Creía estar flotando en medio de un gran vacío, sin compañía y totalmente consciente de la propia nada que le rodeaba.
No cabían dentro de su mente los pensamientos negativos, o las emociones confusas.
Se sentía tan bien… sin cargas ni preocupaciones.
Hasta que escuchó algo…un sonido estruendoso y profundo, relajante…; y a lo lejos, muy debajo de la 'nada', un gran océano descansaba; olas iban y venían, chocando contra inmensas rocas…
Pero eso no era lo que en realidad le llamaba la atención.
En medio del mar, y bañado por las repentinas luces de un atardecer, se abría paso un navío, minúsculo y de pálidas velas, rumbo hacia el sol.
Comenzó a llover, y el navío desapareció, al igual que el día.
La nada comenzó a llenarse, y sentía las gotas de lluvia impregnándose en su débil cuerpo.
Se rodeó de luminosidad, y un hermoso sendero verde se dibujó, desde sus pies y hasta un horizonte difícil de prever.
Caminó, con una creciente confianza, hasta llegar a una pradera, enorme y maravillosa como ninguna otra.
Pero lo que más le sorprendió, fue que sólo había hierba, y dos árboles en su centro.
Tuvo que cerrar los ojos durante un momento, se había encandilado con la visión de aquellos árboles, radiantes e increíblemente enormes y frondosos.
Al acostumbrarse, pudo ver que uno de los árboles tenía radiantes hojas de oro y un tronco luminoso; y el otro, era de suave y hermosa plata.
Ambos emitían una luz tan poderosa y extensa, que no se atrevió a acercarse más a ellos.
Se percató de que el cielo estaba desnudo, apenas unas estrellas brillaban en él. Parecía como si los Árboles tuvieran la gracia de proveer de luz al mundo.
Con sorpresa, llegó a otro lugar sin ni siquiera haber dado un paso.
Ahora estaba frente a una Torre Blanca, altiva y orgullosa, y en la punta de ella, muy alta, brillaba una estrella con flamígera energía.
Sintió que se llenaba de una calidez extraña, y luego se miró una de sus manos. Le pareció que irradiaba con fuerza una silueta dorada, parecida a la de la estrella, e incluso a la del árbol de Oro.
Su cuerpo comenzó a encenderse por completo, hasta que saltaron fuertes chispas, y el frío volvió a pegarse a su agotado espíritu.
Frodo se sentía cada vez más cansado.
Apenas conseguía descansar por las noches, y debía caminar grandes extensiones de día.
De todos modos, no podía quejarse, todos pasaban por el mismo agotamiento, aunque estaba seguro de que sólo los hobbits se sentían así de desesperanzados. Ellos no tenían la fortaleza de los hombres, ni la experiencia y conocimiento de los Elfos. Pero sí poseían una firme voluntad, aún cuando creían que ya se había disuelto.
Ya anochecía, y seguían caminando, en busca de la entrada a las Minas de Moria.
Gandalf los guiaba a través de un cenagoso camino al borde de un fino cauce de agua, el Sirannon, que mucho antes había corrido con fuerza por esos lugares.
Unos grandes muros de roca áspera y dura se erguían junto al cauce, encerrándolo casi por completo.
Gimli al ver ese panorama, silbó con asombro.
-esas son las murallas de Moria-explicó con una sonrisa-.
-así es-dijo Gandalf-. Antes había una entrada por este lado, especialmente para los Elfos de Eregion, pero ha quedado permanentemente cerrada. En unos minutos llegaremos a la otra-.
Siguieron andando.
Los hobbits estaban abrumados por el cansancio, pero debían resistir. No era la idea ser una carga para el resto de la compañía.
Lila iba algo más animada, y tarareaba casi inaudiblemente una canción.
Frodo la miró de reojo, y ella dándose cuenta de eso, dejó la melodía y se acercó al hobbit.
-¿cansado?-.
-ni lo digas…-dijo Frodo, sin aliento-. Pero Gandalf dijo que faltaba muy poco…-
En ese momento, caminaban por la orilla de un gran lago de aguas oscuras; había un aire lúgubre y pesado, y todo estaba silencioso.
-como odio este lugar-murmuró Lila-, llevamos demasiado tiempo andando sin encontrar la famosa puerta-.
-¡Deténganse!-ordenó Gandalf, desde adelante-.
La Compañía se detuvo obedientemente.
El Mago se hallaba frente a uno de los Muros, pero la roca era lisa, y parecía trabajada; no como las otras, ásperas y naturales.
