CAPITULO XVI. ¡Camino al estrellato!
Ino giró el picaporte y abrió ambas puertas, mientras un sinfín de flashes arremetían contra mi para dejarme prácticamente ciega.
Me tapé un poco los ojos con una mano, mientras que la otra era jalada por Neji mientras me conducía no sé a donde.
Mi mente en esos momentos aún estaba divagando en las palabras que había mencionado la chica rubia, su asistente.
"Lo he besado".
¡Por Dios! ¿En verdad había escuchado bien? Cuanto deseaba en ese momento preguntárselo, pues enseguida lo dijo, una de las personas de seguridad llegó para llevarme a esa sala.
Escoltada por varias personas, me llevaron hasta el fondo de la gran sala.
De reojo pude observar que estaba lleno de reporteros, camarógrafos y fotógrafos, debían ser unas cincuenta personas.
Había una mesa con una gran mampara en el fondo con el logotipo de Gappure, la agencia.
Y ahí estábamos, yo con el ogro al lado, decenas de pares de ojos –y cámaras- fijos en mi.
Neji tomó el micrófono.
-Buenas tardes a todos. Primeramente debo agradecer su asistencia. Hoy están aquí reunidos los mejores medios de comunicación del país para ser testigos de una de las nuevas contrataciones de la agencia Gappure, en específico me refiero al nacimiento de una de nuestras nuevas estrellas esclusivas. Permítanme presentarles a nuestra nueva actriz juvenil, Haruno Sakura.
Me hizo una seña para que me levantara. Inmediatamente mis rodillas se pusieron rectas, un mar de aplausos –y de los benditos flashes- inundó la estancia.
Un poco mareada me senté de nuevo mientras todo aquello continuaba.
Dos minutos más tarde Hyuga volvió a hablar.
-Como algunos estarán enterados, el debut de Sakura será en unos cuantos días, pues no falta mucho para que su personaje aparezca en la serie Koi no game, que comenzó a trasmitirse hace varias semanas.
Varios reporteros se levantaron de su lugar, por lo visto estaban desesperados por hacer preguntas, más sin embargo uno de los organizadores los instó a que esperaran.
-Así que no tenemos más que pedirles que apoyen su carrera, así como lo han hecho con las anteriores artistas de la agencia. Estamos en sus manos.-finalizó mi manager.
Ino tomó la palabra y habló sobre la sesión de a continuación. Neji aprovechó para decirme algo en voz baja.
-Ahora viene la etapa de las preguntas. Aprende a medir tus palabras y no digas nada innecesario. Sólo dales información que los deje tranquilos pero no digas ni una palabra más.
-¿Pero qué debería contestar si…?
-Haz lo que te digo Haruno.
Hice una mueca, a lo que él puso cara de enfado.
-En tu vida vuelvas a poner esa cara ante tantos reporteros.-me reprocho.
Bien, ya me había puesto los nervios de punta.
-Sólo tengo dos preguntas.-un reportero bajito y calvo había tomado la palabra.-¿Por qué, de todas las chicas japonesas jóvenes, han traído a una extranjera?
Abrí los ojos como platos, pero enseguida lo hice los flashes estallaron, provocando que pusiera una cara de poker que desconocía en mi.
¿Cómo sabía ese tipo que yo era extranjera?
-Sakura es japonesa debido a que su padre también lo es.-contestó Neji tajante.
-Entonces, ¿no les preocupa que represente a la típica imagen de la chica japonesa?-arremetió el reportero.
-Haruno es muy bella, ustedes no pueden negarlo, y tiene todo para ser una gran estrella, Gappure nunca se equivoca.
-Pero…-alcanzó a emitir un ligero quejido el reportero pues Ino lo interrumpió.
-Siguiente.-prácticamente gritó la chica.
Una mujer en el fondo se levantó.
-Mis preguntas son para la señorita Haruno. ¿Cómo se siente aparecer de la nada en el mundo de la farándula y de la noche a la mañana ser famosa?
Ino estaba del otro lado de la mesa, me dedicó una mirada de apoyo.
Bien, ¡ese era mi momento!
Con una gran sonrisa – la cual provocó otro bombardeo de flashes-, contesté serena.
-Es toda una bendición todo esto que me está pasando. Si, fue algo repentino, pero con su historia detrás.
