La Maldición de los Thestrals

- ¿Padre? - y Jasón sintió cuando el hechizo dejo de hacer efecto y su rostro se soltó - pero tú eres Falcon Harrison. - Jasón no sabía que mas decir.

- Tenía el derecho de darme un nuevo apellido, de cualquier forma, jamás recibí el apellido Galeón, mi apellido original fue el de mi madre: Harris; cuando tome la decisión de largarme de la casa de mi madre y obtener lo que deseaba, me adapte un nuevo apellido para que la relación con mi madre fuera menos obvia, de cualquier forma debo admitir que hederé un poco del romanticismo literario de mis padres ya que el Harrison, aunque bastante obvio, me pareció siempre adecuado debido a que era el hijo de un Harris.

- ¿Harris? - y el labio de Jasón tembló - tu madre era Anne Harris.

- La misma.

Y entonces un deje de comprensión definitivo cautivo a Jasón, finalmente empezaba a comprender las verdaderas motivaciones de Falcon, pero aquello no le servía de nada en ese momento.

- Anne Harris, la escritora del único libro acerca de los Thestrals es… ¿Tu madre?

- Déjame explicarte - dijo Falcon - tu madre, Ángela, convencida de que su familia no podía ser la causante de la maldición, empezó a investigar acerca de la familia Galeón para encontrar tal vez algún dato que pudiera serle valioso en la búsqueda de respuestas. Su investigación iba en picada ya que la familia Galeón había sido impecable, es cierto que hubieron rumores acerca de fraudes, algunos de tus viejos parientes eran muy arraigados a ser sangre limpia y otros eran muy crueles en sus maneras de tratar a la familia, pero Ángela no encontraba nada que se asemejara a una razón de porque alguien podría atacar a una familia tan ilustre, eso fue hasta cuando encontró una anomalía en los registros familiares, algo que encontró en el árbol genealógico (porque se olvidó de ser borrado) pero que no halló en ningún otro lugar: La existencia de Gideon Galeón.

Jasón recordó entonces el nombre de aquel hombre en una esquina del árbol que estaba entre los papeles de Falcon. Si estaba en lo correcto, Gideon Galeón había sido un tío de su padre, Franco, lo que convertía a Falcon en primo de su padre y primo segundo suyo.

- Cuando no pudo encontrar muchos registros y Franco admitió que no sabía de la existencia de tal personaje empezó a indagar y a preguntar, y envió muchas cartas incluyendo una a mi persona con el fin de averiguar qué pasaba con él.

- Entonces usted le advirtió que no siguiera investigando y ella empezó a dudar, y por eso usted ¡La mató!

- Si, es cierto. Su muerte tuvo que adelantarse pues estaba muy cerca de la verdad, y si mi propia madre había sido capaz de descubrirla, probablemente ella también lo haría.

- Y ¿Cuál es esa verdad?

- Pues, la existencia misma de Gideon. Los abuelos de tu padre tuvieron muchos hijos e hijas, todos tan encantadores y hermosos como ellos siempre desearon excepto por uno que nació con una horrible enfermedad desconocida; una condición que engendro a un ser terrible y deforme, de un cuerpo horriblemente azulado (si, tenía ese color antes de morir) y de proporciones enormes y temibles. Y como cualquier familia de alta alcurnia - y Falcon dijo aquello enfadado -, lo mantuvieron en secreto y oculto al resto de la familia hasta averiguar que podían hacer con él. Su terrible conclusión fue criarlo lejos de la mirada del mundo hasta que cumpliera la mayoría de edad y poderse deshacerse de él…

- Mi familia jamás hubiera podido hacer tal cosa…

- ¡Tú no conociste a tu familia, tal vez Franco fue un buen hombre que paso inocente a este hecho, pero era su responsabilidad enterarse y el simple hecho de no hacerlo lo convirtió en un hipócrita como el resto de los demás!

- Entonces… ¡Esa fue tu motivación para matarlos a todos! - y Jasón mandó su brazo hacia atrás y sujeto con sus dedos la varita de su padre, y aunque sabía que no le servía de nada, sostenerla le daba fuerza para defender su estirpe. Lo que Falcon decía podía ser cierto, y Jasón admitía, que si era verdad, era un apto deplorable pero el error de un par de padres consternados no debía ser la sentencia de toda una familia inocente.

