Capitulo 25

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"Reconociendo los sentimientos"

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El olor de sus cabellos lo embriago por completo y la cercanía de su corazón latiendo junto al suyo, la tenía tan cerca de el, tan peligrosamente cerca, esa mujer había despertado en el nuevas sensaciones, sensaciones que le atemorizaban mucho más que el enemigo más poderoso, justo en ese momento, temía de sí mismo, de perder el control por completo y estar inerme frente a ella, pero la realidad más paradójica es que no quería alejarse de ella, quería permanecer así escuchando los latidos de su corazón y embriagarse con su aroma, sentir en su pecho sus respiraciones profundas y pausadas y probar sus labios con desenfreno, ese mensaje fue entendido por la mujer quien cerró sus ojos frente al rostro del saiyajin, el acerco sus labios sutilmente a los de ella y los probo una vez más, sus movimientos eran sutiles y profundos a la vez, disfrutando el sabor al máximo de cada pequeño rincón de ellos, ella llevo sus brazos al cuello y el a su cintura los labios del saiyajin se desplazaron a su pequeño cuello blanco y poco a poco fue recostándola, mientras la besaba con pasión…

Kakarotto llego al palacio observo a su padre de espaldas frente a la terraza principal

-¡Maldito! ¿¡Donde están Milk y mi hijo!? ¿¡Que les has hecho!? –le recrimino enfurecido.

-Ah Kakarotto eres tú, pues tengo que decirte que ellos ya no existen –bufo

-¡Es mentira se que están vivos, pero los tienes escondidos en alguna parte!.

-Sabes que nada me gustaría más que eliminarlos junto con esa princesa humana, pero creo que será imposible ya que si lo hago tendría que hacerle saber a su majestad que mi hijo es otro traidor que se involucro con una sucia humana y no dejare que mueras, pagaras muy caro tu estupidez

-¡No me importa lo que opines! ¡te exijo que me digas ¿donde están mi hijo y mi mujer!?

-Que descanses hijo –Sintió como fue jalado por el brazo y sintió un golpe brutal en el rostro que le hizo sangrar los labios

-¡No iras a ningún lado, si tengo que matarte a golpes para que me reveles su paradero lo hare, ya nada me importa maldito! –su coraje cubrió sus ojos de oscuridad, en verdad no se detendría

Bardock intento patearlo sin éxito, Kakarotto no se iría sin saber de ellos

-Princesa quisiera ir a buscarla, no puedo estar tranquilo sabiendo que usted está sola, se que lo del saiyajin es pasajero, una relación así es imposible, se que recapacitara… –decía Yamcha mientras alimentaba a Helios quien se veía visiblemente abatido.

-La princesa Bulma resulto ser una vulgar traidora, se involucro con el príncipe saiyajin, el mayor de los hermanos –expreso un hombre maduro a varios pobladores de unas aldeas aledañas a la casona donde vivían el rey Maximus y su familia.

-Pero que tonterías dices, eso no es posible… -añadió otro poblador.

-Lo es, de muy buena fuente recibí esa información. –alego con total determinación. -La princesa Bulma fue exiliada por su propio padre de las tierras del sur, seguro corrió a buscar refugio a las tierras del norte…

-¿Quién te dijo semejante tontería?

-Esa información es absolutamente genuina pues quien me lo dijo fue la princesa Tights…

….

-Entonces la princesa se involucro con esa bestia –dijo el otro de ellos.

-Maldita, eso lo explica todo, ella se burlo de todos nosotros, mientras ella disfrutaba los beneficios de involucrarse con ese saiyajin, incluso nos dio su palabra de regresarnos nuestras pertenencias.

-¡Hagámosla pagar a ella y toda su familia! –gritaba la muchedumbre de gente.

-¡Iremos ante al rey Vegeta y le informaremos del pecado de su hijo y esa ramera!

-¡Si, ella y toda su familia deben perecer, son unos traidores!

Tights corría con todas sus fuerzas, ya estaba hecho, había echado de cabeza a su propia hermana, la había arrojado a los verdugos, respiraba agitadamente, hasta que llego a un claro y se detuvo cuando sus piernas no pudieron seguir corriendo y se echo de rodillas, con sumo agotamiento.

-Está hecho y no me arrepiento, finalmente ella es una traidora… y además ella me robo la posibilidad de ser feliz

FLASH BACK

-Yamcha no tienes que irte

-Es necesario su alteza, debo estar al lado de la princesa es mi deber

-Pero ella es una traidora, ella se involucro con el príncipe saiyajin, aun así quieres seguirla, mi padre la exilio, nos traiciono a todos

-Conozco muy bien los sentimientos de la princesa, aun así, no puedo dejarla sola, estoy seguro que ella recapacitara, siempre ha sido una mujer juiciosa –miro al cielo –Además yo no puedo dejarla sola porque yo… la amo y eso nunca va a cambiar.

El corazón de Tights se rompió en mil pedazos, lo escucho de sus propios labios, la rabia infinita la consumió y decidió arrojar a su hermana a las llamas del infierno sin importar las consecuencias.

Lo miro partir y el amor que le quedaba hacia su hermana se desvaneció

-Aun así decides ir tras ella, cuando ella jamás te corresponderá ella ama a ese saiyajin, incluso lo prefirió antes que a nuestro padre.

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Dime ¿donde están? –Kakarotto estrujo las ropas del cuello de su padre

-Esa mujer humana y el chiquillo morirán eventualmente, no tiene caso que los busques –respondió Bardock con cinismo, mientras limpiaba con el dorso de su mano la sangre fresca que escurría de sus labios.

