...
- Se hizo todo lo posible pero, quiero que te tomes esto con calma Dia... Tu madre posiblemente solo tiene esta noche.
Dia se cubrió el rostro, sintió como sus piernas no la sostenían y pronto un par de brazos la rodeaban. Se encontró en un cálido abrazo y cuándo miro hacia el rostro que la sostenía vio los ojos amatistas cristalinos de la pelirroja y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Se aferró a la pelirroja y grandes sollozos escaparon de su boca.
- Shh está bien, estoy aquí... - Maki trató de consolar a la pelinegra sin llorar en el proceso.
- P-porque... Porque sucedió e-esto... No...- Repetía entre sollozos la menor.
La pelirroja no sabía que más decir, solo la apretó contra sí. Tal vez sería la última vez que Dia le permitiría abrazarla de esta manera. - No tengo que perder tiempo, debo verla... - la menor parecía recuperarse por lo que se alejó del abrazo de forma un poco brusca. Maki asintió y continuaron su camino.
No les tomo demasiado llegar y una vez ahí, la pelirroja las dejo a solas.
Dia se quedó de pie en la entrada indecisa, sentía un nudo en el estómago y las ganas de llorar habían vuelto. Pero tenía que permanecer fuerte, estos serían sus últimos momentos con su madre.
Nico abrió los ojos cuando la menor estuvo lo suficientemente cerca de su cama, sonrió y despacio extendió sus brazos, aunque Dia quería abalanzarse hacia ella, se acercó con cuidado a abrazarla.
- No debiste hacer algo tan impudente mamá...- Dia trato de no llorar mientras hablaba.
- ¿Solo me vas a regañar? Cielos... - La menor no comprendía como su madre podía bromear en estas circunstancias.
- Mamá...- susurro mientras enterraba el rostro en el cuello de su madre.
- Lo sé, pero estoy feliz porque estas a salvo y eso es todo lo que quería.- Suspiró Nico.
- Pero por esa razón ahora tu...- Dia sintió como los brazos que la rodeaban se apretaban más a su alrededor.
- Solo quédate a mi lado mi pequeña, es lo único que necesitó.- Dijo simplemente la mayor.
Se quedaron en silencio, Dia aún trataba de sobrellevar la situación en la que se encontraba, cuando escuchó la voz de su madre nuevamente.
- Aún recuerdo la primera vez que te sostuve en brazos... Pensé que no era merecedora de tan precioso regalo.- Murmuró con nostalgia.
- Mamá yo... Tampoco sé que hice para tener una madre tan maravillosa.
- Lo siento por no haberte hecho convivir con Maki desdé el principio...
- Sigues, ¿arrepentida de eso? - Preguntó insegura la menor.
- Me preocupa que te quedes sola Dia... - Nico paso su mano por el cabello de su hija.
- No estaré sola, tú siempre estarás conmigo... Y estoy segura que mis tías también... - Le contesto mientras sostenía las manos de su progenitora.
- Lo sé, pero quiero que te apoyes en Maki también... - la interrumpió Nico.
- eso yo... - Balbuceó la menor ante la idea.
- Al menos inténtalo. - la mayor le sonrió intentando darle ánimo.
- Lo haré por ti. - le aseguro la menor.
- Hay una última cosa que lamento, no podré ver a mi pequeña graduarse- Nico susurro, pero Dia la escucho y las lágrimas que había retenido hasta ahora por fin salieron.
- No quiero que me dejes mamá... ¿Qué voy a hacer sin ti?- dijo entre sollozos.
- Seguir adelante, es el ciclo de la vida... Te graduaras, serás una gran doctora y harás tu propia familia con la pequeña Maru...
- ¿Porque mencionas a Hanamaru-chan? - Dia se sonrojó aun con unas pocas lágrimas en sus ojos, su madre rió.
Al menos dejo de llorar. Pensó Nico.
- Estoy segura que Rin y Hanayo las apoyaran por mí...- Se burló la oji-ruby.
- Mamá... - La menor se cubrió la cara avergonzada.
- Quiero 5 nietos Yazawa Dia.- Expresó seriamente la mayor.
- ¡¿Eh?! ¡No creo que pueda convencer a Hanamaru de tener tantos! - Nico rió internamente al ver que, su hija no negaba el hecho de la pequeña Maru siendo la futura madre de sus hijos.
- Me conformo con uno, pero tengo algo que pedirte... Pero para eso necesito que hagas pasar al par de tórtolas, sé que están fuera. - Dia confundida se acercó a la puerta para abrirla.
- ¿Que sucede Maki?
Después de dejar a Dia con Nico, la pelirroja había regresado con Umi, necesitaba la tranquilidad que solo ella podía brindarle en este momento.
