaban, pero requerían tiempo.
El Uchiha siguió su recorrido y tras ver la cuna que ahora ocupaba su primogénita, sonrió levemente, se acercó a pasos lentos y ella se giró enseguida, él notó como el pequeño cuerpo se relajaba solo por verlo, parecía que a su corta edad podía reconocerlo ¿sería así?
Dudaba que Hinata estuviera en la habitación que le habían dispuesto para que descansara, pero ahí no se encontraba, Hikari estaba sola y muy despierta. La mirada oscura se suavizó mirando a la pequeña patalear enérgicamente, sostuvo la pequeña manita y después de besarla le sonrió.
-Ustedes definitivamente estarían mejor sin mí—Susurró y esbozó una sonrisa amarga.
Era tan fácil decirlo pero tan difícil hacerlo, él no paraba de cometer error tras otro, debería dejar libre a Hinata liberarla de toda su oscuridad y problemas ¿pero cómo conseguiría hacerlo si la amaba más que a su propia vida? Tampoco le agradaba que Hikari en un futuro pudiera tener otra figura paterna pero ¿acaso no era un castigo justo por todos sus errores?
-Papá siempre te va a amar pero es tiempo que deje de arrastrarlas a la miseria, por mi culpa estás aquí y no dentro de tu mamá... Siempre estaré contigo, siempre cuidaré de ti pero es hora de que suelte definitivamente a tu madre y la deje ser feliz.
La alegría que experimentó Hinata hace un par de minutos se esfumó tras escuchar las últimas palabras, los ojos lunas brillaron en exceso y fueron cuestión de segundos para que las lágrimas se asomaran en esos preciosos ojos. El Uchiha ahí, sano, jodidamente guapo junto a su hija. El alivio que experimentó su cuerpo fue revitalizador pero paradójicamente el nudo en la garganta se intensificó y sin saber cómo tuvo la fuerza para contenerse y no abalanzarse sobre él, se llevó ambas manos a los ojos intentando ocultar lo obvio preparándose para hablar tratando de mitigar las palabras que acaba de escuchar.
-¿Dónde estabas?—Le preguntó con cierto tono de reproche y la voz entrecortada, estaba feliz de verlo sin duda alguna pero también tan molesta, asustada; un cúmulo de emociones—No entendía que te había pasado esta tarde... –"Estaba aterrada", tragó el último pensamiento igual que el siguiente: "¿y ahora qué acabas de decir? Dijiste que me amabas antes de irte...después de tanto".
-Surgieron un par de problemas—Admitió mirando a la pequeña Uchiha que de la nada estaba dormida plácidamente y en ese momento Hinata se estampó contra su pecho abrazándolo con fuerza, permitiéndole solamente ver su cabellera azulada y haciéndolo testigo de cómo se soltaba a llorar.
-Ca-cada vez q-que actúas raro, n-no sé porque y hasta cu-cuando volveré a verte—Confesó entre sollozos, no pudiendo soportar lo que se avecinaba—Antes de irte dijiste que me... que me amabas y ahora le dices que me dejaras— Sasuke le devolvió el abrazo.
-Creo que es lo mejor para ti—Habló sin mostrar ninguna de las emociones que lo embargaban—Yo te traje aquí y no solo a ti también a Hikari. Yo solo arruino todo siempre.
-Esto pudo pasar de cualquier manera—Habló intentando quitarle la culpa, aterrada de perderlo—Desde el inicio tuve problemas y tú no me dejaste sola...
-¿Y por qué tuviste problemas? Fue por mi culpa Hinata.
La ojiluna entreabrió los labios ante la respuesta del Uchiha y dos gruesas lágrimas corrieron por las mejillas níveas y apartó la mirada de la colérica oscura. Sintiendo el que podía ser el último abrazo... y si iba a serlo ¿por qué no disfrutarlo? Descansó la cabeza en el fuerte pecho masculino, inhalando su aroma, sintiendo la seguridad que sólo él podía darle.
-Te amo—Susurró—Sé que por todo lo que hemos pasado suena enfermizo, pero te amo. Odio cómo solo haces lo que tú crees que es bueno...
-Lo sé—Aceptó interrumpiéndola y acariciándole la espalda afectuosamente—Soy una persona que actúa en solitario, pensé que ya te habías dado cuenta... lo lamento. No llores, estarás bien.
La Hyuuga lo miró con desaprobación y él tuvo que consentir que incluso así lucía hermosa. Sin darle tiempo de nada la tomó de la cintura abrazándola con mucha más fuerza pegándola a su cuerpo. Un abrazo fuerte, uno que la hizo volver a temer.
