Bueno, vuelvo con un nuevo capítulo. Sé que a veces son algo cortos, pero es que no me gusta meter de más en cada capítulo y… bueno creo que actualizo bastante rápido ¿no? No me gusta juntar capítulos.

Al final no hay problema con el juego de preguntas, así que como siempre, la tendréis al final del capítulo.

Esta vez solo puedo agradeceros y dedicaros el capítulo a tods:

Paola-Crepusculera

SeleneCassiopeiaMalfoy

barbiiie (gracias por preocuparte en buscar, tienes razón, no hay problema)

nina92 (nina solo empezó a gritarle por puros celos)

Perse B.J (no te preocupes, si que está permitido, así que continuamos.)

maggie hummel (espero que estés mejor)

mariapotter2002 (no estés triste, yo te presto a estos tres para que te den alegría, seguro que te animan jeje)

Lily ag

Bliu Liz (Draco a jugado bien sus cartas, no tardaran en reconciliarse)

SALESIA (gracias por comentar igual sin juego)

Alex

(sin nombre)

manu-moony-lupin-cullen

Lilith Evans Black

MusicBlack95

HeiCam

HarrypotterFann

ana karen malfoy (me alegro que te guste, y tienes razón, siempre ponemos como que Draco tiene la culpa de todo y no es así, por lo que cuando hablen Hermione admitirá su parte de culpa, pero el rubio dañó a Hermione con sus palabras por pura venganza de que las suyas le estuvieran doliendo a él y de puros celos, por eso en este capítulo veremos como se siente Hermione y no tendremos muy en cuenta los sentimientos de Draco… aunque deberíamos.)

diable dreams

Pequinessa

TMpasion

peor14

adrmil

Hermy Granger Weasley (joo yo aun no puedo entrar en pottermore…)

MoOnsSter

AvvamMalfoy

Pamex17

karina349

y ya os dejo leer!

Hermione no había dormido esa noche, había hecho creer a sus amigas que había caído rendida después de lo que había pasado y estaba dormida, pero solo quería que la dejaran sola.

En la oscuridad de su habitación, pensaba en Draco, y buscaba respuesta a cuando había pasado el que no pudiera prescindir de él, hasta tal nivel en que lo necesitara de la forma en que lo hacía. En que su cuerpo le dolía. Estaba tan a gusto con él… era alguien tan divertido, tan inteligente, tan interesante… que sin darse cuenta, poco a poco, día tras día, si querer, se había enamorado. Y no se había dado cuenta hasta que él la había rechazado.

Es cierto que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Ella nunca le había tenido, pero sí que lo había perdido ¿Qué había pasado? No lo tenía muy claro. Recordaba a Harry y a Ron, que había estado es su habitación… y que le había pedido que se alejara de él para siempre.

Era tan indescriptible lo que había sentido ese día. Se le hacía un cosquilleo por todo el cuerpo al recordar como la miraba cuando hablaba de la casa de sus sueños, como le pedía que continuara hablando, como hablaban sobre unos hijos imaginarios, y cuando él había acariciado tiernamente su estómago… aunque estaba en shock por lo que estaba escuchando, había sentido una sensación indescriptible.

Era la primera vez que había imaginado su futuro con alguien, jamás se había planteado como podía ser su vida más adelante, y teniéndolo a él frente a ella, todo parecía tan fácil…

Había llegado a confiar en él de una forma insospechada, él le había contado cosas de su pasado; ella le había dado parte de su cariño, pero le habría gustado entregarle mucho más.

Todo antes de saber que ella no le importaba. Incluso se la había llevado de la calle para que no armara un escándalo. Le importaba mucho más su reputación.

Hermione se dio la vuelta en la cama en silencio. Ya no lloraba. El dolor de su pecho se había calmado. En su hombro era como si nunca hubiera pasado nada, solo le molestaba un poco. Pero su alma… su alma era un gran hueco vacio.

Con Ron había sido distinto. Había llorado noches y noches, días y días, había sufrido ansiedad, el dolor en el pecho no se marchaba, no quería hacer nada, ni levantarse de la cama.

Ahora todo eso había pasado, le había durado unas horas, pero a cambio había quedado ese vacío.

¿Qué hacer ahora?

Tendría que verle tarde o temprano…

Dio una vuelta más en la cama. A pesar de todo lo que había pasado quería verle. Solo pensar en él, un cosquilleo recorría su estómago.

-soy una idiota… - se dijo a sí misma – él me rechazó.