-¡No lo permitiré, los encontrare!

-No pierdas mas tu tiempo, es mejor que los dejes morir allí, a que tengan que padecer la tortura de la ejecución, sabes muy bien como se celebran, si en verdad te importan ahórrales ese sufrimiento.

Kakarotto le dio otro puñetazo en el rostro.

-Cállate maldito, jamás lo permitiré… no voy a seguir perdiendo tiempo valioso contigo, los encontrare lo sé –salió disparado a toda velocidad, en busca de su mujer e hijo.

-Imbécil, atesorar sentimientos así no te llevara a nada, hay sentimientos que son imposibles y jamás podrán ser –apretó la mano en un puno y miro con melancolía el horizonte

-¡Milk…. Gohan! –gritaba desesperado el joven saiyajin -¡Por favor resistan!

La humedad de la celda salitrosa se infiltraba por los muros, refrescando el interior, la mujer arropaba a su bebe, sabía que la temperatura descendía peligrosamente y su pequeño podría enfermarse.

-Estaremos bien hijo, no temas tu padre vendrá a rescatarnos y podremos ser felices, ya lo veras –decía la mujer entre lagrimas, mientras le daba calor a su pequeño.

El príncipe saiyajin profundizo los besos explorando aquellos rincones que jamás había recorrido, sus manos la envolvieron fuertemente, mientras aspiraba su dulce aroma deleitándose de el, mientras ella llevaba sus manos temblorosas hasta sus gruesos cabellos negros, jamás hubiera imaginado que en realidad eran tan suaves, el la adhirió a su cuerpo, mientras recorría con sus labios el cuello y clavícula de la mujer, los latidos de la peliazul comenzaron a resonar presurosos, al sentir encima de ella la perfecta anatomía masculina, sus mejillas se sonrojaron al instante, mientras las manos del saiyajin continuaron su viaje de la cintura a los muslos, la peliazul, sintió nerviosismo, era consciente de lo que estaba sucediendo, su piel estaba respondiendo a esas suaves caricias, apenas podía creer que él pudiera ser tan sutil con ella; y si bien era cierto estaba conteniéndose, sus deseos crecían entre mas conocía con sus manos aquellos rincones jamás explorados del níveo cuerpo de la mujer; mientras ella disfrutaba de sensaciones completamente nuevas que jamás creyó experimentar en su vida, sus labios comenzaron a recorrer otras aéreas de su cuerpo y ella emitió un leve gemido , el saiyajin sonrió al saber que ella también experimentaba el mismo deseo que él, sus labios devoraron nuevamente los labios de la chica, provocando que se enrojecieran e inflamaran, ella lo miro con nerviosismo pero también con seguridad, es verdad tenía miedo, en realidad no tenía idea de que hacer, no tenía experiencia alguna, solo estaba dejándose conducir por el sin saber que el mismo saiyajin tampoco era experto, pero sus instintos eran excelentes maestros en ese momento, ella sonrío, estaba dispuesta a él, lo amaba y no tenía dudas en su corazón, su cuerpo y todo su ser le pertenecían ahora, ella solo deseaba ser suya, sin importar nada, las reglas, los prejuicios, sus propios temores o inseguridades, ella quería que él estuviera absolutamente seguro que ella estaba lista para él y que sin importar nada permanecería a su lado; llevo su rostro hacia atrás y lo relajo, el comenzó a desabotonar la parte superior de sus ropas, en el área donde descansaba su pecho, ella tembló como una hoja, mientras el continuaba, entonces ella comenzó a devolver las caricias, los delgados dedos de la princesa recorrieron la espalda del príncipe y acariciaron su dorso, sintiendo la fuerte textura en sus yemas, el saiyajin desabotono, hasta que el nacimiento de sus senos quedo al descubierto; miro a la mujer a los ojos y pudo distinguir, ellos no podían guardar ningún secreto, allí estaba la verdad en esos hermosos ojos azules, eran como un mar de profundos sentimientos, en los que jamás podría tocar fondo y podría navegar sin naufragar jamás, era tan terriblemente extraño y cálido a la vez, también encontró en ellos una fe infinita, si una plena fe puesta en el, ella estaba inerme ante él y quizá no lo sabía, confiando en el ciegamente, sin dudas sin ningún temor o remordimiento, dejándose llevar por su corriente, sin el miedo de ser arrastrada a un rumbo doloroso o desconocido, al mirarla interpreto en su lenguaje corporal que le estaba invitando no solo a tomarla sino también a entrar en su alma y unirse en verdad en un solo ser, bajando la guardia totalmente para que el pudiera penetrar en ella, mientras él la estudiaba; ella lo miraba también con vehemencia; aguardando a sus próximas acciones veían también su deseo, luego se dio cuenta de que era observada entonces ella, se detuvo en sus ojos negros profundos, antes absolutamente indescifrables, ahora habían retrocedido ante ella bajando la guardia por completo por primera vez y permitiendo ver hacia dentro, ella vio en ellos, una profunda y hermosa calidez, una mirada con interrogantes, miles de preguntas sin responder, que muy dentro de su ser conocían todas las respuestas, pero para alguien como él todo era complicado de entender por su naturaleza, continuo explorando sus ojos y entonces reconoció en ellos… el la estaba mirando ¡con amor!… Su ser tembló desde sus entrañas y en lo más profundo al igual que él, como dos almas conectadas, sintieron esa calidez compartida, ella lo gozo y a él le atemorizo. Allí estaba su mayor temor su mayor debilidad, esa mujer humana lo debilito y lo arrastro a los sentimientos que él consideraba más absurdos, era demasiado tarde ya no podía escapar a la verdad, el lo intento con todo su orgullo y poder, finalmente ella gano, se apodero de lo único que él creyó que no poseía, su corazón, ahora todo estaba claro, le era imposible esconderlo de sí mismo, pero las consecuencias de esos sentimientos eran fatales y lo sabía. Respiro profundo y se detuvo de observarla, cuando escucho el suave susurro de la mujer