-¿Qué sucede? ¿Qué viene ahora?—Preguntó ansiosa luchando por librarse del abrazo y verlo a la cara.
-Sólo quiero tenerte en mis brazos—Le confesó—Hoy me di cuenta de muchas cosas. No hoy justamente... pero digamos que si vi una...
-Sasuke—Lo interrumpió temerosa y expectante, por un momento se sumergió en la oscuridad de los grandes ojos del Uchiha, el calor y seguridad que sentía en sus brazos no tenía comparación, el alivio de tenerlo frente a ella le daba una tranquilidad inigualable, una que estaba a punto de perder.
-No quiero alejarme—Comenzó.
—¡Pues no lo hagas!—Ahora fue el turno de Hinata de no dejarlo continuar—Te amo, solo sé eso. Quiero estar contigo, con Hikari, Sasuke te amo—Los ojos lunas volvieron a inundarse de lágrimas, aterrados de lo que se venía y que sus palabras no tuvieran solidez para retenerlo.
-Tú y Hikari, son lo único que tengo... quiero que siempre estés conmigo, sé que no tengo derecho a quererlo y mucho menos a pedirlo—Los ojos lunas se abrieron con supremacía—Pero hoy estuve a punto de morir y me di cuenta que tenía miedo...
-¿Qué?—Hinata se hizo hacia atrás para mirarlo mucho mejor, ella lo sospechó pero escucharlo le confirmaba todos sus miedos.
-No quería morir, porque no quería dejarlas, quiero ver crecer a mi hija y enseñarle tantas cosas, quiero estar contigo haciéndote el amor pero también viéndote dormir, abrazarte cuando frunces el ceño o balbuceas dormida y calmarte, verte comer tus odiosos rollos de canela y después besarte. Verte sonreír, escuchar tu voz... aunque no lo merezca, quiero merecerlo... estaba dispuesto a dejarte ir para que rehicieras tu vida, pero al hacerlo creo que también te hago daño y no quiero hacerlo. No quiero estar lejos de ti, te quiero en mi vida para siempre y si tú lo quieres estaré aquí para ti.
-Sasuke—Murmuró ella con los ojos aguosos, no pudiendo creer lo que escuchaba, el corazón le palpitaba tan rápido—No creo que me hagas daño, has dicho que me amas y que quieres estar conmigo, no me harás daño—Sentenció feliz.
-En verdad te amo. En un inicio tenía miedo porque no entendía que me pasaba contigo, qué era esto que sentía hacia ti, jamás lo había sentido—Confesó—Y quiero que estemos juntos, yo no sé decirlo de otra manera, e incluso admitirlo no es algo que quiera hacer pero sé que si no te lo digo, tú no podrás creerlo... no después de todo lo ocurrido, no soy un estúpido príncipe pero sí puedo prometerte que voy a cuidar de ustedes, nada volverá a pasarte a ti o a ella—Sasuke depositó un casto beso en la frente de la ojiluna, sellando su promesa—¿Quieres casarte conmigo?
Sasuke jamás se imaginó haciendo tal pregunta, pero ahora anhelaba con todas sus fuerzas una respuesta positiva, una que atara a Hinata a su lado, ¿quién lo diría? Cuando él fue en un inicio quien no quiso encadenarse a ella y ahora era él quién quería ponerle un anillo en el dedo que sellara el pacto que la comprometiera a estar a su lado, que la hiciera oficialmente su mujer ante el mundo.
Con manos temblorosas la Hyuuga se aferró a él y dejó que las cálidas lágrimas mojaran sus mejillas. Sus miedos se rompieron porque era consciente que temía más estar sin él. Lo amaba con una locura infinita una que era más fuerte de la razón, y lo que acaba de decirle era todo lo que quería escuchar.
-Sasuke—Lo nombró con dificultad a causa del llanto—Yo también te amo tanto, no sé exactamente en qué momento me enamoré de ti... pero yo ya no puedo estar sin ti, con solo pensarlo me pongo mal—Ella guardó silencio cuando él se agachó lo suficiente para verla a la cara.
-Eso era lo único que necesitaba saber—Una sonrisa ladina apareció en él y le atrapó las mejillas para besarla.
Un beso lento, sin prisas pero necesitado por ambas partes. De forma abrupta Hinata lo rompió y tras mirarlo directamente a los ojos habló:
-No vuelvas a hacer algo similar, si en verdad me amas, no puedes aislarme, ¿tienes una idea de cómo pasé las últimas horas?
