Antes de comenzar con el siguiente capítulo, debo mencionar, que los personajes aquí utilizados, no son de mi propiedad intelectual. Una vez aclarado lo anterior, espero lo disfruten:
La felicidad en un hombre puede ocurrir por muchos factores, pero la mayoría de las veces se traduce en éxito, sea del tipo que sea. Para el Jefe de la mafia, la felicidad había llegado a su vida, ya que vislumbraba muy cerca el alcanzar uno de sus más grandes anhelos, el ser alcalde de la ciudad de Konoha. De consumarse, aquello sería el inicio de su carrera política y quién sabe, llegar todavía más lejos.
Orochimaru estaba muy feliz aquél día, ya que todos los medios decían a los cuatro vientos que las encuestas de popularidad le favorecían, incluso iba diez puntos más arriba de su competidor más próximo, el actual alcalde Sarutobi, el cual estaba compitiendo por su reelección.
-¡Maravilloso!- exclamó egocéntricamente al leer la portada del diario principal de Konoha- ¡Todo va viento en popa!-
-Se le ve contento el día de hoy- dijo Kabuto haciendo su aparición en escena-
-Como no estarlo- respondió Orochimaru sentándose en su escritorio- para la gente de esta ciudad virtualmente soy su nuevo alcalde-
-Entiendo- sonrió con malicia el peliplateado- entonces le alegrará saber que la chica ha despertado-
-Estupendo- el pelinegro se reclinó sobre su sillón y dio unas palmadas al aire- ¡Bravisimo! Por primera vez en mucho tiempo, todo está saliendo a pedir de boca-
-Aun no comprendo del todo el afán por esa jovencita- Kabuto usó un tono inquisidor y añadió- ¿O piensa utilizarla como arma?-
-¡Bingo!- sonrió Orochimaru- Ella es mi plan B, si no gano las elecciones en las urnas, me valdré de otros métodos-
Kabuto estaba al tanto de las actividades de su Jefe, sabía que Orochimaru tenía métodos de sobra para conseguir lo que quería, no importaba si utilizara vidas a modo de juguete para dicho propósito. Ante tales posibilidades, el chico cerró los ojos y sonrió con sarcasmo, simplemente era inevitable detener a la serpiente.
-Solo espero que todo siga como hasta ahora-
-Dile a Sasori que la vigile muy de cerca-
-Ya me adelanté a eso, por cierto, Tayuya está con ella-
-Esto facilita aún más las cosas- dijo el Jefe de la mafia tomando una copa de vino y sorbiendo un trago, después de beber puso la copa en la mesa y dijo cambiando de tono- debemos asegurarnos muy bien, creo que llegó la hora de hacer una pequeña visita, mí querido Kabuto-
Naruto caminaba del hospital hacia su casa, estaba decidido a buscar a la rubia por sus propios métodos. Decidió que no tenía mucho por donde comenzar, salvo regresar a la escuela como le había sugerido Kakashi, y tal vez, recoger pistas entre los que conocen a la rubia.
-"En la escuela podré hablar con Sakura-chan"- pensó el rubio- "Ella podría saber algo, y también, está esa otra chica, no quisiera hablar con ella por ahora, pero no tengo alternativa"-
Después de un buen rato, llegó hasta la parada de autobuses. Ese día había resultado muy catastrófico y tedioso para el rubio, solo quería llegar a casa, y dormir….dormir para olvidar la desesperación e impotencia que sentía en ese momento.
Decidió pasar por el parque antes de ir a su departamento. A pesar de todo, primero tenía mucho en qué pensar, había muchos cabos sueltos y necesitaba entenderlos antes de volverse loco. Con nostalgia en la mirada recordó la última vez que estuvo en ese mismo lugar con Ino la noche en que encontraron a Sakura llorando sobre una banca, un viejo Sauce fue testigo de cómo Ino y la pelirrosa recobraron su amistad después de aquello. El rubio sonrió con melancolía ante ese recuerdo.
Caminó un poco más hasta llegar enfrente al lago de aquél hermoso sitio, y a la distancia vio aquella banca bajo el Sauce, sus ojos se tornaron vidriosos, muchas emociones y recuerdos pasaron por su mente, era demasiado para poder soportarlo.
-"Ino-chan…" – con paso lento se acercó a aquella banca y se sentó, en el mismo sitio donde estaba Sakura aquella noche- "Juro que te encontraré"- con el dorso de la mano el chico limpió aquellas tenues lágrimas producto de su juramento.