-¿Qué piensa sobre el hecho de que es una idol mas, una chica prefabricada?
La tipa tenía cierta malicia en la mirada. Detrás de esos anteojos había una mujer demasiado lista como para hartarme.
Cuando vi que Neji tomaba el micrófono –de seguro con la idea de que yo no podría contestar a aquella pregunta-me adelanté.
-El ser idol quizás puede tomarse como alguien fabricado por las agencias o las televisoras, -la reportera sonreía con satisfacción- Pero, únicamente se le puede juzgar por su trabajo. Ya sea en un set de filmación, en una pasarela o en un escenario, de actriz, cantante o modelo, haciendo su trabajo es la única manera en que el público puede opinar si tiene o no talento, y por lo tanto, si el "producto" de la agencia es de calidad.
La reportera había cambiado su expresión a una muy seria.
-¿Quiere decir que usted es una artista de verdad?-preguntó interrumpiendo.
Volví a tomar aire.
-Hago lo mío. Ah…y por cierto,-le obsequié una de mis sonrisas, cosa que creo que encantaba a los fotógrafos.- he estudiado Ciencias de la comunicación, así que creo que esta es una buena oportunidad para practicarlo.
Las demás preguntas fueron más relajadas.
Al final salí de ahí rodeada de guaruras.
-Tendría que regañarte por tus palabras Haruno, pero como la reportera en cuestión fue Hiraku, debo decirte que ni yo pude haber respondido mejor.-Neji se veía realmente complacido.
-Creo que pudo haber sonado como algo muy grosero, tampoco debía alardear que tenía una carrera y todo eso.
-Estamos hablando de Kioya Hiraku. Ah…bueno, ¿no la conoces, verdad?-preguntó fastidiado.
Lo observé, por unos segundos parecía dar la imagen de un hombre muy cansado, extraño en verdad pues siempre se veía lleno de coraje y toda esa intimidación suya.
-No.-negué.
-Es alguien con mucho carácter. Se la pasa criticando y destruyendo a los artistas con poco cerebro, pero hoy tu le has demostrado que no se debe meter contigo. Simplemente eso.
Con las palabras de Neji me había sentido feliz toda la tarde. Eso para mi, y en sus palabras, era lo más parecido a un "¡Excelente Haruno!".
Antes de irme de la agencia busqué a Ino, pero al parecer había desaparecido y tuve que resignarme a ser llevada de incognito al departamento de Sasuke por mi nuevo guardaespaldas, un tipo enorme que podía parecer luchador de zumo, al cual para mis adentros había apodado "Koko", pues su nombre era Keoko Fuzewaga.
Al llegar al lugar todo estaba a oscuras, señal de que él no había llegado.
Estaba feliz, emocionada a más no poder, y quería compartir esa alegría con él.
Miré el reloj, no faltaba mucho para las siete, hora en la que últimamente acostumbraba llegar.
Mientras lo esperaba encendí el televisor.
Ya no debía tardar en comenzar el nuevo capítulo del drama Koi no game, aquel que había filmado Sasuke con Kai, antes de que yo regresara a Japón.
¿En verdad faltaban pocos días para que mi personaje de Akira saliera en televisión?
Sonreí tan sólo de pensarlo.
Mientras cambiaba de canal, una mancha rosa apareció en la televisión.
Con el corazón detenido, regresé los canales.
No era una mancha, era mi cabello.
Ahí estaba yo en lo que parecía ser la nota de la rueda de prensa.
Me quedé anonadada por unos segundos. De no saber que mi cabello natural era rosa, podía haber jurado que aquella chica no era yo.
Me veía tan…brillante…como una estrella…con esa aura que siempre había encontrado en personas como Sasuke y Naruto…
Estuve a nada de llenar mis ojos de lágrimas por la emoción.
En la pantalla, cambiaron el video de la conferencia por una serie de fotografías, con el elenco de Koi no Game. En una de esas dejaron en la pantalla dos fotografías, la de la derecha era de Sasuke y en la izquierda estaba yo.
La voz de la conductora explicaba en el fondo que nosotros seríamos pareja en el drama.
Se me iluminó el rostro –como si se pudiera aún más- con el sólo hecho de vernos juntos.
