Perdn por la tardanza...


Rosalie Pov

El ocaso se vislumbraba por el horizonte, dejando el cielo teñido de un tono rojizo.

Estaba sentada en el alfeizar de la ventana que daba hacia los canales de Venecia. Era una lástima que algún día, esta ciudad tan maravillosa fuera a desaparecer, engullida por los mares. Era solo una muestra de que nada era para siempre, que así como no lo era una ciudad tampoco lo era todo lo demás. Una ciudad llena de vida llegaría a su fin sin importar lo que eso pudiera acarrear.

De esa manera mi amor por Emmett, el inicio al igual que el tiempo que duro fue maravillo, después todo se había acabado. Lo mismo le esperaba a mi silencio, no podría callar por siempre. Era imposible permanecer oculta toda la vida, los últimos seis años habían sido cuestión de suerte. Los niños comenzarían a hacer preguntas cada vez con más frecuencia, dejando de tragarse las mentiras a medias que siempre les contestaba.

Disfrutaría lo que mi silencio durara, ya que después todo sería un caos.

-¿Cuándo regresaremos a Paris?- Ian se acomodo entre mis piernas.

-¿No te gusta estar en Venecia?

-Es muy linda, pero Emily no quiere jugar conmigo a los piratas y Henry esta en Paris.- Suspiró con dramatismo.- Emily también extraña a Allie.

Observe a mi niña durmiendo plácidamente sobre la cama.

¡Oh, mi dulce Emmeline! Pensé con pesar.

Ambos necesitaban una familia, y por culpa de mis temores y mi debilidad los estaba alejando de la suya.

-Mi pequeño Emmett.- Murmure contra el cabello de Ian.

Alice Pov

Acababa de terminar de colgar mi nueva ropa en el closet cuando el timbre sonó.

Allie y yo habíamos ido de compras, pero ella aun era muy pequeña para seguirme el paso, así que apenas entramos al departamento se fue corriendo a mi habitación, donde se quedo profundamente dormida.

Tocaron el timbre de nuevo.

Cerré la puerta del cuarto, pretendiendo de esa manera que Allison no se despertara con el sonido del timbre que no dejaban de tocar.

-Un placer que no volvamos a ver.- Heidi sonrió lánguidamente.

Entro al departamento antes de que yo pudiera reaccionar de la impresión de verla aquí.

Era una suerte que Coco no estuviera en casa.

-¿Qué es lo que quieres?- Acuse sin delicadeza.

-Yo imaginaba que eras más dulce, pero ya que insistes iré al punto.- Dejo su vaso de café sobre la mesa. Su voz se torno lasciva.- Quiero que te alejes de Jasper y de la niña.- Pronuncio cada palabra con fuerza.

-Tú no tienes ningún derecho de venir y pedirme eso.- Conteste tratando de controlarme y no echarla a patadas. – Renunciaste a ellos hace mucho.

El vestido rojo que usaba pareció adherirse con mayor fuerza a su cuerpo y sus tacones negros parecieron encogerse. Sus ojos me travesaban con violencia.

A pesar de usar tacones, yo seguía siendo más baja. Y también más inteligente.

A Heidi no le resulto nada como ella esperaba, sus planes para buscar fortuna se la habían salido de las manos. Al estar con Jasper lo tenía todo, pero al llegar Allison, lo dejo sin darse cuenta de que era una mala idea. Jasper continuó creciendo y Heidi comenzó a declinar. Heidi estaba dolida y decepcionada. Cosas que la hacían estallar con facilidad.

-Jasper siempre será mío y esa niña existe gracias a mí.- Dijo entre dientes.- Jasper me debe una grande por dejar vivir a esa niña.

-Si la niña existe es gracias a Jasper, porque tu ibas a impedir que naciera.- Intente sonar igual que ella, fingiendo solo interés.- Y tu eres la que le debe una a Jasper por no arruinar tu imagen. Por lo menos podrás retirarte con la frente en alto.

-¿Retirarme? ¿Qué clase de estupidez estas diciendo?- Se altero de sobre manera, tal y como lo había imaginado.

-Lo cual nos lleva al segundo punto: Jasper no es tuyo.- La farsa comenzaba a hacerse más sencilla. Sonrisa de suficiencia y gestos de inocencia, con eso era suficiente.- Para que iba a querer estar con una modelo pasada de moda, cuando me tiene a mí.

Heidi lanzaba humo por los oídos.

-Soy más joven y más linda que tú, al menos eso es lo que todo el mundo dice.- Camine alrededor de ella.

Continuaba en perfecta forma, tal vez la razón de que no la contrataran era por su odiosa actitud.

