Aquí les dejo el nuevo capítulo.

Dos más y terminamos la historia.

Gracias por seguir conmigo hasta el final.


Draco se dirigía al Departamento de Perversión Mágica. Ignorando el zumbido de los reporteros y el deslumbrar de los flashes. Sin embargo, se vio así mismo frente a frente con uno de los reporteros más irritantes que había tenido la desgracia de conocer aunque alguna vez fuesen aliados. Rita Skeeter. Por Merlín, la mujer era insoportable.

"Señor Malfoy, ha escuchado ya los rumores sobre su… novia," arrastró las últimas palabras como si fueran ácido.

"Por favor muévase." Draco no tomó la carnada.

"¿Ya vio las fotografías en El Profeta de ella y diversos jugadores de quidditch?" Skeeter continuó. "Se dice que hace dos días estuvo en el Estadio Puddlemere platicando con Oliver Wood, que fue elegido como uno de los mejores cinco jugadores del año. Y también se le vio muy amigable con-"

"Yo también estuve ahí." Draco cruzó los brazos sobre el pecho mientras miraba a Skeeter.

Rita Skeeter se dejó sorprender momentáneamente pero rápidamente se recuperó. "¿Estuvo ahí? ¿No está de acuerdo en que se veían muy amistosos? Parados tan juntos y-"

"No, estaba sentado en las gradas con su esposa de tres años, Cora Newin, la enfermera que lo trató después de que quedará severamente lastimado. Ya sabe, ¿la misma enfermera a la que acuso falsamente de ser una caza fortunas, diciendo que solo quería a Wood por su dinero y nada más; insinuando que se abriría las piernas para cualquier jugador profesional?" Escupió el rubio.

"Yo no dije-"

Draco la fulminó con la mirada y se giró para encarar a otro reportero, uno que normalmente era una molestia en su trasero, Lawrence.

"Puedes citarme con esto."

Lawrence sacó rápidamente su varita, listo para guardar la conversación.

"Confío en Hermione con cada centímetro de mí. Ella es mi mundo ahora y si El Profeta o cualquier otro medio impreso se atreve a difamarla, los compraré, tengo el dinero para hacerlo y se quedarán sin trabajo tan rápido como digan Merlín." Con eso Draco siguió su camino dejando atrás a una encolerizada Rita Skeeter.

"Ayer por la noche Roger Davies fue visto con la señorita Hermione Granger en el Caldero Chorreante, a eso de las diez." Dijo Rita con suficiencia.

Draco se giró nuevamente y encaró a la reportera. "Mira Skeeter, me preocuparía si no fuese por el hecho de que al novio de Davies le gusta usar más maquillaje que a la misma Hermione." Con eso Draco se dirigió al Departamento donde los reporteros tenían prohibida la entrada. Si se atrevían, un hechizo los mandaría volando a cinco metros de distancia y después les saldrían furúnculos que durarían una semana. Hermione había conjurado el hechizo el primer año que entro a trabajar. Ese año había habido pocas noticias jugosas por lo que los reporteros perseguían a los héroes y heroínas de guerra. Dos de los cuales trabajaban en ese departamento, habiendo obtenido altos puestos sin importar el hecho de que estaba recién graduados de Hogwarts. Hermione y Blaise. Blaise había añadido la parte de los furúnculos argumentando que era un buen recordatorio y Hermione no se había opuesto ya que se sentía algo vengativa debido a que la prensa no dejaba de acosarla con preguntas sobre haberlos visto a ella y a Harry dándose un beso (había sido el muérdago en la cena de Navidad).


Draco abrió la puerta de la oficina y dejo salir un grito de horror cuando vio a su mejor amigo besuqueándose con Lovegood.

"¡Draco!" Blaise grito al tiempo que él y Luna se separaban. "¡No sabes que hay que tocar!"

"¡Tú nunca tocas!"

Blaise frunció el ceño sabiendo que Draco tenía razón. "Si, bueno, nueva regla, ambos tocaremos de ahora en adelante.

"Ya no importa, tendré esa imagen permanentemente tatuada en mi mente."

"Los he visto a ti y a Hermione besuqueándose y yo la considero como mi hermana." Se defendió Blaise.

"¡No tenía mi mano dentro de su blusa!"

Blaise se puso completamente rojo.

"Draco, de todos modos, yo creo que el vestido de Hermione era demasiado justo para que pudieses meter tu mano." Dijo Luna tranquilamente, incluso entretenida, al referirse a ese beso que se habían dado en la Gala. Delicadamente se movió de las piernas de Blaise a su asiento original junto a él. Ni siquiera se tomó la molestia de arreglar su apariencia.

Draco no pudo responder.