Finalmente se sentó a contemplar el paisaje frente a él. El sol brillaba, se escuchaba el trinar de los pájaros sobre los árboles, y el sonido de las ramas al ser mecidas por el viento, de no ser por todo lo que estaba pasando, aquél día sencillamente sería maravilloso.
Después de media hora, Naruto decidió que era tiempo de irse. Así que emprendió la marcha hacia su vivienda. De camino a su departamento recordó que no tenía suficientes alimentos en casa, así que se desviaría de camino al supermercado que estaba cerca de su condominio.
Itachi se encontraba viendo el televisor en su habitación ese día, la transmisión que el moreno veía en ese momento era un partido de béisbol entre los Zorros Naranjas de Konoha contra los Mapaches rojos de Suna, el marcador estaba cuatro a seis a favor de Konoha.
El partido era emocionante conforme avanzaba, hasta que se vio interrumpido por el timbre de su celular, el chico tomó el aparato y al ver que en la pantalla aparecia el nombre Kakashi, rápidamente contestó. El peligris le dijo que necesitaba verlo con motivo urgente, no le dio tantos detalles, solamente que debían reunirse lo más pronto posible. Para el moreno, aquella urgencia sonaba a malas noticias, siempre algo inoportuno aparece de repente rompiendo aquellos momentos de placer en la vida.
El sitio elegido por el Peligris fue el Ichirakus Café, Itachi se dispuso a alistarse y apagó el televisor, aquél tono en la llamada de Kakashi le había picado la curiosidad, sea lo que fuere, al parecer no eran buenas noticias.
El moreno fue el primero en llegar al lugar, entró observando a su alrededor buscando alguna seña de su interlocutor, después de una breve revisión visual no encontró su objetivo. El moreno alzó los hombros en tono despreocupado, sabía muy bien que el peligris se retrasaría como siempre, típico de él. Así que decidió entrar y pedir un café en tanto llegaba Kakashi.
Veinte minutos más tarde, después de dos tazas de café hizo su aparición el profesor de la bufanda. Itachi levantó la mano haciéndole señas para que se acercara a la mesa donde se encontraba.
-Llegas tarde- dijo secamente el chico dándole un sorbo a su café- cuando dijiste que era algo urgente, de verdad creí que era urgente-
-Lo siento mucho- dijo Kakashi sonriendo – Pero una anciana me pidió que la ayudara con …-
El moreno arqueó una ceja con ligero fastidio.
-A otro perro con ese hueso- dijo interrumpiendo al peligris- dime si realmente valió la pena el que dejara de ver el partido de béisbol-
-Bien bien- dijo Kakashi sin perder su habitual y despreocupada sonrisa- esto es más emocionante que un juego de pelota- y cambiando su semblante a uno más serio añadió- la amiga del Kyuubi ha desaparecido-
-¿Un secuestro te parece emocionante?- inquirió sin inmutarse el moreno – Todos los días secuestran a alguien Kakashi-
-Vaya, al parecer nada te altera- dijo el peligris con serenidad- Tienes el mismo carácter frio de tu padre-
-Cuando has convivido con gente del bajo mundo, este tipo de noticias pasan desapercibidas- Itachi le dio otro sorbo a su café- ¿Y bien, al menos tienen una idea del móvil?-
-Nada, no tenemos ni una pista, ni siquiera un cabello- suspiró Kakashi- incluso tu padre está muy confundido al respecto-
-Eso es extraño- dijo el chico cruzando los brazos en actitud de meditación- Hay que indagar el pasado de la chica allí debe estar tu respuesta-
-Tenemos alguna información al respecto- El peligris sacó un folio color manila y lo puso sobre la mesa- conseguí una copia de su historial académico y familiar, como primer dato, puedo decirte que es buena estudiante, no tiene ningún reporte de mala conducta, completamente autosuficiente, con un empleo de medio tiempo en este lugar y sin ningún antecedente penal, en pocas palabras, un encanto de princesa-
-Tal vez podríamos conseguir información con el gerente del lugar-dijo Itachi bajando el tono de la conversación.
Kakashi le dio una mirada al dueño del lugar, el cual estaba sentado en la caja administrando la caja registradora. A primera instancia el tipo le pareció muy agradable a Kakashi, ya que exhalaba un aire bonachón y amable.
