READ & REVIEW

--------------OoOoO--------------

Proyecto Bebé
por JD Wordenwood

--------------OoOoO--------------

Parte XXVI

Los dedos de Hermione pasan por entre mi cabello azabache y mi pecho. Siento su leve respiración en mi cuello, con mis manos la tengo apretada fuertemente hacia mí, sus piernas están recogidas y me aprisionan contra su mullido colchón. Las almohadas de su cama soportan mi cabeza, la luz de la luna brilla en lo alto del cielo y una fresca brisa entra por la puerta entre abierta de nuestra habitación que da a los terrenos del colegio.

Una larga cortina de seda blanca se vuela según la brisa entrante, las yemas de mis dedos se mueven por su bella piel descubierta. Su pijama de cambio de estación es mucho más corto, puedo sentir su blanca y cremosa piel extenderse por todo su cuerpo. Al abrir los ojos una vez más solo veo diferentes manchas, Hermione tiene la manía de poner mis anteojos en nuestra mesa de noche. Nuestra habitación luce penumbrosa, veo manchas grises y negras, excepto por el resplandor de la luna que me deja divisar varios colores opacos.

Una amarga sensación invade mi boca, tengo sed. Recuerdo a Hermione pedirme que vaya a acompañarla a su cama antes de irnos a dormir y quedarme como casi siempre con ella ahí, abrazados. Hay noches donde simplemente no decimos nada, nos miramos con complicidad y sonreímos tontamente de vez en cuando. No tenemos que hablar o besarnos, simplemente estando juntos se arma nuestro mundo.

Trato de salir del amarre, pero es muy difícil. No la quiero despertar, está tan linda durmiendo plácidamente. Con mucho cuidado alcanzo mis lentes y me los pongo. La luz de la luna ilumina sugerentemente sus tersos y cremosos muslos, así como su cabello castaño del cual resaltan tímidamente pelos rubios. Sus cejas y pestañas lucen inmóviles y sus labios clausurados. Con ciertos movimientos logro salir de nuestro abrazo y me pongo de pie, me dirijo hacia mi escritorio de madera donde me sirvo agua de una jarra de plata.

Tomo un largo trago, la observo. Antes era una niña y ahora es toda una mujer, me lo ha demostrado pero se nota claramente. No puedo aguantar a hacerla mi mujer, a casarme con ella y formar una familia. Quiero hacerla feliz, quiero tener más Edwards, también quiero hijas. A veces pienso que si mis padres hubieran vivido más tiempo yo habría tenido más hermanos, cuando Hermione sea mi esposa le pediré para tener dos hijos cercanos los cuales puedan apoyarse el uno a otro siempre. Si yo hubiera tenido un hermano, probablemente todo hubiera sido un poquito más fácil.

Cuando el frío y refrescante líquido ingresa a mí, me siento bien. El bochorno del verano se comienza a sentir y me quito la camiseta blanca quedándome solo en pantaloncillos de dormir. Tapo a Hermione y compruebo que esté durmiendo cómodamente, para no despertarla me meto entre las frías sábanas de mi propia cama. Sonrío por la deliciosa sensación de meterme en una cama fría y me duermo.

--------------OoOoO--------------

Al despertar, me doy cuenta que Harry ha amanecido en su propia cama cubierto por las finas sábanas del colegio. Me incorporo y miro hacia el gran ventanal que tenemos al lado izquierdo de nuestra habitación. La puerta que da hacia los terrenos del castillo está entre abierta y la cortina de tul se mueve lentamente según la brisa de la mañana. Miro mi reloj y compruebo que son las cinco de la mañana.

Desde mi tercer año en Hogwarts tomé la costumbre de levantarme a las cinco de la mañana para poder seguir una rutina programada y eficaz que me llevara al éxito. Desde esa fecha soy un reloj puntual, a las cinco de la mañana en punto de todos los días del año escolar me levanto para – según yo – seguir con la rutina. Antes al levantarme, iba a los baños de chicas y disfrutaba de la soledad de poder cambiar y bañarme sin perturbaciones. Posteriormente bajaba a la sala común a hacer el tercer y último chequeo de mis deberes y trabajos, además de estudiar para las clases de ese día. Nunca se sabe que detalle extra nos pueden preguntar, siempre supuse que es mejor estar preparada.