Por inercia él movió la cabeza de forma negativa para responderle, entonces con los ojos nuevamente aguosos ella continuó:
-Me estaba muriendo Sasuke pensando que algo pudiera sucederte y fue peor darme cuenta que si eso ocurría lo que sentía no iba a tener comparación ¿cómo iba a poder con tanto dolor?
-Lo siento—Se disculpó sinceramente y limpió una gruesa lágrima que escapó del ojo izquierdo de la Hyuuga—Entonces realmente me amas.
Hinata se vio tentada a rodar los ojos y él pudo darse cuenta de su estado y no pudo evitar esbozar una sonrisa, complacido.
-Es que aunque no lo parezca que me ames es sorprendente para mí, después de todo lo que la he jodido. Pero date cuenta no eres la única, en cuánto recibí la llamada y pensé que algo pudiera sucederles a ti o a Hikari, me volvió más estúpido de lo normal, ni siquiera pensé que él más tarde rompiera su palabra, no pensé nada, sólo quería darle lo que quería y que las dejara en paz.
Otra lágrima escapó pero ahora del ojo derecho de la mujer, Sasuke la atrapó con sus labios y depositó un delicado beso en el proceso.
-Por favor no llores.
-Es que estoy feliz, te amo y tú...
-Y yo te amo también—Completó al darle un beso en la frente, Hinata esbozó una tímida sonrisa y asintió con la cabeza emocionada.
Iruka y Orochimaru entraron al cubículo donde el primero daría la siguiente alta, el de ojos ámbar de inmediato posó una sonrisa burlesca al ver en el sillón a lado del cunero una escena peculiar, el Uchiha tenía en sus piernas y torso a una peliazul aparentemente profundamente dormida, pero no sólo eso provocó su burla sino la mirada embelesada del Uchiha al verla dormir.
Iruka se aclaró la garganta robando la atención del padre.
-En unos minutos firmaré la alta de la niña, así que será cuestión de minutos para que se puedan marchar, la enfermera les dará indicaciones para el cuidado y así mismo puedan identificar cualquier dato de alarma que pueda poner en peligro la vida de su hija. Pero así como van las cosas espero que nada se interponga en su completa recuperación.
Sasuke asintió con la cabeza, indeciso de arrancar del sueño a la ojiluna.
-En un momento vendrá la enfermera a retirarle la vía venosa y con los papeles para que firme, en cuánto suceda pueden comenzar a vestirla para que se marchen.—Al decirlo el pediatra se retiró de la habitación.
Orochimaru que seguía con una obvia mueca de diversión no tardó en tomar la palabra.
-Quién te viera, estás perdido—Decretó burlesco antes de también alejarse.
Sasuke sonrió de lado y se encogió de hombros aceptando las palabras del mayor.
Una hora más tarde arribaron a un edificio de apartamentos, Hinata concluyó que si la zona en la que había estado viviendo hace semanas se le hacía lujosa no era nada a comparación, el edificio parecía estar hecho de cristal y cada detalle era exquisito y de buen gusto. El interior de su nuevo hogar la dejó impresionada parecía uno de esos apartamentos de lujo que veía por televisión, muebles oscuros y de fina madera seguramente costosos, observó una división de madera en la cual el azabache se perdió y ella lo siguió en automático con la pequeña en sus brazos.
-Tendré que hacer unos ajustes—Dijo Sasuke al llegar a la habitación principal.
La recamara era enorme según los ojos lunas, una cama King size al centro y un par de sillones a los extremos, al frente un mueble con un plasma.
-Pero realmente me gustaría mudarnos a una casa.
-¿Una casa?—Repitió y no pudo evitar sonreír al encontrar en un extremo lo que sin dudas algunas era una cuna sin armar.
Sasuke que siguió su mirada no pudo evitar abochornarse.
-La compre el día que te lleve la ropa.
-Pero no me la diste—Debatió la morena.
-No había caso, de una u otra manera estaba consciente que al nacer mi hija no seguirías viviendo en el departamento de Juugo.—Explicó como si fuera lo más natural, robándole una sonrisa.
-¿Por qué te fuiste ese día? Pensé... pensé que se había arreglado todo y luego te fuiste.
-Estaba molesto por no controlarme—El ceño de la Hyuuga se frunció y él entendió que quería una explicación—Te hice el amor y después me di cuenta como las expuse por ser impulsivo. No quería ser grosero contigo y estaba realmente furioso conmigo mismo.
