26. Poco a poco se renace

Hospital. Habitación de planta.

Hacía un par de días que Saga había abandonado la Unidad de Vigilancia Intensiva, pasando a ser un paciente de planta. Poco a poco los alimentos sólidos comenzaron a ser permitidos para él, y el vendaje que cubría la larga cicatriz que perpetuamente adornaría su pecho era menos aparatoso y más liviano. Saga estaba haciendo gala de una paciencia insospechada, pero lo que no llevaba nada bien era seguir conectado al engorroso suero y no poder vestirse con nada más que un camisón de enfermo que le dejaba todo el trasero al aire. La justificación para mantenerle vestido con tan ridículos ropajes era la de facilitar las curas y agilizar la administración de medicamentos y calmantes, algunos inyectados a través del catéter anclado en su brazo...otros pinchados directamente sobre cualquier de los dos cachetes del firme trasero.

Recién acababa de llegar el desayuno, y en la soledad que Shaka tuvo que ofrecerle debido a la atención de sus obligaciones laborales, Saga empezó a dar cuenta de él como si de un exquisito manjar se tratara. Estaba a punto de empezar con la segunda tostada de pan de molde cuando la puerta de la habitación se abrió de par en par y Kanon se plantó a su lado, exclamando un alegre "buenos días" y acarreando con él una bolsa de plástico dónde Saga deseó ver a la salvación de sus partes más privadas.

- ¿Has ido a casa a por ellos? - Preguntó Saga con frenesí, casi atragantándose con el bocado que se apresuró en engullir.

- No...me daba pereza...- Dijo Kanon, dejando la bolsa sobre la cama, divirtiéndose en ver cómo Saga trataba de descubrir que realmente se los había traído.- Además no sé dónde metí las llaves de repuesto que me diste...así que...- las manos de Kanon empezaron a revolver la bolsa y finalmente extrajeron algunos ejemplares que defendían el encargo que le había hecho Saga la noche anterior - ...te he traído de los míos.

- ¡Kanon! Sabes que soy muy quisquilloso con ésto...

- ¡Están limpios! ¡¿De verdad me crees tan guarro?! Me ofendes, Saga...- Exclamó Kanon fingiendo enfado mientras le lanzaba un par de las prendas elegidas.- Además...los uso tipo bóxer, igual que tú. No tienes razón de quejarte.

- Está bien...me conformo con ellos...- Aceptó Saga, a quién le faltó tiempo para apartar la mesa con ruedas que le facilitaba el soporte de la bandeja del desayuno.- Ayúdame a ponérmelos...- Añadió tendiendo a Kanon el que era de color negro mientras hacía visibles esfuerzos para deslizar sus cansadas piernas de la cama y dejarlas colgando.

Kanon se agachó, y después de comprobar tener en buena posición la prenda la enfundó a través de los pies, sintiendo como la mano de Saga se apoyaba en su hombro para ayudarse a tomar tierra. Los calzoncillos fueron arrastrados hacia arriba con la falta de delicadeza innata en Kanon, y cuando sobrepasaron las rodillas fueron las manos de Saga las que insistieron en colocarlos definitivamente en su lugar.

- Deja...ya me los acomodo yo...- Dijo Saga, transpirando cierta vergüenza ante el hecho de verse vestido con ayuda.

- No me digas que ahora te da vergüenza que te vea en pelotas, hermanito...- La risa que asaltó a Kanon aún incomodó más a Saga, que terminó de subirlos cuidándose que la tela del camisón seguía cubriendo en todo momento su intimidad.- ¡¿Qué iba a ver de raro?! ¡Si eres mi réplica! ¡Deberías estar orgulloso de ello!

La sana risa de Kanon no tenía fin, y se debía únicamente a la tranquilidad que se había instalado dentro de él al saber que definitivamente su gemelo había salido de todo peligro al que temer.

- No seas tan fanfarrón...que aquí la réplica eres tú...

Saga quiso fingir enfado, pero un sutil ladeo de sus labios le traicionó maliciosamente.

- Lo que tú digas, Saga...lo que tú digas.

