Después de terminar de hacer algunas compras por internet decido acostarme a dormir. Estoy realmente agotada, pero como siempre me dirijo al cuarto de mi pequeño Andrew para verlo dormir una vez más y al entrar en su cuarto noto como mi pequeño tiene el rostro colorado, respira con dificultad y tose una y otra vez… al parecer después de dos años el asma le ha vuelto.

-¡Andy!... ¿Qué sucede?... ¿Estás bien?

-No puedo respirar.- Me responde y lo veo respirando con dificultad, como si se ahogara y rápidamente lo tomó en brazos, subiéndolo al auto hasta que llegamos al hospital y rápidamente es llevado a la sala de urgencias teniendo que conformarme con sentarme en la sala de espera donde veo las horas pasar.

Es tan horrible ver cuando mi hijo se pone así. Creo que el asma es una secuela que le quedo debido a su nacimiento prematuro y me pongo a sollozar en silencio en esa noche de madrugada. Mi hijo es lo único que tengo, lo que más amo. No quiero que nada malo le suceda.

Tocando fondo.

"Para mi amada Hotaru"

Hoy despierto apesadumbrado, y nuevamente desvelado

Hace días que no duermo, sólo pensando sin consuelo

Esto que me tiene así, no me deja vivir

Por un lado está ella, esa chica que es mi dueña

Ella es mi gran amor, a la única que amé yo

Pero que sólo me dejó cuando en coma ella cayó.

Pero ahora despertó y volvió la alegría a mi corazón,

Pero un problema tengo yo

Que otra duerme en mi colchón

Una niña sin amor a la que rescaté yo

Ella que me dio su amor y a mi se entregó

Pura y virgen ella fue y yo de ahí me aproveché

Y ahora la embarace y como hombre responderé

Pero ya no sé qué hacer, porque muero por besarte

A ti, mi dulce angel, que despertaste esta tarde

Que mi vida llenas ya con tu dulce despertar

Yo quisiera ya no más ver a ella en tu lugar,

Pero no me queda más que aceptarla en tu lugar

Pues mi hijo llegará en dos meses sin tardar

Ahora dime cómo hallar una solución a este par

De problemas que me agobian y me deprimen de sobra

Pues a ti te amo yo y es ella quien quiere mi amor

Por eso se embarazó aunque ella diga que no

Sé que ella me amó desde el instante en que me vió

Yo a ella la usé para mi puro placer

Se lo dije así sin más y lo pareció soportar

Pero ella me mintió y así fue como me atrapó

Y ahora tengo que dejar a mi gran amor al despertar

Pues me duele mucho más, el saber que tú te irás

De milado así sin más cuando sepas la verdad

Que ella vive junto a mi desde que el embarazo concebí

En su vientre virginal, gestando a mi hijo ella está

Ahora dime tú, mi amor, qué puedo hacer yo

Si te amo de verdad y a tu lado quiero estar

Pero ya no es igual que hace años de verdad

Ahora algo ha cambiado tú y yo hemos madurado

Mi amada hotaru, dime qué hago para retenerte entre mis brazos

Y revivir ese pasado donde eras feliz a mi lado

Porque a nadie he amado como a ti desde el pasado

Mi amor nunca cambio siempre a ti perteneció

A mi único amor al que quiero con pasión

Y la que le entregó yo mi vida y mi corazón.

Una vez que terminara de leer por segunda vez aquel poema, Makoto se dejó caer pesadamente en la cama dejando escapar un grito en el que quería que todo el dolor de su alma saliera. Le parecía como si de pronto, tras haber vivido dentro de un hermoso cuento de hadas, hubiera despertado a la cruel y dura realidad en la que se daba cuenta de que Andrew lejos de sentir amor por ella sólo estaba a su lado por obligación, por ser quien en su vientre llevara a un hijo suyo.

Muchas veces, desde que se había ido a vivir a su lado había creido que él aunque nunca le dijera un "Te amo" sentía amor por ella, lo sentía en cada una de sus actitudes para con ella, pero tristemente se estaba dando cuenta de que no era así, pues decir "Te amo" si era parte de él, pero sólo para decírselo a la mujer que verdaderamente amaba: a Hotaru Tomoe.

Con aquel poema todo lo que él pensaba le había quedado perfectamente claro: amaba y quería estar con Hotaru en cuanto que a ella era sólo un estorbo que estaba pesando en la vida de Andrew. Un estorbo en el que en ese poema de manera sutil descargaba su frustración al no poder reclamarle por haberse embarazado a propósito, como él creía.

Siguió llorando por varios minutos en el silenció de la habitación donde le parecía que mucho tiempo atrás se hubieran entregado el uno al otro: ella por amor, él por simple lujuria o quizás como cobró por haber arruinado su vida con hacerlo padre de un hijo que lo única a ella, quien siempre había sido una mujer que no amaba.

La rabia y el reconcor se apoderaron de ella… ¿Por qué no fue sincero desde el principio y la dejó de lado?... Ella hubiera podido vivir en casa de algúna de sus amigas y recibiendo sólo su ayuda económica como padre o quizás sin siquiera eso.