¡Sasuke y yo juntos en televisión!
Me venía…bueno, ya sé que en si no estábamos juntos, sólo eran fotografías separadas, pero sin embargo, ¡nos veíamos tan bien en la pantalla!
En realidad mi emoción provenía de algo más. Por fin había visto una pequeña luz de esperanza a uno de los tantos problemas que últimamente me aquejaban.
Antes, Sasuke era inalcanzable para mi.
Cuando llegué, él era el idol famoso y yo prácticamente la pordiosera que vivía a sus costillas.
Unos meses atrás, él era la única persona que me conocía en ese país.
…Ahora, yo tenía un poco de fama, la milésima parte en comparación con la de él, pero por fin podía tener en cuenta la idea de por fin ser digna de estar a su lado, de aferrarme a su brazo sin temor de que alguien dijera que no soy nadie mientras él es una superestrella.
Alguien entró en ese momento al departamento.
Cuando lo vi salí disparada hacía él.
Sin que lo esperara me colgué de él en un abrazo.
-¡Llegaste!-grité feliz.
Sentí como correspondía a mi abrazo.
-¿Y ahora que ha sucedido?-preguntó divertido.
Me le separé.
-Ven.
Lo llevé a la sala y miramos juntos los últimos diez segundos del reportaje.
Me giré a verlo. Él se acercó y me besó tan dulcemente que pensé que el piso se movía.
-Felicidades, has comenzado de buena manera, pelochicle.-me sonrió feliz.
-¿Has visto bien? ¡Esta podría jurar que es la primera vez que salgo en la tele!
Si me hubiera visto en ese instante, me hubiese dado cuenta de una cosa, parecía una niña de cinco años con juguete nuevo.
Se quedó observando mi reacción. Mientras yo hablaba y hablaba, contándole mis nuevas aventuras, él estaba ahí callado frente a mi.
-Sakura.-su tono de voz parecía un poco serio.- ¿te has enganchado a esto de verdad?
Hice una mueca, de nuevo su tono frío había vuelto.
¿Era muy egoísta de mi parte querer siempre para mi y todo el tiempo a su faceta de chico tierno?
-Si-dije muy segura.-Es lo que quiero.
Se sentó en el sillón. Parecía cansado mientras se quitaba la gorra y se acomodaba el pelo.
-Nunca creí que esto de la actuación podría llegar a gustarte tanto. Cuando Neji te obligó a actuar por primera vez pensé que sólo lo hacías por hobbie.
Algo me enojó en el fondo. Por un momento me imaginé a Sasuke criticándome igual que Kioya Hiraku, cuestionándome sobre si tenía o no madera para eso, o si para mi era sólo un jueguito.
-Me lo estoy tomando muy en serio Uchiha.-contesté decidida.
-Debes considerar lo que conlleva el ser un personaje público y conocido. Son miles las reglas por las que nos tenemos que conducir, mírame a mi, mi vida no ha vuelto a ser la misma desde que comencé con esto. Tienes que contar con más que carácter para poder sobresalir y tener éxito, no es algo tan simple Sakura. Aún estás a tiempo de echarte para atrás.
Practiqué una de esas sonrisas que tanto habían encantado a los fotógrafos y le respondí.
-Es lo que más deseo, ser actriz, hacer mi trabajo bien y ser reconocida. He encontrado un sueño Sasuke, por Dios…¡Un sueño!...Durante los últimos años había conducido mi vida por un camino extraño, sin saber bien exactamente a donde iba. Pero por primera vez he encontrado algo que quiero hacer y que realmente ha logrado captar todo mi interés…Quiero hacer esto Sasuke…y quiero tener tu apoyo.
No me contestó al instante, sólo se quedó pensativo.
Al cabo de cinco minutos me devolvió una sonrisa.
-Que sea lo que tu quieres Sakura.
Luego se fue a la cocina a preparar la cena.
Me eché en el sillón. Me sentía tan feliz…por primera vez en mucho tiempo sentía que mi mundo giraba en el sentido correcto. Mi novio era maravilloso, mi carrera comenzaba a despuntar, había agradado a la prensa, por primera vez había aparecido en televisión y miles de sueños de una vida feliz se asomaban en mi corazón.
