NARRADOR (ALLARA)
Ya no tenía dudas, había vuelto y era hora de que me escuchasen de una vez. No podía vacilar, esta vez no. Papá, mamá, lo entiendo. Entiendo vuestra preocupación y vuestra desesperación, comprendo que me queréis más que a nada. En esos recuerdos he podido ver lo mucho que me cuidasteis todo este tiempo, pero ya es hora de que me escuchéis de corazón.
Me solté del fuerte agarre de mi amiga y recorrí el camino que separaba a mis amigos de mí. Miré con decisión a Yuuichi-sempai y este me devolvió la mirada.
"Gracias." No tenía que explicar nada, él me entendió perfectamente. Su expresión se suavizó lentamente hasta llegar a sonreír.
"Me alegro de que estés bien." Y con eso último se dio la media vuelta y se acercó hasta su hermano al que por fin los demás habían dejado de asfixiar con tantos abrazos. Pero no tenía tiempo de quedarme viéndoles, aún tenía mucho que hacer.
Tenma y los demás no parecían poder decir mucho al mirarme. Creo que estaban contentos, pero posiblemente me guardaban algún rencor por haber mentido todo este tiempo y no les culpaba. Sin embargo, me dolía saber que había perdido algo de su confianza.
"¿Allara estás bien?" Las palabras de mi madre causaron gran efecto en mí, hacía ya mucho que no la escuchaba hablarme sin regañarme o gritarme.
"Estoy bien mamá, solo un poco aturdida."
"Gracias a dios." Esta vez fue mi padre quién sonaba realmente aliviado de escucharme.
"Mamá, papá se que últimamente no os he dado más que sustos. También sé que mi cuerpo puede morir en cualquier momento, pero ¿sabéis? No estoy asustada." Todo el mundo se calló para escucharme o al menos yo no lograba oír ni un susurro. "He visto muchos de mis recuerdos mientras dormía en esa especie de estado de sueño al que me sometisteis. Era como ver partes de mi vida que sabía que eran muy preciadas para mí y gracias a ello sé que toda mi vida habéis estado ahí y habéis sido unos padres estupendos. No obstante, los que me dieron fuerzas para seguir adelante fueron ellos. Siempre pensaba que mi vida era aburrida y que mis problemas nunca se solucionarían. Era muy negativa conmigo misma y no conseguía salir de mi propio mar de dudas y entonces, ellos aparecieron ante mí. Solo tuve que verlos por unos segundos en aquella pantalla, para darme cuenta de todo lo que gustaban. Puede que mi vida allí no haya sido perfecta, pero si no hubiese cometido el error de venir aquí no sería yo." Me giré para mirar a Kyousuke, pero lo que me encontré fue a todo el equipo mirándome con tristeza y muchos de ellos a punto de saltárseles alguna lágrima. ¡Mira que hay que ser sentimentales! Sonreí levemente al entrelazar mi mirada con la de él. Kyousuke no dijo nada, pero yo sabía que me estaba animando a seguir, así que me volví a dar la media vuelta para seguir hablando. "Esa es una de las muchas cosas que me han enseñado. Yo nunca he podido ser la hija perfecta y de verdad que lo siento. Me habría gustado poder volver atrás para explicaros lo mucho que os quiero. ¡Porque es así! Os quiero, mucho, muchísimo y siempre lo voy a hacer. Y también los quiero a ellos… No puedo comparar el afecto que siento hacia ellos con el que siento hacia vosotros, es totalmente diferente y los dos existen en mí. Mamá sé que es duro dejarme ir, pero estoy segura de lo que quiero hacer. Quiero seguir viviendo aquí, para siempre. Papá, durante muchos años pensé que solo tratabas de alejarme de lo que más quería y ahora entiendo que solo intentabas protegerme, gracias. No te he pedido muchas cosas en toda mi vida, por eso si confías en mí… dame la oportunidad de probarte lo mucho que amo este mundo. ¡Y esta vez a su manera!"
Después de escuchar mi gran discurso hubo un permanente silencio. Las palabras de mis padres tardaron años en ser escuchadas por mí, quizá solo fue mi impresión pero creo que había conseguido llegar a mis padres.
