Lazos Oscuros: "El ocaso de la luz"
Segunda parte.
Capítulo vigésimo quinto: In Decadency
Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de J. K. Rowling. Yo sólo los tomo prestados, distorsiono su personalidad, tiempo y espacio, y hago historias cada vez más extrañas y bizarras en el ámbito del fandom.
Advertencia: Angustia, Personalidades distorsionadas (OoC), drama en exageradas cantidades, masoquismos varios, situaciones depresivas y no apto, ni para menores, ni para personas muy rosas…
Había decidido entrar a la casa ahora que el remedo de humano, propietario de ésta había salido. No se lo creía… su madre debía estar en ese momento revolcándose en su tumba, o en el mismísimo infierno donde sabía, se encontraba. Rió ante la morbosa sensación que le causaba estar en el recibidor de la mansión del noble Slytherin…
Cuando había llegado; de eso dos días ya. Su mente suplicaba perdón constantemente. Una y otra vez repetía la palabra. Ahora sí que había logrado transgredir y traicionar por propia voluntad, su amistad con James y con Lily. No lograba comprender el por qué, no se sentía del todo mal «Porque no está mal» susurró tranquila su mente que siempre parecía poseer el tono de voz de la pelirroja. Sonrió ante este hecho… le parecía demasiada casualidad que todos los merodeadores tuvieran por conciencia la voz de Evans, especialmente él.
Corroído por su culpabilidad había decidido dormir a fuera transformado en Snuffles. Mas, en ese momento su espíritu merodeador lo obligó a profanar el terreno, pidiendo en tono jocoso una disculpa y un permiso que sabía nadie le iba a negar o conceder, siguió. Todo era agradable y armónico, es más; a primera vista se veía hogareño. ¿Quién iba a imaginar que el gran Lord Voldemort vivía en una casa común y corriente? En pensamiento en si, era ridículo. Más imposible era imaginárselo viviendo en una pocilga.
Se dirigió directamente a donde intuyó se encontraban las habitaciones principales. Un largo pasillo decorado únicamente por una cinta ornamental que seccionaba el color de la pared en mitades iguales. Una puerta, dos puertas, tres puer… una inscripción grabada en plata le llamó la atención.
«Harry J. Potter». Tocó ausente la placa. Su ahijado, su Harry, tenía su nombre grabado en la puerta. Nagini observó desde su escondite el comportamiento del humano… era comprensible que estuviese tan… confundido, enajenado, no podía esperarse otra reacción, cuando los principales implicados se deshacían en tambaleantes dudas.
Dudó, pero luego abrió la puerta la cual cedió con un chirrido inexistente. Si se sinceraba, ni siquiera pensó que podría entrar… lo primero que le llegó fue el escritorio, llenos de papeles, ordenados en pilas esparcidas a lo largo de él. En general se encontraba ordenada, en desuso; era una palabra más acorde con la situación, sin embargo los vestigios de vida se sentían en el ambiente. Cerró la puerta tras si. La cama perfectamente arreglada y tapada con un cobertor de terciopelo verde oscuro. Un librero con suponía los libros preferidos y más utilizados por su apadrinado. Un buró…
¿Fotos? Se acercó, colocándose el cabello tras la oreja. Una de ellas le llamó particularmente la atención. Estaba enmarcada en madera y en repujado que simulaban serpientes sintetizadas gráficamente, revolviéndose entre si. Era el maldito asesino abrazando a Harry, mientras que el joven con las manos alzadas envolvía el cuello del mayor. Una tierna sonrisa acompañada por sus ojos verdes, se asomaba traviesa por sus labios. Mientras el hombre ese tenía esa condenada sonrisa Slytherin tan característica. Entrecerró los ojos, ya pediría disculpas si lo encontraban…
— Vamos a tomarnos una foto…
— ¿Qué? —Preguntó confundido el lord por tan repentino capricho.
— Crear memorias —Escuchó Sirius decir sonriente al moreno.
— Por Merlín, Harry.
— No te hagas de rogar¡anda! —Cara de cachorrito, el recuerdo de James le había azotado más fuerte que nunca.
— Está bien —Había suspirado el hombre, habiéndose dejado convencer por el menor.
— ¿Me abrazas? —Preguntó casi coqueto. Talvez sería la primera y la última vez que viera sonreír de manera sincera y casi pura, a aquella aberración humana. «Humana» repasó su cabeza, era un humano…
— Claro que te abrazo¿No lo hago todos los días?
— No. No lo haces… —Dijo en claro signo de broma—. Tú prefieres a tus mortífagos que a mí.
— ¿Celoso?
— Quien fue a hablar de celos. ¿Quién era el que pensaba que yo andaba liado con Draco?
— No metas el dedo en la llaga… ya me disculpé.
— Pues, ya que no te puedo gastar bromas como tirarte de la cama, me las descobro por aquí…
Regresó de nuevo a la realidad. Movió la cabeza negativamente, no quería sabes que tan lejos habían llevado la relación, ni tampoco quería enterarse del incidente en la cama. No, definitivamente su curiosidad no se iba a quedar con esa. Se sentó en la cama e hizo lo mismo que con el retrato. Ese era una de sus especialidades, poder rememorar las imágenes y sentimientos que las personas dejaban en los objetos…
— Harry. ¿Aún sigues molesto? —Se escuchó en un murmullo. No recibió respuesta alguna—. Harry —Repitió…
— ¿Qué-quieres? —Le soltó levantándose de repente. Su mirada denotaba ira en su más primitivo estado, mientras lágrimas traicioneras se deslizaban por sus ojos.
— ¡Hey¡Luzy¡Lumy¡Lizzy¡Estoy aquí! —Volteó la cabeza hacia la pared. Harry había regresado por fin. Salió del cuarto sigiloso. Habría querido poder terminar de ver el recuerdo, pero, ya que… tampoco quería ser masoquista y ver sufrir al joven.
— ¡Amo Harry¡Lo extrañamos mucho!
— Ya estamos de nuevo con lo del amo, Luzy…
— No, amo… Luzy es una buena elfa.
— Luzy ¿y Nagini? —Preguntó el Lord al no ver a la serpiente por ningún lado.
