Inmoral.
Capítulo 26.
POV DE TRUNKS.
"Ya no puedo volver a ser la misma de antes"
Oírla decir eso me rompió el alma, ella era perfecta tal y como era, y escucharla decir que ya no podía regresar a ser mi dulce esposa, me aterró, porque con aquello quizá venía la posibilidad de que ella no me dejara estar a su lado.
Moviéndose un poco en la cama, se acostó de lado en mi dirección. Mi vista desde el suelo no era la mejor del mundo, pero me conformaba con haberla encontrado, y al menos haber conocido que iba a tener un hijo mío.
Kami. Qué imbécil fui.
Si no hubiese venido, solo me habría enterado de su existencia unos cuantos meses antes del parto.
Suspirando, ella dormía plácidamente. No mentía cuando me dijo que estaba cansada. Poco tiempo después de haberme dicho esas palabras, ella se había dado la vuelta en otra dirección, se zafó de mi agarre, y ya nada pude hacer para volver a tomarla de la mano.
No sé ni qué hora será. En completo silencio, solo cerré los ojos, y traté de conciliar el sueño.
Pan no había respondido nada cuando le dije que quería que regresar a la tierra, pero quiero que lo haga, quiero que esté conmigo, y me deje hacerme cargo de ella, y de mi hijo. Como siempre debió haber sido.
Aun ahora me hierve la sangre el recordar lo que Mai puso como excusa cuando yo la confronté, y le reclamé el por qué haberle dicho todo a Pan.
Le hubiese dado el dinero que hubiese pedido con tal de que mantuviera la boca cerrada, pero no, la mujer en terapia psicológica, soltó la sopa, y ahora yo me encontraba aquí. Durmiendo en el duro suelo.
FLASHBACK.
—¿Por qué hacerlo, Mai?
—Porque ella me obligó.
—¿Qué dices?
—Ella me miró de manera intimidante, y me ordenó hablar. No quise hacerlo, pero me acorraló, me tomó por los hombros, y me obligó a que hablara.
—¡¿Y para qué demonios fuiste en primer lugar?!
—¡Porque ella es la única persona que siempre se ha preocupado por mí—me gritó mientras seguía llorando—… sin que yo la considere realmente mi amiga! ¡Por eso, y ya no podía seguir sin haberme disculpado!
—¿Qué?
—Trunks…—me dijo en medio del llanto—. Cuando perdí al niño que tú creíste no existía…. Pan… ella me cuidó.
Eso me cayó como un balde agua helada.
—¿Qué Pan hizo qué?
—Sí, ella pagó las facturas del hospital, y jamás pidió que le pagara ese favor.
—¿En verdad estuviste embarazada?
—¡Sí! ¡Sí, lo estaba! Pero no me quisiste creer por lo que había pasado con Patrick.
Esa confesión me dejó helado, sin saber qué más hacer, solo pasé mis manos para tomar mi cabeza.
Kami. Iba a tener un hijo con Mai.
—Pan… ¿Sabe eso?
—Sí, lo dedujo.
—¡Maldita sea, Mai! ¡Acabas de arruinar mi vida, de nuevo!
FIN DEL FLASHBACK.
Definitivamente tengo que hacer algo para que Pan regrese conmigo. La amo demasiado para siquiera dejarla ir, y peor aún, me niego rotundamente a esa idea, el solo pensar que ella pudiera dejarme y conseguir a otro, y que ese otro críe a mi hijo, es imperdonable de mi parte.
Y juro que me mato si dejo que ese otro sea el "Pelos parados" de Ubb.
POV DE PAN.
Me desperté, y sentándome en la cama, me permití estirarme un poco. Aún estaba oscuro, pero nuestro horario de trabajo empezaba ya.
Dirigí mi mirada al suelo, y pude ver que Trunks seguía durmiendo. El largo de los mechones de su cabello cayeron sobre su frente, y mis ojos divagaron por su barba crecida.
Dándome una bofetada mental, me traje a la realidad. Me levanté de la cama, y sin meditarlo dos veces, le lancé con fuerza mi almohada para despertarlo.
—Ah… pero… qué… cómo…—dijo medio dormido aún— Ah…
—A levantarse, Trunks.
—¿Qué?—dijo apenas sí abriendo sus ojos para mirar en su reloj qué horas eran—. Pan. Son las cuatro de la mañana—soltó extrañado aun adormilado.
—Aquí el horario de trabajo empieza desde las cuatro. Así que levántate, debes ayudar a Yajar con el cargamento que trajo. Tienes que ayudar para pagar su hospitalidad.