"Te queremos mucho, cariño." Dijo mi madre. "Tanto que somos capaces de darlo todo por ti, por cuidarte. Si es lo que más quieres, para mí ya has hecho suficiente por demostrármelo. Ahora quiero verlo, quiero ver el poder del que siempre hablabas. Quiero ver el fútbol del Raimon."
"Yo también. Esta será la última vez, enséñame como de fuertes son vuestros vínculos y hazme ver aquello que nunca has logrado que entienda." Papá, mamá…
"Entonces, supongo que no tenemos otra opción que ayudarte." Soltó Kurama-sempai de repente, imitando el gesto que solía hacer Minamisawa-sempai al levantar su flequillo con su mano.
"Si quieren ver nuestro fútbol, se lo mostraremos chicos." Gritó Tenma con su típico entusiasmo.
"¡Sí!" Respondieron los demás.
"Chicos, siento mucho todo lo que ha pasado. Espero que algún día podáis perdonarme." Kirino se rió por lo bajo ante mis disculpas.
"¿De qué hablas? No estamos enfadados." Dijo aún riéndose.
"¿A no?" Pregunté ahora más que confundida.
"Pues claro que no. Nunca podríamos enfadarnos con alguien que dice querernos tanto." Respondió Shindou sonriendo al igual que su amigo.
El entrenador dio un paso hacia mí.
"Todavía recuerdo lo que me dijiste al entrar en el club de fútbol. " Yo sabía de lo que me hablaba el entrenador Endou. Aquel día estaba tan nerviosa que casi me da un ataque de pánico, acababa de ver por primera vez a la leyenda del fútbol, Endou Mamoru. Estaba tan feliz que podía haberme desmayado en ese mismo instante, aunque no tarde mucho en hacerlo.
"Para mí el fútbol es… es… la única forma que tengo de demostrar que mis ideales son correctos. Aún no sé si me gusta o no, pero quiero averiguarlo. ¡Quiero jugar al fútbol!"
"Dime, ¿has descubierto ya si te gusta?" Parecía seguro de lo que me preguntaba y no estaba segura de sí realmente necesitaba una respuesta.
"Me encanta el fútbol, es mi mayor tesoro." Respondí sonriente.
"Ya veo. Me alegro de que sea así." Sus palabras eran sinceras igual que siempre. Podía notar como sus ojos brillaban al oírme decir aquello.
Akane se levantó de repente del banquillo y me miró mientras sus manos temblaban.
"Allara… yo… quiero que sepas que pase lo que pase voy a ayudarte. No sé bien si me ayuda será útil, pero no voy a rendirme."
"Gracias, Akane." Eso bastó para hacer que ella se calmase.
"Es la hora chicos, esta vez enseñarles de verdad lo que valéis. Enséñales a tus padres tu propio fútbol Allara." El entrenador Kidou me sorprendió con aquellas palabras, aunque no pude evitar alegrarme.
"¡Sí!"
Tenma corrió con la pelota hasta la mitad del campó.
"¡Chicos! ¡Juguemos al fútbol!"
"¡Sí!" Gritamos todos a la vez. Y todos corrimos tras él y la pelota hasta nuestro lado del campo.
"¡Ánimo chicos!" Decían Aoi, AKane, Midori y los demás desde el banquillo. En este partido no jugaríamos todos, pero era el equipo que yo había decidido que sería el adecuado para jugar contra el Real Worl. En la delantera, Kyousuke y Hikaru. En el medio del campo, Shindou, Tenma y Sofi. En la defensa, Kariya, Kurumada, Kirino y yo y en la portería Shinsuke.
"¡Qué empiece el partido!" Gritó uno de mis superiores.
La primera parte del partido fue un descontrol total, ninguno de los dos equipos daba su brazo a torcer y luchábamos como si no hubiese un mañana. Los regates de Tenma, las paradas de Shinsuke, los tiros de Kyousuke… todos luchaban y se levantaban sonriendo. Parecía que los dos equipos se lo estaban pasando realmente bien, este era el fútbol del Raimon.
¿Podéis verlo? Papá, mamá… este es el fútbol del que me enamoré.
La segunda parte comenzó de forma parecida, solo que esta vez el Real World atacaba con más fuerza. Gracias a las técnicas de defensa del equipo, logramos parar su ataque y tras muchos regates y pases del equipo, el balón por fin iba a llegar Shindou.
