Hola de nueva cuenta a todos los seguidores de este fic, primero que nada una disculpa general por no poder haber actualizado antes la verdad es que tuve unos pequeños problemas personales durante los últimos meses, de los cuales no deseo mucho hablar en estos momentos y debido a ello no había tenido mucha inspiración que digamos. Lo lamento. Volviendo a la historia ya les había comentado antes que estábamos en los capítulos finales así que tengo una pequeña noticia, este es el penúltimo capitulo de la historia, ya que tengo previsto el final para el próximo capitulo. Decidí terminar la historia con 2 especiales, este es el primero por Kagome y el último será a voz de Inuyasha. Espero les agrade. El capitulo final ya lo he comenzado así que debería subirlo a más tardar la próxima semana. Gracias por todo. Espero que disfruten con la lectura.
Capitulo 26: La promesa
Capitulo especial contado por Kagome:
Inuyasha se acerco a mí, lentamente y me dijo:
-¡Voy a matarte! ¡Si no quieres morir ahora mismo, tendrás que jurarme algo! ¡Jura que me quieres más que a nada en el mundo! ¡Y qué me seguirías hasta la muerte!-Para ese entonces Inuyasha ya me había puesto la pistola en la frente, sin embargo la quito y me la metió en la boca-Estoy seguro, que sabes que no estoy jugando… -Inuyasha me acorralo más contra la pared, y yo sólo pude cerrar los ojos, la pistola continuaba dentro de mi boca, quise decirle algo, pero por culpa de ella no pude-¡Kagome, no quiero que seas de nadie más! ¡No quiero dejarte marchar! ¡Júrame eso! ¡Si no lo juras, te mato aquí mismo!-Jamás había visto a Inuyasha tan furioso cómo lo estaba ahora, más que furioso estaba cómo desesperado, él había sujetado mi cuello con su otra mano, y casi no me dejaba respirar, no pude evitar soltar algunas lágrimas ¿Por qué él me trataba así? ¿No ya le había dicho que lo amaba?-
No sé cómo pero pude hablar un poco y decirle:
-¿Tan poco desconfías de mi amor?-Pude ver cómo los ojos del chico se abrieron de la sorpresa-No sería la primera vez qué me amenazas, y tampoco sé si será la última, pero si sé que tú no te atreverías a dañarme de esta manera ¡No hace falta que te jure nada! ¡Te amo! Y aún después de todo lo qué me has hecho, de que me trataste mal, me secuestraste, me violaste en mi primera vez, e incluso esto, después de que todo eso ha pasado no he conseguido dejar de quererte ¡No puedo odiarte! ¡Te amo, y el sólo hecho de que ahora este aquí es prueba de lo que digo es verdad!-Inuyasha que ya había sacado la pistola de mi boca, pero aún la sostenía contra mi frente, me estaba mirando fijamente, entonces empezó a alejar la pistola, hasta dejarla caer en el suelo, entonces me abrazo, tan fuerte que sentía que no podía respirar-
-Kagome, te amo tanto…-Susurro Inuyasha-
-Yo también te amo, así que por favor no vuelvas a desconfiar de mi de esa manera.
-Descuida no lo volveré a hacer-Musito con un muy evidente gesto de culpabilidad y a decir verdad la expresión que tenía al decir aquella frase me hizo sentir verdaderamente mal-
Baje la mirada y entonces con mis manos lo aparte levente para de esta manera poder separarme de él. El ambiente entre ambos en esos momento resultaba con sinceridad un poco incomodo. Suspire y entonces levantando la mirada hacia el atractivo chico lo invite a pasar nuevamente a mi habitación, ya que suponía que si discutíamos al respecto de lo sucedido aquel ambiente de incomodidad desaparecería. Más sin embargo el chico se negó diciendo que ya era demasiado tarde y debería irme a dormir, pero que si así lo deseaba podríamos hablar al respecto al día siguiente, viendo que no podría disuadirlo de hacer lo contrario asentí y sin decir más me dirigí a mi habitación para poder dormir.
