Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen son propiedad del grandioso Kubo Tite y Vendo recuerdos es historia original de Naobi Chan.

Bueno aquí esta el segundo capítulo así que disfrútenlo.

Vendo recuerdos

Capítulo 26

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Presente

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- ¿Ishida? -peguntó Ichigo sorprendido al abrir la puerta.

- Lo siento -se excusó- salgo de viaje en unas horas y creí que querrías hablar de esto antes de que me fuese.

- Oh... sí claro -contestó Ichigo confundido- vayamos a... dar un paseo, estaremos más tranquilos.

Ichigo comenzó a caminar hacia el río e Ishida lo siguió. Cuando se hubieron alejado lo suficiente de la casa Ichigo se giró y miró a su compañero de trabajo con una ceja alzada.

- Habla -pidió en un susurro.

- Fiestas hasta el amanecer, alcohol a litros, drogas a elegir... -enumeró Ishida- tengo pruebas de todo, es un claro caso de comportamiento indecoroso, alguien con ese estilo de vida no es buena influencia para un menor. Lo peor es que creo que hasta se prostituye, y lleva años haciéndolo...

Rukia que en ese momento estaba yendo hacia casa de Ichigo lo divisó a lo lejos, no llamó la atención para no interrumpir, así que aminoró el paso.

- ¿Qué harás con esa información? -preguntó Ishida.

- Denunciarla -contestó Ichigo sin dudar-, no la quiero cerca de Ayaka, ni de Dais.

- Pero está bien buena tío -bromeó Ishida.

Rukia, llegó a escuchar eso y se envaró.

- Es solo un juguete... nadie se la tomaría en serio -dijo Ichigo- yo mismo nunca la he tomado en serio.

- Pero es muy fuerte denunciarla por algo así, es la madre de tus hijos -Ishida frunció el ceño.

- Solo de uno de ellos -especificó Ichigo- y es su culpa, podía haberme confesado todo hace años e intentaría ayudarla, pero se fue y yo no he sabido nada de ella hasta ahora.

Rukia se estremeció cuando oyó la voz de Ichigo destilando tanto odio. Algo se rompió dentro de su pecho al imaginar que hablaba de ella.

- Pero ella siempre será su madre... -susurró Ishida.

- No lo será más, la quiero lejos de mi vida, lejos de Forks -gruñó Ichigo.

- ¿Vas a quitarle el derecho de ver crecer a su hijo?

- Ella se lo ha ganado a pulso ocultándome todo durante años -contestó Ichigo.

Rukia se llevó una mano a la boca, su cuerpo temblaba incontrolablemente, casi no era consciente de lo que la rodeaba. Las últimas palabras de Ichigo resonaban en su cabeza una y otra vez. Quería quitarle a Dais, quería quitarle el único motivo por el que ella continuaba viva.

Eso no podía ser posible, él no podría ser tan mala persona... ¿o sí? era normal que estuviese resentido por ocultarle su existencia durante tanto tiempo, pero ¿tanto como para querer arrebatárselo?

- Tramitaré la Denuncia, dame su nombre completo -dijo Ishida.

- Senna Hanazawa, creo que se ha vuelto a cambiar el apellido después del divorcio.

- Te tendré informado -se despidió Ishida.

Pero Rukia no llegó a escuchar la última parte de la conversación, algo en su pecho dolía, su corazón latía a tanta velocidad y con tanta fuerza que solo era capaz de escuchar sus propios latidos. Se puso en pie, ya que se había caído de rodillas al suelo por la impresión, con movimientos torpes y autómatas caminó sin rumbo fijo. Las lágrimas descendían por sus mejillas incontrolablemente, nunca podría haber imaginado que Ichigo intentase quitarle a Dais, si lo hubiese sabido nunca le habría dicho que era su hijo, nunca habría dejado que lo registrase como suyo... ni si quiera habría viajado hasta Forks para exponerlo a algo así.

La culpa era suya por confiada, creía que Ichigo era un buen hombre y ahora estaba demostrando que lo único que le importaba era él mismo. Quería hacerle daño, quería quitarle lo más importante de su vida...

Sin saber muy bien cómo llegó a su casa, por suerte Dais estaba con Matsumoto y Gin y no tendría que disimular frente a él. Trisha y Naoko estaban en la cocina cuando ella llegó, pero no se detuvo a saludarlas y simplemente subió a su habitación y se encerró para continuar llorando.

