TE AMO ¿Y QUE?

CAPITULO VEINTICINCO

¡Papa!-

Veo que se reúne la familia- dijo con desprecio- han decidido dejarme de lado en este momento para compartir con este.

¿De que estas hablando?- le dijo Liz rápidamente- tu eres bienvenido pero te has aislado solo, no has querido entrar en razón y estás arruinándolo todo con tu terquedad.

La mirada que le dirigió James a su esposa hizo que la sangre se helara, era intensa y cargada de malos sentimientos, Candy estaba impresionada al igual que Terry de la magnitud de los problemas que tenían sus padres, era increíble como una breve conversación podía denotar lo que estaba sucediendo, el ambiente se podía cortar con el filo de un cuchillo y por un momento Candy sufrió, porque se echó la culpa de lo que estaba pasando y no soportó pensar que por su felicidad sus padres iban a terminar separados.

He venido a saludar a mi hija- dijo James- pero nunca pensé encontrar a este tipo acá, dime ¿Cómo te sentirás cuando arruine su vida y tú serás él único responsable?- dijo mirando a Terry cargado de odio

Terry lo miro y lo único que sintió además de ira fue compasión por que ya nada que su antiguo amigo pudiese decirle lo iba a separar de la persona que más amaba.

Mientras la tenga a mi lado, todo estará bien- contesto escuetamente

Eres un maldito, ni siquiera esto pudiste hacer bien, ya tienes que haber alimentado tu ego revolcándote con una menor que tú, ahora ¡déjala en paz!- vociferó James con rabia hacia Terry

El aludido no soporto más, todos estaban sorprendidos por la manera en que el padre de Candy se refería a su relación, trató de abalanzarse hacia James pero fue detenido en el acto por su novia.

No, por favor, mi amor no lo hagas- suplicó Candy- no quiero verme envuelta en un escándalo acá frente a mis compañeros.

Terry miró a su mujer y sintió ganas de matar en serio a su testarudo suegro, además de todo el sufrimiento que ella había pasado en los últimos días tenía que venir a arruinar su momento. Toco su mejilla para apartar la lagrima que rebeldemente se había escapado de sus ojos.

No hare nada, por ti no haré nada- en un susurro le dijo para luego dirigirse al hombre- pero créeme que ganas no me faltan por haberle faltado así el respeto a una mujer maravillosa.

Liz se acercó a James y le dijo- Vámonos, ya no tienes nada que hacer acá

Yo no me muevo, mientras este idiota no se vaya y yo pueda hablar con mi hija en paz- dijo buscando con la mirada a Candy

Esta lo miro fijamente y le dijo- Papá si aún sientes algo de amor por mí, te pido por favor que te vayas, yo no puedo soportar esto- dijo sollozando lo más despacio que podía- no puedo- dijo finalmente quebrándose en frente de su progenitor.

James se quedó de piedra al ver en el rostro el grado de tristeza de su hija, sin emitir palabra vio como Terry tomaba de la mano a Candy y se iban del lugar, detrás de ellos iba Liz quien al pasar por al lado de James le dijo

Mi hija se quedará donde mis padres hasta que empiecen las clases en la universidad, no quiero que interfieras más en su vida y con aquel puntaje va a postular a aquello que tu planeas arrebatarle pero te lo advierto tú lo haces y olvídate que alguna vez tuviste familia- las palabras de Liz tenían el tono de sentencia en todo lo que decía ahora se hallaba en una encrucijada perderlo todo eran palabras mayores pero aún tenía la convicción de que estaba haciendo lo correcto, solo el tiempo le daría la razón.

De regreso a la hacienda de sus abuelos Candy y Terry fueron acompañados por Liz quien venía en la parte posterior del auto disimulando las lágrimas, su hija la observo con detenimiento y también derramo su llanto al pensar en todo lo que estaba ocurriendo, Terry solo se limitó a tomar con fuerza la mano de su novia para darle valor. Al llegar María y George pudieron notar que había ocurrido algo malo, ellos tenían preparada una pequeña celebración en honor a Candy pero la mirada triste de ambas mujeres abortó cualquier tipo de festejo.

Nana, no era necesario todo esto- dijo Candy emocionada al ver la decoración que tenía su abuela y el pastel que le había preparado-

Claro que sí, mi niña- respondió la anciana y tomando la mano de su hija- no importa que haya pasado de todas maneras disfrutemos porque estoy segura que traen buenas noticias

Candy sonrió- He sacado 98% en el examen

Ambos abuelos gritaron de alegría y se acercaron a saludar a Candy dedicándole toda clase de halagos.

