¡Holaa! Aquí traigo el nuevo capítulo ^^ Y con momento Chizuru x Tsunami ;) ¡Y muy romántico! (O esa, por lo menos, es mi opinión...)

¡Espero que os guste tanto como a mí me ha gustado escribirlo! :D


Chizuru: ¿Como que parece más raro de lo habitual? -repitió la frase de su amiga apartando un segundo la vista de la carretera.

En esta ocasión estaban solas en el coche, contándose las nuevas novedades.

Akiko: Que no tuvo la misma reacción que antes tenía... ahora es como si no le importara lo que hago con Tsunami o como si fuéramos invisibles para él.

Chizuru no contestó, por lo que Akiko continuó.

Akiko: Y... simplemente, a veces es raro conmigo.

Chizuru: ¿Cómo se ha comportado?

Akiko: Pues en una ocasión, estando en deporte, yo estaba descansando de las flexiones, y el se puso a hacerlas encima mía, ¡sin camiseta! -exclamó como si fuera un hecho increíble.

Chizuru mantenía la mente fría escuchándola.

Chizuru: ¿Y te dijo algo para haber hecho aquello?

Akiko: Sí. A lo de ponerse encima mía a hacer flexiones, porque quería sorprenderme, y a lo de quitarse la camiseta, porque tenía calor.

Al final Chizuru meneó negativamente la cabeza.

Chizuru: No entiendo qué le estará dando a ese tío...

Akiko: Ni yo...

Chizuru: Lo único que se me ocurre es que esté intentando controlar sus celos hacia ti y Tsunami, y para ello se esté haciendo el pasota, y además intente provocar algo en ti haciendo... lo que hace.

Akiko: Será eso...

Chizuru: Pero no te comas todavía la cabeza con esto -la avisó-. Espera a ver cómo van las cosas estos días hasta el viaje, o incluso después. Así sacaremos las conclusiones que necesitamos.

Akiko pensó en ello. Llegó a una conclusión, y asintió con la cabeza.

Akiko: Tienes razón.

Chizuru esbozó una sonrisa torcida.

Chizuru: Eso siempre -pareció acordarse de algo-. Y hablando de la calor que hace y de que te vas de viaje, ¿no necesitas un biquini nuevo?

El tiempo que pasarían fuera de Japón para ella serían puras vacaciones. Para ella y para el resto de la clase que no estuviera involucrada en el concurso. De lo que no estaba muy segura es de si habría siempre sol en todos los sitios, por lo que en los temas para bañarse no había pensado, además de que se le habían olvidado por completo. Estaría más centrada en otras cosas...

Akiko: ¿No sirve mi biquini del año pasado? -preguntó con precaución.

Hablaba del que había llevado a la playa el día de la promesa de Tsunami, el cual nunca le había gustado mucho a su amiga, por ser tan simple. Era celeste como el cielo, con algunas lentejuelas blancas en las tirantas. Lo habían comprado el verano pasado, y desde que Akiko se lo mostró, Chizuru había empezado a tenerle una especial manía.

Chizuru: ¡¿Esa porquería quieres llevarte?! -la miró con ojos abiertos de par en par, decepcionada por lo que oía de parte de su copiloto.

Akiko: Bueno... a mí me gusta -se excusó.

Chizuru: Pues ni a mí ni a nadie más creo que le guste, así que te tienes que comprar uno nuevo. Además, ya no existe.

Akiko la miró con el ceño fruncido.

Akiko: ¿Qué quieres decir con que no existe?

Chizuru: Que, como se tenía que haber hecho nada más inventarlo, ha acabado en la basura.

Akiko: ¡¿Qué?! -exclamó sin creer la decisión a escondidas que había tomado Chizuru.

Chizuru: ¿Te lo tengo que repetir? Porque como te hayas sorprendido de eso es que realmente no te conozco del todo.

Akiko: ¡Me gustaba! -se quejó.

Chizuru: Pero si no valía para nada -después de una pausa, suspiró-. Pero lo he tirado hoy a la basura de nuestra habitación, al fondo del todo para que no lo encontraras, aunque el plan haya acabado de irse a la mierda.