Llorar y llorar... era lo único que podía hacer en ese momento. Era lo único que su cuerpo era capaz de procesar sin partirse en dos en el intento. Se acurrucó en un esquina de su habitación, abrazada a sus rodillas y deshaciéndose en llanto. No era consciente del tiempo que había pasado allí encerrada, sabía que alguien había llamado a la puerta en un par de ocasiones pero no era capaz de moverse. Continuaba agazapada en su esquina, cubriéndose la cabeza con ambas manos y llorando en silencio...

Algo hizo click en su cabeza...

Debía poner tierra de por medio, Ichigo emprendería acciones legales, pero no él sabía que ella sabía. Le tomaría la delantera, ella misma iría a Phoenix y comenzaría con los trámites para la custodia de Dais, así cuando Ichigo intentase algo se encontraría con que todo había comenzado mucho antes de lo que él había planeado.

Cogió su teléfono y llamó al aeropuerto para reservar dos billetes para el próximo vuelo a Arizona, no podía perder más tiempo. Mientras hablaba y dejaba todo resuelto con la chica de las aerolíneas, comenzó a guardar todas sus cosas y las de Dais en las maletas, no era consciente de lo que metía y lo que dejaba fuera, no le importaba.

- Mami -oyó la voz de su hijo desde el piso inferior.

Dejó todo lo que estaba haciendo y corrió escaleras abajo para abrazarlo como si hiciese años que no lo veía.

- Despídete de Matsumoto y Gin cariño, que ya nos vamos -dijo con una sonrisa fingida.

- Mañana iremos al Zoológico de Port Angeles… ¿verdad pequeño? -preguntó Gin con voz alegre.

Rukia trago en seco y miró a su mejor amiga a los ojo.

- No habrá mañana... nos vamos esta tarde.

Sin esperar contestación llevó a Dais a su habitación y le cambió de ropa.

- ¡Rukia! -chilló Matsumoto- ¿se puede saber qué te pasa? ¿Por qué te vas ahora? ¿Así?

- Ya te lo explicaré en otro momento -susurró colocándole a Dais una mochila en sus hombros-, el vuelo sale en tres horas y tenemos que llegar a Seattle todavía.

- ¿Estás huyendo de nuevo? -preguntó Matsumoto con los brazos cruzados.

- Estoy protegiendo a Dais, no estoy huyendo -dijo tomando al niño en brazos y bajando al piso inferior.

- Ya me dirás que es lo que está pasando tarde o temprano -dijo Matsumoto bajando sus maletas-, pero ni pienses que te librarás de mí tan fácilmente esta vez. Soy capaz de presentarme en Phoenix y lo sabes.

Rukia sonrió con tristeza y abrazó a su amiga.

- Gracias Matsu -susurró en su oído.

- Yo os llevo al aeropuerto -dijo Gin tras ellos.

- ¿Papá y Ayaka dónde están? -preguntó Dais.

Rukia sintió que se le rompía el corazón de nuevo... no había pensado en Ayaka, pero primero era su hijo, no era por ser egoísta, pero no permitiría que la alejasen de él... nunca.

- Los llamaremos cuando lleguemos a casa -dijo recomponiendo su semblante.

- ¿A casa? -preguntó la voz de Ichigo desde la puerta- ¿a dónde vais?

Rukia se tragó toda la rabia que sentía, si primer impulso fue ir hacia él para abofetearlo hasta al cansancio, el segundo fue besarlo hasta quedarse sin aire. Pero ninguna de las dos escenas era apropiada para que su hijo la presenciase, así que solo alzó la barbilla con orgullo y mantuvo su mirada fría.

- Nos vamos a Phoenix -dijo con energía.

- ¿Ahora? -preguntó atónito- ¿y mi propuesta? Ya... ya no te quedas -confirmó en un susurro.

- Tengo asuntos que arreglar allí -contestó escuetamente.

Ichigo asintió y la miró a los ojos, puedo ver algo diferente en ella, algo que nunca había visto y eso lo asustó.

- ¿Podemos hablar un segundo? -preguntó con voz ahogada- A solas... por favor.

Rukia asintió y caminó hacia el jardín, Ichigo la siguió.

- ¿Por qué te vas? -preguntó.

- Ya te lo he dicho, tengo asuntos que atender en Phoenix -contestó sin mirarlo a los ojos.

