Hola a todos!

Aquí les traigo la continuación de esta historia. Espero que les guste.


El día continuaba frío, el gris seguía siendo el color dominante en el cielo de Sinnoh, y en pueblo Caelestis, Cynthia se encontraba en su habitación, luego de haber hablado con su abuela, esperando que sus colegas del alto mando acudieran a su llamado.

La campeona se encontraba con una expresión de mucha preocupación en el rostro, estaba pensando que debía proteger las ruinas de Sinnoh a como diera lugar, no podía permitir que Helio lograse salirse con la suya. Ella estaba sentada al borde de su cama, con una pequeña caja musical descompuesta en sus manos, se puso de pie y dejó el pequeño objeto sobre su mesita de luz, que se encontraba junto a su cama, luego se fijó en un portarretratos que también tenía sobre su mesita, se trataba de una foto de cuando se había vuelto campeona de Sinnoh. Al ver la foto dio un profundo suspiro, la confianza y la alegría que se podía ver que tenía en aquel momento donde había derrotado a Lectro en la final, era algo que no sentía en esos momentos. Le daba mucha rabia el daño que había causado la vuelta de Helio a sus vidas.

Fue entonces que escuchó un molesto, pero a la vez conocido sonido, retumbar por toda la casa, el cual se trataba del timbre. Pensó que se trataba de Alecran y Delos, que ya habían llegado, así que fue rápidamente a abrir la puerta y para su sorpresa se encontró con Gaia.

La excampeona de Sinnoh, era una mujer mayor, cosa que se podía notar por su cabellera blanca, aunque Cynthia debía admitir que al hablar con ella parecía que estaba con una persona de su edad, por la vitalidad que la anciana irradiaba. Una vez que su estado de sorpresa desapareció, pudo ver que la mirada castaña de la entrenadora de tipo tierra demostraba una seriedad que indicaba que algo la tenía preocupada.

La mujer entró en la casa, se sacó su bufanda marrón y su abrigo blanco, colgando ambas prendas en un armario, luego fue al sillón de la sala y tomó asiento sin perder en ningún momento la seriedad.

—Cynthia, quiero saber porque no me llamaste a mí y sí a los demás—encaró la mujer mirando fijamente a la campeona.

Cynthia quedó en silencio, Gaia era una mujer mayor, que fue campeona muchos años antes que ella y la verdad siempre la había respetado demasiado, tanto que no se atrevía a darle órdenes y no era como si tenía la intención de dejarla de lado, solo que le resultaba más fácil dar órdenes a Delos y a Alecran porque eran su amigos, con lo cuales también había compartido muchas cosas en su aventura por Sinnoh y eso le generaba mucha confianza.

—Lo siento Gaia—expresó Cynthia—ya me conoces, te respeto mucho y me cuesta ordenarte cosas—explicó la campeona.

—Cynthia. Somos parte de un mismo equipo y tú eres nuestra líder, debes confiar en los tuyos como nosotros debemos confiar en ti. Este es un momento crítico, Helio esta con ventaja sobre nosotros y tiene menos que perder que nosotros y esas características lo hacen un enemigo muy peligroso, no es el momento para estas cosas, más que nunca debemos estar unidos como equipo—reprochó la excampeona—Necesito que me digas lo que sabes.

Las palabras de su colega golpearon hondo en la confianza de Cynthia, ya que sentía que Gaia tenía razón, no era el momento para tonterías, debía asumir su responsabilidad como campeona y dirigir a su equipo con inteligencia y sabiduría para que Helio no se saliera con la suya, ya que hasta ese momento solo había cometido errores.

Gaia notó la expresión de Cynthia luego de su pequeño regaño, así que pensó que había sido algo dura con ella, ya que cuando Cynthia había asumido como campeona tenía solo 15 años y durante todos esos 10 años que llevaba con ese título, nunca se había enfrentado contra un demente como Helio; entendía el motivo de su preocupación y entendía lo que era cargar con la responsabilidad. Pensaba que Cynthia era una entrenadora pokemon brillante, pero era en ese momento en el que estaba demostrando su capacidad como campeona, tenía la responsabilidad de dirigir al alto mando y a los líderes de gimnasio para proteger Sinnoh, cosa que no era nada fácil para nadie.

—Perdóname Cynthia, sé que estas preocupada por todo, entiendo lo que estás pasando. Créeme, he estado en tu lugar—expresó la anciana recordando viejas épocas.

—No Gaia, te agradezco, tienes razón, estos no son momentos para estupideces, tengo que confiar en ustedes para poder ser una buena líder y así no cometer más errores—expresó la rubia algo alterada.

—Bien dicho, pero recuerda que antes de dirigir a un equipo… en la primera persona que debes confiar es en ti—dijo Gaia con mucha seriedad.