Ahora que me levanto con Harry al costado, encuentro que las cinco de la mañana es una hora brutal para levantarme y siempre pasa. El proyecto ha disminuido la cantidad de trabajo, concentrándolo solo en Edward y ahora que es un niñito y tiene horarios fijos todo es mucho más fácil. Ron y Luna están desesperados con su pequeña Gabrielle, la cual no aprendió a tener un horario fijo y se sigue despertando a cualquier hora sacando de quicio a sus padres.

Me incorporo y me dirijo hacia nuestro baño, pasando por el walking closet. Me miro en el espejo y me asusto de mí misma: mi cabello enmarañado, mis ojos dilatados, mi piel hinchada y mi aliento de recién levantada me espantan. Trato de mejorarme un poco sin mucho éxito, me acomodo mi pijama de media estación y salgo de puntillas a la habitación.

El blanco y marcado pecho de Harry sube y baja lentamente, siguiendo su pausada y tranquila respiración. Su cabello azabache largo y despeinado coronan su rostro, sus pobladas cejas negras y sus pestañas de igual color. Sus labios me atraen, pero cambio de dirección y me siento con sigilo en la silla de mi escritorio de madera.

Con cuidado saco el libro de cuero, la bitácora del Proyecto Bebé donde mi letra ha llenado ya la mayor parte de las hojas en blanco. Paso las páginas con lentitud y me detengo en algunos dibujos, fotografías y resaltados, el proyecto ha pasado volando y Edward ya es un niño grande. Sonrío al recordar sus primeros llantos, cuando Harry y yo nos llevábamos mal y me trato de ocultar mi risa cuando leo sobre la mejoría de su comportamiento, el cual cambió sorprendentemente cuando Harry me dijo lo que me hace tan feliz.

Lleno dos páginas más de anotaciones y adjunto una linda foto mágica. En ella aparece Harry cargando a Edward y abrazándome a mí. Los dos nos miramos con una mirada cómplice y una sonrisa natural mientras Eddie aplaude y se ríe.

"Edward es un niño muy cariñoso, dócil y amable, su conducta se haya entre las líneas de Urano y Saturno correctas para su edad según la Gúia Interplanetaria de Andrómeda Prescott. Se muestra muy abierto a aprender nuevas habilidades, captarlas y desarrollarlas como capacidades de vida que poco a poco utiliza y diferencia las unas de las otras."

Sé que Edward será uno de los mejores bebés de todo el proyecto, ya que este no ha resultado fácil para la mayoría de estudiantes. Pese al entusiasmo inicial, las diferencias entre las personas que no tienen muchas cosas en común han prevalecido, haciendo que haya varios niños agresivos y problemáticos que opacan el ambiente del trabajo. No sé como mi corazón podrá soportar ver a mi único hijo irse, la magia utilizada se agota y lo puedo sentir.

Los ojos cargados de magia y vida de Edward han cambiado, siguen siendo del verde esmeralda de Harry pero ya no son tan profundos. Sus sonrisas siguen siendo lindas y tiernas pero han perdido su genialidad. Lágrimas se acumulan en mis ojos al pensar que mi único hijo se está esfumando a mi vista y paciencia, intercepto un tosido que trata de quitar un incómodo nudo en mi garganta acompañado de un fuerte sentido de culpabilidad.

Quiero a ir a acostarme junto con Harry, pero a él también le estoy mintiendo. Mi culpabilidad crece.

- Hermione, ¿qué pasa? – le digo sorprendiéndola e incomodándola, me doy cuenta - ¿estás bien? – insisto incorporándome. Llevo mis manos hacia la mesita de noche donde encuentro mis lentes redondos en el mismo lugar donde los dejé esta noche. Me los pongo y la puedo ver sinceramente abatida. Paso la vista por su escritorio, tratando de descifrar el porqué de este abatimiento. Me doy cuenta y mi corazón se sensibiliza, la bitácora de cuero la cual relata todo el proyecto luce abierta y escrita en el escritorio, al ver un poco mejor puedo ver la instantánea mágica que Colin nos tomó hace unos días.

