Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.


Sinopsis: Comenzaremos con un prologo un tanto diferente, Antes de llegar al futuro con sus padres y hermano sucedió algo que la puso en aprietos ¿Qué hubiera pasado si Izanami hubiera detenido a su padre de golpear a Akane? Una nueva oportunidad para cambiar el transcurso de la historia y ahora ¿Quien es el enemigo?


Capítulo 0.1 (Prologo)

Cuatro niños de aproximadamente cinco años, se encontraban enfrente de un lago y lo miraban con tanta admiración por ser un paisaje tan hermoso y era lo más lindo que nunca en su corta vida habían visto.

—¡Es tan hermoso! —Exclamo una niña. —Verdad hermanito.

—Si. —Suspiro el niño pelirrojo a lado de ella.

—Si no fuera porque mamá se enoja me metería al agua. —Dijo alegremente la otra niña.

—Pero está sucia, Emi. —Dijo el niño de cabello plateado que estaba a su lado.

—¿Y eso que, Maru? —Se quejó Emi. —Hace calor y debe de estar deliciosa.

—Pero debe de saber feo. —Arrugo la nariz la otra niña.

Los tres niños se rieron.

—Eso fue gracioso, Nanami. —Dijo el niño pelirrojo.

—Por eso te quiero mucho, Raiko. —Dijo Nanami abrazando a su hermano.

—Hay que prometer que siempre estaremos juntos…los cuatro. —Hablo Raiko correspondiendo al abrazo de su hermana. —Y que pase lo que pase, siempre estaremos para ayudarnos.

Pasaron los años, Emi de diez años dibujaba en la mesa del salón enfrente del estanque de la casa de su tía Akane. Su mamá estaba de compras y su papá estaba con su tía Akane y su tío Usui en un trabajo.

—Qué bonito dibujo, Emi. —Dijo una mujer con dulzura a lado de ella.

—Gracias, abuelita Nodoka. —Sonrió Emi. —Es la torre de un dragón atrapado, una historia que estoy escribiendo.

—Te quedo muy bien. —Sonrió Nodoka.

Nodoka miro a su nieto que estaba sentado viendo el estanque como a veces lo hacía.

—Raiko, porque no vienes a dibujar con tu prima. —Sugirió Nodoka.

Tardo para contestar y sin mirar a su abuela dijo.

—Abuelita, ¿En verdad mi papá es un hombre bueno y fuerte? —Pregunto Raiko.

Nodoka se sorprendió por la pregunta de su nieto.

—Ranma siempre ha sido un buen hombre y es muy fuerte, pero sobretodo protege y cuida a los que más quiere. —Contesto Nodoka con admiración.

—Entonces… ¿Por qué me quito a mi hermana? —Pregunto mirando a su abuela con un rostro sereno, pero sus ojos mostraban coraje y furia.

Emi dejo de dibujar para ver a su primo, él aun no olvidaba. Había pasado cuatro años desde que el padre de su primo se había llevado a su prima Nanami y él no lo podía superar. Si él la necesitaba para buscar a su prima, no lo dudaría sea cual sea el método.


Nueve años después…

Se sintió mareada y con dolor… Pero tan fuerte que hizo que se sintiera cansada y cerrara sus ojos. Podía escuchar algunas voces que eran conocidas, que gritaban y sollozaban, pero fue hasta que desapareció todo a su alrededor y miro la oscuridad. Algo la succionó, por decirlo así y fue un periodo muy corto que luego de unos segundos escuchaba ¿Grillos? Un aire frio y ¿Estaba caminando con los ojos cerrados? Abrió los ojos y miraba enfrente de ella a Emi y Maru.

—Te fascinara el 2016, Izanami. —Decía Emi encantada. —Hay de todo, Tabletas electrónicas con la que solo con tocar la pantalla puedes hacer lo que sea ¡Sin usar un botón! Celulares, redes sociales, internet, televisión de alta definición, ropa más llamativa y mejor de la que hay aquí.

Ya había escuchado eso antes, ¿Un Deja Vu? Se encontraba en el parque, estaba oscuro y Emi tenía el decadente en sus manos, ¿No se lo había quitado? ¿Qué sucedía? Fue hasta que capto, ¡El tiempo había regreso! Estaba enfrente de su padre y había protegido a su madre de que la golpeara y al final ella recibió el golpe y sintió un dolor y después… ¡Nada! ¿Qué había ocurrido? Se quedó pensativa un momento, analizando todo lo que estaba pasando. Si el tiempo había regresado meses atrás, era la oportunidad de cambiar todo. ¡Detener a su padre! Que eso le recordó que era la noche en donde Akane había sido golpeada por su papá y la dejo en coma. Estaba segura que Akane buscaría primero en este parque. Se encontraba cerca y podría detenerlo. Su mirada se tornó seria y decidida.

—Te acostumbraras, además de que la vida ahí es maravillosa, estoy segura de que tu hermano Raiko estará feliz por ver a su hermana mayor.

—Por seis minutos. —Hablo Maru para complementar la información.

Raiko… todo esto lo haría por su hermano. No le importo el decadente y rápidamente salió corriendo sin haberlo tomado. Cambio N°1

Los chicos esperaban una respuesta de la chica, pero no paso. Voltearon a verla y no estaba.

—¿Se escapó verdad? —Pregunto Emi con suspiro.

—Si. —Dijo Maru con una sonrisa.

—Tal vez debimos amarrarla y caminar atrás de ella ¿Cierto? —Pregunto Emi con una gota de sudor en su frente.

—Si. —Respondió Maru.

Izanami corría lejos de ellos, tenía que pensar en un plan rápido, un nuevo plan. ¡Pero no era buena para los planes! Se detuvo un momento, ya que había ido de lado contrario del que fue aquella vez. Fue cuando vio a un hombre con mascara blanca, ¡Era él! Lo siguió evitando que la encontrara. Casi se tropieza con un palo de fierro y pensó, tal vez con algo parecido golpeo a Akane. Miro más adelante y ahí estaba Akane. Llego a tiempo y antes de que él llegara, se acercó y lo golpeo por la cabeza cayendo al piso. Ranma del futuro estaba inconsciente e Izanami lo llevo arrastrando hasta los arbustos. Cambio N° 2

¿Qué haría ahora? ¡Fácil! Buscar a Miki y pedirle ayuda, después de todo habían detenido al enemigo. Miki trabajaba en un prostíbulo, o más bien era algo como una ciudad de hoteles de amor o Fashion Hotel. Según lo que escucho era el paraíso del hombre y también había una clase de servicio que era para acompañante de un hombre, sin haber sexo. Era lo que Miki quería para Akane, pero ella lo rechazo.

—¡Rayos! ¡Eres muy pesado! — Se quejó Izanami.


Eran las tres de la mañana y ya había acabado su trabajo desde hace unas horas. Últimamente hubo muchas noches agitadas en donde había desvelos que en cierta manera le dio gusto que esa noche descansaría por lo menos siete horas. Todo iba bien, hasta que alguien tocaba la puerta. Miki se levantó poniéndose una bata y mientras caminaba bostezo en más de una ocasión. Tocaba con demasiada prisa y eso no le gustó nada. Cuando deslizo la puerta y vio quien era, hizo una mueca.

