-¡¿Por qué hicieron trampa?! -espetó Koei-. ¡No necesitaba de estas sabandijas para ganar la batalla! -apuntó a los Cuatro Incompetentes.

-Ya veo -dijo Gabu, con fingida lástima-. Lo lamento, fue algo terrible.

-Pero Arthur te llevaba mucha ventaja -dijo Kiyoshi, sonriendo con superioridad.

-Sin nuestra valiosa ayuda, no hubieras pasado a las finales -dijo Sayji. Koei empezaba a enfadarse por sus comentarios.

-Gracias a nosotros, ganaste la batalla -dijo Mitsuru.

-¡Cierren la boca, malditos imbéciles! -increpó Koei, asustándolos-. Una palabra más y les juro que...

-Vamos, tranquilízate, Koei -intervino Gabu-. Conozco tus habilidades, pero ¿realmente creías que podías derrotar al tímido de Arthur en esa batalla?

-¿Sabes? Si no crees en mí, no tiene sentido que siga siguiendo tus órdenes -espetó el peligris, dando media vuelta para irse.

-Vamos, no te molestes -Gabu rodó los ojos, pero Koei siguió caminando-. ¿Acaso olvidaste a tu hermanita? -dijo con un tono tan falso, que aunque molestaba, logró hacer que Koei declinara a renunciar-. ¿No querías llevarla con un buen doctor?

Cuánto odiaba seguir las órdenes de Gabu.

Lo miró despectivo, pero no dijo nada, simplemente volvió a dar la vuelta y seguir su camino hasta salir de la torre. Una vez afuera, escuchó a alguien toser detrás de una estatua. Se acercó y vio a una pequeña de largo cabello azul con un flequillo sobre su frente, un traje de ninja verde agua con una capa violeta. Era su hermanita, Kiku, una niña delicada de salud, que de sólo mirarla, uno sabía que era de buen corazón. Pero no estaba sola, a su lado, una rubia platinada, vestida con una remera, botines y guantes negro, y pantalones verde militar, la cuidaba.

Había visto a esa chica en otras ocasiones, pero no recordaba dónde. Demoró un poco en recordar, hasta que recordó el valle donde lanzó a Kyoichi al río.

-Hitomi Namikawa -la llamó.

-Saionji -corrigió ella, apretando los puños, molesta al escuchar ese apellido.

-La novia de Kyoichi Shido -fingió no escucharla. La chica lo miró confundida-. Taiga me habló de ustedes cuando trabajaba aquí -Hitomi asintió-. Como sea, ¿qué haces aquí?

-De casualidad, la encontré -se encogió de hombros-. Estas calles son peligrosas para una niña como ella, ¿no crees? No sé cómo será aquí, pero en el mundo real, hay que estar alerta.

-Es bueno que seas cuidadosa -sonrió, dándole la razón-. Veo que Shido tiene buen gusto -ese comentario hizo que la chica se sonrojara, cosa que lo hizo reír.

-Bien -carraspeó, aún sonrojada-. Me tengo que ir o mi novio se preocupará.

-Seguro lo hará -dijo Koei-. Gracias por cuidar de Kiku -sonrió. Hitomi asintió y se despidió con una seña, luego volteó y caminó hasta desaparecer de su vista. Hasta que lo hizo, miró a su hermana-. Kiku, te dije que esperaras en casa.

-Lo siento, me preocupé -se disculpó la niña con un tono y sonrisa tan dulces que llegaba a ser la causa de muerte de la escritora (?), y el motivo por el que no se podía estar molesto con ella-. Te he notado algo distante últimamente.

El peligris se agachó para quedar a su altura y le dijo-: Estando aquí, tu salud empeorará. Tienes que regresar a casa, yo iré luego.

Le dio de esas sonrisas reconfortantes, de las que era difícil desconfiar, pero aunque Kiku era pequeña e inocente, sabía que algo le pasaba a su hermano mayor, y era ignorante a lo que él hacía.

Ambos fueron por caminos diferentes; Koei había ido a quién sabe dónde mientras que Kiku iba rumbo a casa, cuando se detuvo a escuchar unos comentarios sobre su hermano, sobre que había hecho trampa en la carrera, cosa que la hirió y corrió lejos, pero se detuvo al ver a Sho y Makoto saliendo de una tienda; la pelinegra regañaba al castaño por comerse la comida para la cena, de modo que los siguió a una distancia considerable.

