DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a JenRar. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Full Circle

Capítulo 26

POV Charlie.

Tomé un sorbo de la cerveza en mi mano antes de dejarla en la pequeña mesa al lado de mi silla, escuchando a Sue hablar sobre las leyendas de la tribu. No tenía idea de a dónde quería llegar con eso; no era nada que no hubiera escuchado. La mayoría de ellas eran aburridas, pero de todas maneras, nunca había sido gran fan de las cosas supernaturales y la mitología. Dos historias en particular, siempre las había encontrado… simplemente ridículas. Lobos y vampiros. Sí, seguro.

—Así que… estos fríos —dije—, ¿son los enemigos de tu gente? —Incluso yo podía escuchar el escepticismo en mi pregunta.

Ella dudó sobre su propia respuesta, y luego la mirada que le dedicó a Seth y Jake erizó los vellos en mi nuca.

¿A dónde quieren llegar con esto? ¿Por qué Seth y Jake están aquí?

Mis pensamientos eran un desastre, yendo de una pregunta a otra.

Dirigí mi mirada hacia los chicos, aunque ninguno de los dos pareció intimidado por ella. Encontrando finalmente mi voz, hablé como el policía que era, como si estuviera interrogando a un sospechoso.

—Chicos, ¿qué está sucediendo? —Cuando nadie dijo nada, hablé de nuevo—: ¿Por qué están contándome estas historias ahora?

Cuando Jacob habló, lo hizo con calma y autoridad, haciéndolo parecer mayor de lo que era.

—Porque son ciertas.

No pude evitarlo, solté una larga risa, azotando mi mano en mi muslo mientras sacudía la cabeza.

—Buena broma, chico —dije entre risas—. El día de los inocentes fue ayer. Tienes que ser bastante astuto para jugarme una broma a mí. Ya deberías saber eso.

Tomé lo último de mi cerveza, sacudiendo mi cabeza ante lo ridículo de la situación. «Lobos y vampiros», pensé, riendo de nuevo. Esas cosas pertenecían a Hollywood, no a la vida real.

—No es una broma, Charlie —insistió Jake, sonando firme.

—Sí, Charlie —dijo Seth con una mirada seria en su joven rostro—. Hablamos en serio.

Bien. Si estaban determinados a jugarme la broma, los haría trabajar en ello…

Sonriendo, les dije:

—Bien. Pruébenlo. —Esperando que se retractaran y aceptaran que solamente estaban jugando conmigo.

En su lugar, lo que obtuve fue algo muy diferente.

Sin decir una palabra, Jacob y Seth se pusieron de pie, yendo hacia la parte trasera de la casa. Sue extendió su mano, esperando que la tomara.

Inseguro de lo que estaba pasando —un sentimiento que odiaba por completo— enredé su pequeña mano con la mía y la guie hacia la puerta trasera.

Jake estaba en el jardín, alejado de todo y de todos. Seth se quedó en los escalones de la puerta, con una mano en mi hombro.

—¿Qué está pasando? —le pregunté a Seth, quien solamente asintió hacia Jacob.

Giré mi cabeza hacia él justo a tiempo para ver como se quitaba la camiseta y los shorts. Girándome, vi que Sue se estaba cubriendo los ojos.

—¿Qué demonios? Jacob Ephraim Black, ¿por qué demonios te estás desnudando en mi patio trasero?

Ahí fue cuando el tiempo se detuvo. El aire parecía vibrar y en un parpadeo, el joven que conocía desde que nació se había ido y en su lugar estaba un enorme, del tamaño de un caballo, lobo rojizo.

Jadeé, retrocediendo hasta que casi me caí en el primer escalón de la puerta. Luché para volver a ponerme de pie, automáticamente mi mano se dirigió hacia mi cadera, en donde siempre llevaba mi arma.

—Shh, Charlie —murmuró Seth junto a mí—. Cálmate, hombre. Solo es Jacob. No va a lastimarte.

Aún estaba jadeando, incapaz de respirar con normalidad y estaba seguro de que parecía un maldito pescado.

—¿Qué demonios es esa cosa? —finalmente pude decir.

—Es Jacob —dijo Sue en un suspiro—. Como dijimos, Charlie, las leyendas son ciertas. —Pausó antes de continuar—: Todas ellas.

Sentí rabia dentro de mí. No estaba seguro de qué me molestaba más, saber que había estado engañado toda mi vida, pensando que toda esta mierda solo eran historias inventadas que pasaban de generación en generación alrededor de las fogatas, o saber que por alguna razón desconocida, éstas habían interrumpido mi vida ordinaria, convirtiéndola en algo sacado de alguna película de ciencia ficción.

—¿Por qué me dicen esto? —gruñí finalmente—. ¿Por qué no me dejan vivir en mi pequeño y seguro mundo, en donde no sabía que toda esta mierda supernatural existe? ¿Acaso no tengo suficiente con lo que lidiar ahora?

Bajé los pocos escalones que faltaban para llegar al suelo, caminando de un lado a otro mientras murmuraba para mí. Tenía cuidado de no voltearme hacia la bestia en el jardín. La bestia… Jacob…

Mierda, ¿cómo demonios no me enteré de que el hijo de mi mejor amigo era un… un monstruo? Y si él es uno de esas cosas… ¿eso significa que…?

El pensamiento me golpeó, y me di cuenta de que Seth estaba parado al final de las escaleras, a solo unos metros de distancia, mirándome.