—¿Qué quieres Izanami? —Pregunto Miki con molestia. —¡Son las tres de la mañana! Me sorprende que el idiota pelo de maíz te deje salir muy noche.

—Me corrió de la casa, sé que soy la futura hija de Akane y Ranma Saotome. —Hablo la chica.

—Así que ya te enteraste. — Dijo en un suspiro.

—Eso no importa, necesito que me ayudes dándome refugio. —Dijo el motivo de su visita.

—¡Estas mal de la cabeza! —Exclamo Miki. —¿Por qué haría eso? ¡Además no es mi casa!

—¡Sé que a Satsuki no le importara que me quede! —Exclamo Izanami con mucha prisa y desesperación.

—Déjala que se quede. —Hablo una mujer que estaba de lado de Izanami y apareció de un brinco causando el susto de la chica. Tenía el cabello largo recogido en una cola de caballo de color plateado, ojos verdes que brillaba en la oscuridad con labios rojo intenso. Vestía con traje típico de un ninja color negro y un lazo en su cintura de color rojo. Después de aceptar, Satsuki salto nuevamente por los techos desapareciendo de su vista.

—¡Vez! Además… traigo algo que te pueda interesar. —Sonrió Izanami y arrastro a su padre hacia la luz de la casa de Satsuki.

Miki se quedó con la boca abierta, ¿Qué había hecho esta tonta?

—Te explicare la situación. —Espeto Izanami con seriedad.

Después de una hora, estaba sentada en la sala con una taza de café. Miki lo tenía en las manos dándole un sorbo mientras escuchaba e Izanami lo tenía en la mesa de enfrente, con Ranma del futuro acostado en su regazo y con mucho papel en la mano que estaba en la cabeza de Ranma para detener y limpiar la sangre. Izanami ya le había quitado la máscara para demostrarle a Miki que no mentía en lo que le decía.

—Es sorprendente de lo que me estas contando, Izanami. —Hablo Miki dejando la taza de café en la mesa. —Estuviste en un tiempo en donde este Ranma provoco un accidente en Akane, además que tienes un hermano gemelo, involucraste al otro Ranma haciéndole creer que eras su hermana y al final tu padre te mataba. ¡Estoy impactada!

—Pensé que no ibas a creerme. —Comento Izanami aliviada de que si le creyera.

—Con la existencia del decadente supe que todo puede suceder. —Sonrió Miki dándole otro sorbo. —¿Qué piensas hacer?

—Sé que Akane después de esto regresara a su casa con Ranma. Dejare que ella haga el resto. —Explico. —Yo intentare convencer a este Ranma de que no debe de tener rencor contra la otra Akane, ni hacerle daño a la de esta época. Le diré que soy su hija y él entenderá la situación.

—Pero lo que te preocupa…—Añadió Miki con la taza en sus manos y levantando una ceja.

—Emi y Maru regresaran al futuro, es más que un hecho e irán con Raiko y el vendrá a buscar a este Ranma para reclamarle. —Dijo con preocupación. —Hice un cambio pequeño, pero aun que dé un paso contrario, todo puede ser un futuro muy malo.

—Ranma del futuro no sabe de la existencia de Raiko. ¿Se lo dirás? —Pregunto Miki.

—Eso fue lo provoco mi muerte porque mi madre nunca se lo dijo, pero yo tampoco lo hice porque no quería que la dejara sola. —Respondió recostándose en el sillón.

—¿Por qué no le quitaste el decadente a tus primos para detener a tu hermano? —Interrogo Miki.

—Porque irían a buscar a Shun y Usui y eso fue lo que sucedió en el otro tiempo, solo que con la diferencia de que fue después de tres meses. Fue cuando Raiko vino a esta época y comenzó a buscarme. Si ellos se adelantan al futuro, él no vendría hasta después de ese lapso de tiempo, incluso puede ser más. —Contesto. —También todo esto detendría a Akane de ir con Ranma y me buscaría primero.

—Aunque ya lo está haciendo…—Comento Miki dejando la taza de café en la mesa que ya estaba completamente vacío. —Pero cuando no te encuentre se dará por vencida. ¿No?

—Si…pero, me arrepiento de no haberlo hecho, refiriéndome al tomar el decadente e ir al futuro con mi madre y detener Raiko para ahorrarnos todo esto. —Dijo en un suspiro. —¡Aunque es absurdo! Estoy pensando como si mi hermano fuera el verdadero enemigo cuando no lo es. Él es un buen chico. —Sonrió Izanami pero sin que se diera cuenta su mano se acercó al cabello de Ranma y comenzó a acariciarlo.


Emi y Maru aparecían cayendo en un pasto verde, que era el mismo parque en el que habían estado, pero era de día y había mucho ruido de niños. Habían llegado al año 2016, pero con cierta preocupación porque le tendrían que decir a Raiko y no lo tomaría muy bien que digamos.

—¿Qué hacemos primero? —Pregunto Emi a Maru.

—Ir a casa de mi tía Akane. —Respondió Maru. —Son las tres de la tarde, por lo que a esta hora se encuentra en la oficina.

—Y mi primo debe de estar en casa. —Sonrió Emi. —Pero ¿Qué día es hoy?

Maru saco su celular y vio fecha y hora.

—Viernes 25 de marzo de 2016, 3:02 de la tarde. —Respondió Maru.

—Entonces no se encuentra en su casa, esta…


Raiko se ponía su casco para practicar Kendo, tenía su espada de madera en la mano, preparado para el siguiente combate. Se puso en posición y ataco a su contrincante caminando hacia adelante y su "enemigo" hacia atrás. Se protegía con la espada ya que Raiko era muy veloz. Aunque el rival sentía que estaba siendo muy agresivo, como si estuviera enojado, ya que podía ver los ojos de él y tenía una mirada dura. Al final el contrincante no pudo más y la fuerza de sus manos fallo, dejando caer la espada de madera por un ataque de Raiko. Cayo al suelo y Raiko aún tenía el propósito de atacar sin que el sujeto tuviera algún arma.

—¡Tendo! ¡Cálmate! —Sollozaba el contrincante.

—¡Primo! —Exclamo Emi con un grito muy chillido.

Raiko detuvo la espada estando a pocos centímetros de la nariz del muchacho y este había cerrado los ojos para recibir el ataque que nunca llego. Hace tiempo que no escuchaba esa voz, dos años aproximadamente. ¿Por qué tardo tanto? Pero si ella estaba aquí eso quería decir… Agrando sus ojos y se enderezo. Estaba seguro de que ella, su hermana estaba en esa época. Vio a Emi y Maru en la puerta. Su sonrisa se agrando, por fin iba a volver a ver a su hermana. Tiro la espada y salió corriendo y cuando llego a ellos abrazo a su prima y la cargo dando vuelta con ella. Emi se divirtió por esa muestra de afecto de parte de su primo. Estaba de buen humor, tal vez los entendería y no se enojará tanto con ellos cuando le dijeran la verdad, eso esperaba.

—¡Emi! ¡Maru! — Grito Raiko emocionado. Se quitó la máscara y los chicos pudieron ver la alegría y emoción, sin embargo, eso los puso más nerviosos. —¿Cómo les fue?

—Bien. —Respondió Emi. —Papá del pasado es muy agradable. El tío Usui es igual de histérico… y Tía Akane es menos estricta que la que conocemos…

—Pero igual da mucho miedo. —Termino Maru por Emi.