El sol comenzaba a verse por la ventana. La noche se le había pasado en segundos, creía haber recordado cada uno de los momentos que había vivido con él en estos últimos meses, analizando que había sucedido, en que se había engañado, que señal había tomado equivocada para creer que a él también le importaba, pero no había encontrado respuesta. Parecía tan sincero, tan perfecto…

Se levantó de su cama. Todavía no había demasiada luz, solo el día comenzaba, pero no quería estar más allí.

Se marchó al comedor sin hacer ruido, no quería que sus amigas se levantaran y escuchar las típicas preguntas sobre cómo estás o cómo te encuentras…

Odiaba las preguntas en que las personas saben perfectamente la respuesta. ¿Por qué necesitan que les confirmen lo mal que esta una persona? Sabía que nadie lo hace por mal, incluso seguro que ella lo hacía, pero en esos momentos había descubierto que le molestaba.

Quería salir al balcón. Tomar el aire y ver amanecer. ¿Sería muy arriesgado? ¿Podría encontrarse con él?

Se asomó por detrás de la cortina, asomándose al balcón contiguo. No había nadie, era pronto, así que salió y se sentó en una de las sillas, subiendo los pies y abrazando sus rodillas. Esperó, mirando el sol, a que amaneciera.

No llegó a ver amanecer, al parecer quedó dormida sin darse cuenta, después de toda la noche sin hacerlo.

Draco, en cambio, sí había dormido. Se había despertado una decena de veces durante la noche, pero creía haber dormido algo. Se sentía tan culpable. ¿Por qué era tan precipitado? ¿Por qué no pensaba las cosas antes de hablar? Nunca lo había hecho… pero nunca antes le había importado las repercusiones que sus palabras pudieran tener en alguien. Nunca le había importado nadie.

Entonces… ¿Por qué le importaba ella?

No tenía que haber pasado. Con ella era todo tan distinto. Ella era alguien en quien era demasiado fácil confiar; era demasiado fácil hablar, de cualquier cosa; era demasiado fácil vivir a su lado…

Cuando ese pobretón había cogido su mano, una rabia irracional había recorrido su cuerpo. Quería demostrar que ella era suya, quería marcar su territorio. La había besado sin permiso, y había fastidiado un juego. Simplemente era eso, un juego, pero era personal, entre ellos y nadie más. Les había mentido.

No le importaba nada que pudieran pensar ellos, pero a ella le importaba, al fin y al cabo eran sus amigos, aunque no encontrara razón alguna para que los fueran, lo eran.

No había pensado que ahora se podrían esparcir todo tipo de rumores sobre ella. Hermione Granger esperando un hijo de Draco Malfoy, para él sonaba perfecto, pero a ella le afectaría eso, a ella le importaba lo que los demás pensaran ¿Cómo iba a remediarlo ahora? No pensaba ir a buscar a esa comadreja para darle explicaciones. Eso jamás.

Sonrió. ¿Qué hacía él pensando en tener hijos con una mujer? De verdad le había dado fuerte…

Tenía tantas cosas de que preocuparse… entre ellas todo lo que su madre le había contado, pero no podía pensar en otra cosa que no fuera en Hermione. Además de que la única persona que podría ayudarle en eso, no estaba dispuesta para nada a hablar con él. Si conseguía recuperar a Hermione, podría conseguir también el resto.

Se levantó de su cama. Todavía no se había despertado nadie más.

Encontró el plano que había dibujado la noche anterior sobre la mesa. Lo cogió y lo miró. Un deseo de que eso se hiciera realidad ocupó su cuerpo. Se sintió tranquilo, después de escuchar que ella lo amaba se sentía mejor. No la había perdido del todo, tarde o temprano conseguiría hablar con ella. Solo esperaba que no se hubiera cerrado del todo. Sufrir dos veces por amor, quizá fuera demasiado.

Salió al balcón y se llevó una sorpresa. Allí estaba ella, dormida, tan bella… una de sus piernas estaba sobre la silla, la otra descansaba en el suelo. Su cuello seguramente le dolería cuando despertara, pues no tenía apoyo y su cabeza descansaba en el aire, hacia un lado. Su pijama de verano dejaba ver sus piernas morenas, iba descalza. Llevaba una camiseta de tirantes, así que pudo ver una cicatriz en su hombro, donde había sufrido la despartición. Esa cicatriz la había hecho él. Aunque no directamente, era suya, era su responsabilidad. Aun así, le pareció el hombro más hermoso que jamás había visto en una mujer.

¿Acaso darte cuenta de que estás enamorado es ver con otros ojos? Porque toda ella le parecía lo más hermoso del mundo, del mundo muggle y del mágico. En esos momentos podría darle mil vueltas a una veela.

