"JIGEN NO HANASHI"
Libro III
Ángeles de solo un ala
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"Un sacerdote de Escaflowne, ambicioso y codicioso, uno que siente envidia y temor por la raza de los atlantes, puede que se esfuerce por llegar más alto dentro de la jerarquía sacerdotal, más importante aun… tiene algo que ver con los hechiceros de Zaibach"
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Cap 15.- Samurais
La lista que el rey ángel sostenía entre sus manos no era muy larga, pero tenía más sacerdotes de los esperados, y tanto el pelinegro como la pelirroja la habían leído ya varias veces antes de que la sacerdotisa invocara una de las esferas al despacho del rey, tenían que revisarlos a todos pero no sabían si empezar por aquel que les parecía más sospechoso o irse en orden.
Van.- ¿Tú que opinas?
Luin.- Sería más ordenado irnos de arriba abajo o bien de abajo a arriba pero…
Van.- ¿Temes que sea una pérdida de tiempo?
Luin.- Si, así es, ¿empezamos con él?
Van.- Si, será mejor, si es él no tendremos que revisar a los demás, si no lo es podremos seguirnos en orden desde el principio.
Luin.- Me parece buena idea
Era una mañana encantadora de primavera, había aves recién emigradas trinando entre las ramas del enorme árbol que daba sombra a casi todo el castillo, los sirvientes iban y venían disfrutando los rayos del sol en los corredores despejados, no había indicios de que se estuviera fraguando conspiración alguna, unos minutos después, el primer nombre de la lista fue borrado, no era él, Barum resultó ser inocente.
Algunas horas después, la lista había sido revisada por completo, todos los nombres habían sido tachados, algo extraño estaba sucediendo.
….
-¿Entonces no era ninguno?
Ren, Van, Luin y Merle eran los únicos sentados a la mesa aquel día en particular, cuando la felina había preguntado sobre la investigación a los sacerdotes lo único que recibió fue un par de rostros frustrados, era fácil saber la respuesta a eso.
Van.- No, incluso Barum está limpio, debe ser alguien más pero… ¿estás segura de que…
Luin.- Te lo dije, está entre los sacerdotes de Escaflowne… solo que… debe ser tremendamente cauto para no haber aparecido en la lista, alguien capaz de suprimir sus verdaderos sentimientos y mostrarse con otra cara ante todos por años… eso lo hace más peligroso pero…
Merle.- ¿Por qué no piden otra lista? Una que tenga los nombres de todos los sacerdotes.
Ren.- La idea es buena pero no creo que les den esa lista ahora que la sacerdotisa está comprometida con el Rey.
Van.- Eso es verdad… además no me gustaría enfurecer más al jefe Orgen, no le gustó nada que le dijera de mi resolución justo luego de haberle pedido una lista de monjes sospechosos.
Luin.- ¿Y si se tratara de Orgen San? En este momento, todos los sacerdotes son sospechosos, él ya está en un puesto muy alto dentro de la jerarquía eclesiástica y seguro que tuvo algún contacto con los hechiceros de Zaibach.
Ren.- ¿El jefe Orge? ¡No puede estar hablando en serio!
Van.- Mandaré a alguien a vigilarlo, yo tampoco creo que sea él, concido con Ren, sin embargo… tienes razón Luin, en este momento, todos los sacerdotes son sospechosos.
Merle.- Cambiando de tema, pasé hace un rato por la entrada a la ciudad, al parecer llegaron nuevos refugiados.
Van.- ¿Aun había más allá afuera?
Ren.- Su Majestad, me temo que no podemos saber cuantos de los que escaparon del Gran Incendio siguen fuera del reino, tampoco sabemos que tan lejos habrán llegado durante la fuga.
Van.- Si, es cierto, hasta el momento solo habían vuelto los que se refugiaron en Chezario, Basram, Freid, Heleas y Asturia.
Luin.- Imagino que hay más países y reinos, ¿mandaste misivas a todos?