Akiko no supo si abrazarla por la confesión que acababa de hacer o seguir enfadada con ella por exceso de total descaro de confianza. Antes de nada, Chizuru continuó hablando.

Chizuru: Quise deshacerme de él para que así te fueras a comprar uno con mi proposición, que pensé que te gustaría...

Akiko: ¿Qué proposición? -la interrumpió.

Chizuru: Que fueras a comprarte el biquini nuevo... con Fudo.

Akiko: ¿Con Fudo?

Chizuru: Sí -su tono de culpa anterior se convirtió en emoción-. Así podréis pasar una estupenda tarde juntos, porque yo iba a ir con Tsunami también a que se compre unas cosas. Podemos ir al centro comercial y ya luego nos vamos por nuestro lado un rato. Y lo bueno es que cuando nos volvamos a ver me podré fijar en lo que haga Fudo, y ver qué trama. ¿No te parece un buen plan?

A Akiko se le fue dibujando una sonrisa, pasándose su enfado con Chizuru. Al ser lo bastante ancha se giró hacia su amiga, volviendo todo a estar como antes.

Akiko: Es muy bueno, Chizu. Como todos tus planes.

Chizuru: Oy... Aquí solamente faltan los plausos del público...

Akiko se echó a reír, haciendo lo mismo Chizuru.

Akiko: Por cierto, ¿cuándo tiraste el biquini para que yo no te viera?

Chizuru: Cuando te dije que me iba un momento al baño.

Akiko: ¡Chica embustera! -se sorprendió, recordando la escena en la que estaban desayunando y de pronto Chizuru había saltado con eso. Incluso había oído la cisterna del váter.

Chizuru se encogió de hombros orgullosa de sí misma.

Chizuru: Era por una buena causa.

~~...~~

Akiko: Eh, Fudo -lo saludo cuando éste cogió el móvil.

Fudo: ¡Hola, Akiko! ¿Qué pasa? -Akiko lo notó contento por su tono de voz.

Akiko: ¿Ya has terminado los deberes?

Fudo: Uf... Hace tiempo. ¿Por?

Akiko: Es que yo también, y Chizuru me propuso un cosa. Tsunami y ella van a ir al centro comercial a hacer unas compras, y al ver mi biquini pensé que tendría que comprarme uno nuevo. ¿Me quieres acompañar?

Fudo: Vale, no tengo nada mejor que hacer -contestó casi sin pensarlo.

Akiko: Bueno, pues a las 17:00 te pasamos a recoger. Estate preparado.

Fudo: ¿Cuándo no lo he estado? -bromeó, oyendo entonces la risa de Akiko.

Akiko: Adiós...

Fudo: Hasta luego.

Colgaron a la vez, y Akiko apretó el puño, contenta de que hubiera aceptado. Podría pasar una tarde entera con él, los dos solos... ¡qué alegría le daba aquello!

Corrió a la habitación, donde Chizuru estaba sacando ropa del armario.

Akiko: ¡Fudo se viene! -anunció dejándose ver al lado del mueble.

Chizuru: Qué bien -se alegró por su amiga, estando más centrada en la ropa que ponía sobre la cama, conjuntando pantalones con camisetas y camisas de todo tipo.

Akiko se acercó a ella, poniéndose a su lado y mirando las prendas sobre el colchón. Se dirigió a su amiga, que daba media vuelta en ese preciso momento.

Akiko: ¿No te decides? -preguntó con las manos tras la espalda.

Chizuru colocó una nueva camiseta sobre otra de color verde.

Chizuru: No -estudió el conjunto que acababa de hacer, pero termino por rechazarlo.

Akiko: ¿Quieres que te ayude? -sin esperar respuesta cogió en alto la camiseta verde- Yo creo que esto te sienta muy bien.

La otra observó una camisa que acababa de sacar, y sin mirar a lo que se refería su amiga, supo perfectamente cual de sus muchas camisetas le había gustado.

