Capítulo 26
Los días pasan y el calendario me hace saber que mi hermoso sueño está por terminar, sé que no faltan dos días pero comienzo a pensar qué haré cuando este viaje llegue a su final. Mi mejor amiga sabe ahora que me gustan las chicas pero eso no es gran cosa, ¿de qué sirve si no sospecha que es ella la única que puede robar mis suspiros? Se puede decir que he llegado a la mitad del camino por casualidad pero lo malo de la situación es que no tengo ninguna idea de cómo podría hacerle para avanzar todo lo que me falta.
Una parte de mí me anima a creer que no tendría que ser tan difícil porque las mejores relaciones son aquellas en las que hay excelente comunicación; algo en lo que Britt y yo somos expertos porque nunca nos hemos ocultado nada, excepto esto. El caso es que gracias a eso creo posible que no lo tome tan mal y podamos seguir adelante pero hay algo que realmente me aterra en este momento, ¿qué pasaría si me rechazara? Me gustaría decir que no pasa de que le llore unos días y bla, bla, bla… Lamentablemente no sería así porque además de arruinar una oportunidad romántica estaría arruinando la amistad de una de las mejores personas que he conocido en Mckinley.
Por otro lado, también pienso en que si no lo hago lo más probable es que mi amiga conozca a alguien especial en la universidad y entonces mis oportunidades sean reducidas a la nada gracias a mi inseguridad. ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? Ni siquiera estando en Roma, una ciudad tan hermosa, puedo olvidarme de mi pequeño gran conflicto. Debo decir que no he visto mucho porque llegamos hace unas horas pero con lo que he leído del lugar pensaría que hay muchas cosas con las cuales distraerme para evitar estar pensando constantemente en esto; desafortunadamente las cosas no parecen funcionar así.
– ¿Blaine te parece si…? – Escucho decir a mi amiga al llegar al lobby el hotel pero el sonido de mi celular no le permite continuar.
– Lo siento, es Cooper. Tú decide y yo regreso para irnos, ¿de acuerdo? – Suplico apenado y ella sonríe espectacularmente como siempre.
– Muy bien, te espero. – Dice antes de darme mi espacio y enseguida tomo la llamada.
"Hola Coop, ¿qué hay?" Saludo casualmente.
"¡Blainey! ¿Cómo estás? ¿Por qué no me has llamado? ¿Cuántas chicas has conquistado?" Suelta mi hermano como hilo de media.
"Lo siento Coop, ha sido un viaje muy movido." Me disculpo.
"¿Qué tanto?"
"No es lo que estás pensando, me refiero a que siempre estamos yendo a los lugares que Britt quiere visitar y siempre terminamos agotados. Lamento no haber llamado, la verdad es que con ella me la estoy pasando demasiado bien." Le hago saber y él ríe.
"Te entiendo hermanito, pero no me importa si han visitado veinte lugares históricos o tres, lo que sí quiero saber es si mi futura cuñada ya sabe de tus intenciones con ella." Dice directamente haciendo que un suspiro escape de mis labios.
"Tu futura cuñada… Se oye bien." Balbuceo sin poder concentrarme en otra cosa que no sea lo que Coop me acaba de decir.
"Blainey, concéntrate." Pide con paciencia.
"Sí, ah… Yo…" Comienzo a decir nervioso y él me interrumpe.
"Eso significa que no sabe nada, ¿cierto?"
"Sí y no, hace unos días le confesé que comenzaba a sentir algo por las mujeres…" Le explico con cautela.
"¿Y qué te dijo?" Casi exige saber.
"Que no importaba qué le dijera siempre íbamos a ser amigos." Respondo desanimado y se hace un silencio en la línea.
"Ouch."
"Cállate, no fue la gran cosa." Lo reprendo.
"Hermano te estás quedando en la friendzone…" Me hace saber de manera contundente.
"Te diría que no, pero…"
"Estás jugando mal tus cartas, seguro has aceptado todo lo que la señorita quiere." Dice de repente.
"Sí, pero…" Intento defenderme.
"¿Hasta en la comida?" Insiste.
"Sí…"
"¿Has decidido ir a algún lugar en específico por tu cuenta?" Quiere saber esperanzado.
"No…" Respondo cansado sin saber exactamente hacia dónde va esta conversación.
"Hermano, las chicas nunca lo admitirán pero necesitan que los hombres hagamos lo que queramos de vez en cuando y tú estás fallando. ¿Al menos te ha visto charlando con otra chica?" Lo escucho explicar y frunzo el ceño ante lo último.