Hey you!, el nuevo dorama en el que participaría, había comenzado grabaciones hacía una semana. Todo iba viento en popa. Los demás actores, algunos ya veteranos, me había acogido con mucha gentileza y algunos me apoyaban en las escenas cuando tenía problemas con Neji, el director -¡para colmo!-.
Pero el sexto día, algo se desbarató.
Me levanté muy temprano para llegar a mi llamado. Koko debería ya estarme esperando abajo para llevarme a la televisora. Me vestí muy rápido, me acomodé encima esa peluca negra que mi manager me había obligado a usar y salí.
Como en los últimos días Sasuke llegaba sólo tenía llamados en las tardes, llegaba muy noche. Para no tentarme tanto pues llegaba muy cansado, había decidido regresar a dormir a mi antigua habitación. Además, una semana tras él había mencionado algo como "Debemos tener seriedad, tu aún eres una señorita", claro, ante sus palabras solté un bufido, seguido de un "¿Señorita? No te burles, después de lo pasado entre tu y yo no creo que me quede mucho ese título"
Salí de mi cuarto y entré al suyo, sin embargo no había nadie ahí, la cama estaba tendida.
Y bueno, ahí estaba otro de los nuevos cambios. Sasuke había comenzado a ir al gimnasio. Se levantaba muy temprano y para cuando yo despertaba el ya se había ido.
¡O sea! ¿Sasuke en el gim? No era una idea muy coherente que digamos. El nunca había necesitado ejercitarse de más allá de lo que hacía en casa -fácilmente lograba aquel cuerpo escultural-.
Tuve que resignarme a ya no verlo sudar sin playera en la sala.
Eso había sucedido en la mañana, por lo cual no andaba muy animada que digamos.
-¡Haruno!-gritó Neji, sacándome de mis pensamientos.
Habían terminado de maquillarme y tendría que ensayar la siguiente escena.
Las puertas del set se abrieron. Todo mundo se quedó como petrificado.
Un joven con aspecto de rocker había entrado.
Si lo hubiese podido describir en tres palabras hubiesen sido, "rebelde", "pelirojo" y "sexy". Sin duda nuestra pareja iba a ser toda una conmoción.
Me acordé como iba vestida. Una falda ajustada que llegaba unos dedos debajo de la rodilla, blusa de seda con mangas largas, saco, anteojos y el pelo ondulado.
Yo, la chica recatada, abogada, mujer de carrera y civilizada.
Él, joven rebelde, guapísimo, relajado, sin tabúes, y que sólo vivía para el día actual.
¿Cómo terminarían ligándose al final nuestros personajes?
Sin duda, el drama Hey you! Sería un éxito.
-Miren, si es la hermosa nueva estrella de Gappure.-me había equivocado, viéndose rebelde no era como más sexy se veía, porque sin duda esa sonrisa suya se llevaba el premio.
-Miren, es el chico fotogénico.
Sonrió ante mi comentario.
-Ya, no vas a negarme que la sesión salió genial.
-Por supuesto.
Y cuando menos lo imaginé yo también sonreía.
-Basta de plática y ensayen, que esta va a ser la primer escena donde sus personajes se conocen y quiero que quede perfecta.-musitó Neji.
Gaara era un chico con ángel. Era curioso ver cómo los tres idols masculinos y más famosos que había conocido tenían una personalidad muy diferentes. Naruto, por ejemplo, a primera vista se veía como un chico tierno y sensible, pero yo en carne propia había experimentado su otro lado, cuando me mostró a un chico de por más sexy, aunque después me demostró que podía llegar a ser muy obstinado. Sasuke, era el más curioso de los tres, pues la primera vez que lo vi me pareció un chico extremadamente atractivo, pero con un problema en su temperamento, ya conociéndolo mejor me di cuenta que seguía siendo así, o peor, pues era muy bipolar, en ocasiones era frio como la roca y otras parecía un niño pequeño que buscaba alguien que lo consolara. Había logrado odiarlo, pero más tardaba un buen chisme en expandirse que yo en volver a sentir cariño por él. Pero bueno, podría pasarme horas hablando de él y sus extrañas costumbres o el porque o no lo adoro. Y al final estaba Gaara, que lo ves y dices "El rojo sin duda es el mejor color para el cabello de un hombre japonés", después del negro azabache, claro esta. Y esa rara combinación, sonrisa de niño bueno pero aspecto de diablillo, de seguro podía ser una bomba para su imagen en televisión.