Entró al interior y cogió la cámara de fotos que habían comprado hace tiempo. Aunque no olvidaría jamás esa imagen, quería tenerla para él, por si las cosas no salían bien, pues también cabía esa posibilidad.

La apuntó con el objetivo y la observó unos segundos de cerca antes de disparar. La luz del flash despertó a Hermione, que abrió los ojos desorientada.

-lo siento, no quería despertarte…

Hermione giró el cuello tan rápido, y lo había tenido en tan mala posición, que un ardiente dolor le hizo agarrárselo fuertemente. Esto no impidió que se quedara mirando al rubio que tenía delante.

Los dos se miraron en silencio.

-¿estás bien? – le preguntó Draco. Ella solo podía mirarlo mientras se frotaba el cuello para que el dolor remitiera.

Ahí lo tenía, delante de ella ¿Qué hacía ahora? ¿Salir corriendo? ¿Contestarle? ¿Preguntarle todo lo que se había preguntado durante la noche?

Él solo la miraba en silencio. ¿Acaso había cambiado algo? Él seguía siendo el mismo que la había apartado el día anterior, y por lo visto no tenía ninguna explicación que darle, por lo que no se arrepentía.

-¿hermione? Ah! Estabas aquí… - dijo Ginny saliendo al balcón todavía en pijama – no te encontré en tu cuarto… - Ginny notó la presencia de alguien más allí y la forma en que Hermione se cogía el cuello. Estaba blanca… se colocó delante de ella. - ¿Qué haces aquí? ¿Qué le has hecho?

-no le he hecho nada… - dijo el chico algo a la defensiva. – Hermione… yo…

Hermione salió de allí. Ginny le echó una mirada asesina a Draco antes de salir tras ella. La encontró de nuevo en su habitación. Parecía que se pondría a llorar de nuevo, pero no lo hizo.

-¿estás mejor?

Y ahí venía la pregunta. ¿Acaso esperaba escuchar que si? Sabía que la respuesta era no.

Hermione se tumbó en la cama dándole la espalda. No le contestó la pregunta.

-¿vais a salir? – le preguntó Hermione.

-claro que no, nos quedaremos contigo.

-quiero estar sola Ginny ¿os molestaría mucho dejarme la casa por unas horas?

Ginny se quedó un poco parada, pero en parte comprendía que necesitara soledad. Aunque no le gustaba la idea de dejarla sola, algunas personas lo necesitan, sobre todo Hermione. Ya no tenía su solitaria biblioteca de Hogwarts…

-claro, puedes estar sola todo lo que necesites, Luna y yo iremos al rio que hay junto a casa de Luna. Si necesitas cualquier cosa podrás localizarnos allí.

-gracias – dijo mirándola al fin.

Ambas escucharon que llamaban al timbre de la puerta. A la castaña se le congeló el corazón por un momento, pues podría ser él. Escucharon a Luna abrir y a Theo hablar. Hermione volvió a respirar tranquila.

-iré a decirles, enseguida estamos fuera – dijo la pelirroja guiñándole un ojo y acercándose a darle un beso antes de salir de la habitación.

Ginny se dirigió a la pareja que todavía hablaba junto a la puerta en voz baja.

-¿cómo está Hermione? – preguntó Luna.

-quiere que le dejemos sola un par de horas, le dije que iríamos al rio junto a tu casa, Luna.

-claro, enseguida me visto y estoy lista – dijo la rubia.

-Puedo… - intervino Theo – ¿podría pasar a ver a Hermione? – preguntó algo más nervioso de lo usual.

Luna, con solo mirarle, supo que se traía algo entre manos, pero no era asunto suyo, así que ayudó a su novio antes de que Ginny se diera cuenta de que algo tramaba y no le dejara verla.

-ven, yo también quiero verla – dijo cogiéndole de la mano y guiándole a la habitación de la castaña. Al llegar llamó a la puerta y entró, pues no esperaba que su amiga contestara. La conocía bien.

En lugar de decirle algo se acercó a ella y la abrazó. No necesitaba hacer preguntas para ver lo que ella sentía. Hermione agradeció el apoyo y el cariño de su amiga.

La rubia se fue sin decir una palabra, solo con una sonrisa, dejando a Theo solo con Hermione.

El moreno se quedó cortado, de pie, junto a la puerta, mientras Hermione le miraba interrogante.

-¿cómo va el hombro? – se atrevió a preguntar.

-mucho mejor, gracias Theo – dijo ella sin ánimo en la voz.

El chico sacó el pergamino doblado del bolsillo de su pantalón.