Pero llegó James a empañar la fiesta- dijo Liz con expresión sombría-

No me digas que el muchacho hizo un escándalo, sería capaz en un momento tan importante para su hija- replicó George

Estuvo a punto- intervino Terry- pero Candy de todas maneras no lo dejo

No puedo creer que este tan ciego- dijo María- él siempre ha sido una persona tan apacible y empática.

Bueno se ha vuelto loco, de eso estoy segura- dijo Liz

Vamos hija, arriba el ánimo- le dijo María- no quiero ver caras tristes Candy no se lo merece, traeré Champagne tenemos que celebrar la inteligencia de mi nieta.

Todos asintieron y sonrieron ante las palabras de la abuela de Candy, Terry tomo la mano de su amada y la beso con infinita ternura, al oído le dijo

Yo también estoy muy orgulloso de ti, te amo-

Gracias- dijo Candy sintiendo el contacto de sus tibios contra su oreja, cosa que la hizo estremecer de pies a cabeza- yo también te amo

Ambos se separaron solo para mirarse con profundo amor y dedicarse un cariñoso beso

Ya y también vamos a celebrar por los tortolos- añadió María- que no paran de demostrarse cuanto se quieren

Todos en la sala se rieron a carcajadas de ellos mientras Candy se sonrojaba y Terry la miraba embelesado, agradeciendo que tuvieran gente maravillosa de su parte.

Por otro lado James estaba desesperado, su terquedad no tenía límites, quería acabar con todo y con todos, llegó hasta su casa no quiso volver a la oficina no tenía ánimos para atender a nadie en esos momentos. Entró dando un fuerte portazo y se fue directo al bar se sirvió un trago tras otro, quería ahogar en alcohol todo sus pensamientos y a quien quería engañar su remordimiento, en el fondo de su corazón sabía que estaba cometiendo un error, su conciencia se lo dictaba a cada instante, ver reflejado en el rostro de su hija las consecuencias de su idiotez era algo que jamás iba a poder borrar de su mente. Sin embargo y a pesar de tener un atisbo de cordura no podía dar su brazo a torcer, era tal su orgullo que no era capaz de reconocer que lo que estaba haciendo era incorrecto, por lo menos a viva voz. Ya había llegado muy lejos y no iba a retirarse a mitad porque ahora había hablado su ángel bueno.

Estaba sentado en su escritorio y no era capaz de distinguir cuanto tiempo había pasado ahí, lo único que sabía era que ya estaba anocheciendo, ya no estaba borracho sino más bien intoxicado, apenas se podía poner en pie y que decir de articular palabras, con mucha dificultad se tambaleo hasta su dormitorio pero antes de entrar sintió que abrían la puerta.

¿James?- preguntó Liz asombrada de verlo en ese estado

y… tu.. no .. estás… celeb-ran-do- le dijo con dificultad

Por Dios Hombre ¿Qué estás haciendo?- Liz no podía creer lo que tenía en frente, se acercó para ayudarlo a pararse, ya que él había trastabillado y sin más cayó en el suelo

n-o, no… qui-ero tuuu ayuu-da- dijo mientras intentaba ponerse en pie, las lágrimas no tardaron en aparecer en torrentes por los ojos de Liz, aquel vestigio de hombre era el padre de su hija, el hombre que amaba, su marido y no podía soportar ver como se estaba convirtiendo en un ser despreciable, intentó nuevamente acercarse pero otra vez a pocas penas James logró reprimir su contacto. Con todo el dolor de su alma lo dejo ahí donde estaba y trato de obviar lo que había dejado atrás, entró en la habitación de huéspedes, dejo la puerta entre abierta para poder estar al pendiente de él, no podía por más que quisiera, olvidarlo del todo.

Esto tenía que terminar, ella no podía seguir soportando la actitud destructiva y testaruda de su marido, mañana mismo hablaría con él.

Mientras en la hacienda de los abuelos de Candy ya todos se habían ido a acostar y Terry nuevamente acepto la invitación para quedarse un día más ahí, estaba tendido en la cama mirando fijamente el techo del lugar y recordando lo que había ocurrido, él también estaba preocupado por todo, la situación en la que los estaba sumergiendo James era demasiado insostenible y al igual que los otros protagonistas, él no podía hacerse el desentendido aquel hombre había sido su mejor amigo y por si fuera poco el padre de la mujer que amaba, claro que todo esto lo afectaba, sobre todo ver como sufría Candy, se detuvo al pensar en ella haría cualquier cosa por hacerla feliz, incluso hacer las paces con James si fuese necesario. Cerró los ojos e inhaló acompasadamente, de un momento a otro sintió que había un peso extra en la cama, al abrir los zafiros se encontró de frente con las esmeraldas de Candy.

