Levantó la mirada cansada hacia su hermano, el cual se reía a mandíbula batiente de la mirada de Vi. A su alrededor reinaba el caos, solo destrozos, piezas de los soldados robots que habían traído de Zaun. Había tenido que pasar por todos los niveles de la máquina infernal en la que viajaban ellos y todavía podía oír de fondo los fritos de sus compañeros, los gritos de Jayce luchando contra Viktor en el nivel inferior.

–¿Te ha comido la lengua el gato, Vi? – preguntó Seth observando la persona que mantenía en brazos inconsciente.

Caitlyn se encontraba en un estado incluso peor que la pelirrosa. Había perdido el conocimiento minutos antes, justo cuando una de las bombas de impulsos que Seth había plantado por el sector explotaba delante de ella. Vi había llegado tarde para poder salvarla de la explosión que, por suerte, no era mortal. Solo que ahora se encontraba inconsciente en un lugar poco halagüeño para ellas dos.

Vi apretó la mandíbula con fuerza acunando el cuerpo de su compañera, dirigiendo miradas furtivas a su hermano, que se encontraba a unos buenos diez metros de separación entre ellas.

–Vas a pagarme esto – le dijo mordazmente dejando a Caitlyn con cuidado en el suelo y alejándose de ella para acortar la distancia entre ella y su hermano.

–¿Cómo? – preguntó sorprendido de verdad mirando con ojos divertido a su semejante – ¿Con la loca de nuestra pequeña hermana que ha sido sepultada por unos escombros hace unas horas? ¿Con tus compañeros que están demasiado ocupados con los campeones de Zaun como para llegar aquí?

–Cierra la boca, Seth – le dijo ella apretando sus guanteletes.

–Aunque hayáis parado la maquinaria en la que hemos venido, yo sigo vivo. Haré explotar esta ciudad por los aires gracias a esto – le señaló una cápsula de tamaño gigantesco que estaba incrustada en la zona que había detrás de él –. Esta preciosa bomba detonará en unos minutos y tú no puedes hacer nada para evitarlo.

–Nunca pensé que diría esto, pero… – empezó a reírse a carcajada batiente haciendo que el entrecejo de Seth se frunciera – veo que Jinx no es la loca de los tres.

–Necia, voy a destruir todo lo que amas. ¡Nuestros padres estarían orgullosos! – gritó él yendo a por su hermana, su brazo mecánico golpeando los guanteletes de Vi que pararon el golpe con un sonoro choque de metal contra metal.

–No voy a discutir contigo, voy a callarte para siempre.

Lo echó para atrás desestabilizándolo para golpear con toda su fuerza el abdomen de su hermano, pero consiguió cubrirse rápidamente saliendo despedido unos metros hacia atrás, pero sin llegar a golpear nada en el camino como Vi hubiera querido. Flashes de las horas anteriores le plagaron la mente.

Llevaban allí más de dos horas luchando los unos contra otros. Jinx había decidido disparar a todo lo que se moviera contra la ciudad regocijándose en la cantidad de explosiones que las máquinas de Viktor creaban a su alrededor. Ezreal se había quedado luchando junto a Oriana contra el Dr. Mundo y había sido un combate bastante desnivelado, el joven había abierto un camino para que el resto de los campeones de Piltover pasaran y pudieran parar la bomba a tiempo.

Pero Singed les había cerrado el paso junto a Twitch y tanto Corky como Heimerdinger les cerraron el paso para que el resto siguiera subiendo al siguiente nivel. Jayce por fin se había encontrado con Viktor y se había quedado batallando con él mientras ellas seguían abriendo paso hacia arriba destrozando robots Zaunitas a su paso. Hasta que se encontraron con Seth y todas las trampas de su piso.

–¿Piensas matarme, Vi? ¿A mí? ¿El único ser querido que te ayudó cuando te quedaste en la calle? – preguntó enfadándose – ¿A mí, aquel que fue a luchar con Adam para salvarte?

