¡Chicas! ¿Solo han pasado tres días desde que subí el capítulo 25? ¡Imposible! Pensé que había pasado más tiempo, para ser sincera estuve a punto de arrepentirme de subirlo, pero ¡Qué mas da! Nuevamente me vuelve a embargar la inseguridad… Así que ustedes me juzgaran. Tengo dos capítulos más listos, así que espero subirlos rápido porque necesito que ustedes mis bellas musas me inspiren.

¡Increíble! Tres desaparecidas: Gracias MisatoNara, creo que hubiese sido mejor el engaño. Naty117 que lindo leerte otra vez y sobretodo veo que te actualizaste y de muuuucho, porque tu último fue el 10! Increíble, te lo leíste todo. Cecilia: que lindo que tengas una ayuda, y no sabes la alegría que me has dado al ver que te leíste los últimos 8 capítulos y dejaste RW en cada uno, que bella eres.

Desirena, como decimos, es correcto, ya estamos llegando al "meollo" del asunto, pues no todo es sexo ¿No? Aunque con estos dos ¡Quien sabe! Faby Sama: jajajaja que linda eres, aunque no todo es así ¿O si? Bueno, conociéndome si habrán partes feas y refeas, ¿Romance? Creo que si lo tendrá, me encantó lo del chip zen, me divirtió muchísimo. Paovampire: que linda eres con tu rw, me fascinó leerlo, ya te imagino en una tina de hielo jajajajaa.

Maria Muoz: Me alegra que el fic te siga agradando. Orkidea16: gracias mi querida amiguita, no sabes cuánto me animas, la verdad sobre Sesshoumaru o por lo menos una parte la descubriremos hasta en el 29… a partir del 28 empezamos con los capítulos desde el punto de vista de él, si lo sé, soy mala dando tanto spoiler. Sasunaka doki: jajajaja creo que todas me van a acusar que este fic las deja a lo ¡uf! Jajajaja gracias amiga por siempre leer.

Pame 30: no sabes cuánto te agradezco que me hayas hecho ver mi gravísimo error. En el capitulo 17 en donde habla con "Cristabella" fue un error mio, debería de haber puesto Sr. Onigumo, pero ya lo corregí, pero todavía no llegamos a esa otra parte oscura, y muuuuy oscura, pero llegaremos… llegaremos. Te agradezco mucho ese detalle y por favor siempre comenta todo lo que puedas que quien quita me encuentres otro error.

Chicas, estoy muy complacida y sobretodo inspirada, han sido capítulos tras capítulos bastante hot, espero que les siga gustando y las quiero mucho, espero no les aburra tanto! Geme, me sigas haciendo falta, pero ¡Ánimo!

Todos los disclaimer en el primer capítulo completamente detallados.


CAPÍTULO 26:
«ALTERCADOS»

Me levanté temprano, aunque de hecho después de tranquilizar a Sesshoumaru tras su pesadilla, regresaba casi a las 5.30 a mi habitación. No había podido dormir a esa hora, todavía me preguntaba qué clase de sueño habría tenido. Me di una ducha caliente y me arreglé. Un pequeño short y una camiseta.

El buen humor me acompañaba y a pesar de ser las 6.15 decidía bajar a la cocina y preparar el desayuno para todos. Una amiga de mi madre me había enseñado a hacer omeletes de hongo, queso y jamón con una salsa muy especial y que a nadie le entregaría ese secreto. Curioseé por todos los recovecos de la grandiosa cocina ¡Había de todo! Exprimí unas naranjas e hice un batido con ellas, café y vainilla con un pizquita de canela y al refrigerador. Preparé unos panes y los metí al horno, solo listos para calentar en el momento de sentarnos a comer. Partí fruta e hice una mezcla con el jugo de naranja para hacer una miel. Sorprendentemente me movía de manera familiar como si esa fuera mi cocina.

Con mis audífonos puestos y cantando "Counting Stars" me sentía completamente feliz, era la primera vez que cocinaba para un hombre. Saqué vegetales y los salteé, justo como un chef que llegaba de vez en cuando a cocinarnos a Sango y a mí me había enseñado. Unos espárragos con crema y un plato de jamones y queso. Lo único que me faltaba eran los omeletes.