-¿Qué ocurre?-preguntó Bellcaunion.
-hemos llegado a la Puerta-dijo solemnemente Gandalf.
-yo no veo nada-opinó Pippin.
En efecto, Gandalf parecía haberse equivocado, pero no era así.
-¡Claro que no ves nada!-le dijo el mago- ¡Es una puerta secreta!-.
-sí, eso lo sabía-dijo Gimli con orgullo-, pero como harás para revelarla?-
-pues ya verán; esperemos a que la luz de la Luna nos alcance-dijo Gandalf para misterio de todos.
-pues a esperar!-suspiró Merry.
Para suerte de todos, la Luna no tardó en aparecer tras la niebla, y su pálida luz iluminó todo el cenagoso lugar.
Al llegar al Muro, unas delgadas y finas líneas de plata comenzaron a dibujarse en la fría roca, adoptando diversas formas y figuras.
El asombro de todos era infinito, y Gandalf sonreía satisfecho.
Ahora podían ver la Puerta, tenía la forma de una muy peculiar; runas élficas cruzaban toda la superficie, arriba de ciertos dibujos: un martillo y un yunque, una estrella de cuatro puntas, y dos árboles entrelazados con unas columnas. Abajo también se delineaban runas.
Lo más singular era que todo eso brillaba con esplendor y delicadeza, como un encantamiento lunar.
-¡Ese es el símbolo de la Casa de Durin!-exclamó Gimli, señalando el yunque y el martillo-.
-¡La Estrella de la Casa de Fëanor!-dijo a su vez Bellcaunion con sorpresa.
-¡Y los árboles de los Altos Elfos!-gritó Legolas-.
-sí, esta es una puerta de honor-dijo Gandalf, sin perder su sonrisa-. Está grabada a base de ithildin, plata lunar; es una técnica muy preciada. Sólo cuando la luz de la Luna choca contra la puerta, ésta se revela. Muy bien pensado-.
Todos estaban impresionados, pero Frodo y Lila parecían confusos y alarmados.
Ambos se acercaron al mismo tiempo a la puerta, y la observaron detenidamente, sin salir de su asombro.
-yo he visto esos árboles-susurró Lila, con la respiración agitada-.
Gandalf y los demás la miraron, sin comprender.
Frodo se volteó, pálido.
-yo…yo también-balbuceó.
-¿Cómo?-exclamó Lila.
-pues…los vi; o mejor dicho, los soñé-respondió el hobbit-. Y no sólo esos árboles, también vi la estrella-.
-¿Arriba de una Torre Blanca?-preguntó Lila, agitada.
-¡Sí!-.
-creo que deben ponernos al tanto-dijo Gandalf, seriamente-.
-sí¿de que hablan?-preguntó Pippin, totalmente perdido.
-bueno…-dijo nerviosamente Frodo-. Tuve un sueño, es decir, tuvimos. Al parecer fue el mismo…-
-¿y de que trataba?-Gandalf y los demás se mostraron muy interesados.
-estaba flotando en el vacío-comenzó Frodo-, y abajo veía un mar grande y lejano; un navío salía de sus costas, en un atardecer…-
-comenzó a llover-prosiguió Lila-, y caminé por un sendero muy largo…hasta llegar a una gran pradera, donde habían Dos Árboles, uno de plata y otro de oro, y ellos iluminaban todo el lugar. En el cielo no había ni Luna, ni Sol. Sólo unas pocas estrellas…-
-y luego, una gran Torre Blanca se erguía sobre mí, y muy arriba, en su punta, una Estrella de cuatro puntas brillaba…y comencé a encenderme como una llama…y desperté-terminó Frodo.
El Mago permaneció silencioso durante un instante. Parecía confundido.
-no veo la razón de porque hayan tenido que soñar eso-murmuró Bellcaunion, con sorna-. Y precisamente, ustedes, dos medianos-.
-en realidad no sé de qué trata todo esto-le dijo Frodo, algo molesto-. Y tampoco entiendo por que Lila también lo soñó.-
-ese sueño tiene entonces una extraña naturaleza-replicó Merilnen, con ojos risueños-.
-creo que es un mensaje divino-susurró Legolas, y Nibenwen asintió.
-yo no me apresuraría en catalogar ese sueño de 'divino', ni con otros apelativos-sugirió Gandalf-. Es mejor que lo dejemos tal cual, por ahora; no tengo una respuesta para el suceso…-.
-creí que entenderías el significado, Gandalf-dijo Aragorn, extrañado.