¿Cómo se atrevía a creer que ella se había embarazado adrede? Si, ciertamente ella no se había cuidado aquella noche de Tanabata en que habían concebido a su hijo, pero él tampoco había tenido reparos en cuidarse.

¿Era a Hotaru a quien quería tener durmiendo a su lado y no a ella?... Se sentía dolida y molesta por su falta de sinceridad, por no haberle dicho desde el momento en que despertó Hotaru que simplemente no la amaba.

No pudo evitar recordar como desde niña fue maltratada por su madre, por ser una hija no deseada y entonces pensó que quizá algún día Andrew así sintiera a su hijo, como un estorbo. Pero ella no estaba dispuesta a rogarle por amor ni para ella ni para su hijo, Si le estorbaban y los quería fuera de su vida así sería por lo que limpiándose las últimas lúgrimas dejó caer el poema cuya hoja arrugó entre sus manos al piso y tomó las bolsas en que había metido su ropa, no sin antes quitarse los aretes en forma de rosa que dejó en el lecho nupcial que desde semanas atrás le parecía tan frío y solitario.

"Adios Andrew" Pensó para sí misma y salió de la habitación, abordando el primer taxi.

-¿A dónde la llevo señorita?

Makoto se quedó pensativa un momento.

-No lo sé, permítame hacer una llamada.

Marcó como siempre hacía cuando estaba en un problema o si se sentía triste, el número telefónico de Rei, pero ella no constestaba y entonces decidió marcarle a Minako, pues recordaba que ese día Amy iba a salir con su novio.

-Mako-chan… ¿Cómo estás linda?.- Escuchó la voz alegre y chillona de Minako del otro lado de la línea.

-¿Dónde estás Minako?

-Estoy esperando a Diamante, iremos a comer… ¿Pero qué te sucede?... ¿Estás llorando?

-No es nada Minako, luego te marco.

-Makoto, no cuelgues… ¿Te encuentras bien?... Ahora mismo voy a tu casa.

-No estoy en casa, me he ido… ¿Puedo…

Makoto de pronto dejó escapar un grito de horror al escuchar el sonido de metal chocando contra metal cuando un camión de carga se estrelló con el taxi donde ella iba, dando el golpe justo del lado de la puerta de copiloto sintiendo cómo se iba hacia enfrente que le hizo golpearse la cabeza y sofocarse al sentir un fuerte golpe en su vientre, aturdiéndose y pensando solamente en su hijo cuando sintió que algo dentro de ella se rompía y sus piernas manchadas de sangre, después, sintió que su vista se nublaba, hasta que después no sintió nada.

-¡Mako-chan!... ¿Qué sucedió?... ¿Qué fue ese que escuche?... ¿Estás bien?... ¡Responde Makoto!

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Parada en medio de la sala y con teléfono en mano, Minako seguía hablando a Makoto, angustiada por el sonido estruendoso que había escuchado, el gritó de su amiga y después nada hasta que la llamada se cortó.

-¿Qué sucede hija?.- Preguntó la madre de Minako, una hermosa mujer de cabellos rubios que iba bajando las escaleras.- ¿Por qué gritas tanto?

-¡Es Makoto!... Estaba hablando por teléfono con ella, estaba triste, fuera de casa y me dijo que vendría para acá pero entonces escuché un ruido muy fuerte, un grito de ella y después nada. Hay mamá, creo que tuvo un accidente de auto.- Preocupada la rubia.- Ni siquiera sé en que punto de la ciudad se encontraba, pero estaba triste, llorando, la escuche muy mal antes de eso.

De pronto se escuchó el timbre de la puerta y una de las empleadas domésticas fue a abrir, recibiendo a Diamante que inmediatamente entró en la mansión Aino.

-Suegra, Minako, buen día.- Saludó Diamante.- ¿Sucede algo?.- Preguntó Diamante, pues sabía que la seriedad no era una de las características en la personalidad de su novia.

-¡Creo que Makoto tuvo un accidente!.- Dijo Minako acercándose a su novio quien la estrechó en un abrazo.- Tenemos que ir a buscarla.

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Rei se encontraba a las afueras del templo charlando con Darien, con quien había estado distanciada por tres semanas luego que discutieran aquella vez que él había querido tener sexo.

-Por favor Rei, perdóname.- Habló Darien con voz suplicante.

-No te guardo rencor y no tengo nada que perdonarte Darien.- Respondió Rei.- Pero si crees que soy demasiado niña para ti entonces eres libre de alejarte de mi y podemos quedar como amigos.

Darien tomó el rostro de su ex novia entre sus manos y se acercó a ella besándola en los labios tiernamente.

-No sabes cuánto te necesito Rei. Tres semanas sin ti han sido demasiadas.- Dijo Darien.- Eres tan importante como el aire que respiro. Te prometo que seré paciente. Te amo como nunca he amado a nadie Rei.

Rei, quien desde hace tres semanas se había negado a recibirlo, a contestar sus llamadas al final no se resistió y le hecho los brazos al cuello.

-También te he extrañado, pero no me siento preparada para tener sexo.

-Entonces esperaré hasta que tú te sientas lista… ¿De acuerdo?

Rei asintió.