Van.- En realidad no, solo a los que estaban más cerca… Merle, ¿crees que algunos hayan cruzado el mar?
Merle.- No lo había pensado pero… es posible, después de todo, la Gran Guerra llegó demasiado lejos.
Van.- Bien, me encargaré de enviar misivas mañana, ¿Dónde se encuentran los nuevos refugiados?
Merle.- Bueno, me informaron que los llevaron a las habitaciones de huéspedes del primer piso, iba a avisarte más temprano pero, ustedes estaban ocupados, disculpa Van Sama.
Van.- Está bien, te lo agradezco Merle… bien, terminé de comer, iré ahora mismo.
Luin.- Te alcanzo en un momento entonces.
Van.- No es necesario, gracias… Merle, vamos; Ren, prepara algunas escoltas y llévame al patio principal un mapa de la ciudad, ya sabes cual.
Ren.- A la orden Majestad.
Luin.- ¿Y que hago entonces?
Van.- Permanece cerca por favor, todavía tenemos trabajo que hacer tú y yo.
La pelirroja estuvo a punto de objetar desde su asiento cuando el pelinegro le sujetó el rostro para plantarle un beso en la frente, se lo había dado con tanta dulzura que solo atinó a sonrojarse mientras una leve sonrisa se dibujaba en su rostro, para cuando despertó de su ensoñación, todos los comensales estaban abandonando la estancia, Kanti había comenzado a levantar los platos con ayuda de algunas jóvenes del servicio que también se encargaban de limpiar la mesa, el suelo, y acomodar las sillas, la sacerdotisa no quiso estorbar, terminó de comer y llevó los platos a la cocina aun a pesar de los reproches del ama de llaves, solo de repente se le había ocurrido una idea, quería ponerla en marcha lo antes posible, si pensaba casarse, había muchas cosas que aun desconocía.
Van y Merle caminaban por los pasillos que daban al área de las habitaciones, ya habían atravesado la parte principal del castillo y habían salido a uno de los patios menores para ingresar a los pasillos que conectaban las diferentes áreas de su hogar, había soldados aquí y allá, algunas jóvenes encargadas de diferentes quehaceres dentro del castillo, parecía como si absolutamente nada hubiera cambiado, como si la guerra jamás hubiera destruido Fanelia, tal vez esa era la principal razón de que sintieran irreal el hecho de ir a hablar con refugiados que regresaban, era más bien como ir a dar la bienvenida a los mercaderes que llegaban con noticias y mercancías de las tierras lejanas al otro lado del mar, ambos iban discutiendo al respecto cuando, repentinamente escucharon gritos, al alzar la vista al patio principal pudieron observar que había gente humilde mezclada con soldados, todos formando un círculo en torno a algo y dando gritos de júbilo, ¿Qué pasaba?
Van.- Choji, ¿qué está sucediendo?
El aludido, uno de los soldados que habían entrado a la guardia del castillo a la par que Ren a la guardia real, fue sacado del círculo con una mano, estuvo a punto de reclamar cuando se dio cuenta de quien le hablaba, su cabello castaño rebelde se movió en un completo desorden debido a los nervios mientras sus ojos ambarinos miraban para todas partes intentando pensar en la mejor manera de disculparse.
Van.- Choji, te hice una pregunta.
Choji.- Lo siento Majestad, disculpe, pero, hem, bueno, los refugiados que acaban de llegar…
Van.- ¿Qué es lo que están viendo tan animados?
Choji.- Una pelea Majestad, al parecer hay un duelo o algo así.
Merle.- ¿Cómo que algo así? ¿Qué no se supone que estaban cuidando el lugar?
Choji.- Si, así es Lady Merle, es solo que, de repente, dos de ellos salieron corriendo con espadas y los demás los siguieron y armaron un círculo alrededor y…
Van.- Diablos… tendré que poner orden entonces.