Pero, ¿actuaba tan bien como se veía?
Si, mucho mejor que eso. Tanto, que mi primer día de grabaciones a su lado fue un infierno.
Ese chico…en verdad se tomaba su trabajo en serio.
-No ha oído mal. Tiene que cumplir con los mandatos de su padre, o de otra manera no podrá heredar ni un solo peso de su fortuna.-hablé con severidad después de dejar caer ambas manos en el escritorio.
Me miró divertido.
-El viejo nunca se preocupó por mandarme nada, ni siquiera enseñarme lo que estaba bien o mal, y ahora después de muerto usted quiere que le haga caso.-bufó.
Subió los pies al mueble frente a mi.
Debía adoptar una expresión de desesperación. En mi papel de abogada debía lidiar con un chico rebelde para poder cumplir los deseos de un hombre ya muerto.
Pero…Gaara me la complicaba, o quizás…me ayudaba, pues parecía como si en verdad tuviese frente a mi a ese chico malcriado, tanto que hasta a mi me estaba fastidiando tenerlo enfrente, y eso que sólo era actuación.
-¡Pero aún así no deja de ser su padre!-exclamé furiosa.
Se levantó de su asiento y se acercó hasta que su rostro estuvo a nada del mio.
Se suponía que mi personaje, Hitomi, debía ponerse nerviosa con aquello por parte de Kenzo, el papel del pelirrojo.
…Pero no se suponía que fuese yo la que también estuviese…nerviosa.
Me asusté. La ausencia de Sasuke los últimos días me estaba afectando.
-En vez de negarme esa plata tratando de hacer los caprichos de mi padre, ¿por qué no me la das y ya…hermosura?-dijo prácticamente en un susurro.
-¡Corte!-gritó Neji.
Enseguida detuvo la escena, salté hacia atrás del escritorio.
Ese chico, en verdad era bueno actuando, pues enseguida se relajó y se alejó de mi para conversar con otro actor dentro del set.
Y por primera vez, desde que regresé a Japón, me descubrí extrañando a Sasuke de una manera que horrorizó.
¿Dónde estaba?
¿Por qué ya no lo veía tan seguido?
Bueno, traté de animarme, al fin de cuentas, lo tenía para mi en casa.
Ese día regresé a casa más temprano, con la ligera esperanza de encontrar a Sasuke en casa.
Como ya se me había echo costumbre, me recosté en el sillón cuando no vi ni su fantasma en el departamento.
Se me cruzó por la cabeza la loca idea de que sólo a mi me importaba nuestra relación.
-Ah…qué hacer…qué hacer…piensa en algo Sakura…no te puedes morir de aburrimiento aquí…-pensé en voz alta.
En realidad necesitaba hacer algo para distraerme, algo que salía a la luz cuando no estaba Sasuke.
Desde que me había incorporado a Gappure mi vida social había comenzado a cerrarse.
O más bien…nunca había tenido vida social.
Por un momento traté de no pensar más en Sasuke y dediqué tiempo a mis necesidades.
Tenía que salir, a la calle, al parque, a donde fuera, sino, me volvería loca ahí encerrada.
Tomé en teléfono, ¿debería llamar a Koko para que me llevara a algún lado?
No, mala idea, de seguro le avisaría primero al ogro de Neji.
Dudé por un momento.
¿Ino?
No, tampoco, ella había estado tan ocupada los últimos días, o más bien, había estado evadiéndome, quizás con el temor de que le preguntara sobre aquel beso.
Mmm…¿es que no tenía amigos?
Y enseguida me llegaron a la cabeza dos personas, una de ellas era una chica de ojos grises, casi aperlados, la cual había sido mi primer amiga en Japón. Y la segunda persona, pues sólo me acordé de ella por las últimas palabras que había dicho la última vez que lo ví, "Amigos".
Si, Naruto y Hinata serían una buena opción.
Los llamé sólo diciendo "Sácame al cine o sino me suicido ahorita mismo".
Ambos aceptaron sin rechistar.
Era extraña mi situación con Uzumaki, en un momento habíamos tenido algo, nada sano por cierto, pero habíamos quedado en ahora ser "amigos".