-Me he sentido triste sin ti Darien, pero contigo a mi lado siento que estoy mejor.- Respondió Rei.- ¿Sabes?... Mamá se fue a Nerima hace tres semanas, tiene un problema y no me quiere decir qué es lo que sucede.

-¿Por qué no has ido con ella?

-Quise hacerlo, pero me dijo que eso lo tenía que hacer sola. Yusuke está con ella, pero no sé por qué presiento que esta muy mal. Todos los días me habla, pero la verdad quiero estar a su lado, siento su aura un tanto gris, apagada.

Rei, quien seguía hablando de su madre de pronto se le vino a la mente su amiga Makoto y se quedó en silencio un momento, fue como si una premonición viniera a su mente y entonces su vista se nubló y la imaginó sufriendo en la cama de un hospital.

-¡Mako-chan!.- Exclamó asustada.

-¿Qué sucede?

-Es Mako-chan, ella está mal.

-Rei, tranquila… ¿Por qué dices eso?

-Porque lo presiento.- Respondió Rei y en ese momento escuchó timbrar su celular, mirando que era Minako y temió lo peor.- ¿Qué sucede Minako?

-Rei… ¡ocurrió algo horrible!... Mako-chan tuvo un accidente de auto.

-¿Dónde estás?... Si, claro yo tengo el número de Andrew, allá voy.

-¿Qué ocurrió mi amor?.- Preguntó Darien.

-Makoto tuvo un accidente. Tenemos que ir allá. Háblale a Andrew al parecer no está enterado.

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Andrew se encontraba caminando hacia la salida del hospital llevando del brazo a Hotaru, quien vestía un sencillo vestido color violeta que él le había comprado, caminando lentamente, pues aún la movilidad de sus músculos estaba en recuperación.

-Verás cómo poco a poco saldrás de esto, Hotaru.- Dijo Andrew.- Tu padre antes de entrar en prisión dejó una pequeña cuenta bancaria a tu nombre de la cual no he tocado ni un sólo yen esperando a que despertaras, así que podrás rehacer tu vida.

-No sabía que papá hubiera podido dejarme dinero.- Sonrió Hotaru con tristeza al recordar a su difunto padre.

-Es poco, pero suficiente para sobrevivir y para que puedas rehacer tu vida. Igual yo estaré contigo apoyándote aunque sí tengo que decirte que no podrás tener los lujos que tuviste siempre Hotaru.- Dijo Andrew abriéndole la puerta del auto y en lo que él daba la vuelta para subir del lado del volante Hotaru volteó hacia atrás, mirando una caja pequeña en la cual venía un aparato que servía para escuchar los latidos del corazón de un bebé en el vientre materno.

La sola idea de pensar que lo había comprado pensando en ella, en esa mujer que estaba embarazada esperando un hijo de Andrew la hizo sentirse celosa, él no le había dicho en algún momento amar a la madre de su hijo pero… ¿Por qué comprar un aparato de esos?

Una cosa era que Andrew quisiera a su hijo, que ansiara verlo nacer, pero otra cosa era que se la pasara también con ella, compartiendo su lecho, acariciándole el vientre muy posiblemente. No podía ser de otro modo cuando había comprado un aparato de esos, pues para usarlo tenía que tocar su vientre.

Mas cuando escuchó que la puerta del lado del volante se abría dejó de voltear hacia atrás, no quería amargar este momento recordándola a ella, recordando a Makoto, a quien deseaba poder ponerle cara en su mente.

-Me tomé la molestia de contratar una enfermera que estará en casa durante las noches por si ocupas algo. Tomé un poco dinero de la cuenta de la que tu padre me dejó a cargo, espero no te moleste. Es por si tienes algúna molestia, recuerda que aún estás bajo supervisión médica.

-¿Se supone que la enfermera deba estar todo el día conmigo?

-No.- Respondió Andrew.- Estará ahora durante la noche, mañana en la mañana, en pocas palabras durante las horas que no pueda estar contigo.

-Lo cual quiere decir que esta noche irás a tu departamento donde te espera ella.

Andrew asintió.

-Ella también necesita cuidados.- Dijo Andrew.- En su vientre lleva a mi hijo y es un lazo que siempre me va unir a ella, quiera o no. Iré a casa, hablaré con ella y… no soy capaz de echarla de la casa, así que le contratare una enfermera de confianza para que este al pendiente de ella.

-Entiendo.

Una vez que llegaran al departamento que Andrew rentará para Hotaru estuvieron charlando largo rato con la enfermera quien al final se fue a dormir a otra de las habitaciónes mientras que de un momento a otro Hotaru manifestó sentirse cansada con un bostezo.

-Creo que es hora de que me valla, son las 11 de la noche y Makoto debe estar esperándome.- Dijo Andrew.- Se preocupará y más vale que hoy mismo hable con ella. Además tú tienes que descansar. Le diré a la enfermera que este al pendiente de ti.

Andrew tomó a Hotaru en brazos depositándola suavemente en la cama, mas cuando estaba a punto de irse ella lo haló hacia sí, besándolo tierna y pasionalmente, un beso al que él correspondió con la misma ansiedad.

-No te vallas, quédate conmigo.- Susurró ella deslizando sus labios hacia el cuello masculino que mordió con ansiedad.- Hazme el amor, te necesito.