Blaise miró a su novia. A veces lo asustaba como no le afectaban las cosas que hacían que la gente normal se sintiera apenada y se sonrojara aunque fuese un poco.

"Entonces, ¿qué necesitas Draco?" Suspiro Blaise.

"Solo pasaba a saludar."

"No, eso lo haces por lechuza, vienes personalmente cuando quieres algo."

Draco se pasó la mano por el cabello; él y Blaise en verdad habían sido amigos por bastante tiempo. "Necesito que me acompañes a almorzar."

Blaise lo miro extrañado. "Creo que estás en la oficina equivocada, dirígete a la que está al final del pasillo y ábrela, si ves flores en cada rincón entonces has entrado a la oficina correcta."

"Sé dónde está la oficina de Hermione." Lo miro molesto.

"Sería el colmo. Pero por si no, podías seguir el aroma de-"

"Ahora solo le envió flores una vez a la semana." Se defendió el rubio.

"Claro, flores que parecen no marchitarse nunca. Si sigues así, su oficina será más bien un jardín botánico." Blaise bufó porque había estado en la oficina de Hermione esa mañana y no había encontrado un espacio libre para dejar la caja de papeles que tenía para ella.

"Yo pienso que es dulce Blaise, marca la diferencia entre Draco y Ron."

"Gracias Luna." Dijo Draco. Luna asintió. "Pero ya fue suficiente con lo de las flores."

"De acuerdo Draco, iré. Debe ser importante para que sigas aquí."

"Bien, te veo en diez, antes pasaré a saludar a Hermione."

"Claro que si jardinero." Blaise lo despidió con ademán burlón.

Draco lo fulminó con la mirada antes de salir de la oficina.


Hermione cerró los ojos mientras se recargaba en la silla de su oficina. Tenía una pequeña migraña por culpa no solo de la prensa que no la dejaba en paz desde el estúpido anuncio de Ron, sino que también por culpa del mismo Ron que no dejaba de intentar contactarla. El desgraciado incluso había usado a Teddy para que ella accediera a verlo. Había usado a Teddy para llegar a su oficina y lo habría logrado si Blaise no lo hubiese interceptado.

No quería pensar más en Ron, con un movimiento de varita conjuró música en su oficina.

Hermione no pudo evitar cantar suavemente al ritmo de la canción.

Siguió cantando pero cada vez un poco más fuerte hasta que terminó haciéndolo a todo pulmón.

Draco saludó a Ana con la mano pero la chica estaba demasiado concentrada revisando sus notas. Abrió la puerta y se detuvo en seco cuando escuchó música viniendo de dentro.

Hermione terminó la canción con un giro dramático en su silla. Al tiempo que terminaba se escuchó una pequeña risa cerca de la puerta. Casi se cae de la silla hasta que se dio cuenta de que era Draco.

"Oh por Merlín, ¿cuanto tiempo llevas ahí?" Pregunto la chica poniéndose colorada.

"Lo suficiente." Dijo Draco divertido mientras cerraba la puerta para que Anna no pudiera espiarlos.

"Diablos." Murmuró la secretaria quien ya no podía ver ni escuchar nada.


Diez minutos más tarde Blaise se había fastidiado de esperar en su oficina así que se aventuró a la de Hermione. Cuando llegó encontró a Anna de pie con la oreja pegada a la puerta.

"¿Anna?"

"No puedo escuchar nada. Hermione insonorizo la habitación." Contestó la chica enfurruñada.

"¿Cuánto tiempo llevan ahí dentro?"

"Desde que él llego."

"Crees que están…"

"Pero por supuesto."

Blaise sonrió maliciosamente. Oh la venganza era tan dulce. Se acercó a la puerta y la abrió de golpe.

Hermione y Draco se separaron de un salto. Hermione dejo salir un chillido cuando vio que Draco casi se golpea contra la estantería.

"Buonasera miei piccioncini." Dijo Blaise demasiado contento.

"Blaise." Gruño Draco.

"Ojo por ojo amigo. Además, muero de hambre." Le contestó el moreno con una sonrisa malévola.

Cuando ambos chicos se fueron, Hermione escuchó un gritito de Anna. "¡Oh por Morgana, tú y Draco son tan perfectos juntos!"

Hermione entornó los ojos. "¡Anna!"


"Entonces, ¿a dónde es que vamos?"

"No lo sé, a una especie de café."

Blaise miro a Draco escéptico. "Por favor no hagas que me arrepienta de haberle cancelado a Luna para que tú nos perdieras."

"¡Sé a dónde voy!"

"Claro claro."

"Es ahí." Draco dijo diez minutos después señalando un café muggle.

"Es una cafetería muggle."

"No me había dado cuenta…"

"Era más bien una pregunta no una afirmación."