–Por favor, Seth, no me vengas con victimismos – le dijo ella poniéndose en posición de lucha –. Te pusiste a trabajar junto a él y cuando volvió a intentar matarme como unas ochenta veces seguías siendo su perrito faldero.

–Te salvé la vida.

–Lo mataste porque no tenías otra salida.

Rugió con fuerza y se volvió a lanzar contra ella, golpeando tan fuerte que fue ella esta vez la que trastabilló para atrás y salió despedida unos metros, pero en vez de frenar la caída Seth lanzó una granada a sus pies. Apenas le dio tiempo a activar el escudo para evitar daños mayores, pero acabó golpeando su espalda contra la pared de la zona.

Metales repiquetearon por todos lados y otra explosión se oyó en el nivel de abajo, esperó de corazón que sus amigos y compañeros siguieran en pie luchando contra el resto de Zaunitas invasores.

–Dime, Vi, ¿para qué sacrificar tu vida por una ciudad que da una mierda por ti? – preguntó encogiéndose de hombros caminando hacia ella tranquilamente a través de los escombros del piso – No has sido bien recibida aquí desde que Adam empezó a buscarte para matarte, ni siquiera cuando la gente pensó que lo mataste se alegraron de que hubieras sido tú o de que él estuviera muerto. ¿De qué sirve que salves a la gente si luego no te… toleran?

–No lo hago por ellos – dijo simplemente –. Me da igual que la gente no me tolere o me odie, me da igual la gente de Piltover – se incorporó en la pared con dificultad, poniéndose en posición de nuevo, cargando sus guates –. Ella es la razón por la que sigo aquí, la razón por la que cuido la gente de Piltover.

–¿Por ella? – resopló indignado mirando el cuerpo inconsciente de la Sheriff de Piltover – Hay miles de mujeres que te pueden comer el coño también y seguramente mejores.

–Cierra la boca.

–Oh, ¿no te gusta oír la verdad, nena? – intentó enfadarla con desdén – ¿Acaso la nena pequeña no quiere oír la cruda realidad? Dime, ¿qué crees que pasará cuando pase el tiempo y vea que no cambias, que la gente de Piltover te sigue odiando y te quiere echar de la ciudad? ¿Piensas que ella se quedará a tu lado y dejará su trabajo, su vida y a su familia por quedarse contigo?

–¡Cállate! – exclamó enfadada.

–Pero Vi, cariño… – le dijo suavizando el tono y acercándose a ella de nuevo, quedándose a unos dos metros de distancia prudenciales – Como ya he dicho, hay cientos de personas que pueden comer coño mejor que tú – esbozó una sonrisa diabólica, llena de maldad –, ¿qué le puedes dar tú que otras no?

–¡He dicho que te calles! – exclamó ella lanzándose con la potencia de sus guanteletes contra él.

Seth no se esperaba ese estallido de poder tan rápido y no consiguió esquivar el golpe. Vi lo empotró contra la pared del fondo agarrando su abdomen y abriendo un boquete en la estructura de metal. El joven comenzó a sangrar y a toser sangre mientras Vi se separaba de él llena de ira y fijando su mirada en Caitlyn, que seguía tendida en el suelo inconsciente.

Una parte de ella no quería creer las palabras de su hermano, no podía, no debía creérselas, pero todo lo que le decía tenía sentido. Todo cuanto le había dicho era verdad. ¿Qué le impedía a Caitlyn abandonarla? ¿Dejarla por alguien mejor que ella? ¿Qué le aportaba a la castaña que la hacía diferente a las demás?

Ese segundo de duda fue todo lo que bastó para que Seth se recompusiera y golpeara la mandíbula de la joven. Acabó en el suelo y su hermano encima de ella estrangulándola con el brazo robótico.

–¡Mira ahora, Vi! ¡Mira lo que me obligas a hacer! – gritaba mientras Vi intentaba zafarse de su agarre. El cuello le dolía y había dejado de respirar en el momento en el que se le había echado encima, en apenas décimas de segundo estaría muerta.