—¿Y mi hermana? —Pregunto Raiko con una sonrisa.

Maru y Emi se quedaron en silencio un largo tiempo con una sonrisa. No sabían por dónde empezar.

—¿Por qué se quedan en silencio? —Formulo otra pregunta Raiko sin borrar su sonrisa a pesar de que se estaba asustando.

—¿Quieres la buena…—Hablo Emi.

—O la mala? —Termino Maru la pregunta.

—¡Ehh…! —Raiko borro su sonrisa.

—¡Empezaremos por la buena! —Exclamo Emi chasqueando los dedos. —La buena es que tenías razón, tu conexión gemela con Nanami es acertada. —Dijo jugando con sus dedos para expresar la magia. —Tu hermana si estaba en 1991 o bueno ahora es 1993. —Sonrió Emi. —Tiene tantas cualidades, es lista…

—Es muy bonita. —Interrumpió Maru. Ambos chicos voltearon a ver a Maru que seguía sonriendo. —Es una cualidad que también tiene Raiko, por eso es el chico más guapo de la escuela. —Termino Maru.

—¡Ahhh! —Suspiraron ambos chicos.

—Decía…—Siguió Emi. —Como dijo Maru, es bonita, traviesa y astuta…

—¿Dónde está mi hermana? —Interrumpió Raiko volviendo a sonreir y Emi se quedó con la palabra en la boca, la tenía un poco abierta y sin dejar de sonreír.

—Esas dos últimas cualidades de ella nos llevan a la mala noticia. —Dijo Emi con una voz cantarina.

—¿Qué sucedió? —Pregunto Raiko con una voz grave y una mirada intimidante que provoco el miedo de Emi.

—Se nos escapó…—Susurro con una voz aguda.

—¿Qué dijiste? —Pregunto Raiko con una sonrisa porque no escucho bien a su prima.

—¡Se nos escapó! —Grito Maru sin dejar de sonreír.

Hubo un momento de silencio y Raiko se quedó en la misma posición, con la cara congelada. Tenía una sonrisa que fue desapareciendo lentamente.

—Ehhh…Ya veo. —Dijo calmadamente y con los ojos entrecerrados.

Después de unos minutos Emi y Maru caminaban por las calles de la ciudad y estaban llenos de basura. Emi tenía una cascara de banana en su cabeza, un chicle en un mechón de su cabello de lado izquierdo entre tierra y otras cosas más que eran asquerosas. Maru venia de igual manera, con una manzana colgando de su hombro izquierdo y del derecho una cascara de naranja. Emi tenía una mueca y Maru nunca dejó de sonreír.

—Parece ser que se enojó mucho. —Hablo Maru.

—¿En serio? ¡No me di cuenta! —Contesto de mala gana. —Y se queja del carácter de mi tía, cuando él es igualito a ella. —Arrugo su nariz. —Creo que comienzo a odiar a Izanami.

—A mí se me hace agradable cuando hace travesuras. —Opino Maru con una sonrisa. —Es imposible odiarla en su vida graciosa y miserable.

A Emi le temblaba un ojo, ¿Por qué siempre miraba las cosas muy positivas?

—Creo que también comenzare a odiarte por la actitud… ¡Que siempre tienes! —Grito la chica. —¡Maldito Raiko! ¡Le subiré los intereses de lo que le preste! —Gruño Emi. —Pero ya verás… ¡Te arrepentirás de haberte metido con Emi Osawa! #MeVengareRaikoTendo. —Hizo la seña del hashtag con sus dedos. —¡Twittea eso Maru! —Ordeno señalándolo.

Maru obedeció, saco su celular y lo escribió, después de pocos segundos volteo a ver a su prima.

—¡Wow! ¡Ya es tendencia entre los descendientes! — Dijo Maru feliz con su celular en su mano. —Incluso la Tía Akane retwitteo el tweet.

Emi rió malvadamente.

—Eso quiere decir que hizo algo malo y sufrirá las consecuencias de sus actos con alguna tortura de mi tía. —Seguía riendo. —¡Espera! —Se detuvo Emi. —¿Desde cuándo la Tía Akane tiene Twitter?

Maru reviso viendo nuevamente su celular.

—Se unió hace un mes. —Respondió Maru. —Ya tiene muchos seguidores. —Dijo con una sonrisa.

—¡Pues síguela! —Grito Emi molesta nuevamente.

—Papá y tío Shun también tienen una cuenta. —Espeto aun con una sonrisa Maru. —Y mi papá tiene un 80 % de seguidores menos a comparación de mi tía Akane.

—¡También síguelos! ¡Es una ayuda para el tío Usui! —Dijo del mismo modo. —¡Ahh! —Se jalo el cabello quitándose el chicle de su cabello y lanzándolo al suelo. —¡Nos bañamos y tendremos una junta con los descendientes por medio de webcam! ¡Sin invitar al cabello de tomate! —Ordeno Emi con una mirada fuerte a Maru. —Y yo que creía que Izanami era la gemela malvada…


Emi iba entrando a su cuarto junto con su primo Maru ya bañados. Emi tenía una toalla en la mano con el que se estaba secando su cabello al igual que Maru. El cuarto de Emi no era chico ni tampoco grande. Las paredes era de un azul cielo y tenía colgado cuadros de flores coloridas hechas con hilo para tejer. Su cama estaba en el medio con un edredón de color azul pero un poco más fuerte que el de la pared y relieves de color rosa, amarillo y verde. En ambos lados de la cama estaba un buró color blanco con dos cajones. Había un closet de madera también blanco en el lado derecho y otros muebles más como repisas, una tele, etc. Enfrente de la cama estaba un escritorio donde se encontraba su computadora portátil en donde hablaría con sus compañeros. Emi se sentó en su silla y Maru caminaba por la habitación jugando con una pelota pequeña de color rojo y la lanzaba de arriba hacia abajo para caer en su mano y así repetitivamente.

—¡Ya me conecté! —Exclamo Emi. —Solo hay que esperar a que…

Rápido se vio la imagen de un chico y una chica. El chico tenía el cabello castaño y lentes. La chica tenía el cabello negro largo con un broche de flor en el lado izquierdo para recoger su copete, que ya había crecido un poco.

—¡Emi! —Exclamaron ambos chicos con una sonrisa.

Los jóvenes hablaban desde un avión a través de una tableta electrónica. Otros chicos que estaban en los asientos de atrás se hicieron visibles para saludarla.

—¿Cómo están? —Pregunto Emi con una gran emoción.

—Estamos bien porque regresamos a Japón. —Contesto uno de ellos. —Lo malo es que nos va a ir muy mal cuando le digamos a Tendo que no encontramos nada. —Dijo refiriéndose a Raiko.

—No se preocupen, nosotros si tuvimos éxito. —Dio la buena noticia Emi y eso hizo que los chicos gritaran de emoción. —Lo malo es que se nos escapó la prima Nanami y Raiko está peor que nunca.

—¿Qué fue lo que sucedió? —Pregunto Kaede apareciendo a un lado del chico de lentes.

—Bueno en primera se llama Izanami, nuestros papas del pasado… —Explico Emi refiriéndose a ella y Maru que se puso a un lado de Emi. — La cuidaron y criaron desde los seis años. Por lo tanto, no estuvo con su papá.

