Era su habitación. Gilbert lo besaba, lo tocaba, lo desnudaba. Se tiraron a la cama, entre besos y caricias.

Lo deseaba. Deseaba a Gilbert ahora mismo…

Pero, de pronto, Gilbert se detuvo y se sentó en la cama.

"¿G-Gilbert…?" preguntó, curioso de qué había sucedido, ¿porqué se había detenido?

"Paremos esto" le dijo el otro, sin encararlo

"… ¿Eh?"

"Yo te odio. Tú me odias. ¿Porqué estamos haciendo esto?"

Y sintió en ese instante como su corazón se hacía pedazos. Y sintió ganas de llorar, sintió ganas de abrazar a Gilbert y decirle que lo amaba, que lo deseaba… Pero el orgullo lo acallaba.

"…Tienes razón…" susurró y se alejó de él, en silencio, mientras derramaba lágrimas, dolido por las palabras del albino.

¿Gilbert nunca lo quiso?

¿Para Gilbert todo fue siempre un juego?

Cuando Gilbert se fue de la habitación, se dejó caer en las almohadas y había dejado salir todo lo que sentía en forma de lágrimas.

¿Qué era lo que esperaba?

¿En verdad había creído que Gilbert lo amaba?

Tal vez el idiota no era Gilbert, sino él…

.

Había sentido unos cálidos labios besando su frente. Era un sentimiento hermoso, reconfortante…

Cuando despertó, estaba en el estudio, en el sillón, desnudo, cubierto sólo por un abrigo negro. El abrigo de Gilbert. Su aroma lo relajaba.

Gilbert no estaba por ningún lugar. Se sentó en el sillón y vio su ropa doblada a su lado.

Comenzó a vestirse, sin notar la carta que había caído de la pila de ropa al suelo.

Una vez que estaba arreglado, se puso los lentes y vio la carta. Se agachó y la recogió.

"Para Roderich. De Gilbert" leyó.

¿Qué era eso…?

La abrió y comenzó a leer la carta.

Una vez que la terminó, sus manos temblaban y las lágrimas salían de sus ojos. La carta cayó al suelo y él salió corriendo del estudio, dirigiéndose al cuarto de Ludwig.

.

Gilbert entró a la habitación de su hermano y se encontró ahí a alguien más.

-… ¿Feliciano…?-

El italiano lloraba desconsoladamente.

-Él no… Ludwig no… ¿no podrá volver a caminar?- preguntó con dificultad

-… Así que ya lo supiste…-

-¡Haz algo! ¡Te lo suplico! ¡Haré lo que sea! ¡Cualquier cosa que desees! ¡Pero, por favor, Gilbert! ¡Haz algo!- había brincado hasta él, tomándolo del uniforme con fuerza, su rostro lleno de lágrimas, rojo de tanto llorar. Se dejó caer al suelo y continuó con su llanto ahí.

-… Es un humano… Los humanos son frágiles… se rompen fácilmente…- dijo el otro, triste –Y eso no es todo… Feli… tal vez el jamás vuelva a despertar… es muy probable que mi hermano muera…-

-…No… no…- gritaba el otro, tras escuchar las palabras de Gilbert

-… Sólo hay una forma de salvarlo…-

Sacó su pistola y le apuntó.

-… Y tu sabes que tienes que hacer…-

-…- tembló un poco, al final sí estaba asustado de hacerlo…

-¡No te eches para atrás ahora! ¡Si dudas aunque sea un poco, no servirá de nada! ¡¿Quieres que Ludwig muera?!-

Feliciano cerró los ojos, se acercó a donde estaba la pistola y se la puso él mismo en la frente.

-… Quiero salvarlo, Gilbert…- le susurró -…Lo amo… Lo amo… lo amo tanto…-

-… Tú amas a Louis- dijo el otro, con nostalgia

-Amo a Ludwig-

-Sólo quieres su cuerpo, porque es el mismo que el de Louis-

-…- Feliciano se quedó callado. Tal vez era verdad… tal vez lo que decía Gilbert era cierto. Incluso él mismo lo había pensado.

-Louis está muerto. Jamás va a regresar. Ludwig y Louis son diferentes personas… ¿por qué haces esto? Él no es a quién amas-

-… Porque amé a Louis más que a nada en este mundo… y, si un fragmento de él sigue en aquél cuerpo… entonces quiero protegerlo… Quiero ser yo quien lo proteja esta vez-

-… ¿En verdad quieres hacer esto…?- le preguntó

-…-

Gilbert bajó el arma y le dio una bofetada

-¡Ludwig te ama, maldita sea! ¡¿Es que acaso no lo ves?! ¡Mi hermano murió por ti! ¡Y cuando Ludwig despertó, tu nombre fue lo primero que dijo! ¡¿Porqué no puedes apreciar tu vida un poco más?!-

Feliciano estaba realmente sorprendido. Llevó su mano hacia donde estaba la marca roja que Gilbert le había dejado en la mejilla. En verdad le había pegado con todas sus fuerzas…

-¡Eres tan egoísta! ¡Si en verdad lo amas como dices hacerlo, entonces quédate a su lado! ¡¿Qué importa si jamás vuelve a caminar?! ¡¿Qué importa si muere mucho antes que tú?! ¡QUÉDATE A SU LADO MIENTRAS SEA POSIBLE!-

-… G-Gilbert…-

-No cometas el mismo error que yo, Feli… No abandones a todos aquellos a los que amas… Mírame en lo que me he convertido- rió irónicamente – Abandoné a mi hermano menor, y él murió… Sé que, probablemente el destino de Louis era morir, y, aún si yo hubiese estado ahí, él habría muerto de todas formas…-

Gilbert se hincó y abrazó a Feli.

-… Pero, lo que jamás podré perdonarme… es no haber estado con él cuando murió… es jamás haberle podido decir lo orgulloso que estaba de él… Jamás me perdonaré no haberle hecho saber lo feliz que estaba de ser su hermano mayor…-

Se separaron, Gilbert lloraba, pero tenía una gran sonrisa en su rostro.

-Así que no hagas lo mismo que yo-

Se levantó y tomó de nuevo su pistola. Esta vez, se apuntó a sí mismo en la cabeza.

-Quédate con él, Feli- dijo.

Y se disparó.

¡EL PRÓXIMO VA A SER EL ÚLTIMO CAPÍTULO! O_O