Capitulo N 26: "Mi primera cita"

Aún seguía caminando en la penumbra sombra de la noche cansada, hambrienta y con mucho sueño pero el sentimiento de seguir con su búsqueda no desaparecía. No sabía dónde estaba, no sabía su verdadera identidad, solo caminaba incansablemente saliendo de ese bosque. Seguía su necesidad de encontrar pronto a esa persona.

¿Quién es? ¿Por qué no podía recordar nada? Por fin había llegado a la ciudad y sin perder tiempo entró, sólo esperaba que esa persona estuviera ahí...

Ya habían pasado dos dias y aún no había noticias de ese Darkathan ni rastros de la maldición, se podía percibir un silencio incómodo y tensión en el ambiente

Piccolo estaba entrenando arduamente en las montañas nevadas pero algo andaba mal con él, cada vez que se concentraba para lanzar algún poder fallaba inexplicablemente. No podía estar tranquilo, algo le molestaba el pecho. Su corazón le latía con fuerza, se sentía emocionado y confundido al mismo tiempo que le causaba frustración

Pensaba en lo que sucedió esa noche en la cascada, en aquella joven que extrañamente le llamaba la atención y lo que le dijo último en el templo.

"Lo siento pero... Te amo... Piccolo..."

-¡MALDICIÓN!- gritó furioso golpeando con su puño fuertemente las rocas de las montañas volviéndolas añicos- ¿¡QUÉ ME ESTÁ PASANDO!?- perdiendo la cordura

¿Por qué? ¿Por qué no podía olvidar aquellas palabras? Quedó comprobado que la joven dijo aquello en un estado de shock, sabía que jamas podría jugarle una mala broma pero ¿Qué le impedía hacerlo?

Algo había cambiado en él...

-Inconcebible...- refunfuñó entre dientes

Mientras tanto en las montañas...

-¡Ya terminé!- dijo al tiempo que se tiraba a la cama con una sonrisa satisfactoria.

Llevó una mano a la cabeza tratando de relajarse un poco, jamas imaginó que le tomaría dos dias seguidos para terminar el obsequio. El cansancio se estaba apoderando de su cuerpo nuevamente comenzando a bostezar pero tras recordar algo importante, la cabeza se le despejó de golpe.

-se sienta en la cama y observa el reloj encima de su escritorio- Que alegría, lo terminé temprano...- comentó dichosa al ver la hora. Escucha que alguien toca la puerta, nerviosa empezó a ocultar todo de forma descuidada debajo de su cama- ¡A-adelante!

-Kalula...- comenzó Kentaro abriendo la puerta

-H-hola Kenta, ¿Que sucede?- le preguntó ella pero al notar que se veía su obsequio, se puso de pie como un resorte simulando despreocupación

-Vine a decirte que el almuerzo ya está listo- le dijo desde el umbral

-Si, enseguida voy- disimuladamente dio una pequeña patada ocultando su regalo

-¿Todo en orden?- le preguntó arqueando una ceja

-Si, todo esta bien- comenzó a estirarse para restarle importancia a sus palabras

-suspiró cerrando sus ojos y sonriendo suavemente- No te tardes o Koji se comerá tu almuerzo...- dicho eso, se retira cerrando la puerta

-¡Uuuhhhhhh...! Estuvo cerca...- suspiró hondamente aliviada tirándose de golpe en la cama. En el fondo no pudo evitar sentirse mal por mentir

Durante el almuerzo, los demás comían cada uno a su gusto mientras hablaban entre ellos y miraban television pero Kalula no podía ocultar su expresión nerviosa en su rostro, mientras comía miraba disimuladamente el reloj de la pared.

Estaba ansiosa, apenas escuchaba la conversación y veía las imágenes del televisor, no podía dejar de pensar en como será el paseo de hoy y en el obsequio.

Le puso todo su esfuerzo para terminarlo a tiempo pero ¿Y si no le gustaba? Tras reconsiderar esa gran posibilidad, su rostro se tornó un poco triste pero ya no se podía volver atrás, estaba hecho y tenía que hacerle saber lo agradecida que estaba con él

Uno de ellos se limitó a terminar lo que había en su plato mirándola con discreción de reojo observando su actitud mientras escuchaba la conversación de los demás. Sabia muy bien lo que le estaba pasando y no podía culparla, tambien estaría nervioso si estuviera en su posición pero algo le decía que todo iba a terminar bien

Después de comer...