—¿Y cuál es la situación del papá de Raiko? —Pregunto la otra chica.

—Todavía desaparecido. —Contesto Emi. —Raiko no quiso escuchar esto porque… nos lanzó a los botes de basura. —Dijo Emi haciendo una mueca.

—Por eso tienes un chicle en el cabello ¿No? —Pregunto Kaede.

Emi se revisó y al parecer aun tenia chicle en el cabello.

—¡Maldito Raiko! —Grito molesta.

—Ella no tenía recuerdo de nosotros, ni siquiera de Raiko. —Hablo Maru para tener la voz y mando. —Al momento de venirnos sin que nos diéramos cuenta escapo y no pudimos hacer nada.

—Oigan, si solo nosotros hablamos ¿Eso quiere decir que dejaremos fuera a Raiko? —Pregunto Kaede.

—No. —Negó Emi. —Él es el único que nos puede ayudar a conseguir la espada para que todos vayamos al año 1993 a traer a Nanami.

—¡¿Qué?! —Gritaron todos con pánico.

—Oye…una cosa es robar el decadente y otra cosa es la espada. —Opino uno de los chicos que se encontraban atrás.

—Pensé que se quejarían porque íbamos a viajar al pasado. —Espeto Emi.

—De echo sería divertido. —Sonrió una de las chicas.

—Pero ¡Espera! —Interrumpió Kaede. —¿Por qué todos debemos de ir? —Pregunto molesta. —¿Qué tan difícil es traer a la hija del sargento? —Dijo refiriéndose a Akane como sargento.

—¡Es muy astuta! —Respondió Emi.

—¿Qué tan astuta? —Pregunto el chico del frente.

—Como la tía Akane cuando castiga a Raiko pero en modo de tortura Alfa505. —Respondió Emi agrandando los ojos.

—¡Ahhh! —Gritaron todos.

—¡Sera imposible! —Dijo el chico de atrás con pánico y jalándose el cabello.

—Pero... ¿Qué prefieren? —Pregunto Emi. —¿Qué Raiko sea nuestro jefe o Nanami que solamente es astuta?

—Y no se enoja mucho cuando se encuentra en una situación seria. —Aporto Maru.

Los cinco jóvenes se miraron a ver.

—¡TENEMOS QUE IR POR ELLA! —Exclamaron todos.

—Primero que nada, Tenemos que organizarnos. —Espeto Kaede. —Nosotros llegamos en cinco horas. Los que vienen de Alemania en siete, los de China en una hora. Cuando todos estemos en Japón debemos reunirnos en una junta extraordinaria.

—No podemos perder tiempo, le hablare a mi papá. —Emi saco su teléfono y marco un número. —¡Papá! —Exclamo feliz. —Si ya estoy en casa… ya sabes, mamá esta de compras… Pregunta… ¿Harás guardia?… En serio te quedaras toda la noche. ¿La tía Akane también? ¡Está bien! ¡Adiós! ¡Te quiero! —Emi colgó el teléfono. —Raiko estará solo esta noche. Entonces…

—¡12 de la noche en el dojo Tendo! —Exclamaron todos incluyendo Emi y Maru.

Una ventana se abrió en la esquina de la pantalla.

—¡Rayos! Raiko se conectó y quiere unirse a la conversación. —Espeto el chico de la tableta.

Emi le dio aceptar y apareció la segunda ventana con el rostro de Raiko. Estaba sereno y viéndolos muy detenidamente.

—Espero que no estuvieran hablando mal de mí. —Hablo Raiko.

—¡¿Por qué crees eso?! —Respondieron todos con una sonrisa.

—¡Si lo estaban haciendo! —Grito Raiko porque era obvio.

—Calma, es normal hablar mal del jefe. —Comento Kaede encogiéndose de hombros.

—¡Ignorare eso Kaede! —Se ofendió Raiko aún más.

—Primo iremos a las doce de la noche a tu casa para una junta de alta emergencia. —Informo Emi.

—¿Entonces mamá no vendrá esta noche? —Pregunto Raiko con una mueca y entrecerrando los ojos.

—¡Así es! 100% confirmado. —Sonrió Emi.

—Entonces… ¡Para que rayos me hizo que comprara mucha comida si no va a venir! —Se enojó porque hizo gastar todo su dinero en ello.

—¡Pero nosotros si iremos! —Exclamo Kaede. —¡Ten lista la comida!

—¿Cuándo decidieron eso? —Pregunto Raiko. — ¡Son un par de gorrones!

—Los de Alemania traerán bebidas alcohólicas… ¿Cómo es que se llaman? —Pensó uno de los jóvenes.

—Se llama cerveza. —Contesto Raiko levantando una ceja.

—Bueno, ¡Nos vemos a las 12 de la noche! —Dijo Emi y todos gritaron "Si" a excepción de Raiko.

—¿Y todavía ponen la hora? —Espeto Raiko con una gota de sudor en su frente. —¡Son unos aprovechados!


12:10 A.M "Dojo Tendo"

Todos se encontraban ahí y estaban dispersos por todo el lugar, con comida en la mano, bebidas y conversando amistosamente. Los descendientes no se habían visto desde hace dos años y estaban felices de verse nuevamente después de estudiar de intercambio a otros países. Ahora estudiarían nuevamente en la misma escuela, solo que ahora en el área universitaria para poder terminar sus carreras.

Raiko era el único que no estaba incluido en sus pláticas. Estaba en la puerta a punto de explotar de furia, esta junta, más bien, parecía una fiesta de bienvenida que él pagaría. Lo bueno de todo esto es que sabía que algo así pasaría, por lo que había traído su pistola de bengalas. Disparo al techo tres veces lo que provoco el susto de todos ellos y pusieran atención al chico.

—¡Emi! —Llamo Raiko y la chica corrió hacia donde estaba él. —Tu convocaste esta junta, así que comienzan antes de que se acaben la cerveza. —Dijo el chico con una voz autoritaria. —¡Y más les vale que no se la tomen toda! ¡Yo también quiero probarla! —Señalo a todos.

—Pero ¿Por qué tengo que hacerlo? —Dijo Emi cruzando de brazos.

—Porque lamentablemente eres la subjefa. —Contesto Raiko. —Le iba a dar ese privilegio a quien encontrara a mi hermana. ¡A pesar de que se te haya escapado! —Gruño Raiko.

—¡Que emoción! —Sonrió Emi con los ojos brillosos.

—¡Todos tuyos! —Le dio la palabra a Emi y se sentó junto a los demás.

Emi comenzó a explicar todo lo que había sucedido durante los últimos dos años, las aventuras, desgracias, lecciones de vida, entre otras cosas que sucedieron al estar con los decadentes del pasado. También dijo sobre las características, cualidades, desventajas y ventajas al enfrentarse a Nanami Saotome o más bien Izanami Osawa.

—Por eso debemos pensar en un buen plan para traer de vuelta a Nanami. —Termino Emi.

—El problema sería Shun y Usui del pasado. —Hablo Kaede. —Y por supuesto la Sargento que quiere que ella se quede con ellos. ¿Qué podríamos hacer en este caso?

—¡Enfrentar a nuestros papas del pasado! —Anuncio seriamente Raiko.