- Estoy bien Harry – ella me dice cerrando la bitácora, guardándola y sentándose al inicio de mi cama. Siento su suave mano en mis tobillos, y sus ojos clavados en cualquier otro punto que no sea yo. Me siento en la cama y jalo un poco sus manos hasta conectarlas con las mías, la miro fijamente pero ella no me corresponde.

- Oye chica bonita – le digo en voz baja – Te entiendo perfectamente, pero así es la vida. A mi también me da pena Herms, pero Edward ha sido la razón por la que estemos acá, la razón por la que mi corazón y mi alma son felices todos los días cuando te tengo a mi costado. Él siempre será importante para nosotros, pero no podemos evitar que se vaya.

Los ojos color chocolate de Hermione hacen contacto con los míos y ella asiente como quien no quiere la cosa. La quisiera abrazar y consolar, besar y mimar pero siento y creo que ella necesita por unos minutos esa separación mínima. La miro y rápidamente paso mis ojos por la hora. Cinco y diecisiete de la mañana, tenía que ser Hermione Granger la que se levantara al alba.

--------------OoOoO--------------

Dejo a Edward caminar libremente por uno de los patios que quedan dentro del castillo, yo y Luna estamos sentadas en los marcos góticos y observamos como Eddie y Gabrielle juegan, se ríen y sonríen. Luna también ha notado que Gaby se está yendo poco a poco y solo atina a sonreír con esa sabiduría extraña e innata que tiene.

Mi pecho quiere decirle a alguien mis temores, el nudo en la garganta ahora es permanente. Mis últimos besos a Harry han sido terribles, cortantes, raros… pensados con anticipación. Estos últimos días él ha estado entrenando muy duro para el último partido de Quidditch durante su vida en Hogwarts, cada día sale más temprano y regresa más tarde. Solo lo veo en las clases donde estamos súper pendientes de Edward y concentrados en las evaluaciones por habilidades que nos dan los profesores.

Es insoportable ver a un montón de chicas desde cuarto a séptimo aprovechándose del calor que está comenzando a hacer para mutilar su uniforme en las horas libres e ir a ventilarse por ahí, en especial en el campo de Quidditch. La profesora McGonnagal ha anunciado que los camerinos han sido hechizados para que solo puedan entrar los jugadores de cada casa, cuando ella hizo publico ese anuncio Harry y yo nos sonrojamos, si todos supieran lo que pasó ahí entre nosotros.

Confío plenamente en Harry, pero también sé que es hombre y que sus miradas se pueden deslizar. La que esta visiblemente nerviosa y preocupada es Luna, que conoce a Ron perfectamente y sabe lo impredecible que es.

- Ron me ha dicho que me quiere mucho y que no me va a dejar por tener un año sabático – me dice Luna mirando hacia un punto inexistente – Eso me ha dejado más tranquila, aunque en estas épocas creo que cualquier chica se le lanza. – termina de decir en un bufido.

- El otro día – le comento mirando a chicos y chicas que pasan por los pasillos con la túnica de verano ondeando por el viento – tres chicas intentaron hechizarme para poder llevarse a Harry a un bar en Hogsmeade bajo engaños. Felizmente que gracias a él soy muy buena en defensa personal.

- Sí, Harry y tú saben lo que quieren Hermione ¿ya han pensado donde van a estudiar? Seguro que lo van a hacer juntos – me dijo haciéndole señas de NO a su traviesa hija Gabrielle – Como yo me voy de intercambio el siguiente año, a menos que Ron vaya a hacer sus Estudios Mágicos Generales a Estados Unidos, yo creo que vamos a romper.

Las palabras de Luna rondan por mi cabeza como un hechizo paralizante. Saber lo que queremos. Donde estudiar. Romper. Tres cosas que resolver, con Harry no hemos hablado sobre donde estudiar y ciertamente yo he reservado mis vacantes en las cinco mejores universidades mágicas del mundo, por lo que sé Harry ha hecho lo mismo. Y lo que paraliza mi corazón es el hecho de qué pasará cuando le cuente a Harry que soy estéril. ¿Romperemos?

Mi corazón no podría soportar a Harry rechazándome de nuevo y menos rompiendo conmigo después de todo estos maravillosos meses juntos donde fuimos padres. Daría cualquier cosa por poder ser madre de nuevo, por poder darle una familia, pero la vida no es así. Hay cosas donde la magia no llega y por lo visto esta es una de ellas.