— No lo sé amo. La última vez que la vi, se dirigía al cuarto del amo Harry. Amitos, Luzy irá a preparar un almuerzo especial… no me fío de la alimentación que tuvo el amo Harry en ese sitio donde estuvo, con permiso.
— Hay cosas que no cambian —Expresó con alegría—. Ahora ¿Quién me falta aquí? A sí… ¿Mandaste al otro mundo a mi padrino en mi ausencia? —Preguntó con ironía.
— Por supuesto que no —Respondió algo frío. Ni se acordaba del estúpido de Black.
— Aquí estoy, Harry.
— ¡Eeeh! ¡Sirius! —Se le tiró encima en infantil actitud, mientras lo abrazaba y le plantaba un beso en la mejilla. Ladridos animados se escucharon dentro de la casa—. ¡Wee! ¡Silver¿Cómo has estado¿Me extrañaste? —Preguntó sobándole las orejas. Ladridos excitados se escucharon. Le sonrió—. Deja me cambio y jugamos.
— Harry —Interrumpió Tom.
— Ve, y regresas… ¿Qué es lo máximo que puede sucederme?
— ¿No te vas a molestar?
— Claro que no. Estoy acostumbrado a que los mortífagos estén por encima de mí.
— ¿Eso no es exagerar demasiado? Ningún ser humano está por encima de ti.
— Bueno, me alegro de saber eso —Le respondió irónico dándole unas palmaditas en el hombro—. Anda para que regreses rápido¿sí? Es lo mínimo que puedes hacer.
— Black, salgo por dos horas, no dejes que se lastime… demasiado —Y con esto se fue dejando al animago con la palabra en la boca. Sirius miró a Harry, algo consternado. El ojiverde se encogió de hombros, y se fue a su habitación acompañado por Silver. Sabía que Nagini debía estar por ahí, merodeando en su cuarto, o muy cerca de éste.
1
— ¿Draco?
— ¿Sí, padre? —Preguntó el rubio pasando sin ningún ánimo las páginas de un libro en avanzado grado de deterioro.
— ¿Y tú padre?
— No lo sé.
— ¿Cómo que no sabes?
— Desapareció hace algún rato… cuando le pregunté a los elfos, me dijeron que no sabían… ¿Para que lo buscas¿No era y que no lo querías ver cerca de ti?
— Precisamente —Respondió sentándosele en frente. Draco subió la mirada. Allí estaba él, tan sublime, Merlín. ¿Cómo le pedían que fuese modesto si tenía a dos padres matadores? Los dos a su manera, la belleza de Severus, era una belleza sublime, gótica, algo oscura y penetrante. Mientras que la de Lucius, era una belleza activa, deslumbrante, atrayente, avasalladora—. Draco ¿Por qué exactamente nos metiste obligados a los dos en una misma casa?
— Por que ustedes pretendían que decidiera —Le contestó carente de sentimientos—. Como comprenderán en mi corazón, ocupan el mismo pedazo… así que, no me pidan favoritismos…
— Draco… hijo —Cambió en último momento—. Estás tratando de forzar algo que se destruyó hace mucho tiempo…
— Ya… los dos me dijeron lo mismo¿Quién dijo que yo estaba tratando de crear o hacer renacer algo? No sé que estarán pensando ustedes, yo sólo utilicé la practicidad que ustedes me enseñaron con los años. Solventé el problema moviéndonos a una misma casa. Así tú podrías estar conmigo y yo no tendría porque abandonar a mi padre, que ustedes estén malinterpretando o sacando cosas de la nada, no es mi problema —Siguió en el mismo tono, habiendo vuelto a las hojas amarillentas. Menudo Slytherin… había salido tan o más manipulador que Lucius…
— ¿Ya desayunaste? —Le preguntó cortando por lo sano.
— En realidad. No. No tengo mucho apetito que digamos —Le contestó dejando entreoír cansancio en su voz.
— ¿Te sientes bien, Dragón?
— Sí… supongo que es el cambio de Hogwarts a casa, siempre me pasa… no te preocupes mucho.
Obviamente que Severus no se había tragado tal mentirota, pero, Draco enfermo siempre había sido problemático. Todo lo problemático que podía ser un afín del hielo con fiebre, chasqueó la lengua, recordaba perfectamente cuando Lucius hacía algunos años ya, lo había llamado, diciéndole que Draco estaba en St. Mugo, enfermo de gravedad por su normal terquedad. ¿Terquedad? Había bufado él… es que no recordaba haber lanzado tantos improperios contra su ex, por su incompetencia al tratar controlar a un niño de siete años. Y eso ya era mucho decir, ya que cuando conformaban activamente el grupo I, mejor conocido como Los ángeles de la muerte, o alguno de los dos terminaba en urgencias debido a maldiciones varias, o terminaban en la cama… definitivamente, en ese tiempo había sido demasiado extremista.
Sólo esperaba no tener que salir corriendo también esta vez, por deshidratación severa, fiebres altísimas y poderes descontrolados. Evocó con exasperación como Draco había congelado en un radio de casi un kilómetro todo, buscando una mejoría en su cuerpo. Suspiró, estas vacaciones no presagiaban nada bueno…
— Draco.
— En serio, estoy bien —Dijo en un susurro quedo.
— Sabes que no es cierto, y aún así me sigues mintiendo.
— No estoy enfermo, si es lo que te preocupa. Sólo, es que no me siento del todo bien aquí —Dijo señalándose en el corazón—, pero, siempre pasa. Esta vez no debería ser diferente.
— ¿Quieres hablar?
— ¿Hablar¿De qué? Sólo son estúpidas cosas de adolescentes.
— Entonces, yo quiero escucharlas. Déjame cuando menos ser útil escuchándote.
— Tú eres útil…, a decir verdad, en los momentos más difíciles, que es donde normalmente mi padre falla, estabas tú, apoyándome. Y eso, aunque no lo creas es algo que yo valoro mucho, sólo que, bueno, como tú y la mitad del mundo sabrán, no soy muy dado a demostrar que es lo que siento.
— Pues, creo que haber estado tanto tiempo con Potter ha influido. Sólo que no se te pegue lo estúpido.
— Puedo decir que Harry es muchas cosas, pero, no estúpido.