-Hotaru, tengo que irme, yo…

-¡Por favor!.- Suplicó Hotaru bajándose el vestido y dejando a la vista el nacimiento de sus pechos y Andrew, de pronto al tenerla así, contemplando su hermoso y perfecto cuerpo no pudo resistirse al deseó que Hotaru provocaba en él, recordando cuanto la había añorado por más de cuantro años. Cuantas noches había ansiado tenerla en su cama y entonces cedió ante la pasión, olvidándose de Makoto, olvidándose de su hijo, pensando solamente en la necesidad que sentía en ese momento.

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Dentro de una de las habitaciónes en el área de urgencias, Makoto a quien ya se le había roto la fuente y tras haber despertado del accidente se encontraba acostada en una camilla donde se quejaba una y otra vez al sentir las contracciones en su vientre, temiendo que algo le sucediera a su bebé y que ni los médicos que estaban a su lado atendiéndola pudieran evitarlo.

-Se le ha roto la fuente.- Escuchó que dijo uno de los médicos.- Será imposible detener el parto pero es tan joven y primeriza que ni siquiera ha dilatado lo suficiente.

-¿Cómo está mi bebé?.- Preguntó con desesperación mientras se retorcía de dolor, pero más preocupada por lo que había escuchado pues sabía que aún no era tiempo para que su bebé naciera.

-Traquilícese, señorita.- Le habló suavemente una de las enfermeras.- Se le ha rotó la fuente, su bebé está por nacer… ¿Desea que le ponga medicación para disminuir los dolores?

-¡Sólo quiero que mi bebé esté bien!.- Pidió desesperadamente.- Por favor, es lo único que pido, que no le suceda nada a mi hijo.

Los dolores de las contracciones eran fuertes; mas sin embargo, en ese momento más que preocupada por su dolor físico, estaba asustada, aterrada, se sentía sóla, temía que algo malo le sucediera a su bebé y no poder hacer nada para evitarlo. Muchas veces durante su embarazo le había dicho a Andrew tener un poco de miedo al pensar en la hora del parto, pero él siempre la había tranquilizado diciéndole que todo saldría bien y que en ese momento él estaría a su lado. Pero en ese momento ella y su hijo estaban solos, Andrew no estaba con ellos.

Algunas horas después…

Estaba ya amaneciendo en Tokio, casi 10 horas habían pasado desde que Makoto había ingresado al hospital donde dentro de la habitación se encontraba Amy a su lado haciéndole compañía luego de que Rei acompañara afuera a Minako quien se había puesto nerviosa.

-¿Estás bien Mina?.- Preguntó Rei luego de que la acompañara a sentarse en la silla.

-Perdón, Rei. Me puso nerviosa ver a Makoto sangrando así.- Se soltó llorando Minako en ese momento.- Pobrecita, y el imbécil de Andrew ni siquiera está aquí.

-Tranquila Minako. Todas estamos preocupados por Makoto pero vas a ver que todo va a salir bien.

En ese momento se vio llegar a Darien quien venía acompañado de Diamante con cinco tazas de café, pues habían estado ahí toda la noche.

-¿Ya localizaron a Andrew?.- Preguntó Rei.

-No.- Respondió Diamante.- Justo le comentaba a Darien que fui a buscar a Andrew a su casa, pasé al hospital psiquiátrico y no lo encontré.

-Igual yo lo busqué en el hospital de neurología donde trabajo. Hice lo posble por investigar donde se ha metido y le he llamado más de una vez a su celular pero me manda al buzón.

¿Y qué demonios tiene que estar haciendo Andrew en la clínica donde tú trabajas Darien?.- Preguntó Minako entre nerviosa e irritada.- Él es psicólogo, no médico.

-Es algo largo de contar, Minako.- Dijo Rei a quien Darien ya le había contado algo.- Tranquilízate, por favor, amiga.

-Chicas… les trajimos un café.- Comentó Diamante.- ¿Dónde está Amy?

Justo Diamante acababa de preguntar por Amy, la vieron salir del área de visitas para reunirse con todos en la sala de espera, donde para ninguno paso desapercibido su rostro de preocupación.

-¿Qué sucede allá dentro Amy?

-Llegó la hora del parto.- Comentó Amy.- Al parecer no ha dilatado bien y están contemplando inducirle el parto o hacerle una cesarea lo que convenga mejor.

-Si no ha dilatado bien seguro le harán una cesarea.- Comentó Darien.- Hay que tomar en cuenta que es joven, es su primer parto, tuvo un accidente que afectó su embarazo haciendo que se le rompiera la fuente cuando todavía no es tiempo de que debería de dar a luz. Seguiré intentando llamar a Andrew.

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Dentro del quirófano, a Makoto se le había aplicado una medicación para aumentar las contracciones, el momento de dar a luz había llegado y estaba aterrada a pesar de estar rodeada del personal de médicos y enfermeras que monitoreaban sus signos vitales y le estaban tratando de tranquilizar inútilmente en ese momento.

-Tranquila, señorita. Todo va a estar bien.- Decía una de las enfermeras.- Empuje un poco más, por favor.