-Vegeta… te amo… estoy lista para ti

El escucho sus palabras y no supo cuan profundo calaron en su interior, a pesar de haberlas escuchado antes, ahora cobraban mayor peso; ella estaba dispuesta a sacrificarlo todo por el a entregarse a el sin importar nada, lo vio en sus ojos, lo sintió en su piel, pero rendirse ante ella, no le permitiría conquistar sus ideales, se avecinaba un caos, él tenía otros planes en su vida, sucumbir ante sus deseos solo lo alejaría de sus ambiciones, no podía dejarse arrastrar ahora por sus tontos anhelos, sabiendo todo lo que les esperaba, entonces él se irguió y se levanto, acomodando sus ropas de saiyajin, mientras ella lo miraba sin comprender el porqué se había detenido.

-Vegeta…

El saiyajin se giro para marcharse, inmediatamente la mujer se levanto y le pregunto:

-Vegeta… ¿por qué te detuviste? –pregunto con pronunciada vergüenza, pero debía saber.

-Hay cosas que jamás deben pasar.

Se marcho caminando apresuradamente, ella lo siguió corriendo detrás de el

-¿Por qué dices esas cosas?... estuvimos a punto de…

-Es obvio, tú y yo somos de mundos distintos –expreso con absoluta frialdad, en una actitud estoica.

-Sé muy bien que somos de razas distintas, tu eres un saiyajin y yo una humana pero no importa, nosotros podemos ser felices, aunque el mundo esté en contra podemos luchar…

El saiyajin apretó los puños aun de espaldas.

-No te hagas ideas absurdas, a mi lo único que me interesa es el poder y obtener la vida eterna…

- Si eso lo sé muy bien pero… ¿acaso no hay espacio para mí? -pregunto en un hilo de voz, intentando contener el llanto.

El saiyajin abrió los ojos asombrado ante su pregunta, la miro de soslayo

-No hay espacio para nadie, más que para mis ambiciones –expreso escuetamente.

-Y que mas da Vegeta, yo estaré a tu lado, te seguiré hasta el mismo infierno y no me importa lo que piensen los demás yo puedo…

El saiyajin la dejo hablando ignorándola por completo voló de regreso a la cueva.

La mujer lo siguió, al entrar todas sus ilusiones fueron quebradas en miles de trozos, imposibles de reparar, miro al saiyajin extrayendo de su mochila la capsula que contenían a las esferas.

-Vegeta… -aun no daba crédito a lo que sus ojos veían.

-Esto es lo único que yo quiero de ti –escupió esas palabras duras, mirándola con absoluta frialdad, dicho eso se marcho volando a toda velocidad abandonándola así en ese bosque profundo.

La mujer cayó de rodillas, sentía que su cuerpo se desvanecería en cualquier momento, sus lágrimas fluyeron en sus ojos, y rasgo con sus unas el húmedo suelo.

-¿Qué has hecho?... porque lo hiciste, tu solo me usaste para apoderarte de las esferas del dragón, fue tu ambición la que te llevo a seducirme, por algo como eso tu… ahora lo entiendo… mi padre tenía razón, fui una idiota que se dejo llevar por un saiyajin sin corazón, un monstruo despiadado que lo único que hizo desde que llego fue destruir nuestras vidas –se incorporo con firmeza –Juro Vegeta que te hare pagar por esto, no dejare que te salgas con la tuya, no obtendrás la vida eterna y hare lo que debí haber hecho desde siempre, ahora ya no tengo más dudas, lo hare y recuperare la confianza y el amor de mi padre –expreso limpiándose las lagrimas con rabia.

….

El saiyajin volaba a toda velocidad, los remordimientos lo estaban atormentando, sentía un vacio en su interior, pero no había vuelta atrás, debía hacerlo, antes de que fuera inevitable rendirse ante ella, solo le ocasionaría problemas a ambos, era lo mejor que podría hacer por ella y por el mismo, el debía cumplir sus objetivos sin importar que, además ella estaría a salvo sin el temor de ser perseguida por siempre por tener una relación clandestina, aunque fuese difícil de entender el creía que eso era lo mejor, el seria un ser inmortal y gobernaría todo el universo no tendría tiempo para esas trivialidades del amor, el tenia mucho por hacer, ahora el futuro estaba en sus manos, pero de algo si estaba completamente seguro, debía irse de ese planeta muy pronto quedarse allí representaba un enorme peligro lo sabía, estar lejos era la decisión más sabia, apartaría para siempre su única debilidad.

-¿Qué hacen aquí humanos?... no está permitido su presencia en el palacio –expreso uno de los guardias saiyajin que custodiaba la entrada.

-Solicitamos una audiencia con el rey, es muy importante –hablo el humano.

-Su majestad no los recibirá, ¡márchense y no me hagan perder el tiempo! –amenazo.

-Espere… es sobre su hijo, el príncipe Vegeta, debemos informarle algo muy importante.

El guardia se detuvo a pensar unos segundos…

-Aguarden aquí, veré si su majestad desea recibirlos.

Minutos después, el guardia les indico que serian recibidos y los escolto hasta el gran salón, ambos hombres se sonrieron.

-Y bien ¿que es lo que desean informar sobre mi hijo? –el soberano fue directo al grano.