— Draco. Me he aguantado bastante, sólo para no pecar de indiscreto. Prometí guardar silencio, más que todo por salvaguardar la seguridad del niño, pero ¿Cómo terminó en las garras del lord?
— Querrás decir que como el Lord terminó en las garras de Harry —El joven sonrió ante la cara de insipiencia de su padre—. No importa que tan bizarro suene lo que te voy a decir, pero, mi padrino, ama con locura a Harry. Y ese estúpido como tú le llamas lo hizo apropósito antes de verse enrolado en su propio juego.
— Me estás queriendo decir que Harry Potter, hizo que el lord se enamorara de él, apropósito.
— Claro que no. Es demasiado Gryffindor para hacer algo como eso…
— ¿Entonces?
— Cuando se dio cuenta de que había otro camino a su destino trágico, decidió que podía enseñarle a Tom Riddle, o lo que quedaba de él, que aún existían en el mundo, cosas por las cuales se merecía respirar tranquilo, por expresarlo de alguna manera. Sin embargo, creo que se sobrepasaron demasiado. Además, han pasado tantas dificultades que estoy comenzando a creer que hasta se merecen ser felices.
— ¿Dificultades¿Cuáles dificultades? Si se pasan la mitad del tiempo peleándose.
— Lo siento, pero, no puedo hablar de esa parte, de la que estoy conciente y si me pudiera dar por aludido, lo haría. Y lo de las peleas es más que todo 'tensión sexual', o así lo justifico yo.
— Hasta allí, no quiero saber más nada.
— Tú preguntaste —Le recriminó.
— Cierto, y por suerte puedo arrepentirme de ello. ¿Pasó algo malo, verdad? Algo que arrojó definitivamente al chico al bando oscuro.
— Sucedió algo que lo arrojó a la neutralidad. Él no juega en ningún bando y tanto como el Lord, como Dumbledore, parecen haber respetado su decisión, para bien o para mal.
— Y tú, pareces ser su abogado.
— Alguien tiene que defender al héroe ¿no? Para ello estamos, la serpiente, aunque, bueno, ella sólo es comprendida por Harry y por el Lord. Luego yo, Helios y Granger.
— Por lo que veo, el niño que-vivió-tiene bastantes defensores.
— En realidad. Siempre nos terminamos convirtiendo en un estorbo y él termina salvándonos a nosotros.
— Vaya, eso si que me toma por sorpresa.
— Señor Snape. Finny se preguntaba, señor, si iba a desayunar algo señor.
— Sí, está bien, Finny.
— Con su permiso, señor. Amo Draco.
Y con esta última estrafalaria reverencia. Dejó a los dos sumidos de nuevo en un silencio a cual no estaban acostumbrados, sin embargo no era del todo molesto. Era como la entre mesa, a lo que vendría continuación.
2
— Señor Black —Murmuró la elfina, jalándole la túnica. El hombre la miró—. Señor Black, Lizzy le pide encarecidamente que vaya a descansar, el amo Harry no dormirá si el amo Tom le prometió al amo Harry que regresaría.
— ¿Por ello sigue despierto¿Simplemente por esperarlo?
— Comprenda Señor Black, el amo Tom podría no regresar, y eso es algo que preocupa mucho al joven amo.
— ¿Esperarlo? —Bufó—. Son las doce de la noche. Ese ya no regresa.
— Si el amo prometió que regresaría hoy, entonces, eso hará. Sino, el amo Harry, sabrá que algo malo ha sucedido y se pondrá en contacto por los medios convencionales. Pero, aún queda noche, por favor señor Black, haga lo que le pido y retírese a descansar.
— Gracias Lizzy, pero, acompañaré a mi ahijado en su espera.
— Está bien, señor Black, como desee, pero, ya yo cumplí mi parte con advertirle que el amo Harry no se levantará de ese mueble hasta que el amo Tom llegue. Buenas noches —Le deseó, y con una corta reverencia desapareció en silencio.
— Harry.
— Buenas noches Sirius —Saludó el moreno, sonriéndole, como siempre hacía—. ¿Qué haces despierto tan tarde?
— Mira, que curioso, yo iba a preguntarte lo mismo.
— Estoy esperando a Tom.
— Harry. Él no se va a perder, y tú deberías descansar, no vale la pena perder el sueño por algo así.
— No importa. Él dijo que regresaría hoy.
— Dijo que regresaría dentro de DOS horas. Y si él dice que regresa hoy, regresa hoy ¿no?
— Sí. Y si no, manda algún mensaje, y me preocupa, aún no tener señas de él.
— ¿Por qué? Quien sabe, a lo mejor se olvidó —Por más que trataba, no podía dejar de poner en tela de juicio la perfección con la que se manejaba el Dark Lord con respecto a su relación con Harry. Parecían estar en perfecta armonía, todas sus acciones parecían ya estar llevadas por la rutina. Y si ésta se rompía de cualquier forma, entonces significaba que su perfecta sinergia estaba en peligro.
— Si eso sucedió entonces lo mataré cuando llegue —Declaró, cambiando la posición.
— Pareces una esposa celosa.
— No estoy celoso, Sirius, ningún mortífago pone en peligro mi relación. Pero, la muerte puede ponerla en peligro. Tengo suficiente de ella, en mi vida.
— ¿Te preocupa que algo le pase él?
— Sí. Me preocupa que algo le pase. Tú no puedes hablar. Tom es más humano que cualquiera de nosotros, y eso le jode tanto que lo esconde a capa y espada. Por ello estoy preocupado ¿ok?
— Pero, si no ha pasado ni cinco horas desde que se fue
— Sirius, yo soy feliz así¿Ok? Y cuando menos eso es algo que él respeta. Además, están entre las reglas de la casa tales como, se desayuna a las ocho, se almuerza a las doce, se cena a las ocho siempre y cuando Tom esté presente en casa. La piscina deja de funcionar a las tres de la mañana y entra en funcionamiento a las cinco, y así, bueno, una de las reglas es, si vas a hacer algún cambio notifícalo. Sabes es para evitar molestos percances.
Se escuchó como la puerta era maniobrada. Y Harry, ignorando a Sirius, se fue a recibir a su novio. Mientras el ojigris reviraba los ojos, no podía estar pasando tal cosa.