Kanan había salido apenas la vio, con la excusa de ir con su hermana Riko.
Ella ocupo el lugar de su hija junto a la cama de Umi.
- Solo necesito un poco de tranquilidad... - Suspiro cansada. Umi dudó por un momento pero se atrevió a mencionarlo de todas formas.
- Kanan hablo conmigo, sobre su discusión... - Comenzó Umi, era ahora o nunca. Si quería apoyar a su hija tenía que saber qué era lo que Maki pensaba al respecto.
- ¿Lo sabes ahora no? Yo... no era mi intención que se sintiera ofendida, solo quiero que esten un poco más unidas, que se apoyen entre sí, tal vez fue error mío, y solo termino malinterpretándolo.
- Ella me contó acerca de sus planes para la universidad.- Maki abrió los ojos sorprendida.
- No quiere el hospital... Eso lo sé, lo eche a perder ¿verdad? Soy una pésima madre...- sonrió con tristeza la pelirroja.
Una mano apretó la suya.
- No es así, pero es una testaruda como tú, ella te perdonará con el tiempo lo sé.- Se miraron a los ojos unos instantes.
- No te merezco, ¿sabes? - La pelirroja se acercó a besar la frente de la peli azul que sonrió avergonzada. Maki continuó. - ¿Que tiene en mente nuestra hija? –
- Quiere irse a estudiar al extranjero... Le prometí que la ayudaría.- La doctora suspiró por milésima vez en el día.
- ¿Yo no puedo detenerla verdad?- Maki se recargo contra el respaldo de la silla mientras pasaba sus dedos por si cabello.
- Yo no quiero que lo haga, pero por ahora solo podemos apoyarla Maki, solo el tiempo sanará nuestras heridas.
- Confiaré en ti, pero en algún momento me escuchará...- un ruido las distrajo, la doctora revisó su bolsillo, miro el mensaje y se puso de pie.
- ¿Está todo bien? Te pusiste pálida...- Preguntó preocupada Umi.
- Es Nico, ella... Se le está terminando el tiempo...- Maki evitó la mirada de la peli azul cuando lo dijo.
- Lo entiendo, ve...
Una rubia estaba fuera de la habitación de Nico, se encontró a Maki cuando dejo a Dia dentro, pero no quiso entrar, sabía que era necesario el tiempo a solas entre madre e hija.
Después de esperar un tiempo estaba a punto de ir por un café cuando, un par de brazos la rodearon por la cintura sorprendiéndola.
La sorpresa duro poco cuando el contacto familiar y un dulce aroma a lirios y vainilla llegaron a su nariz.
Giro su cuerpo rápidamente para atrapar a su amada en un fuerte abrazo. Habían sido solo un par de días pero la había extrañado en sobre manera.
Ambas mujeres se abrazaron fuertemente, dándose el consuelo que solo ellas podían darse.
- Te extrañe... - Murmuro Eli.
- Yo también Elichi... ¿Y Nicocchi? - susurro lo último y sintió como se apretó el agarre que la rubia tenía sobre ella.
- E-ella... No... - Nozomi atrajo el rostro de su amada con sus manos limpiando las lágrimas que emanaban de sus ojos azules.
- Lo sé, te pregunto ¿dónde está, ella ahora?
- ¿Cómo lo supiste? - Confundida la rubia miro la expresión en calma de Nozomi.
- Un mal presentimiento y las cartas me lo dijeron. Debiste llamarme enseguida.- Le regaño la peli morada.
- Lo iba a hacer cuándo todo estuviera más tranquilo y... Bueno Nico esta con Dia en la habitación de enfrente. Les deje un poco de tiempo a solas.
En ese momento se abrió dicha puerta y una Dia confundida miraba alrededor.
- ¿Mamá quiere que pasen? - Nozomi le sonrió a la menor y atrajo a Eli hacia ella.
- Ahora vamos Diacchi...
- Deberían de pasar de una vez par de tórtolas...- Escucharon la voz de Nico.
- Tía Eli, tía Nozomi... ¿Desde cuándo están aquí? - Le preguntó a ambas mujeres entraron a la habitación.
- Lo importante es que ya estamos aquí.
- Siempre en el momento justo, ¿no crees Nicocchi?- Sonrió la peli morada.
- Si, no puedo creer como llegaron al hospital si no les avisé aquella vez... - Resopló la pelinegra.
- ¿Aquella vez? - pregunto Dia. Tratando de averiguar de que hablaban.
- El día que naciste Dia, Nozomi y yo estuvimos ahí. - sonrió la rusa mientras abrazaba a la peli morada.