Chizuru: Me queda muy bien, pero no perfecta -esta vez tiró la camisa por los aires, poniendo después sus brazos en jarras sobre la cintura-. Y tiene que quedarme perfecta.

Akiko: Perfecta por Tsunami, ¿verdad? -adivinó con una pícara sonrisa.

Chizuru: Me entiendes perfectamente.

Akiko se echó a reír al tiempo que veía otra camiseta.

Akiko: ¿Y ésta?

A Chizuru pareció interesarle esta opción. La camiseta era de tirantes de unos tres centímetros de ancho cada uno, con botones en la parte del escote para poder graduar como lo quisieras de abierto. Cogió un extremo de la prenda gris que Akiko sujetaba en alto, ambas evaluándola.

Chizuru: Es una de las que más me gustó...

Antes de que continuara la frase Akiko dio un comentario.

Akiko: Claro. Te coges una coleta alta y quedarás monísima. Y Tsunami deberá tener cuidado con esos chicos que no paren de mirarte.

Con lo último consiguió que su amiga ensanchara una sonrisa.

Chizuru: Creo que... Sí, tienes razón -se colgó la camiseta al antebrazo, como una camarera-. Con esto arrasaré.

De paso se cogió unos vaqueros largos con cortes y fue al baño a prepararse, por fin decidida a la perfección. Lo mismo hizo Akiko, que no le costó decidirse como a Chizuru. Ella cogió una camisa palabra de honor fucsia, bastante bonita según las dos chicas, y unos shorts cortos de color blanco. Esperó en la puerta hasta que su amiga salió del baño, dando un giro sobre sí misma.

Chizuru: ¿Qué tal?

Akiko: Como te dije, Tsunami deberá de tener cuidado.

Chizuru: ¡Genial! -exclamó satisfecha, meneándose por encima de su cabeza una lisa cola de caballo.

Akiko: Pues ahora me toca a mí -dijo, y salió de su apoyo en la pared para entrar al aseo.

No tardó mucho en sustituir el uniforme escolar por sus nuevas ropas. No se hizo nada especial en el pelo, dejándolo suelto por la espalda, cayendo por ella con los mechones ondulados.

Al abrir la puerta se encontró con que Chizuru la esperaba junto al marco de la entrada de su habitación, que estaba de cara al baño. La miró con los brazos cruzados sobre el pecho.

Chizuru: ¿Esa es nuestra camisa favorita?

Akiko: Sí. ¿No me queda bien?

Chizuru: A ti es a la que mejor nos quedaba de las dos.

Akiko: No exageres...

Chizuru: Es la verdad -admitió, para después mirar la hora en su reloj de pulsera-. ¿Le dijiste a Fudo que le iríamos a buscar a las cinco?

Akiko: Sí.

Chizuru: Pues vamos tirando.

Cogieron sus llaves, móviles y dinero y salieron del apartamento. A continuación se dirigieron al coche, pensando en ir directas a la casa del semi-rapado. Después irían a por Tsunami, el más tardón de todos. Al recoger al primero, Chizuru comenzó a preguntarle por el instituto, pasando entre tema y tema a qué tal le iba con su novia. Ahí Fudo había dicho que habían cortado. Akiko miró de reojo a su amiga. Ésta mostró pena al enterarse de ello, diciéndole cuánto lo sentía. Fudo le dijo que no pasaba nada, y que era mejor para él, ya que podría concentrarse más en sus amigos, como quería. Justo lo que le había dicho a Akiko. Entonces fue Chizuru la que miró de reojo a Akiko, pero con una sonrisa. Con eso le decía cuánto le creía del uno al diez. Cero. Pasaron a recoger a Tsunami que se sentó en el asiento de atrás junto a Fudo después de haberlos saludado a todos desde la calle.

Fudo: ¿No besas a tu novia? -se extrañó cuando el surfero se puso a su lado. Éste frunció el ceño mirando al centrocampista.

Tsunami: ¿Cómo?

Fudo: Con lo cariñosos que sóis en clase no sé como no os dáis un simple beso en la calle.

Tsunami se encogió de hombros.

Tsunami: Está bien. Como quieras.