Makoto estaba haciendo un esfuerzo enorme por hacer lo que los médicos le pedían, pero sentía como poco a poco su cuerpo perdía fuerzas. La vista nublándosele, sentía que llevaba una eternidad ahí, quería que su hijo naciera con bien, que todo terminara.

-Ahh.- Dejó escapar un quejido de su garganta y después muchas horas de trabajo, cuando al fin escuchó el llantó de su hijo perdió el conocimiento, habiendo dado todo su esfuerzo para traerlo al mundo.

-La presión le ha bajado demasiado.- Comentó uno de los médicos.

-Ha perdido demasiada sangre.- Comentó el médico que se había encargado del parto.- Habrá que buscar donadores de sangre si no la queremos ver morir. En cuanto al recién nacido hay que llevarlo inmediatamente a la incubadora.

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Rei, Minako y Amy, quienes se encontraban bebiendo café en compañía de Darien y Diamante, se pusierón de pie tan sólo ver salir a uno de los médicos quien se dirigió a ellos.

-¿El señor Darien Chiba?.- Preguntó el médico, pues en ausencia de Andrew, Darien era quien se había encargado de firmar el papeleo necesario puesto que Rei, Amy y Minako eran menores de edad.

-Sí, díganos doctor… ¿Cómo le fue a Makoto en el parto?

-La señorita Kino ya ha dado a luz pero hubo algunas complicaciones. Le bajó la presión, se desmayó poco después de dar a luz y en parte debido al accidente, a los nervios y a lo difícil de parto perdió mucha sangre por lo que va ser necesaria una transfusión de sangre urgentemente. Es necesario conseguir dos donares del tipo O positivo.

-¡Pobrecita Makoto!.- Comentó Minako echándose a llorar y abrazandose a su novio que trataba de tranquilizarse.

-¿Cómo está el bebé?.- Preguntó Rei.

-En cuanto al recién nacido tuvo que ser trasladado inmediatamente a la incubadora. Como comprenderan, es prematuro aún no era tiempo de que naciera y tiene que estar aislado para evitar infecciones, ya que aún no está apto para sobrevivir fuera del útero de su madre pues por lo mismo puede ser más susceptible a contagiarse. Tendremos que mantenerlo en observación médica pero por ahora lo que urge es buscar a los donadores.

Una vez que el médico se retirara, Minako y Rei se separarón de sus novios y junto con Amy las tres se unieron en un abrazo.

-Nada malo sucederá chicas.- Dijo Minako más tranquila.- De cierto es que nosotras no tenemos el tipo de sangre de Makoto, pero le diré a mamá que en su programa en la estación de radio haga publicidad para buscar donadores para Makoto.

-Cierto Minako.- Respondió Rei.- No debemos perder la calma. Yo y Amy nos podemos encargar de hacer volantes y pegarlos en las calles, pero debemos tener fe en que nuestra Mako-chan va a salir bien de todo esto.

-Chicas.- Se acercó Darien.- ¿Quisieran ir a dormir a su casa?... Deben de estar cansadas, ustedes aquí no pueden hacer mucho y si bien recuerdo mañana tienen clases.

-Por mi parte aquí me voy a quedar.- Dijo Amy.

-Lo mismo yo.- Dijo Rei.

-Yo también.- Apoyo Mina a sus amigas y después posó sus ojos en su novio.- Diamante… ¿Podrías ayudarnos con hacer unos volantes, por favor?.

-Por supuesto, Minako.

-Mientras tanto insistiré llamándole a Andrew. A estás horas el imbécil debería estar aquí.- Comentó Darien marcando a su número celular, pero de nuevo lo mandaba al buzón por lo que decidió de nuevo dejarle un mensaje de voz.- Andrew, en cuanto puedas comunícate y ven a la clínica Osaka. Makoto ha dado a luz y tanto ella como tu hijo están muy mal.

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Dentro de la habitación del apartamento de Hotaru, ella y Andrew dormían plácidamente después de tener sexo desenfrenado una y otra vez, hasta que al fin habían caído rendidos en los brazos de Morfeo abrazados el uno al otro hasta que de pronto Andrew abrió los ojos, asustado al darse cuenta de que se había dormido.

En un principio recordaba que después de tener sexo se había querido ir, pero ella le había suplicado quedarse y no supo en qué momento se había quedado dormido. No sabía cuántas horas habían pasado pero la luna que se ocultaba en el cielo dando paso al alba antes de la salida al sol a ese crepúsculo en cada amanecer se sobresaltó pues supo que seguramente a esas horas Makoto estaría preocupada por él, alarmada, seguramente llorando y pensando que le había sucedido lo peor.

Rápidamente se vistió y encendió su celular, asustándose al mirar las muchas llamadas perdidas que tenía de Darien, al ver que había mensajes de voz donde decía que era urgente que se reportara pero ninguno que perteneciera a Makoto y entonces al mirar que había un mensaje de voz de Darien sintió su corazón golpear violentamente contra su pecho y decidió escucharlo:

"Comúnicate urgentemente y de ser posible preséntate en la clínica Osaka, Makoto ha tenido un accidente y ha dado a luz".