-Hay que pensar en una manera de abordarlo sin que levante sospechas de ningún tipo- Kakashi abrió el folio dándole una hojeada- de otro modo pudiera creer cosas que no son y se pondría a la defensiva-
-Creo que de eso te encargarás tú- respondió Itachi dándole un último sorbo a su taza de café ya vacía- una cosa es segura, que es una persona importante para nuestro blanco-
-Es cierto, Naruto- dijo el peligris cerrando de golpe el folder y llamando la atención del moreno- hay que vigilarlo, la desaparición de su amiga lo ha hecho entrar en una etapa de rebeldía y si se nos sale del corral podría ser peligroso-
-Es solo un chico- respondió Itachi alzando una ceja- ¿Qué podría pasar?-
-Es increíble lo que puede hacer un hombre cuando está enamorado-
-Oh vaya-sonrió Itachi de medio lado- y hablando del rey de roma-
Itachi señaló a la entrada del local, en el cuál hacía acto de presencia el rubio. Gracias a que se encontraban algo alejados de la entrada y en una mesa al fondo, el par no pudo ser visto por Naruto cuando entró. Kakashi observó los movimientos del rubio cuando éste se acercó a la barra y llamó la atención del dueño del lugar.
-Por si fuera poco, se acaba de complicar aún más-
Una sala llena de instrumentos quirúrgicos y con personal médico corriendo de acá para allá, en el centro de la misma se localizaba una camilla con diversos aparatos conectados a ella.
Una niña rubia de tres años se encontraba acostada sobre esa camilla, el ambiente era demasiado frio y aterrador para una pequeña. Solamente la luz de una lámpara sobre su cuerpo era lo único que iluminaba dicha habitación, que al parecer era un quirófano.
-¡Papá! ¡Mamá!- exclamaba la niña a punto del llanto - ¿Dónde están? – pataleaba con desesperación en la camilla, pero no podía moverse ya que estaba bien sujeta al mueble del hospital con tiras de cuero que inmovilizaban sus extremidades y el cuerpo.
En la habitación nadie parecía prestarle atención a las súplicas de aquella chiquilla, a pesar de estar rodeada por médicos y enfermeras, todos estaban demasiado ocupados en los distintos aparatos e instrumentos quirúrgicos.
-¡Mamá! ¡Papá!- exclamó de nuevo la niña a punto del llanto- ¡¿Dónde estoy!?-
-Vaya vaya- se escuchó una voz de suavidad tenebrosa salir de las tinieblas- la pequeña por fin ha despertado- finalmente el dueño de aquella tétrica voz hizo presencia en escena, acercándose del lado derecho de la camilla.
La niña hizo una mueca de horror cuando vio a aquél hombre de piel pálida, mirada de serpiente y larga cabellera negra. El sujeto acarició la palma derecha de la niña, cosa que provocó que la pequeña se estremeciera de miedo.
-Tranquila pequeña- sonrió con voz burlona aquél hombre- dentro de poco todo tu dolor habrá terminado-
-¡Papaaaaa!- exclamó con horror la pequeña llorando a cantaros-
En el lado izquierda de la camilla apareció entre las sombras un hombre alto de largo cabello rubio cenizo atado en una coleta. Sus ojos azules destellaban bondad y cariño hacia la niña, la pequeña lo reconoció y un brillo de alegría surgió en sus lindos ojos celestes.
-Tranquila mi cielo- dijo con ternura el otro sujeto, que al parecer era el padre de la pequeña- pronto estarás bien, lo prometo-
Aquél hombre le tomó con suavidad la mano a la niña para tranquilizarla. Al parecer el gesto del hombre influyó en la niña, la cual comenzaba a tranquilizarse.
-Bien, el anestésico está comenzando a hacer efecto- dijo con sorna el hombre de la piel pálida- ¿Estás seguro de esto? Mira que aún podemos detener el proceso…-
-Estará bien- respondió el rubio mirando a la niña- es la única forma…- el hombre soltó la mano de su hija y poco a poco se iba alejando de la camilla.
Esas fueron las últimas palabras que escuchó la niña, mientras veía como su padre se alejaba de ella y todo se oscurecía a su alrededor como resultado del anestésico que acababan de suministrarle.
-…pa…pá..- dijo ella finalmente en un susurro.
Sakura tomó una toallita y la sumergió en agua fría, después de escurrirla, suavemente la colocó sobre la frente de Ino. La ojiverde veía con preocupación las mejillas sonrosadas de su rubia amiga, producto de la fiebre.