"No, ¿por qué haría eso?" Pregunto confundido.
"Porque necesitamos que ella se dé cuenta si siente algo por ti o no, ¿no es obvio?"
"No para mí…" Respondo incómodo.
"No entiendo cómo fue que conquistaste a Kurt." Dice entre dientes pero logro escucharlo.
"No es la misma situación Cooper." Le recuerdo.
"Lo sé, lo siento…" Se disculpa antes de continuar. "Lo que quiero decir es que tienes que despertar de ese sueño que estás viviendo y comenzar a actuar porque el tiempo se te está acabando hermanito…"
"¿Y qué hago?" Pregunto preocupado.
"Comienza a tomar las riendas un poco, sé sutil e intenta lo que te dije de hablar con otra chica enfrente de Britt." Me aconseja.
"De acuerdo, lo intentaré…"
"No lo intentes, hazlo y cuando regreses a casa quiero buenas noticias sobre mi cuñadita, ¿oíste?" Dice en tono exigente y sé que no está bromeando.
"Sí…" Respondo rendido.
"Te quiero hermanito, tú puedes aunque no lo creas." Me recuerda como siempre haciendo que una sonrisa aparezca en mi rostro.
"Gracias, también te quiero y saludame a Kate."
"De tu parte, hasta pronto Blainey." Es lo último que le escucho decir.
"Hasta pronto." Contesto antes de que se corte la llamada y un suspiro escapa de mis labios.
Su cuñada, sigo pensando que se escucha tan bien que la llame de esa forma sin ser nada todavía… A Britt le encantaría ser parte de la misma familia que Cooper, estoy muy seguro de eso. La cosa es que por más que ame a Cooper no sé si podré aplicar sus consejos para lograr mi cometido porque nuestras personalidades son un tanto distintas. Quiero decir… ¿Tomar el control? Eso no es para nada lo que yo haría en una relación aunque tampoco cedería como un tonto, no otra vez. Aunque la verdad si me gustaría saber si mi amiga puede llegar a sentir algo más por mí antes de terminar declarándole mi amor, quizá pueda hacer algo de lo que dijo Cooper pero, como él dijo, con un poco de sutileza. No suena tan mal después de todo…
– ¿Todo bien con Cooper? – Es la voz de Britt la que interrumpe mis pensamientos.
– Sí, sólo quería saludar. – Respondo con una sonrisa.
– Qué bueno, la próxima vez debería venir con nosotros. – Sugiere mi amiga sin saber lo que eso significa para mí y no puedo estar más de acuerdo con ella.
– Sería genial.
– Quizá podamos llevarle algo especial de aquí. – Comenta mirando la tienda de regalos del hotel.
– Sí, le gustaría mucho porque me ha hablado bastante de Roma antes de venir. – Le comparto divertido y ella ríe.
– ¿En serio? ¿Cuál es su lugar favorito? – Quiere saber.
– Me dijo que toda la ciudad era genial pero que no olvidáramos visitar la fontana de Trevi. – Respondo tranquilamente mientras veo cómo se iluminan los ojos de mi amiga.
– ¿Te ha contado la historia? – Pregunta emocionada.
– No, sólo mencionó que teníamos que visitarla.
– Muy bien, mi tía dijo que nos había reservado un tour para visitar el coliseo y las ruinas para mañana así que hoy podemos hacer algo por nuestra cuenta. – Responde mientras revisa mentalmente nuestro recorrido.
– Eso significa que…
– Te llevaré a la fontana de Trevi y te contaré la historia que la rodea. – Sigue diciendo guiñándome un ojo y no puedo evitar reír.
– Perfecto pero antes propongo que hagamos otra cosa… – La detengo un minuto.
– ¿Qué cosa? – Pregunta sorprendida.
– Comer, muero de hambre… – Le hago saber llevando mi mano a mi estómago, lo que causa su risa.
– Está bien, lo que usted diga y mande señor Anderson. – Responde burlona tomándome del brazo.
– No me hagas llamarte señora Anderson. – Le advierto recordando nuestro pequeño juego.
– Señora Brittany Susan Anderson-Pierce, ¿qué tal suena?
– A mí me gusta… – Tengo que reconocer mientras mi mente comienza a viajar muy lejos del presente.
– Sería un buen nombre de casada. – Me comenta divertida interrumpiendo mis pensamientos y no puedo evitar reírme al escuchar su comentario. – ¡No te rías de mí! – Se queja soltándome del brazo.
– No me río de ti.