Los hombres lo miraron nerviosos su sola presencia resultaba imponente.

-Ehm… -uno de ellos intento conservar la calma e informarle lo que debía –Su majestad, hemos venido hasta aquí, porque hemos descubierto algo terrible que involucra a su hijo mayor –expreso uno de ellos con valor.

El rey lo miro con aturdimiento

-Entonces que esperas, ¡habla de una vez! –ordeno impaciente.

-Si su majestad –sintió su corazón retumbar de miedo –Su hijo el príncipe, tiene una relación clandestina con la princesa Bulma; sabemos que sus leyes son severas al respecto y por eso le pedimos la cabeza de la princesa, se ha convertido en una traidora y también la ejecución de toda su familia es necesaria, ellos lo sabían y lo han ocultado. –respiro el hombre complacido de su afirmación.

El rey estoico se levanto de su trono y frunció el seno.

-Asi que todo el mundo ya lo sabe –dijo visiblemente molesto –Hmph, por supuesto que esa mujer será torturada a muerte, cometió un acto aberrante y muy grave, ya hemos decretado su ejecución, muy pronto ella perecerá… pero lo que me sorprende es que ustedes quieran la cabeza de su rey –añadió con ironía.

-Toda esa familia son un montón de traidores, ellos la encubrieron y seguramente la esconden, además, es inútil tener dos gobernantes no lo cree su majestad –hablo con inteligencia el hombre.

El rey rio

-Estas en lo cierto humano…

El tumulto afloro fuera de la casona, los pobladores, arrojaban piedras y gritaban a todo pulmón insultos contra el rey y toda su familia.

-¡Maximus, lo sabemos todo, tu hija, la princesa que juro protegernos, se involucro con el saiyajin, ensucio su honor y el de nuestro pueblo, entrego nuestros destinos en charola de plata a esos animales y ahora somos nosotros los que tenemos que pagar las consecuencias!

-¡Escucha bien el rey ha sido informado, tu hija será ejecutada de eso no tengas duda y estaremos allí para escupirle la cara y celebrar su agonía!

El rey Maximus miraba a través de la terraza, ahogado en el pavor de las palabras de esos enardecidos pobladores, no por las piedras o los insultos, sino por ese último aviso, habían informado al rey, ahora el destino de su hija seria cruel, como podría el ponerla a salvo, sino tenia argumentos para defenderla las leyes saiyajin no otorgaban indulgencias, eran frías y crueles y se harían cumplir, la furia del soberano saiyajin ahora estaba desatada y nadie podía contener ese infierno.

De pronto los aldeanos entre burlas dejaron por fin en paz la casona y se marcharon victoriosos

-Desgraciados, no saben lo que han hecho con todo esto – expreso el anciano intentando pensar.

De inmediato informo a Picollo y los demás, los hechos, incluido el mismo Yamcha.

Yamcha volaba a toda velocidad intentando localizar a la princesa ahora más que nunca debía resguardarla y ya tenía un plan; seguramente estaban buscándola ya, era necesario encontrarla ahora y ponerla a salvo.

Bulma derramo todas las lagrimas que sus ojos pudieran derramar, aliso sus ropas, cerro su pecho descubierto, tomo la única capsula que tenia, la descomprimió y emergió su avión, salió volando a toda velocidad.

Yamcha pudo dilucidar un avión que volaba a velocidad infinita, reconoció de inmediato el emblema real de la casa de los Briefs.

-La encontré –dio reversa intentando seguirla –¡Oh no! ella va en dirección a las tierras del sur, debo advertirla de inmediato.

Vegeta continuo volando sin rumbo, no deseaba detenerse ni un solo instante, porque sabía que si se detenía, iba a resultar bombardeado de pensamientos y recuerdos que solo lo iban a hacer lamentar.

Tarble llego hasta el gran salón y se reverencio ante su padre

-Aquí estoy padre, dime que es lo que necesitas – expresó el joven

El rey lo miro e indico a sus sirvientes que se retiraran, los enormes portones se cerraron detrás de sí; esa mirada de su padre, solo podía significar algo, algo muy importante iba a decirle lo sabía, desde hace ya varios días las cosas estaban muy extrañas, no había ignorado la ausencia de su hermano por supuesto y el hecho que su padre lo mandara a llamar, eso sí que debía ser un asunto muy delicado.

-Debes prepararte porque serás nombrado oficialmente el heredero a la corona

El rostro de Tarble casi cae hasta el suelo.

-¿Me estas nombrando heredero al reino? pero ¿y mi hermano? – pregunto asombrado.

-¿Que no escuchaste? tú serás quien gobierne el imperio, no tu hermano

-Pero padre, porque estas tomando una decisión así, jamás has pensado en mi como una opción para ser tu sucesor, además tu bien sabes que yo no cubro las cualidades para ser un soberano.

-Tendrás que empezar a prepararte desde ahora, es muy necesario.

-¿Qué es lo que está sucediendo padre?

El rey se sintió irritado ante la sensación de tener que revelarle a su vástago lo que ocurría

-En verdad sabes que yo no cumplo con las cualidades, aun así tu…

-Tu hermano perdió la cabeza

-¿Eh?

-Tu hermano se dejo envolver por una mujer terrícola, es algo inconcebible –apretó los puños –El parecía ser el sucesor perfecto, su fuerza, su poder, incluso su carácter lo colocaban como la mejor opción, lo supe desde que nació, pero él ha traicionado a nuestro imperio y a su deber como futuro rey, es por eso que lo he removido, el jamás gobernara mi imperio, ese será su castigo –expreso determinado.