-¡Aaahhhhhh! ¡El almuerzo estuvo delicioso!- se expresó abiertamente el etherion de la melena tocándose su estómago satisfecho

-Si me imagino porque te comiste hasta mi plato Koji- se quejó Kunihiro con cierto malestar en la voz cruzado de brazos

-Y el mío...- contesto de igual manera la joven mientras levantaba la mesa

-Sigue comiendo asi y no te entrarán los pantalones- comentó el etherion de cabello irregular, los demás no pudieron evitar soltar una carcajada

-¡Cállense!- dijo molesto- Además, no sé de qué se quejan- se encoge de hombros- ya saben que después de los entrenamientos, me da mucha hambre

-Ya lo creo, desayuno, almuerzo, merienda y cena- le señaló contando con los dedos, éste frunció el ceño molesto

-Muchachos, no empiecen...- les corto ella a lo que se dirigía hacia la cocina, presintió que en cualquier momento empezarían a discutir. Kentaro se levantó de su asiento y la siguió por detrás sin decir nada. Se remangó su camisa y abrió la llave del grifo dejando que el agua remojara los platos y cubiertos

-Oye bruja- le llamó, ésta lo mira asomándose desde la cocina con el ceño fruncido- deberías ver un programa o leer un libro que te enseñe a cocinar bien ¿No crees?- le dijo burlonamente

-Ya te dije que si no te gusta, no comas- le contestó volviendo a su labor de lavar los platos y Kentaro los secaba guardándolos en su lugar

-Ah no, me equivoqué- se corrigió- que te enseñe a decorar bien para que la comida no parezca sacada de la basura- bromeó

-¿Que dijiste?- le salta una vena en la frente, el hermano que le acompañaba solo suspiró con deje de fastidio

-Koji, no seas grosero- le regañó su hermano de cabello mas corto

-Si, no se porque dices esas mentiras- continuó el otro- La ultima vez, cuando a Kalu le tocó hacer la cena, te comiste cuatro platos seguidos de Teppanyaki tu sólo

-¿Eh?- repitió ella

-¡Cierra la boca!- contestó enojado, los otros dos comenzaron a reírse divertidos

Luego de unos minutos...

-Por fin terminamos, mis manos ya se estaban arrugando...- dijo ella entregándole el último vaso a su hermano y éste lo guarda

-¿Ya acabaron o todavía les falta mucho?- preguntó un tanto impaciente el joven de la melena desde el umbral

-No, ya acabamos- respondió con simpleza el etherion de la armadura animal pasando por su lado junto a su hermana

-Bien ¿Qué les parece si vamos a entrenar?- propuso Kim apagando la televisión con el control remoto. Abre la puerta y todos empezaron a salir

-Es lo más inteligente que has dicho en este día- comentó sarcástico su hermano de la melena, idea que le convenció de inmediato. Éste lo mira ofendido

-Ah... Chicos...- balbuceó ella, no estaba segura de como decirles que no podía entrenar hoy, tampoco del paseo. Éstos la miran con algo de extrañeza

-¿Sucede algo malo?- le preguntó Kunihiro

-La verdad yo...

-Olvidaste ordenar tu alcoba esta mañana- le interrumpió Kentaro de repente, ésta lo mira un tanto desconcertada. Ya la había ordenado ¿Porqué dijo eso?- Mejor ve antes de que lleguen las visitas...- le dijo

Justamente en ese momento, como si se tratase de una predicción, un automóvil apareció deteniéndose a un lado de la casa

-Bulma, Milk...- dijo ella

-Hola Kalula, buenos días- le saludó la peli negra bajándose del vehículo

-Buenos días

-Buenos dias muchachos- saludó la científica dirigiéndose a los demás etherion- ¿A donde van con tanta prisa?

-En realidad vamos a ir a entrenar- le explicó Kim

-Ya veo...

-¡Kalula, vámonos!- le llamó Kojiro

-Pero...- vaciló ella

-No chicos, ella no vendrá- les dijo Kentaro cerrando sus ojos avanzando unos pasos y se detiene- Seguramente tienen que hablar de algo importante, será una charla entre mujeres por lo que esto no nos concierne. Vámonos- sentenció tajante, los demás obedecieron y partieron

-Chicas, ¿Que las trae por aquí?- preguntó incrédula, las dos mujeres la miraron con algo de picardía poniéndola un poco nerviosa- ¿Chicas?