-"Tienes que recuperarte Ino-chan"- pensaba mientras veía el cuerpo inerte de su amiga sobre la cama donde la habían puesto. El sol comenzaba a aparecer sobre el cielo de la ciudad, la chica había pasado toda la noche cuidando a su amiga, la cual ardía en fiebre. Pero gracias a sus cuidados y a que obligó a Tayuya en plena madrugada a ir a la farmacia, la fiebre de la rubia había cedido lentamente.
-¿Cómo sigue?- dijo Tayuya entrando en la habitación-
-Conseguí que la fiebre cediera- dijo la pelirrosa escurriendo otra toallita y colocándola sobre la frente de la rubia- también te debo agradecer el esfuerzo que hiciste en plena madrugada para conseguir la medicina-
-No tienes que agradecer- se ruborizó la chica de los ojos rojos- "Sabes que por ti haría lo que fuera"-
Sakura sonrió cosa que tomó con la guardia baja a Tayuya, la cual a su vez miró a otra parte para ocultar su vergüenza.
-Y bien- dijo Tayuya llamando la atención de la pelirrosa- ¿podrías decirme que fue todo aquello?-
-Te aseguro que también para mí fue repentino todo eso- respondió Sakura con los ojos vidriosos- no sabía que ella podía hacer eso…-
-No preguntaba sobre las extrañas habilidades de nuestra amiga- dijo Tayuya cruzándose de brazos- me refiero al hecho que hayas tomado el arma para matar a esos dos…-
Sakura bajó la mirada avergonzada, apretó los puños sobre la falda y cerró los ojos tratando de pensar en la respuesta más adecuada, sabía que no podría justificarse frente a Tayuya por aquella acción.
-¿Me creerías si te dijera que fueron celos y rabia?-
-Eso suena poco convincente- suspiró Tayuya- estuviste a punto de provocar una tragedia…-
-Es solo que..- Sakura interrumpió a la de ojos rojos- …de repente vinieron a mí todos aquellos recuerdos amargos de la relación con aquél chico, todo el tiempo y esfuerzo perdido….y la rabia de ver como una desconocida que apareció de la nada me lo quitó de las manos….-
-…Entiendo- dijo Tayuya acercándose a la pelirrosa y colocó la mano izquierda sobre la cabeza de ella haciendo el gesto de acariciarle el cabello, Sakura levantó la mirada y sus ojos esmeralda se posicionaron en la misma dirección de aquellos ojos rubí- No te digo que no puedas hacerlo, pero sé un poco más discreta para la próxima vez, esas cosas se hacen con prudencia y de preferencia no en lugares públicos para no llamar la atención- añadió la chica de los ojos rojos.
-De no ser por ella- Sakura desvió la mirada hacia la rubia, la cual descansaba plácidamente sobre la cama de aquella habitación- todo habría terminado mal….supongo-
-Tuvimos mucha suerte de que ella tuviera esos extraños poderes- dijo en tono más serio Tayuya- sin embargo, a mí también me sorprendió, jamás había visto cosa parecida- Tayuya se acercó a la rubia y miró aquél rostro angelical frente a ella, la rubia se veía tan vulnerable y frágil en aquella pose- Eso lo discutiremos más tarde, debemos esperar a que se recupere totalmente-
-Gracias- dijo Sakura con tono de agradecimiento- no sabría que hacer sin tu valiosa ayuda-
Tayuya volvió a desviar la mirada, aquella actitud de la chica de los ojos verdes la tomaba con la guardia baja y sacaba su lado cursi.
-Oye…- Sakura dijo llamando la atención de Tayuya- ¿podría preguntarte algo?-
-Sí, dime-
-¿Ya has asesinado a alguien?- dijo con vergüenza en su voz Sakura, y juntó las puntas de sus dedos índice- pregunto, por lo que me dijiste que esas cosas no se hacían en lugares públicos-
-Ah, eso- dijo en tono divertido Tayuya- aún no he tenido la oportunidad, pero podría darse en cualquier momento por lo peligroso de nuestras actividades- le guiñó un ojo a Sakura, cosa que la ojiverde entendió como un "no".
-Cielos- dijo Sakura suspirando de alegría- por un momento creí que…-
-Olvidemos eso ¿Quieres?- interrumpió la ojos rojos- deberías ir a desayunar, la comida está puesta sobre la mesa, yo me encargaré de ella-
Sakura se levantó de su lugar y se acercó a Tayuya, la pelirrosa suavemente tomo el rostro de la chica mayor y juntó sus labios con los de ella. Tayuya simplemente se dejó llevar y cerró los ojos.