"No, fue una afirmación."

"No, ambos sabemos que yo estaba preguntando…. Qué demonios!" Dijo Blaise cuando se asomó por las puertas de cristal y vio una cabeza pelirroja que le era familiar.

"Vamos," Draco lo arrastró consigo.

Ron observaba el lugar que le traía muchos recuerdos. Era el café favorito de él y Hermione. Venían aquí todo el tiempo, estaba situado justo en medio del ministerio y del estadio.

La campana que indicaba que un nuevo cliente había entrado sonó.

Ron alzo la vista para ver a Malfoy y a Zabinni entrando el café, ambos se veían fuera de lugar con sus túnicas.

"Esto es una locura." Le dijo el moreno a Draco mientras tomaban asiento frente a Ron.

"Querías que nos viéramos." Dijo Ron fríamente. "Era necesario traer refuerzos. Si lo hubiese sabido…"

"Potter aún está demasiado molesto con el hecho de que intentaste usar a Teddy para entrar a la oficina de Hermione como para contestar tus lechuzas." Replicó Draco. "Y Blaise no es un refuerzo. Es tu guardaespaldas. Esta aquí para evitar que yo te muela a golpes."

Blaise miró a Draco con sorpresa. Eso eran noticias nuevas. Pero tenía sentido. Diablos, Hermione en verdad había hecho un buen trabajo con Draco. Lo había cambiado y probablemente ninguno se había dado cuenta.

"Estoy aquí para hablar de tu reto." Continúo el rubio.

"Entonces aceptas."

"No aún." Draco suspiró. "Estoy aquí para primero hablar de hombre a hombre."

Ron le dirigió una mirada pétrea.

"Estoy aquí para decirte que trataste a Hermione como basura. Y que no te la mereces. Antes de que digas algo, soy consciente de que también es demasiado buena para mí." Dijo antes de que Ron pudiera quejarse. "Quizás es demasiado buena para alguno de nosotros pero ahora es mi oportunidad. Años atrás, me hice a un lado porque realmente creía que quizás tu si te la merecías y podías hacerla feliz. La amaba lo suficiente para dejarla ir y ser feliz… contigo. Pero la lastimaste y la hiciste sentir fea en su propia piel. Nunca te perdonaré eso. He reparado algo del daño que ocasionaste. Así que ahora te diré esto. Sé un hombre y déjala ir, déjala ser feliz conmigo. Se merece ser feliz y haré todo lo posible por ser un hombre merecedor de ella." Draco miro a Ron directo a los ojos. "Déjala ir Weasley, si realmente la amas como dices, por favor déjala ir. Quizás no te hayas dado cuenta de que estás lastimándola una vez más. Y si llevamos a cabo ese reto, tu relación con ella puede perderse por completo. Pensará que para ti ella solo es un premio que ganar."

La mandíbula de Ron se tensó mientras escuchaba el discurso de Draco. Malfoy sonaba tan propio que lo enojo aún más.

"La llamaste sangre sucia y la torturaste por años en Hogwarts. ¡Ahora dices que estás enamorado de ella! No creo que esperes que realmente me crea que lo estas." Grito el pelirrojo poniéndose de pie.

Draco se puso igualmente de pie. "No me importa si me crees o no." Casi se lanza contra el sí Blaise no lo hubiese agarrado del brazo.

"Eres un sangre pura malcriado y rico que cree que puede tener todo lo que le plazca. Pues que crees hurón, no me vas a quitar a Hermione, entiéndelo. Ella ha estado enamorada de mí siempre, tenemos una historia que tú nunca podrás igualar."

"Quizás no idiota, pero no la deje ir para que tú la trataras como a una cualquiera."

"¡Nunca lo he hecho!"

"Puede que no lo recuerdes, pero pasó. Tu crueldad hacia Hermione aún permanece. Sólo por el hecho de que no recuerdes no quiere decir que nunca paso. Pero te prometo esto, nunca más dejaré que la lastimes."

"Bueno, entonces prepárate porque voy a patear tu pálido trasero sangre pura. Ella es mía y será siempre mía." Rugió Ron antes de salir de la cafetería.

Draco abría y cerraba los puños. Weasley lo había hecho enojar.

"Entonces, ¿qué tal esta la comida por aquí?" Le preguntó Blaise a la mesera cuando se acercó a ellos.


Bueno... no podíamos esperar menos del terco de Ron Weasley. Pero qué hacerle... Ahora hay que ver que sucederá con el supuesto reto para ganar a Hermione.

Por cierto el saludo de Blaise al entrar en la oficina es en italiano y se traduce como "Buenas tardes mis pajarillos románticos."

Nos leemos en el próximo.

Besos,

Lola