– Sí claro. Mejor dime qué vamos a comer. – Decide cambiar el tema.
– Tú elige, yo no conozco la ciudad… – Comienzo a decir pero ella me interrumpe.
– No la conoces pero seguro se te antoja algo en especial, ¿o no?
– Bien, llámame loco pero me gustaría comer pizza… – Digo rotundamente y veo que su sonrisa se ensancha en su rostro.
– ¡Esperaba que lo pidieras! Te prometo que esta pizza será la mejor que hayas comido en toda tu vida Blaine… – Dice emocionada mientras me guía por el pasillo hacia el exterior del hotel.
La pizzería que visitamos está a sólo unas calles del hotel así que no es necesario tomar algún transporte. Sin duda la comida es exquisita y no creo poder volver a disfrutar una pizza en casa como antes pero ha valido la pena. Por supuesto que Britt ha conseguido charlar con los dueños y amablemente me traduce lo que comentan pero si soy sincero yo sólo me concentro en la fluidez y naturalidad con la que habla con desconocidos. Claro que ella nunca tendrá problemas para conocer gente y su espontaneidad me hace sentir tan cómodo que me integro a la plática poco a poco mientras ella les traduce a los dueños mis comentarios. No puedo negar que somos un gran equipo y no quiero que esto se acabe.
Después de un rato ambos comenzamos a caminar por las callejuelas, admiramos los edificios a nuestro alrededor y jugamos a adivinar en qué casa le gustaría vivir al otro. Yo creo que parecemos dos niños que no se han visto en semanas pero una mujer nos felicita por la complicidad que tenemos como pareja. Si tan sólo fuera realidad lo que ella piensa… – Cierra los ojos y dame tu mano. – Me pide Britt una vez más trayéndome de vuelta al presente.
– ¿Qué? – Pregunto confundido.
– Vamos, quiero que te sorprendas con lo que vas a ver. – Suplica de forma adorable.
– Bien, sólo porque confío en ti…
– Muy bien… – Dice sujetando mis manos entre las suyas mientras me guía por la calle. – Abre los ojos en tres…, dos…, uno… ¡Ahora!
– Wow… – Es lo único que puedo decir al contemplar semejante belleza frente a mí.
– Frente a ti la fontana di Trevi, su nombre viene de "tres vías" porque se encuentra dentro de estas tres calles… – Me explica señalando el lugar pero yo me concentro en la espectacular obra.
– Es hermosa. – Digo en voz alta y ella asiente.
A continuación me recita una impecable historia sobre el diseño y la construcción de la fuente que estamos viendo, recorriendo la historia desde los tiempos del emperador Augusto hasta el siglo XVIII con el hombre al que casi nadie conoce pero quien fue el responsable de semejante obra. – Valió la pena tanto trabajo de ese tal Nicola Salvi. – Reconozco en cuanto ella termina su relato.
– Además de su historia también hay una leyenda urbana… – Me hace saber emocionada.
– ¿Cuál? – Pregunto de inmediato.
– Se dice que si tomas una moneda con la mano derecha y la avientas de espaldas a la fuente por encima de tu hombro izquierdo aseguras tu regreso a la ciudad eterna. Pero si eres aventurero y lanzas dos monedas se dice que te aseguras de encontrar el amor. – Explica con misterio haciendo que una joven se acerque a nosotros.
– Vaya, justo quería escuchar esa parte. Grazie bambina – Comenta la castaña de manera amigable.
– Prego signorina. – Responde adorablemente.
– Tienes un italiano muy bonito, yo apenas y les entiendo… – Dice apenada la joven y yo me echo a reír.
– Y que lo digas, yo ni siquiera lo hablo… – Le hago saber divertido.
– ¿De verdad? Debe ser muy difícil para ti.
– Un poco, si… – Reconozco sintiendo mis mejillas rosas al notar que la chica se acerca más a mí.
– ¿De dónde eres? – Me pregunta coqueta.
– Somos de Ohio, Estados Unidos. – Interviene Britt intentando sonar amable.
– Americano, siempre he querido ir a Los Ángeles.
– ¿De verdad? Ahí vive mi hermano. – Respondo exagerando un poco para observar la reacción de mi amiga.
– ¡Vaya! Deberías invitarme alguna vez. – Dice la chica siguiendo con su juego.
– Claro, podríamos ir todos juntos con Coop. – Comenta Britt tratando de unirse a la conversación.
– ¿Tú de dónde eres? – Le pregunto a la ojimarrón sin tomar en cuenta su comentario.