- ¿Y yo? ¿Y Ayaka? Te vas sin más... ¿volverás algún día o debo esperar tres años para volver a ver a mi hijo? -preguntó con acidez.

- Tú siempre serás el padre de Dais, vendremos a Forks y podrás ir a Phoenix siempre que quieras -contestó con los dientes apretados.

- Rukia... ¿qué pasa con nosotros? ¿Con lo nuestro? -preguntó en un murmullo- Yo te amo.

"Es solo un juguete... nadie se la tomaría en serio, yo mismo nunca la he tomado en serio"

Las palabras de Ichigo se repitieron una vez más en su mente y cerró los puños con fuerza.

- Lo superarás -escupió.

Ichigo parpadeó sorprendido y sintió como si una espada atravesase su cuerpo en un solo instante, sus piernas flaquearon pero se recompuso pasados unos segundos.

- ¿A qué estás jugando? -preguntó Ichigo alucinado- vienes, me dices que tengo un hijo, comenzamos algo fantástico y de repente me dices que te vas... ¿a qué has venido Rukia?

- A la boda de mi padre.

- Sabías que yo estaría aquí... ¿no venías a verme? -preguntó con voz afilada.

Rukia parpadeó sorprendida y lo miró por primera vez desde que comenzaron a hablar, intentó reconocer al Ichigo que amaba en ese hombre frente a ella pero no lo consiguió, el que estaba allí no podría ser su Ichigo...

- Si Senna tendrá razón -murmuró Ichigo para sí mismo.

- ¿En qué exactamente? -preguntó Rukia sintiéndose atacada de repente, más atacada si cabe.

- Tú solo querías mi dinero, solo querías tener algo que ver con los Kurosaki para conseguir lo que querías... -escupió Ichigo - te metiste en mi cama en un momento de debilidad con intención de quedarte embarazada para poder sacarme todo lo que quisieses...

- Piensa lo que quieras... -Rukia negó con la cabeza incrédula- hazle caso a la arpía esa que has tenido por mujer.

- Cree el ladrón que todos son de su condición -masculló Ichigo-. Se acabó tu juego Rukia, no te saldrás con la tuya.

- ¡Aquí le único que está jugando eres tú! ¡Yo no soy tu juguete! -gritó furiosa- Dais es mi hijo y siempre lo será y ni tú ni nadie podrá quitármelo. He luchado durante años para sacarlo adelante sin tu ayuda y podré seguir haciéndolo. Siempre seré su madre por mucho que te pese. ¡Denúnciame si quieres pero nunca tendrás a Dais! Ahora sí que tendrás que tomarme en serio.

Rukia se dio la vuelta y entró en la casa para llevarse a Dais. Ichigo se quedó paralizado ante sus últimas palabras, no entendía lo que estaba pasando hasta ese momento, pero todas las piezas encajaron con esa última frase. La conversación con Ishida... ¿Pero cómo había llegado a sus oídos y como había tergiversado todo?

- Rukia... -al llamó cuando avanzaba hacia el coche de Gin, pero ella lo ignoró- Rukia déjame explicarte... ¡Rukia por favor! Todo ha sido un malentendido, ¡un error!

Rukia giró sobre sus talones.

- Mi error es amarte como lo hago -dijo con tristeza. Y sin esperar más se metió en el coche y le pidió a Gin que arrancase.

Ichigo se quedó allí, mirando como el coche se alejaba calle abajo sin poder hacer nada para evitarlo.

...

- ¿Dónde están Rukia y Dais? -preguntó Ayaka con una mochila sobre sus hombros esperando para poder ir a la playa.

Ichigo sintió una punzada en el pecho, pero disimuló frente a su hija e intentó sonreír.

- Han tenido una urgencia y se han ido -contestó con un hilo de voz.

Ayaka miró a su padre sin entender.

- ¿Pero vendrán mañana? -preguntó esperanzada.

Ichigo negó con la cabeza y tragó las lágrimas que hace minutos luchaban por salir de sus ojos, enfrentarse a Ayaka estaba resultando más duro de lo que esperaba.

- Se han ido a Phoenix cariño, no sé cuándo volverán -susurró desviando la mirada de los ojos tristes de su hija.

- Pero... volverán... ¿cierto? -su barbilla tembló y apretó los labios con fuerza para no comenzar a llorar- ¿algún día?

- No lo sé -confesó dejando caer la cabeza entre sus manos.