—¡Que! —Gritaron todos.

—¡Tendo es una locura! —Exclamo uno de los chicos.

Raiko se puso de pie.

—Debemos hacerlos entender que ella debe de venir con nosotros porque este es el lugar donde pertenece. —Espeto Raiko. —Si ellos no quieren, tendremos que usar la fuerza.

—No necesariamente es lo que me preocupa. —Hablo Maru. —Izanami vale por todos los decadentes. —Declaro el chico sabiendo lo que conocía de ella. —Raiko aunque no lo creas es peligrosa en cierto modo. No será fácil convencerla.

—Es como convencer a tu madre para que no te castigue. —Proporciono Emi a la opinión de Maru.

—Eso quiere decir que es muy serio el asunto. —Pensaba que se podía hacer. —¿Qué hay de mi padre? —Pregunto Raiko.

—¡Ubicación desconocida! —Contesto Emi.

Raiko puso una mirada fuerte y tenebrosa desde el punto de vista de Emi.

—Entonces ya se lo que haremos primero. —Dijo Raiko volteando a ver a todos. —¡Buscarlo!

Los demás no entendía a lo que iba.

—Si mi hermana se encuentra con él también sería un obstáculo para nuestro objetivo. —Explico Raiko. —Por lo que primero hay que detenerlo… Y si es necesario… acabar con él. —Espeto de manera siniestra.

Todos se voltearon a ver, pensaba que ahora si se habían vuelto loco.

—¿Tanto lo odias? —Pregunto Emi con preocupación.

—Nunca perdonare que me haya quitado a mi hermana. —Respondió volteando a verla. —No me importa las veces que mi madre y mi abuela me contara que mi padre era un hombre bueno, fuerte, valiente, justo, inteligente para aprender técnicas nuevas y sobre todo que protegía a todos los que quería… Entonces ¿Por qué no se preocupó por mi si era un hombre justo y bueno? ¿Por qué no se preocupó si mi mamá estaba bien? ¿Por qué no pensó primero en su hija? ¡Lo que ella quería! —Interrogaba caminando a la mesa donde estaba las bebidas y la comida. —Conocía bien a mi hermana, no importaba las veces que mi mamá nos ignoraba, igual la amábamos y siempre lo haríamos. Yo sabía muy bien que mi hermana siempre quería estar con mi madre y entonces ¿Por qué no lucho más por arreglar esto si era un hombre fuerte y valiente? ¿Por qué tomo el camino fácil si era un hombre inteligente? —Tomo un vaso y sirvió una botella de cerveza y le dio un trago para acabarse todo el vaso y servirse de nuevo.

Todos lo miraba con asombro, no pensaba que él, muy en el fondo tuviera esos sentimientos.

—Tampoco digo que mi madre no tenga la culpa de esto, ella tampoco es una víctima. —Siguió hablando Raiko sirviéndose el tercer vaso. —Lo que me da mucho coraje es que ella no admita su culpa y siempre es la misma discusión cada año. Le toma más importancia su trabajo que a mí. Por eso, por culpa de Ranma Saotome estoy solo. ¡No tengo a nadie! —Sollozaba y lágrimas salían sin parar. —Lo único que podía tener y que sabía que siempre estaría conmigo era Nanami, ¿No se supone que eso son los gemelos? Siempre unidos, misma mentalidad, ¡Era mi otra mitad! ¡La mitad que me quito! ¡Maldita sea! —Grito pegando la mesa con todas sus fuerzas. —Por eso…—Susurraba para sí mismo. —De él me encargare primero…—Los ojos de Raiko estaban dilatados y ese color café chocolate se volvieron negros. —Acabare con Ranma Saotome. —Sus ojos mostraban la furia y coraje reprimidos por muchos años.


Izanami estaba en la terraza de la casa de Satzuki donde había llegado a refugiarse para esconderse de los decadentes. Se escuchaba los grillos de la noche y el viento soplaba. De repente sintió un dolor en el corazón, se sentía inquieta, con miedo y sobretodo tristeza.

—¿Qué sucede? —Pregunto Sazuki apareciendo de un salto poniéndose de punta en la varilla de fierro de la terraza en posición hincada y mirando abajo para estar al tanto de los hoteles.

—De repente sentí un extraño dolor en el corazón. —Respondió Izanami.

—¿Te sientes mal? —Pregunto Sazuki mirando a la chica.

—No es eso, sino más bien es un sentimiento. —Explico con una mirada triste. —Es un dolor tan grande que puede ser peligroso y llegar hasta cometer una locura. —Dijo esas palabras que no las pensó para responder a una pregunta tan simple. —No tiene una salida de su mundo en donde solo ve oscuridad, y le teme a esa visión negra que visualiza sus ojos. Muy cerca de ahí hay una pequeña luz a la que quiere acercarse, pero es una trampa y no es a la que debe ir. La verdadera se encuentra en un lugar en donde menos se lo imagina.

—¿Tienes un hermano o hermana? —Pregunto por curiosidad.

—Tengo un gemelo. —Respondió. —¡Espera! ¿Eso es lo que ahorita está sintiendo?

—Los gemelos son algo muy extraño ya que comparten una conexión bastante peculiar desde mi punto de vista. —Opino Satsuki volviendo a ver hacia abajo.

—Pero, es la primera vez que lo siento. —Comenzó a pensar Izanami. —Ni siquiera en el otro tiempo llegue a sentirlo. —Fue cuando ella comenzó a darse cuenta. —¿Tendrá algo en lo que acabo de hacer?

—Según muchos dicen que en la madrugada es donde el cerebro trabaja más. —Espeto la mujer. —Las 4 de la mañana es tu hora de inspiración, por lo que debes de pensar más para encontrar la verdadera luz. —La mujer salto dejando sola a Izanami en sus pensamientos.

Ya comenzaba a preocuparse de lo que había hecho, pero no podía buscar a Akane ni ir con los demás. Ya tenía al que provocaba todas las desgracias. Nadie estaría en peligro. Pero ¿Ahora qué haría? Se metió nuevamente a la habitación y ahí se encontraba su padre descansando en una cama.

—Espero que lo que acabo de hacer no me lleve a otra desgracia aun peor. —Susurro Izanami.


Sábado 26 de marzo de 2016 - 7:05 A.M - Dojo Tendo

Akane del futuro abría la puerta de su casa y entraba con un gran bostezo. Lo único que quería era descansar, después de un arduo trabajo sin parar para la búsqueda de su hija. Sin embargo, era la misma respuesta de siempre. ¡Nada! No había rastro de su hija ni de Ranma. De repente se dio cuenta de que la puerta del salón estaba abierta, lo cual le extraño porque era sábado. No era necesario que su hijo se levantara temprano. Vio que la cocina era un desastre, como si hubiera hecho mucha comida. Entonces camino hacia el dojo y fue cuando casi se desmaya. Había muchas botellas tiradas, comida, platos, el lugar era un completo desastre. Miro hasta el fondo del lugar, había una mesa donde había más botellas tiradas alrededor, pero lo que parecía que era el mantel, estaba tirada y también se miraba… ¿Un bulto? Fue cuando capto y su mirada expresaba furia y sus puños los apretaba muy fuerte. Se acercó y cuando estaba mirando aquel "bulto", arrugo el ceño, levanto la tela y lo que vio la asombro tanto como también la cabreo. Nunca pensó ver esto alguna vez en su vida. Sabia quien estaba debajo de aquella tela blanca, pero nunca así. Raiko estaba dormido abrazando una botella grande de color azul que parecía ser una de vino blanco. Alzo la ceja, había pasado aproximadamente 21 años que no sentía lo que sentía en esos momentos. ¿Y quién fue el último? El hombre que le dio a ese pedazo de idiota que tenía como hijo. Volvió a salir del dojo y regreso con una manguera de más de dos metros, ya la había abierto, solo esperaba que saliera el agua, cuando llego el momento salió una gran cantidad de agua despertando al joven y levantándose abruptamente con la botella que seguía abrazando. Estaba asustado y miraba por todos lados hasta que dio con la mirada de su madre que estaba de brazos cruzados y con una cara furiosa. Solo había algo que podía hacer.