Al día siguiente me levante más tarde de lo de costumbre, había estado pensando mucho al respecto de lo sucedido con Inuyasha y debido a esto no había podido conciliar el sueño durante la mayor parte de la noche y cuándo finalmente conseguí hacerlo faltaba poco para el amanecer. Suspire y entonces me levante de la cama y después de peinarme y cambiarme la ropa me dirigía hacía la sala con la que contaba esta pequeña casa con la intensión de comer algo sin embargo me sorprendió el darme cuenta de que Inuyasha no se encontraba en ese lugar, así que después de comer y sintiéndome con el derecho suficiente de hacerlo decidí ir a buscarlo a su cuarto, encontrándome con que el muchacho tampoco se encontraba ahí, tal vez él habría salido o algo así que decidí esperar un rato sentada en la sala, pero tras un par de horas de espera me convencí de que él no regresaría tan pronto, el resto de la mañana y gran parte de tarde pasaron sin inconvenientes, pude bañarme, pasear por la casa, preparar la comida, pero aún así en ningún momento pude ver a Inuyasha, eso se me hacía muy extraño, el muchacho no regreso hasta muy entrada la noche y en el momento en el cual quise acercarme a él para cuestionarle por lo sucedido ayer, el chico solo argumento que se sentía demasiado cansado y que ya hablaríamos del tema en otra ocasión. Ni siquiera me dio una pequeña explicación al respecto de en donde rayos había estado durante todo el día, suspire y sin otra opción me dirigí hacía mi habitación, quizá mañana podríamos hablar al respecto sobre todo eso, con ese pensamiento en mente me quede completamente dormida. Había pensado que al día siguiente podríamos discutir sobre lo sucedido en los días pasados y es por eso que aquel día me levante muy temprano solo para enterarme de que Inuyasha no se encontraba en la casa, lo espere durante todo el día, pero igual que como había sucedido el día anterior el muchacho no regreso sino hasta muy avanzada la noche. Los días posteriores a este se desarrollaron de la misma manera el muchacho se ausentaba durante todo el día y solo regresaba por noche para decirme que estaba atendiendo un asunto muy importante y que yo no debería quedarme despierta hasta tan tarde, aquella situación sobra decir ya empezaba a hartarme, ya que estaba más que segura de que Inuyasha lo único que estaba haciendo era evitarme y por ende tratar de evitar la conversación que teníamos pendiente.
Estaba segura de ello y es por eso que aquella noche en cuestión sin dudarlo me metí dentro de la habitación del muchacho, lo quisiera o no esta noche Inuyasha tendría que darme una muy buena explicación por todo lo sucedido. Aún así tal y como lo hacía últimamente el chico no regreso hasta ya muy tarde, ingreso a la habitación con aquel atractivo porte de elegancia tan propio de él, tenía la mirada baja, suspiro y entonces empezó a desabrochar la camisa que tenía puesta para poder quitársela, levantó la mirada y en ese momento un claro gesto de sorpresa invadió su rostro.
-¿Kagome? ¿Qué estás haciendo aquí?-En su voz resplandecía la duda, al parecer encontrarme en su cuarto era algo que evidentemente el muchacho no se esperaba-
-No. Primero tú tienes que darme un par de respuestas. Has estado evitándome últimamente ¿No es cierto?-Musite acercándome a él hasta quedar justo enfrente del apuesto chico-
-No sé de que estás hablando-Musito el muchacho bajando la cabeza, para evitar mirarme-
-¡No mientas!-Musite al tiempo que levantaba su rostro a mi cara para obligarlo a mirarme, solo en ese momento me di cuenta del más que evidente gesto de culpabilidad que adornaba aquel perfecto rostro, ese gesto era el mismo que Inuyasha pusiera después de…-Inuyasha…-Susurre, al parecer el chico aún no había podido superar lo sucedido entre nosotros algunas semanas atrás-
-Lo siento-Musito repentinamente el muchacho-Realmente lamento haberte causando tantos inconvenientes.
-No tienes que disculparte no me siento molesta por ello…-Sonreí-Además incluso por lo que hiciste aquella vez te lo dije, no puedo odiarte, así que puedes estar tranquilo no te guardo ningún rencor.