—¡Señorita Higurashi! —tocó mi hombro con sumo cuidado la pelirroja que lucía sumamente preocupada.

—¡Oh! Enyu, perdona no te escuché cuando entraste, buen día.

—Buen día Srita. Higurashi, perdone... ¿Qué está haciendo señorita? —sonreí de lo más feliz sacando mi celular del delantal que encontraba para luego apagar la música.

—En esta mañana los envenenaré con mi comida Enyu —respondí de lo más alegre— ¿Sabes a qué horas bajará Sesshoumaru?

—El siempre baja a las 7.10 en punto Srita. Higurashi, luego de sus ejercicios matutinos, pero no se preocupe por el desayuno, éste es mi trabajo —su preocupación e insistencia eran demasiado alarmantes.

—No te preocupes, es un gusto hacerlo Enyu.

—Pero... El señor se molestará señorita —eso empezaba a ponerme muy ceñuda.

—Primero que nada Enyu quítame el "señorita" por favor, soy solo Kagome —solicité siempre sonriendo—, segundo no creo que haya mucho problema en que yo cocine, si gustas puedo dejarte el lavar todos los platos después —volvió a ver el reloj, 6.55 am, su angustia era bastante notoria—. A ver dime ¿Para cuántas personas haces el desayuno?

—Señorita... Yo no...

—No tendrás ningún problema con el "señor" Enyu yo me encargaré de él, así que dime por favor, no quisiera a dejar a nadie sin comida.

—5... Para el señor, usted, Kawamaru y yo, generalmente siempre hago para alguien más, ya que en ocasiones suelen venir Yoko o el Sr. Jakotsu también —"zorra" Littner espero que ni se aparezca, podría aguarme mi buen humor.

—Gracias... Entonces ¡A trabajar!

Enyu no dejaba de decirme que tuviera cuidado con el horno que me podría quemar las piernas, que el aceite estaba demasiado caliente que me podría saltar y quemarme, que la cocina tenía tantos peligros y trampas mortales que podían hacerme daño y que el "señor" se enojaría con ella si algo me llegase a pasar. Cada vez ponía más y más los ojos en blanco, aceptaba que la seguridad siempre es primero pero eso era demasiado.

Eran las 7.10 y justo como Enyu lo decía, Sesshoumaru entraba al desayunador mirándome completamente extrañado. Salté casi directamente a él poniéndome de puntillas y dándole un beso en la boca, parecía un robot.

—¡Buenos días Sesshoumaru!

—Buen día Kagome, veo que te levantas de muy buen humor.

—El mejor que nunca, tanto que ahora le usurpé la cocina a la pobre de Enyu y planeo envenenarlos con mi comida —Sesshoumaru me miraba completamente escéptico, casi podía sentir su regaño, Enyu estaba completamente tensa—. ¿Café o Jugo?

—¿Tú hiciste todo?

—Lo siento señor Sesshoumaru, le insistí muchas veces a la Srita. Higurashi que me dejara hacer mi trabajo, pero...

—Pero ¿Qué? —refunfuñé colocándole una taza con su café, ya no me importaba que era lo que deseaba, se tomaría y comería lo que le pusiera. Estos dos me ponían de punta—. Además ¿Qué iba a hacer desde las 6.15 que me desperté? ¿No crees que sea un buen gesto? Además es la primera vez que cocino para alguien que no es Sango o mi madre.

Mi peli plata mandón todavía continuaba enojado y yo me empezaba a enfurecer ¡Vaya! Ahora resultaba que ni siquiera podía hacer un simple desayuno. La tensión se podía cortar fácilmente con un cuchillo, pero si tanto quería su cocina y que su sirvienta le preparara su comida, no iba a ser yo quien se lo impidiera.

—¡Cómo quieras! —grité sacándome el delantal y tirándoselo a él en la cara que caí irremediablemente al suelo—. Si quieres puedes tirar toda la puta comida ¡A mí me vale!