- Oh ya veo... - Dia sonrió agradecida a sus tías.
- ¿Lo trajiste Nozomi? - la mencionada asintió.
- Aquí tienes... - la peli morada le entrego una pequeña caja de terciopelo negro.
- ¿Qué es eso?
- Elichi acompáñame al sanitario un momento...
- ¿Eh? - Nozomi no esperó respuesta y arrastró a la rubia fuera de la habitación.
- ¿Que sucede mamá? –
Nico le sonrió y en respuesta abrió la caja comprobando su contenido.
- Esto solo lo diré una vez así que escucha cuidadosamente.- Nico respiró varias veces antes de comenzar.
- El día que me gradúe de la preparatoria recibí a regañadientes un regalo de ella, en ese entonces no sabía lo que significaba, nunca le dije lo mucho que lo atesoré.- Dia observó a su madre acariciar la pequeña caja entre sus manos antes de continuar.
- No siempre fui muy amable con Maki-chan cuando estábamos juntas, porque empezamos a salir por un malentendido de ella y un error mío, pero tuvimos nuestros buenos momentos.- Nico sonrió levemente ante los recuerdos.- Teníamos problemas y nunca acepte nada de ella más que la relación física.- Dijo la pelinegra mayor que no se atrevió a mirar a su hija a los ojos.
- Por eso y muchas cosas, nuestra relación no funcionó. Y esto lo conserve como un recuerdo de nuestra efímera historia...
Y dándote esto, quiero que sea un buen recuerdo para ti también.-
Dia aceptó la caja que su madre le ofreció con una sonrisa nerviosa. La abrió con cuidado y miro asombrada el contenido de la misma.
Había un pequeño rubí en forma de corazón con un diamante incrustado en el centro, colgaba de una fina cadena de oro.
- Es hermoso mamá... ¿Dijiste que tenía un significado?- Preguntó admirando la belleza del collar.
- Si, al principio no lo noté enseguida pero, bueno fue una de las razones por la que escogí tu nombre.- Rió nerviosa.
- ¿Realmente? - Esa información era nueva para Dia y estaba muy interesada en saberlo.
- Mi piedra de mi mes de nacimiento es el rubí, y la piedra del mes de nacimiento de Maki es...
- El diamante. - Completo Dia de forma segura.
- Exactamente... Nunca se lo digas, ella no tiene que saber que yo en su momento la quise mucho en realidad.- Susurro lo último pero, su hija lo escucho aún así.
- ¿Y esto tiene que ver con tu petición? - recordó la menor de pronto.
- Bueno tú eres mi pequeño diamante, así que quiero que continúes esto en el futuro con bueno...
- Esta bien mamá, comprendo... Gracias por compartir esto conmigo. - Dia guardo cuidadosamente el collar en su caja y la apretó contra su pecho.
La puerta se abrió nuevamente y Nozomi y Eli entraron.
- Todo listo, Dia te traje un café... - La rubia le ofreció la lata a la menor.
- Elichi, ¿a mí no me compraste nada? - preguntó haciendo un puchero la peli morada.
- ¿Eh? Bueno no te gusta el café en lata y solo había eso en la máquina expendedora...
- Mou Elichi... Solo por eso me comeré tu chocolate... - Nozomi le enseño una barra de chocolate rellena de caramelo.
Eli frunció el ceño cuando esta la abrió y le dio un mordisco.
- Espera eso estaba en mi bolsillo ¿cuándo...? ¡Eso tiene caramelo! - Espetó un poco molesta a lo que Nozomi solo se encogió de hombros despreocupadamente.
- Pensé que odiabas el caramelo... - Ahora Nozomi abrió los ojos sorprendida, recordando.
- Bueno, no sabe tan mal... - se excusó torpemente.
- Ahora no tengo dudas de que es tuyo Eli... - Nozomi comenzó a ponerse nerviosa cuando Nico dijo eso en tono de burla.
- ¿Qué quieres decir? - La rusa miró confundida a su amada en busca de respuestas.
- Nozomi, ¿se lo dices ya? Quiero ver la cara de Eli antes morirme, si es que ella no se muere primero Jaja - se burló Nico de la cara nerviosa de la peli morada.
Tanto Eli como Dia estaban confusas ante la situación.
- Eres una tramposa Nicocchi...- Se quejó la tarotista.
- Algún día tenía que regresarte al menos una de tantas bromas que me has hecho.
- ¿Que sucede tía Nozomi? –
La peli morada bajo la vista avergonzada de pronto y jugó con sus manos.
Era tan extraño ver esa faceta en ella por lo que Eli se preocupó.