Tarble comenzó a armar las piezas, entonces la ausencia de su hermano, se debía a que finalmente aceptaba sus sentimientos por Bulma, el estaba con ella seguramente, intentando protegerla, si lo haría, a estas alturas su padre ya había mandado a buscarla para ejecutarla. Aun así aunque se sintiera halagado por ser considerado una opción para ser el futuro gobernador del imperio, no podía sentirse feliz, es verdad que él jamás se llevaría bien con su hermano, pero que las cosas se dieran así no le hacían sentirse bien.

-Padre creo que debes recapacitar, estas tomando decisiones impulsivas

-Prepara la ceremonia de unión, deberás desposar a Kale cuanto antes y ese mismo día te nombrare oficialmente mi sucesor, ahora márchate –ordeno.

Tarble se retiro aturdido.

El rey respiro profundo, sabía de antemano, que el infierno se desataría muy pronto, vería arder la furia en todo su esplendor de su primogénito y sabia que lo consumiría todo, conocía las consecuencias, su hijo no repararía en asesinarlo, ahora lo tenía muy claro, aquella última vez que hablo con él no le quedaron dudas que protegería a la humana a toda costa, jamás imagino que su sanguinario y despiadado hijo sin un resquicio de sentimientos pudiera ser atrapado por una criatura tan débil y que dejara que lo dominara de esa forma, nombrar a Tarble como su sucesor era la mejor decisión, sabía que su hijo tomaría su vida, era muy probable y tenía que prepararse ante todos los posibles escenarios.

Bulma finalmente aterrizo y guardo su nave, se dirigió presurosa a las caballerizas deseaba con ansias ver a su mejor amigo, su hermoso azabache, en estos momentos, necesitaba reconfortarse y poner sus sentidos en orden antes de enfrentar todo lo que venía.

El azabache sintió sus pasos y su olor cerca y comenzó a relinchar agitadamente de alegría, se removía de un lado a otro. La mujer apareció y de inmediato se abrazo de su lomo.

-Hola mi bello Helios… cuanta falta me has hecho, discúlpame por haberte dejado aquí, pero las cosas sucedieron tan rápido, que ni siquiera pude llevarte conmigo… Han sucedido tantas cosas horribles, pero debo admitir que tengo la culpa de todas ellas, ahora debo enfrentar a mi padre y ganarme su perdón.

Respiro profundo y reunió todo el valor que necesitaba, no importaba nada ya, ella hablaría con él y recuperaría su amor.

Bulma entro a la casona y miro a su madre de pie cerca a la chimenea, la mujer la miro sorprendida al principio, como si se tratará de un fantasma, luego su mirada se transformo en furia.

-¿Qué estás haciendo aquí?... fuiste desterrada –su madre le recrimino.

-Madre yo he venido a hablar con mi padre.

-Tú ya no tienes nada que hacer aquí

El anciano salió del umbral de la puerta y escucho la discusión.

-No debes estar aquí –hablo el anciano sin mirarla al rostro.

Bulma se giro para verlo y sus ojos brillaron con lágrimas contenidas.

-Padre he venido a hablar contigo… -ella trago con valor –Yo reconozco que me equivoque y he venido a pedir tu perdón –una lagrima se deslizo por su mejilla.

El rey se contuvo no quería mirarla

-El perdón es insuficiente para remediar lo que has hecho.

-No padre, aun hay mucho por hacer, yo soy consciente de mi error, pero vine para decirte que reconstruiré nuestras vidas, te prometo que recuperare tu imperio y volverá a ser tan prospero como antes, esos saiyajin no se saldrán con la suya, ellos dejaran para siempre nuestro planeta, nuestras vidas, desaparecen como polvo, te lo prometo y jamás nuestra gente tendrá… -fue abruptamente interrumpida.

-Ya veo, algo hizo ese saiyajin que te desilusionó y por eso has venido hasta aquí arrepentida, consiente de tu error… huh, que equivocada has estado Bulma –el rey resoplo.

-Padre entiendo que estés decepcionado de mi y sé que no recuperare tan fácilmente tu confianza, se que la destruí, cometí el peor error, pero ahora ya no tengo más la venda en los ojos, me di cuenta que todos los saiyajin son iguales, son unos monstruos viles que lo único que merecen es ser destruidos –expreso con amargura y un pronunciado dolor aunque intentara disfrazarlo –Por eso vine aquí a hablar contigo para decirte que redimiré mi error y recuperare lo que perdimos, no me llevará mucho tiempo, por favor padre, concédeme solo un poco de fe –se hinco ante él y sus lagrimas comenzaron a correr -…Por favor necesito que me perdones… no puedo perder tu amor y tu confianza, no lo soporto mas -sollozo

El rey cerró los ojos controlando sus emociones, su hija desconocía los últimos hechos, seria ejecutada, no sabía cómo podría salvar a su pequeña, a su amada hija, escucharla así, humillada ante el estaba perforando su interior y su amor como padre.

-Es muy tarde… -el anciano respiro profundo –Has cambiado de opinión cuando te has visto derrotada, humillada y sola, no por propia convicción, tus acciones son egoístas, fuiste una egoísta, jamás te detuviste a pensar en el dolor que me causabas al hacerte de lado de ese saiyajin, sin pensarlo te arrojaste a sus brazos con los ojos cerrados sin importar las consecuencias, tu como miembro del ejercito debías cumplir tu deber, tu conocías muy bien los limites y los sobrepasaste, tu deber era luchar por tu pueblo, por los tuyos y los traicionaste, antepusiste tus propios sentimientos antes que cualquier cosa, nos traicionaste a todos, pero sobre todo destruiste tu honor, el honor que construiste con tanto esfuerzo como guerrera, como princesa y como mi hija, les diste tu palabra a toda esa gente que ahora muere de hambre y que lo ha perdido todo…

-Padre… -tomo la manga de seda de su padre y la impregno de lágrimas completamente avergonzada de sus actos.