Estaba harta de su bipolaridad ¿Cómo era posible que la noche anterior lograba que me corriera incontables veces y ahora se portaba como un puto iceberg? Habíamos reído y compartido la cama, y ahora resultaba que se enojaba por un maldito gesto de agradecimiento que yo podía tener ¡Me ponía! ¡En verdad me ponía! Maldito cabezón mandón.

Llegué a la "habitación de la sumisa de turno" y recogí mis cosas sumamente molesta, inclusive las partes de mi pobre babydoll que solo ocupaba durante unos minutos. ¡Maldito cabezón! Y luego dicen que yo soy la inmadura y terca. Sesshoumaru entraba al cuarto para sentarse tranquilamente en un rincón de la cama, se veía perfecto y completamente guapo con su traje gris y corbata negra, además ahora llevaba su cabello en una coleta alta ¡Por Dios! Solo de verlo me empezaba a humedecer ¡Pero qué caliente soy!

Empezó a mirarme y correspondí, estaba serio yo fruncía más mis labios, me miraba, lo miraba, era una lucha de poder y sabía que él no cedería siendo un "dominante", pero yo no era precisamente una sumisa ¡Demonios que no! Era una mujer con voz y voto no una muñeca.

—Perdona —soltó sin más ¿Lo había dicho de verdad? Me apoyé en el tocador cruzando mis brazos, quería decirle que no había problema que esa era su casa y yo una entrometida, pero no, era demasiado terca como para doblar las piernas solo con esa palabra—. No estoy acostumbrado a eso Kagome.

—¿A qué? ¿A que alguien te haga de comer? Pues veo que Enyu lo hace a la perfección y tú ni rechistas —mi tono de voz era alto, estaba enojada.

—Kagome... —intentó decirme algo pero continuaba callado, su silencio me enfurecía.

—¡Me voy! Estoy seguro que abajo debe de haber un maldito portero que pueda conseguirme un taxi ¿Verdad? Porque ni creas que te voy a permitir que me mandes con tu chofer, soy lo suficientemente grandecita como para llegar mí casa, maldito mandón cabeza dura —agarré mi maleta y estaba decidida a salir de la habitación pero él me detenía tomando mi mano.

—Tengo rutinas Kagome, un horario estricto que me permite tener absoluto control.

—Lo sé, eres un maldito robot con engranajes tan apretados que cada vez que das la vuelta se escuchan rechinar, cualquier día los reventarás —intenté zafarme del agarre pero no podía soltarme, él se paraba para luego atraparme en un abrazo, mi respiración se descocaba, no me quería rendir, no lo quería.

—Soy nuevo en esto Kagome, perdóname ¿Sí? Es cierto, soy completamente cerrado y no soy accesible ante los cambios y esto es algo completamente nuevo para mí.

—¿Qué? ¿Las 10 anteriores jugaban a ser la bella durmiente mientras tú te ibas a trabajar?

—Era Jakotsu quien se encargaba de pasar el tiempo con ellas, además ninguna alzaba la voz o me tiró algo alguna vez, casi matas del susto a Enyu —¡Oh pobre Enyu! Era cierto, una sumisa nunca retaba a su amo, por lo menos eso era lo que había leído—. No te vayas... Lo que dije ayer era en serio, quiero intentar una relación contigo.

Su abrazo era más fuerte y posesivo, con él transmitía que no quería soltarme y dejarme ir. Me empecé a maldecir por ser tan blanda y se lo correspondí.

—No soy una muñeca Sesshoumaru, no me gusta que hagan todo por mí. Me encanta cocinar cada vez que puedo y me fascina que a quienes les cocino se sientan agradecidos y no enfurecidos por mi detalle —me dio un pequeño beso en la mejilla sonriendo, era su primera sonrisa por la mañana ¡Se veía hermoso!

—Entonces bajemos para que ambos podamos disfrutarlo —tomó mi maleta y la colocó de nuevo en el tocador, me dio una fuerte nalgada y salimos para el comedor.

Bajamos de lo más relajados, insistí en que Enyu también comiera con nosotros pero ninguno de los dos aceptaba, por lo que a regañadientes mías, ella se retiraba con su desayuno y el de Kawamaru, el ambiente se sentía menos tenso y adoraba como Sesshoumaru alababa mi comida.