La pareja (?) llegó con la comida, sana y salva del monstruo de las hamburguesas (?), y enseguida empezaron a hablar sobre la próxima batalla de Sho, que tal como habían visto en aquel edificio, su oponente sería Koei. Todavía no podían creer que haya hecho trampa, cuando Kiku apareció, sorprendiéndolos, y negando los rumores sobre su hermano.

El cuarteto se mostró sorprendido cuando reveló que era su hermana, sobre todo Sho.

Sin más, la incluyeron en la cena, mientras escuchaban lo que les decía sobre Koei. Decidieron confiar en ella, no se veía una mala persona, y quizás ella sabía más de lo que ellos sabían sobre Koei, quien de repente apareció y trataron de explicarle todo, pero éste dijo que no se presentaría en la batalla y se fue con su hermana, dejando a los niños con las palabras en la boca.

Mientras tanto, en otro lugar, cierto rubio observaba la ciudad desde una pendiente, perdido en sus pensamientos. La brisa alborotaba sus cabellos largos y achinaba más los ojos porque el aire los secaba.

Escuchó unos pasos acercarse a donde se encontraba, no quiso voltear, además, sabía quién era, ni siquiera se movió, sólo siguió con la vista en los edificios. Algo cubrió su vista esmeralda, y enseguida reaccionó apartando las manos de un golpe. La persona rió, él reconocía esa risa de perra.

-¿No te alegras de verme? -inquirió Miyu. Al ver que Kyoichi la ignoraba, quiso besar su mejilla, pero él se apartó.

-¿Cómo me encontraste? -cuestionó Kyoichi, cortante y sin mirarla.

-No es difícil -se encogió de hombros la castaña, sentándose a su lado-. Sé que te gusta estar solo, de seguro tu novia se preocupará -eso lo dijo pícara, causando que el rubio apretara los puños sobre sus rodillas-. Por cierto, ¿dónde está?

Kyoichi se levantó sin decir nada y se dispuso a caminar, pero Miyu lo detuvo, agarrándolo de la mano. Él se apartó como si fuera una leprosa.

De cierto modo, lo era; la tipa tenía dos hijos.

-Es de mala educación dejar a la gente con la palabra en la boca -dijo Miyu.

-Ah, lo mismo le dijiste a ella -ironizó el rubio.

-Ella -sonrió-. Si estás tan enamorado de ella, ¿por qué no le pones un apodo cursi como hacen las parejas? -dijo para provocarlo. Él rodó los ojos-. ¿No será que no estás enamorado?, ¿como dijo Taiga? -posó una mano sobre su pecho plano, y Kyoichi agarró su muñeca, ejerciendo cada vez más presión, hasta que ella se soltó por el dolor-. ¿No te han enseñado a respetar a las mujeres?

-No veo a ninguna mujer aquí -espetó Kyoichi.

-¿Así tratas a tu novia?

-A las zorras -se dispuso a caminar, siendo detenido nuevamente.

-¿Por qué no admites que te atraigo y todo acabó? -iba acercando su rostro al del rubio, cuando éste la empujó-. Uy, no te hagas el difícil -sonrió coqueta, cuando Kyoichi pasó por su lado para irse-. Supongo que a tu novia no le agradará saber que estuviste conmigo hoy -ésa fue la gota que colmó el vaso.

Recibió un puñetazo que la arrojó al suelo, y cuando trató de levantarse, Kyoichi la agarró del cabello.

-Hazlo -la desafió-. Trata de convencerla de que hicimos algo -espetó. La castaña lo miraba con algo de miedo-. Sólo eres una zorra necesitada, ¿buscando un padre para tus hijos? -sus palabras eran como puñales-. No entiendo cómo Taiga se pudo fijar en ti.

-¿Prefieres a una puta en vez de a mí? -espetó la castaña.

-Te equivocas, las putas cobran -rió-. Y si fuera así, estoy viendo a una en este momento, aunque "puta" te queda corto -dicho ésto, se marchó.

Taiga estaba oculto en un callejón, seguía observando al perro hurgando en la basura desde antes de ver a los Cuatro Incompetentes con una bolsa en sus brazos. Ellos arrancaron apenas lo vieron; le pareció sospechoso que hablaran de una sorpresa para Koei, pero lo dejó pasar.

-Hey -una voz llamó su atención, y cuando iba a voltear, algo golpeó su rostro-. Tienes que comer.