—Ah…—con la mirada sorprendida y soportando su peso en sus brazos sobre el suelo, Trunks solo me veía sorprendido.
—¿Qué estás esperando?—le dije cruzándome de brazos—. Levántese, hombre, y busque oficio—sin decirle nada más, tomé mi muda de ropa limpia, y salí con dirección al baño para cambiarme.
POV DE TRUNKS.
Kami, la espalda me dolía. Nunca me había dolido tanto, pero se lo atribuyo a la simple manta tendida. Ahora siento todo el cuerpo entumecido, y sí que me había asustado cuando Pan me lanzó la almohada con fuerza. Ni siquiera sabía que estaba tan cansado.
Diciéndome que buscara oficio, salió dejándome solo.
Sobando mi cuello, me permití despertarme totalmente, me coloqué los zapatos, y abroché mi pantalón. Pan no tardó mucho tiempo en regresar, y me dijo que doblara las mantas y las colocara sobre su ya casi tendida cama, de todas maneras, ella nunca se movía mucho, y solo tenía que jalar un poco las mantas para considerarla tendida.
—Yajar, estará en el garaje, así que por favor, ayúdalo a cargar todo a la camioneta, y luego iremos al restaurant—me dijo para poco después subir al segundo piso, y bajar con una bolsa.
—Hola—saludé al hombre nameku a sus espaldas—. Vine a ayudarte.
—Oh, no. Eres el esposo de Pan, no tienes por qué hacerlo. Eres nuestro invitado.
—Pero quiero hacerlo. No hay problema.
—¿También eres saiyajin?
—Sí.
POV DE PAN.
—Revisa el arroz, Pan.
—Sí, Xeclan. Un poco más, y estará listo—comenté.
—Con permiso—dijo Trunks dejando cuatro quintales de arroz en la mesa que la cocina tenía en el fondo.
Dejándola, salió para ir por más del cargamento que Yajar había traído.
—¿Aun no se hablan?
—Ah—suspiré—. Solo un poco, Xeclan.
—Ahora por el bebé, deben hacerlo, Pan.
—Sí, eso lo sé, por eso…
—¿Qué, Pan?
—Regresaré a la Tierra.
POV DE TRUNKS.
—Si van a la Tierra, por favor, vayan a mi casa, serán bienvenidos—se despidió Pan de ellos.
—Sí, tenlo por seguro, Pan.
Con una sonrisa en la cara, ella se arrodilló para estar a la altura de Ziank.
—¿No vendrás otra vez, Pan? —preguntó con un tono triste.
—Ziank—empezó ella, acomodando el kimono del pequeño nameku—. Por ahora no lo sé, pero sí sé que puedo dejarte un recuerdo—le dijo sacando un libro de su bolso—. Son cuentos infantiles, leyendas, y algunas fábulas. Por algo estuvimos estudiando el idioma terrestre—le dijo, y Ziank solo la abrazó, feliz por su regalo.
—¡Muchas gracias, Pan! ¡Muchas gracias!
—De nada, lindura. Xeclan, Yajar. Gracias por todo.
—A ti niña, ten un buen viaje, y cuida de ti, y tu bebé.
—Sí, espero que vengas a la tierra para que puedas conocerlo.
—Sí, lo haremos, Pan.
—Bien, nos veremos—les dijo.
Colocándome a su lado, también me despedí.
—Muchas gracias por haber cuidado de ella—reverencié—, se los agradezco mucho. A los dos.
—No es nada, señor Briefs. Yo vivía sola, y… fue bueno haberla conocido. Le estaré eternamente agradecida.
—Se los agradezco. Por favor, siempre tendrán un lugar en nuestra casa.
Dando un último adiós con su mano, Pan colocó dos dedos en su frente, y nos teletransportó.
Después de una semana muy ajetreada en aquel restaurant, por fin había regresado a la Tierra.
Por fin mi espalda agradecería reposar en un cómodo colchón.
No creí que fuera tan agotador, y según Yajar, Pan había trabajado así durante dos largos meses. Kami, sí que esta mujer era terca en verdad.
—Bien, ahora vamos a ca…
—Yo no regresaré a la casa—dijo entendiendo mi premisa.
—Pero Pan… ¿Qué dices?
—Yo acepté venir a la Tierra, porque tú tenías el derecho de verlo crecer. Y estar presente en el momento del parto, pero yo nunca dije que regresaría a vivir contigo, Trunks.
Touch.
Doble Touch.
Eso me clavó como un puñal. Era verdad, nunca me lo dijo.
—Pero… Pan.
—Iré a la casa de campo que tengo, y luego iré a visitar a mi familia.
