AU Universe. Combinación de las dos películas.

Disclaimer: Los libros y películas de Cómo entrenar a tu Dragón le pertenecen a Cressida Cowell y a Dreamworks Animation, respectivamente.

Aclaración:

"Dragonés" (lengua utilizada por los dragones)


No hay necesidad de decir adiós

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Cuando vieron a Stoick siendo tomado por el Stormcutter, toda la aldea gritó en horror. Su vacilación por interferir o no cuando Valka entró a la Arena para proteger al dragón, fue lo que evitó que llegaran a tiempo para ayudarlo. Por más armas o cuerdas que aventaron, el Stormcutter volaba muy rápido y fallaron en todos los intentos por detenerlo.

Gobber y Spitelout le gritaron a Valka para que soltara a Stoick y que ella se bajara del dragón. Todos corrieron hasta llegar al puerto y no pudieron hacer nada más que verlos alejarse de Berk.

―¿Qué vamos a hacer ahora? ―susurró una vikinga asustada.

Su Jefe acababa de ser secuestrado por su esposa y por un dragón.

Alvin era la única persona en mostrarse seria. Ni maldijo ni gritó como todos los demás. Él estaba más interesado en saber cómo fue que Valka logró hacer que un dragón le hiciera caso. Comenzó a pensar en todas las posibilidades si Berk tuviera bajo su mando a los dragones.

―Todos regresen a sus casas―ordenó Spitelout

Cuando hay casos de emergencia y el Jefe actual no se encuentra disponible, el poder pasa a la persona que sea Segundo al Cargo, y en este caso es Spitelout. Nadie estaba de acuerdo pero tampoco sabían qué hacer, así que hicieron lo que se les ordenó.

Luego, Gobber, Alvin y Spitelout estaban reunidos en el Gran Salón. Este día se supone que debió haber sido un día de gloria. Ahorita deberían de estar celebrando y bebiendo la victoria de Astrid, o de Stoick, de matar a un dragón.

―¡Esa mujer al fin se volvió loca! ―exclamó Spitelout en furia mientras daba un golpe a puño cerrado contra una mesa―Le dije a Stoick millones de veces que era una mala idea casarse por ella, ¿pero me hizo algún caso? ¡Claro que no! Estaba cegado con su idiotez de que la amaba.

―Valka también ama a Stoick―defendió Gobber. Aunque el herrero no estaba muy feliz de que la mujer casi le tumba otro diente por tremendo golpe que le dio, conocía perfectamente a Valka y sabía que ella no era capaz de hacerle daño a Stoick.

―Eso no importa ahora―dijo Alvin luciendo un poco emocionado―Ese Stormcutter le hizo caso a Valka, ¡ella montó a un dragón!

―Tus prioridades son extrañas, Alvin―comenzó Spitelout cruzándose de brazos―Te veo más interesado en que ella haya hecho lo que sea que haya hecho con el dragón, que por la vida de mi hermano.

―No me lo tomes a mal. Me preocupa Stoick, pero hay que admitir que Valka fue... Que lo que hizo ella fue algo completamente fuera de lo normal.

Spitelout también sentía curiosidad en saber sobre Valka y ese Stormcutter, lo admitía, pero este no era el mejor momento para pensar en eso. Había que enfocarse primero en encontrar a Stoick y luego ver el asunto del dragón.

―Además―continuó Alvin―También es muy cínico por parte de Valka haber ayudado al dragón que tal vez mató a su hijo.

―¿Qué no dijo Stoick que el chico encerrado en el calabozo era su hijo?

―¿Realmente crees que por un simple peluche ese es su hijo, Gobber? ―preguntó Spitelout―Stoick no estaba pensando en ese momento. Todo pasó muy rápido como para sacar una conclusión.

―Es cierto, todo pasó muy rápido―concordó Alvin y Spitelout estaba a punto de suspirar aliviado, cuando el Pobre-pero-Honesto-Granjero continuó―Ninguno de nosotros le prestamos mucha atención a ese niño debido a lo mugroso que estaba y que su cabello le cubría toda la cara, así que no podemos afirmar tampoco que no es su hijo.

Spitelout maldijo en su mente.