-Hermione… - comenzó, pero ella de interrumpió.

-¿es de él? – el moreno asintió – no sé si quiero saber que es…

-¿Por qué no lo piensas mientras estés sola? – dijo dejándolo sobre la mesita – ábrelo al menos ¿me lo prometes?

Hermione miró el papel desconfiada, pero asintió ante la insistente mirada de su vecino.

-bien, pues ya me voy – le envió una última sonrisa y salió de la habitación cerrando la puerta.

Luna y Ginny ya estaba cogiendo sus bolsos para salir.

-¿vendrás con nosotras Theo? – le preguntó Luna.

-¿Por qué no? Preguntaré a los chicos – dijo saliendo y abriendo su propia puerta. Solo encontró a Blaise saliendo de la ducha. - ¿y Draco? – preguntó, aunque sabía que él no iría.

-dijo que se iba a su casa – le informó Blaise frotando su pelo con una toalla.

-¿vienes al rio? – le preguntó a su amigo.

El moreno vio a través de la puerta abierta a Ginny, que apartó la mirada al verse pillada. Blaise suspiró, en otro tiempo su mirada atrevida no se habría separado de su cuerpo. Que ahora apartara la vista no sabía si era bueno o malo…

-no, creo que me quedaré aquí.

-está bien - suspiró Theo antes de salir y cerrar de nuevo.

-¿no quiere venir? – le preguntó Luna. Theo negó - ¿Por qué no?

Como única respuesta el chico miró a Ginny, que disimuló llamando al ascensor. Luna suspiró al saber los motivos. ¿Por qué sus dos amigas tenían que sufrir tanto? No era justo. ¿acaso podía ella sentirse feliz cuando sus amigas eran tan desdichadas? Claro que no…

Con la cabeza gacha entró al ascensor.

Mientras, Hermione, al oír la puerta salió de su habitación.

No se había molestado en ponerse zapatos y caminaba despacio por el pasillo hasta el salón. Llegó al sofá y lo rodeó despacio para llegar a la mesita de cristal que tenían en un lado, donde solían desayunar, comer y cenar. Llegó frente a un cuadro que contenía una foto de ellas tres, sonrientes y felices, era de nada más comprarse el piso. Acarició las caras suavemente. ¿acaso podría volver a sonreír así?

Caminó hasta la mitad del salón y se dejó caer al suelo, acostándose en él para mirar al techo. Suspiró pasándose una mano por la cara. ¿Por qué no podía ser más fuerte? Ojala fuera como Ginny, capaz de hundir todos sus sentimientos, enterrarlos y olvidarlos.

Cerró los ojos e imaginó de nuevo la cara de Draco, como cada vez que sucedía cando los mantenía cerrados. Al principio esa cara le sonreía como nunca lo había hecho, y momentos después sus ojos fríos y su boca le gritaban que se alejara de él.

Nunca le había pasado algo así. Normalmente cuando una persona se enamora se da cuenta, pero ella no se había dado cuenta hasta que le había faltado él. No se había dado cuenta hasta que supo que nunca habría un Draco y una Hermione juntos.

Sintió como algo en su habitación le llamaba. Un pergamino doblado en varias partes que descansaba sobre su mesita y el cual no se había atrevido ni a tocar.

Sintió un hormigueó al pensar que en ese papel podría haber una disculpa de Draco, una explicación a su comportamiento y una petición de que volvieran a ser amigos. Se conformaría con eso por el momento, juraba que lo haría.

El hormigueo desapareció al pensar que quizá lo que había era una despedida, algo como: "es mejor así, nosotros no somos iguales"

El vacio de su interior se hizo notar, reclamando su atención, recordándole que seguía ahí y que no iba a abandonarla nunca, que se ocuparía de que nunca estuviera completa y siempre recordará lo que perdió. Algo que ni siquiera llegó a tener.

La mente de la chica salió a su rescate y le hizo revivir un momento del día anterior que ni siquiera recordaba: "-¡dejadme entrar, quiero verla! ¡Hermione! ¡Hermione déjame entrar! – Draco golpeaba con todas sus fuerzas – si no me abrís, tiraré la puerta abajo – amenazó el rubio mientras la amortiguada voz de Blaise intentaba tranquilizarlo."

¿Por qué iba a sonar tan desesperado si solo tenía que despedirse de ella? Esa pequeña esperanza la hizo levantarse del suelo e ir a buscar el pergamino. Pero no se atrevió a abrirlo hasta después de una hora vagando por cada rincón de la casa con él en la mano.