Se estiró desde su asiento para llegar donde estaba Akiko, y le plantó el beso que pidió Fudo. Aunque lo hubo pedido, no pudo evitar mirar a otro lado. Al igual que hizo Chizuru. Al terminar Tsunami volvió a ponerse bien en su asiento, como un muelle que vuelve a su posición inicial.

Tsunami: ¿Ya lo ves todo más normal?

Fudo había vuelto a mirar al frente hace rato.

Fudo: Sí, ahora todo cuadra.

Chizuru dio un tirón al freno de mano.

Chizuru: Pues vamos al centro comercial.

Llegaron a dicho lugar en poco tiempo. Con la velocidad del coche no tardaron más de diez minutos, contando el aparcamiento. El viaje no fue tenso, ya que no hubo silencio. El primero en bajar del vehículo fue Tsunami, que esperó a que su verdadera novia saliera. Fudo y Akiko, casi al unisono, bajaron del coche los últimos.

Tsunami: Nosotros vamos la tienda de deporte. Chizuru me acompañará.

Fudo: Pues entonces yo iré con Akiko -miró a la nombrada-, no la quiero dejar sola.

Akiko le sonrió, dándole la gracias de ese modo. Al llegar al segundo piso del gran centro comercial, abarrotado de gente, cada pareja se separó yendo por su lado.

Fudo: ¿Vamos a por un biquini para ti, no? -le preguntó a Akiko antes de entrar a la tienda.

Akiko: Exacto. Aunque si quieres podríamos ir a por algo para ti.

Fudo echó la cabeza hacia atrás con una carcajada.

Fudo: No creo que vaya a tener tiempo de bañarme en ningún sitio con tanto partido y entrenamiento.

Akiko: Nunca se sabe. Yo podría conseguirte un hueco.

Fudo la miró divertido.

Fudo: ¿De verdad?

Akiko: Nunca dudes de mí cuando quiero conseguir algo.

Fudo: No lo dudo -ni mucho menos. Él sabía mejor que nadie que eso era indudable.

~~...~~

Tsunami y Chizuru entraron dentro de la tienda de deporte. Intersport, según el largo cartel rojo, azul y blanco de la entrada. Se centraron primero en buscar una mochila para Tsunami, según él para el viaje. Chizuru pensó que sería para cuando quisiera hacer una excursión para ver el país a donde fuera, como un verdadero turista, con su cámara de fotos a juego. Rió al imaginárselo así, y Tsunami le preguntó qué le hacía tanta gracia. Al contárselo compartieron las risas. Ojearon dando un paseo por la tienda, Tsunami acompañado por la espalda de su nueva mochila, y al llegar donde estaban los zapatos en una gran estantería, Chizuru los miró.

Chizuru: ¿Sabes que no os pude ver mientras Akiko y tú os besabáis?

Tsunami la miró desde lo alto que era con el ceño fruncido.

Tsunami: ¿Y eso?

Chizuru se encogió de hombros.

Chizuru: No sé... Simplemente tuve que apartar la mirada de vosotros. Fue una necesidad.

Tsunami esbozó una sonrisa juguetona después de unos segundos de silencio.

Tsunami: ¿No te estarás poniendo celosa?

Chizuru volvió a encogerse de hombros.

Chizuru: No debería, porque fui yo la que os dije que teníais que hacer eso para que Fudo se pusiera celoso, pero... a lo mejor el efecto me está llegando a mí también.

Tsunami rió a carcajadas. Le divertía que Chizuru se pusiera celosa, y como ella había dicho, aunque fuera su propio plan, pero cuando lo admitió también sintió alegría. Seguro que él se hubiera puesto igual si le hiciera algo parecido, o incluso peor, y ahora ella le había demostrado que también era así. Eso demostraba cuánto le importaba su amor.

Tsunami: Ay, Chizuru... -dijo aún con restos de la risa, y vio como su novia agachaba la cabeza al suelo. Estaría avergonzada por haber admitido aquello y que encima se riera de esa forma. La cogió con delicadeza de la barbilla, e hizo que sus ojos se miraran- Cómo me gusta que te pongas celosa... -ella se sonrojó, y parecía que no podía reprimir una pequeña sonrisa. Él continuó- Aunque no deberías.

