América la mira y levanta las cejas reconociéndola en automático sin entender qué hace ahí, ella no es una agente de apoyo en las misiones de espionaje.

—Traía peluca negra —explica el hombre. Francia inclina la cabeza parpadeando y acercándose al cristal.

—Pero no es... —empieza a decir, señalándola.

—Belarus! —exclama América con perfecto acento ruso, casi quedándose sin aliento.

—Mon dieu! Que hace aquí disparándole a... Oh! —Francia se lleva las manos a la boca y mira a América. Él aun no entiende que es lo que hace ahí pero puede ser un problema tremendo tenerla aquí para la operación de espionaje, además de que es peligroso.

—Belarus? —pregunta incrédulo el general.

—Oui, Oui... En persona —confirma Francis.

—No podéis tenerla aquí, se va a enfadar —asegura América asustado de repente.

—¿A enfadar? ¡Si casi mata a Canadá! —chilla Francia—. ¡Esto va a ser un ESCÁNDALO!

—Pero... Es... ¿Quieres interrogarla aun? —pregunta el general confundido.

—¡Tiene que devolverla a Moskva!

—Devolverla, quizás, antes hay que hablar a Belarus. Esto va a ser una BOMBA, América —asegura el general agobiado.

—Va a ser un desastre internacional... —Francia le da la razón al general pensando desde ya en las implicaciones a nivel global.

—Net, net, hay que hablar con Ukraina.

—¿Con... Ucrania? No. ¡Hay que hablar con Obama! —asegura el general acercándose a uno de los teléfonos que están en el cuarto.

—Net! —pone la mano sobre el teléfono antes de que pueda descolgarlo, frunciendo el ceño. Francia parpadea.

—¿Por qué hablas en ruso?

América se humedece los labios porque se ha puesto nervioso, no responde y se sonroja un poco.

—Hay que hablar a Ukraina.

—¡No! Esto es cuestión de máxima seguridad, va a involucrar a la ONU incluso. ¡Es un atentado! —discute el general.

—¿Por qué quieres hablar a Ucrania? ¡Casi mata a tu hermano! —si no es que muere en las próximas horas, piensa Francia para si con un escalofrío

—Ella no puede estar aquí, tiene que volver a Moskva —responde a ambos aun con la mano sobre el teléfono.

—¡Ella no tenía que venir aquí en primer lugar! ¡No vas a devolverla sólo así! —le regaña Francia.

—Ahora eso no es prioritario.

—¿Qué no es prioritario? ¡Lo prioritario es que Canadá viva y que ella pague por lo que ha hecho!

—Frantsiya, ve al bunker —protesta fulminándole de una forma peligrosa.

—Deja de hablarme en ruso —le fulmina de vuelta—. ¿Qué es lo que te pasa? ¡Canadá se está MURIENDO! —sigue Francia completamente urgido con esto.

Estados Unidos mira a Rogers de reojo.

—Llevéselo —le señala.

—Quoi?! —Francia le mira incrédulo—. Amerique!

—Es una orden —insiste América.

—Pero qué es lo que... —Francia mira a Rogers que vacila un poco pero se acerca a él—. ¿Qué es lo que pasa, Amerique? ¡Atacó a Canadá! ¡No es a mí a quien se tienen que llevar, es que no puedes devolverla!

América se mantiene impasible

—¿Quieres que le detengamos... ? Es... France ¿O solo lo llevo al Búnker?

—Al bunker. Voy a hablar con ella en privado, no llaméis a Pu... Obama

—Merde, Amerique! No tienes que mandarme al maldito bunker, ¡No te estoy diciendo nada fuera de lógica!

—Y hagan algo con... el muerto o lo que sea —ni siquiera se ha enterado bien, volviéndose a ver a Bielorrusia, pensando en cómo puede hacer para dejarla escapar.

Francia abre los ojos completamente impresionado con esa declaración.

—¡Algo le han hecho! ¡Le están controlando! ¡Le tiene frita la cabeza Russie! —grita histérico revolviéndose en los brazos del general porque no entiende cómo es que CANADÁ no le importa un bledo y solo está pensando en llamar a Ucrania. Estaba enfermo, MUY enfermo de algo muy grave.

América se tensa y da un paso atrás y es que no sabe qué tiene que hacer por Francia para que se esté tranquilo.

—Me refiero a que le den un teléfono —decide, porque es lo que ha pedido antes, esforzándose de nuevo por un buen nivel de inglés.

Francia se calma un poco con eso pensando que quizás sus propios niveles de histeria y terror por la situación le están alterando demasiado. Y aun así, si América está extraño el necesita observarle y estar a su lado.

—No me mandes al Búnker, por favor. Estoy muy asustado con Canadá y por eso es que no estoy pensando bien. Déjame ayudarte.

—No. Esto es peligroso.

—Y yo soy tu aliado. El primero en irse a la guerra contigo últimamente, ¿recuerdas? Quizás sí deberías llamar a Ucrania.

Estados Unidos niega y mira a Rogers para que se lo lleve, que lo hace a pesar de las protestas de Francia.