- Al principio si - continúo Falcon intentando conservar su compostura - luego diseñe un mejor plan… - y entonces Jasón comprendió de que se trataba todo eso, aun así dejo que Falcon hablara -. Continuando con la historia, la mejor idea que se les ocurrió fue dejarlo en un horrible lugar olvidado de dios llamado Crow Creek, conocían las leyendas de los Thestrals de aquel lugar y lo abandonaron en esta misma cueva, en la que estamos hoy.

Y entonces Jasón recordó la historia que Janire les había contado, y descubrió que lo que pensó como una camarilla de magos tenebrosos y gente avariciosa que habían llegado allá para llevar un artefacto que en el futuro les serviría para activar la maldición, era en realidad su propia familia. Lo que Anne vio en aquella época, tan solo eran a sus bisabuelos y tal vez a algunos sirvientes llevando a aquel hijo que jamás habían querido.

- Anne no se enamoró del guardián de aquel artefacto como habíamos pensado - dijo Jasón en voz alta en dirección a Ariel la cual solamente temblaba asustada y emocionada por todas las revelaciones que había tenido -, ella se enamoró de Gideon Galeón.

- ¡Exacto! Supongo que mi tía Janire les puso al tanto. - dijo Falcon sonriendo - Y a diferencia de lo que su apariencia podía decir de él, en realidad era una persona inteligente y encantadora, aunque eso desde luego jamás fue visto por sus padres. Era una persona culta que le encantaba investigar, y aunque la poca educación que había recibido fue desordenada, era capaz de leer, escribir, hacer cuentas básicas; aunque jamás fue bueno en el arte de la magia ya que era hasta cierto punto un squib.

Jasón miró de nuevo el cuerpo de Gideon colgando de aquellas cadenas y otra vez sintió que era algo que no debía ser visto o escuchado.

- Mucho antes de que mi madre tuviera el valor de conocerlo, otras criaturas se acercaron a él y lo aceptaron tal y cual era: Los Thestrals que, igual de incomprendidos, son seres cordiales, hogareños y amigables que lo dejaron vivir, y gracias a la magia rustica que Gideon conservaba en su cuerpo empezó a tener un control sobrenatural sobre esas criaturas, lo que le permitió escribir un pequeño convenio de información que luego le paso a mi madre para que publicara un libro.

Jasón empezaba a entender cómo funcionaba la maldición, pero le impresiono aun más el hecho de que lo único que le había sido de utilidad para combatirla había sido escrito por la misma persona que había causado todo aquel problema, e incluso se recordó así mismo pensando que la persona que había escrito aquel libro sonaba como si hubiera pasado un buen tiempo conviviendo con los Thestrals.

- Luego sigue la historia romántica entre mi madre y mi padre, y de cómo fui concebido - y Jasón ni Ariel fueron capaz de evitar hacer una mueca de desagrado. Falcon se rio con ellos y afirmó - ¡Claro que es desagradable! Desde luego mi padre me amo por el simple hecho de que su condición no había pasado a su descendencia (ya que el embarazo de Anne siempre le pareció un gran error) y pasó el resto de su vida consintiéndome y haciéndome feliz.

- Cuando yo era muy grande para entender ciertas cosas me di cuenta que mi madre y yo mismo sufríamos mucho por el abuso de las personas del pueblo que no nos querían por nuestras visitas diarias a la cueva de los Thestrals. Mi padre consciente de que eso podía afectar mi crecimiento tuvo la decencia de revelarme que yo era un hijo de gente muy importante y que la familia "Galeón" siempre había sido respetada y admirada; eso lo dijo en secreto ya que mi madre y él habían acordado no contarme nada de mi propia ascendencia pues aseguraban que estaban mejor así. Mi madre incluso tuvo que averiguarlo por sus propios medios ya que mi padre fue muy reticente a revelárselo. Eso me marco sin duda y siempre quise saber que se sentía aquel poder del cual pertenecía y del cual tenía derecho.