-entiendo muchas cosas, pero no son para ser explicadas aquí-dijo éste-. Ese lugar no es seguro.-el Mago parecía excusarse.
-uf! Otra cosa que no puedo entender-murmuró Lila, con un suspiro.
-¿acaso hay más…?-Frodo la miraba con ojos inquisitivos.
-oh, en realidad, nada. Sólo exagero- se había percatado de la indiscreción de su comentario.
Frodo la miraba confuso. Creyó pensar que ella sabía o entendía hechos que él necesitaba comprender, pero después lo descartó. Ella parecía igual de confundida.
-muy bien¿Qué haremos?-preguntó Gimli-. Un sueño no nos abrirá las Puertas de Moria-.
-debemos citar la contraseña, eso señalan las runas-dijo Gandalf, señalando las escrituras plateadas-
-¿y cual es?-preguntó Pip, ansioso.
-no lo sé-dijo sencillamente el Mago.
-¿Qué?..¡ no la sabes!-.
-claro que no, jamás había entrado por esta puerta-se escandalizó Gandalf.- pero probaré con algunas que sé y pueden servir-.
-primero me gustaría saber que dicen las runas-dijo Merry, con curiosidad.
-'He aquí las Puertas de Durin, Señor de Moria. Habla amigo, y entra'-leyó el Mago-, abajo dice: 'Yo, Narvi, construí estas puertas. Celebrimbor de Eregion, grabó estos signos'.-terminó, y dijo-. Como lo suponía, estos caracteres pertenecen a él.-
-sí, había olvidado este suceso-comentó Bellcaunion-. Mi padre era muy amigo de Narvi, y ofreció gran parte de sus servicios para embellecer las estancias de esta morada. Le debemos mucho a los Enanos, ellos nos enseñaron de sus artes, al igual que nosotros les enseñamos a ellos las nuestras-.
Gimli sonrió placenteramente al oír ese comentario.
-bueno, dejemos a Gandalf recitar la contraseña-dijo Aragorn, como mandato-.
Gandalf se acercó más a la Puerta, afirmó su báculo en ella, y comenzó a recitar palabras en élfico.
Pero la Puerta no se abría.
Pacientemente, el Mago siguió recitando, en élfico; pero aún así, no ocurría nada. Exclamó palabras en el idioma de los Enanos, pero no funcionaron bajo ninguna perspectiva.
-mm, creo que esto no ayudará mucho. No creo que la lengua de los enanos en realidad me sirva. Si las inscripciones son élficas, la contraseña también debe serlo. Continuaré- el mago comenzó otra vez a soltar diferentes vocablos élficos, pero la puerta seguía cerrada.
Gandalf perdió de un momento a otro la paciencia, y se sentó en una roca, cansado y angustiado.
Frodo y Lila también observaban la puerta, estaban sumamente interesados en ella luego de encontrar ciertas coincidencias con sus sueños.
Intentaban imaginar alguna contraseña, y para eso, se limitaban a leer la inscripción élfica de la puerta.
Había algo allí que no entendían del todo.
-creo que es un acertijo-pensó Lila en voz alta.
Gandalf la miró rápidamente.
-¿crees?-.
-sí, pero no soy buena descifrándolos-confesó ella.
-lo intentaré yo-dijo Frodo, determinadamente.
-muy bien-sonrió Gandalf, confiando en el sentido común del hobbit; luego se dirigió a Bellcaunion- sería bueno que mandaras a tu corcel a Rivendel, no creo que desee entrar a Moria. Sería muy peligroso para él, y si lo aprecias, déjalo ir. La carga la distribuiremos entre nosotros.-
El Elfo le obedeció de mala gana, a pesar de que le encontraba la razón. Descargó el equipaje, y algo triste, dejó marchar a su caballo entre el barro y la oscuridad.
Pippin y Merry miraban el sombrío lago con mucho interés, al parecer querían un poco de diversión antes de entrar a las minas.
Aragorn percibió las sonrisas traviesas de los hobbits.
-no hagan nada extraño-les advirtió-, esas aguas son peligrosas, algo se esconde en ellas. Los estaré vigilando-.
Los hobbits se arrepintieron, y se sentaron completamente aburridos en algunas rocas del suelo.
-¡Ya lo tengo!-exclamó Frodo, poniéndose de pie.
-¿la contraseña?-preguntó Nibenwen, dudosa.
-¡Sí!-asintió Frodo, y luego agregó apresuradamente- 'Habla amigo, y entra'! esa es la clave. En realidad, debería ser: Di 'amigo', y entra. Es otra acepción de la inscripción-.