—Pan. No puedo permitir que hagas eso.
POV DE UBB
"Entrena mucho"
Dando una patada más, acabé mi entrenamiento.
—Pero qué idiota—me dije—. ¿Cómo no pudiste haberlo visto venir?
Ahora me pregunto, dónde está Pan, y qué es lo que está haciendo, pero sobretodo ¿cuándo regresará?
Ahora debe odiarlo de seguro, y quizá yo podría tener una posibilidad con ella. Después de todo, ella fue mi primer amor.
FLASHBACK.
—Ubb—me dijo en medio de su abrazo—. Sé que estás pasando por un momento muy difícil, pero ahora muchas personas dependerán de ti.
—Pan…
—Tienes que… seguir el legado de tu padre—me confortó—. Lamento tu pérdida.
—Pan—me aferré a ella como si no hubiese mañana. Ya sin poder más, colapsé en llanto.
Mi padre había muerto, y ahora me había dejado la responsabilidad de mi aldea, y por si eso no fuera suficiente, ella me comentó que se iría a otro país.
Que no la vería en mucho tiempo, porque pensaba en cuidar de su abuelo.
—Pan… gracias por haber venido. En verdad te lo agradezco.
—No tienes de qué, eres familia, y debemos apoyarte en este momento de dolor.
—Sí, Pan. Eres mi familia.
FIN DEL FLASHBACK.
Me preocupa esa niñata ¿En dónde estará?
POV DE PAN.
—Oh, pero…—sin poder decir nada, Cori solo me vio de pies a cabeza.
—Hola, Cori—sonreí en su dirección.
—Buenas tardes, señora Briefs—reverenció sin poder quitar los ojos de mi vientre—. Ah. Felicidades—reverenció refiriéndose a mi estado.
—Cori.
—¿Sí, Sr. Briefs?
—Prepara el cuarto de huéspedes.
—Sí, enseguida señor—le dijo la mujer de mediana edad, subiendo las escaleras, y perdiéndose en el segundo piso.
—Pan…
—Quiero que sepas que todo esto lo hago por nuestro hijo—le dije—. Pero solo será hasta que nazca.
—Lo sé, Pan. Y te agradezco que hayas aceptado vivir conmigo mientras el bebé nace.
Con un asentimiento de mi cabeza, me dirigí al segundo piso, con rumbo a la habitación de huéspedes.
—Aun creo que es mala idea que te quedes aquí, deberías ir a la habitación principal, es más espaciosa.
—Estaré bien aquí—le contesté sujetando mi cabello en una cola de caballo—. No tengo ningún problema con quedarme aquí.
—Ah. ¡Cof! ¡Cof! Lamento interrumpirlos señores, pero… el señor Son está abajo en la sala.
—¿Mi papá?—le pregunté y ella solo asintió. Dejando mi bolso en la cama, salí a toda prisa para verlo, y efectivamente, él en compañía de mi madre, estaban allí.
No pude evitar sonreír cuando sus ojos se abrieron asombrados, y no sabían qué decir.
—Mamá, papá—sin esperar más me lancé a sus brazos, y los abracé a ambos.
—Mi niña.
—Pan. Nos tenías preocupados—soltó mi padre pasando una mano por mi cabeza.
—Lo siento mucho, papa, y mamá. Pero entenderán que necesitaba tiempo para asimilar todo lo que pasó.
Un tanto avergonzados, ellos bajaron la cabeza.
—Como verán… entiendo por qué lo hicieron.
—Pan, nosotros solo pensamos en lo que era mejor para ti.
—Sí, papá. Lo sé, pero yo ya era una adulta, y tenía que resolver mis propios problemas.
—Sí, mi niña—comentó mi madre con una sonrisa en la cara, y un par de lágrimas surcando sus mejillas—. Ah ¿De cuánto estás, Pan?
—Tengo tres meses de embarazo, pero según Yajar me dijo, me quedan tres más para que nazca.
—Oh, esto sí que fue una verdadera sorpresa—comentó pidiendo permiso para poder tocar mi panza.
—Sí. Vaya que lo fue— Menudo momento había escogido mi bebé para existir.
—Pan. No queremos molestar, pero ¿Volviste con Trunks?
—No.
—Quizá deberías venir a vivir con nosotros—ofertó mi madre, pero con una sonrisa en mi cara, solo denegué.
—Mamá, no puedo. Viviré aquí hasta que el bebé nazca, Trunks también debe conocerlo, y ayudarme.