Kanon le ayudó a sentarse de nuevo en la cama, acercándole otra vez la mesa con los restos del desayuno para seguidamente optar en tomar asiento sobre el colchón en vez de elegir la silla dispuesta para los visitantes, arrancando una estrepitosa reacción en Saga.

- ¡Kanon! ¡Sal de aquí!

- ¿Por qué?

- ¡Levanta el culo, joder! El brazo...- Se quejó Saga con evidentes muecas de dolor inscritas en su rostro.

Kanon ignoraba a qué se debía repentina reacción, pero cuando sus ojos repararon en el mencionado brazo se dio cuenta en seguida: estaba directamente sentado sobre el tubo de suero que conectaba con el antebrazo de Saga, provocando un tirante dolor difícil de soportar.

- ¡Hostias! Perdón...

Kanon saltó de un respingo y entonces sí que eligió sentarse en la silla dispuesta para la ocasión. Saga continuó dando cuenta del insípido desayuno, aunque a él seguía pareciéndole exquisito después de haber estado días sin comer.

- ¿Ya hay fecha para retomar el juicio? - Inquirió Saga después de apurar completamente el primer manjar del día, consiguiendo gracias a esta pregunta robar el sano color que se había instalado en el rostro de Kanon.

- No creo que te debas preocupar por éso ahora...Lo más importante es que te recuperes, y que te olvides del trabajo por un tiempo.

La voz de Kanon recuperó una dureza que había perdido en los últimos días, y su mirada se achicó al ser dirigida hacia el rostro de Saga.

- ¡Pues claro que me preocupo! ¡Mi estúpido bache lo cortó todo por la mitad!

- ¡Tu estúpido bache casi te mata, Saga! ¡¿Tan rápido te has olvidado de ello?! - Se enfadó Kanon con razón, incapaz de comprender la absurda obstinación que Saga mostraba por el trabajo en un momento que ésta simplemente sobraba.- No vas a volver al juicio, que te quede claro.

- Sigues teniendo miedo de perder, Kanon...siempre lo has tenido...- Le hirió Saga, que empezaba a dejarse embriagar de nuevo por el veneno de su arrogancia y ambición.

- ¡Serás capullo! - El enfado de Kanon se estaba transformando rápidamente en intensa furia mal controlada, la cuál le obligó a alzarse de la silla y abalanzarse hacia su gemelo, dispuesto a lo que fuera para hacerle entrar en razón.- ¡Miedo de perderte a ti he tenido! ¡Pero ya veo que no te importa! No te importa nada, Saga...sólo ganar, ganar y ganar. A cualquier precio. Aún sabiendo que yo mismo he estado más que convencido de hacerte caer.

- Al final no te hubieras atrevido...porqué caías tú también...- Replicó Saga con altivez.

- ¡Y es lo que nos merecíamos en ese momento! ¡Caer, sí! ¡Los dos! ¡Y DM también! - La furia que gobernaba la razón de Kanon se estaba saliendo de madre, y ambos agradecieron que no hubiera otro paciente en la cama contigua que fuera testigo de sus desbarajustes familiares.- ¡No tenías argumentos para ganar, y te inventaste un arma que gracias a tu corazón DM no pudo entregar!- Continuó Kanon, escupiendo al fin toda la verdad.- ¡¿Qué te crees?! ¡¿Que no lo sabía?! - Saga quiso rechistar, intervenir, hacer oír su recuperada voz, pero la voz de Kanon tenía más fuerza...y más determinación.- ¡Y no te atrevas a culpar a Shaka de ello! - Le cortó, antes que Saga pudiera replicar.- Me lo dijo él...sí. E hizo bien. Sólo deseaba protegerte, ayudarte de alguna manera...y ya ha hecho más de lo que quizás te mereces...¡por qué dudo que te lo merezcas a él también!

Ahí le había dado. Y lo había hecho de lleno. El punto más débil de Saga era sin duda alguna, Shaka. Ser plenamente consciente de todo el dolor que le había ocasionado, únicamente por negarse a comprender la desafortunada consecuencia de la monotonía que él solo impuso entre los dos, le hería. Había rogado perdón a Shaka, pero éste no le llegaba desde el interior de sí mismo. Y Kanon lo sabía, demasiado bien.