—T-Tú también eres uno de ellos, ¿no es cierto? —jadeé, de nuevo queriendo alcanzar mi arma, la que desafortunadamente, o afortunadamente, estaba segura dentro de la casa. Sabía que probablemente estaba sobrereaccionando. Después de todo, Seth y Jacob eran como mis hijos. Pero, ¡mierda!, ¿cómo demonios se supone que debo reaccionar, sabiendo que dos jóvenes con los que convivo pueden convertirse en lobos? Y los vampiros, ¿eran reales también? ¡Cristo!

Seth asintió con lentitud.

—Sí, señor. Cambié por primera vez no mucho después de Jake. —Frunció el ceño—. Charlie, estás perfectamente a salvo de ambos. No vamos a lastimarte. —Luego sonrió—. Jake solamente es un gran cachorro.

Miré hacia el jardín y muy en contra de mis deseos, reí cuando el lobo que era Jacob se tumbó de lado, se puso boca abajo y me miró, con la lengua afuera. Luego pensé en algo y me di cuenta de que no habían contestado mis preguntas.

Con las manos en los bolsillos, me moví más cerca de Seth, aún con algo de cautela, sin importar sus palabras.

—Así que, uh, ¿por qué me dijeron esto? —pregunté de nuevo—. Quiero decir, ¿por qué ahora? ¿Por qué decírmelo?

En el jardín, Jacob el lobo se enderezó, tomó sus ropas con los dientes y luego avanzó hacia los árboles.

—¿A dónde va? —le pregunté a Seth, mirando al lobo marcharse.

Seth sonrió, aunque no parecía como una sonrisa de alegría, sino que se veía más como una triste y resignada sonrisa.

—Va a cambiar de forma y a vestirse. —Se giró hacia su madre—. Mamá, ¿podrías ir con la bebé?

—¿Qué? —pregunté, sin saber si no había escuchado el llanto de Lizzie—. ¿Por qué?

Sue miró por un largo rato a Seth, y luego a mí. Finalmente, asintió, suspirando y entrando en la casa.

—¿Seth? Dime qué está pasando. Ahora —ordené, de nuevo usando el tono de policía.

Entonces, un ruido al fondo del jardín captó mi atención, y me giré, esperando ver a Jacob caminar entre los árboles. Y estaba en lo correcto, pero la persona junto a él, caminando lentamente, me sorprendió por completo.

Jadeé su nombre muy bajo, sintiendo mis ojos llenarse con las lágrimas que milagrosamente no había derramado desde el día en el que ella no volvió a casa.

—Bella…

Antes de que pudiera pensar, mis pies me impulsaron hacia delante, y me apresuré hacia mi hija, necesitando estar seguro de que fuera real.

—Guau, Charlie —dijo Jake, deteniéndome antes de que pudiera alcanzarla—. Tómalo con calma, hombre.

Comencé a luchar contra su agarre de hierro y luego me detuve cuando realmente miré a la chica frente a mí. Ella parecía la misma que la última vez que la había visto… pero diferente. Su piel estaba más pálida de lo normal, su cabello parecía más brillante, sus labios más oscuros y llenos. Pero cuando mis ojos llegaron a los suyos, retrocedí, alejándome del agarre de Jake en un intento por protegerme de los oscuros ojos rojos de la criatura en la que mi hija se había convertido.

Bella era un…

Vampiro —jadeé, sintiendo mi corazón retorcerse en mi pecho.

—Respira, Charlie —me dijo Jake, acercándose hacia mí—. Todo va a estar bien.

—Tus ojos —comencé, preocupado porque no eran del color dorado que Sue había descrito minutos atrás; eran del color del fuego, de la sangre, y Sue dijo que esos demonios de ojos rojos eran asesinos.

Bella seguía frente a mí, sus brazos enredados a su alrededor, como si eso la mantuviera unida, algo que no la había visto hacer desde que los Cullen dejaron el pueblo.

—No tengas miedo, papá —dijo ella, su voz casi sonaba como campanillas, pero temblaba—. Mis ojos, uh, cambiarán de color pronto, justo como los de la historia de Sue.

Sacudiendo mi cabeza para aclararla, hice la pregunta que más me estaba matando.

—¿Tú…? —Mierda, ni siquiera sabía si quería obtener la respuesta de esto. Pasé una mano por mi cabello, tirando de las puntas más largas y finalmente volví a mirar esos ojos asustados—. ¿Tú mataste a alguien?

—¡No! —jadeó Bella, sacudiendo la cabeza con rapidez—. Animales, Charlie. No humanos, toma tiempo cambiar de color después de…

Mirándola con cautela, asentí.

—¿Tú… le pediste a alguien que hiciera esto?

No tenía idea de a quién se lo pudo haber pedido. Hasta donde sabía, no había criaturas de ojos rojos en Forks. Lo más cercano que se me ocurría eran los ojos dorados de…

De repente, todo tuvo sentido. Cómo el buen doctor siempre parecía estar frío cuando tocaba su mano, sus ojos —demonios los ojos de toda su familia—, su pálida piel y su belleza no natural.

Los Cullen eran vampiros.


Lamento demasiado el retraso con la actualización pero prometo que la siguiente no tardará tanto.

¿Qué les pareció el reencuentro de Charlie y Bella?

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¡Hasta la próxima!

xx