-Ahora deberás aprender la lección, mi perdón y mi confianza es algo que jamás podrás recuperar –en un movimiento brusco libero su manga de las manos y el rostro de su hija.

-Por favor padre… te lo ruego –susurro ahora en llanto.

-Almirante, de pie… le ordeno que se marche y no vuelva jamás –ordeno apretando los dientes con furia.

Los ojos enrojecidos de la mujer se abrieron exorbitados, lentamente obedeció la orden de su padre. Respiro profundo intentando calmarse para poder hablar

-Entiendo su majestad… solo quiero decirle… ¡no, le juro que cumpliré mi palabra, no lo defraudare, le regresare su poderoso imperio, de eso no tenga duda! con su permiso –se reverencio y a pasos largos finalmente se marcho.

El rey finalmente suspiro arrojando la máscara de frialdad, sus hombros se encogieron.

-Lo siento hija mía, esto es lo mejor que puedo hacer por ti, tu vida peligra.

La mujer salió corriendo de allí a toda prisa, sentía su alma vacía, jamás hubiera deseado escuchar las palabras duras de su padre, pero el tenia razón después de todo su necedad la cegó y estaba pagando las consecuencias. No se dio cuenta cuando los insultos fueron arrojados en su contra y solo salió de su ensimismamiento hasta que vio a un grupo de aldeanos abalanzándose a ella. De pronto sintió como le jalaban brutalmente los cabellos…

-¡Allí estas ramera traidora, te daremos tu merecido!

-¡No vales nada cómo pudiste traicionarnos por meterte con esa bestia, nos engañaste y te burlaste de nosotros todo el tiempo! –decía otra de los aldeanos.

Entonces ella comprendió lo que pasaba, pero en esos momentos estaba indefensa, ni siquiera podía articular palabra, en medio de todo el bullicio.

-¡Afortunadamente morirás maldita, ya no puedes huir, nosotros mismos te llevaremos ante el rey Vegeta y estaremos ansiosos de ver rodar tu cabeza!

Uno de ellos le escupió en la cara, mientras sentía los arañazos en su rostro y brazos, indefensa e incapaz de actuar, pero los golpes no dolían en absoluto, dolía la verdad, la culpa, todo esto que le estaba pasando era por sus acciones. De pronto la sujetaron entre dos de ellos y un hombre fornido apretó su mano en un puno y lo levanto, su golpe iba dirigido de lleno a su rostro, la mujer solo cerro sus ojos.

Pero ese golpe inminente jamás llego a su destino, fue sujetado con una increíble fuerza y después el brazo fue dislocado y fracturado con brutalidad, el hombre callo irremediablemente al suelo bramando de dolor.

-¡Nunca en tu vida se te ocurra lastimar a la princesa, maldito, o yo mismo acabare con tu miserable vida!

Todos los aldeanos comenzaron a murmurar, Yamcha los miro con rabia

-¡Lárguense de aquí, sino quieren que les pase lo mismo! – les grito ahuyentándolos

Inmediatamente todos salieron corriendo despavoridos, el guerrero hablaba en serio.

La mujer yacía en el suelo lodoso, parte de sus ropas estaban algo desgarradas por el ataque. Yamcha la levanto en sus brazos y la llevo hasta el arroyo que estaba a escasos metros.

-Princesa ¿se encuentra bien?

Los labios de la princesa temblaron, aun no se recuperaba de la impresión, ella solo pudo asentir.

-Infelices, como pueden atreverse siquiera a insultarla, no conocen el respeto…

La mujer bajo la mirada entristecida

-Tienen razón Yamcha… yo los defraude, les di mi palabra y lo único que realmente hice fue darles la espalda, yo preferí dejar vivir a un saiyajin sin sentimientos que no se merecía… -trago con dolor y respiro profundo para poder continuar -… que no se merecía ni siquiera mi confianza, fui tras él como una tonta y el solo me engañó.

Yamcha se estremeció ante las palabras de la mujer, su alma se cubrió de coraje, pero también de alivio.

-Eso ya no importa princesa, lo importante es que logro recapacitar a tiempo y por favor no vuelva a culparse, usted no es culpable de nada, usted hizo lo que creyó que era correcto –le sonrío dulcemente, mientras desgarraba parte de su manga y la humedecía para limpiarte las heridas a Bulma.

Los ojos de la princesa brillaron conteniendo el llanto.

-Muchas gracias Yamcha, tu siempre estas a mi lado cuando más lo necesito –lo miro agradecida.

-No agradezca nada, es mi deber estar a su lado y siempre estaré con usted, la protegeré con mi vida si es necesario.

Ella no pudo responder, se sentía como una rotunda estúpida, había desechado el amor que el siempre le había profesado, por alguien que jamás la quiso ni siquiera un poquito, sus lagrimas volvieron a fluir, cubiertas de dolor.

El la miro y la acerco a sus brazos

-No llore su alteza, sus heridas sanaran de eso no tenga duda.

-Si –asintió llorosa.

-Princesa es necesario que salgamos de aquí cuanto antes, están buscándola ahora, esos aldeanos la delataron con el rey, pero no se preocupe la llevare a un lugar seguro –la ayudo a incorporarse.

Antes de irse, fueron a las caballerizas y subieron a Helios al avión, esta vez la princesa lo llevaría con ella.