- Pero tu padre no pudo decirte más ya que murió cuando todavía eras muy joven - Jasón sonó un tanto vengativo, pues deseaba que Falcon sintiera lo que él sentía cuando se hablaba tan campantemente de la muerte de un ser querido.

A Falcon pareció no importarle porque siguió como si nada:

- Su muerte fue terrible - dijo -, yo estuve ahí, aparentemente su enfermedad no solo tenía un efecto en su físico si no que también había acortado mucho su vida, y aunque mi madre hizo lo imposible, con la poca magia que tenia, para salvarlo nada le fue útil y después de eso empezó a soltar improperios acerca de los Galeón y de cómo mi padre "Se merecía más", "Que no era justo", "Más hombre que ningún otro". Otro dato curioso es que debido a su tiempo vivido con los Thestrals su cuerpo no parecía envejecerse o podrirse y mi madre le hizo un hermoso altar que eventualmente remodele por esto que tenemos hoy. Luego la historia se torna aburridora y supongo que ya la conocen, mi madre enloqueció con el último deseo de mi padre y básicamente se olvido de mí. Yo me cansé de la vida que tenía y muy fui a buscar mis propios sueños, convencido de que mis dos padres habían sido unos ineptos y que yo debí haber recibido lo que me pertenecía, y como no fue así, debía por lo menos vengarme de los causantes de todo este mal.

- Pero Janire dijo que aquel hijo había muerto tiempo atrás - dijo Ariel. Andrew aun seguía tranquilo en sus brazos y Jasón agradeció que no llamara la atención, empezaba a darse cuenta que aquella historia llegaba a su fin.

- Ese viejo cuervo - respondió Falcon - Creo que debí haberla matado como hice con mi madre…

- ¿QUÉ? - gritaron Ariel y Jasón.

- Mi madre estaba causando demasiado alboroto con aquel libro - rugió Falcon enojado como si creyera tener la razón -, después de que luche mucho para que ninguna editorial lo publicara; en ese entonces empezaba a planear mi venganza y muchas editoriales habían mostrado demasiado interés, y un libro de esos a la mano de todos podía generarme muchos problemas e incluso delatarme; tan solo una pequeña editorial lo aceptó, y mi madre parecía querer más, así que con una simple visita y un veneno mortal termine con ese dolor de cabeza de una buena vez y por todas.

Jasón ahora estaba convencido de que trataba con un demente ¡Matar a su propia madre! Aquello era inconcebible.

- Y entonces mandaste la maldición - dijo Jasón demasiado conmocionado para decir cualquier otra cosa.

- Aparentemente - dijo Falcon - el control que mi padre ejercía sobre los Thestrals todavía se conservaba, dado que ningún Thestral intento comerse el cuerpo de mi padre, siendo una tradición de ellos, comerse a sus difuntos. - Jasón recordó leerlo en aquel libro - Entonces, gracias a los conocimientos obtenidos en el departamento de misterios y el poder que me brindo mi líder, diseñe una transfusión de magia de varias combinaciones de magia antigua y el uso de estas cadenas - dijo señalando las cadenas que atravesaban el cuerpo de su propio padre -. Así que la maldición de los Thestrals, no es tanto una maldición; sin duda alguna los Thestrals que controlo, debido a la magia son más feroces y solo obedecen mis órdenes de asesinato y captura, pero más que una maldición, es mi control absoluto sobre el destino de la familia Galeón.

La curiosidad entonces dio paso a la ira y a la necesidad de auto conservación, y Jasón supo que tendría que actuar de un momento a otro, tan solo necesitaba saber algo más, una cosa importante:

- ¿Cuál es el cambio en el plan? ¿Por qué mis hermanos siguen vivos?

- Casi se me olvida - dijo Falcon también apurado consiente que el tiempo de hablar se había acabado - Al principio solo quería matarlos a todos, y cuando estuve a punto de lograrlo me di cuenta que la venganza no me daría lo que realmente quería, y eso era todo el poder y el dinero que la familia Galeón tenia y que me pertenecía por derecho…

Y entonces, después de todo, si había sido por poder y dinero, pero Jasón descubrió que eso no importaba en absoluto, porque fuera lo que fuera, su familia seguía muerto y nada lo cambiaria, y ninguna motivación haría que fuera más o menos superable.