-Mejor hablemos adentro- ambas mujeres la empezaron a empujar en dirección a la casa

Una vez dentro en el living...

-Debi suponer que Goten y Trunks estaban detrás de esto...- dijo con una gota en la sien

-Eso ya no importa- respondió la peli turquesa dejando su taza de té en la mesa- lo que no entendemos es por qué no nos dijiste nada

-Pues...

-¿Tenias miedo que nos burláramos de ti?- le increpó la otra mujer

-No, no es eso. Sino que esto se dio de repente que ni yo misma lo podía creer- les explicó ella cabizbaja

-Es verdad, a nosotras también nos costó trabajo creerlo al principio- le aseguró la científica

-Pero aún así ¿Como te las ingeniaste para que aceptara?- ella alza la mirada y la mira- Viniendo de ese hombre, me sorprende mucho- le cuestionó la esposa de Goku

-Si y mas con el mal carácter que tiene- le siguió la corriente su amiga

-No me mal interpreten pero yo tampoco lo sé...

-Bueno, sea cual fuere la razón, espero que te trate bien y sepa comportarse como es debido- dijo Milk cruzándose de piernas y brazos

-Ay Milk...- soltó una pequeña risita la esposa de Vegeta- ¿Olvidaste de quién estamos hablando? Es Piccolo, dudo mucho que considere hacer eso siquiera

-Tienes razón, no sé en qué estaba pensando- comenzaron a reírse

-Yo no creo eso...- les interrumpió serenamente la peli verde, las otras dos la miran con sorpresa- Tal vez sea serio, estricto y orgulloso pero...- lleva una mano a su pecho cerrando sus ojos- me ha demostrado que es una buena persona, es confiable, fuerte, inteligente, sabe escuchar y me ha ayudado no solo en mi entrenamiento, también en otros aspectos- abre sus ojos mirándolas, su mirada se vuelve de repente cálida- por eso quiero hacerle saber lo agradecida que estoy con él por todo lo que ha hecho y aunque no lo crean- hace una breve pausa y prosigue- Piccolo me agrada...

Ambas quedaron boquiabiertas al escuchar esas palabras ¿Oyeron bien? ¿Ese namekusei le agrada? Es decir, ¿Del mismo Piccolo estaba hablando? No lo podían creer...

Estaba diciendo la verdad, podían darse cuenta de ello, con solo mencionar a aquel frío guerrero, su mirada se había dulcificado mostrando cierto brillo en sus ojos y dibujándole una pequeña pero tierna sonrisa en los labios.

Se mantuvieron en silencio pensativas y reconsiderando ciertas cosas: Es verdad, Kalula es una mujer muy fuerte, dulce, amable, muy bonita, cualquier hombre podría fijarse en ella y estaba en edad de salir con muchachos pero ¿Porqué específicamente con ese nameku? Como ya lo había dicho, es estricto, serio, orgulloso y sobre todo, poco sociable. Sabiendo todo aquello ¿Qué lo hacía especial? Y por otro lado ¿Sus hermanos estaban de acuerdo?

Últimamente se los veía pasar bastante tiempo juntos mas allá de los entrenamientos pero ¿Qué acaso Piccolo no detestaba los sentimientos humanos? Jamás había ocultado su completo desdén hacia ese tema ¿Existía la posibilidad que haya cambiado de parecer?

Algo les decía que las intenciones de la joven no era simplemente dar un paseo para entregarle un presente...

-Bien Kalula- retomó la palabra la peli negra- Dinos ¿Como piensas ir a tu cita?

-Pues pensaba ir así...- respondió con su característica inocencia. Sus amigas se miraron entre ellas y empezaron a reír, ésta las miro confundida

-De ninguna manera jovencita- se puso de pie al tiempo que la peli turquesa

-Vamos- la tomaron de las manos arrastrándola

-¿Vamos? ¿A-a donde?- nerviosa

-¡Solo vamos!- contestaron a dúo

Piccolo por fin había llegado a la casa de Kalula y aterriza a varios metros de ésta, aún no podía creer lo que estaba a punto de hacer... Él, siendo la parte maligna de kami sama, hijo del gran Piccolo Daimaku que atacó a la tierra hace mucho tiempo: tenía una cita... Su primera cita...