Golpeó con fuerza la cabeza de Seth consiguiendo que abriera el agarre y golpeando con sus piernas la zona del abdomen que había destrozado antes con el golpe de la pared consiguiendo librarse de él completamente.

Tosió masajeándose con cuidado la zona dolorida separándose de su hermano para que no pudiera pillarla por sorpresa de nuevo.

–Ahora… ¿qué vas a hacer? ¿Serás capaz de matarme? – preguntó él esbozando media sonrisa – Puede que esté loco, Vi, pero sé que no eres una asesina, que no serías capaz de matar a tu propio hermano.

–Pruébame – le dijo ella destilando odio en cada sílaba de esa palabra.

Los dos se incorporaron de nuevo mirándose expectantes de ver qué haría la otra persona para atacar, pero sin éxito. Se quedaron quietos de nuevo, pensando en la mejor estrategia para acabar el uno con el otro.

Oyeron un fuerte estruendo en los niveles inferiores y el grito agónico de Viktor empotrado contra una de las paredes. Por lo menos Jayce estaba haciendo su trabajo, aunque de forma muy lenta para gusto de Vi, que ya debería estar allí para desactivar la bomba.

–La máquina ya no se mueve – le dijo ella –. Tu plan para destruir Piltover no funcionará.

–Eso habrá que verlo – dijo él girándose hacia la cápsula –. Aún quedan minutos. Pocos, así que tendrás que detenerme si quieres salvar a la ciudad… y más si la quieres salvar a ella.

Señaló a la joven que empezaba a moverse en el suelo, recuperando la consciencia. Tenía la cara ensangrentada y llena de polvo y mugre, pero Vi sabía que tenía mejor aspecto que ellos dos. Se quedó mirándola fijamente y no notó cómo su hermano empezaba a moverse.

Se dio cuenta demasiado tarde que estaba cogiendo una pistola del suelo para disparar a la castaña, así que corrió hacia donde estaba él volviendo a tirarlo al piso haciendo que la pistola saliera despedida y lejos de ellos dos. Se incorporó para golpearlo en la cara, pero le paró el golpe con destreza e intentó desestabilizarla para zafarse de ella.

Una vez separados de nuevo, Caitlyn comenzó a moverse despejando su mente de la espesura que le había dejado la bomba momentos antes. Observó la situación y contempló con horror cómo Vi se lanzaba de nuevo contra su hermano para que no alcanzara ventaja en la batalla.

Se incorporó y apuntó con el rifle al joven pero justo cuando lo tenía en el punto de mira el suelo debajo de ellos explotó lanzando cada uno a un lado de la sala y haciendo que Caitlyn perdiera el equilibrio agarrándose a la primera cosa que tuviera a mano para poder sostenerse viendo cómo el suelo se desmoronaba delante de ella.

Viktor emergió de entre los escombros en el piso de abajo bastante molido, rindiéndose ante el martillo de mercurio de Jayce junto a varias torretas de Heimerdinger. Eso significaba que el combate contra Twitch y Singed había acabado ya.

–¡Vete Caitlyn! – oyó gritar a Vi mientras se recomponía del golpe.

Había conseguido aterrizar en la zona donde la cápsula estaba incrustada y junto a la fuerza de sus guanteletes consiguió arrancarla y lanzarla a la zona de abajo. Heimerdinger empezó a trabajar en el mecanismo de la máquina mientras Seth se incorporaba lleno de odio y frustrado.

Viktor miró hacia la máquina sin poder hacer nada ya que Jayce lo tenía maniatado y había vuelto a ser vencido. Nada estaba saliendo como ellos querían y desde luego todo estaba pasando demasiado rápido. ¿Qué estaba pasando? Apenas habían logrado entrar en los barrios bajos de Piltover cuando la lunática de Jinx había destrozado su primera línea de fuego. Maldita cría, cómo odiaba a los miembros de esa familia.