— Lo siento. Los Mortífagos no estuvieron muy contentos con la noticia. Y el bendito tratado se pierde cuando más lo necesito —Fue el saludo que recibió el ojiverde. Éste miró a su padrino y dijo algo cómo: "Ves". Con su expresión triunfante.
— ¿Y¿Darán la tregua?
— Sí. Más de uno huyó despavorido, cuando se mencionó a Merlín y al Electos Fortuna en una sola oración.
— Grandes seguidores tienes Tom.
— Déjalos en paz. Nada te hacen.
— Mira, un treinta y cuatro por ciento de nuestras peleas es acerca de los mortífagos, y yo, quiero dormir ¿Te importaría?
— Después de ti —Cedió, permitiendo que el Golden Boy fuera delante.
— Sabes… de vez en cuando deberías saludar.
— Si te saludaba primero, entonces, no hubiésemos podido irnos a dormir tan rápido. Si tanto te importa ¿Cómo quieres que te salude, mi ángel?
— ¿Cómo se saluda todo el mundo¿Buenas noches, u Hola?
— ¿No te parecería hilarante si yo hiciera eso, en estos momentos?
Fue lo último que escuchó Sirius antes de escuchar como una sola puerta era trancada… momento. ¡¿Iban a dormir juntos?! Su cerebro lo había levantado sin su permiso. ¿Qué iba a reclamar? Se dio varios golpes en la cabeza, y decidió que lo mejor para su salud mental en esos momentos era irse a descansar también. Por suerte dentro de poco tendría su nueva identidad y ya no tendría que vivir allí, dependiente de ese asesino… no quería dejar a Harry solo, pero, él debía entender que no encajaba en ese lugar, ni en sus reglas, ni, aunque le doliese aceptarlo; su mundo en general.
Harry era una utopía en el mundo real. Y por lo que parecía había encontrado a su contraparte y géminis, por igual. Suspiró ya por fin derrotando a su cansina mente. Su ahijado era feliz así como estaba. Ya vería que tanto duraría, después de todo, siempre estarían Remus y él, para cuando el muy maldito lo lastimara. Mas, nadie creía que Lord Voldemort pudiera ponerle un dedo encima para lastimarlo. Cosa irónica, ya que, hacia 16 años no se lo había pensado mucho, y había ido directo a matarlo.
3
Que se fuese todo a la mierda. Pensó mientras caminaba sin ningún rumbo en específico. Llevaba en esa específica tarea un aproximado de dos horas. Ya eran las cuatro de la mañana, y por suerte ya había encontrado lo que estaba buscando: un teléfono público.
Sirius se acercó sin vacilar, y sacó unas monedas de su bolsillo introduciéndola en el aparato. Jugó con su cabello mientras que la llamada caía. Estaba un poco borracho, pero solo un poco. Aún veía sólo dos dedos índices en una mano. Alguien somnoliento le contestó con voz queda.
— ¿Remus?
— ¿Sirius? Son las cuatro de la mañana —Le regañó muy molesto. Él ya se levantaba lo suficientemente temprano como para que llegara Sirius y le hiciera esa putada.
— Lo sé. Y discul… discúlp'me que te llame a estas horas. Pero¿est's en tu c'sa?
— Estás llamando a mi casa Sirius. Obviamente estoy en ella.
— Ahhh…
— ¿Qué haces llamándome borracho¿Quién te consiguió el alcohol? Dudo que el Dark Lord haya hecho algo semejante.
— Ahhh. Maldito, está durmiendo junto con Harry. Y l' conseguí yo s'lo… ¿Puedo ir allá? —Preguntó directo y con voz de corderito degollado.
— Claro que puedes. Pero ¿para qué quieres venir?
— 'Ca R'mus —Le dijo Sirius apoyado de la pared. El licántropo volteó suspirando ¿Un poco borracho? Él siempre estaba sólo un poco borracho.
— ¿Cuál es la urgencia que no puede esperar tres horas más? —El ojigris trastabilló y cayó en los hombros del licántropo.
— ¿Sabes? Creo que ya no le soy de ning'na au… o utilidad, a Harry.
— Estás borracho Sirius…, cada vez que estás así: tiendes a decir que no le eres útil a nadie.
— No. 'nserio… el hizo su vida por s'lado y, si'nto que sólo estorbo. Y m' di cuenta… h'y… ¿Podría venir a vivir a aquí? Dentro de dos días dejaré de ser oficialmente Sirius Black recuperando mi vida… 'n 'quel lugar, no encajo, demasiadas reglas para un alma libroe…
— Estás borracho, no decidirás eso hoy. Orion Black.
— Jod'r… me r'gañas igual que m' madre… po' favor R'mus… sólo ser'hasta que consiga donde vivir…
— ¿Por qué no quieres vivir con Harry?
— N'soy tan maso… masocuis… ma…
— Masoquista.
— Eso graci's —Una botella apareció en su mano y comenzó a introducirle más etílico a su sangre, pegándose contra la pared—. Cómo para verle sufrir… —Culminó la idea sobándose el sitio lastimado.
— Creo que has bebido suficiente.
— No he b'bido decentemente d'sde Azkaban, d'jame carajo… —Remus se cruzó de brazos apoyándose de la pared. Sirius normalmente hablaba de más cuando estaba borracho, y a veces flipaba¿Cuántos monólogos delirantes no había oído en su vida de él?
— Sirius, si tú hubieses tenido la oportunidad de ver en el estado que quedó Harry luego de tu supuesta muerte no dudarías de su amor por ti.
— Nadie dice que no me quiere —Agarró una foto del buró… Harry en el medio alzado por James a su lado. Remus y él. Colocó una mueca de asco, no quería recordar momentos felices en el estado miserable que se sentía—. Sólo que, y'no soy su apoyo moral —Más alcohol—. Ahora tiene a ese cabrón de Riddle… hasta que suceda algo horrible y se des'te la pand'mia… —Se sentó escondiéndose en sus manos—. Estoy tan perd'do. Jod'r James… —El ojidorado suspiró—. Yo debí morir, tú tenías un vida… yo sólo tenía un inmenso vacío…
Si algo se podía jactar. Era de ser la única persona además de James de haber visto a Sirius llorar, y si había cosas que odiaba, era eso… él no era así, ya para eso tenía su persona el papel de llorón de grupo. Y sin embargo, allí estaba el hombre que jamás perdía su toque ni en los momentos más difíciles, siempre bromeando, todo estará bien.Hipócrita.