Aún no podía creer como se habían dado las circunstancias con el paso del tiempo, aquella mujer que al principio no soportaba su humildad (que en su opinión era cobardía), sus debilidades, temores y lágrimas estaba cada vez más cerca ganando poco a poco su confianza, respeto y, sin preverlo, su simpatía... ¿Por qué? ¿Cómo fue que pasó?

-cuando menos se dio cuenta, ya estaba a pocos metros de la puerta y se detiene- No puedo creer que vaya a ser esto...- refunfuñó entre dientes y toca la puerta.

-Hola Piccolo- le saludaron a dúo las mujeres

-¿Ustedes? ¿Qué hacen aquí?- preguntó con su tono serio de siempre

-Pues te hacemos la misma pregunta ¿Que estas haciendo aquí?- le preguntó la científica alzando una ceja y sonriendo de lado

-Si ¿No deberías estar en la cascada a esta hora?- continuó la otra mujer

-Ese asunto no es de su incumbencia. No vine hasta aquí para escucharlas- contestó secamente cruzándose de brazos

-¡Vaya, que modales!- se quejó Bulma con malestar en la voz-Bueno, lo menos que podemos hacer es dejarte pasar- ambas le abrieron paso y éste entró con un excesivo aire de indiferencia tomando asiento en el living

-Aún no sé qué hizo Kalula para convencerte de salir juntos...- masculló Milk cerrando la puerta- ¿En qué estaba pensando?- se fue a sentar junto con su amiga

-Me las va a pagar...- gruñó enojado, lo que menos quería era que lo divulgara. Ahora sufrirá horrores soportar las burlas de ese par de mocosos

-Cálmate- le cortó la peli negra, éste la miró de reojo- Se ve que aún no conoces a Kalula

-Asi es, esa chica es tan buena que se tomó la molestia de no decir una palabra a nadie, ni siquiera a nosotras. Esto nos acabamos de enterar hace unos momentos- sentenció su amiga cerrando los ojos con las manos en la cintura

-Ya veo...- dijo él, tenían razón, del tiempo que hace que la conoce seguía pensando que podría llegar a divulgar alguna información. Debía quitarse ese mal pensamiento suyo- ¿En donde esta ahora?

-En su alcoba, esta terminando de cambiarse

-¿Cambiarse?- repitió él

-Ya estoy lista...- dijo una voz, los demás se ponen de pie

Las mujeres la miraban maravilladas con brillo en los ojos y sonriendo de oreja a oreja, se veía realmente encantadora mientras que el guerrero solo abrió los ojos un poco mas de lo común por unos segundos pero pronto recobró la compostura.

Llevaba puesto un hermoso vestido de cuello redondo color rosa estampado con flores blancas que le llegaba a la altura de las rodillas, el atuendo le hacía resaltar las proporciones de su cuerpo, tenia el cabello suelto, una bolsa en ambas manos y calzaba unos zapatos de taco bajo para completar el conjunto

-Lamento el retraso- un poco apenada

-Si te hubieras demorado un poco más, me habría marchado- le dijo dándole nuevamente la espalda, ella se sintió ofendida por ese comentario

-Lo siento...

-¿Ya podemos irnos?

-Si, dame un segundo- le pidió y mira a las dos mujeres- chicas, yo...

-No te preocupes Kalula, nosotras ya nos íbamos tambien- le interrumpió Milk tranquilamente, ya entendía lo que quería decir-Trata de pasarla bien ¿De acuerdo?

-Lo haré- respondió asintiendo, temía que se hubieran enojado

Volaron en dirección a la ciudad en completo silencio, se sentía cierta tensión por parte del guerrero quien parecía no estar de buen humor, tal vez debido a que fue visto por esas dos terrícolas pero no fue algo que Kalula había planeado, como bien Piccolo se lo decía con frecuencia, no era buena mintiendo por lo que Bulma y Milk se terminaron enterando de casi todo

Aterrizaron y comenzaron a caminar para no llamar tanta la atención de los terrícolas. Avanzaban con paso tranquilo, Piccolo con su habitual silencio y seriedad mientras que Kalula caminaba cabizbaja mirándolo de vez en cuando por el rabillo de su ojo, tomaba su bolso con algo de fuerza en las manos, estaba nerviosa, quería dárselo pero temia cual seria su respuesta

-Entonces...- comenzó el nameku rompiendo el hielo

-¿Eh?