-¿No lo comprendes no es cierto?-Farfullo el chico-Incluso aunque tu puedas perdonarme eso no significa que yo lo haga, jamás me perdonare por el solo hecho de haber sido capaz de levantar una mano contra ti ¡No puedo hacerlo!
-¡Inuyasha!-Musite al tiempo que pasaba a abrazarlo, ya que era demasiado obvio que con tanta culpa ahogándolo en el interior, lo que Inuyasha más necesitaba en este momento era apoyo-Olvídalo no me siento molesta por ello, es más ya lo había olvidado y es por eso que tu tampoco tienes que sentirte culpable por ello.
-Kagome…-Susurro suavemente el muchacho-
-Por favor-Musite-si hay algo que pueda hacer por ti, cualquier cosa solo dímelo pero por favor no vuelvas a poner otra vez esa expresión de culpa, por que me haces sentir culpable a mi también, tan solo deseo que vuelvas a ser el mismo Inuyasha de siempre, por favor…
El chico se me quedo viendo por un leve momento sin decir nada, al parecer incapaz de asimilar las palabras que le había dicho.
-Inuyasha…-Repetí-
En ese momento el chico di un paso en falso hacía atrás que provoco que los 2 cayéramos al suelo de bruces, el chico de espaldas y yo sobre él, detrás él en ese momento se encontraba un pequeño mueble con varios cajones así que para minimizar el impacto del golpe el chico se asió fuertemente a uno de dichos cajones provocando que este se abriera en consecuencia. Gimoteé un poco ante lo doloroso del golpe, pero entonces dándome cuenta de que seguramente Inuyasha se abría llevando la peor parte ya que no solo había recibido el golpe sino que además había tenido que cargar conmigo le pregunte:
-¿Te encuentras bien?
-¿Ahh? Si, descuida no hay nada de que preocuparse.
-Ya veo, me alegra saberlo…-Musite con una sonrisa, pero dicha sonrisa se borro de mi rostro al volver la mirada hacía el objeto que se encontraba dentro del cajón que había sido abierto por Inuyasha durante la caída-
-Inuyasha ¿Eso es…?
Al escuchar mi pregunta el muchacho ladeo la mirada hacía el lugar al cual apuntaba la mía y entonces sonrío de la misma manera que sonríe un niño al cual han atrapado haciendo una travesura.
-Si, veras… Es que era demasiado lindo como para dejarlo abandonado, así que cuándo empaque todas las cosas que necesitaríamos una vez aquí opte por traerlo…
-Inuyasha…
-¡Vamos! Admítelo, es mejor tenerlo aquí donde al menos alguien lo aprecia a haberlo abandonado en la casa en donde nadie lo usaría.
-Inuyasha…-Repetí con una muy notable voz de irritación, no era para menos en las manos del muchacho se encontraba el que alguna vez fuera mi uniforme de sirvienta, no entendía porque estúpida razón él querría traer aquí algo como eso-¿Sabes qué?-Añadí de pronto-Tan solo olvídalo no deseo hablar más al respecto sobre eso-Musite con voz cortante ya que dicho trajecito no me traía muy buenos recuerdos que digamos-
El chico sonrió nuevamente y entonces me insto a levantarme para luego hacerlo él mismo. Entonces le escuche decir:
-Bien entonces ¿En donde nos quedamos?-Musito el muchacho con una voz irresistiblemente encantadora-
-¿Ehh?-Añadí, no entendía que era lo que él quería decir con eso-
-¡Ahh si, ya me acorde! Estabas diciendo que harías cualquier cosa que yo te pidiera con tal de que volviera a ser el mismo de antes.
