CAPÍTULO 26
- ¡Sakura! ¡LEVANTATÉ!- Gritó finalmente Kero ya completamente desesperado ante la idea de que su dueña no se levantaba.
- Mmmm.- Fue lo único que murmuró Sakura a la vez que se daba la vuelta.
- ¿Ha habido suerte, Kerberos?- Preguntó Aika asomándose desde su cuarto.
- Nada. No hay forma de levantarla.- Dijo desalentado.
La puerta se abrió en ese momento para dar paso a Meiling que al ver la escena quedó totalmente desalentada al ver a su compañera de habitación y amiga todavía dormida como un tronco, y al ver las caras de los tres guardianes suspiró.
- Sakura...- murmuró.- Si no te das prisa, Shaorán tirará para la clase sin ti.
Como si le hubieran puesto un muelle, la muchacha se levantó de un salto, al mismo tiempo que murmuraba algo que no atinaron a entender, para coger el uniforme y meterse corriendo al lavabo para arreglarse y salir dos minutos después.
- Ya estoy lista.- Dijo sonriente.- Vámonos, no quiero hacer esperar a Shaorán.
- Si llego a saberlo, eso se lo digo yo. ¡Un poco más y me quedo afónico1- murmuró Kero enfadado a la vez que volvía a la cesta, que le hacía de cama.
- Sakura...- Dijo Meiling con una gotita.- ¿Me puedes decir donde está tu corbata?
- ¿Cómo que...? ¡Ostras la corbata!- Dijo a la vez que comenzaba a buscarla por todos lados.
Habían pasado dos meses desde la unión de las academias, ya no había ni tan siquiera el recuerdo de cuando Kuo y Litsú estaban enfrentadas, y ahora todos se llevaban perfectamente. Al igual que muchas otras cosas, los uniformes habían cambiado y ahora eran un modelo diferente. Falda blanca plisada, camisa azul con un pluyober verde oliva y una pequeña corbata de lazo azul marino. Los chicos en cambio llevaban pantalones azul marino, camisa azul y pluyober verde oliva.
- ¡Mami! ¡Mami! ¡La ha encontrado!- Alborotó Tiary a la vez que sacaba sus alitas y cogía la corbata en sus patitas.
- Gracias Tiary.- dijo a la vez que se la ponía a toda prisa.- Hasta la hora de comer y ya sabéis... nada de hacer alguna tratada.
Ambas muchachas se dirigieron corriendo al comedor donde ya les esperaban Mai, Hiao y Shaorán, y tras coger su desayuno se sentaron con un suspiro.
- Buff... pensé que no llegábamos.- Murmuró Sakura.
- Eso te pasa por no dejarlo todo en un mismo lugar.- Le regañaba Meiling.- Si hubieras dejado la corbata en la silla junto con toda la ropa no te habría pasado.
- Lo siento...
- ¿Qué pasa?- Preguntaron los otros tres.
- Nada que no sepamos...- Dijo Meiling.- Que Sakura es una dormilona y una despistada. No encontraba su corbata.
- Meiling...- Dijo Sakura muy roja.
- ¿Qué? ¡Es verdad!
- ¡Jo!
- Mejor dejemos esta discusión y vayamos a clase.- Dijo Shaorán con una gotita en la cabeza.
Mientras tiraban para su clase, la cual compartían, Mai hablaba muy animadamente sobre los rumores que había oído últimamente, entre su compañera de habitación y otras chicas durante el desayuno antes de que llegaran los chicos.
- ¿¡A qué no sabéis!?- Dijo Mai ilusionada.
- ¿Qué?- Dijeron los otros cuatro.
- ¡He oído que los chicos de Hogwarts llegarán esta tarde!- Alborotó junto con un pequeño saltito.
- ¿En serio?
- Sí, claro que solo es un rumor. Hasta que la profesora Ping no nos lo confirme hoy... no será oficial, pero eso es lo que dicen.
Sonaba la campana justo cuando llegaron los chicos tomando asientos. Mai, Sakura y Meiling se sentaban de la misma forma que cuando iban a Litsú, Hiao se sentaba al lado de su hermana y Shaorán detrás de Sakura igual que cuando iban a la primaria.
- Buenos días, chicos y chicas.- Dijo la profesora Ping cuando entró.- Espero que me hayáis traído los deberes que s mandé sobre el hechizo de invisibilidad.
- Sí.- Dijeron todos los alumnos.
- Bien... antes de comenzar la clase os debo anunciar tres cosas. La primera: La entrega de las notas finales será mañana, ya se han enviado vuestros boletines a vuestros padres.- Se levantaron murmullos por toda la clase.- Segundo: La fiesta del final de curso será dentro de dos días por la noche, o sea nada de comenzarla antes de tiempo. Y tercero y último: Cómo ya sabéis los alumnos de Hogwarts están por llegar, - aquí se levantaron murmullos de asentimiento por toda la clase.- Bien, os informo que llegarán esta tarde.