Se sentó a su lado y lo abrazó. Era lo mínimo que podía hacer por un viejo amor jamás olvidado, consolarlo. Porque Sirius era un espíritu libre, un alma que no se ataba a nadie (bueno, a la familia pero eso no contaba). ¿Cuántas mujeres habían pasado por su cama? A veces hasta más de una diaria si era. Pero el mejor que nadie sabía que Sirius y James hacían eso, aparte de buscarse mutua compañía (hasta que Lily se enteró), para llenar el vacío que, de una u otra forma habían dejado sus padres de forma traumática Él era el único que no había terminado en cama de Sirius, y porque éste se negaba; siempre tan franco… como le jodía su franqueza y sobreprotección hacia su persona.
— ¿Sabes? —Se quitó las lágrimas mirando hacia arriba unos momentos—. Lo visito de vez en cuando, y todos felices. O él me puede visitar a mí. Yo quería cuidar nietos… sabes, ese sueño estúpido que me pegó Lily… Sí… Lily era infinitamente mejor persona que yo. Hasta con los estúpidos Slytherin que la trataban como un trapo sucio y viejo. Cuando menos tengo la conciencia limpia en que la defendí cada vez que pude desde quinto año. En la puerta decía Harry… fue tan extraño ver eso…
— Sirius. Estás delirando…
— Oh… no importa ¿Sabes que decidí pintarme el cabello de azul?
— ¿Otra vez?
— Sí… fue divertido cuando lo tuve violeta… ahora, lo pintaré de azul. Y talvez vaya a una de esas fiestas Rave... y…
— ¿Y que te parece si mejor dejas la botella de Champaña en la mesa y enfrentas la realidad con el hombre maduro y sensato que eres? Sirius, yo no estoy rebosante de alegría de que Harry, se acueste con el asesino de sus padres pero¿Qué vas a hacer? Fue su elección. Y él no es estúpido, algo bueno tuvo que haberle visto.
— ¿El cuerpazo?
— ¡Black!
— Ya pues, vale —Suspiró mirando la chimenea desde hacía unas horas extinguidas. El carbón casi vuelto ceniza restaba tranquilamente—. Remus —Dijo enseriándose—. Tú mejor que sabe lo que odio la realidad. ¿Por qué me haces bajar a ella?
— Porque estás diciendo estupideces.
— Mientras me mudo Remus. Mientras consigo un seudo intento de hogar. Déjame quedarme aquí. Lavaré la ropa, sabes que soy bueno en eso…
— ¿Y qué le dirás a Harry?
— Harry… Harry no me necesita Remus —Dijo recostándose en el viejo pero mullido sillón—. Sí Voldemort lo destroza, estoy seguro que el saldrá del hueco sin pedir ayuda. Sólo como siempre lo hace.
— ¿Estarás a su lado de lejos?
— ¿Qué más puedo hacer? No soporto el hecho de verlo junto a ese asesino Remus. No quiero deberle nada… y sin embargo…
— Ya le debes la vida.
— Sí…
Hablaron por algunas horas más. Hasta que el amanecer les sorprendió in fraganti, hablando como hacía años no lo habían hecho.
— Sirius. Cuando decidiste no abusar más de los Potter's me pediste lo mismo a mí. ¿A dónde piensas huir ahora Paddie? —El ojigris estaba que los ojos se le cerraban solos…
— Quiero volver a conocer el mundo Rem… recuperar mi vida, pero… —Se dejó llevar por el sueño—. Creo que me toca solo.
— No estás solo Sirius.
— Lo sé —Dijo sintiendo la lengua entumecida, los labios secos y su cerebro adormecido—. Estás tú —Le respondió con seguridad pasmaste, dándole un beso cerca de la comisura de los labios para dejarse vencer por Morfeo. Acarició sus cabellos, se mordió el labio. Sirius le gustaba más que el chocolate. Y lo peor es que los podía tener a los dos en un mismo pote, y ¡no se le daba! Se levantó antes de cometer una estupidez, suspirando con desespero. Garabateó una simple nota y se fue a comenzar su día. El sueño lo abandonó cuando el primer timbrazo sonó en su teléfono.
4
— Hola coshita —Dijo acariciando a una lechuza que no sabía de quién era. Agarró la carta y leyó:
Harry, no te preocupes. Sirius está conmigo (borracho, pero a buen recaudo). Ya te lo mandaré sano y salvo cuando pueda volver a contar con coherencia.
Con amor, Remus.
— Buenos Días, Harry —El aludido volteó.
— Buenos Días, Tom.
— ¿Qué sucede?
— Nada ¿Qué podría suceder?
— No lo sé, por eso te pregunto ¿De cuándo acá tú contestas con "buenos días"?
— Buena pregunta. No me había percatado de ello.
— ¿Malas noticias?
— Sirius huyó despavorido a los brazos de Remus.
— Ya era hora —El ojiverde le miró con reproche—. No me cae bien, punto… no me voy a pasar de hipócrita, y tratarlo de las mil maravillas. Para eso ya estás tú.
— Hijo de puta.
— Gracias.
— Es sábado. Un sábado que promete ser muy aburrido.
— ¿Por qué me lanzas indirectas¿Qué quieres hacer? —Preguntó arreglándose un poco el pijama. Se agachó en cuclillas para abrir uno de los gabinetes de puertas que había en el comedor en el que se desayunaba, normalmente.
— ¿Qué buscas?
— Algo que Lizzy me dijo que estaba aquí.
— Ah. ¿Y dicho objeto es? —Le dijo en el oído.
— La varita de tu padrino. Lucius me entregará los credenciales del pulgoso.
— Esto. ¿Cómo se llamará? —Preguntó algo preocupado… no le agradaba mucho la idea de llamarlo por otro nombre. Especialmente porque se tendía a equivocar.
— Sirius Black —Le respondió por fin encontrando lo que buscaba.
