El Clan

Sus ojos quedaron encandilados por la luz quemante que reinaba en el salón donde se encontraba. Kagome escucho la puerta cerrarse a su espalda. Con su nariz empezó a buscar algo que generar algún desafío, sin embargo, no encontró nada.

—Tranquila, no te voy a hacer nada

La sacerdotisa salto hacia atrás, tratando de encontrar al tacto la pared. La voz que se escuchaba desde algún lado, rio, se escuchaba disonante, como varias voces a la vez.

—Uh Perdón.

De pronto, la luz desapareció, sin embargo sus pupilas quedaron aturdidas porque veía punticos de colores. Cuando pudo enfocar su vista, observo la barba blanca y las pezuñas junto a un báculo de madera.

Levanto su vista lentamente, hasta llegar a los ojos de carnero que la observaban, su rostro estaba rodeado de arrugas, su larga barba llegaba al piso, sus dientes para rumear sonrieron cuando vieron su mirada estupefacta.

—Debes ser Kagome. Mi nombre es Teseo.

—¿Eres la otra prueba?—el carnero negó lentamente sin dejar de observarla por las raras pupilas animales, pero que desprendía una sensación de sabiduría inmensa.

—No tanto así, yo no diría la otra prueba—la criatura camino con ayuda del báculo y camino lentamente por el piso de piedra caliza—Mas bien diría que una guía, esa puerta, esa si es la prueba—señalo con el báculo de madera la puerta.

—Es tu decisión quedarte o seguir, seguir y recuperar con mas tiempo la perla, que ahora cuenta con un reloj de cuenta, en cualquier momento se puede ir, o quedarte y escuchar, cosas….que te harán entender todo, obviamente con el peligro del tiempo y el otro con el peligro de la ignorancia.

Kagome miro la puerta indecisa, tenia curiosidad, tenia peguntas que hacer, Teseo…era un fauno. Seres sabios, habitantes de la naturaleza…

De pronto lo sintió. La loba clamaba ser liberada.

"Déjame, déjame, créeme, confía en mi"

Kagome la dejo ser, la dejo salir.

Teseo, observo con admiración el cambio interior de la sacerdotisa, cuando sus ojos se abrieron estaban de un azul refulgente y lleno de luz.

—Habla, viejo, cuales son tus expectativas de esto.

—Nada

Kagome soltó una risa.

—No me creas estúpida, viejo. Ahora no hablas con la humana, hablas con el animal. Con la loba, hace milenios he estado aquí, soy tan o mas vieja que tu. He visto y he tenido como protectora el encargo de muchas humanas. Sin embargo, esta en especial me agrada, la Kagome humana es una mujer que escucha, nadie lo había hecho. Yo la ayudo y ella me escucha, así que es mejor que revalúes la situación.

El viejo sonrió.

—Solo busco solucionar algunas dudas que tenga, esto no estaba planeado, pero Ryusei me pidió en su nombre que viniera. Es mejor pelear con la cabeza fría ¿sabes?— sonrió apoyándose en su bastón—aunque eso ya lo debes saber.

Kagome lo analizo.

—Dices la verdad, desde aquí puedo oler tu hedor. Así que no podrías mentirme Teseo.

Teseo sonrió.

—Ya decía yo que te parecías a alguien, no, Lotto. No me imagine que te ibas a convertir en la protectora de una muchachita de su edad.

Kagome gruño.

—La chica tiene un alma fuerte. Heneka es su reencarnación humana pero yo soy la protectora animal, no hubiera encontrado a alguien mejor que ella. Que mejor que lo de calidad para Lotto, la hembra alfa y esposa del lobo creador. Ryusei jamás me lo dijo pero cuando su alma este completa lo matare por no decírmelo. A su propia esposa—bufo.

Teseo sonrió y gracias a ello su cara se arrugo como uva pasa.

—Eso espero.

—La cuidare…Ryusei me lo dijo con la mirada y ahora tu me lo dice también con gestos. Lo se, de ella depende esto, todo esto.

Teseo asintió.

—Déjala salir.

Kagome asintió y cerro los ojos para abrirlos inmediatamente, eran menos brillantes aunque seguían siendo azules.

—Hablare contigo, la loba me lo dijo, en ella confió.

—Sabia decisión.