-¿Exactamente a donde vamos?- preguntó sin mirarla

-A dar un paseo por los alrededores, nada mas- le dijo ella aun cabizbaja- Sé que no te gusta que caminemos pero tenemos qué, es para pasar desapercibidos

-Como quieras... Como si me importara la opinión de los terrícolas- hablo de forma despectiva

-Entiendo...- respondió en un hilito de voz

Ella no dijo más, Piccolo se percató de cuan incómodo podía ser su silencio, y pensó que tal vez estaba siendo muy duro. Las terrícolas tenían razón, ella jamas se atrevería a divulgar algo que él no quiera.

-¿Qué llevas ahí?- le preguntó, sentía curiosidad por ver su interior. Ella alzó la mirada.

-Ah esto, ¿Recuerdas cuando te pedí que esperaras por dos días? Las aproveché para poder terminarlo- se adelanta hasta colocarse frente a ella y frenar su caminar

-¿Para terminarlo?- repitió el con algo de extrañeza

-Toma...- le entrega el bolso con ambas manos, el nameku la miraba con algo de desconcierto- Es la primera vez que hago uno, espero te guste...

-¿Para mí?- si bien la respuesta era obvia pero no pudo evitar preguntar aquello, ella asintió tímidamente cabizbaja con un leve sonrojo

Éste recibió el bolso sin decir nada más, metió la mano revisando el interior y comenzó a sacar lo que parecía ser un traje de combate nuevo color azul marino oscuro seguido de un Gi color gris metalizado.

Estaba sorprendido, era la primera vez que recibía un obsequio, jamás esperó ese gesto de su parte y aunque no podía expresarlo en voz alta debía admitir que le había gustado. La forma del traje no era algo relevante, era exactamente igual al suyo pero al sentir la tela con sus dedos, se dio cuenta que estaba hecha de un material distinto al suyo

-¿Tu misma lo hiciste?- volvió a preguntar mirándola con una voz neutra suavizando su usual gesto de severidad- "Ahora entiendo porque se dormía durante los entrenamientos..."- pensó

-Si...- le respondió aun con sus mejillas encendidas- lo voy a entender si no te gusta, no te preocupes... Sé qué no es muy bueno pero...

-Yo no dije eso- le cortó él mientras observaba el atuendo. Ella alzo la vista- No esta mal

-¿Lo dices en serio?- incrédula, ¿De verdad le gustó?

-Si, ¿Que dudas tienes?- medio sonrió de lado guardando el traje

-N- no... Ninguna...- se veía tan bien cuando sonreía de esa forma. Que alivio, estaba que explotaba de alegría por dentro, entonces esos dos días que le robaron el sueño valieron la pena

-Aunque yo si tengo una...

-¿Cuál?

-¿Cómo supiste mi talla?

-¡Ah! Te confieso que esa fue la parte más difícil jejeje...- comenzó a reírse tras recordar los problemas que tuvo por ese detalle

-Vamos...- comienza a avanzar, parece que el regalo le había puesto de buen humor

-Claro.

El la miró de reojo, no estaba habituado a que alguien caminase casi a hombro con hombro con él, pero tratándose de ella, no le desagradaba.

Dentro de sí se sentía sumamente complacido por aquel gesto y la actitud de la joven aún cuando sabía que tenía muchas cosas que aclararse a sí mismo, y una vez concluido eso, tendría que saber lo que pensaba

Cuando finalmente llegaron a la ciudad, algunos de los habitantes lo veían con gran sorpresa, otros con terror, todos recordaban sin duda el rostro Piccolo, era idéntico al antiguo namekusei que los atacó hace mucho tiempo pero al verlo caminar junto a una joven (la cual muy bonita pensaban ellos) aquel miedo se disipó, ahora lo veían con algo de extrañeza y desconcierto

-Un puesto de helados...- dijo ella de pronto deteniéndose, la verdad tenia un poco de hambre

-suspiró cerrando sus ojos- Vamos...- dijo comenzando a avanzar hacia el puesto

-¿Eh? S-si...

Se sentaron en un banquillo color blanco bajo un árbol, era lo bastante grande para darle sombra a ambos. Ella comía a gusto de su cono de sabor frutilla y chocolate mientras que el nameku esperaba cruzado de brazos a que terminara

-¿Estas seguro que no quieres comer de mi helado? Esta delicioso- decía ella saboreándose los labios

-No, no me gustan las cosas empalagosas- le contesto sin mirarla- Además sabes que me alimento solo de agua

-¿Lo has probado alguna vez?

