Capitulo 25

Distancias

-Tú- gruño mi novio, con furia.

-Jacob no te enfades, solo vine a hablar con Bella eso es tod…- Edward intento explicarse, con un notable tono de frustración en su voz, aunque no pudo terminar ya que Jake lo interrumpió.

-No me importa lo que haces aquí chupasangre. Entiéndelo, ella es mía, tuviste tu oportunidad, y no pienso dejarte a solas con ella, ve sabiéndolo, no me interesa en absoluto el tratado que hicieron con mi abuelo, no me interesaría romperlo, de hecho, en este momento me encantaría hacerlo- rugió Jake, con su cuerpo temblando

-Jacob para ahora, solo estamos hablando, deja de amenazarlo- le respondí en defensa de Edward.

Me molestaba que Jacob reaccione como antes reaccionaba Edward cuando yo veía a Jacob, y no me agradaba la idea de que las cosas se repitieran.

-¿Así que ahora lo defiendes? Después de todo lo que sucedió, y de cómo te trataba cuando querías verme, ¿te quejas de que quiero que se vaya, cuando es obvio cual es su propósito?- me respondió indignado.

-Sea cual sea su propósito o lo que haya pasado antes, no te da derecho a…-comencé a replicar, pero una mano pétrea se poso sobre mi hombro, incitando a que me calme y me calle.

-De acuerdo chucho, respeto lo que haces, porque como dices, yo hice lo mismo, y no tengo derecho a quejarme. Y si, mi propósito es tener a Bella a mi lado- me miró por un segundo para después continuar. El arrebol subió a mi cara.- y advertirle y protegerla de Victoria. Este último es mi mas actual propósito, pero deberías saber, que estaré atento a cada error tuyo, buscando una oportunidad, y no hay nada que puedas hacer contra eso- respondió mi ex-novio, mas decidido y seguro que nunca..

Edward me volvió muy rápidamente y me besó muy suavemente en la frente. Fue solo un roce, pero basto para que mi corazón se detuviera.

En ese momento, desapareció.

Quedamos solos Jacob y yo.

Lo mire con reproche, pero no sabia en realidad que me pasaba.

El encuentro con Edward, había movilizado algo dentro de mi, algo que creía extinguido, algo que creí que jamás volvería a sentir.

-No me mires así, solo quiero cuidarte- me dijo el con voz afligida.

Mi mirada ceñuda aflojo al instante, porque me daba pena su dolor, el solo quería protegerme, pero aun no encontraba aquello que me motivaba a abrazarlo, solo quería ir a por Edward…

-¿No vas a responderme Bella? ¿Quieres que me vaya?- el dolor era palpable en su voz.

-No, no es lo que quiero, pero deberías comportarte mejor- logre decir.

-¿Comportarme? El vampirito quiere robarme a mi novia, ¿Y soy yo el que debe comportarse? ¿Hablas en serio?- volvió a la ironía.

-Jacob, no puedes pretender manejar mi vida. Yo me aleje de Edward por eso y por los otros problemas, pero estaba cansada de que me trate cual perro fuera.-replique con el enojo renaciendo dentro mío.

-Bella, cuando llegue estaban a punto de besarse ¿Crees que soy ciego? Dime la verdad, ¿Aún lo amas? Sino no puedo entender tu reacción, tu forma de protegerlo y defenderlo. Dime la verdad. ¿Lo amas?- me pregunto Jacob, con las manos temblando.

Yo no sabía como explicarle lo que sentía, ya que ni yo lo entendía.

-Jacob, yo te amo con mi vida, y me haces feliz… Pero este encuentro realmente me ha dejado algo confundida… Y yo no quiero herirte, por eso te digo la verdad. Yo ya no se lo que siento…- le respondí con lagrimas en los ojos.

Jacob me miro como si le hubiera pegado una abofeteada, y yo sentí como si eso le hubiera hecho. Hasta me picaba la mano como si realmente le hubiera picado.

-Entonces ya no quiero seguir contigo Bella. No permitiré que me abandones cuando quieras por un chupasangre. No pienso pasar por ello. No lo soportare.- concluyo con la voz quebrada.

-Jacob espera…- le susurre, pero el se había dado media vuelta.

Lo corrí y lo tome del brazo para darlo vuelta.

El se gira, y las lágrimas se desbordaron de sus ojos.

-Déjame Bella, déjame…- me suplicó mientras se zafaba de mi brazo.

Verlo tan destruido me devastó. Realmente me lastimo saber cuanto lo había lastimado yo a él.

Lo vi marcharse por la puerta de mi cocina, y me quede sola.

Corrí a mi habitación, y me tiré a mi cama, y me puse a llorar.

Y llorando me dormí.