- Luna – le digo con un hilo en la voz acercándome a ella en silencio – Hay algo que te tengo que contar. – Mi rubia amiga entiende que lo que le quiero decir es algo delicado por mi expresión facial. Se acerca con cautela y me mira con atención. – Se trata de algo que sé y me he guardado, algo que me llena de tristeza y pena.

- ¿Qué es Hermione? – me dice Luna poniéndome de manera compresiva una de sus manos sobre mi hombro - ¿Es algo muy grave? – Asiento con tristeza y siento las lágrimas acumularse en mis ojos, trato de hablar pero no puedo.

Comienzo a llorar intempestivamente y Luna me abraza fuertemente, me susurra que todo estará bien. Su susurro entra y sale sin importarme. Siento unas pequeñas palmadas en mis hombros. Lo tengo que decir, tengo que sacarlo de mi sistema, momentáneamente por lo menos. Siento mis salinas lágrimas caer rápidamente desde mis húmedos ojos hasta mis labios y pasar por mi cuello, además de caerse en la espalda de la túnica de mi amiga.

- Soy… soy… - Luna me mira desorbitadamente, me intimido pero lo digo – Luna, soy estéril – Veo los labios de Luna abrirse y cerrarse. Como en cámara lenta veo sus ojos pasar desde mis pies hasta mi rostro y viceversa.

- ¿Qué? – dice separándose lentamente de mí – Ay Hermione, no puede ser – susurra con una de sus manos en su boca. - ¿Estás segura? – pregunta mirando hacia mi vientre. Asiento.

- Uno de los chequeos de mi adolescencia me lo hicieron saber, ya esta comprobado y es irreversible…. – le susurro mientras finjo una sonrisa para Edward cuando me llama súbitamente. – No sé como decirle a Harry, lo que más quiere en este mundo es una familia, esta perdiendo el tiempo conmigo porque yo no soy la chica indicada.

- Siempre supe que ustedes se proyectaban a futuro Herms – me dice abrazándome fuertemente – No creo que a Harry le importe, pero díselo… él va a entender, te ama con locura.

- Una parte de mí piensa eso Luna – le digo separándome del abrazo – Pero otra no quiere que él tenga que pasar por todo esto, no se merece no poder tener hijos. Es más complicado que lo que todos pensamos, desde siempre Harry ha querido formar una familia.

Los ojos azules de Luna me miran inexpresivos durante unos segundos, su lengua pasó lenta y desagradablemente por encima de sus labios, remojándolos. Noto que trata de hablar una o dos veces inútilmente, como buscando las palabras correctas.

- Si tú lo decides, al ser su esposa serás su familia. – me dice con atino – La familia, Hermione, es constituida desde el matrimonio y puede trascender en los diferentes lazos afectivos de las personas. Harry está desesperado por formar una familia contigo y todos lo saben, te quiere a ti y me imagino que ya se ha imaginado siendo padre de niños con cabello azabache y castaño pero sobretodo se imagina estando junto a ti.

Estas recientes palabras de Luna perforan mi entendimiento y mi razón, mis deseos desesperados de ser siempre la mejor y la más completa son la que me hacen dudar tanto. Siempre he tenido en mi mente que Harry se quedará en silencio cuando le cuente, sus ojos verde esmeralda corresponderán los míos y me harán derrumbarme, para después sentir su abrazo y poco a poco sentirme mejor.

--------------OoOoO--------------

Ron levanta una serie de pesas mágicas con énfasis mientras que yo corro alrededor de la carpa de preparación de Gryffindor. Me siento agotado y exhausto, el sábado por la mañana es mi último partido de Quidditch en Hogwarts y de ahí faltarán tres semanas para el fin de curso. Es esta semana donde tengo que decidir finalmente que haré el próximo año. Quiero ser un auror, pero también quiero jugar Quidditch, esas son dos cosas que casi cualquiera de las universidades del Mundo Mágico me pueden dar. La cosa es releer una vez más las currícula y por supuesto conversar con Hermione.