Chizuru: ¿Ah no? -musitó como si acabara de salir de un enfado, mirándolo de reojo.

Tsunami seguía con su expresión divertida.

Tsunami: No. Porque ninguna chica podría encandilarme como tú. Encantarme como tú. Provocarme como tú. Enfadarme como tú. Ponerme las cosas difíciles como tú. Besarme, abrazarme, tocarme... como tú. Pero sobre todo, ninguna podría enamorarme como tú.

Chizuru se sonrojó todavía más a cada adjetivo, pero el último fue el colmo. ¡Parecería un verdadero tomate!, pensó. Pero ese efecto era bastante racional, después de lo que le dijo ese chico. Aún así, intentó no dejarse llevar por el calor intenso en sus mejillas.

Chizuru: ¿De verdad...? -se le ocurrió decir, a pesar de que ninguna de sus frases ingeniosas le llegaba a la cabeza.

Tsunami: Nunca le he dicho esto a ninguna, y por algo será.

Chizuru bajó la mirada, sonriendo más ampliamente. Tsunami hizo de nuevo que sus ojos se cruzaran. Entonces se besaron. Al principio dulce y tierno, sus bocas se movieron en movimientos apasionados en cuestión de segundos, olvidándose por completo de todo lo demás. Tsunami, que todo el tiempo había tenido el brazo en torno a la cintura de la chica, aprovechó aquello para atraerla más a sí, pegándose ambos cuerpos todo lo que se pudiera. Él movió sus pies hacia delante, haciendo que Chizuru fuera andando en dirección contraria. Entonces ella chocó la espalda contra las estanterías, sonando como algo chocaba contra el suelo. Se separaron abriendo los ojos, y ambos miraron en dirección a donde unos cuatro zapatos habían caído, provocando el ruido. Los que se encontraban cerca los miraban, a ellos y a los zapatos que cayeron por accidente. Tsunami se separó por completo de ella, agachándose para recoger las deportivas.

Tsunami: ¡Perdón, perdón! -se disculpó poniendo dos zapatos en su sitio, o más bien donde él creía.

Chizuru lo ayudó, riendo junto a otra chica acompañada de un hombre más mayor, que puso los ojos en blanco y tiró de ella para no que no vieran más la ridícula escena. Debía de ser su padre. Otro que pasaba por allí también se los había quedado mirando, pero éste pasó de largo al ver qué era lo que sucedió. Si otros los observaban desde más lejos, no estaban al alcance de la vista para saberlo.

Después de poner cada uno una deportiva en la estantería de plástico, se miraron riendo a la vez.

Chizuru: La que hemos líado... -comentó entre risas.

Tsunami: Ya... Espero que a Fudo y Akiko les vaya mejor que a nosotros...

Chizuru: Yo también... -echó un vistazo a los zapatos, comprobando que estuvieran ya en condiciones. Al hacerlo miró a su novio- Anda, salgamos de aquí de una vez.

Tsunami: De acuerdo. Tengo la corazonada de que nos hemos pasado demasiado tiempo en esta tienda.

~~...~~

Akiko y Fudo se pasearon durante largo rato por la tienda, sin decidirse a qué biquini echarle el diente. Aún así no se cansaban de la compañía del otro, es más, la disfrutaban. Hacían bromas sobre los maniquies, imaginaban como le quedaría a Fudo algún que otro top femenino... Se entretenían. Ahora lo que hacían era mirar unas perchas con biquinis de múltiples colores. Más que nada chillones. Akiko tenía la barbilla apoyada en su puño, sujetándose el codo de ésta mano con la otra. Fudo la seguía por detrás, ojeando también qué biquini le quedaría bien a su amiga. Ella sacaba de vez en cuando un biquini a la luz, hasta que sacó un totalmente fuera de la percha, y lo volvió hacia Fudo.

Akiko: ¿Qué te parece?