- Sé que no es el mejor momento, y me tomó por sorpresa a mí... P-pero yo realmente, y-yo...- tartamudeo nerviosa.
- ¿Es algo malo? ¿Estás bien cariño? - Eli tomo de los hombros a su compañera que temblaba levemente. Nozomi respiro profundamente armándose de valor.
- Estoy embarazada...
Silencio, solo se escuchaba el ruido de las máquinas y las respiraciones de las mujeres presentes.
La rusa se quedó inmóvil con la mirada perdida. Nozomi se preocupó, toco el rostro de su amada y pasó una mano por los rubios mechones desordenados.
- Lo siento Elichi... Yo...
Una risa se escuchó y Eli pareció reaccionar también. Nico trataba de no reír demasiado fuerte y Dia sonreía alegre.
La rubia abrazó de pronto a la peli morada sorprendiéndola, enterró el rostro en su cuello y Nozomi pudo sentir unas lágrimas mojar su blusa.
Correspondió el abrazo sintiendo unas pequeñas lágrimas nublar su visión.
Eli se separó solo un poco y la beso en los labios intensamente.
- ¡Hey! ¡Seguimos aquí! - Se quejó Nico tratando de cubrir los ojos de su hija.
Sus quejas cayeron en oídos sordos, pero la rubia dejo de besar a Nozomi y comenzó a reír.
- Gracias.- le dijo feliz mirando los ojos turquesas de su amada.
- Pensé que estarías molesta Elichi...
- ¿Porque lo estaría? Es un precioso regalo, solo estaba un poco sorprendida.
- Tonta Elichi, me asustaste. - hizo un puchero.
- Lo siento, estoy muy feliz en este momento que no puedo creerlo.- Expreso abrazando a la peli morada.
- ¡Felicidades! - Casi habían olvidado donde estaban si no fuera por la voz de Dia.
Aun así no se separaron y se mantuvieron abrazadas.
- Felicidades, esperó cuides bien de ellas, Eli. - felicito Nico al par.
- ¿Pero cómo lo sabías tu Nico? - preguntó curiosa la rubia.
- ¿Instinto de madre? - se encogió de hombros Nico mientras le giñaba un ojo.
- Sigo sin poder creerlo... - sin poder evitarlo Eli sonrió mientras Nozomi reía.
Era un agradable momento entre ellas, la tranquilidad reinaba el ambiente en la habitación.
Entonces Nico comenzó a toser y todas dirigieron su atención hacia ella.
- ¿Mamá...? - Dia se acercó a su madre que dejo de toser pero se veía agitada. Había un poco de sangre en su ropa.
- Lo siento pequeña tengo sueño de repente...- Nico se limpió la poca sangre que tenía en la barbilla. Tratando de ignorar el creciente dolor en su pecho.
Nozomi y Eli guardaron silencio mientras se tomaban de las manos. Se acercaron hacía la cama y se colocaron detrás de Dia.
- ¿Q-Quieres dormir un poco? - Dia tomo las manos de su madre que, comenzaba a tener dificultades para respirar.
- Quiero quedarme contigo cariño...- jadeo la pelinegra mayor, el dolor aumentaba con cada respiración así como, la pesadez en su cuerpo.
- Esta bien mamá, descansa... Y-yo estaré aquí cuando despiertes- Dulcemente la menor pasaba la mano por las lágrimas de su madre que parecía no darse cuenta que, estaba llorando.
- No quiero dormir aún... - La vista de Nico se desenfocó del rostro de su hija mirando a la nada.
¿Papá? Ella no podía creerlo, pero la silueta de su padre estaba frente a su cama y le sonreía.
- Con que es así, ¿eh? - Murmuró Nico entre jadeos.
- Mamá... - Para ese momento gruesas lágrimas recorrían el rostro de Dia.
Nico por fin la miro a los ojos y sonrió mientras tocaba el rostro de su hija.
- Te amo hija, no lo olvides... - los párpados comenzaban a pesarle y Dia se abrazó a su madre.
- Yo también te amo mamá...- Sollozo la menor.
- Gracias por todo Nozomi, Eli...- Las mencionadas lloraban en silencio.
Nico vio a su padre acercarse a ella, él le extendió la mano. Y ella suspiro y dejo que el sueño la venciera por fin, cerrando los ojos para no abrirlos más.
Por fin pude terminar esto! me costo bastante, pero aquí esta.
hubo nuevas revelaciones y por fin Nico tuvo su ultimo momento.
Espero no demorar tanto para la próxima actualización pero en caso de ser así... en la pagina de Facebook (link en mi perfil) siempre hay avisos y spoilers!
Gracias por seguir apoyando la historia!