El pelinegro se internó como pudo hasta llegar al centro mismo de aquel círculo de gente, en el centro había dos hombres batiéndose en duelo, uno era casi de su edad, tal vez un poco más joven, de cabello castaño y ojos azules, sus movimientos, aunque ágiles, eran ligeramente lentos y un poco bruscos, en contraparte, su oponente era un poco más alto que Van, de barba partida y cabellos negros y cortos, peinados hacia arriba, su cuerpo era fornido y musculoso, la forma en que blandía la espada, Van no pudo evitar recordar a Valgus, fue entonces que notó algo familiar en aquel joven que debía ser unos pocos años mayor que él, ¿Quién era? … aun lo estaba pensando cuando el combate terminó, el joven castaño estaba en el suelo, desarmado y con la espada de su rival apuntándole al cuello, el musculoso rió con ganas mientras enfundaba la espada y ofrecía una mano al otro para ayudarlo a ponerse en pie, ambos rieron un poco mientras la gente reunida soltaba un aplauso, solo era una demostración, no iban en serio, fue entonces que el ganador comenzó a hablar mientras decía algo acerca de adelantarse demasiado y no tener paciencia en un combate, fue entonces que Van pudo recordarlo al fin, esperó a que todos se dispersaran para acercarse a aquel sujeto recién llegado, solo tuvo que apoyar su mano en el hombro del fortachón para que este volteara el rostro sonriendo.
Van.- ¿Lafarga? ¿Eres tú o uno de sus parientes?
Merle se acercó rápidamente al escuchar el nombre y comenzó a saltarle alrededor mientras lo observaba por todas partes, emocionada, un último salto y encontró una pulsera tejida con corteza de árbol y algunas cuentas talladas en una de sus manos.
Merle.- ¡SI ES! ¡SI ES! ¡LAFARGA VOLVIÓ!
Lafarga.- ¡Merle! Sigues igual de efusiva, jajajajajajajajajajaja.
Van.- Si, así es, y será mejor que se contenga antes de que otros la vean, está comprometida.
Lafarga.- ¿En verdad?, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, increíble… Van, hermano, déjame darte un abrazo a ti también, ¿o solo piensas darme ese saludo tan débil luego de tantos años?
Ambos jóvenes estrecharon los antebrazos antes de darse un abrazo fraternal, estaban felices, ambos habían sido alumnos de Valgus, ambos habían entrenado juntos, habían competido entre ellos… y a pesar de crecer casi como hermanos, ambos habían tenido que despedirse un año antes de la coronación de Van, muchos años atrás.
Merle.- ¿Dónde estabas? Nunca nos escribiste nada, eres malo.
Lafarga.- Ya Merle, no hagas pucheros, jajajajajajajajajajajajaja, fui a entrenar un poco más a los países del norte, después de eso viajé al otro continente, quería aprender un poco de sus técnicas de combate, me sirvieron de mucho.
Van.- Eso parece, nuestro maestro habría estado orgulloso por verte en el duelo de hace un momento.
Lafarga.- ¿Duelo? no, Van, no era un duelo, ese de ahí es, algo así como mi alumno, jajajajajajajaja, ¿puedes creerlo? ¿Yo con un alumno de la edad de Merle? JAJAJAJAJAJAJAJAJA, cuando lo pienso no lo puedo creer, aunque… la razón de que lo aceptara no es nada graciosa.
Van.- ¿Por qué? ¿Qué sucedió?
Lafarga.- Encontré al chico en uno de los otros países, yo venía de regreso para acá cuando me encontré con algunos de estos compatriotas, estaban demasiado asustados, demasiado lejos del hogar, ellos me dijeron que Fanelia había sido destruida y que la guerra había llegado a la mismísima Palas, por eso habían escapado apenas pudieron, ese chico, Hajima, estaba impaciente por volver para vengar a su padre, pero, no sabía ni tomar la espada, me ofrecí a entrenarlo para regresar a ayudar en la lucha, estábamos a punto de empezar el viaje luego de unos meses cuando escuchamos la noticia de que la Guerra había terminado, los mercaderes nos dijeron que no había prisa en volver ahora que no había guerra, nosotros intentamos llegar antes pero… tuvimos algunos inconvenientes en el camino… sin olvidar que se nos fueron uniendo poco a poco más y más personas, de modo que ya no podíamos avanzar tan rápido.