Teseo golpeo con el báculo tres veces el suelo, de donde empezaron a nacer enredaderas y pasto verde, el cielo se pinto de azul y empezó a soplar viento. En cuestión de minutos el cuarto estaba como un paisaje natural que se extendía hasta que no se podía ver mas. Al lado del fauno, las enredaderas y algunos troncos habían formado una silla, donde el sabia se sentó.

—Vaya, los años si que pesan.

Kagome lo observo tocarse el hombro y masajeárselo.

—¿Qué quieres preguntar?

—No tengo nada que preguntar.

Teseo arqueo la ceja.

—¿Nada?

¿Tetsu?

—Tu amigo….Quieres saber sobre el pasado de Tetsu.

Kagome miro indecisa no sabia si quería o no.

—¿Quieres o no?

Kagome quería pero no sabia si debía.

—Tomare tu silencio como un si—exclamo Teseo mientras sostenía una vez mas el báculo.

—¿Me contaras?

Teseo negó.

Para Kagome se puso negro todo

Kagome abrió los ojos asustada, estaba rodeada de un lago, nevaba con fuerza, el frio era tremendo y estaba sola.

¿Dónde demonios estaba Teseo?

Sin embargo, antes de lanzarse a la búsqueda del fauno, el llanto de un bebe la alerto, la luna salió de entre las nubes e ilumino lo que pudo, a lo lejos la loba pudo ver la silueta de una casa.

Camino hacia ella con gesto preocupado.

Teseo.

¿Dónde la había mandado?

El llanto empezó a aumentar con fuerza a la vez que se acercaba, la loba olio la madera quemarse, de las ventanas salió una luz amarilla, leve, pero que alcanzaba a iluminar dentro de la cabaña.

Se asomo con cuidado, pero con interés se dio cuenta de que su sombra no se proyectaba, sentía, pero no estaba ahí.

—¿Qué vamos a hacer?...No tenemos nada para darles de comer—sollozo una mujer rubia, que escondía su cara entre sus palmas y temblaba. De una de las habitaciones de la pequeña cabaña salió un hombre joven pero de aspecto cansado, con ojeras oscuras y labios resecos. Sus ojos era de un esplendoroso verde.

—Tranquila, tranquila. Algo buscaremos.

La mujer rubia se levanto bruscamente y miro al hombre con ojos rojos e hinchados de tanto llorar.

Kagome quiso entrar pero en vez de sostener el pomo de la puerta y abrir o tocar, la traspaso y se quedo estática en el ambiente ahora mas cálido que el frio mortal de afuera.

—Como podremos buscar algo con este invierno…Dios…se nos van a morir de hambre Ryu.

—Tranquila Tsubaki, que los vas a despe—de pronto un llanto los alerto, el niño se había despertado. El hombre le dijo a su mujer que esperara, el se interno al cuarto donde Kagome lo siguió.

Se sorprendió al ver cunas gemelas, las ventanas estaban cerradas con tablas de madera y telas, para que el viento no entrara ni se condensara el ambiente. Se acerco con cuidado y vio a ambos niños llorar, ambos gemelos.

Rubios.

—Vamos…chicos dejen de llorar

Los niños menguaron del todo al escuchar la voz del padre, y abrieron los ojos.

Kagome soltó un jadeo de la sorpresa.

—Tetsu….duermete—hablo el hombre al niño en la cuna, después miro el que tenia en brazos—Takeshi…tu también—regaño tiernamente mientras dejaba a los gemelos en las cunas.

Cuando el hombre se fue, observo a ambos niños tratando de saber quien era quien, su sorpresa no pudo ser mayor, Teseo literalmente se lo estaba dando a conocer.

Y lo supo.

Tetsu era el de los ojos verdes con el iris un poco dorado.

Takeshi los tenia verdes con el iris un poco oliva.

Ella siempre amo los ojos de Tetsu.

Tetsu bebe, como lo nombro, sostuvo con fuerza el dedo de la sacerdotisa y le sonrió para después dormir como su hermano lo hacia, profundamente.

Todo fue oscuro otra vez.

Cuando volvió abrir os ojos, las risas y cuchicheos de niños la despertaron de inconciencia, observo con cuidado la misma cabaña, un poco mas acabada que en invierno, pero ahora la luz y el calor rodeaban todo el paisaje, los pájaros, animales, arboles…todo parecía brillar.