Un sollozo rompió el silencio que reinaba en la habitación.

- ¡Ha sido tu culpa! -gritó Ayaka entre lágrimas- Rukia se ha ido porque no le has dado en anillo como yo te dije, ahora me he quedado sin mamá de nuevo.

- Yo soy tu mamá princesa -dijo Senna con voz dulce apareciendo en la habitación.

Ayaka apretó sus manos en pequeños puños y atravesó a Senna con la mirada.

- Tú no eres mi mamá -dijo entre dientes- ¡y yo no soy tu princesa!

- Ayaka cariño... tienes que entender, son cosas de adultos que... -intentó explicar Ichigo.

- Tú no quieres a Rukia y a Dais... por eso se han ido -lo acusó la pequeña.

- Claro que los quiero... ¿de dónde has sacado semejante estupidez? -preguntó Ichigo al borde del colapso.

- ¡Ella lo dijo! -Ayaka señaló a Senna acusadoramente- dijo que ella se quedaría aquí para siempre y que Rukia y Dais se irían, que tú se lo dijiste. ¡Eres un mentiroso!

Ichigo dirigió a Senna una mirada helada, pero ella ya no estaba en la habitación en ese momento... ¡cobarde!

- Ayaka, yo nunca he dicho eso -intentó excusarse.

- ¡Quiero que vuelva Rukia! -gritó furiosa.

- Ayaka escúchame -suplicó.

- ¡No! -salió corriendo escaleras arriba y se encerró en su habitación dando un portazo.

Ichigo suspiró y miró un punto fijo durante unos segundos para controlar sus lágrimas, no podía flaquear ahora. Se puso en pie y buscó a Senna frenéticamente por toda la casa, la encontró en la biblioteca... escondiéndose como la rata que era.

- ¿Quién te crees que eres? -le preguntó con un gruñido.

- Soy la madre de Ayaka, no podía permitir que esa buscona ocupase mi lugar -contestó Senna con altanería.

- Tú nunca has sido su madre -escupió Ichigo.

- ¡Claro que lo soy! -gritó- yo soporté tenerla dentro de mí durante nueve meses.

- Muy a tu pesar... vete de mi vista y de mi vida antes de que me arrepienta de no matarte -gruñó Ichigo.

- No voy a irme Ichigo, Ayaka es mi hija.

- Ella ya no te quiere, yo no te he querido nunca y tú tampoco nos has querido a ninguno de los dos... ¿qué demonios estás buscando aquí? ¿dinero? -preguntó exasperado.

- Mi lugar... ¡yo soy una Kurosaki! -dijo con orgullo.

- Eres y serás siempre una Hanazawa, eso si no encuentras a otro estúpido que se crea tu mentira. Senna vete de mi casa y de mi vida.

- Esto no se quedará así Ichigo -dijo antes de caminar hacia la puerta.

- Por su puesto que no Senna -dijo Ichigo con una sonrisa antes de que se fuese-, tendrás noticias de mi abogado, espero que te hayas portado bien para no tener nada con lo que acusarte.

Senna solo palideció y se apresuró en salir de la habitación.

Después de escuchar la puerta de la entrada siendo azotada un gemido escapó de sus labios... ¿en qué momento su vida se había destrozado tanto? Anoche era tan feliz haciendo el amor con Rukia y ahora... ella no estaba, Dais tampoco, su ex mujer era un arpía y su hija lo odiaba... ¿qué más podría ir mal?

Se dejó caer en el suelo y se encogió mientras las lágrimas rebosaban por fin de sus ojos. Deseaba morir antes de sentir todo ese dolor que le oprimía el pecho. Pero tenía que ser fuerte, Ayaka volvía a necesitarlo más que nunca, además, debía hablar con Rukia e intentar solucionarlo todo.

Bueno hasta aquí el segundo capítulo, espero les aya gustado. Rukia se fue llevándose a Dais, Ichigo esta destrozado al igual que Ayaka. ¿Qué hará Ichigo para arreglar las cosas con Rukia? ¿Como se vengara Senna? ¿Ayaka perdonara a Ichigo por permitir que Rukia se fuera? ¿Rukia se calmara? Bueno averígüenlo en la próxima entrega de vendo recuerdos, recuerden que entre mas reviews me dejen mas rápido actualizo jejeje.

Chao, cuídense mucho y nos leemos pronto.

¡Que viva el IchiRuki!

Sakura-Jeka