―Por cierto, ¿dónde quedó ese peluche en forma de Nader? ―preguntó Gobber.

―Se lo di a la niña Hofferson. Ella dijo que se encargaría de vigilar al chico.

―¿Cómo es que esta conversación paso a ser de ese mocoso en lugar de pensar en un modo de traer de regreso a mi hermano?

―No te escucho que estés aportando ideas, Spitelout―le retó Alvin―Oh gran Jefe interino, tú dinos qué hacer entonces.

Odiaba cuando Alvin tomaba esa actitud. Spitelout miró a los dos hombres. Cierto, él no tampoco tenía ningún plan para buscar a Stoick ni sabía exactamente qué hacer. Suspiró pesadamente y talló su cara con su mano desesperadamente.

Hoy fue todo un caos. Está el asunto del niño quien Stoick cree que tal vez sea su hijo, que Valka defendió al dragón que pudo haber matado a su hijo y que también ella y ese Stormcutter secuestraron a Stoick y sabrá Odín si siga con vida.

Algo que sí sabía Spitelout, es que no podía mandar una flota a una búsqueda a ciegas por su hermano. No era porque él deseara quedarse con el mandato de Berk, Snotlout lo iba a tener de todas maneras, sino porque buscarían sin rumbo exacto a Stoick y no hay garantía de cuánto tiempo se irían a tardar o si su hermano seguiría vivo e incluso Valka. Corrían en riesgo que durante esta ausencia Berk pudiera ser atacado.

―Le daremos el resto del día―dijo finalmente.

Gobber y Alvin saltaron de inmediato en desacuerdo.

―¡¿Te has vuelto loco?! ―gritó Gobber―¡¿Va a abandonar a Stoick?!

―¿Qué más quieres que haga? ―contradijo Spitelout―No podemos hacer una búsqueda a ciegas, no con los Marginados buscando una oportunidad de atacar.

―Ay por favor, ni tú mismo te crees eso―dijo Alvin exasperado―Acéptalo, tienes miedo. Tienes miedo de encontrar a Stoick y que luego él confirme que ese niño encerrado es su hijo―Spitelout comenzó a enrojecerse del coraje y Alvin no lo pasó por alto―Si ese chico resulta ser Hiccup, él automáticamente pasa a ser el heredero de Berk. ¿Qué crees que le pasará a Snotlout entonces? Será solamente la sombra de Hiccup como tú lo eres con Stoick.

―Cuidado con lo que dices, Alvin―le advirtió Spitelout―Somos amigos, pero no soy Stoick. No puedes decirme lo que se te dé la gana como lo haces con él.

Alvin simplemente se rió con burla sarcástica.

Gobber miró a ambos preocupado. Sin Stoick aquí, estos dos pueden matarse en cualquier momento aún cuando son amigos.

―Esperaremos hasta que acabe el día―repitió Spitelout y luego se alejó de Alvin―Es una orden.


El lugar en donde había sido aventado estaba oscuro y húmedo. Por más que golpeara o jalara, esos barrotes no parecían ceder. Ni por más que gritara, nadie se acercaba a él. Tenía mucho miedo. Vio a su padre por segundos y ahora estaba atrapado aquí sin volver a saber de él. ¿Qué habrá sido de Chimuelo? ¿Acaso aquel Terrible Terror no le dio el mensaje?

Pasó sus manos entre su enredado cabello castaño. ¿Qué iba a hacer ahora? No veía una salida como las veces anteriores en que se escabullaba en villas humanas. No iba a venir su hermano ni sus amigos a rescatarlo como las últimas veces, nadie sabía siquiera que estaba aquí.

Comenzó a hiperventilarse y sentía ganas de llorar. Pero se estaba haciendo el valiente para no hacerlo, todos los dragones allá en su casa siempre le decían que no debía mostrarse débil ante los humanos.

―Hey...

El castaño elevó su cristalizada mirada y vio a la humana rubia del otro lado de los barrotes. Se puso de pie y sacó su mano de entre las barras para alcanzarla, pero no era suficiente.

―¡¿Por qué?! ―dijo con torpeza una de las pocas palabras que podía pronunciar y que sabía su significado―¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?!

Astrid lo miraba detenidamente.