Tetsu y Takeshi corrieron por la planicie, ambos idénticos en su físico. Kagome observo con atención , el cual estaba encima de un árbol, sonriendo a su hermano. De pronto ambos miraron hacia donde la sacerdotisa, que sorprendida aguanto la respiración.

Pero no era ella quien llamaba la atención.

Era un pequeña niña, algo pecosa, ojos verdes y sonrisa hermosa. Ambos niños se sonrojaron ante la mirada curiosa.

Tetsu le saco la lengua.

Takeshi se quedo de pie, quieto.

Y otra vez la escena cambio.

La luz lleno la oscuridad donde estaba, y la imagen se volvió lentamente nítida. Ahora, ambos hermanos ya no eran niños, eran adolescentes.

Ambos sorprendentemente atractivos, Tetsu era un joven lleno de agilidad y Takeshi lleno de inteligencia y serenidad.

Pero algo llamo la atención de la sacerdotisa, era la niña que antes estaba con ellos, ahora adolescente, era hermosa y para el interior de Kagome, que ahora tenia la sensación de vacío y furia, una mezcla poderosa.

Celos.

Celos de que ahora, ambos hermanos la miraran con alegría, con cariño, podría decirse que con amor.

Sin embargo, algo llamo la atención de Kagome. Fue la mirada de Takeshi, que desprendió odio hacia su hermano.

Oscuro.

De nuevo, una imagen apareció.

Lluvia y tormenta.

Lagrimas y sangre.

Un asesino, de ojos rojos.

Tristán, asesinaba a los padres de ambos gemelos, que atónitos y atormentados gritaban. La sangre corría con rapidez por entre la tierra, la lluvia se mezclaba con sus lagrimas.

El tiempo para Kagome, corrió con rapidez, las imágenes pasaron y se detuvieron en el entierro de ambos padres, que mantuvo a los gemelos unidos. Una figura alta, joven y gallarda paso por entre la gente que se aglomeraba ante el foso donde reposaban ambos cuerpos.

—James…¿Qué vamos a hacer?

Kagome soltó un jadeo sorprendido.

—Tetsu, te lo he dicho. Vente conmigo—miro a Takeshi que observaba en silencio la tumba— Tu también Takeshi.

—No quiero dejar la cabaña de mi padre.

—Yo tampoco—dijo Tetsu.

James gruño.

—No creo que a sus padres les hubiera gustado que ustedes estuvieran a la deriva. Yo no les doy lastima—exclamo James al ver la mirada de Tetsu—Les doy mi apoyo.

Por instinto, camino hacia su maestro, que se veía muy joven, demasiado. De pronto sintió una mano posarse n un hombro, asustada se volteo con rapidez tratando de sostener y así defenderse. Pero el báculo la detuvo.

—Esto es antes de que James fuera reclutado por el Clan

—Hace demasiado tiempo.

—Claro—rio—No había conocido a quien era su esposa. Ahora en este tiempo, es un poco…loco.

Kagome rio y se prometió decirle a su maestro, no iba a dejarlo pasar.

—Adelantaremos hasta un acontecimiento que marcara a Tetsu.

El báculo golpeo el suelo, y las imágenes pasaron rápidamente. Hasta que llego la noche, y vio la casa de James. Teseo camino delante de ella, atravesaron la puerta y subieron las escaleras.

Tetsu y la muchacha se estaban besando.

Ambos, pegaban sus bocas con frenesí, la muchacha golpeo suavemente la pared donde Tetsu, se cernió sobre ella.

Kagome sintió un dolor en el corazón, algo lacerante, algo que solo había sentido en el tiempo donde Inuyasha visitaba a Kikyo. Pero esta vez, su alma parecía romperse lentamente, su corazón palpito dolorosamente.

—Te amo—susurro el rubio mientras se separaban delicadamente. Los ojos verdes de Tetsu brillaron a al oír esto.

—Yo tam—pero un estruendo despertó a Tetsu y a Kagome. Su hermano a unos metros, con ojos rojos y el cabello en todas direcciones había botado un jarrón.