—Nunca pensé que pudieras cocinar.

—Uno de mis tantos talentos Sr. Onigumo.

—¿Ahora soy Sr. Onigumo y no don mandón cabeza dura? —sonreí comiendo mi fruta, la miel había quedado particularmente deliciosa.

—Así es, todo depende de cómo te comportes —había alabado cada alimento que se llevaba a su boca mientras yo le comentaba como me había enamorado de su cocina, me encantaba que todo estuviera tan a la mano y cuidadosamente bien ubicado—. No me gustaría romper el buen ambiente Sesshoumaru, pero... ¿Podría pedirte de favor que luego que te dejen en tu oficina me podrían llevar a mi casa? Claro, si no te importa compartir el auto.

—¿Por qué ahora lo pides y no insistes en el taxi?

—Porque no es una imposición.

—No hubiese sido una imposición sino cuidar tu seguridad.

—Papa, patata, potato —discerní riéndome—, estoy segura que nunca estaremos de acuerdo con la semántica —tomó mi barbilla untando sus dedos de miel de la fruta para pasármelos sensualmente en mis labios dándome un tierno beso.

—¿Tú la hiciste también? —asentí como boba hipnotizada—. Algún día te pediré que la vuelvas a hacer, pero esta vez para comerte a ti —me sonrojé desde la punta de mis pies hasta mi cabeza, Sesshoumaru si sabía de qué manera subir mi adrenalina—. Y no me importaría en lo absoluto, solo que tendrías que correr a cambiarte.

—¿A cambiarme? —pregunté totalmente desorientada ¿Qué acaso estoy desnuda y no me he dado cuenta?

—No pensarás salir con ese intento y remedo de pantaloncillo ¿Verdad? Casi puedo verte las nalgas y de hecho no me importa, pero me enfurece pensar que cualquier otro hombre pueda hacerlo —¡Oh sus celos! Moría y me derretía por ese peli plata.

—Entonces diré que ese es tu castigo por tratarme mal en la mañana y no aceptar mi sorpresa —sonreí juguetonamente dándole un beso en la nariz para luego salir corriendo a mi habitación—. ¡Solo me tardaré cinco minutos! —grité, sabía que lo había dejado rabiando y eso me gustaba.

A pesar de los múltiples regaños por mi vestimenta, especialmente luego de toparnos con un ejecutivo en el elevador que no dejaba de mirarme las piernas y un regaño de "luego te castigaré por esto Kagome", llegábamos al estacionamiento en donde su chofer nos estaba esperando.

—Buen día Señor, buen día señorita —ambos saludábamos cordialmente—. Gracias por la comida señorita, estuvo deliciosa.

—No hay de qué, me alegro que le haya gustado —sonreí sintiéndome orgullosa viendo a Sesshoumaru, con mis ojos le podía decir "Eso era lo que esperaba".

—¿Qué planes tienes para ahora Kagome?

—Sango y yo pasaremos en un SPA desde las 12, ella tiene una fiesta en la noche y voy a acompañarla.

—¿Pensabas decírmelo en algún instante o solo esperabas que me enterara?

—Te lo estoy diciendo en este momento —estaba segura que eso no le agradaba, porque sus gestos relajados comenzaban nuevamente tensarse.

—¿De quién es la fiesta?

—Ni idea, lo único que sé es por lo que su madre me dijo cuándo me llamó el día de ayer para pedirme que la acompañara, es en las afueras de la ciudad en una mansión a dos horas de aquí, al parecer era algo de moda, recaudación de fondos o algo así.

—¡¿Irás a la fiesta de Ayame?! —preguntó casi gritando, encogí los hombros moviendo la cabeza de un lado a otro pareciendo tranquila, aunque mi corazón latía fuertemente—. ¿Cómo no puedes saberlo?

—Porque el día de ayer Sango solo me dijo que la acompañaría a comprar los vestidos para la fiesta, salimos, platicamos y gozamos, la verdad no es algo que me emocione, solo lo estoy haciendo porque sus padres y ella misma me lo pidieron, me da igual que sea fiesta de tu prima o no, por eso no pregunté.