Este niño flaco, sucio y de cabello maltrato podría ser el hijo de Stoick y Valka. Fishlegs le contó sobre lo que Alvin le había dicho a Gobber, que este niño era Hiccup. Ahora entendía por qué se le hacían familiares sus ojos verdes. Valka tenía exactamente los mismos ojos.

―No me lo creo.

Snotlout se puso a un lado de Astrid y los otros chicos estaban también ahí.

―¿Qué cosa no crees? ―le preguntó Astrid con indiferencia.

Ella sabía perfectamente a lo que se refería, en realidad. Ninguno de ellos apartó la vista del pobre chico, quien seguía intentando alcanzarlos con su mano y continuaba preguntando el por qué.

―Este no puede ser Hiccup.

―Lo dices solamente porque no quieres perder su trono―le contestó Tuffnut con burla que sorprendiendo a todos.

Snotlout se puso a enfrente del gemelo y le dio un golpe en la cara. Ruffnut simplemente se rió y Fishlegs chilló. El chico salvaje fue quien gritó asustado y se retiró de la reja, yendo hasta la pared que estaba hasta atrás.

―Mi primo murió hace catorce años. Fue comido por un Stormcutter.

―P-pero... Lady Valka se fue sobre un Stormcutter―dijo Fishlegs tímidamente.

Ver a su maestra de entrenamiento ayudar a un dragón e irse volando sobre él, había sido todo un acontecimiento.

―Hay que admitir que fue genial verla irse volando sobre uno―comentó Ruffnut exaltada.

Snotlout rodó sus ojos y no dijo nada más.

De la bolsa que traía en su cinturón, Astrid sacó el peluche de Nader. Alvin le dijo que este había sido un peluche que Valka había cocido para su hijo, y que había sido llevado junto con Hiccup aquel día.

El chico salvaje se fijó que la rubia humana traía su posesión más preciada en sus manos. Dejando el miedo a un lado, se volvió a acercar a los barrotes y se esforzó más en estirar su mano.

"¡Eso es mío! ¡Devuélvemelo!"

―Creo que quiere eso―dijo Fishlegs mientras señalaba el peluche.

Astrid caminó hacia enfrente y lo miró retadoramente.

―Hiccup―lo llamó.

Los otros cuatro chicos aguantaron un poco la respiración. El chico se detuvo por un momento cuando oyó la voz de la humana y ladeó su cabeza. El corazón de Astrid se aceleró. ¿Acaso él había entendido lo que dijo? ¿Sabía que ese era su nombre?

El chico aprovechó que ella estaba pensando cuando se movió todavía con más agresividad para poder tomar ese peluche. Astrid supo entonces que no le había entendido. La chica suspiró y estiró sus manos con el peluche. Rápidamente, el niño salvaje le arrebató el peluche y lo abrazó de forma protectora.

De alguna forma, esa acción provocó que ellos sintieran algo de lástima.

―Hiccup murió―repitió Snotlout con firmeza.

No lo sabían. Stoick ya no estaba como para poder confirmar si ese chico era Hiccup o no.

―¡FURIA NOCTURNA!

Los ruidos casi nunca llegaban hasta el calabozo, así que oír a un vikingo gritar a todo pulmón ese nombre fue aterrador. Los jóvenes salieron de inmediato del calabozo y vieron a los adultos correr con arma en mano por todas partes.

Astrid miró al cielo y vio una figura negra volar. Todavía no anochecía, así que era más fácil ver a un dragón de ese color que por la noche.

―¡Preparen las catapultas! ―oyeron a Spitelout gritar―¡Listas sus armas para cualquier ataque!

Snotlout infló su pecho con orgullo.

―Hay que ayudar―dijo el chico a sus amigos.

―Que ayudar ni que nada―Gobber fue hasta ellos y los comenzó a empujar―Ustedes van a tomar sus armas y a dirigirse al calabozo.

―¡¿Qué?! ―exclamaron los gemelos con decepción

―Pero si venimos de ahí―comentó Fishlegs

―Hemos ayudado en otras ocasiones―dijo Astrid en un intento de contradecir a Gobber.

―Hagan lo que les ordeno.

―¿Qué hay de diferente ahora? ―preguntó Snotlout desesperado.