-¿Qué?-Añadí con un poco te temor y es que aquella sonrisita que adornaba el atractivo rostro de Inuyasha no traería seguramente nada bueno con ella-
-Y bueno después de pensarlo un poco y tomando en cuenta lo sucedido durante los últimos minutos lo he decido-Musito el muchacho sin tomar demasiado en cuenta mis pequeñas objeciones-Kagome quiero que vuelvas a ser mi sirvienta personal al menos por lo que dure esta noche…
-¡¿Qué?!-Musite con voz incrédula, no podía creer que él en verdad me hubiera pedido una cosa así-
-Lo que oíste-Añadió el muchacho con una sonrisa-
-Yo… ¡Yo no voy a hacer algo como eso!-Me negué con firmeza-
-Si, lo harás-Respondió el atractivo chico con una sonrisa-Después de todo tu misma lo dijiste, si había algo CUALQUIER cosa-Remarco el chico con un énfasis demasiado exagerado según mi gusto-que pudieras hacer con tal de que pudiera volver a ser el mismo de antes, entonces tu lo harías… Aunque por supuesto nadie te culparía de ser una mentirosa y no cumplir con tu palabra…
Baje la mirada sintiéndome entre irritada y arrepentida por haberle hecho semejante oferta a Inuyasha, debía haber supuesto que él me pediría algo como esto. Aún así no podía dejarme de sentir molesta conmigo misma por lo haberlo hecho…
-De acuerdo lo haré-Musite con voz débil, dándome por vencida-
-Sabía que lo harías-Farfullo el muchacho con una sonrisa al tiempo que me ofrecía el irritante trajecito-
-A veces puedes llegar a ser una persona tan molesta…-Le hice saber con una leve irritación-
El chico simplemente se limito a sonreír y acto seguido me invito a pasar al cuarto de baño que tenía su habitación para poder cambiarme, hacerlo me llevo un poco más de tiempo del que hubiera querido hacía mucho tiempo que no me ponía el dichoso traje y era natural que me sitiera un poco incomoda con él, cuándo acabe de ponérmelo resople y entonces abriendo la puerta del baño procedí a salir del él para encontrarme con Inuyasha.
Cuándo salí el chico se me quedo mirando sin decir absolutamente nada durante un par de minutos sintiéndome algo incomoda al respecto musite:
-Inuyasha…
-¿Ahh?-Me respondió el chico de forma un poco distraída, como si lo hubiera sacado de algún tipo de trance-
-¿Sucede algo?-El muchacho sonrió al mirarme-
-No, nada, es solo que había olvidado lo hermosa que te veías cuándo usabas ese traje-El que él dijera aquello hizo que me sonrojara inevitablemente-
-Bien ¿Y ahora que se supone que es lo que debo hacer?-Le cuestione con irritación, todavía seguía algo molesta con él por haberme obligado a usar nuevamente este traje-
-No sé, eso decídelo tú…-Me sonrió el muchacho, que para esos momentos se había sentado en la cama-
-De acuerdo, entonces supongo que debo cumplir con mis deberes de sirvienta y empezar a limpiar-Musite al tiempo que me acercaba a la cama ya que en el buró que se encontraba cerca de ella Inuyasha había colocado un plumero de tonalidad rosada que suponía quería que yo tomara-
Cuándo finalmente logré llegar hasta el lugar en el cual se encontraba aquel pequeño artefacto tomándolo en mis manos suspire, no podía comprender que rayos era lo que se proponía Inuyasha haciendo todo esto. Resople dispuesta a darme la vuelta para empezar a limpiar de una vez esta casa y acabar lo más pronto posible que fuera cuándo escuche al chico decir:
-Kagome…
Me volví para mirarlo con cierta molestia.
-¿Y ahora que es lo que quieres Inu…?-Las palabras se cortaron en mi boca y ni siquiera pude terminar la pregunta que estaba haciendo ya que en ese momento los labios de Inuyasha cubrieron los míos empezando a besarme de forma irresistiblemente pasional-
El muchacho rodeo mi cuerpo con sus brazos y entonces girando sobre su propio cuerpo me estampo en la cama al tiempo que el beso se tornaba mucho más húmedo y pasional.
-Inuya…-Conseguí susurrar apenas entre sus labios al tiempo que trataba de apartarlo, era tanta la pasión, tan desbordante el deseo con el cual me besaba que en menos de un minuto me había quedado completamente sin aire-
Supongo que el muchacho comprendió el mensaje ya que separando sus labios de los míos dejo de besarme concediéndome de esa manera un poco de tiempo para respirar.