Van.- Entiendo… ¿entonces hay más refugiados fuera de Fanelia todavía?
Lafarga.- No estoy seguro, pero debe de haberlos, algunos han de haber tenido menos suerte que nosotros, el mar se ha vuelto salvaje a últimas fechas, algo debió pasar con algunas de las criaturas del mar porque ahora son las que hacen difíciles los viajes, antes había que cuidarse solo de las tormentas, los huracanes, los maremotos, cosas así, ahora ese es el menor de los riesgos, cualquier viaje en barco debe hacerse con apoyo militar y la verdad es que cada vez quedan menos marineros confiables.
Merle.- ¡Que miedo!... oigan, ¿y si cambiamos de tema? Aun tenemos que reasignarles hospedaje a los que han vuelto.
Van.- Es verdad, podremos ponernos al día después Lafarga, primero debemos ubicarlos a todos en la ciudad, todavía quedan algunas casas vacías, creo que sería mejor ubicar a las personas que han venido contigo desde tan lejos.
Lafarga.-Me parece bien… por cierto Van… No he visto ni un solo general desde que llegamos, ¿qué sucedió con nuestro maestro? ¿Dónde están Asona, Luva y Yurizen?
Van.- Murieron durante el ataque a Fanelia, desde entonces no hemos restaurado a los cuatro generales, a decir verdad, creo que lo había olvidado con las modificaciones que hemos estado haciendo para mejorar la ciudad y los pueblos del reino…
Lafarga.- Comprendo… ¿no crees que es hora de restaurar a los generales?
Merle.- No es mala idea hermano, podríamos convocar a los antiguos alumnos de los cuatro para nombrar a los sucesores.
Van.- Es cierto, podríamos organizar una competencia con Melefs en la escuela para determinar quienes son los más aptos para tomar los lugares de los cuatro generales, será necesario contar con todos dentro de año y medio.
Lafarga.- ¿Por qué dentro de año y medio? ¿vas a declarar la guerra?
Van.- No, voy a casarme.
….
La convocatoria no había tardado en difundirse por todo el reino, había agitación y emoción flotando en el aire, jóvenes y adultos de todas partes de Fanelia habían ido llegando a la capital para anotarse en los duelos de la Escuela Militar, más de uno soñaba una y otra vez con encabezar alguno de los cuatro ejércitos samurais, la armada Tusk, la armada del Cuerno, la armada de la Garra y por supuesto, la armada del Dragón volverían a levantarse a la par que se les encontraba al samurai más apto para guiarlos, era obvio que la gente se sentía más confiada ahora que las cuatro armadas de élite resurgían para proteger al pueblo, incluso la sacerdotisa de otro planeta se las había ingeniado para volver antes de tiempo y estar presente en aquel torneo singular, solo había visto a los Guy Melefs dentro de los talleres de ensamblaje, algunos en el área de prueba, jamás los había visto en acción y su sangre hervía de la emoción ante la posibilidad de observar el poder de aquellas fascinantes máquinas de guerra, en cierto modo, lo único que parecía opacarle el ánimo era estar consciente de que aquella máquina Escaflowne seguiría dormida en el bosque mientras su piloto observaba los combates a su lado en lugar de formar parte de ellos… definitivamente Goku y Baba habían influido demasiado en ella, llevándola a todos los Torneos de Artes Marciales del Dragon World y enseñándola a amar ese tipo de enfrentamientos.
Van llevaba puesta la armadura real, tal como exigía el protocolo durante eventos importantes concernientes a las fuerzas armadas, aquel día hacía un poco de viento, su capa azul marino ondeando al viento le daba un aire celestial y poderoso cuando al fin se levantó de su sitio, todo estaba listo.