Tan sólo escuchar aquel mensaje, sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo. La idea de que a Makoto y a su hijo les sucediera algo le hizo sentirse mal consigo mismo, temer al pensar en perderlos, en no volverlos a ver nunca más y no pudo evitar arrepentirse de como se había comportado las últimas tres semanas, de cómo la había ignorado, de cómo se había distanciado de ella y la había tratado con un objeto en casa, pero sobre todo se arrepintió de siquiera haber llegado a pensar que Makoto se hubiera embarazado adrede y le pareció como si saberlos en peligro fuera el peor de los castigos por haberse alejado de ellos y rápidamente sin pensar en nadie más que no fueran Makoto y su hijo caminó hacia la salida de la habitación pero la voz de Hotaru lo hizo detenerse.

-Andrew… ¿Te vas sin despedirte?

-¡Es Makoto, ha dado a luz, ella y mi hijo están muy mal!.- Exclamó Andrew saliendo de la habitación.

-¡Andrew espera!.- Se levantó Hotaru queriéndole dar alcance pero él no respondió a sus palabras y salió a la calle, abordando su auto y perdiéndose en aquel amanecer, dejando sola a Hotaru que tan sólo saber que se dirigía a donde estaba ella, esa chica con la que ahora compartía su vida, se echó a llorar desconsoladamente.

Él era su Andrew, ella lo había conocido primero desde la más tierna infancia, antes de que esa mujer llamada Makoto entrara a su vida. Ella le había dado su amor y él a ella. Ambos habían una promesa años atrás y de pronto pensar que sus sueños podían desmoronarse le hizo sentirse vulnerable y sola en un mundo al que no le gustaría regresar si Andrew la escogiera a ella.

"Tranquila Hotaru" Pensó para sí misma.- "Te ama a ti Hotaru, de lo contario no te hubiera hecho el amor esta noche ni se hubiera quedado a tu lado".

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Veinte minutos después de que saliera del departamento de Hotaru, Andrew llegó al hospital en el cual entró rápidamente, ansioso por saber de Makoto y de su hijo hasta que en la sala de espera se encontró con Amy, Rei y Minako quienes estaban acompañados de Darien y Diamante los 5 con el rostro desencajado lo que le hizo suponer que las cosas estaban mal.

-¿Cómo está Makoto?... ¿Cómo está mi hijo?.- Preguntó al llegar sin siquiera saludar.

Antes de que alguien pudiera responder, Minako se puso de pie y se acercó a el metiéndole una sonora bofetada.

-¡Tranquilízate Minako!.- Exclamó Rei mientras Mina era detenida por Diamante.

-Se lo tiene merecido. Es un imbécil y no hace falta preguntar dónde estaba, pues por algo no lo encontramos en ningún lado y por el labial en la camisa…

-Déjalo, Minako.- La hizo callar Rei.- No hace falta que te comportes de esa manera tan ridícula y lo golpees porque si él no valoró a Makoto ni a su hijo es algo que hallará en su conciencia.

Andrew no dijo nada ante las palabras de Rei ni el golpe de Minako. Sentía que era lo menos que merecía por el abandono en que había tenido a Makoto en las últimas tres semanas y en cuanto a las palabras duras de Rei le parecieron mucho más dolorosas que el golpe que le propinó Minako.

-Chicas, por favor, no es momento de buscar culpables.- Se acercó Darien haciendo que las dos se quedaran en silencio con tan sólo mirarlas.- Andrew, estás tarde, bueno más bien sería el día de ayer que Makoto tuvo un accidente de auto alrededor de las 6:30 de la tarde como a tres calles de tu casa, se dirigía al parecer en taxi a casa de Minako pero un camión de carga se estrelló contra el taxi justo del lado donde venía Makoto. De esa manera se le rompió la fuente además de que se lastimó por el impacto del golpe y el parto se le adelantó. Justo hace como una hora dio a luz pero tu hijo. Ahora está en incubadoras puesto que como sabes aún no era tiempo de que naciera, además de que parece que está teniendo complicaciones en los pulmones y en cuanto a Makoto ella se le bajó la presión al momento del parto en parte debido a la pérdida de sangre y bueno, ahora está ocupando transfusión de sangre, se necesitan reunir 2 donadores a la mayor brevedad posible o…

-¿O qué Darien?

-Bueno, de lo contrario sabes que no podrá sobrevivir mucho tiempo así.

-No le puede suceder nada a Makoto.- Susurró Andrew con nerviosismo, sintiendo que en cualquier momento las lágrimas escaparían de sus ojos.-No, a ella y a mi hijo no les puede suceder nada. Sin ellos me moriría. Tengo sangre del tipo universal, puedo donarle a Makoto toda la que necesite.

-Aunque tú puedas donarle con la tuya no es suficiente.- Respondió Darien.

-¡Pero conozco a alguien que puede hacerlo, Reika algún día me comentó tener ese tipo de sangre, ella puede donarle!

-Y tú crees que esa bruja querrá siquiera donar.-Dijo Rei en tono de reproche.- Esa maldita arpía y su madre jamás quisieron a Makoto y si fueron capaces de echarla de casa no creo que les interese siquiera donarle sangre.