Mi amor, ¿Qué haces aquí?- pregunto sentándose en el respaldo

No quiero dormir sola hoy- dijo con tristeza- te necesito, por favor

Pero, tus abuelos Candy-

Terry, te prometo que me iré temprano en la mañana, pero por favor- dudo por un instante y a pesar de que suponía una gran tentación dormir con ella, juró que bajo ningún motivo faltaría el respeto de los abuelos de ella de esa manera asi que se limitó a acercarla a su pecho y acomodarla a su lado para luego depositar un largo y húmedo beso en sus labios

Claro que puedes, mi bella yo también te necesito- le dijo en un susurro

Ella se apretó fuertemente a su pecho, mientras él los tapaba a ambos con las cobijas y apagaba la luz de la mesita que tenía al lado de la cama.

Buenas noches, mi amor- le dijo Candy

Buenas noches, descansa mi vida que mientras estemos juntos podremos vencerlo todo-

Candy esbozó una sonrisa y se quedó profundamente dormida en los brazos de Terry.

Al día siguiente Liz se había levantado temprano y primero miró a su dormitorio para ver si James estaba ahí pero como era de esperarse la cama estaba hecha, llegó donde lo había dejado la noche anterior pero tampoco se hallaba en ese lugar, siguió caminando

Acá estoy- dijo James sentado en el sofá de la sala, Liz dio la vuelta y lo miro fijamente, el rostro de su marido era de total desolación como el de un hombre que había perdido el rumbo, se acercó en silencio y se sentó frente a él.

James, yo- las palabras querían salir de su boca pero sabía que aquello que iba a pronunciar sería lo más difícil de su vida, su esposo solo se limitó a observarla- no puedo seguir con esto, la situación no da para más, tu no cambiarás de opinión por más que quisiera que lo hicieras- con cada palabra se iba quebrando más y más- no puedo ver cómo te destruyes porque no quieres admitir que tu hija se ha enamorado, independiente de quien sea, por favor no me hagas hacer esto- trato con todas sus fuerzas de luchar con la decisión que estaba tomando- dime que aun podemos salvar la situación, dime que volverás a ser el hombre comprensivo y cariñoso del cual yo me enamore.

Él solo se quedó mirándola incapaz de articular palabra más que todo porque quería tomarla en sus brazos y prometerle que sí, que cambiaría de parecer y volverían a ser los de siempre, pero era tanto el alcance que tenía su orgullo que no le permitió hacer lo que su corazón quería.

Elizabeth, si tú deseas tirar por la borda todos los años juntos que tenemos, está bien, hoy mismo recojo mis cosas-

¿Es que no lo entiendes?, ¿tú crees que esto es muy sencillo?- empezó Liz alterándose- Eres tú el que no quieres entrar en razón y además de todo comienzas a actuar así- le dijo levantando sus brazos- mírate

Por eso mujer- espetó James levantándose- no tendrás que verme más, me largo de aquí- gritó antes de salir de la sala dejando a Liz sentada y empapada en llanto.

A los pocos minutos volvió a aparecer ya con sus maletas entre los dedos.

No pretendo que me entiendas- le dijo en expresión sombría- quiero que sepas que a pesar de todo te amo- Liz creyó sentir que se aclaraba la garganta al admitirlo- pero jamás aceptaré locuras- no espero respuesta por parte de ella y salió lo más rápido posible de aquella casa que había sido su hogar por tanto tiempo, aquella era un triunfo que él había logrado para su esposa, para que su vida juntos fuese lo mejor posible y ahora quedaba solo Liz sumida en la más absoluta tristeza.

Yo también te amo- dijo casi en un susurro cuando sintió el golpe en la puerta.

Al día siguiente Terry quien ya se había quedado por dos días en la casa de los abuelos decidió salir con Candy para distraerse un poco más, fueron a la ciudad, pasearon un rato y habían incluso estado un momento en su mirador, aquel lugar que había sido testigo del inicio de su romance y donde podían dar rienda suelta a sus sentimientos.

Durante la tarde Candy se dirigió a casa de sus padres para hablar con su mama, quería saber cómo estaba, sin embargo grande fue su sorpresa cuando noto que su padre se había marchado el día anterior.