—Yo no voy a las fiestas de Ayame, no quiero que vayas a Kagome.

—¿No quieres? —el sarcasmo estaba en cada una de las letras de la pregunta, empezaba a alterarme y al parecer él también.

—Esto no es algo que voy a negociar Kagome, llama a Shako y discúlpate, diles a ella y a Sango que tenías una cita previa conmigo y que se te había pasado por alto, estoy seguro que ambas entenderán y no te obligarán a nada.

—¿Crees que voy por obligación?

—No vas porque sea tu gusto, tú misma lo dijiste, así que de una u otra manera es una obligación.

—Yo tampoco voy a negociar esto Sesshoumaru, voy a ir con Sango porque no quiero dejarla sola, además ya compramos los vestidos y no voy a dejar que ese dinero sea desperdiciado.

El auto se paró y Kawamaru —de quien ahora si me acordaba el nombre— abría la puerta. Sesshoumaru había insistido que pasáramos por mi casa primero, aunque eso significara atrasar todo su horario. Estaba hecho una fiera, una vez más aquella cubierta de hielo estaba sobre él impidiendo que alguien se le acercara.

—Gracias Kawamaru —agradecí como mis modales me lo dictaban y luego tomaba mi maleta, pero eso no se podía quedar así, me estaba muriendo por dentro—. Si vas o no a la fiesta no es mi problema, no tengo la menor idea porque quieres "prohibirme" algo, así como no tengo la menor idea de qué es lo que pasa por tu mente porque nunca dices nada. Voy ir a esa fiesta, si vas me encantaría poder verte, si no, lo haremos hasta mañana, don mandón cabeza dura —grité frustrada cerrando la puerta. Kawamaru estaba sorprendido.

•••••

El SPA con mi amiga era justo lo que necesitaba especialmente después de la nueva pelea con Sesshoumaru. Luego de comer un almuerzo muy nutritivo, un masaje relajante durante 1 hora, manicura, pedicura, depilación total, tratamientos de belleza, peinado y maquillaje regresábamos a las 6 pm para cambiarnos, el chofer de Sango nos esperaba pacientemente para luego emprender el viaje hasta la mansión.

—¿Por qué no me dijiste que la fiesta a la que vamos es una que ofrece la prima de Sesshoumaru? —le reclamé finalmente a mi amiga, además tendríamos dos horas para conversar y aunque su chofer nos podría escuchar le pedimos que le subiera a la música.

—No lo sé... En realidad no se me ocurrió —se excusó como si nada.

—Está molesto conmigo Sango, dice que nunca va a las fiestas de su prima y no quería que yo fuera tampoco, no me ha hablado, estoy segura que ha de haber estado rabiando todo el día en su oficina.

—¿Te lo prohibió? —yo asentí—. ¡Uf! Vaya con el hombre machista, no pensé que él fuera así —¡Ni te imaginas!—. Lo siento, en verdad no lo pensé... Cuando lo vea me disculparé con él, sino le enviaré una nota por mi error —Sango se comportaba de una manera extraña, errática y nerviosa.

—No te preocupes, si no puedo manejar a Sesshoumaru entonces significa que no podré con la relación, dime ¿Te pasa algo? —negó viendo a la calle—. Y yo me chupo aún el dedo, a ver, ¿Qué sucede?

—Miroku estará en la fiesta Kagome... —ahora su nerviosismo estaba más que claro.

—¿Y qué? Él sabe que estás comprometida, dudo mucho que quiera hacer algún movimiento contigo.

—Pero ¿Y qué pasaría... Si yo quisiera hacer algún movimiento con él? —me llamó la atención sentándome de lado para verla—. Esta mañana fui al hospital, ya me quitó los puntos de la operación, todo estaba perfecto y me preguntó si asistiría a la fiesta de su hermana, le dije que sí y me dijo que esperaría con ansias el volverme a ver.

—¿Sabías que Ayame y Miroku son hermanos? —asintió.