Saga había desviado la mirada que por primera vez en días recordó qué era éso de fruncirse con desdén, y la mandíbula se cerraba con fuerza, quizás tratando de acallar más absurdas justificaciones...quizás impidiendo que de sus labios salieran palabras más gruesas que instantáneamente conocerían arrepentimiento.

- ¿Por qué, Saga? ¿Por qué ganar a toda costa?

Los ojos de Saga regresaron al rostro de Kanon, y sus labios no demoraron en reprocharle la propia actuación en un juicio que se había desarrollado de forma insanamente jocosa.

- ¿Y qué me dices de ti? ¡Convertiste el proceso en un escaparate de feria! ¡¿A quién se le ocurre llamar a testificar a los "dioses del inframundo", removiendo pasados que no tienen nada que ver con lo que nos ocupaba?!

- El chico que defiendo no es culpable. El crimen de la muchacha es mucho más complejo...Muchísimo más...

- Bobadas, Kanon...Tú también te aferras a lo que sea para saber lo que es ganar una jodida vez en tu vida. Incluso te encomiendas a "Thanatos"...¡venga ya!

- Ese hombre...Thane...sufrió un juicio amañado.

- ¡Ese hombre es un criminal! ¡Y cuando pueda haré lo que esté en mis manos para devolverle al lugar de donde nunca debió haber salido!

- ¡Joder, Saga! ¡¿Por qué tanta rabia?! - Exclamó Kanon, desesperándose por completo ante la ofuscación que sufría su gemelo.- ¿Qué mas tiene que pasar para que te des cuenta que el camino que has elegido sólo te hace daño? - Inquirió Kanon, forzándose a hacerlo con calma.

- Yo trabajo para labrarme una buena reputación...para obtener un merecido respeto...para_

- Para ser como él.- Volvió a cortarle Kanon en seco.- Admítelo de una puta vez, Saga. Todo lo que haces es únicamente para ser como él.

- ¡Papá era un excelente fiscal, Kanon! ¡Y parece que es a ti a quién molesta su reputación!

Kanon resopló nerviosamente, se revolvió los cabellos que caían sobre su rostro y armándose de algo parecido a la forzada contención dejó caerse de nuevo sobre la silla.

- No niego que papá fuera bueno...pero también hay muchos puntos oscuros a su alrededor...Demasiados. Y me resulta hilarante que te niegues a aceptarlo.- Kanon tenía razón. Y Saga, muy a su pesar, lo sabía, detalle que propició que ambos finalmente callaran y se observaran largamente y en silencio.- Sé que le admiras...que durante años te has guiado por sus procedimientos para llegar a ser tan bueno como seguramente una vez fue...pero sé que puedes ser mejor que él. Lo puedes ser si dejas de buscarte en su reflejo y empiezas a actuar haciendo uso de la brillante inteligencia que posees.

Saga chasqueó la lengua, desvió la mirada e intentó acomodarse sobre una cama que ya estaba resultándole engorrosa. Tanto como el temor de vislumbrar a la vuelta de la esquina lo que acabaría convirtiéndose en su primer caso perdido de su exitosa carrera profesional.

- ¿Sabes la mancha que supone un juicio perdido en nuestra carrera? - Preguntó de repente Saga, sin atreverse a mirar a su gemelo de nuevo.- Significa falta de confianza...significa falta de_

- No lo vas a perder tú.- Le cortó Kanon otra vez.- Lo hará Shura por ti. Y con ello te está ayudando más de lo que nunca nadie ha hecho, Saga...Deberías agradecérselo. - Los ojos de Saga se humedecieron a traición, y un leve suspiro hinchó un pecho que aún dolía al respirar sin ayuda.- ¡Joder, Saga! Mírate...hazlo como te miro yo...Estás vivo. Shaka sigue a tu lado...¿Qué más necesitas para ser feliz?- Continuó Kanon, hablando con sobrado conocimiento de lo que significaba haber hallado algo parecido a la felicidad en las cosas más sencillas de la vida.- Céntrate en recuperarte...piensa en el estupendo viaje a la India que te espera...