—Hola… ma…má. —Hablo con una gran sonrisa y una voz chistosa como la de un hombre borracho.

—¡No te hagas el borracho porque no lo estas! —Contesto Akane sabiendo que su hijo fingía estar borracho.

El chico solo gruño.

—¡No me gruñas! —Exclamo Akane pegándole en la boca.

—¡Auch! —Se quejó por el golpe. —¡No es lo que piensas!

El celular de ambos sonó, los dos revisaron y Raiko se puso nervioso. Vio a su madre y levanto la mirada poniendo una cara dura y rechinando los dientes. Lo que más le enojo a Raiko es que quien subió las fotos había sido Emi. Claro con el #TeDijeQueMeVengaria

—¿En serio no es lo que pienso? —Pregunto Akane con una voz seria y maligna. —¿Sabes que es lo que pensaba? ¡Qué hiciste una fiesta! — Gruño. — ¡Y vaya que fiesta hiciste! Aquí te veo tomando, brincando, riendo con todos los hijos de mis "Esclavos" —Dijo refiriéndose al personal.

—¡Me dijiste que íbamos a cenar juntos! ¡No viniste! — Reclamo el chico. —¿Qué quería que hiciera con la comida? —Se justificó.

—#TeCastigarePorUnMes—Contesto haciendo la seña del Hashtag y caminando hacia la salida.

—¿Qué tan especial tiene los hashtags? —Pregunto Raiko como queja. —¡Además en ti se oye desagradable por tu edad! ¡Estas vieja! —Raiko se mordió la lengua y se tapó la boca. No pensó lo que dijo y sabía que le iría muy mal.

Akane puso los ojos en blanco y un aura negra se esparcía alrededor de su cuerpo. A pesar de que el decadente conserva su juventud y aun parezca una mujer de 20 años, eso no quería decir que no le molestara que le dijeran "Vieja"

Sabía que estaba perdido, era lo peor que pudo haberle dicho. Akane lo miro con una mirada siniestra y después sonrió malvadamente y eso dedujo que ella ya tenía planeado el peor castigo que jamás había recibido.


Emi bajaba por las escaleras de su casa para poder desayunar, fue a la cocina a prepararse un cereal, ya que no tenía mucha hambre por el dolor de estómago que tenía por haber bebido tanto, aunque había cumplido su propósito de vengarse de su primo que bien se lo merecía. Solo esperaba saber que castigo le daría su tía, el solo pensar en eso, hacía que se pusiera feliz y dejara de lado su dolor de estómago. Escucho la puerta y supo de quien había sido. Shun llegaba con los brazos colgados y llego hasta el sillón en donde cayó. Emi fue a la sala con el plato de cereal en la mano. No pudo evitar reírse, lo había extrañado, aunque vio su cara estos dos años, sabía que no era con el que había crecido. Dejo el plato en la mesa que estaba de lado del sillón y toco su hombro para despertarlo y él brinco del susto. Shun no había cambiado nada en absoluto, aun se miraba joven de más o menos 25 años. Cuando vio a su hija las energías volvieron y corrió a abrazarla. No la miraba desde hace mucho tiempo que para él había sido una eternidad. De igual forma fue para Emi que le correspondió el abrazo con una gran sonrisa.

—¡Hija! ¡Te extrañe tanto! —Lloraba a mares mientras la seguía abrazando. Tenía su mejilla pegada a la de ella.

—¡Yo también! —Respondió Emi llena de felicidad.

Shun solo hacia puchero y la volvía abrazar con más lágrimas.

—Papa... ¿Puedo hablar contigo? —Pregunto seria.

Shun se detuvo y puso los ojos en blanco. La miro entrecerrando los ojos.

—¡No me digas que estas embarazada! —Grito Asustado. —¡Es muy común en estos días!

—¡No! ¡No es eso! —Respondió de la misma manera.

—Entonces estaré encantado de escucharte. —Sonrió Shun más tranquilo.

Los dos se sentaron en la mesa y tomaban una taza de café por lo desvelados y cansados que estaban ambos.

—Supe que Raiko hizo una fiesta. — Comento Shun. —Vi que publicaste las fotos. Pobre de él le ira muy mal. —Dijo sintiendo lastima por su sobrino.

—¿Cómo era el papá de Raiko? —Pregunto queriendo ir al punto.

Esa pregunta desencajo un poco a Shun.

—¿Por qué el interés en saber de una persona que no conociste?

—¡Curiosidad! —Contesto Emi.

—Bueno, yo conocí muy poco a Ranma, pero pude notar que era un chico que jamás se rendía. —Empezó a relatar. —No importaba las veces que Akane no quería estar con él, siempre regresaba y lo intentaba nuevamente.

—¿Mi tía no lo quería?

—Ella dice que no porque le robo a su hija, pero es más que claro que aún lo ama. —Respondió agitando la taza.

—Pero, ¿Él era una persona mala? —Pregunto Emi.

—¡Claro que no! —Respondió una voz femenina.

Nabiki venía en pijama y bostezaba mientras se sentaba a lado de su esposo y le quitaba el café. Ella no quiso perder la oportunidad de poder conservar su juventud, por lo que estuvo cerca del decadente. Además de que no quería desencajar con su esposo y su hija.

—Ranma siempre se metía en problemas. —Decía Nabiki. —Siempre me desquitaba con él porque me encantaba molestarlo con que estaba enamorado de mi hermana y él siempre lo negaba ofendiéndola y sabes cómo es tu tía. —Sonreía. —Pero era un hombre con carácter, entregado a su arte, protegía a quienes más quería y Akane era su punto débil y si alguien le tocaba un solo pelo, lo aniquilaba.

—A pesar de que Akane siempre le habla bien de él ante Raiko, no puede convencerlo para que lo mire de la misma manera que nosotros. —Interrumpió Shun. —Me imagino que es por eso que me lo preguntaste ¿No? —Pregunto viendo a su hija.

—Si. —Suspiro Emi.

—Raiko tiene mucho de Akane…—Dijo Nabiki dejando la taza en la mesa. —Pero la actitud que toma es la misma que tenía Ranma cuando Akane desapareció.

—Él lo odia porque se llevó a mi prima. —Explico Emi bajando la mirada.

—Akane nunca se va a rendir hasta que aparezca. —Dijo Shun. —Aunque cada vez se nos hace más difícil.