—Es algo que todos sabemos Kagome, en nuestro ámbito Ayame es muy conocida por sus fiestas de beneficencia, especialmente que desde los 15 años de edad ella empezó a recaudar fondos para varias fundaciones, de hecho muchos la comparan con Kagura Ranchester, aunque se vea y actúe muchas veces como una niña malcriada cuando de recaudar fondos se trata ella es una de las mujeres más agresivas que existe en el medio.

—¿Kagura Ranchester? —el estómago se me comenzó a revolver—. Esa es la mujer de vestido rojo y negro que tomaba muy sugestivamente del brazo a Sesshoumaru en nuestra de fiesta de graduación ¿Verdad?

—La misma bruja que viste y calza. Creo que es de la misma edad de Sesshoumaru y Miroku y aun así es bastante poderosa, inclusive trata a mis padres como a sus iguales, mi padre le tiene un gran respeto, es una gran empresaria, Ayame y ella son buenas amigas, Kagura siempre la respalda en todas sus fiestas.

—Eso quiere decir que... ¿La encontraremos allí?

—Ni lo dudes —mi estómago ya no estaba revuelto sino que amenazaba con devolver todo lo ingerido en el día.

Casi a las 9 de la noche, después de un terrible tráfico y que Kuranoske por teléfono se arrepintiera de no haberle el enviado su helicóptero privado —maldito ricachones burgueses—, llegábamos a una increíble mansión al estilo Reyes de Francia. Sus jardines eran inmensos, casi sentía que podía estar en todo el centro de Japón y era una sola casa para fiestas.

A ese momento sabía que Kagura era íntima amiga de Sesshoumaru y Miroku. Se había casado a los 17 años con un famoso diplomático de 45 años, pero su matrimonio no duraba ni el año cuando ella lo encontraba con otra mujer, llevándose casi el 75% de su fortuna. Al año volvía a casarse con un Neoyorkino yéndose a Estados Unidos, en esta ocasión el matrimonio duraba 2 años ya que se divorciaba de él llegando a un acuerdo multimillonario. En ese periodo había estudiado algunos semestres de administración de empresas empezando varios negocios en dicho continente incrementando su propia fortuna.

Su tercer marido era un actor asiático cuando tenía 23 años, aquel divorcio era de lo más extraño, ya que no se había mencionado sobre ello y tampoco se escuchaba que llegaban a algún arreglo monetario. A los 3 meses el escándalo y la comidilla por su nuevo marido opacaba por completo dicha separación. Se casaba con un duque de Inglaterra, el Duque de Ranchester un hombre de casi 75 años que fallecía a los dos años de haberse casado con él, de quien heredaba una buena fortuna pero además su título nobiliario, desde entonces solo se escuchaban rumores de quien podría ser su siguiente víctima. Sango temía que fuese Miroku, yo... Sesshoumaru.

Habían limosinas y por doquier, los valet parking lucían completamente despampanantes con sus corbatines y esmoquin, cada uno se iba con los choferes para indicarles cuál era su espacio asignado, mientras que mujeres completamente altas y delgadas que parecían ser modelos nos guiaban hasta los jardines en donde sería la fiesta. La mansión era inmensa, derrochaba dinero por doquier.

Mi sangre se helaba, justo antes de llegar a la velada en donde estaban las mesas y una increíble pasarela que tenía de fondo un precioso e imponente lago, estaban Ayame y ella... Kagura Ranchester, no sabía quién de las dos me ponía más insegura, si la primita incestuosa pelirroja o la amiguita que parecía que quería algo con él.

—¡Sango! ¡Querida! Un placer verte —saludaba la pelinegra dándole un beso en cada mejilla a Sango, llevaba un vestido rojo encendido strapless que caí con chifones por todo su cuerpo enseñando su busto exagerado, su cabello iba suelto, al parecer ese color era su favorito, ya que cada vez que la había visto siempre portaba un vestido de dicho color en diferentes tonalidad.

—El placer es todo mío Lady Ranchester —saludó completamente formal.

—Vamos querida, puedes decirme Kagura.

—Mis padres se enfadarían mucho Lady Ranchester, dicen que aún no estoy a su altura para tratarla con tanta familiaridad.