- ¿Cómo sabes lo del viaje? - Preguntó Saga tontamente, ya intuyendo la única respuesta que encajaba a su cuestión.

- Shaka me lo contó...Los días que estuviste en la UVI nos dieron mucho tiempo para hablar.- La reciente rabia que Kanon había experimentado ya se desdibujaba de su mirada, y ahora solamente restaban unas profundas ansias de recuperar al hermano que su petición de diez años atrás empezó a destrozar.- Fue un detalle muy bonito de tu parte, aunque luego te enfadaras con él por haberlo descubierto.

Saga volvió a suspirar sumido en la propia vergüenza ante sus arrebatos de mal genio, admitiendo al fin que no se había comportado con la madurez esperada de su edad.- No me he portado bien con Shaka...he sido ruin con él...

- Y aun así, aquí sigue.- Acotó Kanon con sincera calidez.- No le dejes escapar. Olvídate del juicio, recupérate...haced este viaje...y cuando estés listo, si quieres, ayúdame.

Kanon lo soltó así, de sopetón. Como era habitual en él. Y Saga no necesitó más para poder rodar su acuosa mirada hacia él, ahora rebosante de curiosidad.

- ¿Que te ayude? ¿A qué?

- A descubrir quién era realmente papá. Y quizás con ello, podamos hacer justicia con el crimen de una muchacha que a mi me huele muy mal.

- Ya sabemos quién era papá. Era un hombre que con nosotros siempre fue bueno. No nos faltó nunca nada...

- ¿Que nos faltara una madre te parece poco? - Preguntó Kanon sintiendo la frustración ante el cierre mental que seguía ostentando Saga.

- ¿Y si mamá nos abandonó porqué prefirió al tío Defteros y papá justificó su abandono enmascarándolo de un necesario alejamiento debido a una incipiente locura, todo para que nos doliera menos? - Le rebatió Saga, anclándose a las ideas que fueran para seguir sujeto a la idílica imagen que él cultivaba de Aspros.

- ¡¿Y si papá nunca fue en realidad nuestro padre?! - Se exasperó Kanon ante las absurdas justificaciones que seguía presentando Saga.

- ¿A dónde quieres ir a parar? - Inquirió Saga, mirándole de frente con los ojos achicados.

- ¡No me digas que nunca te lo has planteado, Saga! ¡No me lo digas porqué no te voy a creer! ¿Acaso no recuerdas aquella vez que nos llevó a hacernos una supuesta revisión?- Siguió preguntando Kanon, dispuesto a destapar un tema tabú, enterrado por demasiados años entre los dos.- Yo sí me acuerdo. Debíamos tener cinco años más o menos, y mamá ya no estaba con nosotros.

- Fue una revisión pediátrica normal, supongo...- Mintió Saga, desviando la mirada para evitar que Kanon percibiera la mentira bajo su enésima justificación.

- No hubo vacunas...no hubo nada de lo que debe haber en una revisión pediátrica, Saga...Únicamente nos pasaron un palito por la boca, nada más. Y para mí, ahora, ésto sólo tiene un nombre: prueba de adn.- Saga enmudeció y volvió a revolverse sobre la cama, evitando enfrentar las incógnitas que la voz de Kanon estaba osando desvelar.- Tú guardas todos los papeles de papá en tu piso...podríamos revisarlos...y quizás hallemos la respuesta a nuestro pasado...

- ¿Y para qué hacerlo? ¿No fuimos felices de niños? - Insistió Saga, observando de refilón la también brillante mirada de Kanon.

- La pregunta es: ¿lo hemos sido plenamente de mayores?. En mi caso no. Justo ahora empiezo a sentirme bien...y Rada ha sido quién me ha ayudado un poco a ello. Pero tanto tú como yo hemos cometido demasiados errores, y ya es momento de arreglar todo lo que nos ha descalabrado la vida.- Prosiguió Kanon con abrumadora convicción.- Yo era un perdido que no respetaba a nada ni nadie, tú me defendiste de algo que nunca debí haberte pedido hacer, y empezaste a buscarte en él...Ganar entonces te supo bien, y hasta ahora has sentido la necesidad de seguir haciéndolo, incluso usando las malas artes que una día yo te pedí usar por primera vez. Pero ni tú debes ser como él...ni yo puedo seguir escondiéndome tras la irresponsabilidad que me ha escudado durante tantos años.