Fudo lo miró, frunciendo el ceño. Era rosa pálido, y muy simple. Ahí se dio cuenta de que Akiko no era de complicarse mucho en ropa de playa.

Fudo: Hombre, está bien... -Akiko, lo miró con una sonrisa de orgullo, pensando por el comentario que le había gustado a él también- Si te quieres parecer a mi abuela.

Akiko borró su sonrisa y lo miró con ojos muy abiertos.

Akiko: ¡¿Cómo?!

Él levantó las manos en alto, a modo de defensa.

Fudo: Me has pedido mi opinión...

La chica frunció los morros, y puso el biquini en su sitio con gestos bruscos. Fudo se preguntó si estaría enfadada.

Akiko: Pues venga, listo. Busca tú un biquini que no me quede como a una anciana.

Fudo miró el repertorio que tenía para escoger, y se encogió de hombros.

Fudo: De acuerdo.

Dio media vuelta y comenzó a buscar. Miró de uno en uno, pensando cuál le quedaría mejor. Pensó en la forma de su cuerpo, como la había visto en la playa... Se le ocurrió que algo coqueto y sexy le hiría como un guante. Además ella era dulce... le pegaría los colores pasteles. Vaya, se estaba sintiendo un experto en moda de repente. No sabía cómo tomárselo. Pasó a por otro biquini, y al ver el siguiente en la fila se lo quedó mirando. Parecía tener lo que buscaba. Lo sacó y se lo enseñó a Akiko.

Fudo: ¿Te gusta?

La chica lo miró con detenimiento. El sujetador era un balconette, de modo que en la parte superior parecía una línea recta, como un rectángulo. Tanto eso como la braguita constaban de colores pasteles, con el fondo blanco, formándose por encima rayas azul y rosa pastel, que hacían cuadrados. El rosa eran las líneas horizontales, y el azul las verticales. Las rosas tenían unas líneas compañeras, del mismo color mucho más claro, y con el grosor más fino.

Akiko ladeó la cabeza.

Akiko: Bueno, tú eres el experto. Me lo provaré y a ver cómo me queda -informó cogiendo la prenda de la mano del chico.

Fudo: Seguro que te queda bien -sonrió-. Mi intuición nunca falla.

Ella dio media vuelta, dirigiéndose al provador de al lado.

Akiko: Ya veremos.

Andó unos pocos pasos, seguida de Fudo, abrió la cortina después de comprobar que no estaba ocupado, y se metió en la pequeña cámara. Él la esperó fuera, apoyándose en la pared de cara al provador. Mientras esperaba miró a sus lados, encontrándose a la izquierda con un maniqui encima de una plataforma hecha del mismo material que la pared. El muñeco sin cabeza vestía un vestido de playa amarillo. Pensó si no daría miedo el hecho de que no contara con aquella parte del cuerpo, pero después de reflexionar supo que estaba mejor así. Los maniquies con cabeza parecían dar más miedo que los que no tenían, por las expresiones faciales que les hacían. ¿Es que los que los fabricaban no les veían la cara? A lo mejor no. Miró a su derecha y vio, junto a la esquina de la pared, como acababa la fila de biquinis en la que habían estado hace un rato. Quiso buscarle otra opción por si no le gustaba lo que se estaba provando, pero al estirar su mano para iniciar la busqueda, Akiko lo detuvo saliendo del provador. Él giró la cabeza hacia ella. Se quedó embobado en el acto, sin que sus ojos se pudieran detener de subir y bajar.

Akiko: ¿Qué tal? -Preguntó con algo de timidez.

Fudo soltó mentalmente Guau... Wah... Guau... Ella tenía la cadera levemente ladeada, mostrando más curvas. En ese lado de la cadera tenía su brazo derecho apoyado, puesto a modo de jarra. Su pecho encajaba perfectamente en el sujetador, y se fijó en lo sexy que quedaba la evilla plateada en el lado izquierdo de su cadera. A parte su pelo, ahora todo recogido por su hombro izquierdo, era otra de las cosas que lo remataban.

Finalmente contestó.

Fudo: Pareces un evoltorio de caramelo...