-Es mi manera de agradecerte- dijo finalmente Sakura separándose de Tayuya-
Tayuya sonrió y miró a la chica de los ojos esmeralda salir de aquella habitación. Dirigió su mirada hacia la rubia, debía admitirlo, aquella chica podía rivalizar en belleza con Sakura.
Lentamente acarició el rostro de la rubia, y súbitamente un recuerdo apareció en su mente. En él veía a una niña pelirrosa de ojos rojos llorando, y también como de pronto una joven pelirrosa mayor se acercaba a ella para consolarla. Sin embargo, la pelirrosa mayor, estaba cubierta de manchas de sangre por todo el cuerpo. Un estallido de sangre de aquél recuerdo la regresó a la realidad.
-"¿Qué demonios fue eso?"- se preguntó- dirigió nuevamente al rostro de la rubia- "sea lo que fuere, ella tiene la respuesta"-
La niña rubia corría por los pasillos de un extraño edificio, el cual contenía muchas puertas, cada una marcada con diferente número como si de un hospital se tratase. Detrás de ella, su padre y aquél extraño hombre de los ojos de serpiente venían discutiendo ciertas cosas que de vez en cuando la inquietaban.
-El tratamiento está listo- dijo el hombre de la larga cabellera negra- sin embargo, debemos tenerla en observación-
-¿En observación dijiste?- el padre de ella miró con angustia a aquél hombre- pensé que…-
-Sé lo que te dije, que ella estaría bien- dijo riendo con malicia el de los ojos de serpiente- pero debes tranquilizarte, la droga está en fase experimental y hemos tenido la mala fortuna que algunos sujetos de prueba han desarrollado efectos colaterales-
-¿Qué tipos de efectos colaterales?- inquirió aún más angustiado el rubio- Creí que se curaría mi hija…-
-Y se curará – respondió burlonamente el de cabello negro- solamente te estoy diciendo que pudiera no reaccionar bien, pero mírala ahora corriendo alegremente por el pasillo-
El padre de la niña miró hacia donde su hija corría, la pequeña rubia jugueteaba en un sillón que se encontraba en medio del pasillo entre las puertas de dos habitaciones. La chiquilla brincaba de alegría sobre los cojines de aquél mueble, como si no tuviese ninguna enfermedad.
-Es cierto que estoy en deuda contigo….pero-
-No te preocupes por eso- rió el tipo de los ojos de serpiente- los efectos secundarios podrían ser benéficos para ella, solo tiene que aprender a controlarlos-
Aquello había dejado confundido al padre de la rubia. Miró con aspereza a aquél sujeto que le había prometido la cura para la enfermad terminal de su hija.
-Y en cuanto a mi "pago"- dijo el de la piel pálida- ya hablaremos de eso más tarde, primero hay algunas cosas que debes saber…-
La niña siguió mirando la escena, y vio como su padre se alejaba en compañía de aquél extraño por el fondo del pasillo. Lentamente la chiquilla se bajó de aquél mueble, dispuesta a seguir a su padre, pero entre más corría, ellos más se alejaban. Ella extendió la mano hacia su padre tratando de alcanzarlo, pero desapareció en una densa oscuridad, todo se había oscurecido de nuevo.
-¡Papaaa!- gritó con desesperación la pequeña estirando su palma derecha hacia la oscuridad donde su padre había desaparecido con aquél misterioso sujeto.
-¡Papaa!- fue lo primero que exclamó Ino al despertar. Se llevó las manos a la cabeza, todo aún le daba vueltas, poco a poco comenzó a ver de nuevo con claridad y se dio cuenta que estaba en una habitación, pero muy diferente a su sueño. La rubia notó que la habitación era algo acogedora a pesar del decorado con tonos Darketos y Ghóticos, definitivamente, eso no se parecía en nada a un hospital.
-¡Vaya! Por fin despertó la bella durmiente- escuchó una voz a su lado, Ino miró en dirección al sitio donde provenía aquella voz conocida para ella, y descubrió a Tayuya frente a ella con los brazos cruzados.
-Eres tu…- dijo la rubia un poco sorprendida – ¡Sakura!- exclamó recordando lo sucedido- ¡Sakura!, Ella.. ¿Es...está bien?-preguntó casi en un murmuro.
-Descuida, ella se encuentra…- pero Tayuya no pudo terminar la oración porque en ese instante Sakura entró corriendo a la habitación.