– De Londres, no está tan lejos de aquí…
– Yo te llevo a LA y tú me llevas a Londres, ¿trato? – Sugiero fingiendo emoción y siento una mano tirando de mi brazo.
– Yo preferiría París… – Sentencia Britt esperando alguna reacción de mi parte.
– ¡También tengo un amigo en Paris! – Casi grita la joven emocionada.
– ¡Perfecto!
– ¿Quieres ir a tomar algo? – Me pregunta la chica sin mirar a mi amiga.
– Nos encantaría acompañarte pero tenemos planes para esta tarde. – Es Britt quien le responde.
– ¿De verdad? – Tengo que preguntar confundido.
– Si amor, recuerda lo que comentamos en la comida… – Dice ella mirándome para que le siga la corriente.
– ¿Amor? – Repite sorprendida la joven frente a nosotros.
– Ah, disculpa. ¿No lo mencionamos? Estamos en nuestra luna de miel, somos recién casados sólo que dejamos los anillos en el baño del hotel. Ya sabes, podemos ser descuidados después de… – Comienza a decir mi supuesta esposa pero comprendo el mensaje antes de que termine y tengo que detenerla.
– Creo que ya sabemos de lo que hablas cariño…
– Qué lástima… – Responde la chica barriéndome de pies a cabeza. – Bueno, fue un gusto conocerlos… ¡Disfruten de Roma! – Dice antes de alejarse.
– Hasta luego. – Me despido cortésmente y siento que Britt también se aleja de mí.
– O hasta nunca. – La escucho balbucear antes de que tenga que comenzar a seguirla.
Quizá sea mi imaginación pero creo que he conseguido algo con esta pequeña charla con la chica londinense. – ¿Qué fue eso? – Decido preguntar a mi amiga al ponerme en frente de ella.
– ¿De qué hablas? – Pregunta fingiendo no saber a lo que me refiero.
– Britt, estaba disfrutando la plática con esa chica… – Me quejo fingiendo molestia.
– Ni siquiera sabes su nombre Blaine…
– Cierto pero… – Comienzo a decir intentando defenderme pero ella no me lo permite.
– ¡Quería sólo una noche contigo! ¿No me dijiste que no te dejara con ningún chico o chica? Te estaba haciendo un favor… – Dice molesta y creo que nunca la había escuchado hablar así.
– ¿Y si no era sólo una noche? ¿Y si era el amor de la fuente? – Me burlo un poco para provocarla.
– ¡Ni siquiera has lanzado tus monedas! – Explota quitándose de mi camino y tengo que seguirla nuevamente.
– Pero…
– ¡Basta! Si quieres ir tras esa pierna suelta, hazlo. – Dice volteando hacia mí confirmando mis sospechas y mi corazón late como un loco.
– Britt… – Digo con una sonrisa en el rostro.
– ¡Ya dije Blaine! – Insiste mientras camina hacia el otro extremo de la fuente.
– Britt… – Sigo diciendo al caminar tras ella.
– ¡¿Qué?! – Pregunta exasperada al detenerse frente a mí.
– Eres adorable cuando estás celosa…
– No estoy celosa. – Se queja con un tono diferente.
– Sí, sí lo estás. Aunque sea un poquito… – Le digo divertido y ella desvía la mirada.
– Bueno, ¿y si así fuera qué? No quiero a cualquiera contigo. – Reconoce finalmente haciendo que mi sonrisa sea más amplia.
– Yo tampoco…
– ¿Eso significa que no irás tras ella? – Pregunta confundida.
– Claro que no, no te cambiaría por nadie Britt… – Le hago saber tomando sus manos y nuestras miradas coinciden por unos segundos que parecen eternos.
– Ay Blaine… Lo siento… – Se disculpa apenada. – ¿Quieres lanzar las monedas conmigo? – Pregunta desviando el tema sin saber lo que eso significa para mí.
– No puedo esperar para hacerlo… – Respondo emocionado y ambos nos acercamos a la fuente para hacer nuestro pequeño ritual.
No podría haber hombre más feliz que yo en este momento, mi deseo más grande ya se ha cumplido porque he comprobado que Britt puede sentir algo más por mí. Quizá no de momento pero ahora estoy más convencido de hacer algo por lo que he estado esperando tanto tiempo. De cualquier forma no está demás lanzar con todas mis fuerzas esas dos monedas por encima de mi hombro izquierdo porque quiero regresar a esta ciudad y quiero hacerlo con quien creo puede ser el amor de mi vida.