Me puse mi atuendo de incognita. Esa larga peluca, lacia y oscura. Una gorra, pantalón deportivo color negro, una chamarra del mismo color, tenis y blusa grises.
Me miré al espejo. Aunque no traía ni una gota de maquillaje mi rostro seguía delatándome, así que era momento de usar esos lentes de mujer intelectual que había comprado recientemente.
Sonreí al verme por segunda vez. Sin duda, si Sasuke me viera así, estaría orgulloso de mi – debido a que él se había convertido en el rey de los incognitos-.
Ropa holgada, bien, por si se presentaba alguna masa de fangirls y me tocara correr, aunque me aseguraría que Naruto pasara desapercibido. Tenis, con el mismo propósito. Y una discreta mochila que llevaba colgada del hombro, cruzada y que caía en una de mis caderas.
¡Listo!
Emocionada, salí a la calle.
Casi siempre era Sasuke quien me movía de un lado a otro, ya fuera dándole ordenes al taxista, al chofer que le había mandado Itachi, o en el auto del mismo –sin su consentimiento por supuesto-, el Uchiha menor era quien siempre me acompañaba.
Asi que me aventuré a tomar el tren.
Una vez Hinata me había procurado que aprendiera el nombre de las estaciones más importantes y a cuales debía ir para llegar a lugares importantes. Me los grabé en la memoria y tomé un tren hacía una zona comercial al oste de Tokio.
Antes de subir por la rama mis piernas temblaron ligeramente. El miedo a perderme estaba latente. No es que desconfiara de mi pequeño viaje, pero es que mis antecedentes en eso de salir sola no habían dejado nada bueno a lo largo de mi corta vida.
Respiré y entré.
Por un momento se me había hecho interesante la idea de perderme en realidad, pues quizás así lograría llamar la atención del bruto de Sasuke.
Pero no, al parecer la mala suerte sólo estaba presente cuando le convenía.
Aún faltaban cinco minutos para que mis dos acompañantes llegaran. Me senté en una banca a las afueras de aquel complejo comercial.
Revisé mi celular. Ninguna llamada, nada…
Había pasado un minuto y ya estaba aburrida.
Observé a mi alrededor, ya era tarde, posiblemente las seis de la tarde.
Nuevamente el celular.
Luego me puse a divagar.
Bueno, la tarde no sería tan mala, tendría a Hinata y a Naruto juntos y…
¡Oh, por Dios!
¿Cómo no me había acordado?
Me llevé la mano a la cabeza cuando me di cuenta.
¡Los había llamado a ambos, sin tomar en cuenta que la última vez que los vi juntos no se llevaban tan bien como yo quisiera!
Recordé aquella escena, donde Hinata salía enojada del lugar y el ojiazul se quedaba muy pensativo.
¿Lo había estropeado?
Pues bien, ese era el momento justo para averiguarlo. Ambos llegaban. Ella por mi derecha y el por la izquierda.
La chica pelinegra venía en su atuendo de siempre, muy sencilla y linda. Una blusita rosa con vuelo en la parte de la cintura, una falda blanca, zapato bajo, y un lindo prendedor en forma de rosa en su cabello. Y el contraste de su piel pálida con ese cabello azabache la hacían ver como una muñequita de porcelana.
Y Naruto, bueno, era Naruto. Aún por debajo de su ropa deportiva y ese gorro de duende tan gracioso que traía puesto, seguía distinguiéndose por ese cuerpo atlético y su altura.
"Rayos"-pensé cuando Hinata me alcanzó.
-Sakura-chan.-saludó con una sonrisa en los labios, la cual se borró al instante, supuse que a mi lado ya había llegado Uzumaki.
Y lo había hecho.
Los miré, un segundo a cada uno e intercambiando mi mirada. Parecía que la había regado.
-Jejeje, al parecer la película ya va a comenzar. Debo…agradecer que hallan venido.-traté de disimular la situación.
Pero…vamos, la tensión entre esos dos era insoportable.
-Quizás ustedes dos deban ir juntas, como una tarde de chicas.-habló Naruto con desdén.
-Yo…creo que estoy haciendo mal tercio Sakura-chan.-típico de Hinata, no le gustaba incomodar a las personas.