-No

-¿Te gustaría probar? Después de todo, el helado esta hecho a base de agua...

El nameku estaba a punto de replicarle de nuevo pero al ver como devoraba su helado, se detuvo en seco: Observaba como pasaba lentamente su lengua lamiendo aquel alimento dulce, derritiéndose en sus labios y saboreándolo con gusto. Sin entender por qué, se sonrojó de sobremanera que vio la necesidad de girar la mirada hacia otro lado

-Que rico estuvo...- dijo sonriente tras haberlo terminado- ¿Vamos?- le preguntó aun sonriente

-Como quieras...- respondió sin mirarla ¡Rayos! ¡El rubor aún no desaparecía!

-¿Estas bien?

-Si, ¿Por qué?- trató de sonar lo más serio posible

-Es que tienes la cara morada ¿Tienes fiebre?- intentó tocarlo en su frente con una mano pero el nameku se pone de pie para evitar el contacto

-¡Ya te dije que estoy bien!- contestó de mala gana- ¡Continuemos antes de que me arrepienta!

-Si, esta bien...- parpadeó un par de veces desconcertada

Después de ese pequeño incidente, continuaron caminando por la ciudad atrayendo todas las miradas de los terrícolas. Piccolo solo pasaba enfrente de ellos como si nada, no le importaba en lo mas mínimo lo que decían o murmuraban mientras que Kalula se sentía un poco apenada, lo que menos quería era ser el centro de atención pero con el namekusei a su lado se sentía muy cómoda que no presto demasiada atención a sus comentarios

De pronto se escucharon unos gritos, extrañada levanta la mirada y observa un parque de diversiones

-Yo no lo creo...- le interrumpió Piccolo sabiendo que era lo que ella quería

-Vamos, por favor...- le pidió amablemente

Piccolo la miró de reojo cruzado de brazos. Pasó un buen rato de silencio hasta que pronuncio las siguientes palabras

-Rayos... ¡Esta bien, vamos!- refunfuñó entre dientes

-Te lo agradezco mucho...- le dijo dedicándole una cálida sonrisa

Cuando se dirigían a la para comprar las entradas, se encontraron con una fila larga de mas o menos treinta personas

-Oh vaya...- decía ella mirando el principio y el final de la fila con una gota en la sien- Habrá que formarnos...

-Olvídalo- dijo él apuntando con la mano hacia la fila

-¿Que vas a hacer?

Toda la gente que estaba formada salió disparada por los aires por una fuerte ráfaga de viento provocada por el namekusei

-Vamos- le dijo como si nada, ella lo siguió por detrás sorprendida por lo que hizo

-Dos entradas por favor- pidió Kalula con el dinero en la mano al muchacho de la cabina

-Aquí tienen... Que disfruten el parque- le entrega las entradas

-¿Que juego te gustaría subir primero?- le preguntó ella

-No. Yo te esperaré aquí- respondió secamente mientras se sentaba en una banca con su habitual postura de brazos cruzados

-Esta bien...- un poco desanimada- regresaré dentro de un rato

La verdad esperaba jugar todos estos juegos junto al namekusei, no que fuera un espectador sentándose allá solo en la banca pero no podía hacer nada, cuando no quiere hacer algo es muy difícil hacerlo cambiar de parecer. Este pequeño ademán no iba a impedirle que se divirtiera, se subió a diversos juegos como el martillo, los autos chocadores, las tazas locas, el disco volador, entre otros...

Se dio un pequeño respiro y decidió ir a comprar una botella de agua y algún que otro dulce para ir a sentarse con Piccolo, no le gustaba verlo ahí solo

-Hola hermosa...- le saluda un muchacho con voz algo seductora

-¿Hm?- voltea ella con una manzana acaramelada en la mano

Noto como un grupo de cuatro muchachos la empezaron a rodear, un moreno, dos rubios y un pelirrojo

-¿Estas sola?- le preguntó otro de ellos

-No, me esta esperando alguien por allá- dijo ella

-Si que eres hermosa...- dijo otro de ellos dándole un buen vistazo a sus curvas

-Gracias, pero ya tengo que irme...- comenzó a caminar con intensiones de irse pero el cuarteto la volvieron a rodear- ¿Que sucede?- preguntó sin entender la situación

-Ven con nosotros- le toma el moreno de la muñeca sonriendo con malicia

-No puedo tengo que ir hacia...- nota que el pelirrojo la toma de la otra muñeca- Chicos ¿Que les pasa? Ya les dije que no puedo ir con ustedes...