―No estoy seguro. Llámenlo una corazonada o que se yo―Gobber los miró a todos y luego les gritó―¡Que vayan al calabozo ahora!

Los chicos, muy a su pesar, fueron hacia donde les indicó el hombre. Gobber tampoco sabía el por qué, pero no quería a esos chicos cerca de este dragón ni tampoco que el chico encerrado supiera de éste.

"¡¿En dónde está?!" bramó el Furia Nocturna al momento en que aterrizo.

Muchos vikingos se le amontonaron al mismo tiempo y el dragón se defendió de ellos con sus garras. Podía oler a su hermano y a los demás olores que a veces se impregnaban en él. Disparó tres veces y los humanos se alejaron de él.

Parecía que todos los olores que buscaba estaban reunidos en un mismo lugar.

―¡Disparen!

Una red iba directo a atraparlo, pero logró moverse a tiempo. Más y más humanos iban hacia él y a todos los golpeaba o arañaba. Aunque quisiera matarlos, su prioridad era encontrar a su hermano a salvo primero, ya después se encargaría de todos ellos.

Comenzó a quemar casas. Sabía que eso entretendría a unos cuantos y el resto era más fácil de detenerlos. Comenzaba a desear que hubiera más dragones que le ayudaran.

Fue entonces que siguió el rastro y se dirigió a una especie de casa.

―¡Va a los calabozos!

―Oh no―masculló Gobber.


Todos habían regresado al calabozo y vieron que el chico estaba protegiendo al peluche de Nader.

―No debemos escondernos como niños pequeños―dijo Snotlout enojado.

―No entiendo por qué Gobber nos pediría ocultarnos, ¡hemos estado en redadas más peligrosas―continuó Astrid.

"¿Cría?"

Un gruñido entonces los paralizo, pero ese gruñido alteró al chico.

"¡Chimuelo!"

Cuando oyeron los silbidos y balbuceos del chico, lo miraron de inmediato.

Una figura alada y negra se dirigió a ellos. Todos gritaron asustados. Fishlegs fue el primero en intentar correr para salir de ahí, pero del dragón que decían que era un Furia Nocturna rugió con firmeza y eso hizo que retrocediera.

El chico salvaje vio a dos de los jóvenes humanos alzar sus armas y se asustó.

―¡No! ―gritó

Astrid y Snotlout dudaron cuando iban a atacar al dragón, y éste aprovechó para apartarlos de con su garra. Los gemelos se pusieron en defensa, pero antes de siquiera poder atacar, el dragón los apartó de la reja.

De un disparo de plasma, la reja fue destruida y el chico corrió hasta el dragón y abrazó su trompa.

Astrid miraba con asombro. Ese chico no dudó en abalanzarse hacia el Furia Nocturna como si fuera un perro doméstico.

"Tú pequeño idiota" dijo Chimuelo con alivio de verlo "Creí que te había perdido"

"Lo siento" se disculpó su hermano "Tenías razón, estos humanos son malos"

"Sí..." Chimuelo pensó en la humana amiga de su padre "¿Dónde está papá?"

"No lo sé. Lo vi por unos pocos momentos y luego ya no supe nada de él."

El Furia Nocturna sintió un dolor y chilló.

Spitelout acababa de hacerle una cortada cerca de la cola y el chico salvaje gritó asustado.

―¡No, no, no! ―comenzó a decirle e intentó detener a Spitelout, pero Alvin se interpuso y lo tomó de su huesuda muñeca.

Muchos vikingos se pusieron arriba del Furia Nocturna y lograron detenerlo.

―¿Están bien? ―preguntó Gobber hacia los muchachos.

Ninguno dijo que el chico abrazó al dragón.


Cuando Valka y Stoick llegaron a la cala, el primero en bajar de ahí fue Stoick. Tenía muchas cosas en su cabeza. Todavía no podía creer que existiera un dragón tan grande que dejara en burla a una Pesadilla Monstruosa.

―Es... como una colmena de abejas―comenzó a decir Stoick. Valka ya se había bajado de Brincanubes y ahora el dragón estaba tomando agua―Ellos son los obreros y ella es su Reina. Los controla.