-Soy la madre de su hija y eso nunca se le va a olvidar.- Escupió irritada.

Contuve el impulso de verificar si Allie seguía durmiendo. No era buena idea que Heidi se enterara que se encontraba aquí.

-Estas muy equivocada Heidi, él siempre te recordara como la mujer que quiso matar a su hija.- Un escalofrió me recorrió el cuerpo.- Yo soy y seguiré siendo la madre de esa niña.

-¡Yo fui quien tuvo que soportar el embarazo!- Exclamo indignada.

-Yo soy quién la va a criar y a quien va a llamar mamá.- Repuse con suficiencia. – Y te recuerdo que no hay nada que puedas hacer al respecto, debido a que firmaste un contrato.

L e di la espalda, caminando hacia la puerta.

-Fue un placer hablar contigo.- La corrí con amabilidad o algo similar a eso.

Heidi salió del departamento, ardiendo del coraje. La visita no le había resultado lo que esperaba.

Jasper Pov

Encontré las llaves del departamento en mi bolsillo.

Abrí la puerta y entre.

Alice había insistido en conservar el departamento, que ahora funcionaba como algo parecido a un almacén de ropa.

Por un momento me desconcertó el ver un envase de café sobre la mesa. Alice no tomaba café por las mañanas.

Le di un sorbo, quedando aun más desconcertado. Alice no tomaba americano, detestaba que fuera tan amargo.

-No sabía que te gustaba el americano.- Fue mi saludo.

Volví a dar un trago para comprobar que no me equivocaba.

-No es mío.- Contesto saliendo de la habitación, con uno de esos vestidos entallos que tanto me gustaba que usara.

La negación me hizo pensar en las posibles personas que pudieron haber venido. Jacob tomaba expresso, Vera no tomaba café. Me congele al contemplar una posibilidad. Heidi tomaba americano.

-¿De quién es?- Pregunte, casi seguro de la respuesta.

-Preferiría decírtelo después.- Contesto suavemente.

Ella sabía que yo sabía, y solo quería retrasar el momento.

-¿A que vino?- Pregunte molesto.

-A advertirme que me alejara de ti, porque seguías queriéndola y que yo solo era una manera de sacarte el despecho.- Me contesto sin ganas.

-Tú sabes que todo es mentira.- Me acerque a ella. – Yo te amo a ti solamente.

Sonrió como solo lo hacía conmigo.

-Yo sé.- Hablo contra mis labios.

La paz que hubo en nuestras vidas después de eso, se esfumo rápidamente. No es que fuera una tragedia o que todo se viera truncado, simplemente era algo a lo debíamos de llegar tarde o temprano. Lo que habíamos vivido solo había sido la calma que precede a la tormenta.

Un par de semanas después de que regreso Rosalie, tuvimos una conversación que debió de suceder mucho antes.

-Ambos sabemos que todos estos lujos que tenemos son por ti.- Alegó Rosalie comenzando a exasperarse de mi negativa.

-Tú también tienes dinero.- Rebatí sin deseos de ceder.

Luego de la visita de Heidi, había convencido a Alice de que se mudara a la casa, junto con Coco. Ellas y los niños se encontraban en el piso de arriba.

-No como para mantener la casa en la que vivimos.

-Sabes que eso no me importa.

-Si importa, tú tienes una nueva familia y no puedo ser mantenida toda la vida por ti.- Rosalie se obsesiono con eso apenas puso un pie en la casa.

-¿Qué piensas hacer?- Quería saber lo que tenía en mente.

-Regresar a lo que soy realmente buena. Tal vez ya no frente a los escenarios pero puedo componer. – Se relajo al pensar que podía convencerme.

-Esa es tu solución.- Espete con sarcasmo.

-Hace unas semanas le llego a Vera una oferta bastante considerable.- Vislumbre un brillo de determinación en su mirada.

-¿Qué es lo que harás?- Rosalie ya no era una niña y no podía ordenarle que se olvidara de sus locuras.

-Pienso regresar a Nueva York y aceptar la oferta.- Dictamino.

-Creo que te estas apresurando.- Objete. Rosalie debía controlar las ideas que se formaban en sus impulsos.

-¿Crees que fue fácil decidir esto? Llevo semanas pensándolo y creo que ya es hora de que deje de esconderme.- No pareció darse cuenta de lo que había dicho.

-¿De quién te escondes? ¡Todo el mundo te conoce!- Cuestione sus palabra. Sin sentido para mí.

-¿Para qué crees que vinimos a parís? ¿A pasear?- Exclamo ansiosa. No creo que estuviera realmente consciente de lo que decía.

