26- Cantar
Cuando Fox abre los ojos en las primeras horas de la mañana es porque a veces el canto de Falco lo despierta mientras le hace el desayuno. Él es uno de esos pájaros que tienen el hábito de cantar cuando están saludables y fuertes, sobre todo cuando llega la primavera, bien por razones sociales o simplemente por buscar el dulce y simple acto de acostarse con él y acurrucarse hasta perder toda la energía.
Su canto se puede oír rebotando en las paredes del Great Fox, extraño porque decían que los faisanes no eran el tipo de pájaro cantor en los primeros pasos de la evolución, más bien gritones, pero por alguna razón él reproduce cientos de canciones a la primera con una fidelidad pasmosa además de tener una voz realmente agradable.
Desde la cama Fox llegó a pensar que, si él no fuese mercenario, bien podría ser cantante de ópera con ese acento. El zorro tiene entendido que requiere años de práctica y una gran habilidad, pero él lo hace parecer tan fácil... O quizá parte de un coro, o solista, o parte de un grupo de rock. A él le encanta el rock, de todas maneras, tiene cajas y cajas de CDs y cientos de pósters y camisetas de diferentes grupos a los que sigue.
Abre un ojo de nuevo, perezoso, oyendo a Falco cantarle al café sin que le deje dormir. Fox se hace el remolón negando el levantarse de cama hoy. Simplemente se mueve un poco y abraza un cojín queriendo hacer algún comentario sarcástico aunque reticente a hacerlo por simple pereza.
-¿Qué pasa, Falco? -Dice al fin medio hundido en la almohada. -¿Así está más bueno?
Él deja de canturrear y silbar y se asoma desde la cocina con una sonrisa.
-Yo siempre hago un café muy bueno, que ya le tengo cogido el punto. Siento haberte despertado.
-No importa. -El zorro bosteza con los ojos hinchados y se sienta. -¿Qué canción es? Me suena mucho...
-Esa que estaba de moda cuando lo de Sauria.
-¡Ah, es verdad! ¡Ya ni me acordaba...! Cómo la odiaba Peppy, siempre que salía en la radio la apagaba.
El zorro se despereza y él sigue cantando de nuevo. Su voz es muy agradable y también tiene gran control con el volumen. Fox hace crujir sus huesos, y cuando se mete en la ducha, contagiado por el faisán, alegremente empieza a cantar.