-¡Ino!- exclamó con alegría la chica de los ojos verdes –Por fin despertaste ¡Qué alegría!-
Sakura abrazó efusivamente a la rubia sosteniéndole la cabeza contra su pecho, y lentamente besó la frente de Ino. En los ojos de Sakura lágrimas comenzaron a escurrirse.
-Ino….chan, me alegra mucho que estés bien-
Ino no terminaba de asimilar aquella escena, para ella, era la primera vez que alguien se preocupaba así por su persona, desde hacía mucho tiempo. Tayuya sin embargo vio la escena con recelo, ver el acercamiento entre esas dos y la repentina atención de Sakura hacia Ino despertaba algo raro en ella, así que ladeando la cabeza, lentamente salió de aquella habitación, sin que ellas lo notaran.
-Sakura, dime- dijo finalmente Ino rompiendo con aquél momento- ¿Qué fue lo que sucedió?-
Sakura no sabía que tendría que explicarle a su amiga todo lo acontecido, por un momento desvió la mirada lejos de los orbes azules de la rubia, todo aquel tema le incomodaba, tomando en cuenta como se había originado todo por los celos enfermos de la pelirrosa.
-Ino…- Sakura llamó la atención de la rubia- ¿No puedes recordar?-
Ino se llevó ambas manos a las sienes, se sentía mareada, y el tratar de pensar y recordar aquellos acontecimientos le agotaba. La rubia soltó un suspiro y cerró los ojos, para finalmente negar con la cabeza.
-Lo…lo siento, pero, estoy en blanco-
Sakura miró fijamente a la rubia, Ino al sentirse observada se ruborizó levemente y desvió la mirada. La pelirrosa sonrió ante el gesto de su amiga, ya que la expresión de vergüenza de su amiga la hacía verse realmente linda. Sakura abrazó nuevamente a Ino, la rubia solamente se quedó inmóvil dejándose invadir por la calidez que la pelirrosa le mostraba.
-Bueno, no importa- dijo Sakura alejándose levemente de la rubia y tomándola de las manos- debes estar hambrienta, te parece si desayunamos primero, y después platicamos, hay muchas cosas de las que nos tenemos que informar-
Ambas chicas salieron de la habitación donde se encontraba la rubia, Sakura llevaba de la mano a Ino y llegaron hasta la cocina. En el comedor se encontraba servido un modesto desayuno de Hot Cakes y jugo de Naranja, en total tres porciones sobre la mesa.
Tayuya estaba en la ventana que daba hacia el muelle, la brisa marina agitaba levemente sus rosados cabellos. Su mirada perdida mirando el horizonte, en especial al sol que comenzaba a elevarse a la distancia sobre el mar. Y nuevamente aquél recuerdo con la chica de cabellera y ojos rojos iguales a los de ella, unos ojos rubí llenos de locura.
-"Lucy"- pensó Tayuya- "Hermana porque te comportabas asi?"-
El repentino tono de su celular la sacó de sus pensamientos. Era un mensaje de Karin, Tayuya respondió rápidamente y le escribió que necesitaba verla ese día. Karin respondió con un "OK" acompañado de varios emóticons.
-"Esa loca"- sonrió Tayuya de medio lado- "Sin embargo, las cosas se han complicado…"
-¿Otra vez pensado sola?- le preguntó Sakura acercándose a ella y abrazándola por detrás- He venido a buscarte porque nos sentimos un poco solas sin ti alla en ese gran comedor-
-Oh ¿En verdad?- preguntó Tayuya arqueando la ceja- ¿una mesa para cuatro se te hace demasiado grande?-
-Es inmensa- sonrió Sakura.
Y así la pelirrosa menor se llevó a Tayuya tomada de la mano hacia el comedor, como había hecho con la rubia hacía un momento. Para la pelirrosa mayor, todo era un mar de emociones, desde los celos que sentía de ver a Sakura tan cerca de la rubia, hasta la confusión por todo lo ocurrido el día anterior y las extrañas habilidades de la rubia, que de alguna manera le recordaban un poco sobre el pasado, ese pasado que había querido olvidar en el cuál su hermana mayor era la protagonista.
Hola estimados lectores, aquí reportándome de nuevo, les traigo otro capítulo más, no crean que la dejaré a la deriva. Pero bueno, espero entiendan que a veces la responsabilidades restan tiempo, y bueno, me gusta escribir cuando estoy enganchado en la historia, de otro modo no escribo nada. Ustedes entenderán, la pasión y la imaginación van de la mano. Hasta el próximo, me despido… Tengan un buen día/noche