— ¿Cómo?
— Las buenas nuevas. Sirius Black, estaba encerrado bajo mis dominios y la persona que cometió todas las supuestas atrocidades fue un clon a mi servicio, y bla, bla, bla… lo importante es que se la tragaron en el ministerio.
— ¿Cómo lo dejaste escapar?
— ¿Qué importa Harry? Lo importante es que de nuevo va a poder joderle la paciencia al mundo…
— Ya, ya. No te sofoques. Cerca de aquí hay un parque ¿Te apetece ir a caminar un rato? —Tom miró el reloj cerrando un ojo. Eran las ocho de la mañana… suspiró. Más tarde o ahora, igual le tocaba salir.
— Bueno, dale. Voy y me visto y nos vamos ¿Te parece?
— Ok.
5
Tenían a lo mucho cinco minutos de haber llegado al parque, el cual era una belleza de flora variada con predominante verde, en donde los grandes y frondosos arbustos daban sombras aleatoriamente. Muchas parejas se encontraban sentadas disfrutando del fin de semana. Harry caminaba agarrado del brazo de Tom, mientras que el hombre lo único que hacía era hablar por celular. ¿Qué hacía el jodido Dark Lord hablando por celular? Bufó tratando de no prestarle atención al bla, bla, bla de su novio.
Una niña lo miró y éste le sonrió de lo lindo saludándole con la mano. La pequeña se sonrojó y salió corriendo, mientras que el moreno se encogía de hombros. La gente siempre tendría reacciones extrañas a su forma de ver. No quería saber su juicio de valores ante terceros ojos. Corrió unos pocos metros tratando de que el sol le diera en pleno. Era vigorizante, y pocas veces tenía la oportunidad de salir a algún lado.
— ¿Qué tan grande es tu ineptitud, inútil? Son cuentas matemáticas básicas… —Le escuchó decir mientras se disculpaban con terror por el otro lado del auricular. Harry desayunaba entretenido mientras caminaban—. Cinco y cinco no son 25 son 10, tarado —El ojiverde rió ante este hecho—. No me sirven tus disculpas. No quiero saber de ti, hasta que no me hayas solucionado el maldito problema, que cabe acotar tú mismo ocasionaste… adiós.
— ¿Dónde quedó la paciencia? Es malo para tu salud estar de veinticuatro horas que tiene el día, veintiséis en ese plan.
— Si fueran un poco más eficiente…
— ¿No te has puesto a pensar que tal vez tú seas demasiado eficiente y quisquilloso? Pero bueno. Tú sabes lo que haces.
— ¿Cuándo tu padrino te diga que no vivirá con nosotros, qué le dirás?
— Le diré que estoy encantado de que por fin se vaya a vivir con Remus.
— ¿En serio?
— Creo que nuestras vidas se bifurcaron demasiado. Ellos no soportan el hecho de que yo esté contigo, y tampoco tienen ganas de aceptarlo, así que tratan de ignorarlo; dejándolo pasar. ¿Y quién los puede culpar? Es perfectamente comprensible que no vean más que un traidor en mí. Cosa que curiosamente, me resbala.
— Hay Harry…
— ¿Qué más puedo hacer? —Preguntó mientras sentía que su eterna máscara de felicidad comenzaba a resbalarse.
— En estos momentos no se me ocurre nada más que quedarme callado y si quieres, puedo abrazarte.
— Me vas a hacer llorar —Dijo no sabiendo que tono utilizar. Caminó un rato más y una música rítmica y pegajosa se comenzó a oír. Decidió alejarse un poco más para investigar. Hablar de ese tema no postulaba entres sus asuntos importantes. Él ya sabía (aceptando con anterioridad) que Sirius no se quedaría a su lado, y casi inconscientemente lo estaba obligando a elegir. Ya lo había hecho, total. Su padrino era su familia, de una u otra forma estaría ahí, aún así Tom le destrozase el corazón.
¿Cuál corazón? Preguntó su mente con algo de retórica. Él hacía mucho que no encontraba a su corazón latir con la misma intensidad y vivacidad que antes. Por ello, había decidido darse a la evasión. Era tan fácil evadir cualquier cosa que se volvía adictivo y peligroso.
Estaban haciendo algo parecido al aeróbic. Harry sonrió de forma algo macabra ¿Por qué no? Agarró del brazo a su pareja y lo jaló hacia donde estaban cuando menos cincuenta personas moviéndose al ritmo de la música. El ojiverde acababa de autoproclamarse: la única persona que podía sorprender al Dark Lord de semejante manera. Diez minutos después, mientras el moreno brincaba y bailaba feliz…
— Me rehúso a hacer algo tan denigrante.
— No seas estirado —Le espectó entre jadeos—. ¡Vamos salta! Es divertido
— Tengo casi setenta años… —Le recordó. Harry se detuvo y suspiró exasperado, quitándose el sudor de la cara. Llegaron a una parte de grama y el moreno ojiverde se sentó mirándole fijamente. El Lord no le gustó mucho la idea de su pantalón en la grama, pero… igual se sentó.
— Debe haber algo que podamos hacer los dos ¿Sabes? Rayos Tom. No eres un anciano. Te he visto haciendo marometas mejores que las mías.
— Nadie dijo que yo era un anciano —Dijo un poco ofendido—. No me gusta hacer el ridículo —Harry soltó a reír algo maniático—. ¿Se puede saber que te sucede?
— Nada en especial. Olvídalo… entonces no te gusta hacer el ridículo —Comentó tratando de enseriarse, pero nada servía.
— Ajá…
— Vamos. La situación es la que se está tornando ridícula. Somos la pareja más utópica existente. Hemos terminado más de cuatro veces, me sacas casi cuarenta años y otros etcéteras que me omitiré para no hacer esto más largo. Es que ¿sabes? Ya no sé en que idioma decir que sólo quiero tener una vida normal. Estoy harto del mundo mágico en general. ¿Podemos tratar de dejar de mirarnos entre nosotros y fijar una meta en común? No se vale conquistar al mundo — Comentó irónico.
— ¿Cómo puedes tan siquiera soñar una vida normal, sea lo que sea que tú llames así; si de por si tú estás dentro de lo: fuera de lo común? —Se dejó caer en la grama, sintiendo como la energía le llenaba.