-que inteligente nos ha salido el joven hobbit-comentó alegremente Gimli-.
Gandalf asintió, con la mirada llena de orgullo.
-ahora¿Cómo se dice 'amigo', en élfico?-preguntó Frodo.
-mellon-declamó Lila seriamente.
Inmediatamente, las puertas se abrieron con una fuerte resonancia, y un pasaje oscuro se reveló ante ellos.
-nunca me dijiste que sabías algo del élfico-le dijo asombrado Frodo a Lila.
-no, no sé hablar élfico…-ella parecía muy contrariada y confundida-sólo se me vino la palabra a la cabeza, y sentí que debía pronunciarla.-
-está bien-Gandalf la miraba entre preocupado y contento-, entremos ahora, rápido. No es bueno permanecer aquí un segundo más.-hizo una señal para que se apresuraran.
Los hobbits se quedaron atrás, esperando a que los otros revisaran el lugar.
Frodo comenzó a sentirse adormilado, sin explicación alguna.
Sus ojos se cerraban continuamente, y luego le dolían por el esfuerzo de mantenerlos abiertos.
Entre todo eso, una voz lo llamó.
'Frodo', susurró suavemente…
El hobbit miró a Lila, pensando en que se trataba de ella, pero no había abierto la boca.
Miró a las Elfas, ellas se encontraban ya dentro de las Minas.
'Frodo', escuchó nuevamente.
La voz provenía desde atrás, y con cierto temor, volteó su rostro.
Una figura delgada se erguía a las orillas del lago.
Emitía una suave aura blanquecina, y tenía algo…que atraía inexorablemente al hobbit.
Él se acercó con lentitud, y vio entonces que la figura era una joven, pálida y hermosa, de cabellos negros y largos, y un vestido gris.
Lo miraba tiernamente, como si lo conociera desde hace mucho tiempo.
'Frodo…'-escuchó en su mente-, 'Frodo…tanto tiempo he querido verte'-
El hobbit no encontraba que decir; se hallaba inmerso en la visión de la joven. No sabía quien era, o más bien, que era.
No parecía humana, pero tampoco una elfa.
Poseía un aire conocido…, que lo embargaba de tranquilidad y paz.
'ahora aquí estás…, frente a mí. Me siento tan dichosa'.
Ella le sonreía con dulzura, y parecía que sus ojos estaban ahogándose en lágrimas.
Frodo se sintió algo cohibido, no esperaba que alguien así se sintiera dichosa por encontrarlo.¡Si ni siquiera se habían visto!
Pero de alguna forma, estaba bien.
Caminó un poco más hacia ella, y sus pies rozaron el agua del lago.
'¿y tú?; ¿no estás feliz de verme?. Por fin estaremos juntos…hasta el fin de los tiempos'.
Eso sonaba extraño, pero encantador.
Frodo asintió, inconscientemente.
De pronto, creyó que por fin estaba frente a Tinúviel; fue una idea que atravesó fugazmente su mente, y lo dio por hecho.
Una felicidad lo inundó al máximo.
Estaría con ella…hasta el fin de los tiempos.
'Sí, estaremos juntos siempre. Pero es preciso que no me dejes ahora…; te he encontrado, y no deseo separarme de ti'.
Frodo volvió a asentir, con firmeza.
Él tampoco estaría dispuesto a dejarla ir, ahora que la veía.
Pero…¿y sus amigos?... ¿y su misión?
'no pienses en eso…, la misión la cumplirán otros. Tus amigos estarán bien, y protegidos…'
En ese caso…él estaría dispuesto a abandonarlo todo por ella.
La mano frágil de la dama tomó la de Frodo, y lo fue guiando hacia el interior del lago.
'ven conmigo…, te llevaré al lugar más maravilloso que jamás hayas visto…'
Su voz sonaba tan bella y conciliadora…
Se dejó llevar por ella, ya no había nada que deseara más…
Sintió unos gritos, muy lejanos a él.
'¡Frodo¡Frodo!', gritaban.
Pues que siguieran gritando, ya nada valía la pena, ni siquiera ellos…
La joven Dama se notaba algo perturbada, y llevaba a Frodo más rápido; el hobbit tenía el agua hasta el pecho.
Los gritos aumentaron en volumen y cantidad, pero Frodo no volvió el rostro. No quería despedirse.
De un momento a otro, una gran luz se hizo presente.
Pero no provenía de Tinúviel…sino de otro lugar.
Alguien estaba detrás de Frodo, y seguramente era quien esparcía tanta claridad.