Claro, ninguno de los dragones comía lo que saqueaban, ellos se lo daban a ese... monstruo de dragón para que ella no se los comiera a ellos.

―Voy a organizar una junta y terminaremos con esto de una vez.

―¿Qué? ¡No, no! ―Valka corrió hacia Stoick y se puso detrás de él―Aún no, Stoick. Sabes que ellos son tercos y jamás escuchan. Ellos matarían a Brincanubes antes de siquiera explicarles la situación. Tenemos que pensarlo bien.

Stoick miró perplejo a su mujer cuando ella se alejó de él.

―Val, acabamos de descubrir el nido de dragones, lo que hemos estado buscando desde que llegaron aquí los primeros vikingos―comenzó a decir Stoick sorprendido e incrédulo―¿Y quieres mantenerlo en secreto? ¿Para proteger a tu dragón mascota? ¿Hablas enserio?

Valka se dio la media vuelta y lo miró con una determinación increíble.

―Sí.

Stoick abrió sus ojos sorprendido. En todos estos años, jamás la había visto tan segura de una cosa. ¿Qué tenía este dragón que lo hacía tan especial? ¿Sería acaso que era la prueba de que en todos estos años ella siempre tuvo la razón? Él seguía indeciso sobre qué hacer, así que le daría el beneficio de la duda.

―Está bien. Somos un equipo ahora así qué, ¿qué quieres que hagamos?

Valka parpadeó un poco y se abalanzo hacia Stoick para darle un abrazo y luego darle un beso en la mejilla. Esperó por muchos años para que Stoick volviera a decirle que eran un equipo y eso la animó demasiado.

―Deberíamos pensar en algo, eso es por seguro

―Bueno, que te parece si yo hablo con las personas en Berk―sugirió Stoick.

―¿Tú sólo?

―Creo que sería lo mejor. No estoy seguro que todos estén dispuestos en oírte luego de que me secuestraras.

Valka se rió levemente y luego asintió.

―Estoy de acuerdo.

La mujer se dirigió hacia Brincanubes y lo acarició con ternura.

―¿Crees que podrás pasar la noche aquí? ―le preguntó su marido―No quiero que haya un gracioso que se quiera pasar de listo contigo.

Valka asintió y se dieron otro abrazo más.

―Gracias por escuchar―le susurró ella a su oído.

Stoick no le dijo nada y se fue camino de regreso a la aldea.

Brincanubes se puso a un lado de Valka y con unos ojos muy grandes y dilatados, miró hacia Stoick y luego miró a Valka.

―¿Y tú qué estás mirando?


Notas de la autora: ¡Hola! Espero que les haya ido a todos muy bien esta semana como a mi. Bueno, este fin de semana fue de total lluvia por donde yo vivo, sigue lloviendo ahorita "a cantaros" al igual que tronando, y ruego porque no se vaya la luz antes de que suba el capítulo, jaja. Así que de paso me disculpo si hay errores, pues no logré verificarlo.

Chicos, nuevamente no tengo palabras para expresarles mis agradecimientos por seguir leyendo. ¡400 reviews! ¡No lo puedo creer! *revolcándose en su cama* Esta historia se extendió más de lo que tenía planeado (bueno, no tenía nada planeado pero pensé que serían como 20 caps) y superó las expectativas que yo misma le tenía. Gracias nuevamente por seguir apoyando, ustedes son los mejores.

Siento si este capítulo no hubiera sido lo suficientemente largo a como lo tenía planeado, pero si todo marcha bien, el siguiente si lo será y si mi cerebro lo logra plantear a como lo tengo pensado, será intenso, jaja.

Agradezco sus reviews a: KatnissSakura, ali nav, Guest, hinaru, Jessi, Yami, Atzuko-san, Niknok19, Lady Nightmare thmda, LightInfinite18, Shazam-The-Thunderbolt, Chiyo Asakura, fanatico z , Saya, LaRojas09, Gashicalmy, yiops, dark buterfly, eli gam, LupitaChapero, 400 (jajaja, gracias y felicidades por haber sido el núm 400*^*)

También les quiero agradecer a todos por sus buenos deseos. Cuídense mucho por favor.

Que tengan todos una muy bonita semana.

Saludos~!