Se terminaba de comer una manzana cuando, sentada en el suelo y con la espalda apoyada en el sofá se atrevía a abrirlo.

No esperaba encontrarse lo que había en el interior. Esperaba encontrar líneas y líneas de su pulcra caligrafía, pero no esperaba encontrar perfectamente dibujado el plano de una casa. No una casa cualquiera, la casa que ella había estado soñando el día anterior, juntó a él.

El vacío de su corazón salió de su cuerpo en forma de lágrimas, cuando en la esquina inferior pudo leer: "me gustaría que este juego se hiciera realidad… lo siento".

Apretó el papel contra su pecho mientras de nuevo comenzaba a llorar, pero esta vez nada oprimía su pecho y su boca sonreía. ¿Entonces la quería? ¿Se arrepentía de lo ocurrido?

Se levantó secándose las lágrimas de los ojos y corrió a la puerta, pero pudo ver su imagen en el espejo que había junto a esta. Estaba horrenda, pálida y con los ojos rojos. No podía presentarse así delante de él, tenía que tranquilizarse y arreglarse.

Corrió a la ducha, se quitó la ropa sin preocuparse de cerrar la puerta, pues no había nadie y en cinco minutos corría a su cuarto envuelta en una toalla y con el corazón martilleándole por volver a verle. Respiró pausadamente ante el armario intentando relajarse. Eligió cuidadosamente el vestido más bonito que tenía en el armario, pero pronto lo descartó y cogió unos vaqueros y una camiseta de tirantes de rayas.

Se paró de nuevo delante del espejo que había junto a la puerta. No se había molestado en secarse el pelo y su cara ya tenía un color uniforme. Apretó el pergamino en su mano, cogió las llaves y salió al rellano. Se sintió nerviosa al verse ante su puerta, así que respiró hondo. No sabía que le diría, esperaba que hablara él.

Llamó al timbre y esperó con el corazón en un puño, pero no le abrió quien ella esperaba. Su ilusión se desvaneció al ver a Blaise. Pensaba que se habría ido con las chicas.

-Hermione… - dijo él al igual sorprendido. – pasa.

La castaña obedeció e inspeccionó el interior, pero él tampoco se encontraba aquí.

-no está aquí – le informó Blaise. – veo que ese plano a funcionado. No lo entiendo… - ojala le fuera a él tan simple con su pelirroja.

Hermione le miró a él de nuevo, dejando de buscar a Draco.

-Blaise ¿Dónde está?

-la madre de Draco está enferma. Se fue a su casa temprano para cuidarla.

Hermione suspiró triste. Necesitaba tanto volver a verle.

-dime donde vive, me apareceré.

Blaise negó suavemente y se acercó a ella, cogiéndola de los hombros y acariciándolos comprensivamente.

-no puedo dejar que te aparezcas tu sola después de lo que pasó ayer, no tardará en volver, el quiere verte…

Hermione bajó la mirada decepcionada. Pero volvió a levantarla al instante para mirar los ojos de Blaise.

-llévame… - le pidió cogiendo sus brazos – llévame tú Blaise, por favor… - le dijo implorante.

El moreno sonrió, no se pudo negar a que esos dos se encontraran lo más pronto posible.

-está bien. – accedió al fin.

Hermione se abrazó a él agradecida. El chico la abrazó con una sonrisa triste en la boca, agradeciendo el contacto que otra chica le negaba. La abrazó igualmente con cariño y, cogiéndola fuerte para que no le pasara nada, se desapareció con ella.

Aparecieron en la puerta de una gran mansión rodeada de un grandioso jardín. Hermione nunca se imaginó que una casa pudiera llegar a ser tan grande y no parecer un castillo o un palacio. De verdad no se imaginaba lo rico y millonario que era Draco Malfoy.

-muchas gracias. – Hermione alargó la mano hasta la verja y Blaise pudo observar como esta temblaba ligeramente.

-Hermione… - le llamó – Draco… él te ama. Solo que no sabe cómo hacerlo, nunca lo ha hecho, es nuevo para él. Es nuevo para todos… - dijo más para sí mismo.

Hermione se acercó a él y le acarició la mejilla.

-ten paciencia. Ella… es difícil, está dolida…

El moreno solo asintió y la observó alejarse por el camino de piedra que llevaba hasta la puerta de la mansión.

Y hoy si, la pregunta!

Blaise y Ginny tendrán una nueva conversación sobre su situación ¿Cómo acabará esta conversación?

a)Ginny huirá de nuevo.

b)esta vez se reconciliarán.

c)Blaise invitará a Ginny a marcharse de su casa.

Suerte y besitos!