—¿Estás segura, Pan? ¿Realmente quieres quedarte aquí? Es decir…
—Sí lo estoy mamá. Este bebé también es su hijo, y el prometió hacerse cargo, y hacerse cargo no solo implica que me deposite un cheque en el banco, él también tiene que atenderlo, y tiene que saber lo que es tener un hijo, con sus contras, y sus ventajas.
Al escucharme, mi madre solo me dio una sonrisa, y un asentimiento de cabeza, cosa que yo agradecí infinitamente, porque significaba que respetaba mi decisión.
—¿Y luego, Pan? ¿Qué vas a hacer? —preguntó mi padre acomodándose las gafas sobre el puente de su nariz.
—Me iré a vivir a mi casa a las afueras de la ciudad.
—¿Qué? ¿Creí que allí sí que te irías a vivir con nosotros?—dijo mi mamá.
—Mamá. Toda mi vida fui independiente, y ahora tendré un hijo, y quiero vivir con él, en mi casa.
—Lo entendemos, Pan. Y apoyaremos tus decisiones.
POV DE TRUNKS.
Kami. Estoy fastidiado.
Llevo horas sin poder dormir.
A solo una habitación de distancia estaba mi esposa, y ahora aunque volvió, ni siquiera podía dormir con ella.
Así lo había aceptado, y ahora tenía que conformarme con al menos tener la tranquilidad de que estábamos bajo el mismo techo.
"Solo hasta que el bebé nazca"
Me había dicho, y yo aceptaría lo que ella quisiera darme. No me importaba con tal de tenerlos conmigo, pero Kami, ahora tenerla tan cerca, y ni siquiera poder abrazarla, era demasiado.
Sí que me haría pagar caro, pero lo aceptaría, por ella y por mi hijo.
Solo espero que no tarde mucho.
POV DE PAN.
Haber vuelto. Antes de lo esperado.
¿Será que hice bien?
Lo hiciste por tu hijo.
Dijo mi yo interna mientras tejía unos escarpines.
Todo por tu bebé. Así que ahora, duérmete, mujer. Deja de pensar tanto.
Kami, tres meses ¿Cómo serán?
POV DE TRUNKS.
—Oh. No estarás pensando en comprarlo ¿O sí?—Se cruzó de brazos, y con la ceja enarcada me miró.
—¿Por qué no?—repliqué.
—Trunks—me miró con el cejo fruncido—. Apenas sí va a nacer ¿Cómo va a usar un auto a batería?
—No, aún no, pero sería bueno llevárnoslo.
—Estás loco—comentó riéndose de mis ocurrencias.
—No lo estoy, pero sería bueno tenerlo desde ya.
—Estás demente—me sentenció girando los ojos.
—Entonces, dime ¿Qué tenemos que comprar?
—Primero una cuna, un coche, algunas prendas, biberones, y pañales. Eso, Trunks. Eso sí necesita un bebé, no un…—señaló mi Audi en versión juguete para niños—. Un auto a batería. Pero qué tontería. Kami ¿Cómo se te pude ocu….—se alejó refunfuñando.
—Espérame, Pan—le dije alcanzándola en el trayecto, rumbo al área de ropa para bebé.
Aun ahora me rio de todo eso, a decir verdad, creo que exageré un poco, pero en fin. Al menos teníamos todo preparado, aunque faltara un mes y medio, eso no quería decir que ambos, o al menos ella, fuéramos tan irresponsables de dejar todo para última hora.
Y ahora, todo estaba acomodado en el cuarto de Pan. Kami, por ahora tendré que conformarme con al menos tenerlos en nuestra casa.
Viendo mi reloj supe que Pan ya estaría esperando por mí para cenar, ya que ella no había perdido esa costumbre, y yo no habría de desperdiciar ningún momento para tenerla cerca.
—Sr. Briefs. Sea bienvenido—saludó Cori cuando me vio ingresar.
—Hola, Cori. Dime ¿Dónde está Pan?
—Ah, la señora aun no llega.
—¿Eh? ¿Y eso? —me extrañó, ella casi siempre estaba aquí.
—Llamó, y dijo que tardaría un poco en casa de sus padres.
—Ah.
—¿Sirvo su cena, señor?
—No, voy a esperar a Pan.
Mientras la esperaba, me puse a trabajar en algunos balances, pero los minutos pasaron, y ella aun no regresaba.
—Cof. Cof. Señor ¿Va a comer?
—No, la esperaré.
Otros minutos más pasaron, y ahora mi estómago se estaba manifestando.
—Kami ¿Por qué tarda tanto? Ah, tengo hambre.
"Nadie nunca debe comer solo"
—Kami, a este paso, quizá se quedó a dormir en la casa de Gohan.