Después de algunas horas llegaron al lugar, era uno muy parecido a aquel bosque profundo en el que Vegeta la abandono, los recuerdos la atormentaron, bajo del avión y miro hacia la luna con firmeza.

-Hemos llegado, en este lugar estará segura princesa, gracias al tipo de vegetación y zona es imposible detectar energía humana o animal, esos saiyajin no podrán rastrearla, ni siquiera hay señal aquí –informo el joven.

-Iré a bañarme –le aviso y después fue hasta un pequeño lago, se desvistió y sumergió todo su cuerpo, no solo para lavarse las heridas superficiales del ataque de aquellos hombres, sino también para eliminar la esencia del príncipe saiyajin en su cuerpo, no quería tener la sensación de que él había explorado su piel, quería eliminar todo rastro de sus labios y sus dedos en ella, quería olvidarlo todo y lo haría, lo odiara con todo su ser y eliminaría cualquier absurdo recuerdo y sentimiento de amor por él.

-Al menos te agradezco que te hayas detenido y que no me hayas tomado, porque si eso hubiera ocurrido no sé si sería capaz de soportarlo, al menos tuviste un poco de misericordia, pero yo ya no la tendré contigo te juro que no obtendrás la vida eterna, jamás lograras tus ambiciones y yo misma acabare contigo –se dijo mientras se refregaba el cuerpo.

El saiyajin finalmente llego al palacio real, era de madrugada aun había luna, aterrizó en la terraza de su alcoba y entro en ella, decidió tomar un baño, su cuerpo estaba sudoroso, pues no había dejado de volar ni un solo instante, había regresado a ese lugar solo con un objetivo hablar con su padre, después de eso utilizaría por fin las esferas del dragón y haría de su ambición una realidad.

Mientras el agua se deslizaba por su cuerpo, no pudo evitar recordar a la peliazul, sus hermosos ojos azules como el mar en calma, su tersa piel cálida y nívea, la gracia de sus curvas bien delineadas, era increíble como estaban escondidas debajo de esas ropas siempre tan holgadas, pero sobre todo la sensación de sentir su piel contra la suya, sintió estremecerse y sentir escalofríos intento contener esos pensamientos, inútilmente, allí estaba ella en su piel, su esencia; se vistió y luego salió a la terraza, observo la hermosa luna de plata en todo su esplendor, otra vez vio el brillo de sus ojos en su mente, mirándolo tan amorosamente, tan frágil tan inocente, debía huir de ese planeta cuanto antes, debía hacerlo era muy peligroso, el no podía seguir atormentándose con esos sentimientos tan absurdos, el debía deshacerse de ellos, pero ahora sus caricias, sus labios, sus mejillas sonrojadas, su piel estaba impregnada en la suya, entonces comenzó a pensar que hubiera pasado si no se hubiera detenido, como hubiera actuado entonces, ¿hubiera podido abandonarla?... demonios porque se lamentaba ahora, el no podía rendirse ante nadie y menos ante una mujer, pero no podía evitarlo, ahora sus sentimientos lo estaban dominando, no podía eliminar de su mente la sensación de tenerla debajo de el, besándola, probando su piel…entonces comenzó a arrepentirse, a sentir remordimientos, pero sobretodo lamentar haberse detenido, el realmente deseaba… el justo ahora deseaba envolverla en sus brazos fuertemente y no dejarla escapar nunca, atesorar su compañía para siempre besarla, hacerle el amor, eso es lo que realmente en ese momento deseaba, ahora conocía sus verdaderos anhelos, pero era mejor ignorarlos, era mejor abandonarlos, era lo mejor para los dos, resoplo y se preparo para lo que venía.

Una vez que amaneció se dirigió al gran salón donde su padre discutía con varios de sus súbditos, el rey lo miro asombrado por su repentina e inesperada presencia, el príncipe lanzo una mirada asesina a los sirvientes e inmediatamente se retiraron, cerrando los enormes portones detrás de sí.

-Vaya… ahora apareces de la nada, ¿Qué le traerá a mi vástago por aquí?

-He venido a hablar contigo padre.

-¿A hablar?

-Así es, no me mires así, he venido a negociar diplomáticamente contigo

-Un asunto diplomático… entonces habla

-Tengo en mis manos lo que me otorgara la vida eterna, por lo tanto asumiré la corona

-¿!Qué dices!? –el rey salto de su trono y casi se atraganta al escucharlo.

-Tal como lo escuchaste padre, es muy sencillo, te solicito amablemente que abandones el trono yo subiré muy pronto.

-¡Te volviste loco! creí que solo habías perdido la cabeza con esa humana, pero veo que ya no tienes juicio, estas pidiéndome que renuncie para que tu subas a mi imperio… ¡de ninguna manera, jamás lo permitiré!

-Padre no me obligues a hacer algo que en verdad no quiero –fue irónico.

-No puedo creer, estas intentando destituir a tu propio padre, tu ambición no tiene límites.

-No tienes opción padre, no puedes enfrentarme y lo sabes, es mejor que lo hagas por voluntad propia.

-Huh… quizá siempre lo supe, este día llegaría algún día –rio irónicamente -Pero no renunciare, ¡tú no subirás al trono jamás, no lo permitiré!

-Y ¿por qué no padre? Es mi derecho, además tu tiempo ya termino, eres muy viejo ya, el imperio necesita a un soberano poderoso y joven –farfullo.

-Solo llevaras a la ruina al imperio, tu lo único que quieres es poder, ambicionas mas y mas poder, a pesar de que ya tienes suficiente, no te importan los saiyajin, no te importan nuestras leyes, prueba de ello tu debilidad por esa humana.