Cynthia asintió con la cabeza y luego empezó a contarle todo lo que su abuela le había dicho sobre la información que había en las ruinas, la cual ellos debían proteger a toda costa de las manos de Helio.

Luego, pasado un tiempo, llegaron a Pueblo Caelestis Delos y Alecran, los cuales junto con Cynthia y Gaia se dirigieron a las ruinas para ver cómo iban a vigilar el lugar. Al final quedaron que Delos y Alecran estarían toda la tarde hasta entrada la noche y luego en la madrugada se quedarían Cynthia y Gaia.

Mientras en ciudad Rocavelo, más específicamente en las instalaciones de la corporación Galaxia, Saturno se dirigía a la oficina de Helio muy orgulloso de lo que había hecho con los dos reclutas que habían desobedecido órdenes.

El muchacho entró en la habitación de su jefe, quien se encontraba sentado mirando su computadora con un gesto de satisfacción en su rostro.

—Señor—dijo llamando la atención de Helio, quien se fijó en su seguidor demostrando que estaba de buen humor—quería decirle que acabe con dos reclutas rebeldes, se enfrentaron a esos chicos de Serbal e intentaron quedarse con sus pokedex—comentó el peli azul.

—¿Y esos chicos?—preguntó el líder Galaxia.

—Escaparon—dijo algo frustrado—un sujeto extraño con capucha les ayudó—narró Saturno.

La expresión de Helio cambió inmediatamente al oír sobre el hombre encapuchado, ya que se lo había topado antes y no era capaz de saber quién era, y eso era algo que le molestaba mucho, porque era evidente que trataba de arruinar su planes, pero sin importar cuanto lo intentaba no podía saber de quien se trataba y eso lo convertía en un molestia muy grande, ya que había planeado todo lo que estaba pasando y no esperaba que alguien misterioso intentara poner fin a sus planes, y esa identidad secreta lo hacía para Helio hasta ese momento un rival a respetar.

Fue entonces que Saturno, por curiosidad, le preguntó con mucho respeto y un poco de miedo a su jefe porque se lo veía de tan buen humor. Así que Helio cambió su expresión nuevamente y dejó ver su intimidante sonrisa antes de contestar.

—Veras Saturno, me han comunicado los científicos de la corporación que crear la cadena roja con la energía del trío de los tres lagos es posible, pero que les faltan algunos detalles para poder lograrlo—explicó Helio—eso me tiene de buen humor. Solo debemos ir a las ruinas y tomar toda la información que haya en ese lugar.

—Pero seguramente ahí le estará esperando la campeona y todo el alto mando, no será sencillo—opinó Saturno al ver la tranquilidad de su líder.

—Ahí es donde entras tú—contestó Helio—Iras al lago valor y detonarás esta bomba, que destruirá completamente el ecosistema del lago, eso generará mucho miedo en la región y hará que la campeona tengan que ir al lago a ver lo que pasó y descuidarán las ruinas—aseguró con mucha seriedad.

—Cuente conmigo señor—expresó Saturno entusiasmado—todo sea para poder crear un mundo perfecto dirigido por usted.

Tras lo dicho por su fiel seguidor, Helio dejó escapar una leve risa que tomó por sorpresa a Saturno, quien no sabía que le había causado gracia a su líder.

— ¿Qué es un mundo perfecto para ti?—preguntó mirando fijamente a Saturno que estaba sorprendido por la pregunta.

—Un mundo perfecto es un mundo gobernado por usted jefe—contestó seguro el peli azul.

—Pero yo soy imperfecto—respondió sorprendiendo nuevamente al muchacho—tú eres imperfecto, todos lo son—aseguró de una manera muy tranquila—mi sueño es poder ver un mundo perfecto y para eso debo eliminar todas la imperfecciones—explicó sonriendo ante la cara de confusión de Saturno.

Saturno quedó pensando un momento, no comprendía las palabras de su líder o más bien no podía creer lo que estaba escuchando. Así que asintiendo con una sonrisa falsa, se retiró con la excusa de que se prepararía para su misión en el lago, pero antes de que saliera de la oficina de Helio este lo detuvo.

—Saturno—dijo Helio secamente llamando su atención—buen trabajo con esos dos, no quiero reclutas rebeldes en mi corporación—expresó mirando al chico con mucha seriedad y con una mirada que intimidó de sobremanera al peli azul que simplemente se retiró.

Saturno había salido de la oficina de su líder muy preocupado, según lo que había entendido, no estaba tan seguro si pensaba de la misma forma que su jefe, y eso era algo que le causaba mucha incertidumbre, ya que lo seguía desde hacía 10 años y nunca le había dicho eso, siempre el mensaje había sido que él crearía un mundo perfecto, donde vivirían todos felices y en paz, gobernando toda la realidad. Pero se puso a pensarlo mejor y a recordar de mejor manera las cosas que Helio decía y se dio cuenta que siempre había dicho mundo perfecto y que todos sus reclutas se habían hecho cada uno la idea de ese mundo perfecto cegados por la capacidad de expresar sus ideas por parte de Helio. Así fue nervioso hacia la habitación de su compañera Venus, quien se encontraba acostada en su cama leyendo uno de los diarios de la abuela de Cynthia.