Levantó la mirada para observar a Seth, que estaba saltando entre los escombros para ir a por la Sheriff de Piltover ante la mirada de incredulidad de su hermana. Vi cargó los guanteletes para lanzarse a por él antes de que llegara con éxito, aterrizando delante de la castaña con una sonrisa triunfal.

–Me las pagarás caro – le dijo él esperando a que alguna de las dos se moviera.

–Eres una vergüenza de hermano – dijo ella escupiendo al suelo.

Caitlyn no dijo nada mientras observaba el intercambio que se estaba realizando entre ellos. No estaban contentos el uno con el otro y desde luego, no estaban dispuestos a terminar esta disputa de forma normal.

–Vete, Caitlyn – le dijo ella con voz grave estirando los músculos de la espalda poniéndose en posición de ataque.

–¿Vas a echarle huevos al final? – preguntó Seth – ¿Vas a matarme de verdad?

–Vi… no – le dijo la Sheriff agarrándola del hombro, pero la pelirrosa se zafó de su mano y la echó para atrás.

–Vete, esto no te incumbe.

Caitlyn apretó los puños con fuerza sabiendo que no iba a poder convencer a Vi que lo que estaba haciendo era una mala idea. Pidió con la mirada que le hiciera caso, pero los orbes azules de la joven estaban fijados en los de su hermano, que había adoptado una pose de lucha similar.

–¡Listo! – exclamó con alegría el pequeño Yordle desde el piso de abajo sujetando un manojo de cables entre sus dedos.

Jayce levantó a Viktor y comenzó a salir de la máquina para encontrar al resto de personas de Piltover. Caitlyn volvió a intentar convencer a Vi para que lo dejara estar, pero sin éxito.

–No voy a volver – dijo ella – hasta que no haya terminado con él. Estaré bien.

–No me hagas esto, Vi – le dijo Caitlyn bajando la voz para que solo ella pudiera oírla –. Hemos terminado de destruir la bomba, ya no queda nada, está perdido. Solo deja que lo detenga.

–Seth no se va a rendir y yo tampoco – volvió a decir fijando su mirada en su hermano.

–¿Por qué no le haces caso a tu putita y te vas con el rabo entre las piernas, Vi? Al fin y al cabo es lo que mejor se te da, huir – gritó Seth para que todos los oyeran.

Con un gruñido gutural se lanzó hacia él, pero estaba preparado para eso y golpeó con certeza su costado esquivando sus monstruosos guanteletes. Rápidamente golpeó las piernas de su hermana desestabilizándola completamente y acabando en el suelo así que con el brazo mecánico lo único que tuvo que hacer fue destruir el guantelete izquierdo apretando la junta que sabía que había en medio de la estructura.

Vi gritó de dolor y Caitlyn levantó el rifle para disparar, pero Seth la miró con una sonrisa de satisfacción inmensa en la cara mostrando un detonador en la mano que ninguna de las dos había visto. Apretó el botón y la joven sintió la explosión debajo de sus pies antes que ninguno de los presentes, saltando hacia el hueco que había con escombros para salvarse.

La entrada había sido destruida y Seth había quedado atrapado junto a una clara Vi en desventaja. Maldijo para sus adentros y comenzó rápidamente el descenso hacia la salida de la estructura para poder acceder al nivel superior desde fuera.

Seth tiró a su hermana para atrás y le dio unos metros para poder defenderse de nuevo. Había perdido uno de sus guanteletes y el brazo que estaba descubierto estaba completamente negro, lleno de cortes, moretones y sangrando de la fuerza con la que su hermano había golpeado.

–¿Te sorprende que te lleve ventaja aunque sólo tenga un brazo mecánico? – le preguntó sonriente.

–¿Nunca te cansas de mirarte al ombligo?

–Soy el más listo de los tres, Vi. Padre siempre lo decía. Me entrenó para ser el mejor, el más listo, el más rápido. El único que llevaría a cabo la misión que me encomendaron.

–Lo que hicieron fue lavarte el cerebro – le dijo ella jadeando cansada –. ¿Cuántos años tenías? ¿10?