—Aunque espero que a mí no me trates tan formal Sango, ¡Bienvenida! —saludó la primita que llevaba un vestido verde que combinaba a la perfección con sus ojos, escote en V con una cruz en su espalda, parecía mucho mayor de 17 años con su maquillaje, moño alto y ese vestido.

—Es un gusto estar nuevamente en una de tus fiestas Ayame.

—El gusto será mío si traes la chequera completamente abierta, estoy segura que muchos de los artículos serán de especial agrado para ti.

—Les quiero presentar a mi amiga, Kagome Higurashi, ella es mi acompañante de esta noche.

—Un placer verte nuevamente Kagome —me saludaba Kagura ofreciéndome también un beso en cada mejilla los cuales sentía que eran como los de Judas.

—Es un gusto poder estar aquí, gracias por la bienvenida —Ayame me saludaba de manera automática cambiando su rostro.

—¡Ah sí! La amiguita de Sesshy ¿No?

—Vamos Ayame —la regañaba la bruja del oeste—, modales ¿Sí? —Ayame sonreía falsamente—. Después de tu reciente operación Sango, creo que lo mejor sería que tomaras asiento, Houko me mataría si algo llegara a pasarte, tu padre siempre te ha cuidado mucho. Kagome, acompáñame por favor, le llevaremos una bebida a Sango.

—Pero Kagura... —y allí estaba nuevamente, aquel rostro de niña malcriada que no quería que hiciera algo que no fuese lo que ella dictaba.

—Ayame, tu recibe a los demás invitados sabes a la perfección como hacerlo, por el momento atenderemos a Sango Mitarashi ¿Sí? —la pelirroja asentía frunciendo sus labios, Kagura la tomaba de la mano agradeciéndole con su mirada.

Mi amiga y yo solo volvíamos a vernos ¿Por qué teníamos que hacer lo que la bruja decía? Pero de alguna manera de sentía como si no se podía rechazar lo que ella quería, podía sentir una aura tan dominante como la de Sesshoumaru. Me llevó hasta donde había un bar indicándole a uno de los meseros que le llevara una copa de champagne a Sango, cogió una para ella y me entregó otra a mí. Entrelazó su brazo con el mío y comenzamos a caminar, me presentaba a todo ricachón que se nos acercaba presentándome como el futuro de las leyes ¿Qué quería? Me ponía muy nerviosa.

—En esta casa creció durante algún tiempo Sesshoumaru, justo antes de irse a América para estudiar —inició su conversación enfrente de un laberinto de arbustos, quizás de unos dos metros, era algo espectacular—. En medio de este laberinto hay una glorieta ¿La ves? —preguntó enseñándome con su largo y fino dedo, yo asentí—. Este pequeño palacete era un refugio escondido del emperador Komei, lo hizo especialmente para una concubina anónima que tuvo en 1855, los Onigumos la adquirieron a principios del 1900 y desde entonces ha pasado de generación en generación —comenzamos a adentrarnos sin darme cuenta de lo que estábamos haciendo en realidad.

—Interesante —respondí hipócritamente viendo las paredes de los arbustos, estando adentro parecían ser mucho más altas que los dos metros que calculaba anteriormente, me sentía como Harry en el cáliz del fuego.

—La glorieta era un refugio que Sesshoumaru y yo teníamos para estudiar ¿Sabes que él y yo fuimos compañeros en el colegio y desde entonces somos buenos amigos?

—Algo escuché.

—Sesshoumaru siempre fue muy introvertido, callado y reservado; pero un buen hombre, hace muchas obras de beneficencia —nos embargó un silencio aterrador, de Harry Potter pasaba a ser Jack Nicholson en El Resplandor—. ¿Lo quieres? —la pregunta me sorprendía, finalmente podía zafarme de su agarre.

—No veo porque tengo que decirle algo así a alguien que no conozco.

—Si lo quieres para un rato está bien, continúa con él y luego se separan dándose la mano y deseándose lo mejor, si has empezado a amarlo Kagome, déjalo o le harás un gran daño.

¡¿Pero quién demonios se creía esa mujer?!