Una voz, temblorosa y algo chillona, totalmente opuesta a la de Tinúviel, exclamó palabras que hicieron que la Dama se detuviese.
'Tiro nîn, úan! Drego 'ngalad nîn! Drego nan ndoll!' – ('Mírame, monstruo! Huye de mi luz! Huye hacia la oscuridad!').
¿Quién había gritado?
Frodo soltó de repente la mano de Tinúviel, y se dio vuelta para mirar.
Una pequeña sombra se perfilaba y de ella provenía toda la luz.
Tinúviel lo tomó otra vez, ahora con fuerza.
La voz siguió repitiendo las palabras, y Tinúviel soltó un grito de horror, totalmente desagradable para sus oídos.
Y ahí, Frodo percibió que había sido engañado.
Ella no era Tinúviel, lo podía notar ahora.
Junto con gritar, la Dama Hermosa había desaparecido, y ahora sólo veía una terrible y alta figura de niebla oscura, quien hizo temblar todo el lugar, y revolucionó las aguas pútridas del lago.
Antes de que se hundiera bajo el agua, unas manos firmes lo sacaron del peligroso lugar.
Frodo, ya en sí, vio que se trataba de Aragorn.
-¡A las Minas!-gritaba Gandalf, autoritariamente- ¡Entren ya!-.
Aragorn corrió velozmente hasta la entrada de Moria, seguido por Bellcaunion, que llevaba a Lila entre sus brazos; para la sorpresa de Frodo, ella estaba inconsciente.
La horrorosa sombra todavía gritaba con dolor, y más fuertes se hacían los temblores, hasta que las puertas de Moria comenzaron a resquebrajarse, y derrumbarse por completo.
Para suerte o lástima de la Compañía, todos estaban a salvo y dentro de las Minas.
Una oscuridad completa habitaba en aquel lugar, y Gandalf no tardó en iluminarlo con su báculo.
-Frodo¿estás bien?-le preguntó Merilnen, muy preocupada.
-sí, sí…pero, no sé que ocurrió, y Lila¿Qué le pasó a ella?-.
-un mal espíritu-respondió Gandalf, secamente-, ha sentido el poder del Anillo en ti, y quiso robártelo. Obviamente, debía matarte primero.-
-pe…pero, y Lila?-exclamó Frodo, muy preocupado.
-ya, ya, sí ya estoy bien-dijo Lila, ya despierta de su inconsciencia y con voz algo ahogada-.
-tuviste suerte de que Lila te haya salvado-siguió Gandalf-, sino, no hubieras reaccionado. Las ilusiones son el mayor poder de ese espíritu, y al parecer, encontró una precisamente buena para ti. Pero repito, gracias a tu querida amiga, estás bien.-
-tú…tú pronunciaste esas palabras para ahuyentarlo?-preguntó Frodo, aturdido.
-no…no fue nada, sólo grité, y ellas salieron. No sé que significaban-murmuró Lila, agobiada y muerta de vergüenza.
Todos la miraron sorprendidos, menos Gandalf.
-no importa lo que significan, sino el efecto que tuvieron en ese maligno ser-sonrió el mago, enigmáticamente-, pero creo que te agotó el esfuerzo. Deja que Bellcaunion te lleve.-
El noldo obedeció en el acto y con una sonrisa.
Frodo no lo miró muy bien, y además, se encontraba muy confundido.
¿es que nadie le aclararía que estaba sucediendo?
Ahora resultaba que Lila hablaba élfico sin quererlo, y además, tenía poder por sobre seres completamente malignos y poderosos.
Merry se acercó a él con el rostro de alguien demasiado sorprendido.
-no puedo creer todo lo que mi hermana está haciendo-susurró-.
-yo tampoco…-.
-no entiendo porque Gandalf no fue el que te salvó-le dijo Merry, casi inaudiblemente-, él se dio cuenta de lo que sucedía antes que Lila, y no hizo nada. Parecía como si hubiese querido que ella se acercara a ti-.
-ya, no demoremos más¡Debemos encaminarnos hacia las profundidades!-dijo Gandalf- Enfrentemos la larga Oscuridad de Moria.
Merilnen tomó la mano de Frodo suavemente, para que caminara junto con ella. Nibenwen se encargó de los otros hobbits.
Así, la Compañía se encaminó por la sombría e impredecible Moria, donde quizás encontrarían al pueblo de Gimli, que años antes, había tomado posesión de las Minas.
Pero ahora, todo parecía desnudo y silencioso, y no había rastros de ser alguno más que de ellos mismos.