-Yo también te quiero, Kyoichi -ironizó el pelinegro, sonriendo mientras agarraba la caja que le había lanzado.

-Sin bullying no hay amistad -bromeó Kyoichi, haciendo reír a Taiga. Se sentó a su lado sobre el contenedor de basura, mientras el pelinegro abría la caja-. Son los restos de las frituras que compró Hitomi.

-¿Esto no es mucho? -preguntó Taiga, viendo la porción-. ¿Qué comiste?

-Cállate, me bastó con el jugo -Taiga rió.

-Después te quejas de que te digo Skeleton.

-Por lo menos tengo carne -rodó los ojos. Taiga volvió a reír y luego empezó a comer.

-Y dime, ¿cómo está Hitomi? -escuchó al rubio suspirar, cosa que le extrañó-. ¿Así de mal?

-Me encontré con tu noviecita hace un rato -rodó los ojos de nuevo-. ¿Por qué sigues con ella?

-Sus hijos me dan lástima -admitió el pelinegro.

Resultaba que antes de Taiga, Miyu tenía un novio. La chica no tenía muy buena situación económica, así como tampoco una buena educación. Un día, tuvo relaciones con su novio; ella acabó embarazada y él la dejó por eso, y su madre, cuando se enteró, la echó de la casa. Desde entonces, se quedaba en la casa de una tía y luego conoció a Taiga; él la conoció como una chica agradable y preocupada, pero cuando nacieron sus hijos, todo cambió; se había tornado caprichosa y manipuladora, quizás fue una de las razones por las que Taiga había cambiado. Tanto su novia como su hermano lo habían manipulado para alejarse de sus amigos.

-Es su tía la que cuida a los pequeños -siguió el pelinegro. Su amigo seguía escuchando con atención.

-Si no los quería, pudo darlos en adopción -dijo Kyoichi.

-Eso le dije, y no quiso -se encogió de hombros-. ¿Qué hay de ti con Hitomi?

-Todo lo que ya sabes -chasqueó la lengua.

-Vamos, Kyoichi, amas a Hitomi, eres mejor que eso -lo miró, el rubio tenía una mueca como si tuviera migraña-. No me digas que la engañaste.

-Claro que no, aunque Miyu es un dolor de cabeza -suspiró-, y le pegué, tú no eres capaz de tocarle ni un pelo.

-Acabo de recordar por qué me caes bien -rió Taiga, contagiando una sonrisa a su amigo.


Sho esperaba junto a sus amigos en la pista de carrera el momento en que Koei apareciera. Se había tardado, y en el último momento, el peligris apareció y Sho se acercó a hablarle, pero el mayor lo había ignorado completamente.

Varios estaban reunidos alrededor de la pista, y entre la multitud se encontraba Taiga y Hitomi haciéndole compañía.

La pista era en un espacio tipo japonés, con templos y las casas tradicionales, lo que daba la impresión de que fue decidido para que Koei tuviera ventaja, así como serían tres carreras entre ambos oponentes.

La carrera comenzó y ambos iban a la par. Cruzaron un puente, doblaron en una curva y siguieron por un largo pasadizo. Sho aprovechó de adelantarse y así avanzaron en una pista con árboles y rocas, corriendo en zig-zag. Aún en la delantera, Koei decidió tomar un obstáculo, saltando desde una roca hasta una casa y corriendo sobre el techo de ésta, rebasándolo. Luego bajó unas escaleras y Sho nuevamente obtuvo la ventaja con el Bunny Jump que utilizó para evitar ese camino.

En la mente del peligris, estaba su hermanita gritando por que la ayudara.

-No puedo permitirme perder esta carrera -pensó.

Sacó una bomba de humo, mientras estaba en el dilema de lanzarla, aún con Kiku en su cabeza, o no lanzarla, cuando Gabu también aparecía. Finalmente, optó por hacerlo, no sin antes gritarle a Sho por que lo perdonara. El sitio se inundó en humo y los Cuatro Incompetentes rodearon a Sho y patearon su bicicleta, Koei aprovechó eso para obtener la ventaja. Hosuke voló hasta ahí para ver qué ocurría, y luego volvió con los niños para avisarles lo ocurrido.

-Utilizó ese humo para que los hombres de Gabu atacaran a Sho sin ser vistos -informó. Los niños no podían salir de su asombro.

-Si es así, fue porque Gabu obligó a Koei a participar por medio de amenazas -todos voltearon a ver a Taiga. Hitomi seguía a su lado.