De pronto una fuerte ráfaga de viento aparece y saca a esos cuatro debiluchos por los cielos. Tras esa fuerte ventisca, la chica tomó su vestido con las manos cerrando un poco sus piernas

-¿Piccolo? ¿Por qué hiciste eso?

-Eres una busca líos- ella lo mira confundida- No puedo dejarte sola ni un segundo

-Pero, si no estaba en peligro ni nada...- respondió con inocencia

-Sigamos- dijo sin mas

Ya estaba oscureciendo, el sol se ocultaba en el horizonte y los colores del cielo tenia una mezcla entre naranja pálido y rojizo. Tenían que irse pero la joven quería quedarse un poco más hasta que prendieran las luces del parque

-No, hay que irnos- insistió terco el namekusei

-Solo un rato mas, quiero subirme a un último juego- le pidió

-¡Ya te dije que no!

-suspiró hondamente- escucha Piccolo, nos iremos de aquí con una condición

-¿Cual?

-Que este ultimo juego, te subas conmigo

-Mmmmmm...-comenzó a gruñir, quería irse de este lugar de una vez- Solo éste último y nos vamos...- por fin cediendo

-Si- asintió ella

El último juego era la famosa montaña rusa, la máxima atracción de los parques y el más popular de todos pero como toda atracción siempre había una fila enorme aguardando.

Como Piccolo quería largarse de este lugar cuanto antes, utilizó nuevamente otra fuerte ráfaga de viento para dispersar la fila. Se le estaba acabando la paciencia pero al ver la cara sonriente y llena de entusiasmo de la joven, no pudo evitar sonreír tambien con algo de diversión, parecía una niña pequeña. No podía entender como se alegraba con cosas tan simples pero en cierta forma le agradaba

-Señor, debe ponerse el cinturón de seguridad- le dice el hombre

-No lo necesito

-Pero señor...- éste le lanzo una mirada fulminante- Eh... Eh... Esta bien, como usted desee...- sudaba asustado

El juego comenzó, la etherion se reía divertida a lo que avanzaba el juego mientras que el namekusei ni siquiera se inmutó, estaba cruzado de brazos y con los ojos cerrados esperando que terminara de una vez con las vueltas

Por fin terminó y ambos se bajaron del carro

-Estuvo divertido ¿Tu que dices Piccolo?

-Pues, la verdad, no mucho...

-Oh...- exclamo como entendido, eso quiere decir que no lo disfrutó- Entiendo...

-Bueno, es hora de irnos

-Si, tienes razón...- intentó ocultar su pesar en la voz, la verdad quería que se divirtiera en este día pero olvidó que para él la diversión solo la encontraba en las peleas

El cielo ya se había oscurecido y los puntitos brillantes que lo iluminaban empezaban a hacerse mucho más visibles. El anochecer ganaba terreno y las nubes que habían cubierto el firmamento ya habían desaparecido del todo

El namekiano se dio cuenta la desilusión en el rostro de la joven que era inútilmente ocultado por su sonrisa forzada, definitivamente mentir no era su mejor virtud.

Se detuvo en seco, ella lo miro algo confundida

-Sígueme- le dijo de repente

-¿Qué? ¿Pero a dónde?- éste la tomo de la mano sin decir nada más y comenzaron a caminar hacia el lado opuesto de la salida

Caminaban juntos en la oscuridad en completo silencio ¿Que tenia pensado hacer ese namekusei? Mientras avanzaban, aún la sostenía de la mano, Kalula no se había dado cuenta de aquello y cuando lo observa, se sonroja levemente sintiéndose apenada

-Es aquí- dijo Piccolo soltándola

-No logro ver nada- le dijo, en esta parte la luces del parte apenas iluminaban

-Espera...

De pronto se escuchó un gran estruendo en el cielo, ella pegó un respingo por la sorpresa. Levantó la vista y encontró un montón de luces brillantes de diferentes colores, eran fuegos artificiales. Aquellas luces lograron iluminar el lugar donde estaban: una playa

-¡Vaya!- exclamó ella maravillada- ¡Esto es hermoso!