"¡Tú puedes Shindou-sama!" Casi como si el grito de Akane hubiese tenido un gran efecto en él, Shindou utilizó el virtuoso para darnos un esplendido espectáculo de pases entre la delantera del Raimon. Hikaru logró pasarle el balón a Kyousuke y él estaba a punto de chutar cuando invocó a su espíritu guerrero.
"¡Caballero Lancelot!"
Lo demás pasó tan rápido que aún seguía en shock.
"¡Gooooooooooooool!" Se oyó al instante por todo el campo.
Había sido gol, habíamos marcado y el partido terminó. Uno cero, victoria del Raimon.
"A sí que ese es el poder del Raimon…" Dijo mi padre.
Todos celebraban la victoria mientras Sofi y yo nos mirábamos sabiendo lo que eso significaba. Había acabado, todo por lo que luchábamos había sido salvado y aceptado. Mi misión había finalizado. Al fin, todo había acabado.
Me quité el pendiente sin temor y lo estampé contra el suelo para después pisarlo con ganas. Dejando así en claro cual era mi decisión final. Le di a Sofi el suyo e imitó mi acción anterior sonriendo con ganas.
"Allara, Sofi… ha llegado la hora de desconectar vuestros cuerpos…" Sabía lo que pasaría continuación y mis manos temblaban sin remedio. Estaba preparada y deicida, pero el miedo me invadía igualmente y por la cara que puso Sofi ella estaba igual de asustada. Gracias a las manos de Kyousuke pude tranquilizarme un poco.
"Todo va a estar bien." Me dijo cerca de mi oreja y yo sonreí.
"Os quiero mucho. Gracias por todo." Fueron las últimas palabras que les di a mis padres. La última vez que pude hablarles, pero no me arrepentía de mi decisión.
"Te queremos. Os echaremos mucho de menos. Cuídate, no cojas frío y estate siempre cerca de tus amigos. Nunca nos rendiremos, encontraremos la forma de volver a hablar contigo, te lo prometemos." Y esas fueron las últimas palabras que me dieron mis padres.
"Allara, Sofi, ser felices. Esa es… nuestra última orden." Y esa, la última vez que oí a mis superiores.
Miré a mis amigos con miedo.
"Puede que esto no salga bien, pero tenéis que saber que ahora soy más feliz que en toda mi vida y pase lo que pase, siempre lo seré. Gracias por ser mis amigos, os quiero mucho." Todos lloraban no pudiendo detener sus lágrimas y por mucho que yo lo intentaba, las mías tampoco parecían decididas a parar. "Te quiero Kyousuke." Dije justo antes de unir mis labios con los suyos en un cálido beso.
"Yo también te quiero." Contestó él abrazándome al terminar el beso.
"Entonces, allá vamos. ¡Proceso de desconexión activada!"
Os juró que da igual cuanto tiempo pase. Aquel momento en el que vi sus rostros llorando, nunca desaparecerá de mis recuerdos. El ver como todos se iluminaban en mi visión como si de estrellas se tratasen y el calor del abrazo que Kyousuke me regaló es algo que nunca olvidaré. Pase lo que pase aquellas últimas imágenes que vi con mis ojos de aquel mundo, estarán siempre conmigo. Porque yo amo este mundo y a sus habitantes, amo a mis padres y amo a Kyousuke más que a nada en el mundo y siempre lo seguiré haciendo, ahora y para siempre.
"Nunca os rindáis sin haberlo intentado, no escuchéis a quién os diga que no podéis lograrlo. vuestra vida es vuestra y vosotros decidís como y con quién vivirla."
FIN.
He terminado al fin este fanfic y debo decir que estoy más que contenta con mi trabajo. Claramente, no es de lo mejorcito que hay aquí en fanfiction, pero para ser algo mío creo que ha quedado bastante bien y he intentado que podáis entender mis emociones al ver este anime durante tantos años.
De verdad espero que hayáis disfrutado de este fic, que hayáis reído, llorado y hasta enojaros con él y sus personajes. Me encanta estar aquí escribiendo y pienso seguir haciéndolo por mucho tiempo :D y por supuesto, tendréis más Inazuma Eleven por mi parte.
Un saludo, Allarastar.
PD: Dije que haría un epílogo y efectivamente lo subiré. ¡Estar atentos!