- ¿Y si lo que descubrimos no nos gusta? ¿Has pensado en ello? - Replicó Saga después de unos largos segundos de reflexión.

- Pues al menos sabremos la verdad.

- ¡Pero Aspros era nuestro padre, Kanon! ¡Murió de un infarto, y yo casi sigo sus pasos! Todos los médicos han dicho que esta patología es genética...

- Pero yo no la sufro. ¿Quién nos dice que el tío Defteros, que desapareció de nuestra vida con la misma rapidez que lo hizo mamá, no sea como yo? O quizás también la sufría y no lo sabemos...

Saga volvió a callar. Volvió a reflexionar y a suspirar dolorosamente. Quizás Kanon estaba en lo cierto. Quizás no, pero lo único que ambos sabían con absoluta certeza era que en el desván del ático de Saga dormía todo un mundo de papeles dónde explorar.

- El caso de Thane Sifakis...¿realmente crees que papá lo manipuló? - La voz de Saga finalmente emergió, débil y llena de dudas, anhelante de hallar una respuesta de negación.

- Sólo sé que el informe encontrado en los sótanos de la Comisaría de Policía no es claro. El inspector Camus ha reabierto el caso. Y creo que en los papeles de papá hay mucho más que hallar sobre ésto...- Sus miradas se buscaron entre tanto misterio por desentrellar, y fue Kanon el que decidió seguir hablando con la intención de arrastrar a Saga a caminar de una vez por todas a través del sendero de la verdad.- Joder, Saga...tu mente es brillante, y estoy seguro que si me ayudas con ello, entre los dos podremos resolver un crimen del presente con hedor a pasado...Trabajemos juntos, por favor. Hagámoslo otra vez...

- ¿Y si no hallamos nada de lo que crees?

- Pues entonces, dentro de unos meses podrás irte de vacaciones con Shaka con la conciencia tranquila, sabiendo que has hecho todo lo que se supone que el respetable fiscal de la ciudad debe hacer.

- ¡Qué jodido manipulador que eres, Kanon! - Le espetó Saga, tratando de sonreír y consiguiendo emular su intención en su gemelo.

- Dime que no te resulta estimulante todo ésto...Va...dímelo...

Saga bajó el rostro, se frotó los ojos con ambas manos y lentamente volvió a buscar perderse en la mirada que Kanon había anclado a su lado, después de dejarla reposar sobre los brazos cruzados encima del colchón.

- Está bien...te ayudaré...- Aceptó el mayor de ambos, con un hilillo de voz.

- Gracias, Saga...

- Te advierto que trabajar conmigo puede resultar agotador.- Añadió Saga a modo de broma que suavizara la tensión acumulada anteriormente entre los dos.

- Y yo te advierto que aunque te joda reconocerlo, estoy más sano que tú.

Dicha esta abominable verdad, Saga suspiró con cansancio, asimilando que Kanon tenía razón.

- Ésto no lo comprendo, la verdad que no...Fumas, bebes, no comes bien...y muerdes la vida como si de un crío desbocado se tratara. Das rabia, Kanon. Mucha rabia...

- Estoy más bueno que tú, admítelo hermanito.- Respondió Kanon jocosamente.- A propósito...¿ya sabe Shaka que te aterroriza volar? - Preguntó esbozando su media sonrisa, sintiéndose con ganas de incordiar a su gemelo un poco más.

- No...pero no pasa nada...se lo diré cuando estemos en el avión...- Reconoció Saga cociéndose en rubor.

- Deberían haberte implantado el marcapasos...sólo para prevenir...¡A ver si no vas a poder ni despegar!

La cabeza de Kanon se hundió sin remedio en el colchón. Una colleja inesperada fue la instigadora de dicha distendida situación, y la voz de Saga invitándole amablemente a conocer otros destinos fue el detonante del inicio de su nueva unión.

- Vete a la mierda, Kanon...Vete a la mierda...

#Continuará#