-Inuyasha…-Susurre cuándo hube tomado el suficiente aire como para hablar-¿Qué rayos estás haciendo? ¿No se supone que iba a limpiar la casa?-El chico respondió con una irresistible sonrisita burlona a mi pregunta-
-Kagome-Le escuche decir después de unos cuántos segundos-¿Podrías explicarme cual sería la razón por la cual la sirvienta más hermosa del mundo debería ocupar su tiempo en realizar aquellos estúpidos deberes más que insignificantes?
-¿Qué?
-Eres demasiado hermosa como para desgastar tu tiempo de esa manera-Me hizo saber el muchacho, no entendía nada ¿No se suponía que entre los deberes de las sirvientas se encuentra el limpiar? Y si él quería que fuera su sirvienta entonces…-Por eso-Añadió el chico-y porque estoy seguro que cuándo te dije que quería que fueras mi sirvienta personal por esta noche no me refería a que estuvieras limpiando, más bien te asignaría otro tipo de deberes…-Farfullo el chico y su rostro estaba tan cerca de mi cara que podía oler el embriagante aroma de su aliento-
-Inuyasha no…-Musite sacudiendo la cabeza negando mientras lo veía mirándome. Ahora estaba segura que era lo que el apuesto muchacho se proponía y no estaba dispuesta a permitírselo, era cierto que lo amaba y lo deseaba, pero no era un juguete en sus manos con el cual él pudiera hacer y deshacer a su gusto. Y es por eso que esta noche incluso si lo deseaba no le daría el gusto a Inuyasha de salirse con la suya, él tenía que aprender a respetar mis decisiones-
Cuándo termine de reflexionar en todo esto volví la mirada hacía el muchacho y pude darme cuenta de que sus ojos estaban vagando por toda la parte superior de mi cuerpo. El chico me miró profundamente a los ojos y luego alejó la mirada al costado de mi cara mientras alejaba un mechón de pelo de mi rostro. Su mano acarició suavemente mi mejilla y luego se deslizó hacia abajo por mi cuello y sobre mi hombro. No se detuvo ahí sino que en cambio siguió moviéndose más al sur a lo largo de mi brazo hasta que alcanzó la línea que marcaba el comienzo del encaje blanco que tenía mi uniforme. Entonces se detuvo y fue directo a mis senos. Lo mire molesta, indicándole con la mirada que por su propio bien lo mejor que podía hacer era detenerse, pero al verme poner semejante expresión una increíblemente sensual sonrisa malvada apareció en su cara mientras me miraba a los ojos, entonces abriendo ambas manos llenó cada una con una cantidad más que generosa de mis pechos, y con sus pulgares empezó a masajear suavemente mis pequeños pezones aún sobre la tela que los cubría. Cerré los ojos intentando resistirme ante lo placentera que había resultado la caricia, y para mi completa sorpresa pude darme cuenta de que mi intimidad comenzaba a sentirse mojada y también como mis pezones se iban endureciendo, no pude evitar sentirme molesta conmigo misma por darme cuenta de lo que con tan sólo un pequeño toque él estaba empezando a hacerme sentir.
Mis ojos se abrieron sin que pudiera evitarlo en el momento en el cual sin pedirme el menor permiso el muchacho me bajo la parte superior del que una vez fuera mi uniforme, y de paso con él también mi sujetador dejando de esa manera mis senos desnudos delante de él.
-Inuyasha…-Musite con voz molesta-
Al escuchar mi voz el chico me dirigió una pequeña sonrisa de burla, al ver aquel gesto plasmado en su rostro sentí como la irritación que sentía empezaba a crecer, ya que sin poder evitarlo el ver semejante expresión en aquella atractiva cara me hacía recordar vagamente momentos que si bien eran semejantes a este no me eran nada gratos de recordar.
-Basta ya, esto no es divertido-Añadí al darme cuenta que si no paraba esto pronto las cosas podrían pasar a ser mucho peores-
Pude notar como a mis palabras la sonrisa que adornaba el atractivo rostro del muchacho se ensanchaba mucho más, podía darme abiertamente cuenta de la manera en la cual él estaba jugando conmigo, no tomaba mis palabras en serio, nunca lo había hecho. Y eso solo conseguía enfadarme más.