La pelirroja se encontraba en su hora de descanso y se encontraba vestida con una blusa y un pantalón negro ligeros perfectos para descansar, mientras hojeaba velozmente los datos recopilados por la profesora Carolina.

— ¡Venus! ¡Venus!—exclamó Saturno entrando en la habitación de la pelirroja.

— ¿Pero qué te pasa Saturno?—dijo Venus, quien se asustó debido al entrometido de su compañero—ya te dije que no entrarás a mi habitación sin tocar primero—reprochó molesta la comandante.

—Vengo de hablar con el señor Helio y creo que su idea del mundo perfecto…es muy diferente a la nuestra—expresó Saturno alterado.

— ¿Qué estás diciendo Saturno? ¿Te golpeaste la cabeza bien fuerte con algo o qué?—dijo tratando que su amigo se calmase—no entiendo lo que estás diciendo.

—El señor Helio me dijo que quería crear un mundo perfecto, que todos éramos imperfectos y que tenía que eliminar las imperfecciones—explicó el peli azul de manera frenética—¿Qué no lo ves?

—Saturno—dijo Venus con una voz calmada—el señor Helio siempre nos ha prometido una realidad donde los dos podremos vivir felices juntos, como lo prometimos cuando éramos pequeño, no es el momento de desconfiar de él, han pasado 10 años desde que lo seguimos, sería muy tonto dudar de él ahora que estamos tan cerca del objetivo—expresó la pelirroja.

Saturno quedó callado por unos instantes, su amiga tenía razón, pero lo que le había dado a entender Helio era otra cosa, pero mirando la seguridad que tenía Venus y las ganas de crear esa realidad que tanto ambos habían soñado desde pequeños, no podía negarse. Conocía a Venus desde siempre y desde que habían escapado de sus hogares con apenas 13 años para seguir a su abuelo Plutón, habían formado parte de grupos de personas peligrosas, como lo fue Fortuny en su momento. Habían sido criados para ser lo que eran en ese entonces. Miró a su amiga y pensó que ya en ese momento no había vuelta atrás, era lo que eran, así que debían seguir con la idea de Helio.

—Te prometo que todo saldrá bien y ya verás que seremos felices en la nueva realidad que Helio tiene para nosotros, no te olvides que esta nos dio la espalda muchas veces—expresó Venus tomando la mano del peli azul y dedicándole una sonrisa para que este se calmara.

Fue entonces que Júpiter y un recluta entraron en la habitación de la pelirroja, el recluta les informó a los comandantes que un pokemon se había escapado. Se trataba de un Snover, esto le pareció extraño a los tres comandantes y ordenaron al recluta que buscara al pokemon, y luego Júpiter le dijo a Saturno que Helio quería que fuera inmediatamente al lago valor.

Saturno dio un profundo suspiro y se fijó en su querida amiga, quien le seguía sonriendo. Luego fijó su atención en Júpiter y dando un profundo suspiro le dijo que iría de inmediato. Así ambos salieron de la habitación de Venus, la cual se había quedado muy pensativa por lo dicho por su amigo, más aun por la preocupación que este demostraba, era como si algo en Helio lo había hecho desconfiar. De igual manera creía que su amigo solo había mal interpretado a su jefe, ya que este era una persona muy profunda y podía ser que Saturno no entendiera las palabras de su líder a la hora de explicarle su plan, fue por eso que quedó preocupada, tenía miedo que las dudas de Saturno le hicieran fracasar y que por eso debiera tomar la cruda decisión que todos los reclutas Galaxia debían aceptar ante la derrota.


Bueno antes que nada quiero agradecer a alexissecret por su review en el capítulo anterior. Muchas gracias.

Quiero avisarles que me será muy difícil publicar con la constancia de siempre debido a que han empezado las clases en mi facultad y como mi carrera es complicada no tengo mucho tiempo y no sé cuando tendré tiempo libre para publicar, puede que publique rápido o me tarde un poco porque lo haré cuando tenga el tiempo, pero no se preocupen porque terminaré esta historia, porque como les dije es algo que me gusta hacer. Ya se que dije algo parecido unos meses atrás, pero digamos que en mi facultad hubieron algunos problemas y perdimos muchas clases así que tuve tiempo para actualizar cada 15 días como vengo haciendo, pero ahora todo se normalizó, por suerte jaja. Bueno era solo eso.

No olviden dejar un comentario u opinión porque siempre es bienvenido.

Sin nada más que decir me despido deseandoles una buena semana. Nos leemos pronto y chau.