-Ahora mismo iré a buscarla.- Respondió Andrew que tan pronto como llegó se alejó con dirección a la casa Nishimura, donde antes viviera Makoto, marcando al número celular de Reika una y otra vez al llegar hasta que al fin le contestó la llamada.

-¿A quién demonios se le ocurre llamar a las 6:30 de la mañana?

-Reika,soy Andrew, tengo que hablar contigo, estoy afuera de tu casa, sal por favor.

-Andrew.- Escuchó la voz sorprendida de Reika del otro lado de la línea.- ¿Qué demonios quieres?

-Tengo que hablar contigo. Por favor Reika, te lo suplico.

Andrew no tardó mucho en convencer a Reika quien salió de su casa 10 minutos después vestida con una bata larga en color rosada y el cabello castaño bien peinado hasta encontarlo de pie frente a casa.

-¿Qué es lo que quieres Andrew?... No entiendo para qué vienes a buscarme… ¿Será que acaso ya te aburrió mi prima?.- Sonrió Reika con malicia.

Andrew deseó en ese momento no tener que necesitar de su ayuda, odiaba la arrogancia y presunción de aquella mujer, pero ese no era el momento de portarse grosero pues como quiera que sea necesitaba de su ayuda.

-Makoto tuvo un accidente, se le adelantó el parto y ella y mi hijo están muy mal.- Andrew en ese momento no pudo evitar que las lágrimas escaparan de sus ojos azules.- Makoto ocupa una transfusión de sangre urgentemente. Por favor Reika, tú tienes el mismo tipo de sangre que ella.

Reika esbozó una sonrisa burlona al ver que ahora era él quien suplicaba.

-¿Me estás suplicando a mi?... Si bien recuerdo hace meses no me hablabas de la misma manera y hasta te atreviste a empujarme.

-¡Por favor Reika, ésto es serio, Makoto es tu hermana y se está muriendo, sé que nunca te llevaste bien con ella, pero es tu hermana y puedes ayudarla, por favor! ¡Si no recibe la suficiente sangre puede morir en cualquier momento!

-Eso es algo que a mi no me importa.- Respondió Reika.- Quizás si te hincaras y me lo pidieras de rodillas.

Andrew no lo pensó y tan sólo escucharlo se postró a sus pies, suplicando como jamás en su vida había suplicado.

-Por favor Reika, te lo suplico. Pídeme lo que quieras pero ayúdame. Necesito tu ayuda. No quiero que mueran ni ella ni mi hijo, por favor Reika, por favor.

-Lo de que te hincaras era una broma.- Se burló Reika.- Pero quizás si me dieras un poco de placer podría cambiar de parecer.

Andrew se puso de pie molesto, acostarse con Reika era algo que jamás haría.

-Sabía que no podía confiar en ti.

-Piénsalo Andrew o podría arrepentirme.- Se burló Reika.- O mejor dicho, es ahora o nunca, lo hacemos en este momento y le donó la sangre a Makoto o te olvidas siquiera de la idea porque aunque regreses no aceptaré.

Andrew esbozó una sonrisa amarga, por un momento había cruzado por su mente desesperada acostarse con Reika a cambio de que donara sangre para Makoto, pero si lo analizaba fríamente sabía que no lo haría.

-Jamás me acostaría contigo y me queda claro que eres una arpía venenosa que no haría nada por ayudar a su hermana. No debí venir aquí.- Le dijo y subió a su auto, alejándose de ahí a toda prisa.

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Andrew llegó al hospital tras haber salido de casa de Reika, justo a tiempo para el horario de visitas el cual empezaba a las 7:30 y terminaba a las 10:00 de la mañana y en cuanto se les indicó que podía entrar sólo una persona a ver a Makoto fue él quien decidió entrar ignorando a Minako y Rei que pedían ser las primeras así que tras vestirse con la bata azul de rigor entró a la habitación donde se encontraba Makoto, y tan sólo verla conectada a los aparatos que monitoreaban sus signos vitales, con el rostro pálido y un moretón en la frente no pudo evitar echarse a llorar al pensar que la vida se la podía arrebatar de las manos.

-Makoto, mi Makoto.- Se hincó ante la camilla apretando una de las manos blancas de Makoto entre las suyas, dejando que las lágrimas salieran de sus ojos y dándole rienda suelta a los sollozos que no podia ahogar más en su garganta.- Perdóname Mako.- Susurró al verla sumida en el sueño en que se encontraba debido a la anestecia, arrepentido de haberla descuidado tanto.- Perdóname por no estar contigo, por no haberte sabido valorar, por no cuidarte, no puedes dejarme pequeña, no puedes, te amo, te amo más que a mi vida y no quiero que me dejes, no quiero estar sin ti.

Andrew siguió a su lado, llorando en silencio, acariciando su rostro mientras ella dormía. Sabía que sus amigas también deseaban verla. Pero él no estaba dispuesto a separarse de su lado aunque se lo pidieran y entonces cuando estaba a punto de terminarse el tiempo de visita la escuchó susurrar en voz baja:

-Andy… mi hijo… Andrew me engañaste.

Andrew se extrañó al escuchar que Makoto en susurros hablaba sobre que él la había engañado… ¿Acaso estaría enterada de que se había visto con Hotaru en las últimas tres semanas?