- ¡¡BIEN!! ¡¡¡VIVA!!!- Fue la exclamación unánime de los alumnos.
- Sí, sí... sé que tenéis muchas ganas de que lleguen pero haced el favor de callar un momento.- Esperó a que todos se callaran y entonces continuó.- De acuerdo, hoy será un día de clases normal, acabaran las cuatro como todos los días. A las seis todos os presentaréis en el campo de fútbol donde os dividiréis por cursos y clases y esperaremos l llegada de los alumnos ingleses. ¿Alguna pregunta? ¿No? Pues bien, continuemos con las clases, tal y como decíamos ayer...
Las clases de este día se hicieron bastante más largas de lo habitual, tal vez fuera por el nerviosismo que sentían todos ellos ante la llegada de sus nuevos compañeros, al menos por cuatro meses. Por eso, cuando dieron las cuatro, todos corrieron a sus habitaciones para acicalarse todo lo necesario, Sakura no fue una excepción. Tan buen punto acabaron las clases, Meiling y ella corrieron a su habitación para arreglarse bien, Sakura deshizo su larga trenza para dejar su pelo suelto solo recogido con una cinta verde a juego con el pluyover, y Meiling recogió su pelo el cual llevaba suelto, en un delicado moño. Una vez terminaron con ellas, Sakura llamó a Kero y a Tiary y tras ordenarle al primero que recuperara su auténtico aspecto, utilizó la carta de las burbujas para limpiarlos bien a ambos.
- ¡oh Sakura! ¡Si llego a saber que era para eso no me transformo!
- ¿Acaso no querrás estar guapo para el banquete?- Le preguntó su dueña.
- ¡Yo siempre estoy guapo!
- ¡Venta tete, no te quejes!- Dijo Tiary a su lado.- ¡Esto es muy agradable!
- ¿Sabías que eres una gata muy rara?- Le saltó Kerberos.
- No soy rara, soy limpia.- Dijo la minina con gracia.
Cuando dieron las seis, todos los alumnos corrieron hacía el campo de fútbol donde los tutores de cada una de las diez clases fue separando a sus alumnos. Una vez terminaron de dividirse por clases, esperaron a que llegaran.
- ¿Cómo creéis que vendrán?- preguntó uno.
- Ni idea.- Contestó otro.- Tal vez también vengan en una burbuja como nosotros fuimos.
- Quien sabe...
Diez minutos más tarde, todos comenzaban a impacientarse cuando de repente vieron en el cielo, cinco manchitas que se movían hacía la Academia. Todos comenzaron a decir que podían ser. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, vieron que en realidad se trataban de cinco carrozas sin caballos que se dirigían hacía el campo de fútbol. Una vez las cinco carrozas aterrizaron todos aguantaban la respiración.
De la primera carroza, salió un anciano de larga barba blanca, que llevaba un sombrero puntiagudo y gafas de media luna, con una sonrisa amable en su rostro seguido de otros cuatro adultos. Después de esa carroza se abrieron las otra cuatro y salieron de cada una cinco alumnos todos ellos vestidos con una larga túnica negra.
- ¡Dumbledore! ¡Que alegría volver a verte!- Dijeron ambos directores de la Academia.
- Señor Teng, señora Chung. Me alegra verlos de nuevo, y me alegro de ver que la unión de las dos academias ha ido bien.
Los alumnos de Hogwarts miraban la Academia con curiosidad y alumnos, aquellos que habían vivido siempre apartados del mundo de los "nomags" o "mugles" como ellos los llamaban, incredulidad.
- ¡Chicos! ¡Todos al comedor!- Dijo la profesora Ping junto con su igual masculino.
Todos los alumnos de la Academia dieron media vuelta y se dirigieron hacía el interior de uno de los edificios que había entre los dos dormitorios, el femenino y el masculino. Una vez dentro se fueron colocando en sus puestos. En varias mesas había asientos libres, justamente, en la mesa donde se sentaban Sakura y los demás había varios puestos libres.
Una vez todos estuvieron en sus sitios, las puertas se abrieron para dar paso a los directores de la Academia y a Dumbledore junto con los cuatro profesores que le seguían. Justo detrás de ellos iban los veinte alumnos, que según les iba indicando la profesora Ping se iban sentando.
- Hola nos volvemos a encontrar, ¿eh?- Dijo una voz conocida a la vez que alguien se sentaba delante de Sakura.
- ¡Eriol!- Exclamaron todos a la vez.
- Pero no solo él.- Rió alguien detrás de ellos.
- Fred y George Weasley.- Dijo Mai.
- Y también nosotros.- No nos olvidéis.- Dijo un chico pelirrojo junto con otro un poco más bajo y de pelo negro con una cicatriz en forma de rayo en la frente y una muchacha de espeso pelo castaño rizado.
- ¡Harry, Ron, Hermione!- Exclamó Sakura.
- ¡Nos alegramos de volver a veros!- Exclamaron todo el grupo de Griffindor excepto Eriol que sonreía.