¿Por qué no me lo dijiste?- reprochaba Candy a su madre- Ayer, hablaste conmigo por teléfono.

Liz tenía los ojos hinchados y el semblante propio de quien ha perdido un pedazo de su alma- Hija, son problemas nuestros y la verdad es que es lo mejor que podría haber pasado

Pero mama- trató de contrarrestar Candy

Te pido por favor que no te preocupes, las cosas son así y bueno solo el tiempo dirá que va a suceder, a veces se necesita espacio para pensar y meditar en estos casos-

Candy solo asintió con la cabeza, no le gustaba ver a su mama en ese estado, todo lo que estaba sucediendo la hacía sentir extremadamente culpable y a pesar de lo que todos le decían no podía dejar de sentirlo.

Decidió quedarse ahí a pasar la noche, quería acompañar a su madre, llamó a Terry y él le dijo que se quedaría en su departamento y que mañana podrían verse, estar con la persona que amaba y sentirse amada por él era lo que la llenaba de fuerzas para continuar.

Ha sido todo muy triste- comentaba por teléfono- nunca he visto a mi madre tan descompuesta

Es un matrimonio lo que está en juego- respondía Terry por el otro lado- es complicado, ellos se aman con toda la alma no es necesario ser adivino para verlo pero no puedo entender la terquedad de James

Ni siquiera sé dónde está- continuo Candy angustiada – ni como está

Terry se preocupó de igual forma por James- te prometo mi bella que preguntaré entre nuestros amigos en común si alguien sabe algo

Te lo agradecería mucho- dijo ella esbozando una sonrisa que traspasaba la línea telefónica

¿Has decidido que harás en relación a la beca?-

Sí, postularé de todas formas, no importa lo que suceda quiero hacerlo-

Bien, ¿mañana mandarás la solicitud?-

Si, en una semana más darán los resultados- decía entre animada pero a la vez desconfiada sabía lo que se traía entre manos su padre

La fe es lo último que se pierde mi bella-

Sí, pero de todas formas me da pena-

Desearía estar contigo para besar cada una de tus preocupaciones-

Candy se sonrojo ante el comentario- A mí también me gustaría mucho

Tenía pensado darle una sorpresa para su cumpleaños, que era la próxima semana no le diría nada pero sabía que ese día se juntarían a comer, ella tenía preparado algo para impresionarlo más tarde en su departamento.

¿Mañana nos veremos?- preguntó Terry

Claro, ¿puedes?-

Sí, aun no me establezco del todo por mi cuenta asi que estoy tomándome este tiempo libre como las vacaciones que nunca he tenido- río Terry

Muy bien, hasta mañana entonces-

Hasta mañana, mi amor, sueña conmigo-

Tu igual, te amo-

También te amo-

La semana siguió su curso y Candy realizó la postulación para su beca sin ningún problema, ahora solo quedaba esperar. No tuvo durante los próximos días noticias de su padre, no se había presentado a la oficina y Terry no tuvo mayor suerte en encontrarlo, solo deseaba que no le hubiese ocurrido algo malo.

A comienzos de la semana llegó el día del cumpleaños de Terry, Candy quien se había trasladado de vuelta a su casa, estaba más que emocionada, le había comprado su regalo y ya contaba las horas para poder mostrarle la sorpresa que tenía preparada.

A eso de las seis de la tarde, Terry llegó a buscarla apenas se vieron ella corrió a abrazarlo y darle un beso con infinito amor para saludarlo.

Feliz cumpleaños mi amor- le dijo rozando sus labios con los de él

Gracias, mi bella, quiero estar de cumpleaños todos los días ante este recibimiento- dijo tomándola en brazos y apretándola con más fuerza

Se separaron lentamente y luego de conversar un poco con Liz se dirigieron a un restaurant que era sumamente elegante, ambos se habían vestido para la ocasión, él no podía apartar sus ojos al verla con aquel vestido negro con escote en v que dejaba al descubierto parte de sus senos y que era lo bastante ceñido para identificar todas sus curvas.

Terry no se quedaba atrás se veía glorioso con su pelo peinado para atrás y aquel traje negro con corbata plateada que la daba un aire enigmático, increíblemente sexy y maduro.

Entraron al restaurant y ordenaron, chocaron sus copas y se miraban cada uno embelesado en los ojos del otro.