Emi tenía ganas de decirles que ya la habían encontrado, pero no podía. Aunque, si lo que estaba pensando Raiko es lo que ella piensa, lo haría porque no le gustaría el posible final que tendría. Sonó su teléfono y contesto. De repente su cara cambio a una de espanto y rápidamente colgó.

—¿Qué sucede? —Pregunto Shun.

—Mi tía Akane quiere hablar conmigo. —Respondió con una voz ahogada. —Estoy segura que me regañara por el desastre en el dojo.

—Eso es lo que más le enoja a Akane, Emi. —Comento Nabiki. —Para mi hermana el dojo es un lugar sagrado porque le recuerda a tu abuelo y sobre todo a Ranma, aunque ella niegue todo lo que tenga que ver con él.

Emi se puso de pie y salió para ir a casa de su tía y su primo.


Akane estaba en el jardín enfrente de todos los que estuvieron en la fiesta, o más bien, los descendientes. Su mirada era de furia, tenía los brazos cruzados y movía su pie como una manera de saber que estaba desesperada. Emi llego y fue hasta el frente en donde estaba Maru. Emi se había sorprendido de que todos estuvieran ahí. Algunos con bostezos, otros con dolor de cabeza por lo que habían tomado y también asustados.

—Emi te estaba esperando. —Hablo Akane viendo a su sobrina.

—Tía, me da gusto volverte a ver. —Sonrió Emi queriendo quitar la fuerte tensión del lugar. Además de que el día estaba nublado y hasta parecía que en cualquier momento habría neblina.

Akane solo la miro feo y ella entendió el punto.

—Bueno ya que están todos debo de decirles que estoy muy molesta por lo que hicieron. —Hablo en voz alta. —Me pregunto ¿Qué harán sus padres cuando les digan lo que hicieron anoche?

Todos empezaron a quejarse y hablar al mismo tiempo suplicando que no lo hicieran.

—¡Silencio! —Grito Akane y todos se callaron. — Aunque puedo hacerles una excepción y no hablar con sus padres y guardar esto en un secreto.

Todos gritaron de alegría.

—¡Pero eso no quiere decir que se salvaran de limpiar mi dojo! —Advirtió Akane lo que provoco que los chicos se desanimaran. —Pero puedo salvarlos de sus padres. —Explico Akane. —Solo si me ayudan con algo. —Akane arrastro un gran bote en donde saco un globo que estaba lleno de una sustancia liquida.

—Solo por curiosidad…—Interrumpió Emi. —¿Qué hay dentro de los globos?

—Pintura de muchos colores. —Sonrió Akane.

Emi comenzó a reírse, después se detuvo.

—Creo que ya sé a dónde va esto. —Susurro Emi con una voz ahogada y evitando la mirada su tía.

Llegaron al dojo y todos los descendientes quedaron con los ojos en blanco y sintieron como un rayo caía a un lado por lo que miraban enfrente de ellos. Raiko estaba amarrado de las manos con las cuerdas alrededor de las muñecas que estaban juntas en la parte de arriba de la puerta del dojo. Su cuerpo colgaba estando a un metro del piso y lloraba desesperadamente.

—Tal vez deberíamos reconsiderar en si ayudar a Raiko para buscar y derrotar a ese hombre. —Comento en un susurro uno de los chicos sin dejar de verlo.

—Pobrecito, esto es lo que ha sufrido. —Espeto Kaede.

—Me da gusto no ser hijo de esa mujer. —Comento otro chico.

—Como les dije…—Empezó hablar Akane. —Se pueden salvar de sus padres si me ayudan en algo. —Dijo arrastrando el bote en medio de ellos. —¡Le lanzaran todos estos globos de pintura!

—¡¿Qué?! —Gritaron todos.

—Pero, hay una recompensa. —Dijo Akane caminando recta y alrededor de ellos. —Hay un globo que no tiene pintura, tiene engrudo. —Sonrió Akane. —Y el que le toque lanzarlo, se salvara de limpiar el dojo. ¿Alguna pregunta?

—¡Yo! —Levanto la mano Emi. —Un consejo, hay que poner periódico alrededor para no manchar la suela, porque como nos va tocar limpiar…

—¿Cómo puedes sugerir eso? —Grito Kaede. —¡No vez que tu primo está amarrado!

—¡Perfecto Emi! ¡Buena idea! —Exclamo Akane ignorando a Kaede.

—Yo iré por ellos. —Se ofreció Maru, pero se acercó al bote y escarbo hasta encontrar un globo de color azul y se lo lanzo a Raiko. Todos gritaron de terror y ese era el globo que tenía el engrudo que empezó a escurrirle por toda su camisa. —Perdón Raiko, pero me quería salvar de limpiar. —Sonrió Maru y salió del dojo.

—Siempre está feliz, pero debe de ser un demonio por dentro. —Comento en un susurro un chico a Kaede que esta solo se le escurría una gota de sudor en su frente.

—¡Eres una maniaca! ¡Una desquiciada! ¡Agresiva! —Exploto Raiko. —¡No me cabe aun en mi cabeza como mi padre se enamoró de ti! ¡Si es que en verdad te amo! ¡No por nada se iba con sus otras prometidas! ¡Tú no tienes nada de feminidad! ¡No sabes cocinar! ¡No eres nada delicada! ¡No eres linda! ¡¿Qué hombre se hubiera casado contigo?!

Todos se quedaron en silencio y pudieron observar el semblante de Akane. Estaba pasmada, su propio hijo le dijo lo mismo que le decía y repetía todos los días Ranma. Cada palabra se repetía en su mente e imágenes de Ranma despreciándola volvían y ese miedo, esa inseguridad que tuvo en su adolescencia le afectaba y ahora más que venía de su hijo.

Emi ya había escuchado eso en alguna platica que escucho de su madre con su tía hace años. ¿Por qué su mamá le dijo que Ranma era una buena persona? Siempre desprecio a su tía, por eso ella no quería volver con él. Siempre la trato mal y una mujer no podía estar con un hombre de esa manera. No sabía la verdadera razón de lo sucedió entre ellos, pero eso era maltrato, nunca debió tratarla así. Ahora su hijo pagaba las consecuencias, Raiko era igual o peor que él. ¿Entonces? Ya no entendía nada. ¿Quién era malo?

—Sabes…—Hablo Akane con una voz ahogada. — Me dijiste las mismas palabras que me decía tu padre. —Se dio la vuelta para ver a su hijo. —Me da gusto haber estado de espalda para no haber visto tu cara, porque la hubiera odiado más. —Esas palabras hicieron que todos agrandaran sus ojos, sobre todo a Raiko. — Nunca hubiera deseado haber tenido un hijo con Ranma y lo que menos quería es que mi hijo se pareciera a él. —Dijo con mucho desprecio y salió del dojo a paso veloz y fue cuando ella soltó lágrimas. ¿Por qué le había dicho eso a su hijo? Como cuando tenía 16 años, no midió sus palabras ¿Y se quejaba de Ranma? ¡Por favor! A todos contagió su gran boca, incluso a ella.

Todos habían visto como Akane salió y luego voltearon a ver a Raiko. Su cara era de espanto, sus ojos no parpadeaban, estaba pálido y su boca estaba entreabierta. ¿Qué había hecho? La furia que sintió se lo reprocho a su madre cuando en verdad no era cierto. Pero lo que no sabía es que su padre se lo decía. Se odio aún más, no por el hecho de que cada vez sacaba algo de su padre, sino porque la hirió. Lagrimas salían de sus ojos sin darse cuenta.