–Tenía la edad suficiente para comprender lo que habían hecho con ellos. Esta ciudad que amas tanto y esa zorra de Sheriff a la que quieres fueron los detonantes para que nuestros padres tuvieran que volver a Zaun. No sabes lo que es vivir allí.

–No, no tengo ni idea. Me he criado en esta ciudad y te puedo decir que tampoco ha sido un camino de rositas, Seth – le dijo ella –. Esto es una ridiculez, no haces más que justificarte ante mí como si fueras alguien superior, alguien con un motivo ulterior. ¿No te das cuenta de que eres el mismo gilipollas de turno que intenta algo sin tener un motivo propio? Por favor… no eres más que un pelele sin futuro.

–El futuro no lo tendrás tú cuando haya acabado contigo.

Se acercó a ella despacio, contemplando los movimientos que pudiera hacer y calculando todos los escenarios posibles en su mente. Comenzaron a pegarse, Vi estaba en clara desventaja y tener solo un guantelete hacía que su equilibrio fuera peor de lo normal así que no se extrañó cuando se encontró en el suelo tras un puñetazo bien avenido de su hermano.

Se separó de ella, disfrutando de la ventaja que tenía mientras la joven intentaba pensar un plan para salir viva de allí. Jadeó de nuevo poniéndose en pie y viendo lo único que pudiera ayudarla a escapar de allí y terminar con su hermano para siempre. El hueco que habían abierto en la pared momentos antes.

Caminó en círculos para distraer a Seth y colocarse justo delante del hueco, pero intentando no ser tan obvia para que cayera en la trampa. Se detuvo a unos metros de él, mostrando una sonrisa cansada, esperando que su hermano comenzara con la charla de nuevo. Se estaba empezando a cansar de él.

–Dime que no esperas que te mate ya, me estaba divirtiendo – le dijo él caminando directamente hacia ella.

–Termina de una vez, si tienes huevos – se puso de nuevo en posición de defensa.

Corrió hacia ella cargando el brazo y justo cuando estaba a unos centímetros de distancia expulsó el guantelete que le quedaba en su brazo contra él directamente, haciendo que trastabillara y pudiera esquivar el golpe con fuerza. Vi aprovechó la fuerza centrífuga para agarrarlo de los hombros y golpearlo contra la pared.

Sin dejarle reaccionar de nuevo lo agarró de la ropa que llevaba y comenzó a golpearlo con las manos desnudas en la cara. La joven estaba llena de rabia hacia él, quería desahogarse, quería acabar con él y aun así cuando lo vio jadeando en el suelo, tosiendo sangre y apoyado en la pared al lado del hueco no se veía capaz de darle una patada para tirarlo.

–Sabía que no ibas a hacerlo – dijo la voz queda de Seth desde el suelo intentando incorporarse apoyado en la pared –. Eres una cobarde.

–No soy como tú. No seré como tú. No seré como nuestros padres.

–Te equivocas – dijo él apoyando la espalda en la pared y llevándose la mano al costado –. Aunque no quieras reconocerlo, Vi, eres más parecida a mí de lo que piensas. ¿Qué esperanzas puede tener una Zaunita como tú en este lugar? Este lugar repleto de gente odiosa, rica, pija, que no les importa nada una mierda salvo ellos mismo.

–Caitlyn me quiere.

–Te quiere ahora – le dijo él –. ¿Crees que la prensa no se te echará encima después de todo lo que ha pasado? ¿Después de que se enteren de que tu hermana es Jinx y que el causante de todo esto he sido yo? ¿Te defenderá?

–Cállate, Seth.

El joven sacudió la cabeza tristemente, fijando sus ojos tristes en los de su hermana.

–Déjame hacer algo por ti una última vez – se incorporó y se separó de la pared, pero no se acercó a ella –. Esta es mi última voluntad como hermano… déjame liberarte.

Agarró con su brazo mecánico a Vi se dejó caer de espaldas al agujero arrastrando a su hermana junto a él. El pánico invadió a la pelirrosa sabiendo que aquello era el final, había bajado la guardia delante de un psicópata.

