CAPÍTULO XXVI: DORMIDO

Antes de entrar en la habitación, el médico, le había hablado acerca de variaciones en las ondas cerebrales, diferentes patrones respiratorios y varios otros tecnicismos, pero Mako, ahora que tenía a Raleigh delante opinaba que el médico se podía haber ahorrado todo aquello.

En las películas, cuando presentan a una persona inconsciente o en coma, te la presentan un poco como si estuviera dormida, incluso suele aparecer un personaje que dice eso de "mira, es como si estuviera durmiendo". Nada más lejos de la realidad, una persona inconsciente y una dormida, no se parecen. Es por esto por lo que cada vez que vemos a un ser querido durmiendo no nos asalta la duda de si habrá caído en la inconsciencia. Es sólo cuando percibimos que hay algo raro, que empezamos a preocuparnos.

Y ese algo raro, ese algo que hace que salten todas nuestras alarmas, es que cuando una persona está simplemente dormida, mantiene su personalidad. Podemos verlo en la forma en que esa persona abre los brazos y las piernas para ocupar toda la cama, o se hace un ovillo, o se abraza a la almohada. No hay ninguna de esas peculiaridades en una persona inconsciente, si la persona tiene la cabeza en una posición determinada, es básicamente porque alguien se la puso de tal manera.

Y puede que Mako sólo hubiese visto dormido a Raleigh una vez, pero la tenía tan grabada en la memoria, que no tenía ninguna duda de que ese era el estado en el que se encontraba en aquel momento.

Aun empañados por las lágrimas, sus ojos atesoraron todos y cada uno de aquellos pequeños detalles que hacían que Raleigh dormido fuera diferente a cualquier otra persona en el mundo.

Mako, recordó que aquella primera vez le había parecido que Raleigh dormía "como si estuviera tomando el sol" y viéndole ahora mismo pensó que sólo necesitaba sustituir la cama de hospital por una hamaca y poner un cocktail de frutas con una sombrillita de papel en su mano para completar el efecto. Incluso tenía el puño medio cerrado como si estuviera sujetando la copa.

Intentando hacer el menor ruido posible se sentó en la butaca que había al lado de la cama. Tuvo que contenerse para no saltar a la cama y despertarle con un millón de besos, pero entendía porqué el médico había insistido en le dejaran dormir. Esperaría.

Sin embargo, cuando por fin Raleigh despertó habían pasado más de un día y Mako ya no estaba en la butaca. Herc la había relevado para que pudiera comer algo, así que fue él la primera persona a la que Raleigh vio cuando abrió los ojos.

-¿No tienes nada mejor que hacer que verme dormir?- preguntó Raleigh sorprendiéndose de lo ronca que sonaba su voz. Aunque no tanto como de las lágrimas en los ojos de su amigo.

-¿Qué ha sucedido? – preguntó entonces preocupado, dándose cuenta de todos los sensores que tenía adheridos al cuerpo.

-¿No recuerdas nada?- preguntó Herc

-Recuerdo que estábamos probando el nuevo jaeger, ¿Hubo algún problema con él?

-No, el GD-1, funciona perfectamente.

-¿Entonces?- preguntó Raleigh desconcertado.

-Tú tuviste el problema, Raleigh, no conseguiste entrar en la deriva.

-Entiendo- respondió Raleigh.

Realmente no estaba sorprendido por aquella declaración. Llevaba tiempo con problemas. Sus registros en el simulador habían seguido siendo suficientemente buenos. Pero había podido ver en las caras tanto de Herc como de Yong, que sabían que no andaba bien. Y en el fondo, él también lo había sabido.

Como leyendo su mente, Herc dijo entonces

-Lo siento, no debí dejar que hicieras la prueba.

-No es culpa tuya. Confiaste en mi criterio.

-No debí haberlo hecho, no estabas en condiciones de tomar esa decisión.

-Bueno, ahora ya lo estoy. ¿Cuánto tiempo tenemos hasta el ataque?

Durante un segundo pudo ver la confusión en el rostro de Herc, antes de que recuperara la compostura.

-No, te preocupes ahora por eso. ¿Sabes qué?- dijo Herc levantándose- el médico dijo que quería examinarte en cuanto despertaras. Voy a avisarle.

-¿Está todo bien?

-Sí, tranquilo. Todo está bien, pero ya sabes, hay que seguir el protocolo.

Herc salió de la habitación dejando a Raleigh con la sospecha de que no le estaba contando todo.