— Yo no decidí ser así.
— Aún peor de encontrar aquello que buscas.
6
Veía la ventana aburrido. Tom estaba como siempre trabajando porque recientemente lo único que hacía era eso. Trabajar, apenas si comía, y eso que él era quién le llevaba la comida y no se iba de allí, vigilándole como un niño, hasta que terminara. Miró su baúl, donde en teoría, estaría su montón de tarea. ¿Tarea? Arrugó el ceño, pociones. Horrible. Ahora que recordaba. ¿Draco estaba con Snape?
Iba a seguir con sus inútiles pensamientos hasta que una de las elfas trillizas apareció con el teléfono en la mano, ofreciéndoselo.
— ¿Aló?
— ¿Hola Harry? —Pronunció insegura la voz tras el teléfono.
— ¡Herm! Me caes del cielo ¡Dios¡Me aburro!
— ¿Cómo estás?
— Fuera de aburrido. Perfectamente.
— Me alegra. Supongo que será todo preguntar si te tratan bien ¿no?
— Algo. ¿Tus padres te dejaron venir?
— Sí, claro que tuve que omitir la parte de quién era la casa Sólo dije que era tu tutor.
— Bueno, ojos que no ven, corazón que no siente. Weee. Espera, Mione, llamada entrante. No hables, ni tampoco cuelgues. Familia Riddle, buenas tardes.
— Buenas tardes ¿Por favor con Harry Potter?
— ¿Ron? —Pronunciaron Hermione y Harry al mismo tiempo.
— ¿Sí?
— Somos nosotros —Le casi regañaron.
— ¡Oh! Eso del tenelefono es maravilloso. ¿Cómo están¿Por qué Hermione también está aquí?
— Teléfono Ron —Le corrigieron al unísono.
— Bueno, eso. Mamá está muy preocupada, no sé muy bien porque, y quiere saber si estás bien, Harry. Sólo tienes que abrir la boca y una redada de Aurores estará allá. ¿Estás bien, verdad?
— Estoy maravillosamente bien. Dale las gracias a la señora Weasley por su preocupación, pero, en serio, estoy bien.
— Se te oye. ¿Dónde estás?
— Lejos de Surrey —Contestó rápidamente Hermione y Harry rió por lo bajo.
— Bueno, está bien. Los gemelos te mandan saludos y piden que vayas a su tienda porque tienen algo que enseñarte. Ergh, nos vemos en Hogwarts, supongo, adiós…
— Adiós Ron.
— ¿Tenía prisa, no?
— ¿Qué querrán los gemelos?
— Cof, cof. ¿Quién sabe¿Cuándo quieres venir? —Preguntó desviando el tema—. No te preocupes. Tom¡Trabaja las veinticuatro horas del día! —Gritó abriendo la perta para que se oyera.
— ¿Eso fuera una indirecta?
— Pues, no. Sólo expresaba mi parecer.
— Mis padres me dijeron que dentro de una semana podía ir.
— Bueno, sólo dime y te mando el trasladador.
— Umm, Harr… mis padres quieren llevarme.
— Son muggles Herm. Sin ofender, lo sabes. Pero, la casa está hechizada, verán ruinas ¿Cómo le explicas? además, para que entren hay que quitar demasiados encantamientos y abrir 'la puerta', cosa que al amo de la casa no le gusta mucho que digamos.
— ¿Y si todos vamos en trasladador?
— Dame un segundo. ¡TOM!
— ¡Ahora qué! —Los ojos verdes del moreno le vieron de forma gélida. Y el hombre suspiró—. Perdón ¿Qué sucede?
— Los padres de Hermione están quisquillosos y quieren venir ¿Puedo abrir la puerta? —El Dark Lord hizo un gesto de deje y regresó a su trabajo. Muggles en su casa… eso siempre terminaba sucediendo, por Salazar… ¡Él estaba harto de que esa situación se repitiera con inusitada frecuencia, desde que tenía memoria en esa casa! —. Tengo permiso. Sólo que no se queden mucho y nada de tours. La casa odia nuevos inquilinos, los pierde apropósito, y bueno, también no provoquemos mucho a Tom.
— ¿Crees que les haga daño?
— ¡Nah! Pedro, luego anda con humor de perros. Y quién sufre soy yo. Es exasperante.
— Hablando de perros. ¿Y Sirius?
— La última vez que supe de él, estaba en casa de Remus. Ahora que es muy libre y remunerado y tiene su vida ¿Leíste el profeta? —La prefecta hizo un sonido de asentimiento.
— Leí en profeta, menuda mentira se inventaron.
— Así que huyó. Tom y Él no se llevaban muy bien que digamos. Creo que necesita espacio Herm. Como le dije a Tom: No le puedo culpar.
— Hay Harry.
— Lo superaré. No fue un trauma tan grande. El que se llevó el trauma fue mi padrino, al saber que yo no armaría un escándalo y destruiría medio condado muggle —Risas abiertas al otro lado—. Dime y yo te mando a Hedwig con el trasladador.
— ¿El sábado te parece bien?
— Perfecto ¿Te parece a las doce del mediodía?
— ¡Sí¡Perfecto!
— Vale. Besos y Recuerdos Herm.
— Adiós.
Suspiró. Se fue a la oficina de Tom y sin mediar palabra le quitó el celular y se lo metió en el bolsillo, saliendo de allí con paso tranquilo, inmediatamente. El Dark Lord se quedó allí pasmado. ¡Sin su celular no era nadie!
— Harry.
— Ni lo sueñes. Has tenido suficiente por hoy. Si quieres anda ahogarte en la piscina. Tu destress no me agrada —Le regañó volviendo a columpiarse. Tom se acercó y comenzó a tratar de recuperar su preciado instrumento de trabajo a distancia. Una escena normal en esa casa, a otros ojos insólita. Nagini simplemente nadaba en el lago cerca del columpio, ignorándoles. Ella no diría más nada. Además, Harry tenía razón—. Te recuerdo que tú, me afectas directamente, lo que es inversamente proporcional a tú ultra súper estresado, yo también lo sufriría. ¿Me consideras un poco?