Dentro de dos semanas será el fin del proyecto y esto cada vez la afecta más, también la veo extraña. Su conducta está rara y en el poco tiempo que estamos pasando juntos no puedo decirle nada. Felizmente que hoy el entrenamiento terminara temprano, ella no lo sabe. Le voy a dar una sorpresa.

- Oye Harry – me dice Ron dejando una de las pesadas pesas en su lugar – ¿Ya decidiste a que universidad vas a ir? – Mi pelirrojo amigo camina hasta el espejo donde se quita la sudada camiseta y flexiona sus brazos con una sonrisa burlona.

- No – le digo bajando la marcha, estar pesando de ese tema no significa que yo quiera hablar de eso. – Pero estoy entre Elay y Dravrah, había pensando en un instituto, pero definitivamente quiero a ir a una buena universidad. El equipo de quidditch de Elay es buenísimo y su carrera para Aurores está muy bien diseñada, sin embargo Dravrah está más alejada y por su ubicación el jugar al Quidditch es algo muy complicado, aunque es la primera universidad en haber enseñado Aurología.

- ¿Te separarás de Hermione? – me dijo sentándose en una de las bancas, me siento a su costado mirando al piso – Luna se va de intercambio a Estados Unidos y no sé si seguirla, yo también quiero ser auror y ahora que no voy a tomarme un año sabático creo que es posible que si en el proyecto me va bien pueda entrar al programa de admitidos tardíos por Elay.

- No la quiero dejar – le respondo secándome el sudor de la cara – Quiero tomar decisiones junto con ella, mis papás fueron a la misma universidad y faltando un año para terminar se casaron… después de todo lo que ha pasado Hermione es lo más importante, no quiero perderme de cosas a su lado por mis caprichos del Quidditch.

- Ella también tiene sus caprichos – se apresuró a decir Ron, examino su pecoso y sudado rostro, recuerdo haber hablado con él hace unos años sobre que iríamos a una universidad donde podríamos jugar Quidditch, ser aurores y tener una vida social activa. Pero nunca pensamos que todo lo que ha pasado pasaría. Las cosas son diferentes ahora. – Tu sabes Harry, ustedes pueden seguir pero si ella quiere estudiar una de esas mil cosas que tiene en su lista en una universidad lejísimos que no tiene las dos cosas que tú tanto quieres… nosotros podríamos regresar al plan inicial.

- No Ron – le digo cortantemente, mi cuerpo y mi alma están demasiado enamorados de Hermione como para plantearme alejarme de ella, desprotegerla, dejarla libre… dejarme a mí libre – En el mejor de los casos, capaz podamos ir a Elay… amigo, pero no sé… lo que más me da risa es que en unos meses todo este problema estará resuelto y no sé que será de nosotros.

--------------OoOoO--------------

--------------OoOoO--------------

¡Hola a todos! Bueno espero que tras estos dos últimos capítulos publicados hayan podido reintegrarse a la historia y estén listos para pasar a la recta final la cual estaré escribiendo en unos minutos. No se preocupen, todavía falta un tiempo más de Proyecto Bebé pero tratare de terminar el fic lo más rápido que mi inspiración y mi tiempo me permitan.

Sé que estos capítulos no están aportando gran contenido temático a la historia, pero creo que un ser humano es así. Nos preguntamos una y otra vez la misma cosa a pesar de tener opiniones externas, a pesar de tener corazonadas y principalmente a pesar de saber que tal o cual cosas son hacer el bien. Aquí podemos ver que Harry ya está dejando su paranoia de lado y Hermione esta harta de no poder ser completamente sincera con él. Vamos, nosotros conocemos a Hermione así que ustedes ya deben saber lo que pasará el próximo capítulo.

Estoy muy contento de saber que muchos de ustedes siguen ahí y espero que siempre sigamos pendientes del mundo HHr. No hay que abandonarlo ya que nos ha dado tanto cuando estaba en su auge.

MUCHISIMAS GRACIAS A:

Sara, Angel of Soul, Kotamae, Gala Potter, Estefania, Hp Karen, Ady!!!, Nadine, The Darkness Princess, IsaPadfoot, Anita, Ale Jane, Sacha, , Gtniel.

READ & REVIEW

¡GRACIAS!

HarryHermione
Ayer, Hoy, Siempre