—Son unos…¡Malditos!...¡Como demonios pudiste, Tetsu!...—sollozo—Yo a ti te amaba—dijo mirando a la chica, se derrumbo en la pared con las lagrimas corriendo en sus ojos.

—Takeshi

Tetsu se separo e la chica y se acerco a su hermano, cuando lo sostuvo de un brazo, lo levanto. Pero el hermano se salió bruscamente de su mano y corrió hacia la puerta, donde desapareció en la espesura del bosque alrededor.

—Takeshi—musito Tetsu y salió corriendo.

La imagen se fue.

Teseo camino hacia ella, y se sostuvo del báculo, mirándola seriamente.

—¿Qué paso?— preguntó la sacerdotisa.

—Ahí empieza toda esta historia, Kagome. Esa noche Tetsu pierde a su hermano y a la mujer que amaba.

Kagome suelta un grito sorprendido y miro confundido al fauno.

—Tristán aprovecho que Tetsu se fuera y mato a la mujer, después fue tras Takeshi y Tetsu y los ataco. Mato a Takeshi, pero…con mala suerte que Tetsu, demasiado herido, vivió.

—Pero Tetsu…Tetsu el…

Teseo sonrió.

—El carga con la muerte de ambos, pero algo lo hizo cambiar de parecer. Algo lo salvo.

Kagome miro confundido como el fauno extendió el báculo y una imagen empezó a formarse en el vacío y la oscuridad.

Eran ellos dos, sentados al frente de la cascada. Cuando ambos habían estudiado para convertirse en lobos miembros de la manada. Ese día los habían atacado.

Ese recuerdo lo tenia fresco en la memoria.

—Tetsu no hay mas sangre, deja de lavarte—hablo una sacerdotisa joven, de ojos chocolate.

—No…no pude salvarlos. No pude—exclamaba frenético el rubio, mientras sobaba las manos, Tetsu según sus ojos solo veía sangre, y el rostro de la ente que pido ayuda. Que no pudo salvar.

De pronto la mano cálida de su compañera lo detuvo.

La volteo a ver. Le sonreía con cariño.

—Entiendo como te sientes, ahora me siento así. Pero…me gusta pensar que hicimos todo lo que pudimos en nuestras manos. Aun me acuerdo de la expresión de la gente que no pudimos salvar—dijo mientras miraba sus manos entrelazadas.

Tetsu la vio boquiabierto.

—Aun así…mira toda la gente que salvamos, no es que este diciendo que estas vías valga mas que las demás. Pero…aun recuerdo las palabras de la niña cando la cogí en brazos. Me dijo: gracias. Me sentí alegre, dichosa, pero también triste. Pero recordé que alguien me dijo que cuando alguien tenia que irse, tenia que irse…volar. Ahora vamos que nos falta sanar un montón de gente…

Kagome ajusto su abrigo y le dio las espalda a Tetsu. En ese momento no vio como le brillaban los ojos al rubio, y algo se le había quitado de encima.

—Y si es mi hermano el que se va enojado—Kagome volteo sonriente. Y le tomo la mano.

—Es tu hermano. El te perdonara, el te quiere, así…que no creo que se haya ido enojado. O eso yo haría. Fuera quien fuera, si te quisiera realmente te hubiera perdonado y deseado lo mejor.

Tetsu le sonrió y agarro fuerte su mano.

Ambos se fueron caminando.

—Ese día el soñó con Takeshi y le pidió perdón, lo mismo con la muchacha. Ambos aceptaron. Ese día el se quito su culpa, aunque nunca los olvido. Kagome, el te ama, con toda su alma, desde ese instante algo paso en su corazón que le dio paso al sentimiento que ahora alberga

Teseo miro serio a la sacerdotisa.

—Ahora …¿Qué vas a hacer?


Amaterasu97

Y aquí esta el capitulo, me encanto este capitulo. Espero que les haya gustado. Disfrútenlo y saludos. Me complace también avisar el lanzamiento de Blue Dragon, con el que estoy con un romance contemporáneo. Me en encantaría que se pasaran. Con este capitulo espero aclarar dudas sobre nuestro rubio.

Aviso que no se si pueda continuar con Como Perdonar, ando bloqueada con ella. Así que decidiré si sacarla y esperar, o tratar de seguir. También me encantaría que dieran sus opiniones.

Suerte y Abrazos.