Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.
Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.
Y disculpen si lo que escribo no concuerda con el año de las historias, incluyendo hechos historicos de esos años.
Capítulo 25: Garrett
Paris, Francia. 23 de Julio de 1840
Había pasado 7 meses, 37 semanas y 152 días desde aquel inconveniente donde por poco iba a morir por cazadores, donde Demetri me salvo; actualmente me encontraba en la Ciudad del Amor y también llamada por criaturas como nosotros la Ciudad de los Lobos, donde Demetri me dejó aquí como forma de castigo a lo que hacía. A pesar de ser una ciudad peligrosa para los vampiros, los Hombres Lobos son civilizados si no son provocados (tanto Vampiros como Hombres Lobos yo no los he visto con mis propios ojos, pero he escuchado de ambos).
Tanto Demetri y yo perdimos comunicación, a partir de ese día que me dejó aquí, él decidió desaparecer sin decir alguna palabra y estaba sola en este mundo de mortales, sin conocer a alguien como yo, creo que esta vez la arruiné de tantas veces que me ha salvado de por poco. Rehíce otra vez mi vida, aprendiendo un idioma otra vez, viviendo entre los mortales y practicando mis poderes; pero sentía que estaba fallando en la parte de defensa cuerpo a cuerpo y no sabía como mejorar esto.
Me encontraba en una plaza en Paris, sola, haciendo como si estuviera perdida e indefensa, esta era mi forma de atrapar a mis presas. Era una rutina cada noche, me iba hacia alguna plaza en París o cualquier sitio donde si fuera humana estaría en peligro de ser maltratada; después de capturar a mi presa (hombres delincuentes o violadores más que todo) me bebía su sangre y su cuerpo lo despedazaba sin dejar alguna evidencia, para después disfrutar de la vida nocturna de la ciudad.
–Pero mira que tenemos aquí. –Escuché la voz de un hombre y junto con él estaban otros hombres, todos borrachos. Me giré y estaba en lo correcto. Eran 5 hombres, tenían botellas de licor en sus manos, caminaban torpemente y en sus ojos mostraban que habían caído en la trampa, sus ojos mostraban un profundo deseo.
Puse mi expresión de terror al verlos, los cinco hombres me rodearon. Dos de ellos se sentaron a mi lado, uno me rodeo con un brazo y el otro rozaba la falda de mi vestido, como queriéndome tocar la pierna.
– ¿Qué hace una mujer tan hermosa aquí? –me dijo el hombre que me estaba rodeando con el brazo, lo miré de lo más aterrada posible. Levantó una de sus asquerosas manos para agarrarme la barbilla. El otro hombre a mi lado ya tocaba mi pierna.
– ¡Por favor no me hagan nada! –siguiendo el juego. En eso uno de los hombres que estaba delante de mí me cogió el brazo y me levantó del asiento, haciendo que me quedara muy pegada a él.
–No perdamos más el tiempo y llevémosla. –seguido de esto los hombres se rieron e hicieron un coro de alegría inentendible. Los hombres me estaban arrastrando a un lugar a yo-no sé-dónde, tuve que relajar mi cuerpo para que me dejaran llevar porque sino no podrían ni moverme esos hombres, así llamaran a 50 hombres.
Hice un poco de fuerza para mostrar que estaba más aterrada y cayeran más en el anzuelo, hasta grité por auxilio, pero sabía que no había nadie a las 11 de la noche en las calles. Me llevaron a un callejón oscuro de la ciudad, cuando me aseguré de que estábamos los 5 hombres y yo solos me reí, ante lo que les esperaba.
–Ríete que nos divertiremos bastante, te gustará mucho. –escuché a unos de los hombres decir eso y empecé a reír más fuerte de lo normal, los humanos me miraron como si estuviera loca, pero igual se adentraban más por las calles.
Hasta que pararon y me empujaron a una pared, los hombres empezaban a desabrocharse los pantalones, se acercó un humano tapándome la boca para que evitara reírme tan escandalosamente.
–¡Cállate o morirás! –me dijo uno de los hombres que me empujó a la pared y todavía seguía riendo, lo miré a los ojos ya con una mirada de terror, el hombre que me amenazaba cambió su rostro rápidamente por uno de terror.
–Ustedes morirán. –Paralicé el tiempo de ellos y uno por uno empecé a beber su sangre, cuando iba por el tercer cuerpo una voz me distrajo.
–Eres una Tempus, no me imaginé que existieran. –esto hizo que apagara mi poder y los humanos reaccionaran, causando que gritaran y empezaran a correr. –Perdón por ahuyentar tu comida.
Era un vampiro muy alto, casi de dos metros; tez blanca y en su piel se notaba cicatrices; contextura delgada pero con algo de musculo, sin llegar a ser un escuálido; cabello castaño corto, aunque se notaba que crecía, que ese no era su corte de cabello cuando fue transformado; tenía unos impresionantes y llamativos ojos verdes grisáceos, su mirada era muy intimidante. Era un vampiro.
De forma instintiva corrí hasta él y me abalancé contra su cuerpo, tirándolo al suelo y cogiéndolo por el cuello.