La chica no se esperaba una respuesta de ese tipo.

Akiko: Vale. No sé cómo tomarme eso...

Entonces Fudo sonrió juguetonamente.

Fudo: ¿Y sabes que me gustan mucho los caramelos?

Akiko abrió los ojos ampliamente, sonrojándose en el acto.

Akiko: G-gracias... -fue lo único que se le ocurrió decir.

Fudo: No hay de que.

En ese instante un grupo de chicos entraron por la puerta de la tienda. Eran tres, de la misma edad que ellos seguramente. Se fijaron en Akiko. Uno de los chicos pegó un silbido. Ahí fue cuando se dieron cuenta de la presencia de los nuevos clientes. Ella miró a otro lado, mientras que Fudo los miró de reojo, molesto. Los habría matado con la mirada si hubiera podido, o como mínimo los habría enviado lejos del país. Pero los nuevos no parecían darse cuenta de él. Uno de ellos habló con sus amigos, susurrándoles, y los otros asintieron. Fue cuando ese vino hacia Akiko. La miró de arriba abajo, incomodándola con sus ojos celestes.

X: Joder, tía... Cómo te queda ese trapito.

Akiko, sin querer dirijirle la mirada, respondió.

Akiko: Gracias -dijo con expresión adusta.

Él sonrió.

X: Anda no seas así... -fue acercando su mano a su cintura- Aunque tengo que admitir que las difíciles me ponen...

Fudo ya no lo pudo resistir más. A grandes zancadas se acercó a ellos, y cuando el desconocido estuvo a punto de tocar su piel, él se puso en medio de los dos.

Fudo: Eh, tú, ¿no te das cuenta de que no está sóla? -le dijo en tono enfadado.

El chico lo miro con desprecio.

X: ¿Y tú quién coño eres?

Fudo: Su novio, así que ya puedes estar volviendo con tus colegas a provar con otra.

El ligón lo evaluó, y soltó un "tss". Supo que no tenía que seguir intentando nada más con la novia de otro, y más si ese otro tenía la pinta de Fudo. Volvió sobre sus pasos y se juntó con sus amigos, como Fudo le había dicho que hiciera. Habló con sus colegas, mirando a los que seguían junto al provador. Fudo también los miraba, al que más al ligón del grupito. Terminaron la charla y se largaron de allí. Fudo se volvió hacia Akiko al verlos marchar.

Akiko: Gracias, Fudo... No llegas a estar y no sé qué habría pasado.

Fudo: Pero estaba. Y mientras esté a tu lado siempre intentaré protegerte.

Aquellas palabras se las dictó el corazón, y él las soltó sin poder contenerse. A lo mejor la habría cagado, y habría mandado su plan a la mierda... Pero tenía que decirlo, y ya lo había hecho. Akiko lo miró a los ojos, verdes y centelleantes, y llenos de sinceridad. Quiso acercarse más a él. Quería abrazarle, sentir como cumplía su promesa de protegerla a toda costa. También quería besarle. Esto ya no pudo contenerlo. Se estiró, empinándose con la punta de sus pies. Ya podía sentir su respiración sobre sus labios. Cálida y algo acelerada. Pronto sentiría el roce de su boca contra la suya. Entonces, él giró bruscamente a otra dirección, impidiendo que se produjera el beso.

Fudo: Cambiate por si aparecen más tipos como ese.

Ya no dijo nada más. Akiko puso sus pies planos sobre el suelo, agachando la cabeza.

Akiko: Está bien -y se fue al vestuario, sin mirar atrás.

Fudo la vio irse, tapándola de pronto una cortina. Estuvieron a punto de besarse, y aunque era lo que tenía que hacer, se arrepentía de haber girado la cabeza.


CONTINUARÁ...


¿Y qué tal? Tengo que decir que no me venía la inspiración, y que le he tenido que pedir ayuda a mi amiga Amanda, que me ha dado la idea para escribir el momento de Fudo y Akiko. Sin ti habría sido un desastre de escena u.u ¡Gracias, Amanda! ;))

¡Hasta pronto! :)