Van.- Compatriotas, me enorgullece presentarles a continuación a los guerreros samurais que formarán parte de las cuatro armadas de élite de Fanelia, durante los combates no solo podremos observar las habilidades en batalla de estos valientes hombres que han jurado protegernos, también seremos testigos del último escalón en la restauración de nuestro reino, Fanelia ha resurgido de entre las cenizas, se ha levantado y fortalecido, se ha nutrido con los esfuerzos de cada uno de sus habitantes, y ahora, finalmente, verá resurgir también a las cuatro armadas y escogidos a sus cuatro generales.
"A los valientes soldados que han considerado que sus habilidades en batalla igualan o superan a sus maestros, les doy la bienvenida y solo les pido que luchen con todo, pues solo podemos seleccionar al mejor de cada armada para encabezarla.
"Este no es un torneo a muerte, recuérdenlo, esfuércense, y den lo mejor de ustedes, honren la memoria de sus maestros, y honren a su pueblo con su esfuerzo. Buena suerte a todos y que en cada armada gane el mejor"
El rey volvió a tomar asiento justo antes de quitarse el casco mientras la gente gritaba y vitoreaba aquellas palabras y su significado, Merle se mostró un poco aburrida cuando ingresaron los primeros dos guerreros, Luin se acercó más al filo del palco para no perderse ni un solo detalle del enfrentamiento, los Guy Melefs se acercaron y saludaron al palco real, luego al pueblo que los rodeaba y finalmente se saludaron entre ellos antes de comenzar el combate, las chispas saltaban de las espadas al chocar, por tradición, no se permitía la utilización de ninguna otra arma, aquel día solo se elegiría al sucesor de Luva, jefe de la armada de Tusk, en total serían cuatro días de enfrentamientos, y uno tras otro, cada guerrero mostró su mejor desempeño.
…
Merle.- Van Sama… ¿de verdad no podemos hacer un alto entre los enfrentamientos? No puede ser que tuviera tantos alumnos.
Van.- Ya te lo dije Merle, tú y yo no podemos movernos de aquí hasta que se haya elegido a un sucesor para Luva San.
Merle.- Pero es que tengo hambre.
Van.- Pues come lo que tenemos aquí
Merle.- Pero sabes que no me gusta eso, tiene demasiadas hierbas y cosas… no soy un conejo.
Luin.- Jajajajajaja, no creo que los conejos coman verduras de modo tan sofisticado Merle… en todo caso, yo también quisiera un poco de carne… ¿puedo ir a traer algo más para comer Van?
Merle.- ¡SIIIIIIIIIII! ELLA SI PUEDE IRSE POR UN MOMENTO, Y ADEMÁS ME MUERO DE HAMBRE, ¡DÉJALA IR POR FAVOOOOOOOOOOOR!
Van..- Esta bien, está bien, cálmate Merle, Luin puede ir porque aun no pertenece a la casa real, no hagas tanto alboroto.
Merle.- ¡SUGOIIIIIII!... ¿Podrías traer un poco de pescado?
Luin.- Le preguntaré a Kanti, bueno, no me tardo, me dicen si me perdí de algo importante.
Van.- Por supuesto, solo no tardes demasiado, no creo que este enfrentamiento tarde mucho en terminar.
La pelirroja salió corriendo de su puesto con rumbo a las cocinas de la escuela, estaba pensando que pediría para ella cuando escuchó unas voces murmurando algo, sintió entonces un escalofrío correrle por la espalda y se detuvo en el acto agudizando sus sentidos, intentó concentrarse un poco para detectar de donde venían aquellas voces, una vez localizadas, se acercó lo más posible y se escondió como pudo detrás de algunas partes mecánicas de repuesto dejadas atrás luego del combate anterior, no había nadie, solo unas figuras encapuchadas hablando entre ellas mientras se movían por el lugar con calma, no había otra alma ahí, y el mal presentimiento que había tenido le hizo olvidar de pronto que había ido a buscar comida, aguzó un poco más los oídos y se concentró completamente en la conversación.
1.- … si realmente quieres seguir, necesitamos a otra joven virgen, ya te dijimos que es la única forma.