Deseaba que despertara, pero entonces una de las enfermeras llegó indicándole que tenía que salir.

-Entienda señor, el tiempo de visita a terminado, está así porque está volviendo de la anestesia. Además, tenemos que ponerle la transfusión lo más rápido posible.

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Rei se encontraba en la mansión Wakamatzu que estaba disponible para ella aún cuado su madre y Yusuke no estuvieran en la ciudad. Sentada frente a la computadora donde tras elaborar unos volantes con la fotografía de Makoto y pidiendo donadores al final decidió imprimirlos para pegarlos en la calle.

Estaba tan sumida en sus pensamientos, teniendo en mente a Makoto que no se dio cuenta de que Setsuna había entrado en su habitación pues la puerta estaba abierta, hasta que la escuchó hablar.

-Rei… ¿Por qué no fuiste hoy al colegio hija?

Rei se puso de pie y le contó a su madre lo sucedido con Makoto y con su bebé hechandose a llorar al final a los brazos de la que creía su madre.

-No llores hija, veras que todo va a salir bien.- Respondió Setsuna limpiándole las lágrimas.- ¿Sabes?... Justo tengo el mismo tipo de sangre que Makoto así que me gustaría ser su donadora, me gustaría volver a ver saludable a ese chica tan linda que justo ahora no puede dejar sólo a su bebito que ha venido al mundo.

-¿En verdad eres O positivo mamá?.- Preguntó Rei.- ¿De verdad quieres donarle tu sangre?

-Por supuesto, aprecio a Makoto no sólo por ser tu amiga sino porque en cierta medida me identifico con ella.- Le sonrió Setsuna.- Vamos al hospital, le donaré y después de hacer la donación, cuando te tranquilices quiero hablar contigo y por cierto, gracias por comenzar a llamarme mamá, te adoro hijita.

Rei esbozó una sonrisa y sintiéndose mas tranquila salió con su madre directamente al hospital.

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Algunas horas después…

Andrew se encontraba aun en el hospital, parado frente al frío y amplio lugar que tenia un gran ventanal desde el cual se podía ver a los bebés prematuros que yacían en las incubadoras, cada uno con una etiqueta que indicaba su nombre para evitar errores, mas en el caso del suyo que estaba registrado como Andrew Furuhata, que era el nombre que había escogido Makoto, no era necesario poner esa etiqueta, pues de entre todos los niños podia distinguirlo pues era el único de cabello rubio de entre los niños pelinegros que se encontaban dentro de las incubadoras.

Ver a su hijo así, tan pequeño, tan indefenso dentro de aquello que parecía una fría caja de cristal hacía que el corazón se le oprimiera y se arrepintiera de no haber estado en las últimas tres semanas al pendiente de él y de Makoto, lo amaba, daría su vida por él o por Makoto si fuera necesario y entonces verlo ahí le parecía como si fuera el castigo que estuviera mereciendo por haberlos descuidado.

"Hijito mío, perdóname tú también" Pensó para si mismo mientras lo veía dormir tan pequeño dentro de aquella incubadora en la cual necesitaba estar para sobrevivir, lejos del vientre de Makoto que había sido hasta ese momento el lugar donde se encontraba.

-Sin duda se parece a ti, que eres su padre es algo que no podría negarse.- Escuchó la voz de Darien que llegó y se paró junto a él.

-Darien, no te había visto llegar.

-¿Cómo te sientes?

-Arrepentido, culpable, quizá todo esto no estuviera pasando si no hubiera descuidado a Makoto y a mi hijo, quizá es el castigo que me merezco por no haberlos sabido valorar.

-Creo Andrew, que no es momento de autoculparse, cometiste un error y eso ya no se puede remediar.- Dijo Darien.- Ahora lo que queda por hacer es no perder las esperanza, Makoto estará bien, ahora le están haciendo la transfusión de sangre que donó Setsuna y en un rato más te toca a ti ir a donar sangre.

-Le donaría toda mi sangre Darien.- Comentó Andrew.- ¿Sabes?... Cuando despertó Hotaru me alejé de Makoto, pero ahora que estoy a punto de perderla a ella y a mi hijo…- Las lágrimas de Andrew de nuevo no se hicieron esperar.- La amo Darien, ella es mi vida, ella y mi hijo son lo que mas amo, no quiero perderlos.

Darien estaba acostumbrado desde que era internista a tratar con gente que pasaba por tener a un pariente en estado de gravedad, pero ver a alguien cercano así era distinto y le dio una palmada a Andrew en el hombro.

-Tranquilo Andrew, verás que Makoto se recupera en cuanto a tu hijo, tienes que tener fe en que así será.- Respondió Andrew.

De pronto el sonido de una alarma se escuchó dentro de la habitación y al voltear a la sala donde se encontraban las incubadoras Andrew miró que una luz roja de alerta se había encendido en la incubadora donde se encontraba su hijo quien en ese momento comenzó a llorar como si algo le doliera.

-¡Mi hijo, Darien, creo que a mi hijo le sucede algo!...

N/A: Aquí está un capítulo más, espero sea de su agrado y gracias a todos por sus reviews y por cierto Deshy el poema esta genial.

Atte:

Mademoiselle Rousseau.