La mirada oscura que le dedicó la hizo saber qué idea rondaba su cabeza, la sonrisa ladina y él tomando una pieza de la cuna le indicó que deseaba armarla para atenderla a ella, la ojiluna solo pudo morderse el labio inferior para en el transcurso contemplarlo saliendo, entrando y terminar de armar la cuna.
Un poco más de media hora después el trabajo estaba hecho, e Hinata amamantaba a su pequeña Uchiha. Sasuke observó la escena, era erótica para él; a su manera su mujer y su hija, su mujer en su esplendor y quizás fuera un degenerado pero quería reclamar a esa mujer que solo tenía ojos para la bebé en sus brazos.
-¿Se durmió?—Preguntó cuando observó que Hinata recuperaba el pezón de la boquita.
-Si—Ella le respondió aun embelesada con la pequeñita acariciándole una mejilla.
-Deberíamos tomarnos un baño y quizás dormir un par de horas en lo que se vuelve a despertar.
Los ojos lunas lo encararon enseguida y él notó la indecisión en ellos, así que caminó hacia ella para quitarle de los brazos a Hikari y llevarla a la recién equipada cuna.
-No aceptaré un no por respuesta—Le dijo al tomarla de la mano y arrastrarla a la ducha.
Ella se encontraba nerviosa, ¿estaba lista para retomar su intimidad sexual? Estaba nerviosa, Sasuke ya la había visto gordita pero antes llevaba a su hija dentro, ahora con todo el ajetreo y al ser tan reciente era evidente que no había recuperado su figura y no era tonta para no saber lo que buscaba el Uchiha.
-¿Qué tienes?—Le preguntó apenas hubo cerrado la puerta de la ducha, no sin antes acorralarla contra una pared.
Los ojos negros le pedían una explicación y se perdió en ellos ya que solo se percató cuando la blusa le estaba saliendo por las manos, en automático su cuerpo le respondió, empezando a hacerse sensible a ese hombre y quedando con el pantalón deportivo y el sostén. Sasuke no tardó ni un segundo para apreciar el cuerpo femenino y en su entrepierna la reacción de hace minutos se intensificó.
Bajó a besar el cuello femenino, robándole suspiros que lo hicieron sonreír burlesco consciente de la respuesta femenina, estaba dispuesto a tomarse su tiempo, llenarle el cuerpo de besos conforme la desnudara, las manos le quemaban por recorrer cada parte del cuerpo que tenía frente a él, por su parte Hinata se dejó envolver, olvidó sus miedos y su cuerpo la traicionó con un deseo quemante, uno que le exigía ser calmado y que Sasuke no hacía otra cosa más que avivarlo.
Las manos masculinas acariciaron sus pechos por encima del sostén apretándolos gentilmente, delinearon su vientre hasta llegar a los extremos de su cadera y comenzar a bajarle la ropa y dejando húmedos besos en el trayecto, pero de pronto se detuvo. Sasuke observó la fina línea rosácea, no quedaría cicatriz de eso estaba seguro pero aún era demasiado temprano para que se hubiera borrado por completo, miró a los ojos a la Hyuuga que estaba nublada por la pasión sin comprender lo que pasaba por él, el sentimiento de culpa que no quería abandonarlo por completo y que ahora en ese momento había cobrado fuerza al mostrar la marca en el cuerpo de la mujer que amaba.
-Sasuke—Fue una súplica que pudo reconocer.
Cerró los ojos y besó con inusual ternura la cicatriz que desaparecería con el tiempo y hasta que se hubo quedado satisfecho siguió con su camino, descubriendo esa parte de la anatomía que ya quería probar.
Hinata miró al Uchiha de rodillas frente a ella, consciente de los besos que pidieron perdón por esa marca en lo bajo de su vientre, para su sorpresa él no la miró horrorizado sino más bien suplicante y conmovido, besándola tiernamente en lo que le pareció una tortura al estar necesitada de él de una manera más pasional. Emitió un quejido al sentir la lengua de su amado acercarse a su intimidad, instintivamente abrió las piernas dándole acceso, rompiendo todos sus miedos e inseguridades, dejándose amar... tomando una confianza que sólo podría tener con él.
Y él lo entendió ya que solo se dedicó a acariciarla, besarla y amarla adentrando su lengua para satisfacerla, buscando solo su placer y dejando el suyo de lado.
-Sasuke—Ella lo llamó antes de que sus piernas perdieran todas las fuerzas y quedara exhausta por el orgasmo.
-¿Qué mi amor?—Le preguntó antes de ayudarla a sostenerse y arreglándoselas para llenar la tina con agua tibia.