Sho frenó al ver que lo iban a golpear de nuevo, y el ataque llegó a otro Molusco, por lo cual perdieron el equilibrio hasta caer, pero ni siquiera, por librarse de ellos, pudo obtener la ventaja, pues Koei ya había cruzado la línea. Había ganado, y él llegó mucho después.

Una vez que cruzó, el castaño empezó a reprocharle por lo que hizo, pero Koei le daba la espalda y lo ignoraba, después de todo, él tenía sus razones para haber hecho eso. El ninja, harto de escucharlo, empezó a caminar, sin mirar atrás, hasta desaparecer. Volteó al oír a sus amigos llamarlo mientras corrían hacia él, y le contaron lo ocurrido: Kiku había sido secuestrada por Gabu Samejima.

-Está haciendo todo lo posible por salvarla -dijo Kakeru.

-Si tú ganas esta batalla, Kiku estará en problemas -dijo Hosuke.

Sho pensó en alguna forma de ayudar al peligris, cuando escucharon unos gritos. Todos miraron en esa dirección para ver cómo la loca de Miyu jalaba el cabello largo de Hitomi, y corrieron enseguida hasta ahí para ayudarla.

-¡Suéltame, maldita perra! -chillaba Hitomi.

-¡Sólo eres una zorra! -chillaba la castaña. Los niños no sabían qué hacer, Miyu los alejaba cada vez que trataban de apartarlas.

-¡Suficiente, Miyu! -gritó Taiga, que apareció de la nada y la apartó. Ella trató de lanzarse a ella nuevamente, pero el pelinegro la tenía bien sujeta y Kyoichi también la alejó.

Hitomi se escondió detrás del rubio, llorando adolorida por el tirón de cabello. Miyu sonrió.

-Si supieras -dijo la castaña-. Vamos, Kyoichi, dile a tu noviecita lo que pasó anoche.

-¿Qué? -murmuró Hitomi, mirando a su novio, pero algo le decía que era como le habían advertido, que nunca tenía que confiar en Miyu.

-Ya sabes de lo que hablo -sonrió cínica-. Que tu novio es un dios, si supieras lo que hicimos anoche.

-Hitomi, no le creas, sólo quiere arruinar su relación -dijo Taiga, al momento en que veía a Kyoichi agarrar a Miyu de su chaqueta para propinarle un puñetazo, que hizo que se golpeara con el árbol que tenía al lado, cosa que sorprendió a los niños.

-¿Qué? ¿ahora lo negarás? -la castaña fingió estar dolida, de cierto modo lo estaba, por el golpe.

-Miyu, ya basta -espetó Taiga. El rubio la agarró del cabello y la estampó con fuerza contra el árbol, sacándole un chillido.

-Llévatela -espetó Kyoichi, empujándola hacia Taiga. Éste sostuvo bien a la castaña y se fueron del lugar.

Una vez solos, los niños se acercaron a los rubios. Hitomi se situó frente a su novio, aún hipando por el llanto.

-Quiero oírlo de ti -habló la chica-. ¿Estuviste con ella?

-Anoche -respondió firme.

-¿Qué hicieron?

-Sólo hablamos, ella se me insinuó -alzó una ceja.

-¿Le respondiste? -vio que él negaba con la cabeza.

Ella hizo un amago de sonrisa, acariciando su mejilla, y le dio un beso corto, para luego abrazarlo, sin importarle que los niños los vieran. Ellos sonreían, aunque de igual manera, sentían lástima por ella.


Una amiga me recomendó leer el manga "Hibi ChouChou" :P no soy fanática del romance, pero ese manga me atrapó xD

No quiero aguarles la fiesta pero... queda cada vez menos de la mitad de este fic TT-TT de todos modos, Idaten Jump es más corta que Inazuma Eleven x.x y One Piece :P y Detective Conan :l pero no más corta que Elfen Lied ;D y Divine Gate (?). Como sea...

Odio mi vida TT-TT (?) puta la hueona depresiva (?) peeeeero hay algo más sjkajfhas tendrán que esperar :v jhfslerhgvusr

No sé ustedes, o quizás yo soy muy bruta XD que me molesta la actitud de Kiku XDDD y creo que hice a Kyoichi demasiado hijo de puta :B aunque si yo fuera él, también habría golpeado a Miyu xD pero ¿qué tal el cap?

Y eso... CHAO CHAO!