Vegeta apretó los puños

-Ya te ofrecí la opción de mantener tu vida, sino lo tomas entonces tendré que matarte –expreso frio.

-Tarble es mi sucesor, tú no lo eres más.

El interior de Vegeta se congelo, no se esperaba eso

-Desde mucho antes ya lo había pensado, es mas ya está preparándose, aun así, si tú me matas él será quien subirá al trono.

-Hmph… yo no necesito que tú me nombres sucesor, ni de esos estúpidos protocolos, tomare la corona y punto

El rey sintió que el infierno empezaba a arder, todo se estaba saliendo de control.

-Entonces si no hay mas opción, hazlo, por lo menos me llevare la alegría y satisfacción de haber tomado la vida de esa maldita humana que te debilito.

Vegeta lo miro con rabia.

-Debes saber que ya todos están enterados de lo que hay entre ustedes, ensuciaste nuestra bendita sangre y nuestros principios como saiyajin, pero ya están buscándola ahora y será torturada hasta que muera.

Vegeta no pudo contener la preocupación en sus ojos, inmediatamente recordó que la dejo sola, ella estaba sola en ese bosque y seguramente la encontrarían pronto, su corazón comenzó a palpitar agitadamente de angustia.

-No se puede obtener todo en la vida ¿no es cierto hijo? –sonrío con sarcasmo.

-¡Haz que se detengan! – lo jalo de las ropas exigiéndole.

-Huh… ¿porque lo haría? finalmente me vas a eliminar.

-Escucha padre ¡yo los asesinare a todos, les daré una muerte absolutamente dolorosa! –apretó los dientes en furia, advirtiéndole que parara con eso.

El rey tembló, conocía los alcances de su hijo y sabía que estaba hablando en serio.

-¿Todo por una mujer? y humana.

-¡Cierra la boca y haz lo que te ordene! – comenzó a apretarlo del cuello

El rey comenzó a reflexionar, anonadado aun, no podía creerlo, en verdad esa mujer significaba mucho para él, a tal grado de enfrentarlo de esa forma, de amenazar con destruirlo todo, solo por ella, se sentía profundamente decepcionado de su primogénito, en el que siempre confió que sería un soldado honorable, un futuro rey intachable y orgulloso… luego vio en esos estúpidos sentimientos de su hijo una gran oportunidad.

-Así que quieres mantener a la chica a salvo

El príncipe no respondió solo miraba a su padre con rabia.

-Si quieres que ella viva, entonces harás lo que yo te ordene, tendrás que doblegarte ante mis órdenes, de lo contrario ella morirá inminentemente, ya no estás allí para protegerla, por más fuerte que seas o aun así me mates, la orden ya está dada y antes de que intentes llegar a salvarla será demasiado tarde.

El saiyajin apretó mas fuerte el agarre.

-¿Estas chantajeándome? –cuestiono indignado.

-No para nada hijo, estoy negociando diplomáticamente contigo –bufo, intentando liberarse –Así ninguno de los dos sale perdiendo. –Tú te olvidaras de la estupidez de robar mi imperio y yo dejare que la humana viva un poco mas

-Hmph…

-Espera aun no termino, te nombrare nuevamente heredero al trono y llegado el momento asumirás mi lugar, pero sabes muy bien que para asumirlo debes unirte a una saiyajin noble… así que debes tomar como tu mujer a Caulifla y olvidarte para siempre de esa humana de lo contrario morirá.

-Esperas que crea ese cuento –se mofo.

-Entonces te doy mi palabra como rey de este imperio, piénsalo resulta conveniente para todos, pero solo recuerda que mis soldados ya fueron a buscarla desde hace horas.

Vegeta sabía que era verdad, desde que llego al palacio noto la ausencia de varios soldados, su padre les había encomendado la misión de eliminar a la princesa.

-El tiempo corre y quizá ya sea demasiado tarde, quizá esa mujer ya este…

-¡Maldita sea!… está bien, lo hare –lo soltó finalmente

Su padre sonrió sorprendido, apenas y podía creerlo, sacrificándolo todo por esa insignificante criatura.

-Pero jamás tocaras un solo pelo de Bulma, la dejaras vivir en paz, de lo contrario juro que no tendré piedad ni contigo ni con el imperio entero… y sobre lo de Caulifla ni lo suenes no me uniré a nadie –expreso determinado.

-Mmm… está bien –el rey hizo llamar frente a su hijo a uno de sus súbditos.

-¡Cancelen la búsqueda de la princesa humana ahora! la dejaremos vivir -ordeno el soberano.

El súbdito asintió y de inmediato informo a los soldados que denegaran la búsqueda.

CONTINUARA…

Hola de nuevo, mil gracias por leer, y me disculpo por la enorme espera, pero en verdad tuve muchos problemas con el capitulo, resulta que lo tenía escrito desde hace ya varias semanas, listo para subirlo y desafortunadamente perdí la información y todo el capitulo se perdió, no saben cómo me sentí, al punto de deprimirme y no poder volver a escribirlo como yo quería, en verdad hice mi mayor esfuerzo para que quedara exactamente igual, espero no haberlos decepcionado y les agradezco sus comentarios y que estén siempre al pendiente, saben que no abandonare la historia e intentare subir más seguido.

Sobre la historia no vayan a enojarse, todo tiene un porque, ya veremos que hará Bulma y que sucederá con Vegeta, valdrá la pena, todo ocurrirá en el momento indicado. No dejen de leer, Saludos a todos.

Muchas gracias y hasta pronto.