Colocó a Hinata en la tina mientras terminaba de llenarse y él se despojaba de su ropa. Una vez más consciente ella admiró al hombre perfecto que estaba a punto de unírsele, una gran erección lo acompañaba demostrando su masculinidad y ella quería satisfacer esa virilidad.
-¿Podemos ducharnos rápido?—Su voz fue un susurro con las mejillas sumamente encendidas.
Sasuke frunció el ceño al tener otros planes, sin saber que ella deseaba lo mismo que él pero en la cama. Pero decidido a cuidarla asintió para tomar el champú y comenzar a lavarle el cabello con suavidad, después hizo lo mismo con el cuerpo femenino y antes de que ella pudiera recobrarse de todas las sensaciones que le provocaba él ya se estaba lavando.
¡Qué error fatal! Sasuke parecía dispuesto a secarse antes de ir a la cama y ella no quería seguir esperando. Así que ignorando la toalla que le acercaba se abrazó al cuerpo masculino para disfrutar de la piel y los músculos moldeados. Levantó la cabeza y al ser imposible atrapar los labios masculinos con los suyos por la diferencia de estaturas tuvo de ponerse de puntillas y ayudarse de sus manos para atraerlo hacia su cara.
Sasuke se llevó una sorpresa cuando la tímida lengua femenina le pedía permiso para invadirlo ¿y él quién era para negárselo? La dejó, porque ya no había cosa que le pudiera negar, su dulce Hinata no estaba consciente del dolor que le estaba provocado en su masculinidad que exigía ser calmada, o quizás sí lo sabía, una mano ajena se cerró en torno a su polla comenzando a vagar de arriba abajo robándole un gruñido y su pre-seminal.
-Maldita sea—Siseó, consciente que estaba a punto de perder de nuevo el control.
-¿Qué sucede?—El susurro de voz apasionado, mismo que le robó lo último de su cordura.
-¿En verdad no te das cuenta?—Reclamó—Quiero complacerte pero me la pones muy difícil, necesito estar dentro de ti.
Fue lo último que le dijo antes de llevarla a la cama y abrirle las piernas tomando su lugar. Ella le agarró los brazos y acomodó su cadera esperándolo, un beso más y él se acomodó en la entrada femenina frotándose contra ella asegurándose de la lubricación fuera la correcta.
-Me vuelves loco—Le dijo al tomar un pezón y atraparlo en su boca.
-Sasuke—Esa manera de llamarlo era única, y él sabía lo que significaba.
Volvió a encararla y ambas miradas se atraparon, entonces él comenzó a adentrarse lento muy lento y cuidadoso de cada mueca que apareciera en el rostro femenino, fue demasiado consciente como ella jadeó y se arqueó disfrutando de sentirlo. Pero nada lo preparó cuando fue ella la que terminó la agonía levantando sus caderas bruscamente acogiéndolo por completo sin más rodeos, esa acción robó un jadeo femenino y un gruñido masculino.
Quería decirle tantas cosas a la peliazul pero ella le borró la memoria en ese acto, ¿cómo iba a hacérselo lento cuando lo provocaba a tal extremo? Perdió cada rastro de raciocinio, se encargó de atrapar las rodillas femeninas y elevar lo suficiente las piernas para que ella lo sintiera tan dentro, ese lugar donde él quería estar y al cual pertenecía. Salió de ella tal como ella lo acogió robándole un jadeo y un gemido cuando al poco volvió a encajarse, convirtiendo su entrega en una danza donde él hizo la mayor parte del trabajo, robando sonoros gemidos y uno que otro grito extasiado por la satisfacción. La descarga fue violenta, tal como la entrega, le robó las fuerzas a ambos y aun teniéndolo en su interior y antes de perderse en los brazos de Morfeo ella quiso hablarle.
-Te amo con todo mi corazón...
-Yo a ti—Le respondió saliendo de ella. Hinata sintió los fluidos correr por la comisura de sus nalgas—Gracias por estar a mi lado y darme a nuestra hija.
-Tú me la diste—Contratacó, entrelazando los dedos de su mano derecha con los femeninos. Ella se dejó acunar en el brazo fuerte que la rodeaba.
-Te amo—Fue lo último que dijo el pelinegro antes de quedarse dormido.
Hinata sonrió y consciente de la falta de sueño que debía tener lo dejó dormir, agradeciendo que todo se hubiera aclarado y que ahora ellos pudieran estar así, con un futuro prometedor delante de ellos, uno que sin dudas algunas tendría mucho amor y que sería un final feliz.