Sin darme el suficiente tiempo como para reaccionar el chico acerco su rostro a uno de mis pechos y entonces abriendo la boca deslizo suavemente su lengua por toda la superficie de este hasta llegar a mi rosado pezón. Cerré los ojos mientras sentía como su lengua se movía adelante y atrás a través de mi pezón, al tiempo que su otra mano sin dudarlo por su solo momento empezaba a masajear mi otro seno, lo cual provoco que pequeños gemidos de placer se escaparan de mi boca, no podía evitarlo era tan placentero, un dulce y delicioso placer…
El chico empezó a mover su lengua todavía más rápido, lo cual me hizo gemir una y otra vez de placer, después de algunos minutos haciendo lo mismo los labios del chico capturaron mi sensible pezón, atrapándolo en el interior de su cálida boca, para seguidamente empezar a chuparlo con avidez. Sin embargo después de algún tiempo Inuyasha movió su boca a mi otro seno al cual mostró una cantidad igual o aún mayor de atención que al primero.
-Inuyasha…-Conseguía susurrar a penas entre aquella enorme orbe de placer que me invadía, llenándome de los pies a la cabeza, impidiéndome pensar lo suficientemente claro como para hacer algo más al respecto que no fuera llorar y gemir por sus caricias-Detente… Es suficient…-No pude terminar ni tan siquiera de decir aquella frase ya que para mi completa sorpresa en aquel preciso momento una de las manos de Inuyasha empezó a acariciar suavemente mi ya bastante húmeda feminidad para seguidamente y antes de que siquiera pudiera reponerme de la sorpresa que acababa de sufrir deslizar 2 dedos dentro de mi interior. Fue en ese momento que desperté abruptamente del trace en el cual había permanecido solo para darme cuenta de que era demasiado tarde, ya que antes de que pudiera pronunciar una sola palabra al respecto el chico empezó a frotar lentamente, sin prisa alguna sus dedos contra las húmedas paredes del interior de mi sexo acto que debido al embriagador ritmo al que lo hacía resultaba ser tan placentero como torturante, el chico permaneció haciendo lo mismo durante un par de minutos solo para finalmente curvar ambos dedos hacía atrás de forma que estos se mantuvieran acariciando mi inflamado clítoris. En ese instante abrí los ojos y casi grité de placer, pero logré morderme los labios justo a tiempo, no quería que Inuyasha me escuchara gemir por algo como esto, no quería darle ese gusto, cualquier cosa menos eso… Cerré los ojos con fuerza al tiempo que apretaba los labios con más fuerza tratando de contener otro gemido mientras sentía como de la excitada que estaba la cálida humedad que nacía de mi interior se deslizaba lentamente por mis piernas hasta empapar completamente la mano del que alguna vez fuera mi jefe. Entonces sin poder evitarlo mis manos se cerraron con fuerza sobre las sabanas que cubrían la cama y pude sentir como contra mi voluntad mi cuerpo empezaba retorcerse bajo el intenso toque que me brindaban las manos del apuesto muchacho. Hasta este momento no me había dado cuenta pero estaba jadeando en busca de aire y tratando de no gritar, y mientras el placer que sentía iba creciendo envolviéndome más y más a cada segundo que pasaba, sin darme cuenta exactamente de cómo envolví mis brazos alrededor del cuello de Inuyasha y simplemente me limite a abrazarlo tan fuertemente como lo podía. Al verme hacer aquello el chico sonrió de forma provocativa, entonces su otra mano se coloco sobre uno de mis pechos al tiempo que con una voz intoxicantemente sensual me susurraba:
-¿Sabes Kagome? Adoro ver esa expresión de placer en tu rostro, es tan malditamente sensual…-Al escucharlo decir aquello sin que pudiera evitarlo mis mejillas se pusieron súbitamente rojas y sintiéndome avergonzada baje la mirada-
Escuche al muchacho reír suavemente y deseando ver la atractiva expresión que sabía adornaba su cara en esos momentos volví el rostro enfocando mi mirada en él pero antes de que pudiera contemplarla casi inmediatamente estuve retorciéndome por los azotes que hacía la lengua de Inuyasha al enredarse en mis rozados pezones. Cerré los ojos nuevamente mientras sentía como el chico continuaba moviendo muy lentamente aquel par de dedos dentro de mi, al tiempo que su lengua se mantenía dando lamidas alrededor de uno mis pezones, para seguidamente cubrirlos con sus labios y succionarlos como un verdadero sediento. Sin poder soportarlo más separé los labios y estaba justo a punto de ponerme a gritar de placer cuándo el muchacho aparto sus manos de mi cuerpo completamente para seguidamente hacer lo mismo él.
