Capítulo 26: Finalmente había llegado el gran día en el que la "Exposición de Historia Universal" arribaba a Nueva York, ese día también aparecían cientos de intelectuales, arqueólogos, antropólogos, científicos y hasta Sacerdotes en el Museo, donde también Yomiko Readman daría el inicio de apertura de aquel festival, no podían perdérselo, ya cientos de personas estaban haciendo fila en la entrada para poder presenciar el evento.

- Muy bien, muchachos, mucha atención, este día es sumamente importante, cualquier altercado o disturbio producido en el Museo será catalogado con la expulsión de los responsables. Pidió toda la atención de los guardias y del Personal de Seguridad, Larry, quien estaba a cargo como Jefe de todos ellos.

- ¡Sí, Señor! Respondieron sus subordinados.

- Bien, si en caso de que ocurra algo, informen, en caso de peligro, alerten a la Policía y saquen a los civiles por las puertas de emergencia. Dio todas las instrucciones y de ahí comenzaron con las rondas de Vigilancia.

- ¡Sí, Señor! Respondieron de nuevo los guardias.

- ¡Muy bien! ¡Así se habla, ahora a sus puestos, Caballeros! Pidió Larry que todos fueron para la Vigilancia del Museo, ya que allí se estaba llenando de gente.

Mientras que comenzaban sus labores, ya las exposiciones comenzaban a cobrar vida y atraían la atención a las personas. Por su parte, el Doctor McPhee estaba recorriendo las galerías, supervisando que todo estuviera en su respectivo orden, para luego dirigirse hacia Larry, el cual estaba terminando de verificar las cámaras de Seguridad.

- ¿Cómo va todo, Capitán? ¿Tiene el barco en orden? Preguntó con ese clásico humor inglés el director del Museo.

- Todo en orden, S...McPhee, nada de qué preocuparse. Respondió Larry, quien le mostraba los informes de situación.

- Excelente, así me gusta. Sigue así, por cierto, ven luego a la apertura, que Yomiko te espera. Le dio la invitación al peli negro de asistir a aquel evento.

- Allí estaré. Prometió Larry, quien estaba terminando de revisar el "Hall de los Presidentes", en la galería de Argentina, se encontraban las fuerzas de Juan Manuel de Rosas y de Justo José de Urquiza, representando la Batalla de Caseros, mientras que se podía ver en la parte de los Años 90 del Siglo XIX a Leandro N. Alem dando sus discursos contra el gobierno de Miguel Ángel Juarez Celman.


- ¡Larry! Le llamó el Presidente Theodore Roosevelt, quien llegaba con Sacagawea, los cuales se bajaron del Caballo "Texas" para dirigirse hacia su amigo.

- ¡Teddy, Sacagawea! ¿Qué tal? Les saludó el guardia de Seguridad.

- Hemos estado bien, pero oye, no te preocupes por la seguridad, que todos están cooperando, tú ve a la apertura que hará la Señorita Readman, no te preocupes por esto. Le prometió el Presidente de los EEUU.

- Gracias, amigos, pero, ¿seguros? Se mostró preocupado Larry.

- Tranquilo, nosotros lo tenemos bajo control. Le respondió la famosa india que guió a Lewis y Clark durante la expedición del Noroeste.

- Ok, gracias, iré allí. Nos vemos. Se despidió el guarida por esos momentos y partió hacia la apertura de la exposición.


- Damas y Caballeros, por favor, reciban con un fuerte aplauso a nuestra invitada de oro, a la famosa Señorita Yomiko Readman, quien dará por iniciado el festival con un discurso que nos tiene preparado. Pidió la atención de los invitados, el Doctor McPhee, mientras que la chica de cabellos negros, la cual estaba detrás de él y sentada en una silla, se levantó y dirigió hacia el estrado.

- Muchas gracias, Doctor McPhee -Le agradeció la chica al británico y comenzó a dar su discurso, justo en ese momento, Larry ingresó en el auditorio y se sentó en el asiento que le tenían reservado y que estaba dando justo al estrado donde empezaría a hablar la chica de cabellos negros- "Hoy es un día muy importante para todos nosotros, los historiadores, los antropólogos, los arqueólogos, los filósofos y hasta los etnógrafos, hoy la historia deja de ser una carrera de segunda clase, junto con la diplomacia, la teología, el arte y el derecho, la historia nos enseña que debemos comprender del pasado y los errores cometidos para no volver a repetirlos en este presente. Nuestras generaciones necesitan un buen futuro, no podemos permitir que lo que acabo de mencionar se repita aquí, los líderes mundiales deben entender que las guerras de estos días ya no son para defender a los países o la Patria de cada uno, sino que lo hacen por dinero y placer. Es momento de derribar los muros del pasado y comenzar a cimentar un buen futuro para todos nosotros, no importa el cómo y el por qué, sino el ahora. Dejemos de inventar héroes falsos en las guerras y relatemos bien nuestra historia, porque es importante. Para nuestros hijos y nietos, es nuestro deber de enseñarles la verdad" Muchas gracias. Dio su discurso Yomiko y en ese momento comenzaron a escucharse los aplausos para ella, los cuales fueron más en aumento. Parecía que el discurso de esa chica iba en serio, podía sentirse un aire de preocupación y deseos por la paz, terminar con las injustas guerras que azotaban a muchas Naciones del Mundo y todo por qué: La respuesta era sencilla y clara como el agua. Por el dinero, simplemente por aquella vía de donde todos los males se solucionaban con grandes cantidades de efectivo, pero que no podían devolverles a las personas a sus queridos fallecidos.

Larry aplaudía con más fuerza que los demás presentes, Yomiko los veía a todos, en especial a su novio, quien no dejaba de dar aplausos más fuertes y de que así ella notara que él había cumplido su palabra y que ahora se encontraba en el auditorio.

- ¡Felicidades, Yomiko, felicidades! Escuchó ella la voz de su novio, quien se acercó al estrado y la abrazó con fuerza, mientras que aumentaban más los aplausos y silbidos de felicitaciones.

Subido al escenario, Larry abrazó a Yomiko con fuerza, mientras que la alzaba en el aire y de ahí, se besaron apasionadamente, sintiendo el amor que corría en ellos. Luego de aquel momento romántico, la chica de cabellos negros le habló a su novio.

- ¡Dealey Larry, ¿aceptarías casarte conmigo?! Le propuso ella matrimonio al Guardia de Seguridad, algo que él no pudo rechazar, una gran oferta.

- ¡Readman Yomiko, acepto! ¡Acepto! Exclamó con todas sus fuerzas el peli negro, mientras que volvían a besarse con toda pasión.

Finamente había llegado un gran momento que daría un giro en la vida de Yomiko y Larry: Su boda que iba a comenzar.


Próximo capítulo, el gran epílogo, la boda de Larry y Yomiko. No vayan a perdérsela.