"Adiós, Caitlyn, mi amor" pensó con ojos llorosos mientras veía acercarse el suelo. Pudo distinguir la figura de la castaña entre las personas que estaban gritando su nombre desde abajo.

Oyó la risa lunática de Seth junto a ella y abrió los ojos llenos de rabia. No iba a caer sin haberlo intentado por lo menos. Agarró el brazo de su hermano, que todavía la tenía sujeta e intentó soltarse, colocando sus pies en el torso de Seth.

Si tenía suerte el joven caería de espaldas y ella podría caer encima de él y saltar sobre él reduciendo el impacto. 5 segundos para tocar el suelo y apretó con fuerza, 4 segundos y Seth la miró extrañado, 3 segundos y ella tragó saliva notando su corazón desbocado en el pecho, 2 segundos y oyó la voz angustiada de Caitlyn llamándola desde la distancia, 1 segundo y saltó, pero todo se volvió negro a su alrededor.


–¿Suerte? – preguntó una voz en la distancia.

–No, la suerte no existe.

–¿Destino?

–Puede ser.

–De todas formas, sería una pena dejar que muriera, ¿no? – dijo otra voz distinta a las anteriores.

–Despierta – dijo una cuarta voz autoritariamente.

Vi respiró con dificultad notando todo su cuerpo como si hubiera caído desde un tercero. Se rió ante la ocurrencia de su cerebro y comenzó a respirar irregularmente. Abrió los ojos para encontrarse el rostro lleno de lágrimas y una sonrisa de oreja a oreja de la persona más hermosa que había visto nunca. Caitlyn la abrazó con fuerza, pero no la suficiente como para hacerle más daño mientras el resto de la gente se arremolinaba alrededor de ellas.

No distinguió a la gente que había alrededor solo pudiendo fijar la mirada en la joven que la estaba acunando en sus brazos. Levantó una mano para acariciar la cara de la castaña haciendo que los murmullos alrededor de ellas aumentaran, pero no le dieron importancia.

–No vuelvas a hacer eso – le susurró contenta de tenerla con vida de nuevo en sus brazos.

–No lo tengo pensado hacer – contestó con un hilo de voz esbozando una sonrisa débil.

–¡Sheriff! – exclamó una de las voces del público que se había arremolinado alrededor de ellas – ¿Qué opiniones tiene el departamento de policía sobre el caos creado en la ciudad gracias a este ataque?

Pero Caitlyn no lo oyó, su mirada fijada en la persona que más quería de todo el mundo. Vi la miró con la mirada más sincera y llena de amor del mundo y notó cómo su corazón daba un vuelco en su pecho.

Agachó la cabeza y besó sus labios haciendo que exclamaciones ahogadas llegaran de la gente a su alrededor. Ninguna de las dos mostraba preocupación, dejando de lado de una vez por todas las opiniones del resto del mundo aparte. Solo importaban ellas dos y nada más.


Guess what? La he terminado. No es lo que pensé en un primer momento, lo he tenido que rehacer varias veces y este es el que más me gusta. Ah, sí, es un buen final para estas dos pero... ¡esto no es todo! Porque mientras intentaba hacer el final de este fic me rondaron por la mente muchas más ideas para estas dos, sí, sí, demasiado sexies para este mundo.

Así que no será lo último que leáis de mí, jajajaja, supongo que esta semana habrá nuevo capítulo de una historia nueva por si os queréis pasar a leer porque... ¿qué pasa cuando juntas a una sexy oficinista con una compañera de trabajo que no hace nada más que flirtear con ella? Pues eso, ¿qué va a surgir? PORNO DEL BUENO, COÑO.

Jajajaja, me retiro tirando el micrófono al suelo porque ya está terminado y hala, a otra cosa.

Gracias a todos los que lo habéis leído y apoyado esta historia desde sus inicios. Un besín y que paséis buenas noches.

Reviews siempre son bienvenidas as always. Agur! O hasta pronto, ^^.