2.- Lo se, lo se, pero… ya no es tan fácil conseguirlas es como si por ser gatas estuvieran en época de celo… ¿y que hay del plan contra la sacerdotisa? No podemos permitir que suba al trono, ya es bastante con la maldición de tener híbridos en el trono como para…
3.- Sabes que eso a nosotros no nos interesa, solo asegúrate de conseguirnos suficientes energistos y oro… nosotros te dimos protección…
1.- …y podemos lanzarte a las fieras para que te devoren…
4.- …o incluso sacar a la luz tus peores pesadillas…
2.- P, P, P, P, Por favor, no se pongan… tan sombríos.
5.- Debemos tener cuidado, hay demasiada gente cerca de aquí, podrían vernos.
El silencio fue absoluto, ni siquiera se escuchaba la tela rozándose entre si mientras aquellas figuras observaban con cuidado a su alrededor, la pelirroja en su sitio no les quitó el ojo de encima, sabía que el traidor estaba entre ellos, sabía cual figura encapuchada era al que debía descubrir, se arrodilló con cuidado una vez que aquellos hombres reanudaron su debate en susurros, juntó sus manos formando un círculo perfecto y se concentró con todas sus fuerzas en llamar a los espíritus del viento, solo necesitaba una pequeña ráfaga para soltar aquellas capuchas, solo unos segundos con aquel rostro al descubierto y sabría de quien se trataba, ahora sabía que no podía ser el jefe Orgen, él era delgado, en cambio, aquella figura encapuchada mostraba una corpulencia algo marcada, solo un poco más antes de que comenzaran a desplazarse, solo un poco más… y el milagro fue posible, el viento respondió a sus súplicas, una repentina ráfaga de viento descubrió los rostros de casi todas aquellas figuras, solo uno de aquellos rostros era faneliano… solo uno le era familiar… solo uno de ellos era el traidor.
Notas de la autora:
CHAN CHAN CHAN CHAAAAAAAAAAAAAAAN… espero no me hayan extrañado mucho, jajajajajajajajajaja, en realidad se que no, pero bueno, no importa, mil disculpas, me costó algo de trabajo proseguir, sin embargo, HUGO ALI, MIL GRACIAS AMIGO, ESTE ES PARA TI, todo mi esfuerzo y dedicación en este capítulo porque, de no ser por ti, no habría podido continuarlo loco, solo espero que me disculpes, yo se que tú eres Lafarga de MKR, pero por las cuestiones de cyber parentesco te tuve que cambiar, jajajajajajajajaja, es lo único que cambiaré de tu personaje para que la cosa embone, espero no te moleste.
Yo se, este es el penúltimo capítulo de este fanfic y ya metí un personaje nuevo, me disculpo, pero necesitaba comenzar a enlazar con otra historia que espero poder subir pronto a . y hablando de cosas extrañas xD, ¿alguien tiene idea de quien es el malvado monje loco detrás de tanta cosa? Pues si no es así, no os preocupéis, será descubierto por completo en el próximo cap, jajajajajajaja, aunque no se cuando subiré el siguiente y último, espero no tardar demasiado, o al menos, no tanto como con este.
Para finalizar, saludos a shizuka22 y Camila Fanel, no se que haría sin sus comentarios chicas, seguramente me esforzaría un poco menos, debo admitir que algún día quiero ser escritora profesional y vender mis historias, ver libros con mi nombre en la Ghandi y El Sótano, pero, aun así, se que nunca dejaré de escribir fanfics porque, a diferencia de publicar un libro, aquí al menos tengo la oportunidad de saber lo que piensan los lectores capítulo a capítulo, eso me da ánimo y confianza para seguir escribiendo y mejorando.
Bueno, pues de momento me despido, espero la próxima vez pueda anunciar que ya tengo más dibujos en DeviantArt, de momento solo hay uno de Van y Luin, jejejejejejee, y también espero poder avisar que los siguientes fanfics están en proceso continuo de escritura.
SARABA