-Lo siento Kagome, creo que esta broma ha ido demasiado lejos…
-¿Qué?-Musite, mientras que sin poder evitarlo lo contemplaba con un muy notable gesto de confusión-
-Verás después de escucharte decir que harías cualquier cosa que te pidiera y que descubrieras tu antiguo uniforme entre mis cosas se me ocurrió hacerte esta pequeña broma, respecto al cuándo aún eras una sirvienta, sin embrago creo que me excedí, lo que menos pretendía era hacerte pasar un mal rato, sabes que jamás te obligaría de nuevo a hacer algo que no desearas, aún así a decir verdad creo que tengo un sentido del humor bastante complicado… Lo siento…-Escuche todas las palabras del muchacho sin decir nada ¿Así que todo había sido una broma? ¿Inuyasha nunca había tenido en verdad la intensión de…?-
Baje la mirada hacía el suelo sintiéndome avergonzada, me importaba muy poco si esto había comenzado como un juego, porque con sinceridad en estos momentos sentía como si un incendio me devorara por dentro…
-¿Kagome?-Escuche añadir al chico con voz preocupada, para que Inuyasha me hablara así suponía que debía tener una expresión de esceptismo de lo más…-Nuevamente lo siento, repito que no era mi intensión hacerte sentir mal, así que por favor no deseo que…
-Inu… Yasha..-Musite con la voz entrecortarla al tiempo que volvía la mirada hacía el apuesto chico-
-¿Qué sucede Kagome?-Le escuche preguntar en el mismo tono que antes-
Baje levemente la mirada mientras sentía mis mejillas enrojecer a más no poder y entonces musite:
-Hazme… Hazme el amor-No podía creer, que mis labios hubieran proferido esas palabras, Inuyasha me estaba volviendo una pervertida al igual que él, el joven chico se me quedo viendo extrañado, cómo si no hubiera captado lo que le dije, pero aún así no lo repetí. Inuyasha continuo viéndome algo extrañado, y entonces cuándo menos me lo esperaba me beso, se separo por un momento y entonces acaricio mi rostro con suavidad al tiempo que me decía:
-Kagome, te amo…
Sonreí.
-Lo sé. Y yo también te amo-El muchacho me miro con dulzura durante unos segundos y entonces empezó a besarme, para seguidamente comenzar a trazar un camino de mis labios hasta mi cuello, entonces sólo para bromear se me ocurrió decirle:
-Espero, que no te moleste que haya deseado hacer esto con Sesshomaru, en alguna ocasión-Eso fue muy mala idea… Inuyasha se separo, y pude ver en sus ojos una creciente rabia-
-Kagome-Le escuche decir con una voz increíblemente gélida para lo dulce que había sonado hace solo unos momentos-No quiero que vuelvas a pronunciar cualquier otro nombre de hombre, que no sea el mío mientras hacemos esto… Por que de lo contrarío… Me muero de los celos si lo haces…-Mis ojos se abrieron con sorpresa al escucharlo decir aquello, es decir sabía que Inuyasha era celoso pero jamás imagine que a tal grado, o tal vez era que solo estaba exagerando. Sólo para probar le dije:
-Si lo hiciera… ¿Seria malo?