-¡No, no! No es lo que piensas…nosotros…eh…
-Nosotros somos amigos.-se apresuró a decir Naruto.
La ojiperla nos miró con duda.
-Aún así yo creo que…
Ok, si continuaban así nos íbamos a perder la película y terminarían mas peleados que Kioya Hiraku con los idols sin cerebro.
Tomé a ambos con cada uno de mis brazos y los arrastré hacía el cine más cercano.
No voy a describir lo que sucedió en el cine, puesto que no recuerdo nada, enseguida se apagaron las luces me quedé profundamente dormida. Cuando sentí los ligeros toquecitos en el hombro por parte de Hinata me desperté con cierta sorpresa.
-Qué pensarán de mi, los obligo a acompañarme al cine y caigo dormida al primer dialogo.-comenté al salir de aquel lugar.
Ambos seguían igual de serios.
-Pues fue mejor para mi, tuve más palomitas.-se animó a decir Naruto.
Me carcajee. Eso era típico del chico, era muy glotón-y la pregunta del millón, ¿cómo lograba mantenerse en esa forma?-.
Se vio un poco más desinhibido.
-En serio, ha sido genial salir, hacía varios años que fue mi última visita al cine, después tuve que conformarme con ver solo los videos en mi casa.-comentó el chico.
-Ah…ni lo digas que me hecho para atrás en este mismo instante.
-No puedes-dijo con una sonrisita nerviosa-Neji te buscaría hasta en el mismísimo infierno.
-Cierto.
Ambos hicimos un puchero.
Algo parecido a una risita nos llegó a los oídos por parte de Hinata. Los dos volteamos a verla sorprendidos.
-Neji-san no es tan malo.-dijo con su vocecita tímida.
El chico rubio y yo abrimos los ojos como platos.
-¡Patrañas!-gritó Naruto.
-Tu debes ser la que más le aguanta, debe ser horrible ser su pariente.-dije algo conmovida.
Hinata sonrió ante nuestros comentarios. Sin duda había algo que le causaba mucha gracia. Giré para decirle al ojiazul otra idea tonta en contra de Neji, pero al verlo, noté algo que no me esperaba para nada, su cara estaba roja…como tomate, mirando con detenimiento a mi amiga mientras ella tenía esa expresión de felicidad.
¿Qué…estaba…sucediendo…ahí?
…Continuará.
Por primera vez en el semestre me corrió un programa a la primera.
Esa es la razón porque he tenido tiempo para escribir este capi. Lo que creí que se llevaría horas se resumió en…bueno, de hecho tardé eh…eh..siete horas en hacerlo funcionar-a medias-, pero tenía planeado tardar en ello todo el resto del día, unas cinco horas más.
El otro día una chica –Ruth-, me preguntó por el Facebouk si aún estaba viva. Y pues si, como zombie por tanta desvelada pero aquí estoy. Ya sé que mi excusa de la escuela ya fue, pero es la puritita verdad.
Ah! Bueno, hay tres escusas más…(es la verdad).
puse depre por lo sucedido en la pagina de fanfic . es. ¿Cómo pudo borrarse la información de tantos usuarios? En realidad me fastidió, y luego ya ni me daban ganas de entrar, ni para leer o para publicar.
sin inspiración –bloqueada-, enseguida y decía "Si, hoy va a ser el día que me llene de ideas y comience un nuevo capi", pero derrato ya se me iban las ganas, o alcanzaba a abrir el capi anterior para saber donde me quedé, y luego me enfrentaba a la pregunta de "¿Y ahora qué sucederá con el personaje?" Algo frustrante en verdad. Pero hace rato que vi que tenía tiempo, subí las escaleras con cierto animo y encendí la laptop antes de que se me fueran las ganas…Y bueno, termine en un tiempo record el capi.
3.Y tercero y más importante…he estado leyendo libros, interesantísimos, hermosos, bellos…divertidísimos…algunos me han hecho llorar, otros reir, pero todos me han hecho suspirar. Aunque este lugar no es el adecuado para hacerlo, me gustaría compartirlos con ustedes.