Piccolo la observaba con toda su cara emocionada, deleitándose por el espectáculo de luces, veía como esos colores se reflejaban en su piel acuosa. Sinceramente jamas se había tomado la molestia de ver los fuegos artifíciales por lo que acompaño a la chica alzando tambien la vista.

Ella no decía una palabra, estaba mirando fijamente el cielo nocturno aquel festival de luces, era sumamente hermoso. Dirigió su mirada hacia el guerrero, el cual tambien parecía estar entretenido con las luces, se acercó a mas a él y le tomó gentilmente su brazo con ambas manos

Él reaccionó al instante devolviéndole la vista, sus ojos se encontraron con los de ella, esos ojos... Tenia de nuevo la mirada de aquella noche en la cueva... Era intensa y dulce, transmitía sensación de tranquilidad... Esos orbes brillaban como diamantes y sus labios mostraban una sonrisa que reflejaba su paz interior

Comprendió aquel gesto por lo que medio sonrió de lado mirando luego ambos el cielo nocturno al mismo tiempo

El paseo por fin había terminado, ambos combatientes regresaron volando hacia la montañas y aterrizaron a unos cuantos metros de la casa de Kalula

-Piccolo, gracias...- le dijo ella de repente mientras caminaban

-¿Por qué?- pregunto al instante

-Porque la pase muy bien contigo, me divertí mucho- le sonríe

-Que no se te vaya a ser una costumbre- le dijo con su tono serio de siempre

-Eso no va a pasar- le aseguró- también quiero disculparme por lo que pasó con el helado- la mira reojo- no quise ponerte incómodo

-No importa- respondió indiferente cruzándose de brazos, detiene su andar y ella se voltea- ya estamos en la puerta, aquí nos separamos

-Si, buenas noches...

-Ya no podía ocultarlo, por este día, no quería darle más vueltas al asunto- Espera – Piccolo había recordado algo. Se acercó a la joven quien le veía con curiosidad.

-Si, dime.

-Sacó de entre sus prendas un broche nuevo y se la entregó -Con esto podrás atar tu cabello – Dijo sin más.

-Me gusta mucho, muchas gracias- le sonrió de oreja a oreja

Se quedaron mirando nuevamente en silencio hasta que el namekusei bajó la mirada a sus labios, cerró los ojos y se acercó más a ella… pudo sentir el aroma de su cabello y percibir su aliento tibio, sus labios se dirigieron a los de ella…

Kalula se adelantó besándole la mejilla. Él abrió los ojos desconcertado.

-Gracias Piccolo, lo cuidaré con mucho cariño... – le dijo suavemente con una sonrisa cálida

-Será mejor que entres...

-Buenas noches...- se despidió entrando a la casa y cerrando la puerta

Se sentía descolocado, ¿Qué había sucedido? ¿Se había dejado llevar y ella le había rechazado?... ¿A él? Su corazón latía fuertemente, tanto que los escuchaba en sus oídos... ¿Por qué no podía controlar sus impulsos? ¿Que tenia esa joven que lo hacia actuar de esa manera?

Ella tampoco podía dar crédito a su sagacidad... ¿Que había hecho? Sin darse cuenta le había besado en la mejilla ¿Por qué? Su cara se le había incendiado y su corazon le latía con suma fuerza que parecía que se le atravesaría el pecho. Si algo entendía era que Piccolo no era alguien a quien se pudiera poseer, ni alguien abierto con sus sentimientos y eso estaba bien, después de todo así era él y así lo aceptaba.

En las afueras de la ciudad, una fuerte ventisca hizo que las gotas de lluvia golpearan directo sobre su cara, y tras un fuerte relámpago, la lluvia se intensificó.

Busco por todas partes pero no pudo encontrarla, pese a sus esfuerzos cayo rendida en la tierra mojada y lodosa comenzando a llorar con fuerza, sus sollozos eran acompañados por el eco vacío... Estaba sola, con frio... Temblaba... Era invisible... ¿En donde estaba esa persona?...

Al poco tiempo el agua le había dejado de tocar... Extrañada y con los ojos inundados de lagrimas, alzó la vista para encontrar un hombre de aspecto extraño... ¿Quien era?...

-Ven conmigo...- le dijo dándole la mano

No sabia quien era, no entendía que estaba pasando pero... Tal vez el podría ayudarla a encontrar a esa persona que estaba buscando... Tomo su mano y se fue con el...