– ¿Quién rayos eres? –le gruñí y este solo me devolvió una sonrisa.
–No me imaginaba que las Tempus mujeres fueran tan salvajes. Pero creo que tienes que matar a esos humanos que están huyendo antes de que lo Lobos de la zona se enteren del descuido de un vampiro. –¡Mierda, los humanos!
Lo solté de mi agarre, corrí hasta ellos y al ver que llegaban hasta el otro extremo de la calle, ya exponiéndose a los humanos para pedir auxilio, los congelé y les doblé el cuello; agarré los cuerpos y me fui a donde deje el resto de mi cena para empezar hacer mi limpieza. Al llegar donde aquel vampiro me había descubierto ya no estaba y los cuerpos tampoco; no perdí el tiempo y me fui a las afueras de la ciudad a enterrar el cuerpo, era mejor que lanzarlo a un rio. Después de hacer aquel trabajo sucio, de desmembrar y enterrar, me fui decidida a mi casa, pero alguien me lo impediría.
–Como te dije, –dándome un susto, haciendo que saltara. Si fuera humana se me detendría el corazón. –eres una Tempus, no me imaginé que existieran.
–¿Porqué me sigues? –puse mi cuerpo en forma de defensa, estaba preparada para cualquier cosa.
–Digamos… que un ángel negro me mandó. –al decir esto me confundió.
–¿Demetri?
–No me dijo su nombre, pero me dijo que te localizara. –el avanzó un paso y yo retrocedí, entendió que no era buena idea los acercamientos. –¿Isabella, no? ¿O debería decirte Izabela?
–¿QUIEN. RAYOS. ERES? –le exigí al saber mi verdadero nombre. Algo me decía que él no me haría nada, hasta los momentos. Noté que el captó mi pregunta muy directa, así que decidió ir al grano.
–Me llamo Garrett, soy un vampiro de 110 años, nací en Estados Unidos, soy un experto en el arte de la guerra, tengo el poder de esconderme fácilmente de los demás y los que están conmigo, y además soy un excelente rastreador. –me explicó tranquilamente. –Me contacto un ángel negro que no me dijo su nombre, solo me dio un trozo de cabello tuyo para conseguirte. –sacó de los bolsillos de sus pantalones una bolsa pequeña de terciopelo, metió su mano y sacó un mechón rizado castaño de él. Definitivamente era mi cabello. – Me dijo que te encontrara para que te unieras a nuestro aquelarre y entrenarte, ya que él estaba indispuesto. –indispuesto no, él no me quería ver, lo conocía. –Además me dijo que no se sabía cuando se volverían a ver…–en eso lo interrumpí.
–Ya entendí, el no me quiere volver a ver, no es necesario que le pongas tantas flores al asunto. –caminé cansinamente al lado contrario por donde llegué. Pero él me cogió un brazo deteniéndome.
–Hablo en serio Izabela. –dijo con aquella mirada intensa e intimidante. Alejé mi brazo de él, haciendo que este lo soltara.
–No me llames Izabela, ya ella murió hace 8 años. –seguí mi camino corriendo, pero el vampiro me detuvo.
–Te he mirado desde lejos y sé que fallas en la defensa cuerpo a cuerpo, –en el momento en que iba a reclamarle, me dio una señal de que no me iba a dejar hablar. – te recomiendo que vengas conmigo, estás en peligro y más si este es un país de Lobos. – me aconsejó.
En el momento en que iba hablar, escuché un aullido de perro, después gruñidos, grandes patas y un horrible olor a perro…
Hombres Lobo
Vi el cielo y había una brillante Luna Llena. Mierda.
Parpadeé y me di cuenta que no había pasado nada de eso, pero pasaría dentro de unos momentos. El vampiro me agarraba el brazo, deteniéndome como hace unos momentos, vi el cielo y estaba nublado, pero se veía a través de él la luna llena. Dentro de 3 minutos pasaría.
–Hablo en serio Izabela…
–¡Entiérrate lo más que puedas! –me miraba confuso. –¡AHORA!
El vampiro empezó a excavar en la tierra lo más rápido que pudo, lo ayudé hacer un hoyo para que el se enterrara. Todavía me miraba confundido, pero no le presté atención, solo le prestaba atención al cielo y mi reloj interno que faltaba un minuto, habíamos logrado hacer un hoyo de 4 metros.
–¡Entra ya! ¡Prometo buscarte! No salgas por nada del mundo a la superficie. –el solo lo que hacía era asentir. 40 segundos. Corrí toda la tierra encima de él y este me miraba todavía confundido. 20 segundos.
–¿Cómo saber lo que dices? –me preguntó.
–Lo sentirás en tu piel. –10 segundos. – Yo te vendré a buscar, lo prometo. –ya enterrándolo del todo. Apenas salió la luna llena y los aullidos, me concentré cambiar la noche por el día. Sentía que me costaba hacer esto ya que estaba sacrificando mi supervivencia, sabía que no podía estar bajo el sol, pero de alguna manera tenía que protegernos.