Escuché un griterío a la afueras de la casa, pero no le tomé importancia y me concentré de nuevo en mi trabajo, coloqué música en mi computador, me coloqué los audífonos, y seguí trabajando.
—¡Sr!—dijo Cori bajando a paso apresurado del segundo piso—. La prensa ha rodeado el auto de la señora en la entrada, y la están atosigando con preguntas, y no la deja pasar.
Apenas lo dijo, salí de la casa, y efectivamente así era. Pan no podía avanzar porque delante del auto, los periodistas estaban acoplados.
—¡Señora Briefs. Díganos! ¡¿Cuál es el sexo del bebé?! —gritaban, y pude ver que Pan solo los saludó con una sonrisa.
—¡Sra…! ¡Oh, allí está el Sr. Briefs!—gritaron al verme detrás del portón, y todas las luces de las cámaras se enfocaron en mí—. ¡Unas palabras para el diario Today!
—¡¿Cómo tomó la noticia del bebé?!
Reprimí mi impulso de girar los ojos exageradamente, porque de seguro mañana sería noticia nacional.
—¡¿Esa es la razón por la cual su esposa desapareció unos cuantos meses?!
—¡¿Estaban ocultando la noticia?!
—¡¿Cuál será el nombre del bebé?!
Abrí la puerta de acceso, y pasando de ellos, golpee la ventana de mi esposa. Ella me miró negando mi pedido.
Sabía lo que yo le diría, y volvió a negar. Le golpee la ventana con dos dedos, y ella aun aferrada al volante, se negó a salir, pero después de unos segundos de considerarlo, salió del auto.
No esperé su confirmación, y tomando su mano, la arrastré conmigo con dirección a la casa.
—¡Señores Briefs!
—¡Solo una declaración!
Sin prestar atención a más tonterías que tendrían para decir, caminé a paso apresurado con Pan a mi lado.
—Y así querías irte a vivir sola, mujer—le dije sacado de quicio con esas personas.
—No fue mi culpa—se excusó Pan a mis espaldas—, no creí que sucedería esto.
—Pues ya ves que sí, Pan.
Llegando a la puerta de acceso a la casa, Cori ya esperaba por nosotros.
—Cori, encárgate del auto.
—Sí, señor. Enseguida.
Me adentré a la casa, y me aseguré que todo estuviera bien con ella.
—¿No te hicieron daño?
—No—contestó muy segura—, estoy bien, es solo que no me lo esperé.
—¡¿Por qué eres tan terca, Pan?! ¡Te dije que si necesitabas cualquier cosa, tan solo tenías que decirlo! ¿Por qué no llamarme?
Cerrando levemente mis ojos traté de calmar mi ira.
—Ah…
—Señores, ya guardé el auto, pero los periodistas siguen esperando fuera—interrumpió Cori.
—Gracias Cori, por favor, sirve la cena.
—Sí, señor. Como ordene.
Desapareciendo con rumbo a la cocina, nos dejó solos.
—Exijo una explicación razonable, Pan.
Sus cejas se juntaron, y pensé que iba a gritarme, grande fue mi sorpresa cuando solo hipeo.
—Bueno… pero no te enfades conmigo—dijo en un hilo de voz—. Nada pude hacer… apenas sí estaba llegado, y…—pronto las lágrimas no tardaron en surcar sus mejillas—, ellos se colocaron delante del auto ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué les pasara el auto por encima? —soltó su argumento con el cejo fruncido, y el rastro de las lágrimas en sus mejillas.
Solo ahí pude ver que me había sobrepasado con ella.
"Estará muy sensible en el embarazo, así que acostúmbrate a los lloriqueos, y cambios de humor constantes. Son las hormonas"
Me había aconsejado Videl, y vaya que ella tenía razón.
—Solo… no me grites… por favor—suplicó—… sé que estás molesto, pero…
—No estoy enojado contigo, mujer. Estoy enojado con ellos por ser tan entrometidos.
—Entonces ¿Por qué gritarme a mí?—soltó en el mismo tono lastimero, y derramando un par de lágrimas.
Ya ni la reconocía, ella nunca se había comportado así, si hasta parecía una niña mimada.
Y cualquier persona en este mundo podría haber pensado que yo había sido un pobre maldito si viera las lágrimas en su cara.
—Trunks… yo lo siento mucho… fue mi culpa.
—Ah, mujer. No seas tonta—la abracé, al menos podía sacar algo de provecho de toda esta situación—. Solo que debiste haberme llamado—, Yo tengo que cuidar de ustedes.