Tengo algo que pasarte- dijo Candy sin esperar más, saco de su bolso la caja que contenía el regalo de Terry-

Muchas gracias, mi amor- dijo él recibiéndolo, al abrirlo quedó maravillado con el objeto, era un reloj que se notaba le había costado algo de dinero pero lo más hermoso era la inscripción

Siempre seré tu bella, te amo

Candy, no deberías haberte molestado tanto – dijo visiblemente emocionado

No es nada, y si te preguntas por el valor económico, bueno digamos que soy buena para ahorrar y que todas aquellas mesadas están bien invertidas- dijo riendo

Terry se levantó de su asiento y fue a su lado, tomo su rostro con ambas manos y la beso lentamente, mientras ella acariciaba su mejilla.

Gracias- volvió a repetir ahora uniendo su frente con la de ella-

De nada- respondió- luego te daré tu otro regalo- dijo coquetonamente

Terry se sorprendió por la manera en que hablaba su bella pero de todas formas él también esperaba aquel momento, osadamente se acercó a su oído y le dijo

Lo esperare con ansias- mientras con suma delicadeza mordió el lóbulo de su oreja

Con solo aquel toque, Candy pensó que iba a desfallecer, no supo que contestar más que asentir y mirar como él le dedicaba una de sus arrebatadoras sonrisas y se devolvía a su asiento.

La cena prosiguió tranquila, ambos disfrutaban de un momento romántico y único, se sentían plenos. Sin embargo, cuando ya iban por el postre a Candy le pareció ver a su padre entre los comensales, compartió su inquietud con Terry y ambos se quedaron mirando a ver si aparecía alguien con las características de James.

Luego de mirar un rato, lo divisaron sentado en la barra del lugar con una copa en la mano, sin embargo el rostro de Candy palideció completamente al ver con quien se hallaba, a pesar de encontrarse de perfil, era evidente de quien se trataba.

Susana sostenía su copa y movía su larga cabellera mientras conversaba con el padre de Candy.

Ninguno de los dos podía dar crédito a lo que veían sobre todo cuando ella puso su mano en la pierna de James y se iban acercando peligrosamente para besarse. Candy no aguanto más la situación y de un salto se levanto para detener lo que estaba pasando. Llegó en cuestión de segundo al lado de los dos.

¿Qué crees que haces con mi padre?- le dijo Candy a Susana

A ver, pero vaya no sabía que tendríamos el placer de tu presencia- dijo ella mientras James estaba atónito viendo a su hija enfrentando a Susana

Te he hecho una pregunta- respondió Candy con furia en sus ojos

No contestaré tu pregunta mocosa engreída- dijo Susana con desprecio

No te permito que le hables así- intervino Terry-

A no pero si es el yerno del año- dijo con sorna la mujer- se junta la familia o no querido James- dijo melosamente y tocando la mejilla del padre de Candy

Candy, hija- James – esto no es lo que tú crees- apartando la mano de Susana de su rostro

Sabes que papa, no puedo creer lo que veo de verdad, ¿tú con esta tipa?-

No es así- trato de defenderse

No me mientas, acabo de verlos si no hubiese llegado te besa aquí mismo-

James sentía que la culpa ahora le carcomía la consciencia siendo él tan correcto y queriendo prevenir que su hija cometiera un error, no se daba cuenta de que él estaba cayendo en uno propio

Déjame explicarte- rogo James

Nada, me das pena, me has hecho sentir pésimo por amar a Terry y mírate-

Pero Candy- tomo su brazo para que le diera la oportunidad de hablar pero no fue posible ella se soltó de su amarre y salió a toda velocidad del restaurant

James salió detrás de ella y Terry quiso hacer lo mismo, pero antes de detuvo a centímetros de Susana

Si tuviste algo que ver con todo lo que ha sucedido, lo vas a pagar caro Susana Green-

No me amenaces- le dijo Susana con cólera

No es amenaza, lo haré- le contestó él recordando sus propias palabras

Sin esperar más salió del restaurant pero justo en ese momento pudo divisar como Candy peleaba con su padre a un lado de la calle, y todo ocurrió en una fracción de segundos, ella se soltó del brazo de James y salió corriendo para cruzar sin notar que venía un vehículo en el camino.

Solo sintió el silencio al verla chocar contra el metal y como su cuerpo inerte cayo al pavimento, un grito desgarrador salió de su interior y solo pudo ver como James estaba de rodillas gritando junto al cuerpo de la muchacha.

Mis estimadas lectoras un abrazo gigante de Año nuevo para todas! Que este año sea increíble en todo sentido! Acá les mando este capi espero sea de su agrado y bueno ya nos queda la nada de esta historia, u.u ajajaja saludos y nos leemos! Valerae!