Ya veía los lobos dirigiéndose a nosotros, cerré mis ojos y me concentré para que fuera de día. Sentí que a mí alrededor se detenía; cada hora, minuto y segundo iban deteniéndose, hasta que paró por completo. Sin esperar mucho, sentí el tiempo avanzar más rápido de lo normal, hasta que sentía que disminuía otra vez, hasta detenerse; en toda mi piel sentía que algo quemaba, pero era resistible para mi piel y nivel de dolor.
Abrí mis ojos y estaba sorprendida porque era de día, vi mi piel y se observaba que se quemaba poco a poco, era demasiado lento, pero tampoco podía darme el lujo de tardarme tanto bajo el sol. Miré hacia donde estaban los Lobos y estaba congelada la imagen, decidí poner el tiempo a su curso normal; al hacer esta acción, los Lobos seguían corriendo sin darse cuenta que cada paso que daban volvían a ser humanos, como Dios los trajo a este mundo. Los Lobos se detuvieron, al darse cuenta que ya no eran Hombres Lobo, sino mortales comunes y corrientes, sin una luna que los proteja.
–Vaya, vaya. –empecé a decir cuando ya estaban a unos metros de mí, ellos se giraron hacia mi dirección, ellos se veían sorprendidos a lo que veían. Una vampira bajo el sol. –Creo que tienen un problema conmigo señores.
–¡Tu no puedes estar bajo el sol! –dijo uno de los Lobos.
–Si que puedo. –enseñé mis colmillos mostrando la mayor intimidación hacia los Hombres Lobo.
–Invadiste nuestro territorio y además las sanguijuelas no deberían estar aquí. –habló el otro Lobo.
–Aquí no huele a perro, solo ustedes. –apenas di el primer paso para acercarme atacarnos, habló el primer Hombre Lobo.
–Si nos asesinas la manada te buscará a donde sea chupasangres. –me advirtió el primer Lobo.
–Se les hará muy difícil, soy una Temporis. –después que dije esto me lancé hacia los Hombres Lobos doblándole sus cuellos. A pesar de que se me hizo sencillo hacerlo, sentía que no tenía la misma fuerza y velocidad que cuando era de noche.
Vi mi piel y observé que se estaba poniendo poco a poco más oscura, tenía que moverme rápido y pensar que hacer con los cuerpos. Mientras pensaba, algo bajaba por mi nariz, pasé mis dedos por donde caía y vi que era sangre, sabía que estaba sacrificando mucho mi cuerpo al exponerme al sol, pero no podía dejar los cuerpos aquí porque llamarían la atención.
Entiérralos
Decían mis instintos, sabía que los Hombres Lobos lo rastrearían, pero a un humano le costaría conseguir un cuerpo y más que estaba a mi favor que la grama del lugar estaba alto, lo mínimo de alto para ocultar mis pies y parte de mis pantorrillas; Como pude, con las manos empecé a cavar, sentía que no tenía la misma velocidad y sentía mi cuerpo más débil, como también mi piel más oscura y empezaba a notarse el olor a quemado. Logre cavar medio metro de profundidad, y metí los dos cuerpos como pude, descuartizando ciertas partes de su cuerpo, eché la tierra encima de los Lobos, al terminar mi cuerpo ya no daban a más, tenía que cambiar a la noche; cerré mis ojos y sentí la misma sensación cuando pasé al día, pero en este caso la noche, todo mi cuerpo estaba aliviado al percibir la oscuridad venir.
Al abrir los ojos, veía el cielo oscuro y nublado, como si quisiera… empezó a llover, sintiendo aquella agradable sensación del agua cayendo en mi piel. Recordé que a unos cuantos metros se encontraba un vampiro al que estaba protegiendo, me arrastré hacia ese lugar, porque ya no tenía más fuerzas para poder levantarme; al llegar, como mis fuerzas me permitían empecé a desenterrar, pero me sentía con la fuerza de un humano.
–Garrett… creo que tendrás que salir por tu cuenta. –mi voz era muy débil, terminé de acostarme del todo boca a bajo. Sentía removerse la tierra, sabía que me escucharía cuando le dije.
Hasta que vi unos dedos saliendo a la superficie, después dos manos, antebrazos, brazos y la silueta de una cabeza. Cuando salió del todo bajo tierra, sentí que él me giraba y me cargaba al estilo novia.
–¿Qué hiciste? –me preguntó preocupado.
–Antes de responderte, necesitamos ir a otro lugar lejos de los Lobos, estamos en peligro de ser asesinados. –le aconsejé. Al decirle esto, sentí una brisa constante en mi dirección, estaba corriendo.
–Gracias, por salvarme la vida.
–No hay de que. –en ese momento cerré mis ojos, olvidándome del mundo.
¡Hola chicas!
Ya vieron como Isabella conoció a Garrett, tal vez por eso Garrett la ama por salvarle su vida. El capítulo que vienen verán la historia de Isabella, desde un punto de vista en tercera persona y otros detalles que no pudieron ser explicados por la misma Isabella, no puedo detallar más porque les daría spoilers. :P
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Nos vemos en la proxima semana.