Emi también quería llorar del coraje, fue cuando entendió que debían darse prisa, no había tiempo, ahora iba a prometer que iba a cambiar su futuro. Salto y rompió la cuerda dejando caer a Raiko. No por eso había querido también practicar artes marciales. Levanto a su primo y puso su brazo alrededor de sus hombros y cuello. Veía que no podía caminar, no quería hacerlo, su cara era cabizbaja.

—Sabía que algo así pasaría, por eso Maru se adelantó. —Anuncio Emi. —¡Hay que irnos! ¡Hoy viajaremos al pasado y cambiaremos todo esto! —Dijo decidida.


Akane estaba en la habitación que era de Ranma, en sus manos tenía una foto de sus hijos cuando tenían cinco años. Fue la última que le tomo Nabiki antes de que Nanami desparecieran. No pudo aprovechar a sus hijos y estaba arrepentida. Abrazaba la foto mientras lloraba. No quería echarle más la culpa a Ranma porque esta vez no la tenía. Era ella, pero siempre lo evadía. Por su culpa perdió a su hija, y ahora también a su hijo porque no la perdonaría de lo que le dijo. ¡Fui una estúpida! Sin tan solo le hubiera dicho a Ranma que también tenía un hijo, puede que también se lo hubiera llevado y no habría tenido que sufrir con ella. Lo único que él quería era estar con su hermana, por algo no le encontraba, ella no tenía derecho de volverla a ver. ¿Se acordará de mí? Si así hubiera sido ya la habría buscado y a su hermano. Pero, ¿Si no? Pero él hubiera no existe. Si tuviera que regresar el tiempo, habría dejado que Ranma se quedara con ella para no tener que sentir esta soledad. Pero, también porque aun lo seguía amando, si no se acercó a otro hombre era porque sabía que nunca lo olvidaría. Con los años, su hijo crecía y cada vez se parecía más a su padre. Para ella era una tortura, por eso lo alejaba a pesar de que no quería. Una vez le dijo que, si tal vez hubiera invitado a Nanami a jugar con sus primos, no se la hubiera llevado y seguiría aquí. En un suspiro su hijo dijo, "Daria lo que fuera por encontrarla sin importar en que mundo, tiempo o dimensión este" Esas palabras la hizo reaccionar, dejo la foto y fue al armario donde se supone estaba la espada, lo sabía… No estaba.

Le vio la cara todo este tiempo, él ya lo había estado planeando. Nunca se había interesado en las artes marciales y le resultó extraño que le pidiera que le hablara al maestro Happosai para que lo entrenara y también a Emi y Maru, incluso le dio la idea de que el futuro personal de los decadentes aprendiera. A pesar de que le sorprendió el interés estaba emocionada, pero ahora lo entendía, era una trampa y eso sucedió hace dos años. Todo este tiempo lo estuvo planeando. Salió corriendo al dojo y no había nadie. Saco su radio, sabia a donde irían.

—¡Shun! ¡Es una emergencia! Raiko, Emi, Maru y todos los hijos del personal se robaron la espada, ¡Tenemos que detenerlos! —Grito Akane desesperada.

Cerca de ahí, los chicos corrían hacia el parque donde sabía que por la hora no iba a ver nadie, era el lugar perfecto para desaparecer. Maru tenía el maletín, tomo la mano de Emi y ella la de Raiko y así todos hicieron una cadena.

—¡Oigan! ¡Pero no traemos nada! ¡No nos preparamos! —Grito una de las chicas.

—¡No importa! —Contesto Emi. —Se dónde podemos conseguir lo que necesitamos. ¡Debemos darnos prisa!

Se escucharon las sirenas, las conocían también, las patrullas venían en su dirección.

—¡Ya vienen por nosotros! —Grito asustado uno de los chicos.

—¡Hay que hacer el ritual de una vez! —Ordeno Raiko.

Maru saco la espada y se la dio a Raiko. Todos se agarraban de los hombros y Raiko dijo las palabras.

—Decadente, deseamos ir al 13 de julio de 1993, la época donde estuvieron Emi y Maru durante dos años. —Deseo Raiko.

Akane y los demás llegaron al lugar y fue cuando vieron la luz, salieron corriendo a donde se encontraba ese resplandor.

Raiko tenía las dos manos en empuñadura y la punta de la hoja tocando el césped. Su mirada era de furia, pero seguro de lo que iba hacer. Todos desparecieron cuando llegaron los decadentes. Akane sentía furia, tenía que idear un plan, si él iba podría causar una catástrofe y peligrar su existencia y todo por querer recuperar a su hermana y…

—¡Por dios! Si encuentra a su hermana y también a Ranma…—Decía asustada y con la mirada perdida. —Fue por eso… quiere matarlo. —Agrando sus ojos y se puso pálida. —Necesito averiguar a donde se fue.


¡Saludos a todos! Y si, ha vuelto esta historia :D No sé por que pero me siento nerviosa como si esta fuera la primera vez que publico este fic, solo diré eso XD pero bueno. Como prometí, dije finales de mayo o principio de junio y cumplí, no del todo porque tuve un momento de bloqueo y lo que quería escribir se fue o más bien no sabía cómo escribirlo, fue por eso que decidí publicar otra historia para salir de mi zona de conford, pero como también me quito tiempo y aquí explicare lo que tuve que decidir con este capítulo:

Había dicho que sería Two-Shot, pero al final salieron como 40 páginas en el primer capítulo y 65 páginas en el segundo. Muy largo lo se… O.O y como me retrasé, tuve que decidir córtalas en cuatro capítulos y después el quinto capítulo empieza la historia en donde termina la primera temporada. No lo tomen como queja, solo quería comentarlo. XD

Pero volviendo a este capítulo. Mientras escribía la primera temporada, hubo muchas cosas que hubiera cambiado, pero tomándolo desde otra perspectiva menos le hubieran entendido. Entonces ¿Recuerdan cuando Izanami dijo que esa otra historia en donde se enfrentaba a los descendientes la dejo cansada? Pues esto sucede antes de que Izanami llegara al futuro en el último capítulo. ¿Qué hubiera pasado si las cosas hubieran sido diferentes? Con solo un cambio, aunque sea chiquito, en este caso que Izanami hubiera detenido a Ranma de que golpeara a Akane puede cambiar radicalmente la historia.

Como se llamaba Los descendientes, en si ellos no tuvieron mucha participación en la primera parte, ahora si la tendrán, bueno casi, pero hicieron acto de aparición XD

A pesar de todo me da gusto regresar con esta historia, n.n Dejen sus reviews, en serio me animan mucho :D Díganme que les gusto (Que haya regresado la historia) que no les gusto (Ay esa Akane me molesto XD) también si se rieron en alguna parte (Cuando Emi y Maru salen llenos de basura XD)

Les mando saludos y el próximo capítulo lo subiere el próximo viernes, si, aunque se quejen será un capítulo a la semana, es por el bien de mi salud mental XD NOTA DE ULTIMA HORA: Al momento de subir este capítulo a la pagina tuve problemas porque no me leía el formato, si en caso no llegara a publicarlo ese día, es por eso.