Escuche al chico reír de forma escalofriante, para después decirme:
-No, pero para el digas algo como eso me hace pensar que tú y yo no nos comprendemos bien todavía. No te preocupes, vas a aprender a conocerme entre las sabanas-Musito al tiempo que se quitaba la camisa, al verlo así me sonroje, era inevitable…
Cuándo me desperté era de mañana, había pasado toda la noche con Inuyasha, al querer levantarme sentí un peso sobre mí, era Inuyasha y estaba totalmente desnudo, arriba de mi, que estaba en las mismas condiciones; recordé todo lo que paso la noche anterior, y mis mejillas se cubrieron de rubor. Mire a Inuyasha, nunca antes había visto su rostro al dormir, ya que en las pocas veces que lo hizo después de violarme, siempre se daba la vuelta, y no podía observarlo, o se refugiaba en mi pecho, impidiéndome verle el rostro-no es que estuviera esperando el momento para verle-Inuyasha se veía tan tranquilo, jamás te imaginarías que con esa cara tan pacifica de verdad podría causar daño. Su rostro estaba desasido cerca del mío, casi cómo si me fuera a dar un beso, por lo cual podía sentir su respiración. Yo seguía recordando todo lo que paso la noche anterior, lo que sólo provocaba que me pusiera más roja. Fue entonces cuándo escuche su voz:
-El corazón te late muy deprisa, y hasta te has puesto colorada-Comento con su típica sonrisita burlona-
-Inu… Inuyasha…¡¿Ya te has despertado?!-Le grite asustada, levantándome un poco de la cama, tanto cómo Inuyasha me lo permitió. Dentro de mí no dejaba de preguntarme ¿En que momento? ¿En que momento se despertó?-
-Sólo quería que me vieras durmiendo, así que sólo estaba fingiendo que lo estaba ¿Por qué pones esa cara? ¿Es que te quedaste con ganas de seguir con lo de anoche?-Dijo mientras tomaba mi rostro entre sus manos-
-¿Pe… Pe…. Pero qué estás diciendo?-Le dije retrocediendo, cayendo de nuevo en la cama-
Inuyasha se sentó sobre la cama tocándose la sien, cómo si le doliera la cabeza, por lo que yo también pude hacerlo.
-Por Dios… Qué desagradable…-Comento si salir de su posición-
-¿Qué pasa te sientes bien?-Le pregunte empezando a preocuparme-
-Es que yo quiero volver a hacerlo-Me dijo con una cara de perversidad que daba miedo-
-E… Esto… Inuyasha-Le dije retrocediendo asustada, Inuyasha me sujeto de las muñecas, tumbándome en la cama-No… No…
El muchacho acalló mis quejas empezando a besarme de nuevo. Y yo no tarde mucho en ceder ante él. Sumergiéndonos de nuevo en aquel mundo de pasión…
Ya para la tarde nos encontrábamos comiendo, Inuyasha estaba tan perfecto cómo siempre, cuándo lo escuche preguntar:
-Qué sucede Kagome, ¿Te sientes enferma? Luces muy cansada-Levante la mirada reprochándole ¿Qué lucía cansada? ¡Sí todo era su culpa! Que no me dejo en paz la noche entera, y además toda la mañana, al ver mi rostro de reproche el muchacho ladeo la cara para no verme. Si de algo estaba segura es que no le volvería a pedir por mi misma que me tocará de esa forma, por que una vez que se lo decía ya no quería soltarme-
-Kagome-Dijo levantándose de su silla, para acercarse a mí y besarme ¡Genial! ¿Y esto que era el remate final o qué? Apenas y podía mantenerme en pie, no me explicaba cómo era que Inuyasha aún estaba en perfectas condiciones-
Baje la mirada al tiempo que inhalaba profundamente y entonces recordé…
-Es verdad ¿Me quieres decir a donde has estado yendo durante todos estos días para que llegues tan tarde?-Al oír mi pregunta el muchacho sonrió-
-Lo siento, pero no puedo decirte, es una sorpresa…
-¿Qué?
-Pero por otra parte Kagome, vístete, vamos a salir-Me ordeno-
-¿Salir? ¿A dónde?-Le pregunte-
-Tú sólo has lo que te digo, y no preguntes.
Asentí, pero aún no podía creerlo, por fin iba a salir de la casa del lago.