EN VERDAD VALEN LA PENA, digo, ya los leí y quedé encantada.
chico malo busca chica
Tracie y Jon son grandes amigos. Todos los domingos se encuentran a tomar un café y hablar de sus mustias vidas sentimentales. Tracie siente una atracción fatal por los chicos malos, casi siempre demasiado atractivos y peligrosos. Jon es por el contrario un chico bueno poco afortunado en amores. A Tracie se le plantea un gran reto cuando su amigo le pide que lo transforme en un auténtico chico malo. Se entrega por completo a sus lecciones, olvidándose incluso del novio del momento, por supuesto un chico malo, hasta que el nuevo Jonny se convierte en un auténtico rompecorazones. Entonces ella descubre que cabe la posibilidad de que esté locamente enamorada de él.
*-*-*-*-*Muy buena historia. Hasta yo quedé sorprendida de Jony…(XD Jony….wow), me reí a carcajadas en sus primeros intentos de ser chico malo. XD
COFFE HOUSE ANGEL
Cuando Katrina encuentra a un hombre sin hogar durmiendo en el callejón de detrás de la cafetería de su abuela, ella decide dejarle una taza de café, una bolsa de chocolate con granos de café y algunos pasteles a su lado. Lo que ella no sabe es que este ato de bondad está a punto de poner su vida patas arriba. Debido a que este adorable vagabundo, Malcom, es realmente un ángel de la guarda, en un descanso entre misiones. Y él no puede irse hasta que haya recompensado a Katrina por su desinterés, concediéndole su deseo más profundo. Ahora, si sólo ella pudiera decidir lo que podría ser…
*-*-*-*-*La verdad, de los libros k leí, esta fue la historia que más me gustó. Es tiernísima, lloré en una parte, y al terminar de leerlo (a las cuatro de la mañana!) me fui a dormir con una sonrisa tonta en el rostro. Es el tipo de historia que me encanta…!
BESAR A UN ÁNGEL
La hermosa y caprichosa Daisy Devreaux puede ir a la cárcel o casarse con el misterioso hombre que le ha elegido su padre. Los matrimonios concertados no suceden en el mundo moderno, así que... ¿cómo se ha metido Daisy en este lío?
Alex Markov, tan serio como guapo, no tiene la menor intención de hacer el papel de prometido amante de una consentida cabeza de chorlito con cierta debilidad por el champán. Aparta a Daisy de su vida llena de comodidades, la lleva de viaje con un ruinoso circo y se propone domarla.
Pero este hombre sin alma ha encontrado la horma de su zapato en una mujer que es todo corazón. No pasará demasiado tiempo hasta que la pasión le haga remontar el vuelo sin red de seguridad... arriesgándolo todo en busca de un amor que durará para siempre.
*-*-*-*-*-*-*Oh! SI son algo pervertidas este libro es perfecto…Nada que ver el título con la historia, en verdad …nada.!. Pero bueno, es todo un dramón, y Daisy es rebuena onda, no como la pinta el resumen. Y Alex…oh…k hombre pinta la autora! Es una historia llena de pasión, un trigre, un ruso y un circo. XD en serio, no se arrepentirán si la leen.
LOVE AT FIRST CLICK
Ya no podia negar lo que implicaba el calor en mis mejillas cuando estaba alrededor de Flynn. Me estaba enamorando del novio de mi hermana.
Hay algo acerca de Flynn. Si, él es alto, un increíble y mangnífico jugador de cabello socuro, pero…él también era muy dulce y agradable, y era muy fácil hablar con él.
Es una suerte que soy la fotógrafa del periódico de la escuela, porque a mi cámara le gusta Flynn casi tanto como a mí. Lamentablemente para mí, también lo hace mi hermana y no hay manera de que pueda caputrar a Flynn con ella en la foto.
*-*-*-Lindísima historia, muy tierna, típica comedia romántica al puro estilo gringo. Muy buena, merece la pena leerla, divertidísima, nunca me aburrí, me encantó realmente. Ah…hasta yo me enamoré de Flynn.
Pues bien, si acaso logré k les interesara algún libro, déjenme decirles k no están tan largos, o quizás yo se la friki pues no hubo alguno que tardara más de un día en leer, digo, no pasan de las 260 páginas o algo así, tardé algunas seis o cinco horas en leerlos.
Pueden buscarlos en internet o pongan su correo –o mándenme un correo- y se los mando en digital.
Nos leemos a la siguente!
Reviews?