— Grrr… ¡Dame! —Le espectó jalándoselo. Por efectos de gravedad y cómo Harry estaba sentado en el columpio. Los dos cayeron al piso. Nagini como ñapa, le salpicó con la cola, mojándoles.
— ¡Ves! —Preguntó exasperado—. Siempre termino en el piso… y lo peor es que me dolió —Dijo levantándose mientras se sobaba la espalda. Al final decidió volverse a tirar y retorcerse en la grama reseca de verano. Evitó que Tom se levantara pasando las manos por su cuello. Tiró el celular al agua, el cual Nagini agarró con muchas ganas de tragárselo y que su veneno lo destrozara en sus entrañas.
— Harry. Tengo dos meses para arreglar casi un año de ausencia de nuevo. No puedo jugar contigo en estos momentos.
— ¿Ves como si tengo razón? —Le comentó con picardía—. Tus mortífagos son más importantes que yo.
— Sabes perfectamente que no es así.
— Tom ¿Cuántos mortífagos trabajan en tus empresas muggles?
— Me remito mis comentarios hasta que no esté mi abogado presente.
— Nunca me vas a ganar en esto.
— Señor.
— ¿Qué sucede Dom? —Preguntó volteándose aún con el agarre de Harry.
— Lamento molestar a los amos, pero. El señor Lucius Malfoy le requiere, amo. Parecía urgido.
— Levántate de aquí y vas a ver lo que es bueno, Riddle.
— No seas crío, Harry.
— Ya sabes —Le soltó dejándole elegir. Sonrió internamente, conocía demasiado bien al hombre. Por supuesto que se fue a contestarle a Malfoy. Eso ya lo había visto venir cuando Dom apareció.
— Lo siento amo Harry. ¿Está molesto con el amo Tom?
— Lo hice apropósito, Dom. No soy tan masoquista como para enfarde por algo que ya sé que sucede siempre.
7
— ¿Qué quería Malfoy? —Preguntó el moreno, sentado en una silla mientras sus pies estaban cuidadosamente colocados en el escritorio; mientras jugaba con un cuenta hilos.
— Unos mortífagos descarriados querían desobedecer y romper la tregua. Sangre sucias que no le temen o no conocen los designios de Merlín. Pero, ya está solucionado, por ahora.
— Yap —Contestó mientras miraba los papeles en la mesa.
— Harry.
— ¿Um?
— ¿De verdad vamos a estar en este plan?
— No —Le respondió simplemente, agarrando otro papel. Alzo una ceja. ¿Se tenía que llenar una solicitud para ser mortífago? —. Ya estoy acostumbrado. Es imposible tan siquiera prestarle atención, así que despreocúpate.
— ¿Qué haces?
— Me entretengo ¿Qué no es obvio?
— Creo que desordenar mi escritorio no es la mejor forma de entretención que puedes encontrar.
— No me sacarás de aquí. Ya te dije, mi cuerpo ha tenido suficiente stress por hoy. Es más, mi mente me incita a destrozar todo esto para que descanses un par de horas.
— Harry. Escúchame un momento. Sé que no tienes nada que hacer. Está obstinado, cansado, etcétera. Pero, de verdad, necesito terminar con el papeleo, o mis responsabilidades como adulto, las cuales se han acrecentado desde que tengo tu custodia legal, no me permitan acompañarte a Hogwarts y ahí sí, que no las vamos a ver de cuadritos. Te juro que me gustaría complacerte, pero No puedo. No lo hago apropósito y lo sabes —Bueno, acababa de hacer lo que quería, darle una buena razón para dejarle tranquilo. Se rascó la cabeza y se levanto.
— Me iré a dar vueltas por ah. Cualquier cosa me avisas. Tranquilo, no me perderé. Vagué mucho por esos lares, antes de terminar aquí.
— Anda. Sólo que no te vayan a matar.
— Es un condado muggle, Tom.
— Ya vete. No te recomiendo que te lleves a Nagini.
— Regreso en la tarde.
8
Draco estaba pasando por el pasillo que daba a la chimenea. Iba a llamar a Harry movido por el ocio. Cuando vio a sus padres allí. Suponía que estaba discutiendo. Severus había revirado los ojos mientras Lucius tenía cara de exasperación. Se encogió de hombros, él pasaría.
— Buenas tarde.
— Buenas Tardes, señorito Malfoy. ¿Qué se lo ofrece, señor? —Sus padres recayeron en su presencia.
— ¿Estás Harry?
— El amo Harry, creo que está con el amo Tom.
— Harry salió —Dijo el amo de la casa pasando de largo con un millón de papeles. Draco alzó una ceja. Jamás se terminaba a mirar a su padrino actuando tan humano.
— Dom le pide solícitamente que llame después. El amo Harry ha salido de la casa. El Amo Tom dice que regresará pronto, antes del anochecer.
— Ok. Dile que me contacte —Eso era muy extraño ¿Habría sucedido algo? Se mordió el labio y salió de allí. Volteó y les mostró un collar a sus padres. Estaba seguro que por ello estaban discutiendo.
— Lo tengo yo. Lo encontré yo. ¿Pueden dejar de pelear por tonterías? Me voy. Hagan lo que quieran —Dijo dándole el objeto.
— Sabes algo —Le comentó Lucius luego que desapareciera.
— ¿Qué? —Le preguntó desconfiado.
— Olvídalo.
— Lucius.
— No Severus. Draco tiene razón, pero, mi orgullo ya no me deja rogarte más.
— Vete al infierno, Malfoy —Le escupió saliendo de allí. Siempre caían en el mismo punto de eterno círculo. Él no lo iba a perdonar. Maldito, casarse con Narcisa…
9
Harry se llevó la mano a la nariz sintiendo como si fuera a sangrar, pero, por suerte no había nada rojo… aún así, tenía esa puyita de que, no iba a regresar, cuando menos no hoy a dormir a su casa…
TBC
Gracias por leer, no estoy en modo hablador hoy. Disculpen la tardanza, los desmadres y errores varios. Nos vemos dentro de pronto, espero.
NOTA PARA DEVI: MADRE ¡necesito hablar contigo! Y cómo siempre, este chap, es para ti XDD.