-¡Dijiste que para dejar todo atrás!- Repetí sus palabras.

-¡pues no fue así!

-¿Que fue lo que paso en Forks que te hiciera querer esconderte, poniendo el atlántico de por medio? - La situación se le había salido de control, por eso evadía mi mirada. Pero ya no había vuelta atrás. Esta vez no podía simplemente complacerla, ya no era solo yo.- ¡Rosalie! – Llame al notar que no contestaba.

Su mirada se lleno de pánico al tomar consciencia de lo que había revelado sin querer. Lucia como una presa que huye de su depredador y se ha quedado sin salida.

-No es necesario que lo sepas.- Buscaba la manera de regresar a su escondite.

-Pienso todo lo contrario.- Le había dado demasiado tiempo para contestarme por voluntad propia.- Te seguí hasta el otro lado del mundo.

-Yo no te obligue.- Intentaba ponerse a la defensiva.

-No, no lo hiciste pero me lo pediste y yo acepte. Te apoye sin condiciones, ni preguntas. Ahora que piensas irte otra vez quiero saber por qué.- Tome aire y continúe.- Quiero tener algo que decirle a Alice cuando pregunte por que nos marchamos.

Era difícil el no poder gritar de frustración.

-Esta vez no te estoy pidiendo que me acompañes.- Mascullo.

-No es necesario. – Conteste. -Hace 5 años te hubiera acompañado aunque no me lo hubieras pedido y ahora es igual.

-¿Por qué?- Me observo confundida.

-¿Tienes idea de cómo te veías? ¿Tus ojos cubiertos de lágrimas constantemente? ¿Tú falta de color y vitalidad?- Enumere las razones del porque me había tragado la curiosidad.- Ahora la mayor parte de eso se ha ido pero persiste una parte de inseguridad y de miedo a algo y quiero saber que es.

-¿Si quieres venir conmigo porque no hacerlo sin preguntas?- Imploro. La estaba llevando al límite.

-Por qué no soy el mismo chico irresponsable y rebelde de hace 5 años. Yo también cambie Rosalie. Tengo una hija a la cual explicarle que nos iremos de su ciudad favorita y una novia formal a la cual decirle que me voy al otro lado del atlántico y que quiero que venga conmigo.- Lo cierto es que yo también estaba llegando al límite, pero también necesitaba respuestas.

-¿Serias capaz de dejar a Alice con tal de acompañarme?

-Guardo la esperanza de que ella sea todo lo que he soñado y que quiera venir conmigo pero si no es así; ella estaría bien, tu no. – La mitad de eso era mentira, no estaba seguro de poder dejarla. Ella también me amaba, sabía la respuesta que me daría al decirle que me acompañará. Estaríamos juntos, como una gran familia.

-¿Que te hace pensar eso? ¿Crees que Alice es mejor que yo? – La nota de rencor era causa de su orgullo.

-¿La has observado con atención? ¿Has visto esa constante sonrisa? ¿Esa alegría e ímpetu?

-¡Paso toda la semana junto a ella! Claro que lo he notado.-

-Eso es lo que a ti te hace falta. Que dejes de esconderte detrás de los niños y del trabajo y comiences a vivir. – Recalque la ultima parte, quería que notara que me deba cuenta de toda su farsa.

-Hago lo mejor que puedo.- Rebatió con un nudo en la garganta.

-¿Quiero saber por qué? ¿Por qué te escondes? O mejor dicho, ¿De quién? – En un instante todas las piezas encajaron.- ¿Quien es el padre de los niños?

-¿Que tiene que ver eso? – Su mirada estaba llena de miedo.

-Es obvio que él tiene algo que ver.- La había descubierto.

-¿Que es lo que sabes?

-Solo lo que tú me has dicho. No he querido investigar nada en estos 5 años esperando que en algún momento tú tengas el valor suficiente de sincerarte conmigo.- Suspire con frustración.- Y no lo has hecho.

-No quería que cargaras también con mis problemas.- Intento disculparse.

-Insisto.- Dije en lugar de darle a entender que guardar silencio es lo que no había hecho llegar a los extremos.

-Es una larga historia.- Me miró arrepentida, y con ganas de que le diera una oportunidad de remendar su error. Aunque seguía resistiéndose a la idea de soltar lo que había guardado por tanto tiempo.

-Tenemos el resto de la noche.-


Cada vez nos acercamos más!...

grxs a todas aquellas nuevas lectoras qe se han unido y perdon por hacerlas esperar tanttoooo...protmeto coperar para el esmalte de ajo pra qe dejen de morderse las uñas...hahaha...

qieren sabr como me apuro más?

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