- …así que detuve a mis Thestrals y espere a que tu padre pudiera contactarme; tenía que ayudarlo y hacerle ganar mi confianza, él nunca me dio su ubicación y yo necesitaba hablar frente a frente con él, quería matarlo pero también quería que me hiciera un último favor. Cuando tu madre murió fue mi oportunidad ¿Por qué no te preguntaste la razón de que yo solo matara a tu madre y dejara que tu padre la enterrara sin atacarlo? Te mencione que tuve una charla con él en el que mi plan tomo total sentido. Pues, muy fácilmente pude haberlos matado con todo y dejado que todo el poder y el oro se perdieran en el mundo mágico, y ya que yo no era un "hijo" Galeón registrado y mi padre tampoco, no tendría derecho a la herencia; así que convencí a tu padre de que hiciera una herencia por si algo le pasaba a él y sus hijos sobrevivieran, una herencia donde me convertiría en él dueño de todo el oro y el poder Galeón… A mí, su verdadero heredero. Pero, las cosas no pasaron como lo esperaba, mi líder tuvo que convocarme y tuve que irme antes de que los papeles fueran firmados.

Y entonces Jasón recordó el papel de Herencia que había encontrado entre los papeles de Falcon, y se odio a sí mismo el no haberlo leído.

- Tu padre firmó el contrato y me convirtió en su tutor - y Falcon rió con fuerza, mientras que a Jasón las fuerzas volvían a abandonarlo - y agregó unas cuantas clausulas, entre ellas que la herencia solo tendría validación si los hijos de Franco Galeón estaban vivos o de lo contrario todo el oro iría a obras de caridad.

- No te asustó que la gente revisara la herencia y te volvieras un sospechoso - pregunto Ariel

- En absoluto, dado que la única copia la tengo yo… o bueno, la tenia, ya que Jasón me la robó, y aun así no importa, porque es un contrato mágico y aplica de todas formas, aunque no ninguna copia de él.

- Entonces no puedes matarme - y Jasón sintió un deje de esperanza.

- En absoluto - y Falcon comenzó a levantar su varita - el contrato no especifica en qué condiciones deben estar los niños y por eso los convertí en piedra, además de que tampoco especifica cuantos Galeón deben estar vivos.

Aquello fue la gota que rebasó el vaso. Jasón ya no quería mas charlas, y en ese momento se levanto y corrió en dirección a Ariel mientras sacaba la varita de su padre sin darle tiempo a que Falcon reaccionara a tiempo. Aunque Jasón sabía que no podía hacer nada con aquella varita apunto con ella a Falcon y le gritó:

- Usted no se acercara ni un paso más - y lo dijo con fuerza mientras cubría a Ariel con sus brazos - nos dejara ir sanos y salvos.

- Con que era eso - dijo Falcon asombrado y cautivado sin prestar atención a Jasón - Expelliarmus

La varita salió volando de las manos de Jasón y cayó metros atrás cerca del crucificado y de los cuerpos de roca de sus hermanos. Jasón miro como sus últimas esperanzas se desvanecían definitivamente.

- Esa varita tenía un poderoso hechizo de protección - Falcon rió - Franco siempre fue muy diestro en la magia, por eso mis Thestrals no podían encontrarte, a que no te funcionaba la varita muchacho ¿Cierto? La magia que tu padre conjuro en su propia varita, probablemente un segundo antes de morir, fue tan poderosa que cerró el flujo de magia de la varita ¿Dónde tenias esa varita cuando mis Thestrals te atacaron en el bosque?

Falcon rió aún más y Jasón se quedo de piedra.

- Entonces… entonces… - y Jasón tembló - no era el bebe.

- Tu pensabas eso - y Falcon se destornillo de la risa - claro que los Thestrals no atacan bebes, pero eso no es suficiente para detener a los míos… pero suficiente, creo que es hora de que todo esto termine. Es hora de llamar a la maldición de los Thestrals y termine lo que empezó.

Y entonces Jasón escucho el sonido de cascos.